Hola queridos lectoresles dejo un nuevo capítulo de mi fic espero les guste y lamento mucho la demora gracias saludos
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CAPITULO 9 UNA PEQUEÑA CITA
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¿Cómo puedes seguir amando a quien no te ama? ¿Qué tan complicado es la mente humana y el corazón? ¿Cómo puedes definir el masoquismo que se tiene en esta situación?¿El amor? ¿Cómo definir algo indefinible? ¿Hasta qué punto el amor es amor? ¿O hasta qué punto el amor deja de ser amor para dar paso a la obsesión, al capricho, la costumbre, la rutina, el miedo a la soledad?¿Cómo convencer del sentimiento tan enorme que crece en tu ser por aquella persona? ¿Por qué tener que demostrar a la forma del otro el amor que se siente? Cuando el amor es mutuo y sincero no tiene necesidad de exigir, la exigencia es de más en una relación, tampoco se puede obligar lo que no se siente pero cuando se siente y aun así esta tan lejos a la vez ¿Qué hacer?
Maldito dilema
Las complicaciones no son más que problemas de inseguridades en las personas, pero ¿Qué seriamos si no hubiera miedos e inseguridades? En realidad no seriamos humanos entonces.Maldita maldición, pero maldita belleza del ser humano al ser como es.
Por eso hay tantos sentimientos que nos enloquecen y nos hacen ser lo que somos
H.G.P
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Helga miraba su mano entrelazada en la de Arnold quien estaba sentado a su lado sonriendo tranquilamente mientras miraba hacia el lago, lo que había pasado con Brainy hace unos minutos atrás había quedado en el olvido, también porque habían tenido que buscar el modo de salir de la preparatoria sin ser vistos
Pero aún estaba tensa en ese momento pues aquel joven dijo algo que ella misma había estado pensando.
¿Cuándo Arnold tomaría enserio lo que sea que fuera para él lo que tenía con ella?
-¿Quieres una malteada o un helado, Helga?
Helga despertó hasta que escucho la voz de Arnold, quien le miraba con curiosidad.
A pesar de que lo negara el conocía a Helga de un modo que los demás no sabían, ni siquiera la misma Helga se había percatado que a veces él la conocía más de lo que ella pensaba.
-¿Quieres hablar sobre algo?
Helga lo miro seriamente ante eso. –Solo…. ¿Hasta cuándo…?
Arnold tomo más fuertemente su mano y mientras soltaba un suspiro se acercó a la rubia.
-Dame unos días, es todo –Sus labios cerca de ella la hacían distraerse
-¿Días…? –Dijo con dificultad
-Hablare con Lila mañana, pero…. –Le deposito un beso tierno –Aun así no sería justo pasearme contigo enfrente de ella ¿Estás de acuerdo en eso?
Helga soltó un suspiro lleno de frustración y a la vez de amor al sentir sus labios –Supongo
Arnold sonrió dulcemente -¿De chocolate o vainilla?
Helga sonrió tímidamente –Chocolate
-Enseguida mi lady –Dijo poniéndose de pie para ir al carrito donde vendían los helados.
Helga suspiro -¿Cómo decirte que no a algo? Te odio Arnoldo
Phoebe miraba con preocupación la ausencia de su amiga, desde la fiesta del fin de semana no había podido hablar con ella, no sabía bien que había pasado pero sabía que algo había pasado entre ella y Arnold.
Solo esperaba que no fuera a salir lastimada la rubia.
-¿Phoebe?
-Hola amor ¿Nos vamos? –Pregunto la pelinegra sonriéndole
-Si ¿No has visto a Arnold?
-No amor ¿Por qué?
-Su coche sigue en el patio de la escuela, pensé que nos estaba esperando
Phoebe solo negó con la cabeza, sabía que Helga estaba con el pero si Arnold no había dicho nada a su amigo ella no diría tampoco nada.
-Bueno como sea ¿Vamos amor?
Phoebe sonrió dulcemente mientras tomaba la mano de su amado novio.
-Si
Ambos se dirigieron a la salida sin percatarse que alguien había escuchado su corta conversación.
Arnold miraba a la rubia en su cama, ella dormía un poco después de haberse entregado a él, una vez más.
Sonrió involuntariamente mientras acariciaba su larga cabellera dorada, era hermosa.
Una voz llego de pronto a su cabeza recordando lo de la primera noche que hicieron el amor.
"Te amo Arnold, siempre te he amado…"
Se sonrojo fuertemente al también recordar lo que le había respondido a ella.
¿La amo?
Esa era una muy buena pregunta y aun no estaba listo para responder porque ¿Amar? Es una palabra fuerte ¿No?
Bajo la mirada un momento antes de volver a mirarla.
Le gustaba, eso no tenía ni una duda ya.
Pero ¿Por qué quería estar con ella y dejar a Lila? ¿Por qué que le volvía loco o porque había tomado la virginidad de la rubia?
Sintió de pronto mucho calor
Esa parte no la había pensado hasta ese momento.
-Vas a volverme loco Helga –Susurro con frustración mientras cerraba los ojos y se ponía de pie.
Helga abrió suavemente los ojos y observo al rubio, este estaba de pie junto a su escritorio de donde saco un pequeño libro rosa, ella sintió su corazón latir con fuerza.
-¿Cómo pude creer que no fuiste tú?
Helga sintió un vuelco
-Era más que obvio –Rio un poco mientras admiraba con adoración el libro –Más que obvio que tú eras la dueña de estos poemas con tanto amor por dar…es….intenso –Susurro un poco más bajo lo último haciendo que la rubia se pusiera un poco más inquieta al no escucharlo bien.
Suspiro volviendo la vista hacia la cama, Helga cerró los ojos nuevamente esperando que el rubio no lo notara.
Sintió que le depositaba un beso en su mejilla –Despierta Helga, princesa –Susurro
Ella sin proponérselo sonrió
-¿Qué pasa? –Dijo abriendo sus ojos
Arnold sonrió –Hora de irnos
Helga le devolvió la sonrisa y asintió –Vamos
Arnold le había doblado su ropa a un lado, mientras ella se vestía el rubio terminaba de tirar la basura de manera que no se viera lo que había dentro.
-Estoy lista cabeza de balón
Arnold rio ante como lo llamo –Ok, vamos
Helga se despidió del rubio en la esquina de su casa para que Bob no se diera cuenta, Arnold había querido ir hasta el pórtico pero ella le pidió que por el momento no, hasta que no se resolviera la situación de él con Lila y posterior hicieran formal la relación entre ellos, prefería no dar motivos a que Bob se enojara.
De mala gana el rubio accedió, en parte ella tenía razón.
Cuando la rubia entro, se encontró con algo que realmente no le gusto.
-¿Sigues aquí?
-Si hija, y ese no es el modo de tratarme –Dijo la mujer mirándola con molestia –Tu papa fue por Olga al aeropuerto
Helga rodo los ojos –Genial
-Vino a visitar a tu padre por eso no me he ido
-Claro y fingiremos ser una familia feliz ¿O algo así?
-Helga ¿Quién te acompaño a casa?
Sudo frio la rubia
-Nadie ¿Qué acaso ves que alguien estaba afuera conmigo?
Miriam rio un poco –Helga no olvides que soy tu madre, te conozco
Helga rio con burla –Desde hace años dejaste de ser mi madre cuando decidiste irte con Olga y abandonarme cuando te necesitaba
Vio la cara de Miriam flaquear un momento pero se recuperó –No te abandone ¿Qué acaso no decidiste quedarte?
-¿A que me iba? ¿A seguir siendo la sombra de Olga y vivir en soledad?
-Escogiste a tu padre
-Como tú a mi hermana
-Es mi hija
-Es mi padre
-Bueno dime ¿Era Arnold?
Helga la miro sin entender
-Te vi en la esquina
-¿Cómo…?
-Iba entrando a casa –Dijo encogiéndose de hombros –Se ha puesto guapo
Helga no dijo nada
-¿Es tu novio?
-No –Dijo indiferente la rubia
Miriam la miro como intentando saber algo, Helga solo atino a desviar la mirada y mantenerla fija al frente para intentar huir en cualquier momento con alguna excusa.
-No me pareció que…
-Viste mal o lo que querías ver, Miriam, ahora si me disculpas tengo tarea
-Bueno espero que a Bob no le moleste cuando se entere
Helga volteo inmediatamente -¿A qué quieres llegar, Miriam?
-Una mujer siempre tiene gastos
-Sabes que papa no te va a dar ni un centavo más de lo que ya te da para Olga, que estoy segura que te quedas con su dinero ¿O no?
Miriam la miro con molestia –Pero tu estas aquí con él y por esa razón tienes mucho más que Olga así que….
-Eso no es mi culpa, yo decidí estar con mi papa y por esa razón me da más, porque yo no trabajo, porque aun soy menor de edad y estoy estudiando
-No te estoy pidiendo tanto Helga, solo que tu padre te de esta cantidad –Le paso el estado de cuenta de una de sus tarjetas seguramente –Se me paso un poco la mano y necesito pagarla
Helga bufo –Criminal Miriam –Miro un momento el papel -¿Compras ropa en una tienda de caballeros? ¿Qué demonios?
-Eso no es asunto, solo quería que vieras la cantidad –Dijo quitando el papel, Helga la miro con duda
-No lo hare, Bob no me dará esa cantidad
-Lo harás si no le diré a Bob que te vi besándote con tu compañero de escuela, y que ni siquiera es tu novio
Helga gruño –Solo arruinas mi vida cada vez que te apareces
-Tú la arruinaste cuando naciste –Dijo fríamente –Así que estamos a mano y es lo menos que debes hacer por mí
Helga sintió su corazón partirse –Lamento haber sido una molestia
-Compénsame haciendo lo que te dije y ya no serás tanto
Helga dio media vuelta para correr a su alcoba
Una vez ahí soltó el llanto, pese a todos esos años donde su madre la abandonó, aun no podía comprender ¿Por qué no la quería? ¿Por qué era como era con ella?
Y aun le dolían las palabras que a veces Miriam podía decirle y provocar dolor como en aquel momento.
Tomo su teléfono para marcarle a la única persona que en ese momento podría escucharla.
Arnold había regresado a casa para poder hacer su tarea y comer porque realmente moría de hambre.
Cuando su plan quedo destrozado al ver a una pelirroja en el pórtico de su casa. -¿Qué haces aquí Lila? –Pregunto mirándola con sorpresa y algo de molestia que intento disimular.
-No te vi en la escuela, no estabas esperándome y me preocupe por eso vine –Dijo mirándolo con ojos tristes
Arnold se sintió fatal
-¿quieres pasar?
Lila sonrió dulcemente
-Si por favor
Ambos entraron, pero en vez de poder dejarla en la sala, Lila se encamino a su habitación, eso hizo sentir incomodo a Arnold pero al final de cuentas ¿Cómo decirle que no? Muchas veces que ella fue a su casa, subían a su alcoba.
Lo bueno es que dejo lo más acomodado que pudo.
-¿Quieres tomar algo? –Pregunto el rubio dejando sus llaves en el escritorio junto su teléfono que reviso para ver la hora.
Moría de hambre, esperaba que la pelirroja se fuera rápido
-Si por favor
-Bien ahora vuelvo
Lila solamente se sentó en la cama del rubio que estaba sin estar tendida, sintió algo de curiosidad en eso, Arnold siempre tendía su cama en las mañanas y cada que iban saliendo de clases estaba impecable
Además ¿De dónde venía?
Ella cuando llego, acababa de ver a los padres de este entrar y le habían dicho que no estaba.
Poso su mano debajo sobre las cobijas y sintió algo raro en ella, algo duro, comenzó a buscar y encontró un pequeño relicario en forma de corazón, estaba cerrado.
-¿Sera para mí?
Tomo la cadena con mayor fuerza para sacarlo todo. Intento abrirlo y lográndolo observo una fotografía de Arnold.
Se parecía al del anuario anterior. Sintió fuego en su interior al leer la inscripción del otro lado.
En ese momento sonó el celular del rubio, este no había vuelto aun por lo que con todo el coraje que sentía en ese momento lo tomo y vio que era la persona que necesitaba para descargar su ira.
-Arnold
-¿Por qué le marcas a mi novio Helga?
La rubia quedo helada
-Yo…
-Ahorita él está tomando una ducha, ya que se cansó mucho –Helga sintió un poco de dolor al escuchar eso -¡Ya voy Arnold ahorita te llevo la toalla!
Helga siguió callada
-Perdón Helga pero debo terminar de vestirme pero ¿quieres que le dé un recado a mi novio?
-Yo…solo que…marque por la tarea
-No sabía que estuvieran haciendo una tarea
-Es de literatura le estoy ayudando, bueno nos vemos
Colgó
Lila miro el teléfono con molestia, en ese momento entro el rubio con una bandeja –Bien Lila, aquí está tu refresco y… ¿Tú me gritaste?
En ese momento la pelirroja le soltó una abofeteada
Arnold solo la miro sin entender, Lila tenía lágrimas en los ojos
-¿Dime hasta donde llegaste con tu amante?
-¿Qué…?
-Helga te abrió las piernas por eso estabas pasando más tiempo con ella ¿No?
Arnold se molestó -¿Por qué siempre la estas atacando?
-¡¿Por qué siempre la defiendes y siempre la miras?! –Aventó el relicario a sus pies -¡Ella siempre ha intentado alejarte de mí y solo llevándote a la cama lo lograría! ¿No?
Arnold se agacho a tomar el relicario con curiosidad se parecía mucho al de aquella vez que encontró en casa y que su abuelo decía que era un regalo de la abuela, miro el interior por fin y ahí estaba lo que Lila había visto.
-Lila yo…
-¿Qué? –Lila tomo el celular del rubio y lo arrojo también, Arnold solo intento aguantar el golpe en la pierna -¡¿Hasta cuándo me ibas a tener engañada?!
-Iba a hablar contigo Lila, solo que no sabía como decirte que…
-¿Ibas a terminar…conmigo? –Pregunto sin aliento
Arnold bajo la mirada avergonzado –Yo….
-¿Por qué? ¿Por qué tuviste sexo con ella? Solo por eso ¿Eh?
Arnold se sonrojo
Lila también se sonrojo un poco, pero de coraje, había deseado que fuera mentira lo que su mente estaba pensando -¿Tuviste…?
-Lila no era mi intención dañarte ni a ti, ni a Helga, solamente pasaron las cosas y…
Lila lo miro con desprecio –No quiero seguir escuchando, hablamos después
-Pero Lila necesito decirte todo porque quiero…terminar
-¿Por ella? –Lila lo miro aún más molesta –No estamos ahora bien, será mejor que me vaya y te veo mañana mi amor
-Pero Lila…
-Esto no se ha terminado –Se acercó para darle un beso en los labios –Nos vemos mañana mi amor
Arnold quedo en schock, no sabía que pensar de Lila, de lo que había hecho ni del relicario que aun posaba en sus manos.
-Helga –Susurro pensando en lo que decía la dedicatoria de aquella cadena.
