¡Feliz año nuevo a todos! Muchas gracias por los reviews en el capítulo anterior, me puso muy contenta la recepción que le dieron a la historia, por eso quise terminar este capítulo lo más antes posible. Lo edité varias veces y descarté muchas cosas, pero al final me gustó más esta versión. Este capítulo contiene muchos cabos sueltos que serán importantes conforme avance la trama. Nos vamos acercando a la verdadera acción, ¡espero les guste!
II. Mentiras.
Él era un playboy, ella una sex symbol, ¿puedo hacerlo más obvio?
Se filtran fotos comprometedoras de Ángel Ortega y Kei Dash, co-estrellas de "King of Fighters."
El historial de Kei Dash con sus co-estrellas es uno no muy limpio: el actor se ha ganado la fama de "playboy" ya que en la mayoría de las películas en las que actúa, surgen rumores sobre relaciones clandestinas con sus co-estrellas femeninas. Muchas veces estos rumores terminan siendo exageraciones por parte de los fanáticos, quienes ven cosas donde no las hay – a excepción de cuando el internet estaba convencido de que Kei Dash mantenía una relación en secreto con Kula Diamond, a quien conoció durante las grabaciones de su película "Princesa Mecánica", y resultó ser cierto.
Sin embargo, el cuento de amor entre Kei y Kula es uno que no terminó bien, y ya llevan dos años separados. Ambos actores han dicho en entrevistas pasadas que mantienen una relación profesional y se tienen un mutuo respeto a pesar de ya no estar enamorados. Kula ha sido vista recientemente en Brasil junto a sus amigas, disfrutando de su soltería. Su ex, por el contrario, ha sido visto en una cena romántica junto a su co-estrella de turno, Ángel Ortega.
Ángel, a diferencia de Kei, nunca se ha visto envuelta en una controversia de este tipo, ya que la actriz cuida mucho de su vida privada. No obstante, varios actores de alto perfil han confesado sentirse atraídos hacia ella, incluso hubo el ocasional valiente que frente a las cámaras invitó a Ángel a salir, pero si Ángel aceptó o no las invitaciones nunca fue de público conocimiento.
Un usuario, que prefirió permanecer anónimo, le ha proveído al equipo de Los Angeles Daily una foto donde se ve claramente al dúo cenando en una esquina de un restaurante prestigioso de la ciudad. En la secuencia de fotos podemos ver como se toman de la mano sobre la mesa y se ríen juntos. Previamente había rumores sobre una posible relación entre ambos ya que trabajadores de los sets de grabación afirmaban que siempre, sin importar si estuvieran grabando escenas juntos o no, se los veía pegados el uno al otro.
Si la relación es real o es un movimiento publicitario, solo el tiempo será capaz de decirlo.
En algún punto entre los días previos al incendio, Mary y King habían tenido la siguiente conversación en la oficina de King:
—Si yo tuviera todo el dinero que tienes tú, hubiera contratado a alguien con más influencia —mencionó, leyendo por encima la lista de posibles sospechosos en un documento de la policía local que ella definitivamente no debería de tener en su posesión—. Es más, con toda esta información, hasta tú podrías resolver el caso.
—Las cosas no son tan fáciles, Mary —King dijo, como si fuera obvio, desviando su vista de la pantalla de la computadora—. Ya me metí en demasiados líos consiguiendo todo esto. Además, tengo mis propias obligaciones. No puedo andar correteando por la ciudad siguiéndole la pista a Ángel, por más que quiera.
Mary le dio la vuelta a la página que estaba leyendo y se encontró de primera mano con el nombre de pila de King encabezando la lista de sospechosos.
—Por otro lado —prosiguió, volviendo su vista a la pantalla, sin darse cuenta de la confusión en la cara de Mary—, no tengo la misma confianza con otros detectives que contigo. Sé que si llegara a pasar algo, te pondrías de mi lado. ¿No?
King le dirigió una mirada afilada, que transportó a Mary a una noche helada de invierno tres años atrás, cuando quedó en deuda con King. No hizo falta que dijera nada para que entendiera lo que esa mirada significaba.
Si yo caigo, caes conmigo.
—Sin dudarlo —respondió mecánicamente, tratando que su voz no flaqueara.
Descartó la hoja del reporte y empezó con otra carpeta, porque nadie quiere deberle favores a King.
King no es, en el sentido literal de la palabra, una mafiosa.
Tiene conexiones con los cabecillas de la mafia en Los Ángeles debido a sus años trabajando bajo algunos de ellos, y sí, tal vez le da trabajo a ex peones de sus antiguos jefes en lo que intentan desligarse de todas sus actividades criminales y reformarse – pero en el gran esquema del mundo, no tiene el poder de esos hombres para los que trabajó. Tiene su respeto por los años de trabajo prestado y su palabra de honor de que a ella nadie le tocará jamás un pelo, pero esa promesa se extiende solo para ella, no para gente como Mary.
Es por eso que una vez que confirma que "el hombre del abrigo de piel" se encuentra en la sala VIP como de costumbre con otros hombres recién llegados, no lo piensa dos veces antes de decirle a su secretaria que se irá temprano del trabajo esa noche, poniendo de excusa el accidente de Mary para no levantar sospechas. Dice que la llevará al hospital a que la revisen y si hay alguna llamada importante, les pida perdón y prometa que llamará en la mañana. Con calma y aparentando no estar afectada, guía a Mary por la puerta del depósito donde guardan las bebidas; una de las tantas razones por las que King agregó y quitó tantas entradas a Illusion cuando lo remodeló fue precisamente esto – nunca se sabe cuando tendrás que escapar de tu propia casa.
—Esto es lo que vamos a hacer —King dice, dejando que su tono flaquee una vez que se suben al auto de Mary—. Te vas a quedar en mi casa por esta noche – no, sin 'peros' – y yo voy a mandarle un mensaje a mi secretaria para que me mande todos los ángulos de las cámaras de vigilancia en la sala VIP; específicamente de la noche de la entrada del diario de Ángel, y la noche de su desaparición.
—Aunque me parece una buena idea, no sé qué tanto nos ayude —Mary interviene—; si la desaparición de Ángel y el incendio del departamento fueron obra de ese hombre del abrigo de piel, tendremos que rebuscar más a fondo algo que lo incrimine. No creo que se ensucie las manos teniendo quien lo haga por él.
—No, eso es obvio, pero te sorprendería la cantidad de cosas que pasan en esas salas VIP.
King no dice más sobre el asunto y Mary tiene una pregunta en la punta de la lengua, pero no se atreve a que las palabras salgan de su boca; al menos, no mientras King está conduciendo su auto. Hay demasiados rumores que circulan sobre lo que pasa en las salas privadas de Illusion, en las que se deben firmar contratos de confidencialidad antes de entrar y el uso de los celulares está prohibido.
King es plenamente consciente de las habladurías de la gente, pero los rumores no pagan las cuentas, por lo que nunca le interesó desmentirlos; ella sabe qué es verdad y qué no. O eso creyó hasta hoy.
Maneja en un silencio incomodo, cargado de tensión y paranoia. Los vellos de la nuca se le erizan cada vez que un auto las sigue por más de dos cuadras, convencida de que alguien las vio salir y las están siguiendo. Por su mente ya cruzaron cientos de teorías conspirativas sobre la implicación de uno de sus antiguos jefes en la desaparición de Ángel, y realmente no quiere que sea verdad, ruega porque todo sea un malentendido y próximamente encuentren otro camino por seguir – sabe de primera mano que, de estar implicado, ni Ángel aparecerá ni las autoridades oficiales harán algo por encontrarla.
Su red de extorsiones y mentiras es tan profunda que King tiene miedo de que ella y Mary sean las próximas presas si alguien se entera que están dirigiendo su propia investigación a espaldas de la ley. Las promesas de los cabecillas de la mafia pueden esfumarse en un abrir y cerrar de ojos si estas pueden estallarles en la cara.
La oficina de King es de los lugares con mejor aislación de sonido en el club, por lo que no es ninguna sorpresa que haya tenido esta conversación en su oficina, con la puerta cerrada con llave y un arma bajo el escritorio, porque nunca se sabe:
—Necesito que nadie se meta con Ángel. ¿Puedes prometerme eso?
—Tendrás que ser más específica, patito.
King odiaba ese apodo con toda su alma, pero lo último que necesitaba era causar una pelea antes de poder llegar a un acuerdo.
—Quiero que ninguno de tus hombres, ni tú, ni ninguno de tus hermanos pretenda a Ángel. Está fuera de límites.
El hombre tomó una calada de su habano y sopló todo el humo en cara de King. Se mantuvo en silencio por un largo tiempo, pensativo.
—¿Lleva tu anillo?
Maldita sea. ¿Todavía seguían la regla de los anillos? King supo en ese momento que su batalla estaba perdida.
—No, pero-
—Conoces las reglas, patito. A menos que lleve tu anillo, no puedo detenerlos. Yo puedo prometer no robarte a tu chica, pero no puedo prometer nada por mis hermanos.
Se mordió el labio hasta que se sacó sangre; él estaba disfrutando demasiado de esto, disfrutaba verla suplicar. La habitación se llenó de humo de habano y de una risa que le erizó la piel a King.
—Solo porque eres tú, te voy a dar un consejo: mantén vigilada a tu novia, dicen las malas lenguas que mi hermano mayor quedó encantado con ella.
King sintió como, en una habitación con calefacción y el calor del humo, un frío cruel recorría sus huesos y la inmovilizaba.
La noche de Mary y King se resume en no dormir por una mezcla de ansiedad, paranoia, el estrés de tener que ver todos los videos de las cámaras de seguridad. El sueño y cansancio le juega a King una mala pasada; entrecierra los ojos al ver a Mary y no ve a la rubia, sino a la mujer de cabello platinado que convirtió su vida en el mejor caos posible antes de que desapareciera sin dejar rastro.
No había reparado hasta entonces en lo similares que eran las dos.
Si Mary nota que King está rara, no hace comentarios al respecto, seguramente atribuyéndolo a la falta de sueño de ambas.
En algún punto de la noche se quedan dormidas en el sofá con el televisor prendido, al despertarse bien entrada la tarde se encuentran con una noticia de último momento: las cámaras enfocan a K' saliendo del set de grabación esposado por un presunto vinculo con el incendio del departamento de Ángel.
—¿Pero qué…? —King cree que sigue dormida. Parpadea una, dos, tres veces, pero las imágenes no desaparecen: realmente están arrestando a Kei.
—Vaya, supongo que tenías razón al tener tus dudas —Mary murmura, sin poder creerlo—. Espera, creo que anoche ví a Kei en las cintas de seguridad, no estaba con Ángel así que no le presté atención, pero ahora…
A King no le sienta bien haber tenido razón, pero se relaja al pensar que tal vez el camino se está alejando y no tenga que perseguir a sus antiguos jefes. Tal vez haya otro culpable.
Sus ilusiones se van como vinieron cuando revisan las cámaras de seguridad.
Kei "K'" Dash no le tiene miedo a nada; hace sus propias acciones de riesgo en todas las películas en las que actúa, incluso cuando tiene que hacer cosas ridículas e inverosímiles como saltar de un avión un camión en movimiento y pelear sobre dicho camión con cinco personas con solo un cuchillo como arma. Después de tantos rasguños y esguinces, ya ni se inmuta ante ciertas situaciones de peligro.
Por eso ni siquiera mueve un musculo cuando su hermana, Seirah, lanza un florero peligrosamente cerca de su cara.
—¡Estás siendo demasiado descarado! Debes dejar de dar tantas malditas entrevistas, ¿qué pasará la próxima vez que los policías quieran interrogarte y yo no esté para salvar tu trasero? ¿Eh? ¿Qué?
K' no responde, no inmediatamente – sopesa las palabras en su lengua con cuidado, so pena de enfadar aún más a Seirah. El florero no impactó contra su cara porque ella no quiso; tiene la mejor puntería en todo el mundo, si K' la hace enfadar aún más, el próximo objeto que agarre indudablemente impactará contra su cráneo.
—Me ofrecieron el papel protagónico en otra película, esta vez de terror —le cuenta, logrando confundir a Seirah—. Nunca pensé en hacer una película de terror, pero el director es de los más importantes del mundo, ¿y sabes por qué me lo ofreció? Porque "no hay peor calvario que el que estás sufriendo ahora".
Seirah se ríe, sin poder creerlo.
—¿Tú, sufrir un calvario? ¡Ni siquiera sabías su apellido! —Exclama indignada, acercándose a su hermano y clavando su dedo índice en su pecho—. Ni desaparecida y posiblemente muerta dejas de utilizar a la pobre chica, debería darte vergüenza.
La verdad sea dicha, Seirah tenía más contacto con Ángel que el propio K', a pesar de haber estado grabando una película juntos. No eran amigas, pero sí se tenían el suficiente respeto mutuo y familiaridad para que Seirah sintiera un cargo de conciencia con lo que su hermano estaba haciendo. No contento con haber convencido a Ángel de fabricar rumores sobre una relación entre ellos para promover su película, ahora la usaba para poder ganarse un mejor lugar entre los actores de Hollywood y poder salir del infierno que es ser un B-lister al detallar con morbosa precisión cosas que nunca pasaron, todo con tal de ganar más notoriedad.
Lo que Seirah no se imaginaba era la profundidad del mar de mentiras en el que su hermano estaba metido.
K' posa sus manos en los hombros de su hermana y la aparta de su lado, decidiendo que ya tuvo suficiente de sus gritos.
—Tu trabajo no es ser mi propio pepe grillo, es cuidarme las espaldas de gente que quiere romperme los huesos —le espeta con brusquedad, clavando sus ojos en los de ella; si las miradas mataran, K' ya la hubiera enterrado—. No juegues a la hermana mayor ahora, 'Whippy', porque ya es demasiado tarde.
Seirah se muerde la lengua mientras ve como K' sale del camarín; siempre que pelean termina así, con K' recriminándole su ausencia durante tantos años luego del divorcio de sus padres. Ellos apenas eran unos niños, y cuando le preguntaron a Seirah con quién prefería quedarse al momento de decidir la custodia, dijo que su padre. Fue así como pasó a vivir al otro lado del país, viendo a su hermano un par de veces al año. Empezó a trabajar como guardaespaldas de Kei cuando empezó a tomar fama; su excusa era que, como su hermana mayor, no quería que nada malo le pasara, pero ambos sabían que fue un manotazo de ahogado para enmendar su rota relación.
Sale del camerino con la cara enrojecida de la vergüenza, disculpándose con el equipo de limpieza por el desorden que hizo. Busca a K' con la vista y lo encuentra charlando a la distancia con el director y el reemplazo de Ángel, una actriz más joven e inexperta. Seirah aún no puede creer que hayan decidido seguir con el rodaje; luego de mucha deliberación, en lugar de cancelar la producción los productores decidieron cambiar un poco el guión y matar al personaje de Ángel para luego contratar a Bonne Jenet, quien se encargaría de grabar las escenas restantes de Ángel.
Hemos invertido demasiado dinero en esta película, escuchó decir a alguien en un tono bajo, una de las tantas veces que recorría lugares del estudio donde no debería estar. El protagonista es Kei, a la gente no le importará que reemplacemos a Ángel en tanto les demos a una chica igual o más hermosa, decían otros ejecutivos, incluso más abiertamente. El estomago de Seirah se revolvía ante lo cruel que podría llegar a ser la industria.
Seirah se mantiene al margen mientras graban las escenas del día, todo va como tiene que ser. Irónicamente, están a punto de grabar una escena de persecución cuando se escuchan sirenas de policía; el primer instinto de todos es pensar que alguien de sonido activó las sirenas antes de tiempo, por lo que se sorprenden genuinamente cuando una de las asistentes del director corre hacia K' gritando que la policía – la real – ha venido por él.
Los uniformados entran al set con impunidad total, comandando con gritos imponentes a la gente que apaguen las cámaras. Seirah sale disparada hacia su hermano cuando ve al oficial de policía que les ha estado causando problemas caminar hacia él con una cara amenazante. Dios, ¿qué querrá Heidern ahora?
—Capitán, siempre un placer verlo —dice K', la ironía en su tono es palpable.
—Ojalá pudiera decir lo mismo. —Heidern mira impasible como Seirah se coloca entre él y su hermano, con esos ojos que siempre le generaron escalofríos—. Necesito que vayas conmigo a la estación, tenemos que interrogarte.
—Capitán, ya interrogó a mi hermano, no tiene nada nuevo que decirle.
Heidern le dirige una de sus miradas más afiladas y Seirah intenta que su lenguaje corporal no la traicione al mostrar lo nerviosa que está. Detrás suyo K' la secunda.
—Eso es lo que cree usted, señorita, pero supongo que habrán visto las noticias en las últimas horas —dice, sin mirar a Seirah a los ojos. El miedo se apodera de ella cuando se da cuenta de lo que las palabras de Heidern significan realmente.
—Kei no tuvo nada que ver con el incendio.
—Así es, estuve en casa de unos amigos. Tengo pruebas y testigos —exclama Kei, sonando bastante nervioso.
Heidern alza una ceja, burlón.
—¿Pueden esos testigos decirnos como es que uno de tus guantes terminó en la escena del crimen?
Seirah siente como la sangre se congela en sus venas cuando se llevan a K' esposado y ella no puede hacer nada más que insistir que su hermano es inocente, que lo están incriminando. Heidern le advierte tajante que si sigue interfiriendo la esposará a ella también.
—Por respeto a la buena impresión que tengo de usted durante sus años trabajando para mí, le advertiré que se haga a un lado y me deje hacer mi trabajo si no quiere acompañar a su hermano en la patrulla —masculla con todo el respeto que puede ofrecer.
Así que Seirah mira como se llevan a su hermano en una patrulla mientras el director despotrica a los cuatro vientos.
Más tarde, empezarán a correr rumores de que la producción de la película está maldita y tantas otras cosas más que a Seirah no le pueden importar menos.
Si a Kei Dash le preguntan por esta conversación que ocurrió en una sala privada de Illusion, dirá que no pasó tal cosa:
—Entonces, ¿te parece bien el trato?
K' sopesó sus palabras con cuidado, estaba jugando un juego peligroso.
—Me debes asegurar que nadie saldrá lastimado. Ni yo, ni ella.
El hombre sonrió, tenía un diente de oro y varias cicatrices en la cara. Parecía uno de los mafiosos de las películas en las que actuaba.
—Puedo prometer que nadie morirá y que ella estará bastante complacida.
—No lo sé, sigo sin entender qué tengo que ver yo; si tanto la quieres, solo ve por ella. Yo no te detendré; es más, estaba pensando en terminar con ella.
La sonrisa se congeló en su rostro, bajó la vista a sus cartas y chasqueó la lengua.
—Tú no te preocupes por los detalles, preocúpate por seguir tu parte del trato.
K' aceptó, no sin escepticismo, y sin saberlo cavó su propia tumba.
Anuncio parroquial al que le interese: si saben inglés, publiqué hace poco un fic sobre Ángel ("Something they can't take away") en el que le doy la historia que SNK todavía no le dio. Ya que terminé este capítulo, estaré traduciendo ese fic al español y como es relativamente largo me voy a demorar (creo). El capítulo tres debería ser publicado después de que termine la traducción del fic. Ahora sí, nos vemos. Gracias por leer c:
