Dije en mis notas de autor en "El sabor del vino" que iba a publicar una nueva historia en enero, pero esta me poseyó, así que como regalo adelantado de navidad, lo subo ahora. Algunas cosas para aclarar es que este fic está inspirado por los films noir, películas en blanco y negro con detectives investigando un crimen y una mujer misteriosa que los contrata para investigar. Obviamente, le doy mi propio giro de tuerca a este tropo. El cast de personajes es amplio y no los detallaré por practicidad, pero las principales son Mary, Ángel y King, con apariciones reiteradas de K' y Whip.

El título está inspirado en el cuento de Mariana Enríquez del mismo nombre, es un tributo a ella porque es mi autora favorita. El contenido del cuento de Mariana y mi historia son similares en tanto hay una mujer que investiga un crimen, pero más allá de eso terminan las similitudes.


I. Migajas.


19 de noviembre, 2022.

CONMOCIÓN: desaparece la actriz Ángel Ortega, no llegó al set de grabación y se encontraron con que nunca llegó a casa.

El director de su nueva película habría mandado a su asistente a buscarla a su departamento, pero el portero les reveló que la actriz no habría vuelto al edificio desde el día de ayer.

Todo el que se jacte de vivir en sociedad conoce el nombre Ángel Ortega; la actriz, antes desconocida para el resto del mundo, nos atrapó hace dos años al interpretar a Rebecca, el interés amoroso de Terry Bogard en la película "Al borde del acantilado", la cual pasó sin pena ni gloria en la taquilla, sin embargo, la actuación – y los vestuarios – de Ángel logró captivar al internet, y pronto la pudimos ver en otros papeles secundarios en películas de acción.

Es en una de estas películas de acción que iba a recibir su primer papel protagónico: "King of Fighters" prometía mostrarnos una Ángel distinta a la sex symbol que necesitaba ser rescatada de las garras de los mafiosos de turno: junto a Kei Dash, un actor más veterano, interpretarían a una dupla de espías tratando de desmantelar una organización secreta que experimenta genéticamente con humanos.

Luego de rodar sus respectivas escenas como planeado, Ángel se subió a su auto y, según su chofer, la dejó afuera del complejo de departamentos de lujo. Pero, acorde al portero y a las cámaras de vigilancia del establecimiento, la actriz mexicana nunca entró al edificio. "Ángel es una mujer muy comprometida con su trabajo," nos dijo uno de los productores, Sergio Bentz, "ella nunca ha llegado tarde a ningún rodaje, yo llego al set y ella ya estaba aquí desde hace quince minutos. Cuando se demoró media hora en aparecer, supimos que algo malo había pasado."

Bentz le contó a Los Angeles Daily que envió a su asistente a buscar a Ángel, pero cuando nadie salió a atender, no le quedó más remedio que preguntarle al portero, quien le confirmó que Ángel nunca pisó el edificio la noche anterior. Sus palabras fueron corroboradas por las cámaras de seguridad, y una vez que el pánico inicial se disipó, dieron alerta a las autoridades.

"Ángel Ortega lleva desaparecida aproximadamente doce horas, cada minuto que pasa es crucial para asegurar que ella vuelva sana y salva," aseguró uno de los oficiales de policía asignados al caso. "Es imperativo que todo aquel que haya caminado por esta zona, o haya visto algo fuera de lugar, se contacte con la policía de inmediato. Ningún dato es menor."

Los Angeles Daily intentó ponerse en contacto con la familia de Ángel en México para conseguir una declaración, pero no hubo suerte. La familia de Ángel se encuentra perturbada por el hecho y desea no ser molestada en estos difíciles momentos. Desde Los Angeles Daily le hacemos llegar nuestra simpatía y buenos deseos a la familia Ortega, y una pronta aparición de su hija mayor.


Las primeras cuarenta y ocho horas luego de una desaparición son las más importantes, es una verdad universalmente aceptada, por lo que cuando Mary es contratada para intentar dar con el paradero de Ángel un mes después de que desapareciera en circunstancias sospechosas, no tiene muchas esperanzas de encontrarla con vida. Pero le debía un favor a King, y nadie quiere deberle favores a King, así que, qué diablos, debía intentarlo como mínimo.

King le proveyó cuanta información pudo sacarle a los policías y forenses mediante métodos hilando en lo ilegal, y el panorama no era para nada esperanzador. La situación parecía sacada de una de las películas de Kei Dash, co-estrella de Ángel en la nueva película que estaba grabando. Salvo que, a diferencia de sus contrapartes en la pantalla, Kei Dash no se rompió la camisa sobre el lugar de la desaparición de la mujer, mucho menos se embarcó en una aventura con cientos de tiroteos y frases inteligentes en momentos oportunos para dar con el paradero de Ángel.

Es más; lo primero que la hizo sospechar de Kei fue que parecía haberle afectado poco o nada la desaparición de Ángel. El antes reservado actor ahora daba entrevistas para todos los canales habidos y por haber, hablando de Ángel y su último día juntos con lujo de detalles; estaba más preocupado por el crecimiento de sus seguidores que por saber cómo seguía la investigación sobre su co-estrella.

—Él nunca me agradó —King le había dicho en una de sus reuniones, la oficina de Mary era un caos de recortes de diarios y fotocopias de documentos importantes que ella definitivamente no debería tener—. Ángel siempre decía que era un ordinario, le hacía comentarios sobre su cuerpo y, si se daba cuenta que le incomodaba, nunca le importó.

—Entonces, ¿crees que él pudo haberla matado? —Mary preguntó, leyendo un reporte forense del departamento de Ángel. Estaba todo intacto, como si nadie hubiera vivido allí en años.

La posibilidad de que Ángel pudiera estar muerta le sentó mal a King, quien se limitó a decir que Mary estaba siendo una pesimista; si la conociera tan bien como ella, sabría que Ángel no es una mujer que dejara de pelear así como así. Para King, no cabía duda que Ángel estaba – está – viva.

—Lamento decirte que la coartada de Kei es demasiado buena —dijo Mary—, hasta a mí me resulta difícil creer que él haya tenido algo que ver; digo, hay evidencias físicas de que estaba al otro lado del país y volvió pasada la media noche, cuando Ángel ya llevaba horas sin aparecer en el set.

—Recuerda con qué industria estás lidiando —le había dicho King, enojada ante la idea de que Mary podría estar defendiendo al posible perpetrador—, incluso si parecen inocentes, esas basuras saben aparentar bien. Incluso si sus coartadas parecen creíbles, examina hasta el más mínimo detalle. Que no se te pase nada.

—King, he sido investigadora privada por quince años —repuso Mary, ya bastante exasperada—, si me vas a decir cómo hacer mi trabajo, tal vez tú deberías investigar el paradero de tu novia.

—Nunca está de más el recordatorio, ¿no? —le sonrió, aunque la sonrisa no se reflejaba en sus ojos. Se levantó del asiento e hizo la moción de retirarse de su oficina—. Con cuidado, señorita Ryan, usted no conoce tan bien esta industria como yo.

Y se fue, cerrando con un portazo que hizo que varios papeles salieran volando de sus pilas. Mary pensó que, si no fuera porque conoce perfectamente las habilidades en el Muay Thai de King, la habría seguido para gritarle que no porque le deba un favor tiene derecho a poner su oficina patas arriba. Pero Mary no tenía ganas de cubrir moretones con maquillaje por semanas.

Así que se calló y siguió leyendo el reporte. Apartamento en un cuarto piso, cuenta con seis (6) ambientes. Dormitorio de 7x7. La cama está exactamente en el centro de la habitación, una ventana de 1x2 da a un callejón entre avenida Atlanta y Pericone.

En ese momento, Mary pensó que un cuarto piso no era tan difícil de escalar con una buena soga y un gancho lo suficientemente resistente. Pero ahora, en la oscuridad de la noche, se da cuenta de que no sabe cuál es la ventana que da a la habitación de Ángel.

Según el reporte, Ángel había pegado unas pegatinas realistas de flores en los vidrios de las ventanas, pero de noche los tulipanes azules eran difíciles de discernir entre los cientos de ventanas a oscuras. Entrar por la puerta del edificio estaba fuera de toda consideración; la seguridad del edificio les pedía a los inquilinos que mostraran sus identificaciones al entrar para confirmar que estuvieran en el sistema, todo esto luego de que un reportero irrumpiera en el departamento horas después de que se hubiera ido la policía.

Y ahora mi trabajo es más difícil, piensa, tratando de encontrar una solución a su problema. Camina en círculos por varios minutos, sopesando sus opciones. Había leído el reporte del departamento hasta el hartazgo, buscando en todas y cada una de las fotos algo que se les haya pasado por encima a los forenses, porque era imposible que en el departamento donde Ángel vivió dos años no quedara ni una foto, ni una media olvidada, ni nada que indicara que efectivamente vivió allí.

Era demasiado extraño, King le había comentado alguna vez de pasada que Ángel no sabía lo que era el orden, su departamento era un caos y casi siempre perdía cosas y las encontraba meses después, detrás del sofá o debajo de la cama. Lo que tenía de hermosa lo tenía de desorganizada, y por más que King le insistiera que contratara a alguien para limpiar el desastre, Ángel insistía en no necesitar ayuda – además, su desorden era metódico, según ella. Quien quiera que se hubiera llevado a Ángel sabía cómo limpiar sus huellas, lo que le decía a Mary que los involucrados podrían ser más peligrosos de lo que pensaban.

Mary no tiene tiempo de que un escalofrío le recorra la espalda; de pronto, una luz se prende de una de las ventanas del edificio. Agudiza la vista, intentando distinguir si la mancha en la ventana es la pegatina de tulipanes u alguna otra cosa – solo cuando confirma que es la ventana de los tulipanes es cuando el escalofrío la recorre. Hay dos posibilidades: es el equipo forense, quienes encontraron alguna anomalía en sus investigaciones previas y volvieron para hacer una búsqueda más profunda. O, y Mary realmente desea que no sea verdad, son las personas que hicieron un trabajo tan impecable limpiando toda la evidencia, por alguna razón desconocida. Mary sabe, gracias a todos sus años como investigadora privada, que entre más metódica sea la limpieza de la escena del crimen, más peligrosa es la persona detrás del crimen.

Los delincuentes pequeños cometen errores, dejan cabellos en las almohadas o manchas de sangre en ropa que no quemaron bien; dejan migajas que personas como Mary pueden seguir, porque si ellos caen no se llevan a nadie consigo. Los delincuentes que responden a alguien, que están apadrinados por algún capo de la mafia, saben que la más mínima evidencia puede ocasionar problemas a sus jefes, y a nadie le gustaría que le saquen los dientes con una pinza por no haber limpiado bien una mancha de sangre.

Mary en serio desea que sea el equipo forense.

Contiene la respiración, temiendo que, si respira con la más mínima fuerza, quien quiera que sea que esté allá arriba podrá escucharla. Espero un segundo, dos, tres; un papel cae de la ventana y vuela por el aire por lo que parece una eternidad hasta que finalmente cae a unos metros de Mary, quedándose pegado al piso, tal vez por una goma de mascar que alguien tiró. No importa, lo que le interesa es poder agarrar ese papel antes de que salga volando de nuevo sin alertar a los intrusos.

Espera inmóvil, sin hacer el más mínimo ruido, hasta que la luz finalmente se apaga y puede tomar una gran bocanada de aire. Se apresura a recoger el papel, pero en la oscuridad del callejón no puede distinguir las minúsculas letras, por lo que saca su linterna para poder leer lo que dice. Apenas puede distinguir las primeras palabras cuando siente un estallido, seguido de gritos por todos lados y un calor abrasador que la envuelve.


No piensa claramente, maneja sin fijarse si el semáforo está en rojo o si conduce del lado contrario de la calle; Mary está enfocada en llegar lo más rápido posible al club de King, sabe que allí estará segura del fuego, de los policías circulando la cuadra y los miles de reporteros que salieron debajo de las piedras como cucarachas – y de quien incendió el departamento de Ángel.

Illusion es el club predilecto por todo aquel que sea alguien en Los Ángeles, los precios astronómicos y la exclusividad del lugar hacen que King esté bastante bien conectada, nadie se atrevería a causarle problemas en su casa. Mary todavía no sabe si alguien la vio o la siguió, por lo que tiene que asumir que tiene una diana en la espalda hasta que se asegure de que no es así.

Ingresa por la parte de atrás, el chico de seguridad la conoce por lo que la deja pasar sin ningún problema, no recuerda mucho del camino desde la puerta hasta la oficina, siente que está en auto-piloto y su cerebro se rehúsa a procesar las nimiedades.

—Alguien incendió el departamento de Ángel —es lo primero que sale de sus labios cuando la asistente de King cierra la puerta y se quedan solas. La francesa salta de su asiento, obliga a Mary a sentarse y escanea su rostro, cuerpo, ropa por alguna quemadura, rasguño o cualquier herida—. Estaba en el callejón, pensaba subir por la ventana, pero se encendió una luz.

—¿Estás lastimada? —le pregunta, tomando su rostro entre sus manos para detener el atropello de palabras.

Mary se calla. La niebla de su mente se disipa, de repente siente el cuerpo pesado, caliente, la base de su cráneo le duele como si la hubieran golpeado con un bate de beisbol. En el momento de la explosión había caído al suelo del impacto, golpeándose la cabeza, pero nada más. Le narra lo sucedido, pero no parece satisfacer a King.

—Debería llevarte al hospital para que te revisen, podrías tener una concusión.

—King, en serio, estoy bien, solo dame un poco de hielo para mi cabeza y estaré como nueva. He pasado por cosas peores —se ríe, pero la risa se muere en sus labios cuando King le manda una mirada afilada.

—No me servirás para encontrar a Ángel si sufres daños cerebrales ceberos —dice tajante, es entonces cuando se le pasa por la cabeza que, King siendo King, podría haber contratado a cualquier otra persona, un detective con más renombre; no a ella, que mayormente la contratan para destapar infidelidades, hurgar por información para extorsionar a otras personas, desbaratar estafas y pequeños crímenes de bajo calibre. Mary no estaba segura de que su experiencia le sirviera para encontrar a una estrella de Hollywood.

—Encontraré a Ángel —dice, casi roboticamente—, pero me van a dar aún más golpes, por desgracia. Es parte del oficio. —Se alza de hombros, dejando que King ponga un vaso con un liquido dorado y varios hielos detrás de su cráneo para aplacar el dolor.

—No tengo algo mejor para darte, lo siento —le dice, enarcando una ceja, y Mary sabe que significa si me dejas llevarte al hospital, podrías tener algo más decente. Pero Mary se llegó a partir la cabeza y solo necesitó un ibuprofeno y muchas vendas, así que esto es suficiente.

Cuando mete su mano en el bolsillo de su pantalón buscando su teléfono, recuerda el papel que recogió del callejón. Está arrugado y un poco sucio, pero es legible.

—Alguien lo tiró por la ventana —le explica a King, quien palidece al leer el papel.

—Es la letra de Ángel, la reconocería en cualquier lado. Déjame leer bien…

El papel parecía una entrada de diario, fechado el doce de agosto del mismo año, tres meses atrás y dos antes de su desaparición. No había nada fuera de lugar, se quejaba de algunas personas del set de grabación, pero un pasaje en específico les llamó la atención.

"King me dijo que no debo acercarme de más al hombre del abrigo de piel, pero estuvo toda la noche mirándome y regalándome tragos. Le devolví todos y cada uno de ellos. No quiero nada de él, ya me advirtieron que todas las que se meten con él, terminan mal."

—King —dice Mary, sonando alarmada—, no me parece una coincidencia que justo este papel saliera volando por la ventana.

—No, a mí tampoco —responde, levantándose de repente y acercándose al escritorio—. Especialmente porque sé a quién se refiere, y no me gusta para nada.


Me encuentran en tumblr como zwritestuff. Hasta la próxima actualización.