Flufftober 2022 Yuuram

Día 24: Siestas

Fue algo tan natural. Wolfram empezó a dormir con él desde sus primeros días en Shin Makoku y aunque al principio lo incomodaba muchísimo, después notó que los días en los que estaba en la Tierra o Wolfram estaba de patrulla, lo extrañaba a su lado a la hora de dormir, le hacía tanta falta su compañía, calor y aroma.

Se descubrió una noche a sí mismo, mirándolo mientras dormía a su lado, no era nada pacífico al dormir, pero cuando poco a poco se fueron acercando, se dio cuenta que Wolfram descansaba mejor si estaba cerca suyo.

Un día, estaban tomando el té en los jardines mientras Greta jugaba, cuando sintió la cabeza del rubio sobre sus hombros. La noche anterior, tuvo patrulla, así que no había dormido, suponía que el té lo relajó lo suficiente para quedarse dormido allí mismo.

Lo dejó dormir sobre su hombro mientras lo observaba.

—En verdad es muy lindo.

Mirando a sus alrededores y al percatarse que nadie lo veía, acarició su mejilla suavemente.

—Dulces sueños, Wolf.

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Tenía la costumbre que cada vez que utilizaba su maryoku en tierras humanas, terminaba despertando en el regazo de Wolfram.

No le gustaba al principio como todo lo demás, pero una vez que aceptó sus sentimientos, disfrutaba del momento.

Esa tarde cuando abrió los ojos ligeramente, notó que ahí estaba una vez más, solo que, en esa ocasión, sintió que Wolfram le acariciaba el cabello con ternura. Se sentía tan bien, que mejor cerró los ojos una vez más, un poco de caricias de su prometido no estaba nada mal para recobrar fuerzas.

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Ninguno de los dos lo había planeado, pero esa tarde, después de regresar de un picnic con Greta, estaban tan cansados y relajados, que ninguno se dio cuenta cuándo se durmió, pero cuando Yuuri despertó, sintió algo cálido y al abrir los ojos se encontró de frente con el rostro de Wolfram, se quedó quieto, mientras observaba que sus cuerpos estaban enredados uno con el otro, pero lejos de huir, prefirió admirar a su lindo prometido. Sin embargo, poco después, él también despertó, el asombro en su cara fue épico, y repitiendo lo mismo que Yuuri, miró sus cuerpos y de regreso al rostro de Yuuri. Al verlo sonriendo con tranquilidad, decidió también quedarse allí.

Esa noche, fue la primera en la que durmieron abrazados.