Flufftober 2022 Yuuram
Día 22: Graduación
Yuuri había decidido que no estudiaría la universidad en Japón para tener más tiempo y así dedicarse de lleno a su reinado en Shin Makoku, sus padres estuvieron de acuerdo con ello, así que querían celebrar su graduación de la escuela preparatoria.
Había invitado a Wolfram a regresar con él a la Tierra para esa ocasión, él ya estaba bastante interesado en su vida en la Tierra, así que era una buena oportunidad para llevarlo. La pregunta era, ¿qué les iba a decir a sus compañeros cuando lo vieran? Era obvio que no era japonés, así que tenía que pensar en algo.
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Ya en la escuela, Yuuri tuvo que reunirse con sus compañeros para la ceremonia, así que Wolfram se quedó con sus padres y hermano. Podía notar las miradas y cuchicheos de todas las chicas presentes. Yuuri le había advertido que pasaría, así que intentaba ignorarlas.
La ceremonia pasó rápidamente, Wolfram aplaudió con ganas cuando Yuuri subió por su diploma. No estaba muy seguro de que tan importante era ese evento, pero un logro era un logro.
Al finalizar, Yuuri tuvo que ir por un momento al salón, así que se reunió con ellos, pasado un rato.
—Wolf, ya regresé, ¿no te aburriste?
—No, fue algo interesante de ver.
—Me alegra.
—Pero Yuuri, me podrías decir cuando la gente dejará de verme.
—Recuerda que eres el extranjero y con tu belleza no creo que nadie sea capaz de ignorarte.
—Tú siempre lo hiciste.
Se arrepintió enseguida de lo dicho, las cosas estaban normales entre ellos, pero de vez en cuando no podía evitar decir algún comentario de ese tipo.
—Yo siempre he pensado que eres lindo—mencionó Yuuri después de un rato, pero Wolfram decidió no decir nada al respecto.
Miko Shibuya escuchó todo e intentó intervenir.
—Yuu-chan, ¿no olvidas algo?
Yuuri no entendía cómo su madre sabía lo que iba a intentar hacer, fue algo que se le ocurrió repentinamente y aún no estaba seguro de que podría hacerlo bien, pero estaba 100% seguro de que era de eso de lo que su madre hablaba.
Pero, en ese momento, un grupo grande de sus compañeros se acercó.
—Shibuya, así que el rubio es tu conocido.
—¿Por qué no nos lo presentaste?
—No seas egoísta, dinos quien es.
Yuuri suspiró. Sabía que eso pasaría en cuanto lo vieran.
—Tranquilos, ¿por qué tenía que presentárselos? No es mi obligación.
—Claro que lo es, ¿acaso no es nuestro último día como estudiantes de preparatoria?
—Sí, sí, lo que digan. Él es Wolfram, viene de Alemania.
—¿Hablas japonés? —le preguntó una compañera, un poco demasiado entusiasmada.
—Sí, un poco—aunque eso solo era gracias a Anissina.
—Entonces seamos amigos.
—Vamos a tomar algo.
—Oigan, lo asustan, no lo acosen—intervino Yuuri, podrán verlo en la fiesta de esta noche, ¿de acuerdo?
Por suerte, otras dos de sus compañeras, lo apoyaron.
—Shibuya-kun tiene razón, déjenlo en paz, ya hablaran con él luego—y con eso, empezaron a caminar, alejándose de ellos, pero sus dos compañeras se detuvieron frente a él, antes de irse.
—No te preocupes, nosotras sí lo entendimos, asegúrate de tenerlo siempre junto a ti para alejarlo de las hienas.
Yuuri no respondió, pero comprendió lo que querían decir, ¿cómo se habían dado cuenta?
—Tu mirada—le susurró Murata.
—¡Murata! ¿Desde cuándo estás allí parado? ¡No me asustes así!
—Llegué al mismo tiempo que tus compañeros.
—Aun así, me asustaste y ¿a qué te refieres con eso de mi mirada?
—Es obvio, tus compañeras se dieron cuenta de cómo veías a Wolfram y a los que intentaban acercarse.
Yuuri se quedó callado otra vez. A Murata no podía mentirle, él sabía todo. Por suerte, Wolfram fue entretenido por su madre y no estaba escuchando.
—¿Ya le dijiste?
—No me presiones.
—Si quieres, entretengo a Miko-san para que lo lleves a alguna parte.
Yuuri miró a su prometido de soslayo. Era el momento.
—Está bien, y gracias, pero no esperes demasiado de mí, ¿entiendes?
A Murata se le hizo fácil lograr entretener a la madre de Yuuri y éste aprovechó para tomar la mano de Wolfram y alejarlo de miradas indiscretas.
—Oye Wolf—le dijo al detenerse cerca de un árbol—, te quiero dar algo.
—¿Quieres darme algo? ¿Qué cosa?
—Esto.
Yuuri totalmente sonrojado, desprendió de su uniforme uno de sus botones y se lo entregó en la mano.
Wolfram miró el botón en su mano y luego a Yuuri y de nuevo al botón.
No entendía nada. ¿Por qué le dio un botón?
—Y ahora, vamos que nos están esperando.
Yuuri comenzó a andar rápidamente y Wolfram empezó a seguirlo como pudo, pero seguía sin entender nada.
Y para mala suerte, los miembros del equipo de Yuuri lo encontraron y lo arrastraron al campo. Wolfram decidió sentarse en las gradas a esperar.
—¿Te lo quitaron? —preguntó Murata al llegar.
—¿Qué cosa?
—A Shibuya, se lo llevaron, ¿no?
—Solo está jugando.
Wolfram miró al Gran Sabio y supo que él podía ayudarlo.
—¿Te puedo hacer una pregunta?
—¿Qué es?
—¿Hay alguna razón por la que Yuuri me dio un botón?
Murata vio su cara llena de dudas y no pudo evitar echarse a reír.
—¿De qué te ríes? —gruñó.
El Gran Sabio sintió el peligro y decidió calmarse.
—¿Shibuya te dio el botón, pero no te dijo la razón?
—No y no entiendo nada.
—Por que hizo las cosas a medias. Verás, aquí en Japón hay una tradición, cuando te gradúas los chicos le regalan ese botón a alguien especial. ¿Viste de qué parte de su ropa, lo arrancó?
Wolfram señaló su propia ropa.
—Damos ese botón porque es el más cercano al corazón, es como decirle a esa persona que le entregas tu corazón.
Wolfram abrió la boca, pero no dijo nada, solo desvió la mirada hacia Yuuri.
Murata sonrió satisfecho.
Unos minutos después, Yuuri dejó el juego y regresó con ellos.
—¿Qué pasa? —le preguntó a Wolf, quien lo veía con curiosidad.
—Nada.
—Vamos, hay que ir a la fiesta y ahora tengo que darme un baño antes, ya sudé.
Wolfram lo siguió sin decir nada. Fue hasta que ya estaba bañado y vestido otra vez que se atrevió a preguntar.
—Yuuri…
—Dime.
—Gracias por el botón, el Gran Sabio me contó sobre su significado.
Yuuri se congeló por un momento.
—¿Murata te dijo?
—Sí, ¿por qué no me dijiste? Era obvio que no lo entendería si no me decías.
—Quise hacerlo así, porque es lo mismo que yo sentí cuando me comprometí contigo.
—¿De qué hablas?
—Yo no sabía que de esa forma podía comprometerme con alguien, no entendía nada y nadie me decía nada, pero a lo largo de los meses, agradecí por ese supuesto error. Yo quería hacer algo parecido, te di el botón que es tradición aquí en Japón, pero tú no tenías ni idea y quería que te confundieras un poco y a la vez, buscaras el significado, así como yo encontré el significado de nuestro compromiso. Sin embargo, no creí que lo averiguaras tan rápido.
Wolfram no sabía qué decir, se sentía desbordante de alegría.
—Ahora que ya lo sabes, —dijo Yuuri, extendiendo su mano—vamos a la fiesta, te voy a presumir.
Wolfram rio y con gusto tomó su mano.
Cuando llegaron, las mismas chicas de hacía un rato, los vieron de primero.
—¿Ya están listos? —les preguntó una de ellas.
Yuuri asintió.
—No se preocupen—dijo la otra—, si algo llegara a pasar, nosotras los defenderemos.
—Gracias—mencionó Yuuri. No eran sus amigas, pero agradecía el apoyo de quien fuera.
—Y, por cierto, hacen una hermosa pareja.
