III.

-Puedes volver a explicarme cómo te hiciste todas esas heridas, por favor -dijo el doctor mirando fijamente a la chica frente a ella.

La chica en cuestión dudó durante unos segundos, después de todo no era capaz de pensar en una respuesta convincente.

-Estaba de camino a casa cuando un perro callejero me atacó... -fue lo mejor que la chica pudo pensar.

El doctor soltó un largo suspiro después de escuchar la respuesta de su paciente, siempre era lo mismo, aquella chica se metía en alguna pelea y como resultado ella acababa en su consultorio para que la tratara.

Ya estoy mayor para todo esto fue lo que pensó el hombre mientras se disponía a curar a su paciente. Después de un par de minutos el hombre acabó y permitió que la chica se marchara.

-Deberías dejar esa vida Eli, vas a matar a tus padres por el disgusto -dijo el doctor justo antes de que la chica saliera.

Aquellas palabras molestaron a la rubia, ¿quién se creía aquel hombre para decirle lo que tenía que hacer? Él era como sus padres y como los demás adultos, lo único que les interesaba era quedar bien frente a los demás.

La chica bajó por el ascensor hasta la planta baja, caminó hacia la salida pero justo antes de salir desvió su mirada hacia la pequeña librería que había en aquel hospital. Lo que vio allí le llamó la atención: había una persona, una chica más bien, en silla de ruedas que estaba intentado alcanzar un libro en la parte alta de un estante. Eli se quedó mirando las acciones de aquella chica durante un rato esperando a que alguien ayudara a aquella pobre chica pero nadie lo hacía, todos pasaban de largo ocupados en sus propios asuntos. Exasperada la rubia caminó hasta donde aquella chica estaba y le alcanzó el libro.

-¿Es este el que quieres? -le preguntó una vez tuvo el libro en las manos.

La otra chica tardó varios segundos hasta que por fin hizo un gesto de asentimiento con la cabeza. Con una medio sonrisa Eli le pasó el libro.

-Gracias -dijo la chica después de varios segundos.

-No es nada-se dispuso a irse pero en el último momento se detuvo-. ¿La vuelta al mundo en ochenta días, eh? No está mal, pero prefiero Veinte mil leguas de viaje submarino.

-¿Estás loca? Este es desde luego mucho mejor -Eli notó como la chica le dedicaba una mirada molesta debido a sus palabras.

-Tranquila, sólo te daba mi opinión.

-Bueno, pues estás equivocada -la chica giró su cabeza molesta.

Eli tuvo que admitir que ver las reacciones de aquella chica era muy entretenido. La rubia miró su reloj y se dio cuenta de lo tarde que era pero tampoco es que tuviera muchas ganas de ir, en su casa estarían sus padres y de seguro que querrían saber sobre todas las heridas que tenía en la cara. De repente una idea loca para matar el tiempo se le vino a la cabeza.

-Dime, ¿cómo te llamas? -preguntó Eli de repente.

-¿Por qué debería decírtelo? -fue lo que obtuvo por respuesta por parte de la chica.

-Creo que es un pago justo por haberte pasado el libro, ¿no crees? -la rubia observó que la otra chica estaba considerando las palabras de ella.

-Nico, Yazawa Nico -fue la respuesta que dio después de varios segundos.

Eli memorizó aquel nombre en lo más profundo de su mente, aunque se dijo que daba igual hacerlo, después de todo no volvería a ver a aquella chica. La rubia miró fijamente a la chica frente a ella: tenía un pelo negro como la noche y unos ojos de un profundo color rojo que enseguida asoció a unos rubíes. Su piel era extremadamente pálida y no parecía muy saludable ahora que la veía bien. Eli se dio cuenta que la chica tenía la ropa de internada y que tenía sus piernas cubiertas por una manta a cuadros.

Nico acomodó el libro a su lado y empezó a alejarse de la chica. La pelinegra fue hasta el mostrador y le pagó el libro a la encargada. Emprendió el camino de regreso pasando junto a la rubia, a quien le dedicó una última mirada antes de irse.

-¡Espera! -exclamó la rubia de repente atrayendo la atención de la pelinegra.

-¿Si? -preguntó Nico.

Eli se quedó sin saber muy bien qué hacer, había llamado a la pelinegra porque aún no quería irse a casa. Quería a alguien con quien matar el tiempo lo suficiente como para que sus padres no le fueran a preguntar nada sobre lo que le había pasado. Normalmente para este tipo de situaciones habría llamado a su amiga Nozomi pero Eli sabía que ella estaría ocupada durante ese día estudiando para los exámenes de ingreso.

-Verás... yo...

-¿Tú...?

-''Vamos, piensa en algo''-. La verdad es que quería que me siguieras contando sobre ese libro -''muy sutil Eli''.

-¿Este libro? ¿No puedes buscar alguna reseña por internet o algo así?

-P-Podría hacerlo, pero ya sabes como es la gente allí, las opiniones de uno chocan con las opiniones del otro y siempre terminan peleando y tal... Además de que cada vez que entro a internet termino buscando cosas no muy apropiadas... -dijo y escuchó cómo la pelinegra soltaba una ligera risa al escuchar sus palabras.

-Supongo que tienes razón...-la pelinegra consultó su reloj de pulsera antes de seguir hablando-. Bueno, supongo que podría hablarte un poco del libro antes de que me vaya a mi habitación.

-Genial -la rubia empezó a caminar pero la pelinegra la volvió a detener.

-No serás una persona peligrosa, ¿verdad?

Eli se mordió su mejilla internamente antes de responder.

-Para nada.

...

Una semana y media había pasado desde aquel encuentro. La vida de la rubia había vuelto a su rutina, que consistía en peleas con otros alumnos, regaños por parte de sus profesores y la preocupación de sus amigas y de sus padres.

Eli se encontraba ahora vagando por las calles de la ciudad con el atardecer encima de ella, se había tenido que quedar mas tiempo del necesario en la escuela debido a que uno de sus profesores la había castigado y hasta ahora había sido capaz de librarse de aquel castigo.

La rubia alzó la vista y se encontró de repente en un parque, miró alrededor desorientada ya que no recordaba haber estado en un lugar así antes. Se dispuso a marcharse pero antes de que lo hiciera escuchó unos ladridos a lo lejos seguido de una especie de exclamación. Curiosa, Eli siguió el sonido pasando a través de unos matorrales y encontró a un perro amenazando a otra persona. La escena le pareció divertida hasta que vio que la persona que era amenazada por el perro era aquella chica que había conocido en el hospital.

-''¡Es esa chica! ¿Cuál era su nombre... Miku, Nikki...? ¡Nico!¡Sí, eso es!''

-¡V-Vete! Aquí no hay nada para ti -dijo la pelinegra en un vano intento por ahuyentar a aquella criatura.

El perro se acercó un par de pasos mas hasta que fue interrumpido. La rubia saltó frente a él y haciendo varios movimientos logró hacer que el animal retrocediera y finalmente huyera.

-No pensé encontrarte aquí -dijo Eli una vez el perro se hubo ido.

-¡Eres tú! La chica de aquella vez.

-Ayase Eli, para servirte-Eli adoptó una pose de presentación con una sonrisa-. Dime, ¿qué haces por aquí?

-Aquí es donde suelo venir con mis hermanas y mi madre de vez en cuando, pero han ido a comprar algo de beber.

-¿Y te han dejado aquí sola?

-Les dije que estaría bien, aunque no querían irse-la pelinegra soltó una ligera risita al recordar la actitud de su madre y hermanas-. Y tú, ¿qué haces por aquí? ¿Vives cerca?

-La verdad es que estaba caminando por la ciudad y acabé aquí.

-¿No quieres ir a casa? -preguntó Nico con curiosidad.

-La verdad es que no...-la rubia vio la expresión de la otra chica por lo que se apresuró a continuar-, lo que pasa es que no me llevo muy bien con mis padres.

-¿Y eso?

-Mis padres se separaron hace años y mi madre volvió a casarse pero yo no lo he aceptado y desde entonces es así, además de que ya casi nunca veo a mi padre.

-No estás de acuerdo con que tu madre se haya vuelto a casar -comentó Nico después de que Eli dejara de hablar.

-Sé que es muy egoísta de mi parte no aceptarlo, y no me gusta, después de todo ella es una buena madre y él, bueno, la hace feliz.

-Podrías intentar sentarte con los dos a hablarlo, quién sabe, a lo mejor las cosas entre los tres se resuelven.

-¿Crees que es una buena idea? -preguntó Eli curiosa.

-Puede que si, puede que no. Pero sigue siendo mejor que estar sin hacer nada y que todo se vaya acumulando, ¿entiendes?

-Creo que sí... -en realidad Eli sabía que esa era la mejor opción, pero nunca la había llevado a la práctica debido al no sentirse segura de qué cosas podrían decirse-. ¿Sabes qué? Lo haré. ¿Qué puede salir mal?-la rubia se levantó y empezó a alejarse-. Muchas gracias Yazawa-san -exclamó antes de irse.

Nico miró cómo la rubia se alejaba rápidamente con una sonrisa en el rostro, a pesar de haberlo hecho sin querer le alegraba el haber ayudado a alguien.

...

-¿En verdad hiciste las pases con tus padres? -preguntó Nozomi incrédula al haber escuchado a su amiga.

-No sé si se pueda llamar así pero supongo que sí, ayer al llegar a casa me senté con ambos y estuvimos hablando un par de horas. Al final dijimos todo lo que queríamos decir y todo se arregló.

-Necesito saber cómo te decidiste a hacerlo, siempre te habías mostrado reacia a hablar con tus padres o a hacer cualquier otra cosa para arreglar la situación.

-La verdad es que... tuve un poco de ayuda para decidirme -admitió Eli con un ligero rubor en us mejillas.

-¿Ayuda? ¿De quién? -volvió a inquirir Nozomi aún mas curiosa al ver a su amiga en aquel estado, era la primera vez que la veía así.

-Te llevaré a conocerla algún día, estoy segurá que te gustará -con esta promesa ambas chicas se dirigieron a sus clases aunque Nozomi seguía preguntándose quién sería la persona con la que Eli había hablado.

...

Eli y Nozomi se encontraban en la entrada del hospital donde la rubia había conocido a Nico, luego de un par de encuentros mas la rusa se había decidido a preguntarle por su número de teléfono a la pelinegra, quien se lo había dado encantada debido a que casi nunca hablaba con alguien fuera de su familia y de los doctores y las enfermeras del hospital. En posesión del número de la chica Eli le preguntó a Nico si le parecía bien el que fuera a visitarla, a lo que la pelinegra respondió que no había ningún inconveniente. Cosa extraña, pero al momento de preguntarle aquello Eli sintió unos nervios que nunca había sentido antes pero al no saber a qué se debían los olvidó rápidamente.

Ahora ambas chicas estaban en el ascensor, la rubia iba contando los pisos a medida que subían y Nozomi observaba a su amiga curiosa al verla comportarse de aquella manera. Llegaron por fin al quinto piso y las puertas del ascensor se abrieron.

-Es la habitación doscientos dos, sígueme -habló la rubia mientras avanzaban por el largo pasillo del hospital.

Llegaron hasta la habitación en cuestión pero para sorpresa de Nozomi su amiga no entró enseguida sino que se quedó de pie mirando el número en la puerta fijamente.

Antes de que su amiga pudiera preguntarle algo la rubia la interrumpió:

-¿Crees que debería haberle traído algo? -preguntó mientras jugaba con sus dedos nerviosamente.

-No te preocupes, si quiere algo bajaremos y lo compraremos en un momento, ¿De acuerdo? -dijo y Eli asintió animadamente con su cabeza.

''Interesante'' pensó Nozomi con una sonrisa en su rostro antes de que ambas entraran.

La habitación era como Nozomi se había imaginado que sería: completamente blanca, sin ningún arreglo y con ese característico olor a desinfectante en el aire. La chica del tarot miró alrededor buscando la cama y se encontró con una mujer y unos niños sentados junto a esta mientras miraban la televisión. La mujer notó la presencia de ambas chicas y se apresuró a recibirlas.

-Oh Eli, no sabía que venías hoy.

-Perdón por venir sin avisar, es sólo que quería que Nico conociera a alguien-respondió la rubia ligeramente avergonzada, después de unos segundos notó la ausencia de la pelinegra-. ¿Dónde está Nico?

-Está en el baño, enseguida volverá-la señora Yazawa notó que la otra chica miraba en todas direcciones como si estuviera buscando algo-. ¿Sucede algo?

Nozomi notó que se refería a ella y se apresuró a disculparse por su mala educación a lo que la mujer le respondió con una risa.

Las tres mujeres hablaron durante unos minutos en los cuales Nozomi pudo averiguar que Eli llevaba viniendo aquí desde hacía un tiempo. En ese tiempo se había hecho muy amiga de la madre de la tal Nico, al igual que con las hermanas de esta juzgando cómo aquella familia la trataba.

Una puerta anexa a la habitación se abrió dejando paso a la pelinegra, Eli, al notar que se trataba de ella se levantó de su asiento a toda velocidad para recibirla. Nozomi se levantó también y por fin pudo ver quién era la famosa Nico y para su sorpresa se trataba de una chica con una apariencia muy frágil, pudo notar que estaba muy pálida, que era muy delgada y que tenía unas ojeras debajo de sus ojos.

-Nico, ella es Nozomi, ¿recuerdas que te hablé de ella?

-Mucho gusto, soy Yazawa Nico -dijo la pelinegra extendiéndole la mano.

-Tojou Nozomi, el gusto es mío -la pelimorada respondió el gesto de la otra chica.

''Está fría'' pensó al sentir su mano sobre la de ella.

-¿Cómo te sientes hoy Nico?

-Estoy mejor, he estado moviéndome todo el día, hoy apenas he tenido que descansar- respondió orgullosa.

-Estaría bien que pudiéramos salir un poco... -comentó la rubia un poco triste.

-Podéis hacerlo si quieres, el doctor dijo que Nico necesitaba ejercitarse de vez en cuando por lo que no hay problema -dijo la madre de Nico y los ojos de la rubia se iluminaron al escucharla.

-Eso es perfecto-exclamó emocionada-. Conozco un lugar que está muy cerca, ¿qué me dices Nico?

-Podemos hacerlo, sólo deja que me cambie, no quiero salir por ahí con la ropa del hospital -dijo Nico y fue al baño a cambiarse.

Nozomi observaba todo aquello fascinada, desde que habían llegado había visto a una Ayase Eli totalmente a la que siempre veía en la preparatoria. La verdad era que prefería a esta Eli tan alegre pero no sabía cómo hacer para que siempre fuera así.

Las tres chicas salieron del hospital y la rubia tomó el mando del trío, ya que ella era la única que sabía a dónde se dirigían. Después de unos cinco minutos llegaron a una heladería y las tres pidieron. Eli, como era de esperarse pidió un helado de chocolate mientras que Nozomi pidió una combinación de varios sabores. Nico por su parte no sabía muy bien qué pedir debido a que ella había comido helado pocas veces, la pelinegra por fin se decantó por la fresa y las tres amigas se sentaron en un banco que estaba cerca.

Las tres hablaron tanto que cuando se dieron cuenta ya era tarde por lo que Nico decidió que era hora de volver a su habitación, muy a pesar de Eli quien quería seguir hablando con ella.

-Ericchi... Ella... -trató de hablar Nozomi una vez Nico se fue.

-Tiene una enfermedad degenerativa-respondió la rubia con tono serio-, los doctores aún no saben muy bien qué es y a medida que el tiempo pasa más débil se pone.

Varios segundos pasaron en el cual ambas amigas se quedaron en completo silencio, Nozomi había notado el tono con que Eli había dicho aquello, no sabía que la enfermedad de Nico la afectara tanto.

-Supongo que lo notaste, ¿verdad?-dijo Eli rompiendo el silencio-. Lo pude notar en tu cara, la verdad es que se veía bastante débil, mucho mas en relación con la última vez que la vi.

-Yo... lo siento, no quise ofenderte ni nada.

-No tienes que disculparte, después de todo yo tuve la misma impresión la primera vez que la vi.

Nozomi caminó hasta la rubia y colocó su mano en su hombro con la intención de hacerla saber que ella estaba ahí para ella. Eli, al sentir el contacto colocó su mano sobre la de Nozomi y la apretó.

-No te preocupes, sé que todo saldrá bien, Nico parece el tipo de chica que no se rinde fácilmente.

-¿Cómo puedes estar tan segura? -preguntó Eli mientras se enjugaba una diminuta lágrima que se le había escapado.

Una sonrisa apareció en el rostro de Nozomi antes de responder.

-Porque las cartas me lo dijeron -dijo y la rubia rió ante la respuesta de su amiga.

''Y porque además me dijeron algo muy curioso sobre las dos'' pensó Nozomi con una sonrisa aunque aquello era algo que no le diría a la rubia, después de todo, ¿dónde estaría la diversión si lo hiciera?

...

-¡De acuerdo!-exclamó una chica atrayendo la atención de toda la clase-. El festival cultural se acerca y aún no tenemos nada para presentar.

-¿Qué tal una casa embrujada? -sugirió una chica de la clase.

-Idiota-le respondió una chica que estaba a su lado-, eso lo harán las de segundo.

-Esas malditas... -respondió la chica que habló primero.

-¿Qué tal algo didáctico? En plan que los clientes puedan participar y todo -dijo una alumna al fondo de la clase.

-Creo que las de primero harán algo parecido y lo peor es que tienen a Nishikino, por lo que sus fondos serán inagotables.

-¡Eso no es justo! -gritaron varias alumnas al escuchar aquello.

-Chicas, chicas-habló la que parecía ser la líder intentando calmar la situación-. No hay que perder la compostura, somos las de tercero después de todo, tenemos que hacer algo que quede en la memoria de todas.

La clase se llenó con varios murmullos mientras que las alumnas ideaban algo con lo que contrarestar la casa embrujada de segundo y el dinero infinito de esas de primero. En medio de todo aquel desastre una mano se alzó lentamente para sugerir algo.

-¿Y si hacemos un restaurante? -preguntó Eli ganándose la mirada de todas.

Todas las alumnas la miraban con sorpresa al ver que la infame Ayase había sugerido algo.

-¿U-Un restaurante? -preguntó la líder.

-Así es, ya sabes, algunas de nosotras cocinamos y las otras servirán a los clientes. También puede ser con alguna temática.

-Esa... esa... esa es una buena idea en realidad. ¡De acuerdo! ¡Haremos lo que la delincuente de clase dice! ¿Quién está conmigo? -preguntó la líder ganándose una gran ovación.

-¡Hey! -protestó Eli molesta al ser llamada delincuente.

Una vez decidido qué hacer las alumnas se levantaron de sus lugares y empezaron a hacer planes para repartir el trabajo equitativamente. Eli se sentó de nuevo en su asiento con una expresión de molesta mientras que Nozomi la miraba burlona.

-¿Qué pasa? -preguntó de repente Eli.

-Nada, sólo me preguntaba la razón por la que Ayase Eli, persona que se ha perdido los dos primeros festivales aquí de repente propone una idea para este.

-No es nada, simplemente no soportaba ver a todas esas idiotas discutir.

-¿En serio?-el tono de voz de la chica denotaba burla-. ¿No será por cierta personita que vendrá como invitada? -dijo y pudo observar cómo el rostro de Eli se iba tornando cada vez mas rojo.

-N-No sé de qué hablas -respondió nerviosa.

-¿En serio? Porque Nicocchi me contó el otro día que cierta persona la había invitado a cierto evento y que tenía muchas ganas.

-¡¿T-Te lo contó?!-exclamó de repente Eli-. ¡¿Y desde cuándo la llamas así?!

-Yo le pongo apodos a todos los que me caen bien.

-Esa idiota...-murmuró Eli-, mira que contárselo a Nozomi... -la rubia siguió hablando para ella misma mientras que su amiga la veía con una enorme sonrisa en su rostro.

Desde luego que la llegada de Nico había sido lo mejor que les había pasado.

...

-¿Por qué tenemos que hacer lo que tú digas? -exclamó una de las chicas enfadada.

-Porque soy la encargada de hacer que esto funcione y créeme cuando te digo que el restaurante no va a ser de temática gore.

-¿Qué tiene de malo servirle órganos a la gente que venga?

-Te has respondido tú misma.

Varias alumnas se posicionaron con una y con la otra y como resultado una gran disputa se hizo presente en la clase de tercero. Así siguieron hasta que un molesto ruido cortó de golpe todas las discusiones. Todas se giraron y se encontraron con Eli, quien había causado el ruido con la pizarra.

-Escuchadme bien, normalmente me habría dado igual lo que pasara aquí pero hoy no es el caso. A este festival vendrá alguien muy importante y no dejaré que lo echéis todo a perder, ¿De acuerdo?-peguntó de manera amenazadora y todas asintieron lentamente-. Perfecto. Primero que nada, no haremos nada sangriento, sino todo será un desastre y tampoco haremos nada pervertido, que es lo que nuestra líder quiere.

Eli miró a todas fijamente dando a entender que era ella quién mandaría de ahora en adelante.

-¿Sabes a quién se refiere Ayase? -preguntó una chica al colocarse junto a Nozomi.

Nozomi miró a la chica que le había hablado y con una sonrisa le respondió:

-No tengo ni idea.

...

El festival de Otonokizaka llegó y con ello el ambiente de la preparatoria era de fiesta. Las familias de la mayoría de las alumnas fueron de visita para ver cómo lo estaban haciendo sus querias pequeñas. Como era de esperar la clase de segundo hizo la casa embrujada que las de tercero tanto habían ansiado y como resultado habían ganado bastante popularidad. A pesar de ello la clase de tercero estaba decidida a no perder y su restaurante con temática maid había ido ganando terreno poco a poco.

Tanto las familias de Eli como las de Nozomi fueron a ver cómo estaban sus hijas y grande fue la sorpresa cuando se encontraron con que sus dos pequeñas estaban vistiendo trajes de sirvientas. Eli, al ver a su madre y a su padrastro ahí casi se muere de la vergüenza ganándose las burlas de su madre.

El restaurante estaba siendo un éxito y las chicas no tenían tiempo para descansar. Eli sobretodo era la mas solicitada por las alumnas mayores ya que al parecer ella era muy popular en aquella preparatoria aunque Eli era la primera vez que sabía sobre esto.

-¡Pero qué encantador es esto! -exclamó una voz al entrar.

Eli desvió su atención de los clientes que estaba atendiendo en ese momento y posó su mirada en la entrada encontrándose con Nico y con su familia. La rubia dejó lo que estaba haciendo ganándose unna queja de los clientes aunque ella no les prestó atención.

-¡Nico! Has venido -exclamó la rubia sorprendiendo a la pelinegra.

-Eli...-las palabras de Nico murieron en su boca al ver lo que su amiga llevaba puesto-, ¿q-qué llevas puesto?

-No tenía elección, ellas me obligaron... -fue lo único que respondió mientras tenía la mirada clavada en el suelo debido a la vergüenza que sentía en ese momento.

-Te queda muy bien... -murmuró Nico y Eli sintió que su cabeza iba a explotar en cualquier momento.

-¡C-Cómo sea! Ven conmigo, te llevaré a tu mesa -dijo y tomó la mano de la pelinegra para guiarla.

La madre de Nico quiso seguir a su hija pero antes de que lo hiciera alguien la detuvo, se giró y se encontró con una mujer rubia que la estaba mirando fijamente.

-¿Si...?

-Es la madre de Nico, ¿verdad? -preguntó la mujer.

-Así es. ¿Acaso sucede algo?

-Soy la madre de Eli, es un placer conocerla por fin-dijo y ambas madres se dieron la mano-. La verdad es que quería conocerla desde hace mucho, Eli me ha contado muchas cosas sobre Nico.

-Vaya... me alegra escuchar mucho eso.

-También quería agradecerle, gracias a Nico nuestra Eli ha cambiado mucho, no sabe lo feliz que estoy de que ella haya conocido a alguien como Nico.

La señora Yazawa miró a aquella mujer quien parecía que en cualquier momento se iba a poner a llorar. Una sonrisa se asomó en su rostro ya que ella pensaba lo mismo pero al revés, desde que Eli había llegado Nico había cambiado mucho, ahora incluso tenía amigas.

-Lo mismo digo.

...

Durante toda la jornada Eli atendió a Nico de manera exclusiva ganándose las miradas de todas las chicas ya que ellas no entendían porqué ella le prestaba tanta atención a esa chica que parecía estar en primaria.

El día acabo y ahora todas las clases tenían que cerrar sus clases y limpiar para el día siguiente. Antes de que alguien pudiera notarlo Eli se llevó a Nico a otra parte mas apartada de todo el ruido que allí había.

Ambas se sentaron bajo un árbol en la parte de atrás de la preparatoria apoyadas una en la otra. En realidad la rubia estaba agotada de estar atendiendo clientes todo el día, el hablar con los demás no era lo suyo. Nico por su parte tenía una enorme sonrisa en su rostro al ver a Eli actuar como camarera para tanta gente. En un impulso Eli había tomado la mano de Nico y no la había soltado pero para sorpresa de ella a la pelinegra no parecía importale.

-Qué día... -dijo Eli rompiendo el silencio.

-Ha sido muy entretenido verte así. No sabía que la gran Ayase Eli podía ser tan servicial.

-¡N-No diga eso! Es vergonzoso sólo acordarse...-se quedaron en silencio de nuevo hasta que Eli volvió a hablar-. Me alegra mucho que hayas venido Nico.

-No me lo perdería por nada del mundo Eli.

-No me refería a eso-dijo y se ganó la atención de la pelinegra-, me alegra mucho el haberte conocido.

-Yo... también soy muy feliz de conocerte -dijo Nico con su rostro completamente rojo.

-Nico, mírame-la pelinegra levantó la vista y se encontró con los ojos de Eli clavados en los suyos-, no sé qué haría sin ti. En realidad sí que lo sé, estaría en algún callejón peleándome con cualquiera que lo quisiera, pero gracias a ti no es así. Siempre te estaré agradecida por eso.

-V-Vas a hacer que me dé algo...

-Y aún no he terminado -dijo y se acercó lentamente a Nico y antes de que esta pudiera decir algo la rubia la besó tiernamente.

Nico se quedó mirando con sorpresa a Eli mientras procesaba lo que acababa de pasar. Después de un par de segundos el rostro de la pelinegra se tornó de un profundo color rojo, tanto así que a Eli le pareció ver humo salir de la cabeza de Nico.

-¿Te ha gustado? -preguntó Eli.

Nico tardó un rato antes de asentir lentamente con su cabeza, haciendo que una sonrisa se formara en los labios de Eli.

-Perfecto, pues volvamos a hacerlo -dijo y se acercó de nuevo al rostro de la pelinegra.

En un arbusto cercano una Nozomi veía aquella escena mientras trataba de limpiarse la sangre que había brotado de su nariz con un pañuelo de papel.

-Menos mal que me traje esto, si no estaría hecha un desastre -murmuró Nozomi mientras se colocaba un pedazo de papel en cada uno de sus orificios nasales.

-¿Me das uno de esos?-preguntó una voz junto a ella. Nozomi se giró a toda velocidad asustada de ser descubierta y se encontró con la madre de Eli, a quien le salía un hilo de sangre de su nariz. Varios segundos pasaron hasta que Nozomi lle pasó un pañuelo de papel-. Muchas gracias.

La madre de Eli y Nozomi se quedaron observando el espéctaculo frente a ellas un rato mas antes de irse, la primera había salido en busca de su hija y de la ahora novia de esta mientras que Nozomi sabía de antemano lo que la rubia iba a hacer.

-Pefecto -fue lo que ambas murmuraron con una sonrisa en sus rostros.

...

¿Ahora quién debería ser la siguiente en caer ante los encantos de Nico?