Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Capítulo 10

Tuve una aventura de una noche antes. Solo una vez. Unos meses después de Jacob, me encontré con un chico desconocido en una fiesta en una casa. Realmente no recuerdo su nombre, creo que podría haber sido Garrett. Fuimos a su casa, follamos un par de veces y me había ido por la mañana. Lo vi por el campus un par de veces, pero nunca hablamos después de eso.

No significó nada, pero me sentí algo satisfecha después. Era una prueba para mí misma de que mis genes no podían detenerme. No había tenido ningún ligue al azar después de eso, no sentí la necesidad. Había demostrado que tenía razón.

Pero ahora, tenía que demostrarlo de nuevo.

Angela sintió tensión cuando subí al taxi y Ben me miró.

—¿Qué te tiene tan enojada? —preguntó con elocuencia y vi por la ventana del taxi a Alice, que estaba de pie fuera de mi edificio, luciendo perdida.

—Nada. Necesito vodka —dije brevemente, alejándome de su expresión de dolor. Angela me palmeó la rodilla.

—Pedid y se os dará.


Eclipse estaba lleno, todos aprovechando el alcohol barato. Me abrí paso hasta el bar y compré dos rondas de tragos con Ben. Para el tercer trago y después de un cóctel, me sentía muy bien. Ben me estaba haciendo reír con bromas sucias y Angela...

Angela me estaba observando. Con una expresión ligeramente preocupada. Maldita sea.

—¡Ánimo, Angela! —Le di un golpe en las costillas y ella agitó mi mano para alejarla.

—Bella, ¿qué está pasando? Nunca bebes shots —cuestionó en voz alta al oído por encima de la música y el ruido general del bar.

—Lo necesito esta noche. Necesito mucho esta noche —grité de vuelta, mis ojos escaneando la multitud.

—¿Como qué?

Dudé y luego volví a la barra, bebiendo el resto de mi bebida antes de girarme hacia ella.

—Necesito bailar.

Nos dirigimos a la pista de baile, esquivando mesas y personas hasta que nos unimos a la multitud que saltaba. Caí en el ritmo de la música, girando hacia un lado para que Angela y Ben pudieran tener un poco de privacidad mientras bailaban juntos. Después de unos momentos de "baile en pareja", Ben tomó mi mano y nos dio la vuelta a las dos. Me reí, él era tan idiota a veces.

Bailé. Bebí. Ignoré el tirón en mi caja torácica. Ignoré la culpa persistente y no deseada que se apoderó de mi corazón cuando vi a un lindo chico rubio. Estaba bailando con un par de amigos y me ofreció una sonrisa. Le devolví una leve sonrisa, arrojando mi cabello sobre mi hombro. Angela me observaba y entendió lo que iba a hacer. Su expresión lo decía todo.

Esta no es una buena idea.

Sí, bueno. Esto era lo que quería.

La culpa se envolvió alrededor de mi corazón como una bufanda, casi asfixiándome.

Me alejé de ella, mirando de nuevo al chico rubio. Se alejó de sus amigos y se inclinó hacia mi oído, con las manos apoyadas en mi cintura.

—Soy Mike.

—Bella —le dije al oído mientras empezábamos a bailar juntos. Sus caderas se movieron contra las mías y su colonia me cubrió, envolví mis brazos alrededor de su cuello mientras nos movíamos. Su mejilla descansaba contra un lado de mi cabeza, tierna, casi demasiado cariñosa.

El tirón en mi caja torácica era casi doloroso ahora y pulsó bruscamente mientras inhalaba. Él olía… ¿mal? No, no mal, simplemente no estaba bien. Las manos de Mike se movieron sobre mis caderas y mi cintura. Levanté la cabeza y vi a un tipo apoyado contra la pared sobre el hombro de Mike.

Los ojos verdes me devolvieron la mirada. Dolido, desconcertado, resignado.

Mi corazón latía irracionalmente. No, protestó, ¡esto no está bien!

Aparté la mirada de esos ojos verdes y miré los azules apagados. Mike sonrió y bajó su rostro hacia el mío. Sus labios eran cálidos y suaves y me atrajo hacia sí y todo fue agradable. Le devolví el beso, determinada, llevando mi mano a su cabello, acercándolo aún más, desesperada por sentir algo que no fuera tan agonizante.

¡Esto no está bien!

Algo me golpeó en las costillas. Dolor, culpa, disgusto por mis acciones, por mi reacción a Mike, a Edward, a todo lo que estaba haciendo.

Retrocedí, desenredándome de las manos de Mike. Él me observó confundido y se movió hacia mí de nuevo, pero levanté las manos frente a mí, sintiendo que las lágrimas amenazaban. Negué con la cabeza y pasé junto a él hacia la puerta. Le enviaría un mensaje de texto a Angela más tarde. Tenía que salir de aquí, tenía que aliviar este dolor. Esto era casi peor que la enfermedad, era tan, tan malo porque la culpa me llenaba de ansiedad y hacía que mi corazón latiera más rápido de lo que podía ser seguro.


El aire de la noche era frío y helaba las lágrimas que rodaban por mi rostro. Resoplé, reprimiendo un sollozo mientras tropezaba hacia la carretera, llamando un taxi. Ninguno de ellos se detuvo y me limpié la cara, levantando la mano e inclinándome hacia adelante, desesperada por escapar, por llegar a casa.

—Bella.

Giré.

Edward estaba a unos metros de distancia, manteniendo abierta la puerta de un taxi. Bajé mi mano lentamente, mirándolo fijamente. No habló, pero hizo un gesto hacia la puerta abierta. Su expresión era de tristeza y dolor, pero también… cariño detrás de ella.

Caminé hacia él, consciente de que mi rostro estaba lleno de lágrimas, sintiendo el tirón en mi caja torácica. Incluso mientras latía, vi a Edward estirarse y presionar su mano en el mismo lugar en sus propias costillas. Me vio observándolo, pero no dijo nada.

Me ayudó a subir al taxi, le dio mi dirección al conductor y luego retrocedió. Observé mientras se paraba en la acera, viendo cómo mi taxi se alejaba.

Levanté mis rodillas contra mi pecho y lloré todo el camino a casa.