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Hola queridos lectores
muchas gracias por leerme
espero que les guste este nuevo capitulo
no olviden dejar sus hermosos reviews
recuerden que los personajes de Hey Arnold son propiedad de Craig Bartlett
y no olviden dejar sus votos en sus reviews por el fic que desean actualizacion
saludos
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TAN DURO COMO EL CAPARAZON DE UNA TORTUGA I
¿Como curar el corazón? Es un órgano al final, en realidad ¿Cómo es posible que duela? Es simplemente la desesperación que tenemos al no tener lo que queremos, el aire se comprime y no pasa de forma correcta hacia nuestros pulmones, sentimos la opresión por eso en el pecho….
Pero ¿Cómo saber entonces cuando realmente duele o cuando no duele? O ¿Cómo es posible que duela?
Increíblemente tenemos la capacidad de amar, de disfrutar…entonces ¿Por qué la maldita aferrarse a lo imposible?
Técnicamente no es algo sano ni menos una decisión consiente, es solo que cuando el amor llama, la razón sale por la ventana
Cuando se ama no se razona
Cuando se ama no se piensa
Cuando se ama simplemente se pierda el espacio y el tiempo, todo, solo en el paraíso se encuentra aquella persona que con un solo mirar puede elevarte al cielo.
H.G.P
La semanas habían pasado demasiado rápido para el gusto de muchos, los meses tampoco podían hacerse esperar, estaban por cumplir su primer mes en el tercer y ultimo año que estarían juntos y como era la costumbre Rhonda Llyod no se hizo esperar para dar invitaciones de lo que seria la primera de muchas fiestas en apariencia, pues cada semana estuvo haciendo reuniones aunque ella no fue.
-Helga espero que esta vez si vayas
Helga suspiro –Lo siento Rhonda pero ya sabes que opina mi padre de esto.
-¡Barbaridades! Es nuestro ultimo año por favor cariño debes aprender a divertirte un poco y esta fiesta es para toda la preparatoria no solo para nuestro año.
-Lo entiendo princesa pero creo que tu no entiendes lo sobreprotector que puede ser Bob Pataki
-Quizás no cariño pero creo que te vendría muy bien un poco de aire ¿No lo crees?
-A mi si pero yo creo que Bob no estaría tan de acuerdo
-Bueno –Dijo Rhonda dando un ultimo respiro –Pero intenta ir ¿Esta bien?
-De acuerdo, lo intentare
-Enserio Helga –Rhonda se acercó mas a ella –Las fiestas no son lo mismo sin ti…amiga
Helga rodo los ojos, odiaba en verdad que Rhonda usara eso ultimo recurso para poder convencerla aunque eso era totalmente un ¡Chantaje! Y eso lo detestaba en el alma por parte de Rhonda, pero….al final ¿Cómo culparla?
Ellas se habían unido más desde hace varios años, Rhonda ya no era como cuando era niña después de lo de San Lorenzo se podría decir que muchos cambiaron, pero como ella fue para bien.
-Bien pero…. ¿Qué le digo a Bob?
-Que te quedas en mi casa por una pijamada ¿Qué te parece?
-Mmmm bueno si no funciona la verdad utilizare eso como último recurso
-De acuerdo –Con esto último se alejo
Helga cerró su casillero para poder terminar de acomodar sus cosas en la mochila cuando la persona menos indicada apareció frente a ella.
-Helga
-¡¿Arnold?!
Soltó los cuadernos que tenia en las manos, por lo que el rubio de inmediato comenzó a levantarlos.
-Lamento haberte asustado Helga.
-No…es decir –Respiro profundo –No me asustaste Arnold, es decir ¿Por qué deberías asustarme Shortman?
Arnold enarco una ceja mirándola con suspicacia –Bueno no estaría aquí si mi calificación no dependiera de tener que formar equipo contigo
-Bueno Shortman, mala suerte para ti
-Igual que para ti –Levanto el ultimo cuaderno rosa de la rubia, quien se lo arrebato –Es importante para mi esta calificación por lo que nos veremos en mi casa a las 5 ¿Esta bien?
-No…. ¿qué te crees melenudo que estoy a tu disposición?
-No, pero yo también tengo una vida como siempre dices Helga –Suspiro –Mira Helga intente que el profesor cambiara de opinión con respecto al compañero que me toco pero en verdad no pude…
-Yo hablare con él normalmente me deja hacer sola los trabajos y…
-Quizás pero ahora estaba decidido, te digo que yo mismo le insiste pero dijo que no y que quiere y espera un buen no….un excelente trabajo por parte de nosotros.
-Bien criminal –Dijo molesta –Yo tampoco quiero tener una mala calificación
-No solo es eso, esto contara como examen parcial
-Demonios, ok Arnoldo en tu casa a las 5
Arnold sonrió –Bien nos vemos entonces al rato
Helga solo se alejó lo mas rápido posible de ahí
¿Cómo era posible que después de tantos años juntos como compañeros? El siguiera poniéndole de punta los nervios con solo respirar su mismo aire ¿Cómo era eso posible?
Trato de calmar su adolorido corazón mientras salía de la escuela.
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Por la tarde llegaba a la casa de Arnold, suspiro con resignación…
-Bueno aquí voy –Susurro para si misma antes de tocar el timbre
El anciano Phill le abrió la puerta con una amable sonrisa –Hola pequeña ¿Cómo estás?
-Bien Phill ¿Y tú?
-Yo muy bien pero déjame adivinar ¿Vienes a ver a Arnold, cierto?
-Tu si sabes abuelo
-Pasa cariño, esta en su alcoba
-Gracias
Stella la mira desde la cocina sonriéndole con ternura –Hola Helga hace mucho que no te veíamos por aquí
-Hola señora Shortman ¿Cómo va todo?
-Bien cariño, pero que alegría verte aquí, hare la cena ¿Te quedaras verdad?
-Bueno la verdad es que yo…
-Vamos Helga quédate a cenar ¿si?
Miles venia bajando las escaleras sonriéndole
-Bueno…esta bien señor Shortman
-Helga recuerda que nos puedes llamar por nuestro nombre –Le recordó Miles
-Claro perdón…señor Sh…digo Miles
-Bueno supongo que vienes a ver a Arnold –Comento Stella
-Si señora…digo Stella
Helga se sonrojo un poco mas al ver la sonrisa que le otorgaba la madre de Arnold
-Bien ¿Por qué no subes? Enseguida les llevare unas botanas ¿Qué quieres tomar?
-Está bien, no debe tomarse tantas molestias.
-Tonterías cariño, enseguida lo subo ¿Soda de naranja esta bien?
Helga sonrió apenada –Claro está perfecto
-Ahora lo subo pequeña –Dijo sonriéndole nuevamente
Helga solo siguió su camino e intento no hacer caso a sus mejillas sonrojadas ni sus nervios.
Una vez en la puerta de la habitación de Arnold, la rubia suspiro una vez mas antes de tocar.
-Adelante
Helga abrió la puerta al escuchar la voz de Arnold
-Hey –Susurro sonriéndole al rubio que estaba en su escritorio
-Hola Helga, que bueno que llegas mira –Le enseño su laptop –Estaba investigando un poco sobre el tema, hay demasiada información detallada en esta pagina, creo que terminaremos hoy
Helga sintió un pequeño cuchillo en su pecho al escuchar eso, pues seguramente era porque Arnold prefería tener el menor contacto con ella
-Claro –Fue todo lo que dijo
-Ven siéntate por favor –Dijo el rubio amablemente mientras le acercaba una silla extra
-Gracias
-Bueno yo creo que….
Helga dejo de escucharlo, ya no pensaba ni razonaba en nada, estaba en su alcoba hacia años que había dejado de ir a hurtadillas a la habitación de Arnold, bueno ni siquiera lo había espiado nuevamente desde la azotea.
Sus pensamientos perdidos son interrumpidos cuando Arnold se levanta, sobresaltándola cuando seguía aquel aroma dulce de colonia que últimamente usaba Arnold.
-Gracias mama
Puso la bandeja en el escritorio después volvió a tomar asiento
-Toma Helga –Dijo ofreciéndole el refresco
-Gracias… -Se sonrojo ya que había estado perdida en sus pensamientos que ni se percato si Arnold le había hablado o algo.
-Mi mama también nos envió las botanas toma las que quieras Helga
-Gracias Arnold
-Bueno ¿Y que opinas?
-¿De que?
Helga casi se ahoga con el refresco ¿de que se había perdido?
-Helga te decía si quieres que pongamos esta información en diapositivas para que sea mas didáctico para el profesor y mas resumido por supuesto y ¿Qué si quieres hacerlo tu o prefieres que lo haga yo?
-Lo…hago yo
-¿Segura?
-Si Arnold mejor yo…
Tomo la laptop del rubio y comenzó a realizar la lectura, necesitaba distraerse, aunque era difícil con Arnold a su lado, intento lo mas que pudo hacer caso omiso a su olor, su respiración y sobretodo el calor que despedía.
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-Bueno por fin –Dijo Arnold mirándola sonriente
-Si…bueno yo… creo que ya me voy
-Espera te acompaño a casa
-No es necesario Arnoldo
-Claro que si Helga no te puedes ir tan noche tu sola.
-No esta tan lejos
-No irás sola
-Demonios Shortman ¿Por qué tanta tu insistencia?
-¿Por qué tanta tu necedad?
Helga suspiro
-Es inútil tu y yo…nunca nos llevaremos bien
-Eso es porque eres muy cobarde –Susurro Arnold molesto
-¿Qué dijiste? –Dijo la rubia molesta
-Lo que oíste Helga
-Óyeme bien idiota yo no soy ninguna cobarde y menos contigo ¿Qué crees que te tengo miedo o que?
Arnold sonrió había dado en el punto –Si
-Pues no….no te tengo miedo
-Entonces dime ¿Por qué no quisiste ser mi novia aquella vez cuando ambos sabemos que era lo que mas deseabas?
Helga quedo paralizada
-¿Es eso no? Es que tuviste miedo de lo que todos dijeran
-No –Dijo seriamente la rubia
-¿Entonces? –Pregunto acercándose aun mas a la rubia quien se sonrojo de inmediato –Dime Helga ¿Qué fue?
-No lo entenderías
-No lo entenderé jamás si tú no me lo dices
-No tiene caso
-Helga –La tomo de los hombros –Nunca entendí ¿Qué hice mal para que me odiaras tanto?
-No quiero lastimas –Susurro la rubia mirándolo con molestia –Así que tampoco tienes que acompañarme a casa solo por cortesía
-Helga eso no…
-De verdad déjalo asi Arnold
-Pero… -La volvió a sujetar de los hombros –No quiero dejarlo pasar, nunca podemos hablar asi y…
-Arnold para por favor
Arnold se acerco nuevamente mas a ella provocando que la rubia dejara de forcejear y sobretodo de pensar.
-Arnold….
Arnold la miro un momento mas, la tenia tan cerca, había olvidado el color de esos hermosos zafiros, que le provocaban mil emociones, emociones que no sabia como categorizar.
Y esos labios ¿desde cuándo los tenía tan rojos y carnosos? Tan….
¿Qué demonios estaba pensando?
En realidad la razón se había ido al demonio
Sus labios se rozaron un segundo, aunque para el pareció eterno.
-¡Arnold! –Ambos se sobresaltaron al escuchar el grito -¡Esta lista la cena!
-¡Si…si mama!
Helga miro con nerviosismo al rubio
-Creo que es mejor que me vaya –Murmuro la rubia algo avergonzada
Necesitaba salir de ahí
-Helga deja te llevo…a tu casa –Dijo el rubio tomándole la mano
-Yo…creo que es mejor…que no
-Helga…
-Yo –Comenzó a salir de la habitación para después bajar casi de dos en dos los escalones
Arnold la siguió pero no fue necesario presionarse, pues su mama estaba comentándole a la rubia que ya estaba la cena.
-Vamos cariño
-Bueno es que yo…señora s…digo Stella….es que….
-Nada de peros vamos –Miro a su hijo –Vamos hijo tu también
Arnold sonrió, inconscientemente su madre le había dado lo que había estado intentando conseguir.
Después de cenar ambos rubios salieron de la casa de huéspedes por órdenes de sus padres, algo que no pudo evitar la rubia, ya era demasiado tarde y Bob ya estaba preocupado.
-Adelante –Dijo el rubio abriéndole la puerta del packard de su abuelo
-Gracias –Dijo molesta la rubia
Una vez dentro del automóvil, Arnold intento comenzar una plática pero la rubia siempre estuvo con evasivas, además de los insultos y demás.
-Listo estamos en tu casa –Dijo el rubio algo molesto por no lograr nada
-Gracias Arnold
-Helga –Tomo su brazo –Yo…
-No tienes que decirme nada y…. –Respiro –Lila no se va a enterar de esto…lo prometo
-Eso no es…
-Me tengo que ir
Arnold suspiro y se bajó del automóvil, siguiendo a la rubia, quien camino sin detenerse hasta las escaleras de su pórtico.
-Nos vemos luego
Arnold la sujeto del brazo para halarla hacia él –Si nos vemos –Dijo sonriéndole, mientras le daba un beso en la comisura de sus labios –Helga
La rubia no dijo nada, solo observo como el rubio se volvía hacia el automóvil para después irse.
Helga sonrió perdida en sus pensamientos, tocando sus labios…tal vez no era lo que deseaba, quizás solo Arnold estaba coqueteando por jugar un poco con ella, pero al final ese momento de acercamiento que habían tenido, había sido un avance para ella, tal vez no el mejor, quizás no el correcto pero por ahora su corazón…por ahora estaba mas que feliz.
