Hola de nuevo!, hoy traigo dos capítulos, (esperaba que fueran 3 pero no alcancé a revisar el tercero por falta de tiempo así que, ajá), y bueno, en realidad no sé si la historia esté cumpliendo las expectativas de ustedes mis queridos y adorados lectores jeje pero les prometo darle un buen final a todo esto.
En cuanto a sus reviews, lo agradezco mucho, en cuanto tenga tiempo responderé a ellos, pero les juro que si los leo y me hacen muy feliz!!
Y bueno, sin más que decir solo cabe recalcar que acepto tomatazos para estos capítulos jeje nos vemos hasta la próxima
Athena y Iori se encontraban comiendo lo que el pelirrojo momentos atrás acababa de traer.
El joven se encontraba sentado en el otro extremo de la cama, dejando una gran brecha entre los dos.
Athena noto que Iori se notaba un poco incómodo, en ese momento empezó a sentirse mal de haberle pedido que se quedara.
—Eh... Iori.. — habló ella en voz baja —Lo siento... por pedirte que me acompañaras a comer, es que últimamente me siento muy sola — expresó.
Iori la vio de reojo, obviamente no podía molestarse con ella, él sabía que la estaba pasando mal y quedarse a hacerle compañía en ese momento era lo menos que podía hacer por ella.
—¿Por qué te disculpas? — cuestionó mientras seguía en lo suyo, en ningún momento le dirigió la mirada a Athena .
—Porque yo creí que estabas incómodo de estar aquí conmigo
—No, solo estoy ocupado, deberías ponerte a comer y hablar menos— se limitó a contestar.
Athena no dijo nada más y Iori estaba aprovechando el momento para reflexionar un poco.
En ciertos momentos, él llegaba a considerar la propuesta de Katsuo y de su padre de participar en su maligno plan sólo para poder hacer a esa chica su esposa. Sería perfecto, por fin tendría a la chica que quería, los Kusanagi no estarían mas en su camino, el pasaría a tener el liderazgo del clan, de alguna manera era verdad que Katsuo había llegado para solucionar todos sus problemas.
El joven cerró fuertemente sus ojos intentando deshacerse de esa clase de pensamientos, ¿como podía considerar algo así?, además, ¿que planeaba hacer Katsuo con el bebé de Kyo y Athena según sus planes?, Deshacerse de el le sonaba un poco mas a... ¿asesinarlo?...
Por otra parte, Athena estaba sentada en el borde de la cama mirando hacia una de las paredes blancas de la habitación, se sentía extraña, se sentía un poco mas capaz de controlar sus poderes ahora, seguramente por el instinto de protección que había tenido momentos atrás. En cuanto tuviera una oportunidad lo pondría a prueba, ella saldría de ahí, estaba decidida.
Unos segundos después, un ruido la hizo salir de sus pensamientos.
Volteo al lugar de donde provenía en ruido y se encontró con el plato de comida del pelirrojo tirado en el piso. Athena pensó que tal vez se le había caído, pero, realmente Iori lo había lanzado con furia al sentirse esclavo de esos pensamientos tan desagradables, afortunadamente, ya casi no quedaba comida en el plato, pero de igual manera el piso había quedado un poco manchado.
La pelipúrpura se acercó a el sitio y se agachó para recoger el plato, después con la mirada empezó a buscar algo con que limpiar.
—¿Que sucedió? — cuestionó dirigiéndose a Iori.
El joven tomó un puñado de servilletas que tenía cerca y se agachó al lado de ella.
—Se me cayó —mintió.
—Hmm ya veo..— dijo para después extender la mano esperando que Iori le diera las servilletas.
El pelirrojo se las dió y Athena comenzó a limpiar las manchas.
Mientras tanto, Iori observaba con atención el lindo rostro de la chica, era hermosa y nunca antes había estado tan cerca de ella.
Empezó a sentir su corazón acelerarse , pero no iba a permitir que de nuevo unos pensamientos tontos invadieran su mente.
—Déjame ayudarte — dijo para después tomar la mitad de las servilletas de la mano de Athena.
Al hacerlo, sintió el tacto de su piel, tan suave y tersa, sus manos eran hermosas y delicadas.
En su mente estaba empezando a crearse todo tipo de escenarios, pero de pronto notó algo... ese anillo de matrimonio que ella llevaba en su dedo anular.
Ver eso, lo hizo volver a la realidad, internamente agradeció a ese anillo por ser un recordatorio de que ella era un imposible.
Terminaron de limpiar y acto seguido, los dos tiraron las servilletas sucias en el cesto de la basura.
Iori se volvió a sentar en la cama, al hacerlo respiró hondo, todos esos pensamientos y sensaciones juntas... sin duda había sido algo muy intenso.
Athena estaba a punto de sentarse al lado de él, pero después de meditarlo por unos segundos decidió tomar un poco mas de distancia.
—Entonces, ¿crees que puedes escapar por tu propia cuenta? — cuestionó el pelirrojo a Athena.
—Bueno, no es como que tenga otras opciones —sonrió — tengo que escapar si o si — su mirada lucía realmente decidida.
Conociéndola, Iori sabía que ella lo iba a intentar una y otra vez, no importaba cuantas veces fallara, lo intentaría hasta conseguirlo, ella era ese tipo de chica.
—Si tu lo dices — comentó desviando su mirada hacia otra parte —Solo, no lo hagas hoy, esta noche Katsuo irá a reunirse con alguien y yo lo seguiré, necesito saber que planea — comunicó su idea. Athena frunció el ceño extrañada, no entendía que tenía que ver eso con su escape.
—Pero, ¿por qué tendría yo que esperar hasta entonces? — cuestionó
—Porque no sabemos si tenga un plan B, solo espera — recalcó el pelirrojo.
Después, el joven se puso de pie y se dirigió a la puerta de la habitación.
Athena no dijo ni una sola palabra, aun así, Iori se dió la vuelta para observar a la chica, ella parpadeó varias veces confundida por la acción del pelirrojo.
—No hagas ninguna tontería — se limitó a decir antes de salir de la habitación.
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En otro lugar, Kyo y Yuki habían llegado con los chicos al sitio acordado, ese lugar era una especie de terreno baldío en el que solían entrenar juntos, todos ellos habían estado ahí antes, claro, todos excepto Yuki.
Kensou se encontraba sentado en el tronco de un árbol caído, Terry y Benimaru simplemente permanecían de pie, cubriéndose del sol bajo la sombra de un frondoso abedul.
Los tres vieron a Kyo llegar con Yuki e inevitablemente tuvieron una sensación muy extraña, pues antes siempre era Athena quien llegaba con él.
Kyo también se había sentido extraño al ver ese lugar donde solía entrenar con Athena, donde habían sucedido tantas cosas entre ellos, ese lugar era muy preciado para los dos, hubiese sido lindo que esa sensación fuera simplemente nostalgia, pero realmente, era tristeza, una profunda tristeza de que ella no estuviera ahí.
Afortunadamente Kyo tenía un plan, que según el, era el plan definitivo para encontrar a Athena de una vez por todas.
Él y Yuki se acercaron a los chicos, los tres inmediatamente dieron unos cuantos pasos al frente para acercarse de igual manera a los recién llegados.
—Hey, Kyo — saludó Benimaru.
Los demás simplemente saludaron agitando su mano y con una sonrisa en el rostro.
—Hola Yuki, cuánto tiempo sin verte — agregó.
—Lo mismo digo — sonrió ella.
—Bien, ya que estamos todos necesito informarles algo— habló Kyo, su tono de voz se escuchaba decidido, muy diferente a cómo solía escucharse unos días atrás.
—¿De que se trata?— preguntó Kensou intrigado.
—Suenas un poco mejor, Kusanagi, hace apenas unos días parecía que te hundirías en la depresión — dijo Terry sonriendo y rascando su cabeza al mismo tiempo, con miedo de haber dicho algo indebido.
Kyo también sonrió.
—Eso es porque tengo un plan y estoy muy seguro de que no vamos a fallar — informó.
Todos lo observaron aún con más intriga.
—A ver, cuenta.. — demandó Benimaru.
—Bien, tengo planeado entrar en la mansión Yagami — reveló Kyo.
Los tres chicos lo miraron con cierta confusión, especialmente porque la última vez que habían puesto un pie en ese lugar había salido muy mal. Pero antes de que alguno de ellos dijera algo, el castaño prosiguió.
—Para eso, vamos a necesitar la ayuda de los Ikari Warriors — finalizó diciendo Kyo.
Sus compañeros estuvieron reflexionandolo por unos segundos hasta que Terry se decidió a hablar.
—Bien, me parece un buen plan, después de todo, ellos han estado involucrados en nuestras anteriores batallas, quiero creer que esta vez también nos ayudarán— expresó esperanzado.
—También lo espero...
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Unos días después de aquello, los jóvenes por fin habían conseguido la cooperación de dos de los integrantes de los Ikari Warriors: Ralf y Clark.
Ellos dos estaban decididos a ayudar, por lo tanto, entre todos armaron un plan para inmiscuirse dentro de la mansión Yagami.
—Y bueno, repasando, debería ser por la noche para que nadie afuera pueda notar nuestra presencia y levantar sospechas, ¿correcto? — hablaba Clark procurando ser lo mas claro posible al explicar.
Los demás asintieron.
—Y además, hay actualmente dos guardias trabajando en la mansión, por lo tanto si se llegan a percatar de su presencia al entrar, alguien deberá quedarse a hacerles frente — agregó .
—Ese seré yo — exclamó Terry decidido.
—¡Yo también! — añadió Kensou.
—Muy bien, mientras Clark y yo desactivamos las cámaras ustedes entran en la mansión — dijo Ralf repasando la información.
—De acuerdo, todo en orden, ahora a esperar a la noche — exclamó Kyo con un aire de esperanza.
Todos concordaron con él y momentos después, por fin la esperada noche llegó.
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En otro lugar, Iori había seguido de cerca a Katsuo mientras caminaba sin algún rumbo fijo aparente, pues caminaba por las calles mas desoladas de la ciudad en donde no se encontraba ningún sitio que pudiera visitar.
Iori empezaba a arrepentirse de haberlo seguido, parecía ser una perdida de tiempo y talvez Katsuo ni siquiera pretendía hacer algo mas que dar un paseo nocturno.
Sus pensamientos se detuvieron cuando de repente, vio a Katsuo entrar a un callejón oscuro, Iori se pegó a la pared para que el joven no lo viera si llegaba a voltear, pero este chico parecía estar muy adentrado en sus propios planes, ni siquiera se inmutó para cuidar que nadie lo siguiese.
Iori se asomó al callejón para ver que era lo que Katsuo se traía entre manos, ahí dentro de dicho lugar se encontraban tres sujetos que lucían muy sospechosos, ellos empezaron a hablar con el chico.
—¿No crees que estás tardando mucho?, Katsuo — le preguntaba uno de los sujetos al chico.
—Yo no tengo la culpa, idiota, hay que esperar a que ella de a luz al bebé — contestó él.
Iori frunció el ceño, era obvio que estaban hablando de Athena y del estúpido plan que querían llevar a cabo.
—Y ¿Por qué no nos deshacemos de ella también?, será un gran sacrificio para el Dios Orochi, en lugar de sólo ofrecer el alma de ese bebé también ofrecemos la de la chica —
Eso sí tomó a Iori desprevenido, ¿sacrificio para Orochi?, ¿eso era lo que Katsuo estaba planeando realmente?.
—No, la profecía habla solo del heredero de un tesoro sagrado, ella no tiene nada que ver en esto... además, terminando con esto planeo hacerla mi mujer, quiero a esa lindura solo para mí — declaró.
Los otros sujetos empezaron a reír, Iori no entendía el por qué de esa risa.
—¿No le dijiste hace unos días a tu "hermanastro" que te agradaba que él estuviera enamorado de ella?, eres malévolo Katsuo — comentó uno de los sujetos.
—Claro, se lo dije para asegurarlo parte de mi equipo, pero está loco si cree que va a quedarse con ella así de fácil, es más, ni con el liderazgo del clan se va a quedar, su legado desaparecerá una vez que Orochi despierte — terminó diciendo Katsuo.
Iori apretaba los dientes intentando contener toda esa ira que estaba sintiendo, quería irse a los golpes contra Katsuo en ese momento pero no era el mejor momento para atacar.
Empezó a caminar rumbo a la casa porque necesitaba pensar mejor y perder la concentración en ese momento podía suponer un error muy grande.
—El único que va a desaparecer serás tu, Katsuo, voy a deshacerme de ti así sea lo último que haga— susurró para si mismo el joven Yagami mientras continuaba caminando hacia la casa.
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Mientras tanto, dentro de la casa Athena se encontraba aburrida y un poco triste, no quería rendirse, no podía hacerlo, dentro de poco su bebé iba a nacer y ella no quería que fuera en esas circunstancias, pero por más que lo intentaba sus poderes psíquicos parecían no cooperar.
Estuvo unos segundos dándole vueltas a todo eso cuando decidió que era suficiente, no podía estar hundida en sus pensamientos todo el tiempo, tenía que seguir practicando sus poderes hasta que lograra dominarlos aún bajo esos obstáculos.
Respiró profundo y empezó a concentrarse, cerró los ojos para no romper esa concentración y poco poco empezó a sentir algo de energía fluyendo por su cuerpo.
Abrió los ojos un momento y se dio cuenta de que una esfera de energía estaba empezando a formarse justo frente a ella, pero, a comparación de las anteriores que tenían un color amarillo-naranja brillante y enérgico, está lucía de un color naranja opaco y casi transparente. Aún así, eso ya era un avance.
Se puso de pie y dejó que esa pequeña esfera se desintegrara completamente, después, lanzó un suspiro al aire, aún le faltaba probar con la teletransportación, aunque era mucho más difícil necesitaba dominar esa habilidad, era lo que podría ayudarla a salir de ahí.
Entonces se puso frente a la puerta de la habitación y empezó a concentrarse, una vez más, cerró los ojos para que su concentración fuera mayor y poco a poco empezó a sentir esa pequeña chispa, esa señal de que era el momento de hacerlo.
Se dejo ir de lleno con esa sensación que había tenido y empezó a sentir como su cuerpo empezaba a avanzar, todo estaba siendo muy rápido, ella ya se visualizaba fuera de la habitación pero de pronto un golpe en su frente la hizo detenerse, ese golpe había sido provocado por la puerta de la habitación. Era inútil, había fallado y por si fuera poco, había terminado con un fuerte golpe en la frente.
Se sentó en la orilla de la cama y dejó caer sus lágrimas libremente, en ese punto no entendía si lloraba por la frustración, por el golpe que se había dado o por un dolor en el vientre y en la espalda baja que había empezado a sentir de repente, éste último, empeoraba con cada segundo que pasaba..
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