Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball Super, Dragon Ball GT no me pertenecen. Uso sus personajes sin fines de lucro.

Capítulo once: Εκπαίδευσε με

Bra solo pudo sentir angustia por lo ocurrido en el bar. La imagen del jefe de Goten despidiéndolo acudía a su cabeza una y otra vez, como una grabadora que se batía en torturarla y recalcarle que ocasionó una tragedia.

Goten le había dicho que todo estaba bien y que ya no importaba, que no se preocupara y que conseguiría algo mejor, pero ella veía en sus ojos negros como la noche misma, que no era así, porque sabía cuán feliz había sido el mitad saiyajin en ese lugar. Ese era su ambiente, porque Goten mismo era una fiesta. Y ella no se perdonaba lo acontecido, así él quisiera hacerle creer que no le importaba… Pero sí importaba y mucho.

"Ni siquiera le dije"

Ni siquiera le habló de su deseo de entrenar y de que pensaba conversarlo con su hermano para comenzar lo antes posible. No, todo había terminado opacado, ¿Cómo podía redimirse en esa situación con él?

Se moría de nervios pensando y maquinando todo en su cabeza. Se retorcía culpable, pensando en una solución a lo que había ocasionado… Podía hablar con el hombre del bar y sobre lo que había pasado y si era necesario, ofrecería el dinero que fuese necesario para enmendar lo ocurrido. Ella no quería fallarle, no a él, que creía en ella y aún a pesar de todo se esforzaba en llevar una amistad con ella.

Su rostro tomó el color del rojo incandescente ¡La había salvado!

Se repitió que no pensara en eso, qué no cayera ante ese hecho, que no rememorara ese mágico momento acerca de él dando la cara por ella, porque solo reavivaba sentimientos que no debían de ser… Pero la alegría era inevitable en un todo, porque lo que él había hecho por ella fue maravilloso, aunque no debiera pensar así. Verlo ahí, encarando con una valentía y firmeza propias de un saiyajin solo por ella, sin tomar en cuenta el lugar ni lo que eso le afectaría, anteponiéndola a ella por sobre el trabajo que lo hacía feliz. Eso llenaba su corazón de alegría.

—¿Qué te está pasando, mocosa?—Vegeta la había visto irreconocible como si algo le pesara durante el desayuno y por eso le encaró.— Apenas si has tocado tu desayuno.—Bra ineludiblemente suspiró.

—No es nada, papá. No tengo hambre.

Ella no permaneció un minuto más en la mesa, no quería seguir levantando sospechas, así que se puso de pie para regresar a su habitación.

—¿Han visto a Trunks?—preguntó a sus progenitores antes de irse, pues quería hablar con su hermano con respecto al entrenamiento que necesitaba.

—No sé donde esté, anoche no regresó.—Comentó pensativamente Bulma y luego esbozó una sonrisa pícara—Probablemente conoció una linda muchacha y se quedó con ella.

Ni Vegeta ni Bra añadieron nada a lo dicho por la científica, pues seguramente tendría razón. No era ningún secreto que al de cabellos lavanda le llovían pretendientes por doquier. Bra pensaba que su hermano no tenía remedio, solo esperaba que fuera condescendiente con ella y pudiera abrirle espacio para ella en su ocupado itinerario.

La joven abandonó el comedor y subió a su habitación, ordenándole a uno de los robots que le trajera un batido luego. No tenía ganas de hacer nada, ni de pensar en su proyecto. Miraría alguna película y se pintaría las uñas mientras tanto, todos sus ánimos de cualquier cosa se disiparon la noche anterior… E inclusive pensó si en realidad quería continuar con eso del entrenamiento, después de todo jamás le interesó.

Fue por sus esmaltes y vio su reproductor de música sobre una de las pequeñas mesitas de su habitación… Días y días desde que no escuchaba música alguna: se estaba perdiendo, porque no tenía los sonidos que habitualmente atormentaban a su padre por los rincones de la corporación a sus espaldas, ni daba giros, o pasos sobre sí misma. Quizás estaba loca, pero hasta su condición se sentía diferente… ¿Dónde estaba su dignidad? ¿Por qué seguía preocupándose tanto, cuando tenía el dinero del mundo para hacer todo posible? Redimiría a Goten en un pestañeo, porque ella era una Brief y para los Brief cualquier cosa estaba al alcance de sus manos.

Tocó uno de los botones del reproductor y el resultado fue inmediato: una tonada de piano se escuchó en el ambiente y ella se dejó llevar, comenzando a mover los brazos como olas del mar y a girar en puntillas, formando círculos perpendiculares por su habitación… Allí estaba el escenario, con un público embelesado por su danza magistral, mientras en escena aparecía una figura masculina y pétrea, tomándola de la cintura y siguiendo su incansable ritmo… Giraban de aquí para allá, ella, con el hermoso bailarín al que se negaba a darle un rostro, que la sostenía con una firmeza tan absoluta que sabía por sus manos que por nada del mundo la dejaría caer jamás.

Él volaba elevándola a ella en alto, haciéndola resaltar bajo los reflectores y la escena teatral. Eran la pareja de la noche y se llevaban todos los elogios, los aplausos y vitores de la gente. Pero ella solo tenía ojos para él, podría bailar toda la noche, podría bailar cien noches… tan simplemente porque era él y aunque fuera una sombra, su corazón le gritaba que era él.

Y abrió los ojos. Bailaba sola, encerrada en su habitación, con los ojos acuosos en lágrimas.

Cerró los ojos con fuerza, solo para evitar que estas se derramasen y giró con violencia extendiendo sus brazos hacia atrás, la cabeza inclinada con el rostro directo al techo y los sentimientos golpeando su pecho como un cobrador de cuentas. Y la sensación de la ausencia de materia bajo sus pies la hizo regresar en sí misma.

Estaba de pie sobre el suelo, pero por segundos breves no lo estuvo. Se había elevado centímetros sobre este.

"No es posible ¡Volé!"

[...]

Trunks despertó con la imagen más adorable de todas: con Pan durmiendo a su lado, aferrada a su brazo, su respiración apacible y el rostro puro sin culpa ni pecado alguno. Era bonita, tenía que reconocer que su amiga se estaba convirtiendo en una joven preciosa. Pobre de aquel que se atreviera a romper su corazón, porque no solo tendría que enfrentar a Gohan, él también daría la cara por ella.

—¿Trunks?—vociferó Pan adormilada, abriendo lentamente sus ojos de pestañas abundantes.

—Buenos días, Pan.

—¿Qué estás haciendo aquí?—Lo miró con extrañeza, juraba que se habría ido en mitad de la noche como solía hacer.—Ya es de día.

—Ya lo sé, pero me dormí—resolvió a decir él, largando luego un bostezo, ganándose una mirada desaprobatoria.

—Buah, aléjate ¡Te apesta la boca!—. Espetó ella, empujándolo al grado de casi enviarlo al piso.

—¡Ay, ay, espera, Pan!—Exclamó Trunks aferrándose a las sábanas y al cuerpo de la muchacha, hasta que un llamado de Videl los distrajo.

—¡Pan, Trunks, ya está el desayuno!

Azul y negro se miraron mutuamente. Se levantaron, acomodaron juntos la cama de la más joven y se turnaron para ocupar el baño antes de obedecer al llamado de Videl. Por un momento, Trunks se sintió como en aquella época en que venía a visitar a su amigo al monte Paoz a casa de Gokú y Milk los llamaba a desayunar sus deliciosos platillos. Tenía dieciséis otra vez y era un muchacho sin preocupaciones que tocaba piano a escondidas en el salón de música de la escuela.

Un caldo de jabalí recién hecho acompañado de crepas con su carne los esperaba en la mesa, donde los padres de la azabache ya los esperaban sonrientes, tan amables como de costumbre.

—Buenos días ¿Durmieron bien?—Quiso saber Videl al verlos.

—Si, que pena no haberme despertado antes.—Comentó Trunks un poco avergonzado.

—No te preocupes, Trunks—agregó Gohan en su habitual desfachatez—Íbamos a decirte que durmieras en la habitación de invitados, pero no quisimos molestarte.

—Lo hubieran despertado—dijo Pan, después de haberse terminado un par de platillos—los ronquidos de Trunks son horribles.

—¡Que mentiras dices, Pan!—Exclamó más apenado el susodicho y en un afán por devolverle las falacias a su amiga continuó—Yo no he dicho nada de tus patadas y la baba que me dejaste en el brazo.

—¡¿De qué baba estás hablando?!

Gohan y Videl rieron divertidos por la escena.

Trunks y Pan podían discutir hasta lo indecible, pero lo que no se decían el uno al otro era que si les gustaba dormir y acompañarse el uno al otro, porque disfrutaban de la presencia del otro.

—Oh hija, casi lo olvidaba—. Habló entonces Videl, con tono afable—Uub vino a visitar a tu abuelo. Está en la casa de tus abuelos, por si quieres ir a verlo.

Trunks recordó borrosamente la noche en que pasado de tragos actuó como un imbécil con Pan, pensando a causa del alcohol que sucedía algo más personal entre ella y el discípulo de Gokú. Nada más alejado de la realidad. Era un idiota, Pan y Uub siempre habían sido cercanos y nada había pasado entre ellos.

—Iré a verlo en la tarde—contestó la chica, acordándose del objetivo de su mejor amigo y su búsqueda de hacerse rico todo por el amor de Marron. Se preguntó si tendría la oportunidad de conseguir a alguien que la quisiera tanto como su amigo a la rubia.

Trunks no ignoró el semblante de la azabache ante la mención del moreno. Su mente comenzó a formular preguntas, de las que ya quería conocer la inmediata respuesta.

El de cabellos lavanda agradeció la comida, lavó en velocidad récord los platos que utilizó y los organizó. Luego, ya estuvo listo para irse.

—Muchas gracias por recibirme, se los agradezco—e hizo una reverencia—Ahora tengo que irme.

—¿Tan pronto, Trunks?—preguntó Gohan que le agradaba la visita del heredero.

—Si, el deber llama—y por deber era deberle entrenamiento a su padre.

—Bueno, entiendo—agregó el mayor de los mitad saiyajin—yo también tengo que continuar con mis cátedras de la universidad.

—Ven cuando quieras Trunks, nos hace feliz tenerte por aquí.— Dijo Videl a sabiendas que el peli lila mejoraba los ánimos de su hija.

—Oye, Trunks, antes de irte me gustaría que hablemos en privado.

El pedido de Gohan extrañó y llamó la curiosidad del heredero. Se preguntó qué podía querer decirle para pedirlo en privado.

¿Estaría relacionado con Pan?

Una vez ambos estuvieron en la oficina personal del mayor, pudieron tener la privacidad mencionada. Trunks miró expectante a Gohan que se aclaró la voz para dirigirse a él, sin saber cómo decir lo que estaba por decir.

—Trunks, he sabido que tú y Goten ya están cerca de los treinta años y es normal tener dudas y crisis a esa edad. Yo pasé por eso ¿sabes? Dudaba de mí mismo y de lo que hacía como investigador y guerrero, hasta dudaba de ser un buen esposo para Videl y el padre que Pan necesitaba. Pero la realidad es, que lo mejor que podemos hacer es esforzarnos en cumplir con un paso a la vez.

Trunks procesaba lo que el azabache decía, espabilándose en cada palabra.

—Por eso—continuó Gohan—si quieres hablar, necesitas que alguien te escuche o tener un hombro en el cual apoyarte quiero que sepas que cuentas conmigo.

Trunks no supo que decir, estaba sin palabras.

—Vaya Gohan, en serio que… wow, muchas gracias—dijo cuando entendió lo que el azabache le estaba ofreciendo—Lo valoro mucho.

—Sé que parezco un aburrido investigador, pero entiendo más cosas de las que crees. —Siguió el azabache—Por ello quiero que Goten y tú cuenten conmigo. Tú también, Bulma y los demás son parte de nuestra familia.

El heredero agradeció, se despidieron y volvieron con la esposa e hija Gohan, donde la segunda se moría de curiosidad por saber que charla habrán tenido ambos híbridos. Trunks adivinó que ella se lo preguntaba con la mirada, pero también le hizo saber con un gesto rápido que no le diría nada. Eso frustró un poco a Pan.

—Te veo luego, pan de mantequilla.—Al oír como le dijo ella rodó los ojos hastiada.

—Cuídate, tonto.

El de cabellos lavanda hizo un último gesto de despedida con la mano antes de salir volando por los cielos como un torpedo veloz. En el vuelo, mientras recordaba las palabras recién dirigidas a él por Gohan, constató la energía de su padre dirigiéndose hacia él.

—Más te vale estar listo—La determinación podía verse en la mirada de Vegeta.

[...]

—Estás despedido, Goten.

Después de ello, él recogió sus cosas y se marchó. Sus compañeros lamentaron su despido y Bra no hallaba palabras para pedirle disculpas, pero él le hizo saber que todo estaba bien y que no tenía por qué preocuparse. Claro que solo lo hizo para que ella no se sintiera mal… La realidad es que fue duro para él.

El bar le gustaba, atender a las personas y su trato con los demás trabajadores. Todavía no podía creer lo injusto que fue su jefe… Que sí, que el tipo podía ser políticamente poderoso y lo que quisiera, pero era un miserable que no le importaba tratar a las mujeres como meros objetos y mientras él estuviese presenciado esa barbarie no permitiría que se saliera con la suya, incluso si eso le costaba su trabajo.

—Tú mismo te lo buscaste, Goten—se dijó a sí mismo—pero lo volverías a hacer si tuvieras la oportunidad.

Claro que lo haría de nuevo y más aún si se trataba de alguien como Bra.

Inconscientemente, apretaba los dientes de ira al rememorar lo acontecido con el tipo del bar. Probablemente, Bra habría podido defenderse del sujeto, pero su autocontrol se fue al demonio y no pudo evitar ponerlo en su sitio. Había sido un error sobrepasarse con ella en su presencia.

—Bien, supongo que no tengo de otra.

Y de nuevo regresó a las filas del desempleo. Ya estaba acostumbrado a la estabilidad laboral, creía que había encontrado su lugar y allí estaba de nuevo a la deriva. No le dio más rodeos y por la mañana fue a distintos sitios a buscar un nuevo empleo. No quería que Pares lo supiera o insistiría en que trabajara con su padre y al igual que con la Corporación Cápsula y Trunks, no quería depender de terceros.

Fue a cafeterías, tiendas de ropa, empresas, bares, heladerías, hasta que en una empresa de telecomunicaciones le ofrecieron una rápida entrevista que aprobó fácilmente y le encargaron hacerse unos exámenes. Era apresurado, por lo que sin dudas necesitaban gente cuánto antes.

—¿Cambiaste de trabajo?—Pares le preguntó asombrada esa noche cuando fue a verlo y le dio la inesperada noticia, pues conocía que su prometido era feliz en el puesto en que trabajaba. Claro que Goten no le dio mayores detalles.

—Si, no será complicado solo tengo que contestar unas llamadas—explicó con confianza el azabache, mientras se colocaba unos shorts.

Pares, no muy convencida, ladeó la cabeza al oírlo.

—¿Y estás seguro de que eso es lo que deseas hacer?

—Bueno, es lo que hay por ahora—dijo Goten, que meramente aceptó por ser lo primero que le ofrecían—solo tengo que guiar a las personas con una aplicación de gps, no debe ser tan difícil.

Al día siguiente iniciaba, un domingo. No era lo ideal trabajar un día de domingo, pero Goten estaba acostumbrado a trabajar las noches de fin de semana, no era un cambio tan abrupto aunque no podría ir a almorzar al Monte Paoz con su familia.

La empresa estaba abarrotada de personas de todas las edades y aunque estaba un poco perdido, todo transcurrió rápido para él. El sujeto que lo había reclutado el día anterior le dio una diadema y le indicó que pasara al área de operaciones a conectarse desde un computador, donde estaba repleto de otros empleados que lucían como zombies atados a los computadores, repitiendo la misma parafernalia sin cesar. En un instante, estuvo en la línea y un timbre en sus oídos le avisó de la primera llamada.

Siguió las instrucciones que le dieron y saludó al cliente con el guion.

—Bienvenido a s.a service, soy Son Goten, ¿en qué puedo ayudarlo?—Del otro lado de la línea, una mujer desesperada con un extraño acento le gritaba cosas sin parar. —Disculpe, no puedo entenderla—y con eso, se ganó todo tipo de insultos destruyendo sus tímpanos—¡Oiga, no tiene que tratarme de esa manera!—exclamó enojado, pero por el contrario la señora solo le gritó más y más…

El resto fue historia. Goten abandonó la empresa apenas terminó el turno, huyendo despavorido. Definitivamente no era el empleo que quería, pero hasta no tener ninguna otra llamada de otro sitio tendría que atenerse a ese lugar…

Goten no podía creer lo molesta que podía ser una llamada hasta que entró ahí ¡No podía creer que existiera gente tan cabeza dura y grosera! Desde la primera llamada todo fue de quejas e insultos hacia él durante horas interminables. Fue tan estresante y desagradable que deseaba renunciar de inmediato.

"¿Encontraste trabajo?"

Observó en su teléfono un mensaje nuevo de Bra preguntándole aquello. Torció la cara, no seguro de qué contestar, pero no quería dejar a su amiga preguntándose por qué no le dio respuesta.

"Así es princesa"

Suspiró y voló hasta su apartamento con desgano. No quería saber del mundo.

[...]

—¿Has dormido bien? Luces terrible.—Dijo una preocupada Pan a su amigo Uub cuando la chica fue a verlo a casa de su abuelo.

—Estoy bien—insistió en hacerle creer el muchacho, cuyas ojeras la azabache veía a simple vista. —Estoy trabajando y llevo mucho dinero reunido. Estaré la otra semana en un pueblo cerca de la Capital de Este para un torneo. Deberías venir.

—Uub, esto es absurdo.—Dijo sin reticencias la chica—No puede ser que te estés matando por culpa de Número Dieciocho.

—Eso le dije yo.—Milk apareció con una taza de té humeante entre sus manos, mirando con la misma preocupación que su nieta del discípulo de su marido. —Ya quisiera yo que Gokú se esforzara como tú, pero esto ya es inhumano.

—Uub si sigues así te vas a morir—. Añadió Pan, sintiéndose impotente por la situación de su cansado amigo—hablaré con mi abuelo Satán, estoy segura que él podrá ayudarte.

—¡No, Pan!—exclamó el chico, casi enviando al suelo la taza que Milk le había ofrecido—De verdad quiero lograr esto por mis propios medios. No quiero depender de nadie más.

Pan no supo qué decir, entendía a su amigo pero no quería verlo acabándose a sí mismo.

—¡Escúchame bien, muchacho!—habló con firmeza la matriarca de la familia Son, atrayendo toda la atención de los dos jóvenes—El amor no se trata de complacer a terceros y tú todo esto lo estás haciendo por Dieciocho, no es algo que estés haciendo por ti o por Marron. Si esa niña en verdad te ama, no le importarán las tontas condiciones de su madre e irá contigo.

Uub y Pan quedaron incrédulos por tales palabras tan claras y concisas, tan propias de alguien con tanta sabiduría y experiencias como las de la esposa de Gokú. Pan también las reflexionó para ella misma, sintiendo que tenían todo el sentido del mundo. El amor era libre, sin condiciones, era puro y sincero… Y las condiciones impuestas sobre el discípulo de Gokú eran injustas. El amor no se trataba de eso.

Luego de eso, los dos jóvenes salieron a caminar por los alrededores verdes y adyacentes a las casas de los Son, charlando sobre sus vidas.

—Tu abuela tiene razón, he estado tan enfocado por demostrarle a Marron que soy capaz de lo que sea por ella… Que no he enfrentado su amor por mí.—Musitó algo avergonzado el guerrero, pensando en la rubia que domaba su corazón con ímpetu. Luego volvió a centrarse en su amiga y le habló—¿Y qué hay sobre ti, Pan? La señora Milk me contó que pasas tiempo con un muchacho.

—Esa abuela es una chismosa—masculló Pan entre dientes—Eso no importa, él y yo no somos nada.

—Ay y me vas a decir que no te gusta—Le picó con diversión Uub, ganándose una mala mirada.

—Eres insoportable, ¿qué no venías a entrenar con mi abuelito?—. Ella intentó que el moreno olvidara el rumbo de la conversación pero con Uub no tendría mucho éxito.

—Vamos, no me cambies el tema—añadió fastidiándola—Además tu abuela no dejará al señor Gokú entrenar hasta que recoja la cosecha de zanahorias de la huerta. Yo quise ayudarlo, pero ella no me dejó—finalizó a decir encogiéndose de hombros.

—Me gustaría poder ir con ustedes—dijo con melancolía la azabache. Sentía su cuerpo raro ante la falta de entrenamiento.

—Tampoco pudiste continuar con el ballet, ¿no es así?

—No—negó con la cabeza ella, con un gesto triste—. Hasta que el doctor no lo apruebe… No puedo hacer nada.

Charlaron por otro rato y luego se encontraron con Gokú sucio por la tierra de la huerta, que vino ansioso por entrenar con el moreno. Saludó a Pan con cariño y después ambos se despidieron dejándola sola.

Ella permaneció un rato de pie sobre la hierba fresca, observando las nubes pomposas en el firme cielo azul.

—¿Pan?—Ella se heló al distinguir esa voz. No podía estar equivocada: era Ben, en persona.

—¿Ben? ¿Qué haces aquí?

—Supe que estabas enferma y quise venir a verte.—Comentó el chico, acercándose a ella cuya proximidad la alarmó nerviosamente. Entonces, ahí mostrándose con sus ojos verdes sinceros le dijo:—me alegra verte.

Pan se sintió extraña, ¿por qué estaría alegre por verla?

"Acaso él… ¿Tiene sentimientos reales por mí?"

El joven esperó palabra alguna de Pan, pero ella solo lo miraba como si le hubiera hablado un extraño. Él no le puso mayor cuidado a eso y aprovechó el aire libre para encender un cigarrillo.

—No me gusta que fumes, Ben.

Ben parpadeó anonadado y lentamente cedió a apagar el cigarrillo, con los orbes ébano de Pan mirándolo fijamente en todo momento, a la espera de que el pequeño intrusivo se apagara totalmente. Los dos compartieron una mirada, pero el silencio fue insoportable para Ben, que atribuyó la extraña actitud de la azabache a su estado de salud.

—Debes estar muy aburrida de estar aquí.—Comentó el chico llevándose las manos a los bolsillos y observando el panorama.—No entiendo porque tu familia decidió vivir en un sitio tan lejano. Tardé casi cinco horas en llegar.

—No debiste haber venido entonces.— Respondió obstinadamente la híbrida, dándole una mirada de evidente enojo al muchacho. Él entendió que usó las palabras erróneas y no quería por nada del mundo hacerla enfadar.

—Pan no me malentiendas—. Pidió Ben, mostrando los dientes en un gesto atractivo, de esos con los que hacía suspirar a las muchachas—por ti viajaría las horas que sean necesarias.

Ella en lugar de sentirse halagada se sintió incómoda. Nunca le habían dicho palabras tan dedicadas y no sabía si iban en serio o si Ben solo quería burlarse de ella y de sus sentimientos. Ya no era solamente que la vieran como una chica atractiva, porque ya lo había probado.

—Llegarás tarde si no regresas.

Pan se giró sin darle la cara y comenzó a caminar de regreso a su casa. Fue directamente cortante con él y Ben sonrió fascinado con esa actitud que comenzaba a atraerle más y más, pues Pan era violencia pura.

Él muchacho la siguió decidido a alcanzarla y usar sus maniobras para siquiera robarle el aliento, pero la aparición de los padres saliendo de la casa truncó sus planes y lo hizo palidecer. La madre lucía sonriente, amigable y tan bonita como siempre, pero el padre… Tenía una cara seria y desde que apareció en la puerta no dejaba de clavar los ojos en él.

—¡Pan, Ben!—los llamó Videl yendo al encuentro con los jóvenes, seguida de su esposo.—¿Por qué no nos acompañan a dar un paseo?

—Ben ya se iba. —Dijo rápidamente Pan sin dejar espacio a las dudas, clavando una mirada amenazante en el muchacho. Y Ben maldijo su suerte, por tener dos pares de ojos negros asesinándolo. Ahora entendía de dónde había heredado Pan lo amenazante.

—¿Tan pronto?—Y la madre no estaba dispuesta a dar el brazo a torcer.—Oh, solo será un paseo. Anímate Ben, sé que te gustará el Monte Paoz.

—Si ya se tiene que ir, no hay remedio, cariño.—Dijo con fingida amabilidad Gohan, a lo que recibió un codazo pobremente disimulado por su esposa.

—Yo… Amm…

Ben dudó, ¿Qué podía hacer? No sería problema quedarse, pero era evidente que padre e hija no lo querían ahí. Estuvo a nada de negarse y darles el gusto de irse, hasta que una voz escondida muy dentro suyo le susurró: "cobarde".

—Claro, con gusto iré con ustedes.—Y las miradas saiyajin volvieron a clavarse en él.

—¡Perfecto! Vamos.

Los cuatro se adentraron poco a poco entre los árboles aledaños, mientras Videl le preguntaba cosas acerca de su vida a Ben, enterándose de su gusto por las carreras de coches y los deportes. Fue ahí cuando Videl contó de sus días de juventud y cuando conoció a Gohan, omitiendo por supuesto algunos detalles. Ben escuchó atentamente la historia, mientras habilidosamente Gohan y Pan abrían paso entre el bosque frondoso.

—Gohan era muy apuesto, pero por supuesto que yo no iba a decírselo. Las mujeres nos hacemos las difíciles—Le dijo Videl, guiñándole un ojo tras la última frase, luego de mirar a su hija. Ben se sonrojó un poco.—Él era muy estudioso y responsable, me fastidiaba que fuera tan perfecto. Cuando vine aquí por primera vez a entrenar con él me di cuenta que era muy responsable con su madre y su hermano, era como un padre para él.

—¿En serio? ¿Y qué hay del señor Gokú?—Videl sudó frío al percatarse de que había metido la pata.

—Ah… B-Bueno, él…

—¡Prestaba servicio!—exclamó Gohan buscando una respuesta veloz que los salvara de esos aprietos.

—¡Si!—secundó Videl. —Casi lo olvidaba. El señor Gokú fue guerrero, ¡es decir! Soldado, si. Fue soldado por muchos años.

Ben asentía sin dudar de la veracidad de la historia, cuando de entre las copas de los árboles emergió repentinamente una enorme criatura: un gigante dinosaurio salvaje. Ben no lo dudó dos veces y estuvo listo para salir huyendo del lugar, al carajo con todo. Pero vio al padre de Pan quedarse quieto de brazos cruzados ante el enorme animal, sin intimidarse por su gran rugido y se quedó boquiabierto, convencido de que se quedaría sin suegro antes de tenerlo. Sin embargo, no ocurrió. El dinosaurio se inclinó y vio al hombre acariciarle la cara como si fuera una mascota común y corriente.

—Hola amiguito, ¿cómo has estado?

Ben estaba incrédulo y cuando notó la ausencia de Pan giró a todos lados buscándola. No se esperaba encontrarla en la espalda de la criatura riéndose.

—¡Pan, baja de ahí! Recuerda que debes cuidarte.—Dijo Videl ignorando a un tembloroso Ben.

—¡¿C-C-Cómo se s-subió en esa b-bestia?!

—¿Pan? No es nada. A mí también me daban miedo, no te preocupes, pero con ellos son muy amigables.—Contestó amigablemente la mujer de ojos azules— Si te soy sincera, yo tampoco soy capaz de acercarme. Pero Gohan y Pan son muy valientes y fuertes.

Era increíble, pensaba el joven. Pero si, para los dos azabaches era como tratar con un perro o gato. Ahora entendía como un hombre tan aparentemente normal como Gohan había logrado casarse con la hija del mismísimo Míster Satán.

Luego volvieron a la casa de los Son y Videl le sugirió a su hija que lo llevara a conocer la casa, bajo la aceptación forzada de Gohan.

Pan sin muchos ánimos lo hizo, hasta entrar en su habitación donde tuvieron un rato de privacidad. Ahí vio la tranquila decoración de la joven, con afiches de algunas bandas, una pila de casettes viejos y una grabadora, discos musicales, patines, ropa algo desordenada… si, el ambiente era al estilo de ella.

—Tu familia es agradable.—Le dijo él para romper un poco el hielo.—Un poco rara, pero son divertidos.

—Lo sé—suspiró Pan—¿Por qué estás aquí? ¿No tenía nada mejor que hacer?

—No quería molestarte.—Él se asombró por la perdurable hostilidad de la chica. Tal vez estaba equivocado y ella no quería llevar las cosas más allá—. Si no quieres, no volveré. Lamento haberte…

Y entonces un contacto torpe pero atrevido impactó sus labios. Parpadeó repetidas veces, asimilando que ella le había robado un beso. Y los besos, no pudieron dejar de continuar. Volvieron a besarse unas cuantas veces, hasta que sintieron que fue suficiente.

La noche comenzaba a caer y el chico se percató de ello.

—Vendré a verte mañana—dijo, sonriendo galante, sonrojándola—lo prometo.

El siguiente día, por la tarde, Ben cumplió su promesa. Y en vista de que Gohan estaba ocupado con un asunto de investigación en su oficina personal, Videl le permitió a Ben estar junto a su hija.

La sesión de besos y de sensaciones que Pan se moría por explorar continuó, esta vez, Ben besó más allá de sus labios y sintió un volcán hervir en su interior cuando su cuello sintió el aliento del muchacho. Su cuerpo le pedía ir más allá y dejó que suavemente las manos de Ben tocaran sobre la tela el par de protuberancias en su pecho. El toque fue agradable y eso solo motivó a su cuerpo querer ir más allá.

Sus ojos carbonizados se posaron sobre la entrepierna contenta del muchacho, donde un bulto resaltaba en la ropa. Así que dudosa, pensando inconscientemente en cuantas mujeres habrían hecho eso a su amigo de cabellos lavanda, tocó esa zona.

"Así se siente tocar uno"

Nunca se creyó en una situación así, pero su curiosidad la instaba a no detenerse y más aún al ver que a Ben le agradaba.

Cuando se separaron por insistencia de ella, porque no estaba lista para más, él lo aceptó sin mucho desearlo. Cuando se calmaron, salieron de la casa para despedirse pero antes de desplegar su aerocoche el chico la tomó de las manos.

—¿Qué haces?—Pan, queriendo soltarse y mirando alrededor para procurar que nadie los estuviera viendo, ansiaba que se marchara cuanto antes.

—Pan—y él la llamó con una cara tan embelesada que a ella se le hizo tonta—¿Serías mi novia?

[...]

—¿Trunks tampoco vino hoy?—Bra preguntó a su madre cuando creyó que su hermano había arribado a la Corporación Cápsula.

—Hoy estuvo entrenando con tu padre y llegó muy cansado—Le contestó Bulma que en ese momento revisaba los planos de un nuevo proyecto de robots caseros.—¿Por qué?

—Por nada, es solo que no nos hemos visto.—Resolvió a contestar ella para ocultar sus reales intenciones. Si las cosas continuaban de esa manera, ¿Cuando lograría entrenarla su hermano?

Ella no iba a desistir de su deseo de entrenar y menos con lo ocurrido en el bar. Si hubiera sido más rápida, nada de lo que pasó hubiera pasado y Goten todavía conservaría su trabajo, pero no era así. Ahora, no dejaría que un error de esos volviese a suceder.

Bra se preguntaba si acaso Goten estaba bien en el nuevo lugar de trabajo, parecía no tener el mismo tiempo libre que en el bar porque sus mensajes eran escasos. Ella ni siquiera tuvo la oportunidad de disculparse apropiadamente.

Como fuera, por ahora tenía un proyecto con el cual continuar y pruebas del instituto para las cuales estudiar, ni siquiera aprovechó a visitar a su mejor amiga ese fin de semana, pero ya lo haría. Estaba segura de que Pan estaría aburriéndose encerrada en su habitación sin nadie con quien compartir más allá de su madre y abuela, si ella se colocaba en su lugar, ya se habría vuelto loca. Después de leer sus apuntes de biología, física y matemáticas, la heredera acudió al laboratorio para continuar con su aparatejo del cual sería su propio conejillo de indias.

Como cada noche, dedicó extensas horas en los avances; estaba en la parte más difícil, donde tenía que identificar el la lectura neuronal a modificar cuidadosamente. Si cometía un error, podría crear gran infelicidad y hasta destruir la inteligencia emocional, quebrando totalmente a un individuo. Su trabajo era digno de un doctorado avanzado, pues no por nada era una Brief.

Ahí estaba en su visión más desfachatada e impropia de la glamurosa Bra Brief, con unas gafas de tira enormes para no perder detalle con su visión, unos ovejeros de tirantes y una camiseta blanca, con unos botines y guantes de indumentaria de la corporación. Era como una ingeniera más.

Por la mañana, ya vestida y peinada con el uniforme de la Orange Star, pensó que se encontraría con su hermano antes de que este fuese a la empresa, pero para su mala suerte él y su madre se habían ido antes de que despertara. Nuevamente, había perdido la oportunidad de conversar con Trunks.

Bufó decepcionada.

Al llegar de su práctica de ballet, creyó que podría verse con él pero fue en vano, Trunks no se encontraba ahí todavía. Lo esperó hasta poco antes de la medianoche, cuando por fin llegó agotado del trabajo.

Claro que él estaba cansado, a duras penas logró hacer frente y sobrevivir al extenuante entrenamiento con su padre. Sin embargo, no negaría que se sintió orgulloso de su evidente mejora tras su encuentro con Goten. Por supuesto que decir que le podría ganar a su padre era una exageración aún, pero si se esforzaba a mantenerse en forma podría hacerlo posible. También enfrentar de nueva cuenta la rutina de oficina no fue pan comido, pero Bulma le dio mucho apoyo y ayuda en su retorno, además de que su descanso funcionó para recibir con nuevas energías su trabajo.

—¡Hermano!—Bra lo recibió estridente, espabilándolo de su cansancio.—Que bueno qué llegas, te estuve esperando.

—Ah, Bra.—Dijo él sintiendo que las sienes le palpitaban—Sigues despierta.

—Quería hablar contigo, sé que no me vas a creer pero…

—Bra, ¿crees que podemos hablar en otra oportunidad? Estoy muy cansado ahora.—Los humos se le bajaron de golpe a la peliazul.

—Ah… Claro, no era nada importante.—Bra elaboró una falsa sonrisa y le restó importancia—Ve a descansar.—Y frunció el ceño con fastidio cuando antes de dejarla a solas una de las manos de Trunks le desordenó el cabello.

Luego, suspiró con lástima.

—No es posible, pareciera que el destino no quisiese esto.—Reflexionó pensativa… ¿Qué podría hacer, si su hermano no tenía ni un minuto para ella?

Se acordó entonces de que todavía tenía un deber con Goten, a quien no había visto y cuyos mensajes no eran más que para preguntarse cómo habían estado. No tenía la valentía de decirle lo que pensaba hacer, de conversar con el dueño de el bar y hacer algún tipo de acuerdo que lo favoreciera al azabache.

Sabía, porque conocía lo suficiente a Goten, que él no iba a estar de acuerdo. Pero lo estaría, porque ella bien sabía que él era feliz con ese empleo.

"Quisiera verte, Goten. Quisiera saber cómo estás"

Y decidió que lo haría, que iría a su domicilio en su día libre para saber cómo estaba y convencerlo de buscar una segunda oportunidad. Entonces, tomó su teléfono y le escribió:

"¿Todo bien, Goten?"

"Perfectamente, princesa ¿Cómo estás tú?"

"Estoy bien. Estaba pensando en ir a verte a tu apartamento"

"¡Genial, Bra! Tengo libre el miércoles en la tarde, si puedes venir"

El miércoles regresando del instituto, se duchó prontamente y escarbó como posesa por un atuendo en su armario. Se decantó por un pantalón negro estirable de corte alto, botas a media pierna rojas y una blusa corta de hombros descubiertos azul índigo. Tomó una pañoleta roja y gafas negras, atando su cabello en una coleta, cubriéndolo con la pañoleta.

Luego, ella condujo por casi cuarenta minutos hasta el domicilio de Goten, escuchando música en su descapotable vehículo y cantando algunas líricas estando presa de la felicidad. Ya quería verlo.

Un poco nerviosa, tocó la puerta cuando estuvo delante de esta y el corazón le golpeó con fuerza al ver el cerrojo moverse asertivamente. Entonces, usando unos vaqueros y sudadera apareció el híbrido. Y Bra se sorprendió al encontrar bajo sus ojos marcas oscuras de desgano.

—Qué bueno verte, princesa. Pasa—dijo él con característica gentileza, haciéndose a un lado para que ella ingresara.

Bra miró el lugar que por meses no había pisado. El apartamento de Goten, limpio y medio ordenado, era el típico ambiente en el que cualquiera entraba y adivinaba a simple vista que allí vivía un hombre.

"Un hombre" pensó la hija de Vegeta al oler el aroma masculino en el ambiente, proveniente del que habitaba ese sitio. Regresó su mirada azul intensa hacia él, sintiéndose culpable por las ojeras y el cansancio evidente.

—Goten, ¿de verdad estás bien?—dudó en decir, casi con miedo de poder ofenderlo, sentándose en el sofá.—No te ves nada bien.

—Bra, no te preocupes. El trabajo que tengo es un poco cansado, pero estaré bien.—dijo el azabache, queriendo restar importancia a lo mencionado y bostezando tras sus palabras.—Que sorpresa tu visita.

—Me gustaría hablar contigo—dijo ella, palmando el espacio libre a su lado para que la acompañara. Goten la obedeció sin chistar y enfrentó sus hermosos ojos azules con sus brillantes piedras ébano.

—¿De qué quieres hablarme?

—Lo he estado pensando y estoy decidida a ayudarte a volver a tu antiguo trabajo y…—Él iba a replicar inmediatamente, pero ella elevó su tono de voz para evitar ser interrumpida—no te niegues, por favor, Goten. Sé cuánto te gustaba trabajar allí.

—Bra, no sabes cuanto te agradezco que te preocupes por mí de ese modo pero no tienes que hacer esto—Espetó con firmeza—no pienso volver a un lugar donde debo permitir injusticias para trabajar.

Eso bajó los humos de la heredera, que reconocía que Goten tenía un buen punto por esa parte para negarse. Después de todo, tampoco podía obligarlo a regresar.

—Gracias, en serio. Pero no quiero volver al bar y te prometo que no tiene nada que ver contigo.—Dijo el híbrido, buscando que ella viese la sinceridad con la que hablaba en sus orbes endrinas—No tienes porque sentirte culpable. No quiero que le pidas nada a un sujeto que poco le interesa tu integridad.

Y el bombeó incesante de su corazón se intensificó como una tormenta.

Quería que sus sentimientos hacia él cambiaran por completo, pero el hijo de Gokú no se la ponía fácil, pues sus acciones no hacían más que aumentar ese sentimiento innombrable en ella hacia él.

—... Bien, yo solo quería ayudarte.—murmuró sintiendo que sus palabras restaban. Y acudió a su mente su nuevo interés, que quería conversarlo con el azabache a su lado desde hace varios días atrás—Quiero contarte algo, no sé qué opines.

—¿Qué cosa?

Ella tomó aliento porque nunca pensó que algún día diría lo que iba a decir.

—Quiero comenzar a entrenar.

A Goten si que lo pilló con eso, él mismo abrió sus ojos cuáles monedas al escucharla y con tanta seguridad. Comenzó a reírse fascinado y ella lo hizo igual, ambos sin poder creerlo.

—Princesa ¿Me lo dices en serio?—Él no salía de su asombro, pero lo tomó positivamente.—Genial, es increíble que quieras hacerlo. Vegeta tuvo que alegrarse al saberlo.

—Sobre eso… Eres el único que lo sabe. Quiero sorprender a papá.

—¿De verdad?—Esa parte la esperaba menos y eso lo hizo preguntarse:—¿Entonces quién será tu maestro?

—Iba a pedírselo a Trunks, pero él está muy ocupado.—se dijo con pesar la joven, pensando en qué su plan fracasaba por el escaso tiempo libre de su hermano.

Necesitaba a alguien experimentado, pensar en otro de los guerreros Z que tuviera un nivel elevado. Pensó en Krilin, en Yamcha o en cualquier otro que supiera guiarla, pero en verdad le hubiera agradado ser entrenada por alguien con sangre saiyajin.

Goten también divagaba pensando en un buen entrenador para la joven y en su mente los mejores en el tema eran Piccoro o su madre, pues él había comenzado gracias a ellos y a su hermano, así que le serían de ayuda a Bra.

Bra, no obstante, maquinaba por su opción más viable por sí misma y analizando su situación actual y la del susodicho a su lado… Levantó la cara para mirarlo pensativo y un foco se prendió en su cabeza con solo mirarlo: Goten era la respuesta, nadie como él. Hasta se entendía mejor con el azabache que con cualquier otra persona, tendría la confianza de ser enseñada por él y convertirse en una guerrera a su lado, además recompensaría su falta por el despido y sería de manera justa, porque estaba dispuesta a pagarle lo necesario por sus servicios.

—Goten… ¿Por qué no me entrenas tú?

—¡¿Yo?!—él se señaló alarmado, incrédulo por las palabras de la chica. Jamás había sido el maestro de nadie en sus casi treinta años de vida.

—Si—pidió con timidez ella, queriendo conseguir su cometido. No quería aceptar ninguna objeción—tú serías perfecto, Goten. Eres un gran guerrero, puedes igualar a mi hermano.

—Si pero yo… Bra, yo tampoco tengo tiempo libre.

—Ay, por Kami, Goten—dijo la heredera colocándose pie para enfrentarlo, con las manos en la cintura—sé que no eres feliz en ese trabajo, mira tu cara estás muerto. Además sabes que puedo pagarte mejor.

Eso lo hizo dudar. Ella tenía un buen punto a favor…

—Yo no puedo aceptar cobrarte por eso, princesa. Lo siento, pero…

—¡Por favor!—clamó la joven, clavando su desesperanza en el azabache—Te lo pido, Goten, esto nos beneficia a ambos.

Y él entendió que ella insistiría lo que fuera necesario, que como digna hija de Bulma no estaba dispuesta a negaciones. Desde siempre, esa chica había conseguido lo que deseaba desde que era una niña. Era normal. Estaba en sus genes.

Goten suspiró.

—De acuerdo.

Bra dio saltos de emoción y él no pudo evitar esbozar una sonrisa.

—Pero debes hacerme caso y no manipularme ¿está bien? No seré condescendiente contigo.—aclaró el híbrido cruzándose de brazos y mirándola con determinación. Ella asintió y sin poder evitarlo se abalanzó sobre él para abrazarlo.

—¡Gracias, gracias!

[...]

Las miradas de los asistentes e ingenieros de la Corporación Cápsula se miraron hipnotizados por una femenina figura que ingresaba a la instalaciones, caminando a paso delicado y firme con sus piernas torneadas a la vista. La mujer se detuvo delante del ascensor que llevaba hasta el último piso, ese donde se encontraba la oficina del CEO. Cuando las puertas se abrieron para ella, estuvo delante de la nueva secretaria de cabellos azulados del presidente en un santiamén.

Se acomodó sus cabellos rubios y atrajo la mirada curiosa de la secretaria.

Los cuchicheos de las otras oficinistas llegaron como pan caliente. Todos especulando sobre la aparición que sin lugar a dudas fue directo al despacho del presidente ¿Sería acaso que por fin, Trunks Brief había caído rendido a los pies de una dama? ¿O era acaso alguna ejecutiva de renombre que pisaba fuerte en la empresa para dejar claro que venía por el título de "señora Brief"? ¿O sería una nueva modelo con la que el presidente se entretenía para romperle cruelmente el corazón?

—¿Puedo ayudarla, señorita?—La secretaria estaba expectante por conocer que pretendía la atractiva mujer, hasta que la susodicha decidiera revelar sus motivos.

—Quiero ver a Trunks Brief, por favor—pidió con una angelical y armoniosa voz la dama, a la que la oficinista le sonrió gentilmente.

—El señor Brief se encuentra ocupado y no podrá verla, lo lamento.

—Díganle que es de parte de Marron Jinzo.—Se apresuró a decir la dama, pues ya había pasado por esa situación con anteriores secretarias del heredero. Todas le negaban ir a verlo, porque conocía que estaban ahí para atraer al peli lila a petición de Bulma.

A regañadientes la secretaria obedeció y le dio aviso a su jefe por medio del comunicador.

—Señor Brief, hay una señorita aquí.

—¿Quién es? Estoy algo ocupado en este momento.

—Dice que es Marron Jinzo.—Dijo con obstinación la secretaria mirando a la rubia con cara de no romper un plato que tenía enfrente. Creyó que su jefe se negaría otra vez, pero no fue así.

—¿Marron? ¡Oh, Sandy, déjala pasar!—contestó enérgicamente el presidente, haciendo apretar los dientes a la secretaria.

—Es Mandy—habló la peliazulada antes de soltar el botón del comunicador—pase.

Marron le agradeció amablemente y fue a la puerta del despacho de Trunks, que del otro lado la esperaba con una sonrisa y su porte tan elegante como de costumbre.

—Marron, cuanto tiempo sin verte—él se inclinó para besar una de sus mejillas y verla con familiaridad y entrañes.

.—Lo mismo digo.

—Pasa, toma asiento—Le indicó él haciéndole un gesto hacia los asientos delante de su escritorio y fue hasta una encimera donde mantenía algunas bebidas—¿Quieres beber algo? Tengo brandy, whisky, café, té negro…

—El té está bien.

Trunks sirvió de la pequeña tetera para ella y sirvió una copa de whisky para él. Se la extendió y luego tomó lugar en su asiento del otro lado del escritorio, para ver a su amiga de la infancia a la cara.

—Y dime, ¿qué te trae por aquí?—Él podía leer en el rostro dulce de ella que estaba aguardando por decirle algo y como buen hijo de Vegeta, a veces optaba por saltarse los rodeos.

—Quería hablar contigo—comentó ella, mirándose los nudillos de las manos sin saber como abordar apropiadamente—porque tú eres hombre y confío en tu buen criterio—agregó esforzándose porque las palabras no sonaran atropelladas fuera de su boca.

—Bien, entonces, ¿Necesitas mi buen criterio para…?

—Es Uub—acortó repentinamente la rubia, ya rindiéndose—No sé qué hacer, Trunks.

—¿A qué te refieres? No soy ciego y sé que tú también estás interesada en él.

—Pero mi madre no aprueba lo nuestro, Trunks—lamentó decir ella, queriendo revertir su situación por completo y no tener que pasar por ello—me tiene enferma diciéndome que lo deje, que busque a un hombre más… Más como tú—finalizó a decir Marron, sonrojándose y sonrojando un poco a su contrario también.

—Es decir, millonario.

—Sí.

Trunks se rió.

—Marron, no tienes que obedecer a Dieciocho en todo. Eres una mujer adulta ya—Trunks dijo lo obvio pero ocasionó mayor pesar en su visita, que cerró los ojos como si la hubieran herido con esas palabras.

—Ya lo sé, Trunks. Ya lo sé—masculló la confundida hija de Krilin, tratando de entender ella misma la lógica en las palabras del medio saiyajin. Para él era tan simple y claro.—Pero no sabes lo difícil que es enfrentarla. Está obsesionada con que me busque "un hombre mejor".

—Qué dices, Marron, Uub es un buen hombre. Lo he visto esforzarte por ti con mis propios ojos—aseguró el peli lila, sintiendo compasión por su amiga y lo que insufriblemente su madre le hacía vivir—¿Qué hay de Krilin?

—Papá también le ha dicho lo mismo, que Uub es un buen partido para mí. Pero ella no lo entiende—Los ojos oscuros de la mujer se llenaron de lágrimas y se cubrió el rostro con ambas manos, avergonzada de que Trunks tuviera que verla en esa deplorable situación.—Sé lo que Uub está haciendo por mí, pero eso solo me hace sentir peor… Él merece alguien mejor.

El copioso llanto de la rubia fue lo único audible por extensos segundos dentro del despacho.

—Tienes razón.—Trunks finalmente habló, sorprendiéndola a ella por su falta de tacto y de consuelo repentinas. Levantó su triste rostro para verlo y lo vio tan tranquilo como siempre—Uub merece a alguien que no tema a nada ni a nadie por él.

—Trunks, pero mi madre…

—Esto se trata de lo que tú sientas—espetó el de sangre saiyajin—No de nadie más, de ti y de Uub, Marron. Si en verdad lo quieres, ahí tienes tu respuesta.

—Necesito tu ayuda, Trunks—dijo Marron secándose las lágrimas y dispuesta a abordar la razón por la que acudió a él—Me da un poco de pena pedírtelo pero… Si pudieras prestarnos algo de dinero, tan solo para que mi madre crea que él es rico, nos ayudarías mucho.

Trunks no esperaba eso y separó brevemente los labios tras oír aquello.

Marron permanecía afable implorándole con sus ojos.

—Marron no tengo ningún problema en hacerlo—Él no iba a negarse a la rubia y mientras hablaba sacó una chequera de los cajones y tomó una lapicera del escritorio—pero esta no es la solución—extendió entonces el cheque firmado a nombre de ella con el monto de un millón de zenis.

—Pediré un deseo a Sheng Long y te devolveré el dinero Trunks, lo prometo.

Trunks le sonrió comprensivo y se acercó para tomar las delicadas manos de Marron entre las suyas, sin quitarle su orbes azul intenso de encima. Su aprecio por ella era grande y quería, como con cualquiera de sus amigos, que pudiera gozar de plena felicidad.

Las mejillas de la rubia tomaron color, sintiéndose abochornada por la calidez de las manos del empresario y la intensidad en su entereza de expresión.

—Sé que harás lo correcto.—Le habló él y compartieron una última sonrisa, antes de que ella se despidiera agradeciéndole con el alma.

Trunks se quedó de pie con una mano dentro de un bolsillo de su pantalón y la otra sosteniendo la pendiente copa casi vacía, pensando en llenarla otra vez… Pero no era prudente que bebiera en el trabajo más allá de lo que había hecho ya. A sus memorias acudió la imagen de una rechoncha niña rubia, descalza y risueña a la que unas joviales versiones de él y Goten llenaban de cosquillas.

No hubiera creído que su amiga crecería para convertirse en una hermosa mujer.

Él se dejó caer en su asiento, centrándose en la espléndida vista de la ciudad que tenía a sus espaldas, girando en la silla rotatoria. Pensó en esos años en que quien ocupaba ese despacho era su abuelo y el olor a tabaco de entonces casi pudo sentirlo en su nariz. Y se vio a sí mismo entrando a través de esa puerta para correr hacia el Dr. Brief y abrazarlo y ser mimado por él.

Cuando, tontamente, se enamoró de la primera niña que vio.

Y las memorias volvieron a doler.

Dolieron cuando los besos a escondidas perdieron todo sentido al saber la verdad, cuando los escapes nocturnos se desvanecieron, cuando aquel anillo que compró con tanta ilusión perdió su motivo. Por eso no quería entregarse al amor, ya no.

El piano fue consuelo al dolor y tocar hasta que sus dedos se acalambraron, tonadas sintientes y emotivas, que solamente un alma en pena era capaz de tocar. Porque no podía ser tan obvio y cruel destruyendo una isla con sus magno poder -cosa que estuvo a nada de hacer-.

—Qué iluso—se dijo sintiendo lástima de sí.

Y es que sentía genuina envidia por el sentimiento fuerte y mutuo que entre Uub y Marron se gestaba y la manera en que ambos luchaban por sacar adelante su relación. Se preguntó entonces, ¿qué habría pasado si las cosas fueran de otra manera? Si en lugar de haber desarrollado sentimientos por Mai, su enamorada hubiera sido Marron, que ningún mal le había hecho al mundo.

—Quizás fuera otra historia.

Porque Marron era atractiva y eso no podía negarlo, poseía la belleza de su madre y el corazón bondadoso de su padre. Además, Dieciocho lo aceptaría sin chistar, caso contrario a Uub. ¡Qué tonterías pensaba! Si jamás pensó obscenamente de la rubia y, además, tenía una debilidad por las morenas. Tal vez esa era la razón de haber caído rendido ante Mai.

Después de terminar con el trabajo, llamó a Goten para reunirse en el apartamento de éste y conversar. Tenía rato sin ver a su amigo de toda la vida y le haría bien compartir con el azabache. Las cosas respecto a la empresa cambiaron positivamente, gracias a que Bulma tuvo la oportunidad de reconocer lo intensa que era la agenda habitual de su hijo al encararla ella misma por esa semana. Así, Trunks ya no tendría que estar cinco días presente cinco días si no cuatro y uno de estos a media jornada. Los otros tres con un recorte de dos horas menos, ya que las actividades del presidente eran muy puntuales. Básicamente era similar a la agenda que alguna vez tuvo el Dr. Brief, solo que con más flexibilidad y eso se debía a que la misma Bulma daría la cara si era necesario.

—Pero si hay tratos o negocios de por medio, tú serás el encargado ¿Entendido?—Eso dejó en claro la científica cuando acordaron la nueva agenda del presidente de la corporación.—Sabes que mi paciencia tiene límites para tratar con esos estirados empresariales. Debo reconocer que eres más noble que yo, Trunks.

Y aunque su madre tuviera un temperamento de los mil demonios -tanto como para hacerle frente al príncipe de los saiyajin-, agradecía a Dendé que fuese comprensivo con él así como exigente.

[...]

—Trunks vendrá—dijo Goten tras finalizar la llamada con el peli lila y voltear hacia la hermana menor de éste.

—No le digas nada de lo que hemos acordado.

El hijo de Gokú ladeó la cabeza confundido, sin entender porqué la chica quería mantenerlo en secreto.

—¿Por qué, princesa? Querías que él te entrenara ¿Y ahora no quieres que lo sepa?

—Goten.—Bra inspiró hondo para explicarle sus motivos al otro—No lo entiendes. Tampoco quiero que mi padre lo sepa, quiero sorprenderlos a ambos cuando vean que yo también puedo luchar tan bien como cualquier saiyajin.

El híbrido se llenó de orgullo por la joven, comprendiéndola mejor al saberlo. Era completamente válido y él estaba dispuesto a ser, además de su maestro, su confidente.

—Bien, pero será mejor que te vayas si no quieres encontrarte con él aquí.

—Gracias por todo, Goten—La sinceridad titiló en la mirada encantadora de la peliazul—. No sabes cuánto te agradezco.

—Oye—él se acercó para tomarla por los hombros, para hablarle cara a cara y también pudiese comprenderlo—tú también has hecho mucho por mí, te lo debo.

Luego se despidieron y ella abandonó el edificio con más felicidad embargándola que nunca. Arrancarse del corazón lo que sentía por ese hombre no sería fácil y tendría que trabajar duro para lograr que su invento lograra su objetivo.

[...]

—Hoy vi a Marron.—Dio a conocer Trunks después de eructar por haberse bebido unas cuántas cervezas junto a su amigo.

—¿En serio? Yo hace mucho no la veo, ¿cómo está?

—Como un ángel—contestó un medio ebrio hijo de Vegeta—es muy bonita, Uub tiene mucha suerte.

Goten miró con complicidad al heredero y sorbió de su propia cerveza. Los dos habían bebido la misma cantidad, pero Trunks era más susceptible al alcohol, pues Goten todavía estaba pleno en sus sentidos. Solo experimentaba la sensación de estar más alegre.

—No vayas a querer robársela, eh.—resaltó con una risita el azabache, contagiando a peli lila.

—Nunca la vi con esos ojos, pero… No hubiera estado mal hacerlo. Ella vale más que Mai.

No pasó desapercibido para el menor de los dos la repentina amargura de su amigo al acordarse de su indeseable ex novia. Evocó la seriedad en él y no perdió el tiempo en darle palabras de ánimo.

—Pensar en ella no vale la pena, Trunks. Ella quedó en el pasado—le aseguró y abrió otra cerveza para continuar con el momento—hay muchas chicas que harían lo que fuera por hacerte feliz, deberías tú también darte la oportunidad de serlo.

—A veces creo, Goten… Que Mai me arrebató la posibilidad de amar a alguien más—confesó Trunks y su amigo se asombró en demasía, sintiendo tristeza ante la confesión.

—No digas eso—contestó firme Goten—Tú amarás a la indicada cuando esté contigo.

Los dos se miraron, compartieron el apoyo mutuo y agradecieron silenciosamente por poder contar con el otro. Nadie los entendía como entre ellos mismos desde muy pequeños lo hacían. Trunks, brevemente, recordó a su contraparte del futuro, esa versión de sí mismo que por genial que pareciera había sufrido lo indecible… Y uno de los mayores castigos, pensaba él, era que no contaba con Goten en ese mundo. Él no podía imaginar una vida sin Goten.

El hermano de Gohan siempre estuvo ahí y reconocía que siempre había pensado que era más listo y fuerte que su amigo, pero el tiempo le había demostrado que había estado muy equivocado al creerlo así y confiarse, porque no supo cuando pero Goten ya lo había superado, no solo como guerrero si no en todo lo demás. Goten iba a casarse y había mantenido una relación por mucho más tiempo del que él alguna vez perduró con cualquier mujer, incluyendo a Mai que si bien la pretendió por años no tuvo la oportunidad de formalizarse si no hasta la adultez y eso por un periodo de tiempo mucho menor que el que su amigo llevaba junto a Pares.

En el fondo, reconocía que envidiaba a Goten y que éste era feliz sin limitaciones, sin ser él un problema para sí mismo. Se preguntó si alguna vez su amigo habría tenido verdaderos problemas… Nunca supo de nada más allá de haber crecido sin el señor Gokú por siete años de su vida. Goten era feliz en su trabajo, vivía cómodo, tenía una relación perfecta… Y Trunks, pensaba, que ni siquiera todos los millones del mundo le darían un ápice de la felicidad que el azabache tenía.

—Tú eres afortunado, Goten. Muy afortunado.

[...]

Navidad pronto llegó a las vidas de los guerreros Z, que como cada año las familias se reunieron para compartir juntos. El mejor regalo para los Son fue la completa recuperación de Pan, que tras medicinas y continuo reposo, en su visita al médico en compañía de Videl les dijo que todo estaba bien y que el estado de su matriz regresó a la normalidad. Gohan y Videl estaban dichosos al fin.

El joven Ben continuó visitando a Pan, ayudando a cuidar de ella y estudiando juntos en su casa para que ella no perdiera el ritmo en sus clases. Poco a poco, el chico fue aceptado por la familia y se fue acostumbrando a la excentricidades de los familiares de su novia. Estaba enamorado de Pan y le gustaba verla; jamás pensó que iba a enamorarse de la chica a la que había temido por años. Y desconocía que cierto empresario la visitaba una que otra noche.

Para Pan era nuevo todo, pero estaba experimentándolo sin negarse a cada nueva sensación y situación junto a Ben, pues entendía que era normal y tarde o temprano iba a suceder.

Los Brief también recibieron navidad compartiendo juntos, regalándose costosos e inimaginables regalos como cada año. Bulma le dio a Bra una nave espacial perfecta para ella y para Trunks una pequeña isla ubicada al este. A Vegeta, era una clase de regalo más íntimo que le daría en la madrugada…

Los guerreros y las familias estuvieron juntos en año nuevo en la Corporación Cápsula, en una de las típicas fiestas organizada por Bulma. Algunos bebieron hasta perder la consciencia y otros solo estuvieron hasta cierta hora. Goten se retiró con Pares después de las dos de la mañana, Trunks quedó con una chica y Pan fue a pasear con Ben. Bra decidió quedarse con su madre, charlar con Uub y Marron y luego verse con sus amigas.

—Feliz año nuevo, princesa.

—Feliz año nuevo, Goten.

—Feliz año nuevo, pan de maíz.

—Feliz año nuevo, Trunks idiota.


¡Feliz año nuevo, lectores!

Perlado: muchas gracias por tus comentarios, me alegra saber que todavía me lees y te emocionas con esta historia. Gracias por comprender este fanfic y ansiar el siguiente capítulo, pues no sabes cuánto me motivan tus comentarios a seguir.

Gracias a todos. Me encanta compartir mi loca imaginación y saber que opinan.

Este capítulo es uno de los que más he planeado escribir. El eje central: Goten como maestro de Bra. Este es el comienzo de una nueva etapa, otro de los hilos que nos llevarán al futuro desenlace de esta historia.

El personaje más complicado en este nuevo capítulo fue quizás Pan y espero logren comprender su relación con Ben y el porqué de esta. No es más que una consecuencia de algo continuo relacionado a Trunks.

Plot twist que no mencioné antes: Si, usé personajes de Sailor Moon como extras xD

Espero hayan recibido este nuevo año con dicha, que Dios les conceda lograr sus metas y propósitos y mucha dicha, amor, felicidad y dinero si que si jajaja.

Inspiración musical de un Playlist de música japonesa ochentera. Especialmente, la canción "FlyDay Chinatown" TEMAZO

Se despide

MioSiriban