CAPITULO 15 ARNOLD "EL BUEN SAMARITANO"
ENTRE DUDAS Y CONFLICTOS
A veces la vida es demasiado irónica en el mundo real
A veces nos pone pruebas que jamás creemos que nos tocarían
A veces uno mismo no puede creer que podamos ser capaces de algo hasta que la vida nos pone de cara justo frente al problema
A veces no podemos pensar ni razonar cuando el corazón gana, cuando las emociones controlan nuestra mente
Cuando eso pasa…
Somos hombres muertos.
He ahí el dicho donde dicen que el hombre es más parecido a un simio de lo que quiere aceptar.
Pues aunque tengamos la habilidad de pensar, a veces nos comportamos como si fuéramos animales
Verdaderos seres despreciables….
A.P.S
Arnold salía de la habitación intentando limpiar el desorden que había en sus zapatos.
-No es verdad –Susurro mientras terminaba de limpiar parte de su pantalón cuando escucho a Helga intentar alcanzarlo
-¡Arnold!
-No me digas nada –Dijo mirándola con molestia –No quiero hablar contigo
-Pero…debemos porque…él bebe yo…
-Creo que ese es tu problema
Helga abrió los ojos sorprendida
El rubio sintió una pequeña punzada pero….ya lo había dicho
-Arnold.
-No puedo hacerme cago de algo que ni siquiera sé si es mío
Helga se molesto
-¿Qué quieres decir?
-¿Cómo sé que no te acostaste con Lorenzo en otro momento o con Stinky? Ellos te han estado persiguiendo como perros desde hace días y…
Solo se escuchó el sonido de la mano de Helga cayendo en la mejilla de Arnold
-Eres un idiota Arnold
El rubio la miro sin poder creerlo, en toda su vida…Helga había amenazado con golpearlo pero….hasta ese momento no había sucedido…Hasta ahora claro.
-No te preocupes…no te molestare mas
La música había parado y la mayoría veía a los rubios, Rhonda y Phoebe se acercaron
-Helga –Murmuro la asiática
-Vamos –Rhonda tomo la mano de la rubia –La llevare a casa, Phoebe no te preocupes
-Bien
Gerald se mantuvo al margen, en realidad el buen samaritano de su amigo que antes conocía ya no era el mismo y desconocía completamente a este nuevo Arnold.
-Esto no se quedara así –Susurro Rhonda cerca de Arnold para después empujarlo para llevarse a su amiga.
-¡¿Qué es lo que ven?! ¡Pon música Nadine! –Grito Phoebe furiosa mirando después al rubio con verdadero odio
Arnold sintió vergüenza en ese momento pero dio media vuelta para salir también de la casa.
-¿quieres hablar de…?
-No Rhonda, hoy no
-Segura que… ¿Estarás bien?
Helga suspiro
-No lo sé…pero…lo bueno es que mi madre no está, Olga llegaría tarde por el trabajo del emporio y mi padre no me ha marcado, seguramente se quedó dormido
-Bien pero…de verdad cualquier cosa…
-Gracias Rhonda de verdad –La abrazo – ¿Sabes lo único gracioso que paso hoy?
-¿Qué fue?
-Lorenzo tendrá un dolor terrible en su orgullo –Se rio por lo bajo recordando –Creo que no volverá a molestarme
Rhonda rio –Eso espero y también que Arnold no lo haga, no lo necesitas
-Le vomite encima –Murmuro sonriendo
Rhonda rio –Es lo menos que se merece
Helga asintió con melancolía
-Creí que era diferente
-Amiga…se te olvida que Arnold por más hermoso que lo imagines sigue siendo un simple mortal y para tu mal, hombre.
-Puede ser pero…ya sabes
Rhonda solamente suspiro –Vamos cariño es mejor que descanses y olvides por hoy todo
-La escuela será un caos el lunes
-Puede ser pero tú no tienes nada de qué avergonzarte y menos…hacer caso a comentarios malintencionados
-Es fácil para ti
-Puede ser que lo vea sencillo pero créeme…sé que no es así
Helga sonrió melancólicamente y dio media vuelta para salir del automóvil de su amiga
Esperaba que mañana fuera otro día…quizás con suerte menos tortuoso que hoy
Arnold miraba con molestia lo que había tirado de su escritorio…estaba molesto, confundido y sobretodo asustado.
¿Qué demonios iba a hacer si ese bebe era de él?
¿Qué iban a decir sus papas?
¿Qué va a pasar con sus planes?
Con su futuro
Tantas cosas que había planeado y otras más que había planteado con sus padres e incluso con Gerald
¿Qué iba a pasar con todo ello?
Su peor pesadilla se iba haciendo realidad
¿Qué si lo obligaban a casarse?
Y no era con cualquier persona
Seria con Helga G. Pataki
Se estremeció
-Nunca debí…nunca debí meterme con ella ¿Por qué?
Alguien toco la puerta
-¿Arnold?
-¿Qué pasa papa?
-¿Esta bien Hijo? Desde anoche estas…raro
-Si… -Respiro –Estoy bien
-Y… ¿Qué fue el ruido que se escuchó hace un momento?
-Nada mama, solamente tire sin querer algo
-¿Quieres que…?
-No mama, estoy bien por favor quiero estar solo –Dijo alzando un poco la voz de más.
Stella solamente volteo a ver a Miles quien solo asintió para que ambos se fueran.
-Bien –Dijo Stella sintiéndose frustrada por no poder hacer nada por su hijo, sentía que algo no andaba bien…lo sentía
Helga estaba de nuevo en el baño pero esta vez se enfrentaba a algo más…
-¿Estas enferma o algo así, hermanita?
Olga la escuchaba desde afuera del baño
-Creo que tu comida ya me hizo daño –Menciono mientras jalaba del retrete
Era un asco ese día en particular había amanecido con muchos ascos y algo mareada, el olor de huevos fritos con tocino que su hermana había cocinado no había sido buena idea para despertar.
-Helga… -Dijo Olga algo ofendida –No creo que haya sido lo que cocino ¿Qué has estado comiendo en la escuela?
-Puede ser también pero eso es porque…no ha estado mi padre para cuidarme –Dijo saliendo del baño –Olga en verdad quiero estar sola ¿sí?
-¿Por qué no confías en mí?
-Ah, claro voy a confiar en la persona que siempre ha estado ahí para mi ¿No?
-Helga sabes bien que no fue mi decisión irme yo solo…
-Utilizaste la oportunidad que se te presento en la universidad, lo se hermana, no tienes que explicarme de nuevo
Helga la miraba con frialdad.
-Helga por favor
-Olga vete
-Helga yo solo quiero que sepas que aquí estaré para ti ¿Esta bien? –Dijo tomando su mano
Helga solamente continúo su camino hacia su cama para dejarse caer en ella.
-Te hare algo más ligero para el desayuno
-No tengo hambre
-Necesitas comer algo y en la tarde te llevare al doctor
-No es necesario. Seguramente fue la carga del estómago por la fiesta, comí mucho
-Aun así prefiero llevarte
-Deja de actuar como la madre que nunca he tenido
-Helga
En ese momento Miriam entro escuchando lo que decía su pequeña hija, le dolió un momento pero al otro paso otra vez a esa coraza fría y firme le dijo –Pues qué pena yo tampoco tuve la hija que deseaba tener.
-Mama cállate
-Déjala Olga, estoy acostumbrada –Dijo la rubia mirándola con dureza –Quiero descansar si me disculpan –Dijo molesta dejándose caer de nuevo a la almohada.
-No vas a descansar jovencita –Miriam se acercó para tomarla de la muñeca
-¡¿Qué demonios te pasa?!
-¡Vas a explicarme ¿Por qué razón la mama de Lorenzo me dijo que estas embarazada?!
"Oh no…"
Eso no estaba bien
-¿Qué?
-Lo que escuchaste Helga
-Eso…es…es mentira
-Te llevare al doctor, alístate
-Mama es un error –Dijo la rubia pequeña suplicante –No necesito un doctor…
-¿Ahora si soy mama? Alístate Helga, y prepárate porque esto no le va a gustar a Bob
-No…
-Ve que se vista Olga
-Creo que…
-¡¿Qué acaso no tengo autoridad?! Haz lo que te dije… -Miro a Helga –Las dos
En cuanto salió de la habitación, Helga dejo escapar un sollozo, sentándose en la cama.
-Hermanita…es ¿es verdad?
Helga la miro un momento ¿Por qué…? ¿Por qué no podía haber sido todo diferente? ¿Por qué su buen samaritano la abandono cuando realmente más lo necesitaba? ¿Por qué cambiar tanto? ¿Por qué?
Se sentía sola…
Vulnerable…
Sensible…
Y enojada.
Sintió en ese momento más que en cualquier otro de su corta vida que necesitaba de un abrazo. Sentirse amada
Se abrazó a Olga como si eso pudiera defenderla de todos los males y de todo lo que podía hacerle daño.
Como si eso le ayudara a aferrarse más a la vida.
Olga la abrazo de regreso –Helga…
-Si…
-¿Si?
Helga asintió y lloro un poco más –Si, es…es verdad
Olga solo la abrazo aún más fuerte, dejando caer unas lágrimas también.
Esto no terminaría bien.
Miriam miraba la escena por la puerta que estaba entre abierta.
"Me lo hiciste más fácil, gracias Helga"
Arnold terminaba de acomodar toda su alcoba nuevamente mirando aquel libro rosa indeciso si tirarlo o no…
-Son tonterías, seguramente ella se revolcó con otra persona –Tiro lejos el libro –Sea como sea, ese hijo no puede ser mío no… -Dejo escapar una pequeña lagrima –No…no estoy listo para nada de eso…no quiero…no puedo ¿Por qué siempre tiene que ser Helga la que me mete en apuros? La odio
-Creo que debemos hablar ¿No viejo? –Pregunto Gerald desde la puerta
-¿Qué no te enseñaron a tocar? –Dijo fríamente
Gerald se sorprendió, siempre había entrado así prácticamente desde que lo conocía ¿Por qué hacer algo tan cortes y poco común entre ellos ahora?
-Oye viejo yo no tengo la culpa….
-Olvídalo Gerald, solo olvídalo y no quiero que preguntes nada
-Arnold tenías una relación secreta con Helga, se acostaron y ahora ella está embarazada ¿quieres que olvide él te…?
-¡¿Qué?!
Phill Shortman miraba con sorpresa hacia su nieto.
Mientras que Arnold quería matar a Gerald
Y Gerald buscaba el modo de salir con vida.
