Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Capítulo 7
Pasé las siguientes veinticuatro horas con los nervios de punta. La noche siguiente llegó con un golpe en la puerta y la cara sonriente de Emmett.
—Hola, Bells.
—Hola, Em. —Me envolvió en un abrazo y vi a Rosalie venir por el pasillo. Me dio una leve sonrisa. Claramente no estaba perdonada todavía.
—Escuché que te conseguiste un novio.
—Algo así —murmuré y él revolvió mi cabello. Esquivé su mano y él volvió a mirar a su prometida.
—¿Qué hay para cenar, dulzura?
—Fajitas. Bella, ¿vas a venir? —preguntó Rosalie, abriendo la puerta.
—¿Estoy perdonada?
—No. ¿Qué tan compasiva crees que soy? Trae cerveza.
Cenaba con Rosalie y Emmett al menos dos veces por semana. A veces traía postre. Esta noche fue Eton Mess*, una combinación de bayas, merengue y crema batida espesa. Emmett estaba babeando cuando lo puse en su refrigerador.
Rosalie trajo las fajitas y cada quien se sirvió, colocando el relleno en forma de wraps. Gemí cuando mordí el mío y Rosalie bebió su vino, entrecerrando los ojos ante mi reacción a su cocina.
—¿Terminaste de adular?
—No todavía. Una fajita más —murmuré a través de mi bocado y Emmett resopló.
—Como si ustedes dos pudieran estar enojadas una con la otra. ¿Cómo estuvo su día, queridas?
Rosalie puso los ojos en blanco cuando le sonreí al gran hombre.
—Bien, gracias. Vuelvo al trabajo mañana. Hurra. —Levanté débilmente mi puño.
—El trabajo estuvo bien. Dos nuevos bebés. —Rosalie trabajaba como partera en un hospital cercano. Francamente, no sabía cómo lo hacía. No podría estar todo el día con la cara en una vagina. Asqueroso. Pero le sentaba a la perfección. Sabía cómo tratar con mujeres histéricas y amaba a los bebés.
Acabábamos de empezar el postre cuando Emmett me miró de soslayo. Lo vi a los ojos y suspiré.
—Pregunta.
—¿Qué? —cuestionó inocentemente. Rodé los ojos.
—Quieres preguntar sobre la imprimación y has sido muy paciente. Adelante.
—¿Vas a verlo de nuevo? —inquirió Emmett con entusiasmo.
—No sé.
—¿Ya llamó?
—No.
—¿Quieres que llame?
Gemí, apartando mi tazón y lamiendo mi cuchara con mal humor. Emmett agitó su cuchara hacia mí, masticando pensativamente.
»Aquí hay una pregunta para ti… si él fuera solo un chico, solo un chico que conociste en la calle o en un bar, y quisiera verte… ¿habrías dicho que sí? ¿Si él fuera solo un chico y no tu impronta?
Bueno, eso es algo que no había considerado. Miré el tazón de crema y merengue, considerando mi respuesta.
Al final, no tuve una.
Crucé el pasillo de regreso a mi apartamento justo antes de la medianoche. Había dejado mi teléfono en la encimera de mi pequeña cocina y cuando lo recogí, no tenía ninguna llamada perdida.
Sí tenía un mensaje de texto de Edward.
Lo abrí con incertidumbre.
Lamento haberte perseguido. Lamento que no quieras esto. Pero no puedo rendirme.
Las palabras eran tan simples, tan honestas y no tenía idea de cómo me sentía al respecto. ¿Debería responder?
Fui y me metí en la cama, acurrucándome bajo las sábanas antes de tomar mi teléfono de nuevo.
No creo que pueda ser lo que necesitas o lo que quieres. Yo también lo siento.
Escribí las palabras, pero no presioné enviar. Eso. Fue lo más cortés que se me ocurrió decir sin ahondar en emociones profundas. No quería compartir nada tan personal con él.
Pero no podía darse por vencido. Esas fueron sus palabras. No es queno quisiera rendirse, sino que no podía rendirse.
¿Cómo podía explicarle que yo no valía la pena? ¿Que yo nunca iba a ser una imprimación ideal? La genética tuvo que haberse equivocado aquí. Podía ocurrir. La imprimación ha estado sucediendo durante cientos, tal vez miles de años, mucho antes de que Aro Vulturi le diera un nombre y una razón científica. Podían ocurrir errores. Yo no era la persona adecuada para reproducirse genéticamente. ¿Qué pasa con la naturaleza frente a la crianza? No me crie en un entorno favorable a la imprimación, entonces, ¿cómo se suponía que iba a aceptarlo? Todas estas preguntas fueron formuladas antes por personas más inteligentes que yo, y nunca tuvieron respuestas directas.
Ciertamente no tenía ninguna respuesta.
Presioné enviar.
Eton Mess: es un postre de origen inglés consistente en una mezcla de fresas, trozos de merenguey nata, que se sirve tradicionalmente en el partido anual de críquet que se celebra el 4 de junio en el Colegio Eton contra los estudiantes del Winchester College.
