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Hola queridos lectores
lamento mucho la demora pero aqui sigo y seguire :D
espero que les guste mucho este nuevo capitulo
espero gtambien sus hermosos comentarios que son los que me alientan a seguir escribiendo
saludos
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CAPITULO 6 ENTRE MENTIRAS Y CONFLICTOS II
¿Cuándo la vida te pone en una situación que no era ni el momento ni el lugar? ¿Qué se debe hacer? Confusión como la luz del amanecer invaden tu mente sin poder dejarte en paz y entonces el amor se vuelve diferente a lo que se sentía en ese momento. La paz que tanto tenias en tu corazón ahora es solamente un mar de sentimientos. Sentimientos confusos que te llenan de dudas y dolor. Sentimientos, sentimientos que simplemente vienen y van.
¿Por qué? La pregunta del millón ¿Por qué sentir? ¿Por qué llorar? ¿Por qué amar? ¿Por qué aferrarse? ¿Por qué morir? ¿Por qué vivir? Nada es lógico y nada tiene solución, la vida misma es una misma incógnita constante en nuestra vida.
Existimos un momento pero después nos vamos ¿Cuánto tiempo queremos pasar cuestionándonos todo?
Cuestionando nuestras decisiones cuando al final lo único que debemos hacer es vivir y confiar en nosotros mismos pero ¿Quién realmente confía en quien?
H.G.P
Arnold miraba con una sonrisa divertida a la rubia quien estaba bailando enfrente de él. Ella realmente se estaba divirtiendo cuando al principio se la paso rehusándose a hablar siquiera con él.
Después de un pequeño trago que le dio al vaso que habían tomado ella estaba mas relajada como nunca.
Eso le encantaba, mas al momento de sentir su cuerpo cada vez que se juntaban cuando había un momento de música más tranquila.
Claro Helga en al principio no quería, pero al final termino cediendo después de tomar un poco más.
-¿Te estas divirtiendo Helga?
-Si -Dijo ella riendo -No sé que traía el refresco, supongo que no me di cuenta y tenia alcohol.
Arnold la halo hacia el para que lo escuchara -Yo no lo creo, pero me alegra que estés divirtiéndote conmigo, Helga
Helga solamente sonrió siguiendo con su baile.
-¿Quieres otro?
Arnold señalo el vaso
-No, creo que ya fue demasiado -Dijo la rubia tropezando un poco
Arnold la atrapo -Creo que es hora de que tomemos un descanso, princesa
-No…. -Ella se enredo en el cuello de Arnold, el abrió los ojos sorprendido -¿No te gusta acaso?
-Por supuesto, pero creo que es mejor que nos sentemos un rato
-Bueno… -Dijo la rubia sonriendo perdidamente a Arnold
Arnold la llevo hacia una habitación de las que Rhonda tenia para los invitados de sus fiestas, entraron y puso a Helga en el sofá que había en la habitación, se veía que habían entrado algunos invitados pues olía un poco a cigarro y bebidas.
-Bueno Helga siéntate un momento mientras te abro esta botella de agua para que te sientas mejor.
-Bien -Dijo la rubia mirándolo
-Toma
La rubia tomo la botella para poder beberla.
-Gracias -Susurro mientras dejaba la botella de agua frente a ella
-¿Te sientes mejor? -Pregunto el rubio sentándose a su lado -Creo que, si tomaste algo con alcohol, nunca te había visto de ese modo Helga.
-Lo se -Murmuro la rubia riendo -Es genial
Arnold le miro divertido -Se supone que quien tomo fui yo, ¿Qué tenia tu refresco?
-No lo sé….me equivoque supongo, yo no tomo nunca
-O eso da a entender el pequeño diablito que tengo a mi lado
Helga se encogió de hombros -No, es la verdad
Arnold rio un poco, se sentía igual algo "alegre" pero seguro no como ella, se preguntaba ¿Qué había pasado? En realidad, el mismo le dio un vaso de los que estaban servidos con refresco ¿Qué demonios tenia entonces?
Lo único bueno es que ya estaba mas tranquila y no se le veía tan mal como hace un rato o eso esperaba, además de que no había tomado todo.
-Oye Arnoldo -Helga se acerco a él, peligrosamente -La verdad es que…. -Se acerco mas
-Creo que no estas en tus 5 sentidos Helga para…
-Shhh no estoy tan mal como crees -Dijo mientras cerraba la distancia
Arnold no resistió mas, la tomo de la cabeza para halarla con mas fuerza, necesitaba sentir mas de ella.
El beso que en un principio empezó lento y tímido, se comenzó a convertir en uno mas apasionado, Helga lo halaba hacia ella, intentando tener mas de él.
Arnold sentía que el alcohol y lo que sentía cuando tomaba era poco comparado con lo que estaba sintiendo con aquel beso, sentía que volaba y que podía tocar el cielo gracias a los labios carnosos de Helga.
En ese momento alguien abrió la puerta, asustando un poco a los rubios quienes se separaron de inmediato.
-Lamento la interrupción -Murmuro apenado Sid
Arnold solamente asintió con un movimiento de cabeza, mientras que Helga solo miraba al suelo, sonrojada.
Sid se fue.
Pero el silencio incomodo siguió por unos minutos mas.
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Rhonda miraba la habitación en donde se habían encerrado los dos rubios, pensó en un momento ir a interrumpir pero Helga no se veía realmente molesta por ir con Arnold, además suponía que el rubio no lo había hecho con mala intención pues su amiga se veía algo mal cuando estaban bailando.
Aun así sentía que debía acercarse para asegurarse pero en el momento en que se estaba decidiendo Nadine cayo al suelo, por lo que se acerco rápidamente a ver que le pasaba a su amiga.
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Bob miraba el retrato que tenia de su familia, cuando pensó que eran una familia, era obvio que no lo eran, observándolo con mas detenimiento y años después de todo lo que paso con su ex esposa, se dio cuenta que Helga no estaba feliz, que Miriam sonreía pero esa sonrisa no llegaba a sus ojos cansados y adormilados, y que Olga intentaba mantener la sonrisa, porque sus ojos miraban sin mirar nada mas que al frente.
-¿Cómo fui tan ciego?
Dejo el retrato antes de acostarse.
-Solo espero que no te cause problemas nada cariño -Suspiro -Llegamos a la mentira por mi propia culpa una vez mas pero… -Tomo la fotografía de Helga que llevaba en su cartera -Es que te amo mas que a nada en el mundo.
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Helga miraba a Arnold aun con algo de vergüenza por el beso de hace unos minutos, en realidad no sabia hace cuanto habían estado ahí en aquella habitación, pero lo que si sabia es que el tiempo había dejado de existir.
Su corazón latía con inmensidad, la respiración ya no estaba presente en su cuerpo y no sabia desde hace cuanto tiempo, ni sabia que pudiera aguantar tanto sin poder tener el aire que en apariencia se suponía que era indispensable para ella.
Ahora pasaba a segundo término.
Pues la vida se le iba cuando estaba en manos de aquel rubio, la vida no era suya, su ser, su cuerpo, su todo le pertenecía a él.
Solo a él.
Arnold puso su mano suavemente sobre la de ella, eso hizo que se sobresaltara.
- ¿Te sientes mejor?
La realidad era que no, pero no sabía si eso provocaría romper el tiempo que podían estar juntos en ese momento -Menos mareada -Murmuro quedamente sin apartar los ojos de los del rubio.
Arnold sonrió dulcemente -Eso es bueno, podríamos ir por un café cargado para que….
-No…Arnold -Se sonrojo -Me gustaría tener…un tiempo más aquí
Arnold la miro sorprendido - ¿Enserio Helga? ¿quieres estar conmigo aquí…a solas?
Helga se sonrojo aun mas -Si…quisiera… -Se acerco tímidamente a él -Quisiera…por favor
-Helga -Susurro el rubio mirándola sonrojado levemente, pero sin oponer resistencia, acorto la distancia para juntar sus labios con los de ella.
El beso empezó suave, tranquilo, esta vez Arnold trato de controlar sus impulsos de sujetarla de la nuca para besarla más profundamente, lentamente subió su mano desde el brazo hasta la mejilla de ella, acariciándola con suavidad.
Helga también subió sus manos hacia la mejilla de él, para suavemente atraerlo hacia ella, sentía demasiado dentro de su ser, podía sentirlo suyo en ese momento.
En ese momento, en ese cuarto, en ese segundo era solamente de ella, y la deseaba a ella, en ese momento solo a ella.
Con suerte otra cosa.
Enredo sus brazos hacia el cuello de el rubio, por ese momento todo lo que había pasado entre ellos no tenia relevancia para ella.
No tenía ya importancia.
Arnold se dejo guiar por ella, su mano comenzó a bajar por el cuello de ella hasta llegar hasta el pecho de ella, suavemente lo apretó sobre su mano, ambos se fueron dejando caer en el sillón, Arnold excitado bajo su otra mano por la pierna de la rubia, quien se estremeció un poco pero no lo quito.
La cabeza aun daba vueltas y todo lo que estaba pasando en ese momento era indescriptible en su mente, la razón había quedado en el olvido en ese momento.
Solo sabía que existían ella y el, el besándola, tocándola, acariciándola, deseándola con ese brillo de lujuria en su mirada que le quemaba la piel.
Suspiraría fuertemente para siempre cada vez que recordara esa noche, Arnold y ella, Arnold mirándola como nunca, y ella abierta en sus sentimientos a flor de piel para que el lo viera.
La mano del rubio comenzó a meter su mano bajo la blusa de la rubia, ella se sobresalto levemente pero solo apretó mas el cuello del rubio, sin intención de cortar el beso.
Arnold llego al seno de la rubia sobre el brassiere y cuando no fue suficiente, metió la mano dentro del brassiere.
Helga se tensó un poco, Arnold la miro dulcemente -Helga si no…quieres….
-No…Arnold…..yo quiero que sigas -Susurro sonrojada fuertemente -O ¿No te gusto? -Pregunto mirando a un lado
Arnold la miro adorable en ese momento, tan frágil, tan dulce e inofensiva, insegura.
¿Helga Geraldine Pataki insegura? Ni en sus mas locos sueños lo había pensado.
-Helga -Susurro tomándola del mentón -¿Acaso crees que si estoy aquí contigo ahorita es porque no siento nada por ti?
Helga lo miro insegura un momento, sonrojada -¿Te gusto entonces? -Pregunto esperando la respuesta que su corazón anhelaba y no el que tuvo hace algunos años que solo fue un agradecimiento.
-Me encantas Helga, -Susurro besando dulcemente sus labios -Helga…quiero…quiero que entiendas que me gustas -Dijo mirándola -No se que me pasa pero cuando estoy contigo, yo…me olvido del mundo y me haces ser lo que soy
No eran las palabras quizás pero Helga sabia que al menos Arnold era sincero y realmente estaba diciéndole lo que tanto había esperado desde niña, que le gustaba.
Además sabia y veía que la deseaba por su forma de mirar, como la estaba besando segundos antes y su manera de insistirle, pero tenia miedo en el fondo.
-Nunca he estado con nadie -Susurro mirándolo sonrojada hasta los cabellos, sintió un temblor en su cuerpo, odiaba ser tan débil ante Arnold.
Arnold la miro entre sorprendido y sonrojado.
-Yo…tampoco -Confeso sonrojado
Helga sintió un fuerte espasmo en el corazón en ese momento
-¿Nunca….ni con…?
-Shhh -Sabia bien Arnold a quien iba a mencionar por eso la callo. -Ahorita solo me importas tu
-¿Y será siempre? -Pregunto mirándolo con miedo
Arnold en ese momento solo supo hacer una cosa, mientras la besaba dulcemente, respondió suavemente -Si
Helga respondió el beso que le dio, mientras acariciaba el cabello del rubio, quien la besaba con mas pasión, intentaba llenarse de ella, pero pensaba que nunca tendría suficiente.
Arnold lentamente comenzó a quitarle la ropa, mientras Helga tímidamente también intentaba luchar con los botones de su camisa.
Arnold respiraba agitadamente mientras peleaba con el broche de su brassiere.
Helga sonrió unos segundos después cuando el no pudo, para después quitárselo ella misma.
Quedaron al descubierto sus senos, Arnold la miro emocionado y excitado, ella se sintió algo avergonzada.
-Eres hermosa -Dijo mirándola a los ojos mientras hacia que lo mirara
Helga lo miro con una leve sonrisa
-¿Enserio?
-Si…eres simplemente perfecta -Dijo mientras la besaba dulcemente antes de atacar sus senos desnudos.
Helga excitada sintió los labios y lengua del rubio jugando con ellos, con su pezón que estaba mas que extasiado.
Arnold termino de deshacerse de la ropa de la rubia, quien al quedar completamente desnuda bajo el cuerpo de Arnold, se siento insegura. Pero Arnold la miro sonriéndole con dulzura.
-Estas hermosa lo digo enserio -La miraba a los ojos con un brillo que Helga no había visto antes en el.
Sonrió dulcemente también -Gracias -Lo beso nuevamente esta vez quitando la camisa que había logrado desabrochar, Arnold le ayudo, en cuanto la piel de él toco la de ella, fue como si su piel estuviera en fuego, sentía que se derretía como si fuera mantequilla en el sartén.
-Arnold -Susurro mientras acariciaba lentamente la espalda de él.
Helga sintió las manos de Arnold sobre su cuerpo desnudo, ella besaba con un poco menos de timidez el hombro de ella, viniendo desde el cuello.
Ella bajo la mano lentamente con nerviosismo hacia el zipper del rubio, con dificultad logro desabrochar.
Arnold en ese momento se levantó atrayéndola con delicadeza.
Una vez de pie, Arnold volvió a besarla suavemente mientras la acercaba a la cama.
Arnold se deslizo los pantalones que traía junto con los bóxers e intento sacar el condón que traía en su pantalón para poder ponérselo pero…no pudo colocarlo correctamente y los besos de Helga no le hacían más fácil la tarea, pues estaba que Moria literalmente de estar con ella ya por fin.
Dejo de lado el trabajo y siguió besándola con pasión, mientras caía sobre el cuerpo frágil de la rubia.
Helga se sobresalto al sentir su miembro erecto sobre sus piernas, lo miro algo insegura asustada, mientras Arnold la subía mas sobre la cama.
-Arnold -Susurro mientras el se recargaba encima de ella, sintiendo todo, si su cuerpo estaba ardiendo en fuego ahora si estaba mas que quemada.
La besó nuevamente desde el pecho hasta sus labios, quería envolverla con sus besos, llevarla al paraíso.
Arnold separo suavemente las piernas de la rubia, ella lo miro un momento antes de continuar.
-Arnold -Susurro mientras este lo miraba
-¿Estas segura?
Helga sentía el fuego en su interior, ella sonrió, estaba nerviosa, algo asustada, pero estaba segura de lo que estaba por pasar. -Si…solo…no me…lastimes -Susurro tartamudeando un poco
Arnold la beso nuevamente y con la mayor delicadeza que pudo, intento entrar, Helga se tenso bajo su cuerpo, pero intentaba respirar entre los labios de Arnold.
-Tranquila -Susurro mirándola -Estas en buenas manos princesa -Dijo entrecortadamente
Helga lo miro con amor, ella sabia que estaba segura.
-Lo se -Susurro mientras lo abrazaba con mayor fuerza
Arnold la beso suavemente de su cuello hacia su oreja para que se relajara.
Y entonces probo lo que era estar en el cielo, estaba demasiado estrecho por supuesto al primer momento sintió incomodidad, pero después de solo pensar que estaba haciendo suya a aquella hermosa mujer, todo se volvía placer.
Helga había apretado sus labios conteniendo un pequeño gemido de dolor al sentir el miembro hinchado de su amado.
Arnold le besó suavemente -Mírame mi amor
Helga abrió lentamente sus ojos ante la suave voz de Arnold, su petición fue como una súplica.
Arnold comenzó un pequeño vaivén después de unos segundos el dolor quedo de lado, Arnold estaba excitado sintiendo el estrecho de la vagina de Helga.
Helga también después de unos segundos comenzó a sentir, el sentir al hombre que amaba haciéndole el amor, era un sueño imposible.
Incluso el dolor de cabeza había quedado en segundo plano
-Arnold -Susurro excitada mientras habría mas sus piernas para que el miembro de Arnold ingresara con más facilidad
Arnold se sentía en el paraíso, veía a Helga sonrojada y con sus senos rebotando suavemente entre ella y el, eso le estaba volviendo loco, tomo los senos de la rubia con suavidad para después besarlas.
-Helga… -La beso nuevamente mientras continuaba con su vaivén, Helga gemía quedamente mientras lo besaba.
-No soportare…mmm…mucho -Susurro intentando aguantar el éxtasis
Helga enredo sus manos en el cuello del rubio.
-Helga -Pero ella no parecía escuchar por lo que el rubio la beso y abrazo fuertemente como ella lo sujetaba.
Ambos llegaron al éxtasis
Helga respiraba agitadamente al igual que el rubio, ella sonrojada lo miro para darle un beso mas antes de dejarse caer encima de donde el rubio se había puesto. -Te amo Arnold, siempre te he amado -Susurro mientras se iba quedando dormida
Arnold escucho aquello, pero Morfeo también se estaba apoderando de él, o mas bien era parte del alcohol, no lo sabia -También yo -Susurro inconscientemente.
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Rhonda miraba con preocupación como se llevaban a Nadine, y Patty también le comento que Harold estaba mal, Phoebe también había estado demasiado "animada" la fiesta se había salido un poco de control por otros compañeros mas que estaban ya demasiado tomados o quizás drogados.
No lo descartaría
-¿Dónde estará Helga? -Se pregunto Rhonda preocupada.
No quería entrar a aquella habitación
Y no solo por seguridad mental, sino también por la física. Ya que aunque ahora era una de las mejores amigas de Helga no quería decir que no la mataría por entrar así.
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Los pequeños rayos de sol comenzaban a salir por la ventana de la habitación, donde dos rubios estaban acostados.
Arnold fue el primero en recibir la luz cerca de su cara que provoco que se levantara.
-Ah -Se quejo un poco por la cabeza, intento levantarse, pero entonces sintió el peso del cuerpo de una joven, no solo una joven, sino era una rubia… -Helga -Susurro mirándola
Estaba desnuda sobre él, que también estaba…
Trago en seco.
La puerta aparentemente estaba cerrada, pero por si las dudas se levanto lo mas suavemente que pudo y comenzó a ponerse la ropa.
Helga comenzó a levantarse también, cuando estuvo algo mas despierta vio al rubio colocándose los zapatos.
-¿Arnold?
El rubio se sobresalto
-Helga yo…
Ella fue en ese momento consciente de que estaba desnuda
- ¿Qué…?
-Helga hay que salir antes de que alguien entre, por favor -Dijo el rubio tomando su camisa
Helga sintió un nudo en la garganta, pero comenzó a tomar la ropa que Arnold había puesto en la cama.
Arnold fue el primero en salir para asegurarse que no hubiera nadie.
Para después Helga pudiera salir.
Ninguno dijo nada, llegaron a la sala donde no había nadie mas que chicos dormidos en sillones.
- ¿Arnold?
El rubio se volteo a verla con vergüenza -Helga
- ¿Qué fue lo que…bueno es que? Lo que…paso fue…
En ese momento llego Rhonda
- ¡¿Helga?! ¡¿Dónde diablos estabas?!
-¡¿Qué te pasa princesa?! No me grites Rhonda que mi cabeza…
-¡Tu padre va a matarte!
-¡¿Qué?!
El rubio solo miraba la escena preocupado por lo que la pelinegra decía.
-¡¿Por qué?!
-Vino a buscarte porque la madre de Nadine le comento a varios padres lo que paso aquí anoche.
-¡¿Qué?!
-Como no te encontré le dije que seguramente te habías ido con Phoebe, pero seguro a estas horas ya debe saber que no.
-¡Dios mío! -Susurro la rubia mientras se ponía la chamarra para salir inmediatamente a su casa.
Arnold intento seguirla, pero Rhonda lo detuvo
-Creo que tu y yo debemos hablar
Arnold trago nuevamente en seco mientras intentaba no hiperventilar, conocía a Rhonda, sabia bien que cuando se proponía algo podía ser demasiado cruel con quien le hacia sobre todo daño a la gente que ella quería.
Era hombre frito.
