¡Hola! Tanto tiempo desaparecida pero he regresado, jeje.

Como ya lo había dicho en él área de reviews, mi celular pasó a mejor vida y perdí los borradores de mis historias que tenía guardados, así que, por eso la demora... espero de aquí en delante volver a actualizar mas seguido.

Otra cosa, ¡FELIZ AÑO 2023 A TODOS!, espero este nuevo año traiga sorpresas y sueños cumplidos para todos nosotros, solo hay que esforzarnos y ser constantes así que, ¡a dar lo mejor de nosotros!.

Sin nada mas que decir, espero que disfruten el capítulo 3.


La luz del sol asomándose por la ventana de la habitación le lastimaba los ojos.

El joven pelirrojo se cubrió el rostro con una almohada intentando conciliar el sueño, después de unos minutos así, se resignó a levantarse de una vez.

Se paró de la cama y empezó a caminar hacia fuera de la habitación.

Esa no había sido su noche.

Había estado involucrado en una pelea en un bar después de haber terminado la presentación con su banda de rock y, por si fuera poco, al llegar a la mansión Yagami, se había encontrado con un alboroto por todas partes que ni siquiera tuvo las fuerzas de confrontar, por lo cual siendo las 3 de la madrugada, se había dispuesto a dormir.

Eran las 8 de la mañana y en el pasillo de la mansión no había ni un alma.

Caminó un poco más hasta encontrarse con la señora Mashiro, la sirvienta de la casa.

—Buen día— saludó el pelirrojo con apatía, sin siquiera verla a los ojos.

—Hola joven Iori— lo miró con detenimiento y entrecerró los ojos, después acomodó sus anteojos —Esta vez si es usted, ¿cierto? — cuestionó apenada

El pelirrojo suspiró con pesadez.

—Pues claro que soy yo Mashiro, ¿quién mas va a ser?—

—Bueno, pues, su hermano, el joven Katsuo— aclara

—¿De quién rayos hablas? Yo no tengo…

Sus palabras se detuvieron en seco al sentir la presencia de otra persona entrando en la habitación.

Se quedó petrificado por unos segundos hasta que se dio la vuelta para ver de quién se trataba.

Es ahí que se encontró no con una, sino con dos personas que acababan de hacer acto de presencia en el lugar.

Una de ellas era su padre, pero, la otra persona… era alguien completamente desconocido; un joven pelirrojo de ojos cafés, que, de alguna manera, tenía rasgos similares a los suyos.

—Iori, por fin despiertas— habló su padre.

—¿Qué se supone que es esto?—cuestionó el pelirrojo intentando disimular su sorpresa.

—Me presento— habló entonces el otro joven —Soy Katsuo, y vengo a reclamar el liderazgo del clan Yagami— declaró

Un silencio momentáneo invadió el lugar, hasta que de pronto, la risa burlona de Iori rompió el silencio.

— ¿tú? Por favor, ni siquiera eres un Yagami, ¿cómo se supone….

—Iori — interrumpió su padre con voz firme y decidida —Éste joven… también es mi hijo.— confesó

—¿Qué?—

—Así es, es una historia muy larga que a decir verdad no tengo la paciencia ni el tiempo de contar, pero, te diré algo… este joven es mas digno de tomar el liderazgo que tu..— afirmó

Iori sitió como si le hubiese caído un balde de agua fría en ese momento.

—No estás hablando en serio, papá..—expresó con un odio notable en su mirada.

La tensión estaba muy presente en el ambiente.

—Claro que lo estoy, es mucho más capaz que tú—

Iori seguía sin entender a qué se refería su padre, ¿cómo podía asegurar eso tan fácilmente?

—Mira, Iori, tal vez estés confundido, pero podemos hacer un equipo— habló esta vez Katsuo, Iori no supo que mas decir, por lo que Katsuo continuó.

—Tengo un plan para terminar con los Kusanagi de una vez por todas, de hecho, acabamos de dar el primer paso..— confesó

—¿De que se trata?—

—¿Quieres ver?—

El joven no tenía ni la menor idea de lo que Katsuo estaba planeando, lo miró dudoso.

—Bien, muéstrame tu "grandioso" plan— exclamó sarcástico.

—Sígueme..— atinó a decir antes de empezar a caminar en dirección a una de las habitaciones de la mansión.

Su padre los siguió, él también sonreía.

Caminaron un poco más hasta llegar a la habitación.

El joven Katsuo abrió con llave la puerta cosa que extrañó a Iori, pues las habitaciones solían estar sin llave, pero, al abrir la puerta, el pelirrojo pudo ver el motivo detrás de esto.

En la cama de la habitación se encontraba una joven pelipurpura quien, parecía estar dormida, probablemente inconsciente.

—Athena..— dijo Iori como en un susurro —Pero ¿qué demonios planean hacer con ella?— exclamó al mismo tiempo que se acercaba a la chica para inspeccionar su condición.

—Ella está sedada, no va a despertar hasta dentro de algunas horas— comunicó Katsuo mientras caminaba acercándose a ellos. —Iori, si te percataste de que ella está embarazada ¿verdad?—

El pelirrojo al escuchar esa pregunta sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo.

Se quedó mirando hacia una de las paredes de la habitación mientras tenía un sentimiento muy amargo. Acaso ¿era lo que estaba pensando?

—¿Qué tiene que ver?—cuestionó fingiendo que no había entendido.

—Que ¿qué tiene?, pues, vamos a deshacernos de ese bebé— confesó

—¿Qué?— se volteó para encararlo —Ese bebé no tiene nada que ver con….—

—Ese bebé lleva la sangre de un Kusanagi— interrumpió su padre – Y no solo eso, lleva la sangre de dos jóvenes con mucho poder, ¿te imaginas lo fuerte que será en un futuro?—

—Nunca creí que pudieras caer tan bajo— murmuró Iori

El hombre frunció el ceño al escuchar ese comentario.

—Por eso Katsuo es mas apto para tener el liderazgo, se atreve a cualquier cosa con tal de deshacerse de los Kusanagi, ¡cosa que tu no pudiste hacer!—

Esas palabras habían lastimado algo dentro de Iori, pero no lo demostró en ningún momento, además, ya estaba acostumbrado a que su padre lo tratara de esa manera.

—Si no quieres perder tu lugar en el clan Yagami, haz algo..— terminó diciendo para después, salir por la puerta de la habitación dejando solos a ambos jóvenes.

—Y ¿qué piensas?— cuestionó Katsuo

Iori le dio la espalda y se dispuso a retirarse de la habitación.

—No cuentes conmigo.. —aclaró, después, empezó a caminar hacia fuera de dicho lugar.

El joven se quedó solo observando a la hermosa chica que yacía recostada en la cama.

—Tu vas a ser mía —susurró para después, acercar su mano al cuerpo de la chica, pero, alguien lo detuvo tomándole el brazo con brusquedad.

Se dio la vuelta para ver quien lo sujetaba y se encontró con la mirada amenazante del joven pelirrojo.

—Ni se te ocurra ponerle una mano encima— advirtió

El joven Katsuo se soltó de su agarre con fuerza.

No tuvo el valor de responder en ese momento por lo cual se quedó en silencio y simplemente salió de la habitación.

Iori salió detrás de el y cerró la puerta después de eso.

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Algunas horas después, Athena se encontraba durmiendo plácidamente, soñando con algunos sucesos que habían ocurrido hace tiempo.

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La luz del sol se tornaba ligeramente rojiza debido al atardecer y esta se colaba por entre las hojas de los árboles.

Dos jóvenes se encontraban besándose tiernamente, bajo la sombra de un gran árbol, mientras el soplar del viento sacudía levemente el pasto al rededor.

—Mmhmm Kyo, espera..— susurraba entre besos la joven pelipurpura.

—¿Qué sucede?— cuestionó el castaño y alejó sus labios de los de ella para poder escucharla.

—N-no deberíamos estar haciendo esto— se lamenta

—Pero, ¿por qué no?... me gustas, y… yo a ti también, ¿o no?..—

—Si, pero, tiene muy poco que terminaste con Yuki, yo… no puedo…—

—Pero.. Athena…—

En ese momento llegan corriendo dos de sus compañeros, Terry y Benimaru.

Ambos jóvenes lucían exhaustos.

—Con que aquí estaban…—exclamó Benimaru con la respiración agitada..

—Los buscamos en toda la base de ese sujeto…— completó Terry

Athena se veía algo apenada, Kyo solo sonrió.

—Perdón pero no tuvimos tiempo de avisar, salimos por otra parte por que una roca enorme cayó tapando la pasada y bueno… larga historia— se excusó

— Bueno, al menos están bien— dijo Terry empezando a recuperar el ritmo normal de su respiración.

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Momentos después, sus sueños la transportaron a otros recuerdos.

El ambiente era muy tranquilo, la atmósfera pacífica, era el momento perfecto, ambos jóvenes se encontraban frente a frente, alejados del resto.

El castaño la tomó del rostro, empezó a acariciar su mejilla con su dedo pulgar y después lentamente fue bajándolo hasta su barbilla.

Se mantuvieron así por algunos segundos, mirándose a los ojos, los cuales transmitían los mas puros y bellos sentimientos.

—Kyo… — susurró la joven mientras sus ojos brillaban con ilusión.

—¿Si?, Athena.. — cuestionó mientras su mirada se posaba sobre los labios de la pelipurpura estaban tan brillantes y se veían tan suaves… quería besarlos..

—Tu… ¿estás enamorado de mi? —preguntó tímidamente, sus mejillas estaban encendidas.

Kyo también se sonrojó por la pregunta tan repentina.

—La verdad es que sí, estoy enamorado de ti— le susurra al oído

Athena se sonrojó aún mas al sentir la respiración del castaño tan cerca.

Después sintió como el joven la tomaba de la cintura y poco a poco, la iba atrayendo mas hacia su cuerpo.

La joven pelipurpura se quedó muda sintiendo el latido de su corazón acelerarse.

Kyo continuó.

— Y tu… Athena, ¿estás enamorada de mi? — preguntó

—Eh… la verdad… — se acercó aún mas a él y unió su frente con el pecho del joven, como intentando esconderse —si… y mucho.. — atinó a decir.

El corazón de ambos chicos latía tan rápidamente.

Kyo acercó su mano al rostro de Athena, lentamente empezó a apartarla de su pecho para poder verla a los ojos.

—Es todo lo que quería escuchar— susurró.

Y después de eso, acercó su rostro al de ella hasta que sus labios se unieron en un tierno beso.

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Sus sueños se sentían tan reales, que Athena no podía diferenciar la realidad de simples recuerdos en ese momento, sentía como si estuviera volviendo a vivir todo aquello, su corazón se sentía tan cálido, sentía la misma emoción y felicidad que cuando todo eso había pasado.

No fue sino hasta que un ruido extraño hizo a la joven pelipurpura despertar de su sueño.

Empezó a incorporarse lentamente al mismo tiempo que se tallaba los ojos.

El sitio donde se encontraba, sin duda era un lugar desconocido, no reconocía nada al rededor.

Sus ojos recorrían con suma atención todo objeto que se encontraba en el lugar mientras permanecía sentada en la cama.

Aún se sentía un poco mareada, aún tenía también esa extraña sensación de peligro.

De pronto, recordó lo que había sucedido en el parque la última vez.

Tenía miedo de lo que pudiese encontrarse al salir de esa habitación y, ese miedo empeoró al percatarse de que la puerta de la habitación se abría lentamente.

Poco a poco la persona detrás de la puerta empezó a hacer acto de presencia.

La joven pelipurpura observó, con sorpresa, que esa persona era nada mas y nada menos que Iori Yagami.

El joven se quedó sorprendido al ver que ella ya se encontraba despierta, pero intentó disimular su sorpresa y continuó caminando con pasos firmes hacia la joven.

—Hola Athena— saludó

—Iori… ¿qué significa todo esto?— cuestionó; se le notaba muy desorientada.

Iori ignoró su pregunta.

—Que bueno que despiertes, ya se te pasó el efecto del medicamento con el que te sedaron. — afirmó.

— ¿eh?... espera, ¿me sedaron? ¿quién?, ¿por qué?... — cuestionó nuevamente, esta vez, empezaba a ponerse histérica.

Y su histeria aumentaba al notar como el pelirrojo evadía sus preguntas.

—Iori.— murmuró

—Athena, tranquilízate un poco, le va a hacer daño al bebé— atinó a contestar

—¿cómo quieres que me tranquilice?, Iori, primero que nada, ¿dónde estoy?— cuestionó exaltada.

Iori suspiró con pesadez.

—Estás en la mansión Yagami— confesó

—¿Qué?, espera, ¿tú tienes algo que ver en todo esto?—

—¡Claro que no! — aclaró alzando la voz.

Esa pregunta lo había hecho sentir muy asqueado, pues el jamás optaría por un plan tan ruin y cobarde como ese.

—¿Sabes que?, piensa lo que quieras, yo me voy— dispuso al mismo tiempo que caminaba hacia la puerta de la habitación.

—Iori, espera…— habló en voz baja intentando detenerlo.

El joven detuvo sus pasos.

—Otra cosa… —se dio la vuelta para encarar a la pelipurpura – Ten cuidado con un sujeto pelirrojo y más o menos de la misma edad que yo, lo reconocerás cuando lo veas, no tiene buenas intenciones... – aconsejó

–P-pero… Iori, por favor, no me dejes sola…– habló con la voz entrecortada, pues sentía que estaba a punto de romper en llanto, pero el pelirrojo se dio la vuelta ignorándola y continuó con su camino.

—No… Iori… ¡Iori! ...— insistió, pero el joven Yagami había salido de la habitación y cerrado la puerta detrás de sí.

El pelirrojo se recargó en la puerta por fuera y solo podía escuchar el llanto desesperado de la joven pelipurpura.

No pudo evitar sentir su corazón romperse debido a eso, después de todo, ella era una chica muy dulce que siempre estaba ahí para quien lo necesitara..

Ella había sido la única que nunca lo había juzgado, la única que siempre supo apoyarlo, que siempre tenía las palabras correctas para levantarle los ánimos.

También… había sido la única en despertar en el un sentimiento tan cálido y reconfortante… un sentimiento muy diferente a lo que estaba acostumbrado.

Y ahora el la estaba dejando a su suerte… aunque, tampoco es como que hubiera mucho que hacer…

Si el interfería en los planes de su familia ahora si que su reputación quedaría manchada de por vida.

Suspiró pesadamente y continuó su camino, lo mejor sería dejar las cosas tal como estaban.

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En otro lugar.

—¡Maldita sea! —exclamó Kyo al mismo tiempo que golpeaba con fuerza el concreto de una pared, después, se quedó recargado en ella mientras dejaba correr libremente sus lágrimas.

Sus compañeros quienes estaban con el en ese momento lo observaron con preocupación, era evidente que estaba desesperado, y ¿Cómo no?, si el amor de su vida quien, por cierto, estaba esperando un hijo suyo, no aparecía por ninguna parte.

—Oye,tranquilo, te vas a lastimar si sigues golpeando así las cosas— dijo Terry en voz baja y se acercó a el después , le puso la mano en el hombro en señal de apoyo.

Kyo no respondió nada.

—Y, bueno, ¿alguna otra idea? —cuestionó Benimaru —Ya hemos llamado a todas sus amigas y no tienen noticias de ella, tampoco en los sitios que mas frecuentaba y, evidentemente no podemos hacer un rastreo porque su celular se quedó aquí.. No sé que mas podemos hacer

Kensou, quien también se encontraba presente, bajó la mirada y unas lágrimas brotaron de sus ojos.

—No se quien podría estar detrás de todo esto... Athena no tiene enemigos, o por lo menos, nadie que quisiera hacerle tanto daño — expresó Kensou — aquí... si alguien quería vengarse... era de ti, Kyo —

Las miradas incrédulas de Terry y Benimaru se posaron sobre el chico.

—Kensou...— murmuró Benimaru

—No hay necesidad de hacer ese tipo de afirmaciones sin saber— agregó Terry

Kyo por otra parte, tuvo un sentimiento muy amargo y un presentimiento muy desagradable en base a lo que Kensou había dicho.

—¡Yagami! — exclamó el castaño al mismo tiempo que hacía un puño con su mano.

Después de eso, empezó a correr hacia algún lugar del que sus compañeros no tenían ni idea, pero ya se imaginaban a donde se dirigía, por lo tanto, decidieron seguirlo.

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