IV.

-¿De verdad tienes que irte? Se supone que íbamos a salir las tres juntas...

-Ya te lo dije, necesito estudiar para mis exámenes, no tengo tiempo para jugar.

-¡Pero...! -intentó reclamar pero sintió una mano en su hombro, giró su cabeza para ver el rostro de su otra amiga, que estaba adornado con una sonrisa.

-Será mejor que la dejes, después de todo tiene que ir a ver a esa adorable camarera.

-¿Oh...? ¿Así que se trata de eso? -dijo y una sonrisa burlona apareció.

-¡K-Kotori! ¡No se trata de eso! -estalló la chica.

-Tranquila, tranquila. Puedes irte, no te retendremos más tiempo.

-¡He dicho que no se trata de eso! Sólo voy a estudiar, sólo eso.

-O sea que vas a la biblioteca.

-N-No... -murmuró por lo bajo.

-¿Vas a verla verdad?

-¡Honoka!-gritó la chica-. ¡Ahhg! Da igual, me voy. Nos vemos mañana.

-¡Saluda a Nico-chan de mi parte!-exclamó Honoka antes de que su amiga se alejara más-. Es muy divertido molestarla.

-¿Crees que nos hemos pasado esta vez? -preguntó Kotori con preocupación.

Ambas chicas adoptaron miradas preocupadas ante aquella pregunta. Después de todo ella era su mejor amiga y no querían perderla por una simple tontería. Después de varios segundos ambas chicas empezaron a sonreís burlonamente.

-Nah' -dijeron ambas chicas al mismo tiempo antes de empezar a irse hacia sus casas.

...

-Esas idiotas, siempre metiéndose conmigo, sólo porque quiero ir a ver a una... a una amiga, ¡sí! eso es-murmuraba la chica mientras andaba por las calles, sin darse cuenta abrió una puerta que profirió un ting metálico al chocar con una campana-. Yo sólo quiero conocerla más, eso no tiene nada de malo, ¿Verdad?

-Bienvenido -dijo una voz que para la chica se escuchó como si estuviera a un kilómetro de distancia.

-No es mi culpa que sea tan inteligente, pero no, Honoka y Kotori sólo piensa lo malo, ¿qué hay de malo en interesarse por alguien más? Ninguno, ¿verdad?

-¡Bienvenido! -dijo la voz esta vez con mas fuerza.

-Además, ellas dos no tienen ningún derecho a burlarse de mí, todas sabemos cómo son cuando se quedan solas. ¡Oh Honoka te quiero tanto! ¡Kotori me haces tan feliz! Blah, blah, blah.

-¡He dicho bienvenido! -gritó por fin la camarera.

La chica levantó la mirada asustada al escuchar semejante grito y se encontró con una de las chicas que trabajaban ahí y que la estaba mirando enfadada.

-Eres tú...

-H-Hola Tsushima-san... -respondió un tanto incómoda.

-Supongo que vienes a verla, ¿no?-preguntó y la chica asintió lentamente-. Espera un poco, está atendiendo a otros clientes -dijo y señaló la barra donde estaba la chica tomando la orden de una pareja.

-M-Muchas gracias y por favor no digas que estoy aq... -

-¡Senpai, tu acosadora está aquí! -gritó y todos los clientes que estaban allí se giraron al escuchar aquellas palabras.

Umi deseó que la tierra se la tragara en ese momento por la vergüenza que sentía en ese momento. Se enterró en su asiento todo lo que pudo y abrió la carta frente a ella para simular que estaba pensando qué ordenar, aunque ya lo sabía de antemano.

Alzó la vista un segundo y vio que aquella camarera la miraba de manera burlona antes de retirarse, cosa que la enfadó aún más.

Un par de minutos pasaron hasta que la peliazul sintió que alguien tocaba su hombro, levantó la mirada y se encontró con aquellos ojos que la habían intimidado la primera vez que se posaron en ella, aunque ahora la forma en que la miraban era totalmente diferente.

-Hola de nuevo -dijo la camarera.

-¡N-Nico!-exclamó e intentó levantarse pero la chica no se lo permitió.

-Es bueno vovler a verte -dijo mientras se sentaba.

-¿Puedes sentarte? ¿No estás en tu trabajo? -preguntó.

-No te preocupes, es hora de mi descanso, así que no hay problema. Y bien, ¿a qué has venido? Yoshiko me dijo que mi acosadora estaba aquí, así que he venido a saber qué pasaba -dijo y soltó una risita ante aquellas palabras.

-¡N-Nico! No tú también... Aquello sólo fue un malentendido, sólo eso. Y hoy sólo he venido a estudiar, para que lo sepas.

-¿A estudiar?-preguntó y la chica asintió con la cabeza-. Pensé que tus exámenes habían sido la semana pasada y que por eso me dijiste que no podrías venir durante unos días.

Umi se quedó congelada en su sitio al ser descubierta de una manera tan fácil. Desvió la mirada a la vez que sus mejillas se tornaban rojas. Escuchó a Nico reírse de ella y eso la hizo sentir aún peor.

-¿Qué tal te fue? -preguntó Nico después de varios segundos.

-B-Bien...

-¿En serio? ¿No me estarás engañando verdad?

-¡N-No! ¡Nunca podría! -exclamó alterada.

Nico empezó a reírse al ver la manera tan exagerada en que Umi respondió, de verdad que meterse con aquella chica era muy divertido.

-Entiendo, bien, supongo que tengo que cumplir mi parte del trato, ¿verdad? -dijo y se levantó de su sitio-. ¿Lo de siempre?-Umi asintió-. De acuerdo, ahora vuelvo.

Umi la vio alejarse con una sonrisa al imaginarse su recompensa, sólo por aquello era que había estudiado tanto para sus exámenes.

A veces, cuando está sola principalmente, se pierde en sus pensamientos y recuerda el día en que vio por primera vez a aquella chica, de verdad que la vida te da sorpresas, sobretodo cuando pasas de odiar a alguien a apreciarlo.

...

-¡¿Cerrada?!-exclamó enfadada al ver el cartel que colgaba de la puerta de la biblioteca-. ¿Ahora qué voy a hacer? El examen es en tres días, no tengo tiempo que perder.

-No te preocupes-le dijo su amiga Kotori-, ya encontraremos un lugar dónde estudiar, no puede ser la única biblioteca de la ciudad.

Umi la miró fijamente durante unos segundos antes de soltar un largo suspiro en señal de rendición.

-Tienes razón, ya encontraremos un lugar para estudiar.

-¿Qué te parece un lugar tranquilo?

-¿Qué sugieres? -pregutó interesada.

-Podríamos ir a una de esas cafeterías que parecen antiguas. Conozco una que no está muy lejos de aquí, ¿Qué me dices?

-Hmm... Bueno, supongo que es mejor que nada, quiero decir, no tenemos nada que perder, ¿verdad?

Kotori asintió alegre y ambas se encaminaron hacia el lugar que la peligris había mencionado.

-¡Bienvenidos! -exclamó una voz femenina al oír la campana sonar.

Umi quedó encantada con aquel lugar, era justo como su amiga se la había descrito: un lugar tranquilo donde los clientes hablaban en voz baja y el aroma a café recién molido inundaba el lugar. La arquera se sintió a gusto, como si conociera ese lugar de toda la vida.

-Vamos a aquella mesa de allí -dijo Kotori mientras la guiaba.

Una vez ubicadas las dos amigas miraron la carta para ver los tipos de cafés que servían, para sorpresa de Umi había una gran variedad de cafés, de muchos sabores e incluso algunos de diferente, y eso que la arquera sólo acostumbraba beber sólo de una clase.

-¿Os habéis decidido? -preguntó una voz a un lado.

-Oh, sí, yo quiero...-dijo y al mirar a la camarera se quedó sin voz.

La camarera era bajita, de piel pálida y de ojos rojos, casi parecía una niña. Lo mejor era que si sumamos su uniforme, que consistía en una camisa negra de manga larga, pantalones y delantal negro a su cabello y piel pálida hacían que sus ojos resaltaran aún más.

Daba incluso un poco de miedo.

-¿Qué dijo que desea? -volvió a preguntar la camarera.

-Q-Quiero un café, sólo por favor y sin azúcar... -respondió avergonzada.

-De acuerdo, enseguida vuelvo -dijo y se retiró.

Umi se quedó mirando la dirección en que la chica se fue recordando aún aquellos ojos que parecían mirar dentro de ti.

-¿Sucede algo Umi-chan? -preguntó confundida Kotori al ver a su amiga mirar al vacío.

Pero Umi seguía en las nubes al parecer.

-¿Umi-chan? -volvió a inquirir esta vez en un tono más fuerte.

-¡¿Q-Qué? ¿Qué pasa? -respondió sorprendida.

-Eso debería preguntarte yo a ti, estabas como ida...

-¿Y-Yo...?

-Así es. ¿Es por esa camarera? ¿Acaso la conocías de antes?

-P-Por supuesto que no.

-¿Entonces...?

-Es sólo que... no sé, me pareció intimidante, sólo eso.

-¿Intimidante? ¿Acaso te miró mal? Porque si es así podemos ir a quejarnos.

-No, no. Es, no sé cómo explicarlo, ¿de acuerdo? -dijo y soltó un largo suspiro.

De verdad que ni siquiera ella sabía qué había pasado.

Otra camarera fue la que llevó los pedidos de ambas chicas. Aunque Umi seguía con sus ojos puestos en la chica que les había atendido antes, no sabía porqué pero había algo que le resultaba misterioso en esa chica.

Un par de horas pasaron hasta que Kotori recibió un mensaje de texto, lo leyó y soltó un largo suspiro al ver de qué se trataba.

-¿Sucede algo? -preguntó Umi al ver el cambio de humor de su amiga.

-Tengo que irme, Honoka se volvió a meter en un lío con su club.

-¿Qué ha hecho esta vez? -preguntó la peliazul con una sonrisa burlona.

-No lo sé, pero espero que no sea nada grave-dijo y recogió sus cosas-. De verdad, esa chica va a hacer que me dé algo un día de estos.

-Pero la quieres, ¿no?

-Cada día más. Nos vemos Umi-chan -se despidió y salió del local.

Umi se encontró sola en aquella cafetería en la que nunca había estado. Miró alrededor y después de unos segundos se propuso hacer lo que quería desde la mañana: estudiar.

Sacó sus libros de texto y así estuvo varias horas hasta que sintió que la vista no le daba para más. Antes de que le diera un dolor de cabeza decidió que lo mejor era dejarlo por el momento, ahora haría algo mas relajado por lo que sacó de su mochila un libro que había empezado hacía varios días.

Por estar sumida en la lectura no se dio cuenta de que una de las camareras había ido a su mesa para recoger las tazas que habían usado. La peliazul no la vio y por accidente chocó su mano con el codo de la otra chica lo que casi provoca una desgracia pero la camarera pudo evitarlo a tiempo.

-¡Oh Dios! Lo siento mucho -se apresuró a disculparse Umi.

-No te preocupes, ¿ves? No ha pasado nada, así que tranquila-le respondió con una sonrisa que curiosamente calmó a la peliazul. La camarera se fijó en el libro que estaba leyendo y una mueca se asomó en su rostro-. Historia de dos ciudades, ¿eh? Lo leí hace tiempo, me dolió mucho que Sidney no se quedara con la chica de sus sueños.

-¡¿Sidney no se queda con ella?! -preguntó aterrada Umi ante tal revelación.

-Tranquílizate, no es tan trágico comparado con su muerte -se apresuró a defender la camarera.

-¡¿Que Sidney se muere?! -dijo casi gritando al conocer semejante avance en la historia.

La camarera se la quedó mirando fijamente al cometer aquel error tan grande, miró en varias direcciones en busca de una excusa para alejarse de allí.

-Eh... t-tengo que irme, unos clientes me están llamando. Adiós -dijo y se alejó a toda velocidad dejando a una Umi congelada en su sitio.

-Así que ahí estás, por fin te encuentro...-murmuró Umi detrás de un arbusto mientras observaba a los lejos a su objetivo-. Te he seguido varios días para poder averiguar el libro que has estado leyendo para darte a probar tu propia medicina. Aunque me resulta raro el no haberla visto en la universidad, pero eso da igual ahora, lo único que importa es una cosa: ¡la venganza! -exclamó y volvió a ocultarse ganándose así la mirada de varios peatones que estaban cerca en ese momento.

Vio a la chica caminar por una calle en la que no había casi gente y cuando creyó el momento oportuno saltó frente a ella causando que la chica diera un paso atrás sorprendida.

-¡Ajá! Por fin nos vemos de nuevo. ¿No creíste que me volverías a ver verdad? Pues aquí me tienes.

-¿Pero qué demonios...? -preguntó la chica confundida.

-¿No te acuerdas de mi verdad? ¡Soy la chica a la que le arruinaste un buen libro! Seguro que no te acuerdas de mi porque estás por ahí arruinándole libros a los demás. Pues bien, he venido para que pruebes un poco de tu propia medicina.

-Eres la chica de aquella vez...

-¡Ese libro que tienes ahí!-exclamó señalando el libro que la chica tenía en su mano e ignorando sus palabras-. Por quien doblan las campanas, pues bien, el protagonista Robert Jordan muere al final del libro. ¿Cómo te sienta eso eh? Apuesto a que te sientes mal ahora, ¿verdad?

-Un momento... ¿Cómo supiste que estaba leyendo ese libro?

-Yo lo sé porque... porque... porque lo sé y punto.

-¿Has estado siguiéndome para saber qué libro estoy leyendo?

-Dicho de esa manera suena muy feo, pero sólo lo hice para vengarme de ti... Aunque eso tampoco suena muy bien que digamos... -dijo y clavó su mirada en el suelo avergonzada de lo que acababa de hacer.

-¿Tienes nombre? -preguntó después de varios segundos.

-¿Y-Yo? ¿Para qué quieres saberlo?

-Es mejor que llamarte acosadora, ¿no crees? -dijo con una sonrisa burlona.

-¡No soy una acosadora! Y mi nombre es Umi, Sonoda Umi.

-Bonito nombre. Bien Sonoda Umi, mi nombre es Nico, Yazawa Nico.

...

-¿A qué se debe esa sonrisa? -preguntó Nico una vez volvió con el pedido de Umi.

Un café solo sin azúcar.

-¿Eh? Oh, no es nada. Sólo recordaba de cuando nos conocimos. Sólo eso.

-De verdad me asustaste aquella vez, pensé que era algún loco o algo.

-L-Lo siento por eso, de verdad creí que era un buen plan -dijo con la cara roja.

-Bueno, eso está en el pasado ahora. Lo que importa en este momento es nuestro trato.

-¡Exacto! Dijiste que accederías a tener una cita conmigo si obtenía sobresalientes en mis exámenes, pues bien, mira:-dijo y le enseñó una foto de sus notas a la pelinegra-. Ya no estás tan confiada, ¿eh?

-Al parecer he perdido, supongo que tendré que hacerlo.

-Bien-exclamó Umi emocionada-. Ahora debo irme pero te llamaré luego y te daré los detalles. Ya verás Nico-chan, no te arrepentirás. ¡Adiós! -exclamó y salió disparada de la cafetería.

Unos segundos después otra camarera se acercó a Nico y se colocó junto a ella.

-¿De verdad vas a salir con una acosadora? -preguntó Yoshiko disgustada.

-No es mala chica, y lo de acosadora fue sólo un malentendido.

-Si tu lo dices...

-¡Nico, Yoshiko! ¡Volved al trabajo! -exclamó una voz desde el fondo.

-¡Es Yohane! -respondió la chica enfadada antes de irse a la cocina.

Nico se quedó viendo la puerta fijamente con una sonrisa antes de ponerse a trabajar de nuevo.

...

Umi caminaba alegremente a través de los pasillos de la universidad mientras tarareaba una canción. Hacía tan solo unos minutos que les había contado a sus amigas Honoka y Kotori que por fin, después de tanto intentarlo había conseguido una cita con Nico. Llevaba soñando con este día desde hacía mucho tiempo por lo que había planeado hasta el más pequeño detalle.

-¿A qué se debe esa sonrisa? -escuchó una voz preguntar.

Umi levantó la vista y se encontró con una de sus amigas en esa clase.

-Oh Eli, no es nada.

-A mi no me engañas, conozco esa sonrisa. Acaso... ¡No puede ser! Tienes una cita, ¿verdad? -exclamó de forma que varios de los alumnos escucharon lo que la rubia dijo.

-¡Shhhhh! No lo digas tan alto por favor.

-¿Umi tiene una cita? ¿Con quién? -preguntó otra chica uniéndose a la charla.

-''Perfecto...'' -pensó la arquera al ver que la cosa se iba complicando cada vez más.

-No lo sé-dijo la rubia-, se lo estoy preguntando pero no quiere decirme de quién se trata.

-A lo mejor es alguien de fuera -comentó la otra amiga.

-No lo sé Maki... Umi no es el tipo de persona que hace amistades fuera de la universidad, créeme, lo he comprobado.

-Entonces... ¡Es una chica de aquí! Por eso no quiere decirnos nada, le da vergüenza contarnos -la rubia se quedó mirando a la pelirroja unos segundos antes de que sus ojos se empezaran a abrir lentamente en señal de sorpresa.

-¡Es eso! Tiene que serlo, ¿verdad Umi?

Umi se había enterrado en su asiento con la esperanza de que cayera algún meteorito y destruyera todo a su alrededor. Ella siempre había querido mantener su relación fuera de su círculo social, sobretodo porque sabía cómo eran sus amigas y no querían que la molestaran por ello.

-Dime, ¿cómo se llama? ¿En qué facultad está? -preguntó Eli con entusiasmo.

-¿Es de letras o de ciencias? -añadió Maki al cuestionario.

Las dos amigas insistían tanto que las defensas de Umi estaban a punto de ceder, ambas chicas notaron esto e intensificaron sus ataques, no es que tuvieran algo en contra de Umi, todo lo contrario, es sólo que querían saber quién era la persona que había captado su atención ya que después de todo el tiempo que la habían conocido nunca la habían visto interesada por alguien.

-¡Está en ingeniería! ¿Contentas?-estalló y casi inmediatamente se dio cuenta de lo que había dicho-. Oh no...

-¿Ingeniería? No está mal Sonoda Umi, no está mal. Dime, ¿cómo se llama? -volvió a inquirir Eli.

-¿Cuándo la conoceremos? -preguntó Maki.

-Nico-respondió a Umi-, y nunca -respondió esta vez a Maki.

Para suerte de la arquera el profesor entró en la clase y ordenó a todos ir a sus respectivos asientos. Eli y Maki se fueron de mala gana dejando a Umi sola por fin, aunque había querido estarlo ahora la cabeza le daba vueltas por haber mentido sobre Nico, se sentía fatal consigo misma, era como si se avergonzara de ella.

-''No está bien Umi, no está bien...''

...

-¡Y entonces le dije que era imposible que pudiera escalar ese árbol en menos de un minuto! Pero ella insistía que si podía y ahí estuvimos un buen rato.

-¿Y entonces qué pasó? -preguntó Nico curiosa.

-Al final apostamos a que no podría pero sí que pudo, aunque casi se mata una vez allí. Kotori pasó un mal rato cuando vio a Honoka casi perder el equilibrio... -terminó Umi su relato con una sonrisa al recordar aquellos días.

-Esas amigas tuyas, Honoka y Kotori, ¿son pareja?

-Sí, ¿cómo lo sabes?

-Lo deduje por las cosas que me has contado -Nico desvió la mirada y se dio cuenta de que ya habían llegado a su casa-. Parece que ya hemos llegado.

-Vaya... ni me he dado cuenta, el tiempo vuela cuando te diviertes.

-Me alegra escucharlo.

-Nico... ¿cómo sigue tu madre? -preguntó Umi sin saber muy bien cómo plantearlo, sabía de la condición de su madre y no quería ser ruda a la hora de preguntar.

-Está mejor... aunque su estado sigue siendo delicado, pero el doctor dice que todo va bien.

-Tiene que ser duro, cuidar a tus hermanos pequeños y hacerte cargo de todo.

-Se hace muy duro, pero vale la pena sabes. Todo con tal de que mi familia esté bien.

Umi la miró fijamente con una sonrisa en su rostro. Sabía desde hace tiempo la condición de la madre de Nico y de que ella tenía que cuidar a sus hermanos pequeños, por eso era que tenía dos trabajos y de que no podía estudiar debido al hecho de que no le quedaba tiempo y de que no tenía la energía para hacerlo. Pero el hecho de que la pelinegra no pudiera estudiar le daba igual a Umi, para ella el que Nico sacrificara tanto para su familia la llenaba de orgullo.

En muchas la ayudaba cuidando a sus hermanos pequeños que eran dos niñas adorables y otro más pequeño que casi nunca hablaba. Al principio se mostraron reacios a que una extraña se quedara con ellos pero con el tiempo le fueron tomando más cariño. Ahora los tres pequeños conocían a Umi y la trataban como a una más de la familia.

-Muchas gracias por el día de hoy Umi, realmente lo necesitaba.

-No sabes lo feliz que me hace el escucharte decir eso. Sé lo mucho que te esfuerzas y quise darte un poco de diversión, te lo mereces después de todo.

-Incluso me gustó cuando gritaste en las escenas terroríficas.

-S-Sobre eso... -farfulló Umi con el rostro rojo.

-La gente se asustó más con ese grito que con la película -dijo y soltó una risita al recordar aquello.

-¡N-Nico! No te burles de mí, ya tengo suficiente con recordar aquello...

A pesar de sus palabras la arquera no pudo evitar reír también cuando a su memoría volvió la escena de ella en medio de la sala con los nervios a flor de pie y de repente apareció aquel feo fantasma provocando que ella gritara en medio de la sala.

Umi alzó la mirada y se encontró los ojos de Nico clavados en ella mientras esta sonreía.

-''¿Debería besarla? ¿No es muy pronto? Quiero decir, es nuestra primera cita...''-una gran batalla tenía lugar en la mente de Umi pero al volver a posar la mirada sobre Nico y ver aquellos ojos y aquella sonrisa todo conflicto acabó rápidamente-.''Al diablo, que sea lo que tenga que ser'' -pensó y se inclinó lentamente hacia adelante mientras cerraba sus ojos.

Nico imitó su acción y empezó a acercarse hacia la arquera. Cuando estaban apenas a unos centímetros la una de la otra la puerta del apartamento de Nico se abrió violentamente haciendo que ambas chicas se separasen a toda velocidad con el rostro completamente rojo.

-¡Onee-chan! ¿Has llegado? -exlcamó una de las hermanas de Nico al abrir la puerta.

-¡C-Cocoa!

La pequeña miró alrededor y se percató de que Nico no estaba sola.

-¡Umi-onee-chan también vino! -exclamo la pequeña emocionada.

-H-Hola Cococa...

-¿Vas a quedarte a cenar?

-No... sólo he acompañado a tu hermana hasta aquí. Me tengo que ir, lo siento.

-Jo... qué mal, esperaba que te quedaras a jugar con nosotras...

-Lo siento, otro día será-se disculpó y luego desvió la mirada hacia Nico, quien aún tenía las mejillas ligeramente rojas-. B-Bueno, será mejor que me vaya.

-S-Sí... nos vemos otro día -contestó como buenamente pudo.

Umi no supo cuál sería la mejor manera de despedirse por lo que se limitó a darle un fugaz abrazo, murmurar la palabra adiós y salir de ahí a toda velocidad.

Cuando estuvo lo suficientemente lejos soltó un grito de frustración al verse sus planes destruidos. Sabía que Cocoa no lo había hecho a propósito pero aún así eso no evitaba que se sintiera de aquella manera. A un centímetro estuvo de probar los labios de Nico pero por azares del destino aquello no pudo darse.

-Bueno, otro día será -se dijo a sí misma mientras se dirigía a su casa.

...

-No pensé encontrarme contigo por aquí -dijo Umi al verse frente a la pelinegra.

-A veces vengo en mis días libres, me gusta leer de vez en cuando sabes.

-Si quieres puedes unirte a mi, ¡sólo si no te molesta! -Umi se sintió de lo más atrevida al ofrecerle aquella invitación a Nico, aunque por su lado la pelinegra sólo se reía internamente al ver lo vergonzosa que Umi podía llegar a ser.

-Me encantaría. Además, seguro que sabes mucho de libros, a lo mejor podrías recomendarme uno.

-¡Por supuesto! Venga conmigo, conozco dónde están los buenos.

-Estoy a tu disposición -dijo Nico mientras reía al ver lo emocionada que Umi se ponía cada vez que de libros se trataba.

Las dos chicas empezaron a explorar cada rincón de la biblioteca, gracias a que Umi era una cliente habitual ya sabía dónde estaban las mejores ediciones de los mejores libros, por lo que gracias a ella Nico podía elegir entre el libro que más le gustase.

-Voy a ver los que están por ahí -dijo Nico mientras se alejaba.

-De acuerdo, la esperaré aquí -respondió Umi sin alzar mucho la voz, tal vez la emocionaba el estar en una biblioteca con la pelinegra pero eso no quería decir que se iba a olvidar de sus modales.

La arquera empezó a hojear los libros que estaban en la estantería frente a ella para matar el tiempo. Hubo una sección que le llamó la atención y se decidió a tomarlo pero cuando estaba a punto de hacerlo sintió que alguien tocaba su hombro.

-Umi, no esperaba verte aquí hoy -dijo Eli sorprendida.

-E-Eli...-respondió la arquera, iba a decir otra cosa pero se fijó que no venía sola-. ¿Maki...? ¿Qué hacéis aquí?

-Yo vine a estudiar un poco, no soporto la biblioteca de la universidad-respondió la rubia-. Y Maki, bueno, ella está aquí porque la obligué.

-Y pensar que iba a gastar así mi día libre... -la pelirroja soltó un largo suspiro al ver el día que le esperaba.

-¿Y qué haces tú aquí Umi?

-B-Bueno yo... -la arquera tenía la intención de inventarse una excusa pero no contó con que Nico iba a regresar tan pronto.

-Umi, he encontrado este libro, parece interesante...-Nico dejó de hablar al ver que su acompañante no estaba sola-. ¿Interrumpo algo...?

-Oh Umi, no sabía que estabas acompañada. Ayase Eli, un placer -dijo la rubia y le tendió la mano a Nico, quien le respondió el gesto.

-Nishikino Maki -la pelirroja le lanzó una mirada pícara a Nico logrando que un ligero tono rojizo adornara sus mejillas, por alguna razón esto molestó a Umi pero para evitar problemas no dijo nada.

-Soy Nico, un placer -al decir su nombre Umi salió de su ensimismamiento y regresó a la realidad, y esta era que si no actuaba rápido una catástrofe podía suceder.

-¿Nico...? ¡Oh!-exclamó al recordar de donde había escuchado ese nombre-. ¿Eres esa ingeniera que tiene tan loca a nuestra Umi? -preguntó Eli con un tono de voz que sugería otra cosa.

-¿Ingeniera? -respondió Nico confundida.

-''Ay no...''

-¿A qué te refieres?

-¿No eres la chica de la facultad de ingeniería que Umi conoció? Ella nos dijo que había conocido a una Nico que estudiaba eso.

-Oh... Lo siento, pero me temo que no soy esa Nico-el tono de la pelinegra le advirtió a Umi que estaba en peligro-. Yo sólo estoy aquí para elegir un libro y me topé con ella. Pero ya me tengo que ir, nos vemos luego, fue un placer conocerlas -dijo y se empezó a alejar.

-¡N-Nico, espera! -exclamó Umi y salió tras al chica.

-¿Acaso dije algo malo? -se preguntó Eli una vez que las chicas se fueron.

-Tengo que decirle a Umi que me presente mejor a esa chica, parecía encantadora -dijo Maki con una sonrisa.

-Ya estamos de nuevo, ¿acaso no puedes parar? -preguntó Eli y la pelirroja se limitó a responderle con un gesto con sus hombros.

...

-¡Nico!-gritó Umi al ver que la pelinegra se alejaba cada vez más, para poder alcanzarla la arquera empezó a correr hasta estar detrás de ella y le agarró la muñeca-. Por favor, espera.

-No tengo nada que decirte Umi -dijo la pelinegra sin girarse a verla.

-Nico yo... lo siento, yo...-

-¿Acaso te avergüenzas de mi? -preguntó Nico interrumpiendo a Umi.

-¿Qué...? ¡No, claro que no!

-¿Entonces por qué les dijiste eso a tus amigas?

-Yo... no lo sé... Cuando les conté sobre ti empezaron a preguntarme todo tipo de cosas y me puse nerviosa, lo siento...

-¿Tienes idea de cómo me he sentido al escuchar eso?-preguntó y Umi sólo pudo clavar la vista al suelo, de verdad que lo que había hecho estaba mal y se merecía que Nico la tratara así-. Pero no tienes que preocuparte, ahora podrás salir con una ingeniera, como le has contado a tus amigas.

-¿Eh...? -dijo Umi confundida al escuchar las palabras de la pelinegra.

-Adiós Umi -Nico se soltó del agarre de Umi y se alejó de ella.

La arquera se quedó en su sitio congelada mientras que veía a la pelinegra alejarse cada vez más. Apretó sus puños todo lo que pudo y sintió unas ganas de llorar extremas.

-Soy una idiota... -dijo una vez se encontró sola.

...

-No puedo creer que le hicieras eso a Nico... -dijo Kotori junto a Honoka.

-Lo sé, soy una persona terrible... Ahora por mi culpa Nico me odia.

-¿No has vuelto a hablar con ella?

-No... la he intentado llamar pero siempre me ignora y no me atrevo a ir a su trabajo, seguro que sus compañeras saben lo que ha pasado y cuando me vean quién sabe qué me harán.

-Entiendo... -respondió su amiga desanimada.

-Y bien, ¿vas a quedarte aquí a lamentarte?-preguntó Honoka, quien hasta ahora había estado en silencio escuchando todo lo que Umi decía-. Por lo que a mi respecta no está todo perdido.

-¿Qué quieres decir? -preguntó Umi confundida.

-Por lo que a mi respecta no todo está perdido. Lo has estropeado, de acuerdo, pero no creo que Nico te haya olvidado ya.

-¿Tú crees? -la esperanza en la voz de Umi se podía palpar.

-Por supuesto que lo creo. Ella está enfadada, pero seguro que aún siente algo por ti, pero si no te das prisa la vas a perder.

-Es verdad... ¡Es verdad! No puedo quedarme aquí lamentándome mientras ella está ahí fuera-exclamó y se levantó de su asiento-. Tengo que ir a buscarla. Gracias chicas, ¡nos vemos luego! -exclamó y salió a toda velocidad.

-Es una idiota -dijo Honoka con una sonrisa una vez que Umi se fue.

-Y tú una gran amiga -Kotori abrazó a su novia y le dio un tierno beso en la mejilla, provocando que Honoka se sonrojase.

...

-Tsushima-san, ¿está Nico? -preguntó Nico una vez en la cafetería.

-No, y no te molestes en buscarla, porque no te diré dónde está.

Umi sintió que el mundo se venía encima de ella, era normal que la compañera de Nico la tratara de esa manera y que no le dijera nada, se lo merecía después de todo. Umi se dio la vuelta con la cabeza gacha para marcharse del lugar pero una voz la interrumpió.

-Está en su casa ahora, le di el resto de la tarde libre.

Umi se la quedó mirando fijamente mientras procesaba sus palabras. Sus ojos se abrieron todo lo posible y una sonrisa brotó en sus labios. Agradeció a la chica que le había dicho dónde estaba la pelinegra y salió de la cafetería.

-¿Por qué le ha dicho Nozomi-san?

-Quién sabe... No parece una mala chica -dijo y se dio la vuelta.

-Qué chica más rara...

-¡A trabajar Yoshiko! -exclamó una voz desde el fondo.

-¡Es Yohane!-gritó la chica como respuesta-. Por dios...

...

-¡Nico, abre la puerta por favor! -exclamó Umi mientras tocaba la puerta principal.

Después de varios minutos intentando que la pelinegra le abriera la puerta la arquera no escuchó respuesta alguna. Las ganas de llorar le volvieron y a punto estuvo pero resistió todo lo que pudo. Pero después de todo la puerta nunca se abrió. Umi se sentó junto a la puerta y enterró la cabeza entre sus rodillas. Se quedó esperando y antes de darse cuenta se quedó dormida.

-...Umi...¡Umi! -escuchó una voz que la llamaba y por fin respondió.

Abrió los ojos y se encontró con la mirada preocupada de la pelinegra.

-Nico... ¿eres tú?

-¿Quién más si no? ¿Se puede saber qué haces junto a mi puerta durmiendo con este frío?

-Yo... Quería hablar contigo pero no me respondiste y me quedé aquí esperando a que me abrieras.

-¿A que te abriera? ¿Acaso no sabías que no estaba en casa?

-¿Eh...? -preguntó Umi confundida.

-Claro. Había salido con mis hermanos a visitar a mi madre -djo y se echó a un lado para que Umi viera a los tres hermanos menores de Nico mirándola con curiosidad.

-N-No lo sabía...

-Eres una idiota, ¿lo sabes? -dijo Nico con una sonrisa tierna.

-Nico yo... lamento mucho el haberle dicho a mis amigas que eras una estudiante. Por favor perdóname, haré lo que sea para que lo hagas.

-¿Lo que sea? -preguntó Nico con una sonrisa pícara.

-Sí, lo que sea -se apresuró a responder Umi sin reparar en el tono que la pelinegra había empleado.

-Hmm... Umi-onee-chan está dispuesta a hacer lo que sea, ¿qué decís a eso? -preguntó Nico dirigiéndose a sus hermanos quienes sólo le sonrieron.

Por alguna razón Umi se sintió en peligro al sentir tantos ojos rojos sobre ella.

...

-¡Eso era un delfín! -exclamó Cocoa pegada al cristal.

-Delfín -dijo el menor de los hermanos con su usual tono de voz.

Los tres hermanos contemplaban asombrados a los animales que frente a ellos danzaban.

-¡Vamos a ver a los demás animales! -exclamó Cocoa y los tres se alejaron.

-No os vayáis muy lejos, recordad que tenemos que cenar -gritó Nico al ver que sus hermanos se alejaban-. Esos niños... de verdad.

-Mi dinero... -sollozó Umi mientras veía su cartera vacía.

-Gracias por traernos Umi, desde hacía mucho tiempo que ellos querían venir pero nunca les había podido traer.

-No es molestia alguna. Me resulta muy adorables verlos así.

-Déjame pagarte por lo que has hecho hoy.

-No hace falta que me devuelvas el dinero-se apresuró a responder Umi-, para mí es todo un placer.

-No me refería a devolverte el dinero-dijo Nico y antes de que Umi pudiera volver a preguntar la pelinegra cerró la distancia entre ambas y la besó, dejando a una Umi paralizada en su sitio-. Será mejor que nos apresuremos, porque sino les vamos a perder. ¿Vienes?

-¡S-Sí! -exclamo Umi recobrándose del asombro de antes.

FIN.

...

ADVINAD QUIÉN HA VUELTO BITCHES. ASÍ ES, SOY YO, KONA.

A partir de ahora intentaré actualizar mas a menudo, por lo que, ¡hasta la próxima!

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(ke te la creiste wey xdxdxd)