Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Capítulo 5
No había dejado de vomitar durante tres días.
Mi cabeza se sentía como si estuviera atrapada en un puño. Las luces brillantes estaban nublando mi visión. Ahora era lunes por la mañana y tuve que llamar para decir que estaba enferma, para gran disgusto de Victoria, aunque la apacigüé ofreciéndole trabajar por correo electrónico.
No importaba el hecho de que apenas podía sentarme y abrir los ojos. Mi computadora portátil estuvo sin usar todo el fin de semana.
Rosalie fue mi salvavidas. Canceló mis tarjetas de crédito y dispuso que me entregaran otras nuevas en treinta y seis horas. Le informó al departamento de tránsito que mi licencia fue robada y una nueva estaba en camino. Fue a mi médico y recogió mis suplementos, no es que parecieran estar ayudando.
Charlie no había estado tan mal. Podía recordar cuando Renée se fue y definitivamente él no estuvo vomitando durante días y noches. Tal vez solo estaba siendo castigada por huir de mi imprimación.
Tres días. Tuvo mi billetera durante tres días y no trató de devolverla.
Esto era bueno... tal vez. Quiero decir, siempre existía la posibilidad de que a él no le importara y entonces yo podría seguir con mi vida. Esto era lo que quería, ¿no?
No iba a dejar que esta imprimación me quitara lo mejor de mí. Siempre supe que esta era una posibilidad, y no había forma de que pusiera mi vida en espera por un impulso genético. Yo era mejor que eso. Yo era más fuerte que eso.
Me arrastré al baño para vomitar de nuevo.
Mi cabeza no dejaba de dar vueltas. Esto era como la peor resaca continua sin el placer de beber de antemano. Todo mi cuerpo dolía y temblaba como si tuviera gripe, que nunca había tenido, gracias a mis supergenes. ¿Era esto por lo que pasaban las personas sin genes cuando estaban enfermas? ¿Siempre era así de malo?
Cerré los ojos, apreté la cara contra la almohada y recé para que se detuviera, para que simplemente se detuviera. Volví a vomitar unos diez minutos atrás y no retuve nada en todo el fin de semana. Mi estómago gruñó en protesta, pero se rebeló ante la idea de la comida. Sentí como si alguien me hubiera estado pateando durante días, como si mis músculos y huesos no encajaran debajo de mi piel como solían hacerlo.
¿Se suponía que debía doler tanto?
Dios, estaba empezando a entender por qué la gente se dejaba llevar por la imprimación. Vivir el resto de mi vida así... Moriría. ¿Seguramente no podría seguir viviendo así?
Los suplementos no estaban funcionando.
Iba a morir.
A lo lejos escuché que la puerta principal era abierta. Rosalie debía estar de vuelta, pero no me levanté de la cama para saludarla. Sabía dónde encontrarme. Estaba hablando con alguien. Emmett debía estar aquí también.
—Ella está aquí. Va a odiar esto.
—No hay mucha elección. —Una segunda voz femenina, una que no conocía. No me importaba. No me importaba. Oh, Dios, solo quería que la habitación dejara de dar vueltas así...
—¿Bella, cariño? —La mano fría de Rosalie rozó mi frente y parpadeé brevemente, incapaz de responder—. No te enojes. No sabía qué más hacer.
Sentí que el otro lado de la cama se hundió de repente y escuché un gemido cuando otro cuerpo se dejó caer a mi lado. El movimiento hizo que se me revolviera el estómago, pero no volví a vomitar, gracias a Dios.
Ya no me dolía la cabeza. El puño se había aflojado, aunque el dolor persistía un poco. Los brazos de Rosalie estaban sobre mí, ayudándome a rodar hasta que me enfrenté a quienquiera que fuera que aterrizó a mi lado.
Vi ojos verdes. Se ensancharon cuando nos miramos y de repente ya no necesité vomitar. Dejé de temblar, pero mi cuerpo todavía me dolía como si estuviera magullado por todas partes. Estaba demasiado débil para moverme, pero él extendió un brazo y me jaló débilmente, acercándome más. Gemí por el dolor en mi cuerpo, pero cuando caí contra él, el dolor desapareció. Me sentí... normal otra vez. Algo así. Estaba cansada, como si hubiera corrido un maratón, todo mi cuerpo dolía y estaba exhausto por el esfuerzo de los últimos días, pero no era nada comparado con lo que estuve sintiendo hacía solo unos momentos.
Presioné mi dolorida frente contra su cuello, sintiendo un alivio instantáneo. Era vagamente consciente de las voces que se alejaban, pero no me importó cuando unos brazos cálidos y pesados me rodearon y me sujetaron al hombre de ojos verdes.
