II.

-¡Ya me voy! -exclamó una pequeña chica mientras se disponía a marcharse de su casa.

-¡Espera un momento! -le respondió ota voz proveniente de la cocina logrando que la pequeña chica se detuviera en el umbral de la puerta.

De la cocina salió una mujer de unos cuarenta años cuyo cabello estaba recogido en una coleta y que estaba vistiendo un delantal. La mujer se acercó a su hija, quien la estaba esperando impaciente ya que se moría por irse al parque a jugar con sus amigas.

-¿Qué sucede? -preguntó la niña con tono desesperado.

-¿Recuerdas lo que me prometiste?-la niña negó con su cabeza-. Me prometiste que hoy cuidarías a la hija de los vecinos -la mujer pudó apreciar perfectamente cómo su hija se tensionó en su sitio al escuchar aquello.

-¿De verdad tengo que hacerlo? Esa niña es muy rara...

-No te permito que hables así jovencita. Nico-chan ha tenido una infancia muy dura, por eso es que es tan tímida-la mujer reprendió a su hija y vio que esta se encogía en hombros-. Si lo haces prometo comprar todo para hacer yakiniku para la cena.

-¡¿En serio?! -exclamó la chica entusiasmada ante la perspectiva de cenar yakiniku.

-Es en serio, así que, ¿qué me dices?

-¡Lo haré! Iré a buscarla, ¡hasta luego! -gritó y salió de la casa a toda velocidad.

La mujer se quedó en la entrada de la casa con una sonrisa en su rostro al ver lo fácil que era convencer a su hija.

...

La niña llegó hasta la puerta principal de sus vecinos, tocó el timbre un par de veces hasta que escuchó unos pasos acercarse. En el fondo no quería hacer de canguro con esa chica, la última vez que ella había intentado acercarse a la vecina esta la había rechazado casi con miedo, desde entonces lo único que había hecho era mirarla a lo lejos mientras ella se paseaba por ahí con aquel viejo peluche en sus manos.

-''Nico-chan ha tenido una infancia muy dura...'' -recordó las palabras que su madre le había dicho antes, en realidad su madre no tenía necesidad de decirle eso a su hija, ya que ella misma se había enterado de lo que había pasado.

La puerta principal se abrió dejando paso a una mujer pelinegra y ojos sumamente rojos. La mujer notó la presencia de la pequeña chica y una sonrisa se asomó en su rostro.

-Oh, ya estás aquí. Espera un momento y la llamo, ¿de acuerdo?-preguntó y la chica asintió con su cabeza, la mujer giró su cabeza un poco y gritó:- ¡Nico baja, Nozomi-chan está aquí!

Apenas pasaron unos segundos hasta que Nozomi vio a Nico aparecer detrás de su madre con una expresión de miedo y desconfianza. La pelipúrpura se sintió ligeramente nerviosa, no sabía porqué pero cada vez que sentía aquellos ojos rojos sobre ella sentía como si aquellas dos gemas vieran el interior de su alma.

-Nico, Nozomi-chan ha venido a jugar contigo, ¿no es genial? -la chica notó cómo la pelinegra se encongía en sí misma al escuchar a su madre.

-¿Es realmente necesario? -murmuró la pelinegra mientras se aferraba aún más a la ropa de su madre.

-Me lo prometiste, Nico. O no querrás que me lleve al Señor Pyon conmigo, ¿verdad? -dijo la mujer y Nico agarró a su peluche aún más fuerte.

-D-De acuerdo... lo haré...

-Así me gusta -después de estas palabras la pequeña pelinegra se separó de su madre y salió lentamente de la seguridad de su casa.

-¿N-Nos vamos...? -preguntó no muy segura Nozomi al tener a Nico frente a ella, la pelinegra sólo se limitó a asentir con su cabeza.

-¡Pasadlo bien! -exclamó la madre de la pelinegra cuando se empezaron a alejar.

...

-¡Llegas tarde! -recriminó otra de las niñas que se encontraba en el parque en ese momento.

-Perdón, perdón-se disculpó Nozomi-. Es que tenía que pasar a buscar a Nico antes de venir aquí.

-¿Nico? -preguntó confundida la niña al escuchar un nombre desconocido.

Nozomi se apartó un poco para dejar que su amiga viera de quién estaba hablando. Nico estaba ocultándose detrás de Nozomi nerviosa mientras apretaba el peluche aún mas contra su cuerpo.

-Así que ella es Nico. Mucho gusto, soy Eli -dijo y le extendió la mano.

Nico se quedó viendo la mano de aquella chica durante varios segundos hasta que por fin se arriesgó a devolverle el gesto, la rubia agarró la mano de la pelinegra y la sacudió enérgicamente un par de segundos antes de volverla a soltar.

-Y bien, ¿a qué queréis jugar? -preguntó la rubia una vez concluida la presentación.

-No sé... ¿qué tal a tu las traes?

-Perfecto-respondió Eli satisfecha-. ¡Yo empiezo!

-¡Huye Nico! -exclamó Nozomi mientras se alejaba a toda velocidad.

La pelinegra se encontró frente a la rubia quien la miraba directamente mientras una sonrisa maliciosa adornaba su rostro. Nico sintió un escalofrío recorrió su espina al ver la expresión de la amiga de Nozomi. Retroció lentamente sin romper el contacto visual. Se dio la vuelta a toda velocidad y empezó a correr lo más rápido que podía, aunque al parecer no fue tan rápido ya que en menos de un segundo sintió a Eli justo detrás de ella. Nico quiso hacer más pero al estar corriendo se tropezó con sus propios pies y como resultado se precipitó al suelo. La rubia se quedó congelada en su sitio al ver a la niña caer de aquella manera. De una forma u otra logró salir de su ensimismamiento y se acercó a Nico, quien se estaba levantando lentamente.

Nico se sentó en el suelo y luego miró a Eli a los ojos, en menos de un segnudo sus ojos se llenaron de lágrimas y su respiración se volvió pesada y cortada.

-Oh no... -murmuró la rubia al presentir lo que se venía.

El llanto de Nico irrumpió en el parque logrando así atraer la atención de varios niños que estaban allí en ese momento. Eli se vio abrumada por la situación por lo que no supo cómo responder a aquello .

-¡Nico!-escuchó una voz que se acercaba-. ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?

-Estábamos jugando y se tropezó... -Eli explicó como buenamente pudo a su amiga lo que había pasado.

Nozomi se dio cuenta que Nico se había raspado una de sus rodillas por lo que en un rápido movimiento sacó de su bolsillo un pañuel blanco y lo ató alrededor de su rodilla.

-Ya, ya, no ha pasado nada, tranquila-susurró la pelipúrpura logrando que la pelinegra se calmara lentamente-. ¿Aún te duele?

-A-Ahora no mucho...-murmuró Nico como respuesta-. G-Gracias, Onee-chan -dijo Nico logrando que Nozomi se sonrojara al ser llamada de esta forma.

-B-Bueno... ¿qué tal si descansamos un rato? Para recuperar energías, digo -Nozomi trató de calmarse después de lo sucedido, no sabía porqué pero el haber sido llamada así por la pelinegra la había hecho sentirse de una manera muy extraña.

...

-¿Qué te pasó Nico? -preguntó su madre preocupada al notar el pañuelo enrrollado alrededor de su rodilla.

-Ella... se cayó mientras estábamos jugando, ¡lo siento mucho! -se disculpó Nozomi con una reverencia sorprendiendo a la madre de la pelinegra.

-Seguro que no fue para tanto, ¿verdad Nico? -preguntó y su hija asintió con su cabeza-. ¿Lo ves?

-Es bueno saberlo. Bueno, creo que me iré a casa -Nozomi se disponía a marcharse pero fue interrumpida por Nico, quien la agarró por su ropa.

-Espera, ¿p-puedes quedarte a cenar...? -la madre de Nico se sorprendió enormemente al escuchar a su hija invitar a alguien a cenar ya que era la primera vez que su hija era tan osada.

-¿P-Puedo...? -fue lo único que Nozomi pudo decir como respuesta.

Nico se giró y miró a su madre directamente a los ojos, como si le estuviera rogando por su permiso.

-¿Eh? ¡Ah, sí, sí! Claro que puedes quedarte Nozomi-chan -dijo la mujer después de haberse recuperado.

-Bueno, pues si no les molesta, con permiso...

Antes de que Nozomi pudiera explorar la casa la pelinegra tomó su mano y la guió hasta su sala de estar. La pelinegra se separó de la otra chica y fue hasta la televisión para encenderla, en ella estaban pasando un anime de idols, a Nozomi en lo personal ese tipo de animes no le interesaban en lo más mínimo pero al parecer con Nico era todo lo contrario, ya que apenas encendió la televisión se quedó mirándola fijamente.

Nozomi, no queriendo molestar a la pequeña chica se sentó en el sofá con la intención de mirar aquella serie animada. De manera inconsciente Nico se sentó entre las piernas de Nozomi, esta se sorprendió enormemente al tener a la pelinegra encima de ella.

-¿N-Nico? -preguntó Nozomi nerviosa pero la chica no le respondió, ella seguía embelesada con las idols de la televisión.

Nozomi soltó un suspiro al mismo tiempo que una sonrisa adornaba su rostro, ella tal vez no lo sabía ahora pero pasarían muchas tardes así de ahora en adelante.

...

Con el paso del tiempo Nozomi y Nico se habían vuelto casi inseparables, hasta el punto en que daba igual donde estuvieran las dos estaban juntas. Las únicas veces en que las dos estaban separadas era cuando tenían clase ya que Nozomi era un par de años mayor que Nico y cuando ambas se iban a sus casas a dormir, aunque las dos hacían pijamadas de manera bastante frecuente, acompañadas muchas veces por Eli, claro está.

Las tres chicas se encontraban en el parque jugando en la caja de arena, aunque era más bien Eli y Nozomi jugando ya que Nico se había quedado al margen ya que ese día su madre le había comprado un vestido nuevo y tanto ella como Nozomi le habían prohibido jugar a cualquier cosa que pudiera ensuciar el vestido tan adorable que estaba vistiendo en ese momento.

-Necesitamos agua-dijo Eli de repente-, será mejor que vayamos a buscarla.

-De acuerdo. Nico, quédate aquí, ¿vale? -Nico asintió a las palabras de Nozomi, segundos después la pelinegra se encontraba sola.

Nico se agachó cuidadosamente y agarró una pala de juguete que estaba tirada convenientemente cerca de ella, después cogió un cubo de juguete del mismo color que la pala: rojo, al parecer ambos juguetes venían juntos.

La pelinegra miró para todos lados para asegurarse de que Nozomi no la viera con aquellos objetos en sus manos ya que seguramente iba a creer que Nico se iba a manchar de tierra. La chica empezó a llenar el cubo de tierra y lo vertía en la superficie con la intención de crear alguna especie de estructura. Estuvo así un rato hasta que fue interrumpida.

-Oye-escuchó una voz, se giró y se encontró con una chica pelirroja que la miraba fijamente-. ¿Qué crees que haces con mis cosas?

-¿S-Son tuyos...?-preguntó tímidamente a lo cual la otra chica asintió con su cabeza-. L-Lo siento, no tenía intención de quitártelos, sólo los vi ahí y bueno.

-Bueno, si has acabado con ellos te agradecería que me los devolvieras -la pelirroja extendió su mano para que la otra chica le entregara sus cosas.

Nico se levantó lentamente y comprobó que aquella chica era ligeramente más alta que ella, la pelinegra extendió el cubo y la pala y se las entregó a la chica.

-Lo siento si te he enfadado... -dijo Nico por lo bajo.

-Sólo no lo vuelvas a hacer, al menos no sin mi permiso, ¿de acuerdo? -dijo y Nico la miró sorprendida ya que no se esperaba eso, cosa rara pero cuando Nico levantó la vista se encontró a la chica misteriosa jugando con un mechón de pelo-. Por cierto, aún no sé tu nombre.

-S-Soy Nico, ¿y tú...?

-Soy Maki, un placer.

...

-¡Ericchi, aquí! -exclamó Nozomi mientras agitaba su mano en el aire.

La rubia, al notar la mano de su amiga se acercó rápidamente hacia donde estaba ella. Ambas vestían sus nuevos uniformes junto con muchas otras chicas. Era primavera y como consecuencia todo el ambiente estaba adornado con las flores de cerezo que habían florecido recientemente.

-Qué bueno que te encuentro, te quito la vista después de la ceremonia de ingreso y te pierdo -dijo la pelipúrpura con la intención de molestar a su amiga.

-¡D-Deja de molestarme! No pensé que habría tanta gente hoy.

-Es la ceremonia de ingreso Ericchi, por supuesto que el lugar estaría abarrotado.

-En eso tienes razón...-murmuró la rubia y de repente recordó-. Hoy también es la ceremonia de ingreso de Nico-chan, ¿verdad?

-Así es-contestó Nozomi con una radiante sonrisa al recordar aquello-, justo hoy en la noche la veré para que me cuente cómo le fue.

-La secundaria, ¿eh...? Y pensar que la primera vez que la vi rompió a llorar, aunque eso no duró mucho, ya que Nozomi Onee-chan vino al rescate, ¿verdad? -dijo con tono burlón la rusa consiguiendo el resultado que quería.

-¡C-Cállate! No me recuerdes eso... -respondió y la rubia rompió a reír al ver el estado de su amiga-. De acuerdo, de acuerdo. ¿Qué tal si nos vamos por ahí a comer algo?

-¿Parfait?-preguntó y su amiga asintió enérgicamente-. Pues parfait será.

...

-¿Vas a hacer algo después de la ceremonia, Nico? -preguntó Hanayo junto con las demás.

-Pues... tenía pensado ir a casa a celebrarlo con mi madre y con Nee-chan -respondió la pelinegra mientras se alejaba de la secundaria acompañada de sus amigas.

Después de aquel día en el parque Nico y Maki habían desarrollado algo así como una amistad. Aunque la pelirroja no lo admitiera siempre que iba al parque con sus amigas lo primero que hacía era buscar a la pelinegra con la mirada y acercarse a ella. Sus amigas, Rin y Hanayo, habían notado el inusual comportamiento de su amiga pero decidieron no decir nada, ya que les resultaba sumamente divertido el ver el comportamiento de Maki.

Por eso la alegría de la pelirroja fue enorme cuando descubrió con satisfacción que estaría en la misma clase que ella.

-Por cierto, ¿le gustaron las cartas del tarot que le regalaste? -preguntó de nuevo Hanayo con curiosidad ya que ella había ayudado a la pelinegra a elegir el regalo.

-¡Así es! A Nee-chan le encantaron, siempre las lleva consigo.

-¿Podemos por favor hablar de otra cosa? -preguntó Maki con evidente molestia.

-¿Y qué hacemos entonces? -preguntó Nico en tono burlón.

-¡Yo lo sé nya! ¡Vayamos a comer ramen para celebrar nuestro ingreso en la secundaria! -exclamó y empezó a alejarse de allí mientras las otras tres chicas la seguían de cerca.

...

-Estoy tan orgullosa de ti Nico... -dijo la madre de la pelinegra con lágrimas en sus ojos.

-Estás exagerando mamá, después de todo esto no es nada para la gran Nico Nii -exclamó la peliengra mientras se inflaba el pecho de orgullo.

-Ara~, será mejor que no se te suba a la cabeza Nicocchi, sino quieres afrontar las consecuencias -dijo Nozomi mientras levantaban sus manos en un gesto que Nico conocía perfectamente.

-¡N-Nee-chan! No quería decir eso... yo... -al ver lo nerviosa que Nico estaba Nozomi empezó a reír junto con la madre de esta, la pelinegra les dedicó una mirada molesta al verse el objetivo de las burlas.

-Es verdad-exclamó de repente la madre de Nico-. Se me había olvidado que había comprado un pastel para celebrar. Ahora vuelvo chicas -y antes de que alguna de las dos pudiera agregar algo la mujer desapareció

-Ahí va... -murmuró Nico una vez su madre se fue.

Nozomi no dijo nada, simplemente se limitó a caminar hasta donde Nico estaba y la abrazó tiernamente. La pelinegra al principio se sorprendió por el repentino contacto pero después se relajó ya que le gustaba que Nozomi mostrara tales muestras de afecto.

-Nee-chan-dijo Nico y Nozomi la miró-. ¿Vas a hacer eso que siempre haces cuando estamos solas?

-Así es Nico -respondió la pelipúrpura y acercó su rostro al de Nico y unió sus labios a los de la más pequeña, quien sintió la corriente eléctrica que sentía cada vez que Nozomi hacía eso con ella.

Después de varios segundos ambas chicas se separaron mientras un sonrojo se expandía por las mejillas de ambas.

-¿Por qué siempre lo haces cuando estamos solas? -preguntó Nico curiosa.

-Porque es algo sólo para nosotras, ¿de acuerdo?-Nico asintió con la cabeza como respuesta-. Dime, ¿quieres volver a hacer? -Nico tardó varios segundos en responder debido a la vergüenza que sentía en ese momento.

Nozomi sonrió satisfecha al ver la respuesta tan adorable de la pelinegra, aún tenía un rato antes de que la madre de Nico volviera por lo que podría divertirse con su adorable amiga todo lo que quisiera.

No habría podido desear nada mejor.