CAPITULO 19 BODA INESPERADA II

DESTINOS ENTRELAZADOS II

¿Cuándo el amor se puede terminar? ¿Cuánto tiempo puede durar el amor que nace inconscientemente entre dos seres? ¿Cuándo empieza cuando termina?

¿Cómo saber amar? ¿Cómo poder creer en el amor? Cuando el amor no ha sido tan agradable con uno mismo….

Entonces el corazón puede ver a través del velo de coraza donde no quieres que nadie te mire….para entonces encontrar tu corazón.

En el corazón de tu alma.

A través de su mirada poder hallar la luz que necesitabas.

¿Cómo ser clara, sincera y amar? Cuando ni uno miso sabe que necesita o lo que amas….

Maldito vicio que no se puede vivir con ni sin él.

H.G.P

Los días pasaron rápidamente y ya estaban a solo un día de la boda. El día en que uniría su vida al hombre de sus sueños, con el único que siempre soñó casarse….pero era tan diferente de cómo lo soñó aquella vez.

Arnold estaba distante, molesto y cada día quería estar menos con ella.

Stella era quien se encargaba de que estuvieran escogiendo cosas de la boda juntos, pero era una tortura para ella.

Eso sin contar que su padre había dado un grito al cielo al momento de decirle que no querían tener la pequeña boda por la iglesia.

Supuso que era por eso que Arnold estaba aún más molesto, porque Bob le cargaba la mano en el trabajo por lo que poco que Olga le comentaba.

Suspiro mientras miraba como el rubio estaba con Gerald y con algunas chicas platicando en la mesa donde almorzaban, Phoebe estaba algo molesta también pero Gerald le comento que solamente estarían hablando con ellas porque tenían una tarea grupal que hacer de Física.

Aunque esas chicas se les miraba demasiado entretenidas en el físico de Gerald y Arnold, el colmo era una chica de segundo, tomaba el brazo de Arnold recargando todo su cuerpo sobre ese….su nombre era Jazmín y la estaba odiando enserio.

-Helga hoy tienes que probarte por última vez el vestido, está quedando maravilloso con mis arreglos que pedí, espero que te guste, lo entregarían mañana temprano a tu casa y también debemos decidir qué color llevaras ese día en tus ojos, yo digo que un dorado o rosa estará bien al final en tu vestido coloque detalles rosas para… ¿Helga?

Rhonda se dio cuenta que ella no prestaba atención, solo miraba a Arnold quien estaba muy entretenido y más con la chica colgada de su brazo.

-Si tanto te molesta ¿Por qué no vas y se la quitas? Al final tu eres su novia y…

-Si Rhonda pero no puedo hacer eso, debo ser mas madura y tranquila

-¿Quién lo dice?

-Ayer le reclame porque esa tipeja no es la…primera vez que le ronda, pero me dijo que no fuera celosa ni insegura que al final…el será mi esposo –Se sonrojo levemente

-¿Y eso le da derecho a coquetear con otras frente a ti?

-No pero él….

-No lo justifiques

-Rhonda creo que es mejor no atormentara más, suficiente es ver esa escena –Dijo Phoebe molesta mirando a Gerald

-Tienes razón –Dijo la pelinegra dándose cuenta de los mismos celos de la asiática

-Rhonda ¿a qué hora es la cita con la modista?

-Saliendo de clases pero tú tienes cita con el ginecólogo así que….

-No, está bien Rhonda vamos con la modista, le pediré al doctor James que me cambie la cita para el lunes

-¿Segura?

-Si –Dijo firme la rubia mientras sacaba su teléfono y empezaba a enviarle un mensaje a su doctor.

El doctor James había estado muy al pendiente de ella, eso le agradaba pues fue fácilmente poder tener la última revisión a solas con él, pues el rubio había tenido entrenamiento, la hizo sentir mejor y de ahí había empezado a tener charlas casi diarias por Whatsapp.

"Buenas tardes James, ¿podemos re agendar la cita de hoy para el lunes? Tengo prueba de vestido por la tarde…ya sabes"

"Por supuesto Geraldine, te veo el lunes a la misma hora, pero… ¿No iras de luna de miel?"

Helga se sonrojo

"No lo creo"

"Bien, entonces te veo a esa hora"

Helga apago su teléfono cuando vio que Arnold se acercaba –Hola –Saludo a todos antes de sentarse

-Qué lindo –Dijo sarcásticamente Rhonda

-No te metas Rhonda –Dijo el rubio malhumorado antes de tomar de la charola de Helga la gelatina que la rubia le había llevado

-Solo espero que no la hagas infeliz

-Ella estará bien y está bien ¿De acuerdo? ¿Por qué no te metes en tus asuntos?

-Vaya que vueltas da la vida, antes te suplicábamos eso, que te metieras en tus asuntos

-Bien pues ahora yo te pido lo mismo

-¡No se me da la gana, idiota!

-¿Por qué no vas con tu noviecito Harold? Ah, perdóname ya recordé que te voto por acostarte con Curly.

-¡Arnold!

-No me digas nada Helga, ella empezó –Dijo el rubio molesto

Helga miro a su amiga intentando tomarla de la mano

-Nos vemos en tu casillero Helga, a la salida –Miro al rubio –La próxima vez que hables de lo que no sabes o de los rumores acerca de mí, te voy a….

-Sí, si Rhonda lo que digas, ahora ya vete

-Tonto –Murmuro la pelinegra intentando no ocasionar más problemas, furiosa se fue hacia la mesa donde estaban las chicas

-Gerald debemos hablar –Tomo al moreno para levantarse de la mesa dejando solos a los rubios.

-Arnold eso fue una grosería de tu parte –Dijo la rubia una vez que estuvieron solos

-Helga tu amiga es la metiche, si no quieres que sea grosero que no se meta en nuestras vidas

-Pero…

-Se supone que serás mi esposa, como mi esposa espero que me apoyes, mínimo

-Arnold…yo te apoyo…

-Yo no lo creo y si quieres que estemos bien será mejor que lo hagas –Helga lo miro molesta –Dijiste que serias la mejor esposa que pudieras ¿Entonces?

-Bien en tal caso, puedo ser la mejor esposa pero pido un mínimo de respeto para mí

-No comprendo

-No quiero que Jazmín vuelva a tocarte

-¿De nuevo con eso?

Arnold rodo los ojos antes de soltar un bufido exasperado.

-No es en vano mis celos, hace rato la vi

-Mira Helga el hecho de que estemos casados no quiere decir que eres o soy de tu propiedad, por lo que amigos u amigas podemos tener ¿No? Además en la escuela no se deben enterar, suficiente tengo con que Rhonda y Phoebe lo sepan.

-Gerald también lo sabe

-Él es mi amigo

-Pues Phoebe y Rhonda son mis mejores amigas

-Bueno como sea –Se puso de pie –Ya te dije que no quiero que nadie más se entere, para el resto de la escuela somos solamente novios ¿De acuerdo?

-En algún punto sacaran conclusiones Arnoldo, viviremos juntos y tendremos bebes

-De vivir juntos lo dudo mientras seamos discretos y de los bebes… -Miro hacia otro lado –No necesariamente la gente se casa para tenerlos ¿No?

-Ya vete

Arnold sonrió de lado

No entendía porque le gustaba molestarla –Nos vemos en un rato hoy tienes cita ¿No?

-No iré, la cambie

-¿Por qué?

-Tengo la última prueba del vestido para mañana en nuestra…

-Ok, ya entendí –Miro su teléfono –Entonces avísame para cuando quedo, entonces ya no te veo, porque tengo que trabajar

-Si –Susurro la rubia mirándolo esperando que le diera un beso pero el rubio se fue sin decir más.

El infierno apenas empezaba.

Helga se miraba en el espejo, el vestido estaba realmente hermoso, blanco con detalles rosados como había dicho, su amiga se había esmerado para que lo dejaran hermoso

Lo más importante es que aún no se le veía tanto su embarazo era bastante bueno.

-Te ves hermosa Helga

-Gracias Rhonda

-Mañana llegare a tu casa a las 10 de la mañana

-De acuerdo

-Ya se como te maquillare y peinare, preciosa quedaras maravillosa que Arnold se arrepentirá de su actitud

Helga se sonrojo

-Vamos cariño –Dijo Rhonda sonriendo

-Si –Asintió la rubia mientras ingresaba al vestidor para cambiarse.

Helga pasó la noche pensando en su nueva vida, pensando en cómo seria y sobretodo…. ¿cómo reaccionaría Arnold viéndola con ese vestido?

Su madre aun no ayudaba a nada, la había estado molestando, pero lo único bueno era su padre, él la había estado defendiendo contra todo.

Su papa….

Habían tenido su noche ese día…la última seguramente

Sería raro no estar con él.

Sus cosas ya habían sido cambiadas a la casa de huéspedes, al cuarto de Arnold…el rubio seguramente no había estado tan de acuerdo pero no lo demostró

Suspiro….

Hubiera deseado que todo fuera diferente

Pero no era así…

Y ahora tenía que vivir con las consecuencias.

-Arnold…daría lo que fuera para darte la felicidad que mereces –Susurro mientras dejaba salir unas cuantas lágrimas

Debería estar feliz

Pero no podía

No podía dejar de pensar que Arnold, no era feliz.

Con eso se quedó dormida.

A la mañana siguiente Helga despertó cuando su padre ingreso a su habitación, llevaba consigo una charola con su almuerzo, pero no tenía absolutamente nada de apetito, estaba nerviosa y sentía un nudo en su estómago.

-Cariño –Dijo Bob con lágrimas en su ojos mientras la abrazaba.

Helga le devolvió el abrazo sonriéndole con melancolía

-Te amo papa –Susurro hundiendo su rostro en los brazos de su padre.

-Yo te amo mucho más mi princesa –Dijo sollozando un poco pero después de unos segundos separándose de la rubia.

-Perdóname papa

-Solo…. –La miro seriamente –Quiero que seas feliz y cualquier cosa hija, aquí estaré, yo solo espero no haberme equivocado con la decisión

-Yo también –Dijo sonriéndole

-Bueno princesa, desayuna, Rhonda no tardara seguramente.

-Si papa

Cuando salió ella miro un momento el desayuno pese a que era muy ligero sintió nauseas, no creía que fuera buena idea, pero….tomo el vaso de leche, no podía quedarse así, por sus hijos.

-Bien pequeños –Dijo tocándose el vientre –Espero que su padre no nos odie más –Miro su relicario que tenía en su cuello como siempre, hoy debía dejarlo pero no podía, quizás debería esconderlo bajo el vestido, pero no quería incomodar a Arnold de nuevo.

Pero no podía dejarlo…no ese día.

Se metió al baño.

Arnold miraba su alcoba que había sido acoplada para que ambos estuvieran ahí, en su closet ya estaban las cosas de Helga, incluso en su librero ya había varias cosas de ella, sus padres se habían esmerado para recibir a la rubia, sus padres incluso habían adornado el departamento donde vivirían el siguiente año ellos.

Habían dicho que se fueran ese fin de semana a la playa por lo menos sábado y domingo, incluso Bob dijo que tomaran el lunes pero no sabía si realmente era bueno o malo hacerlo, por eso no le dijo nada a Helga.

Además no era como si realmente fuera una luna de miel, solo esperaba y rogaba que todo se fuera rápido.

Porque comenzaba a hartarse de esta farsa.

-¿Listo hijo?

Miro a su madre –Si

-Deberías cambiar tu semblante hijo….

-No puedo y tú sabes porque

-Esto no es un premio y es consecuencia de tus actos, hijo

-Lo sé pero no era necesario llegar a esto

-Lo siento hijo, son tus decisiones –Dijo Stella antes de salir de la alcoba.

Arnold suspiro mientras también salía de su cuarto.

Helga quería mirarse en el espejo pero Rhonda no se lo permitió –No, no cariño, ya es hora de irnos

-Pero Rhonda…

-Hermanita estas hermosa pero Rhonda tiene razón, vámonos

-¡¿Listas?!

Grito su padre desde la entrada –Hora de irnos niñas

Rhonda halo a Helga hacia la salida, junto con Olga…Miriam solo la miraba desde el sofá donde estaba tomando su "jugo" matutino, pero lo intentaba ignorar, salió de la casa con Rhonda.

-Mama ya debemos irnos

-No iré con tu padre

-¿Por qué no?

-Deja casarla con ese don nadie, ¿Cómo quieres que vaya con gusto?

-Es tu hija

-Es tu hermana ¿querías esto para ella?

-No, pero solo queda apoyarla

-Apóyenla ustedes, porque yo no puedo, Lorenzo era la mejor opción

-Arnold es el padre y el chico que ama mi hermana, deberías sentirte feliz por eso

-No….terminara como yo

-No lo creo, mi hermana es mejor que tu madre –Con eso último salió para irse con su padre y Helga que ya la esperaban en el automóvil

Miriam solo la miro irse, para después tomar sus cosas y salir también.

Helga miraba con nerviosismo la entrada al jardín que su padre había rentado para poder realizar la boda, observo a lo lejos al rubio quien ya se encontraba al final del camino blanco con pétalos rojos.

Su estómago se encogió

Se veía hermoso en su traje blanco, la corbata beige, todo él se veía hermoso, simplemente hermoso

-¿Lista cariño?

-Eso…eso creo

-Vamos

Ambos bajaron del automóvil para caminar lentamente por el camino hasta al frente donde el juez ya los esperaba y donde Arnold también esperaba por ella, la marcha nupcial comenzó a sonar cuando ella intentaba concentrarse en sus pasos.

Por su parte Arnold sentía un terrible dejavú.

Pero por otro lado observo a Helga, se veía como una hermosa princesa, su vestido blanco y largo que llegaba hasta el suelo, sus pequeños toques rosados que aparentemente eran unas hermosas mariposas, en ciertas partes del vestido, el escotado era en V y no tenía mangas, su velo blanco y una pequeña corona en su cabello que sostenía el velo, su cabello sujetado aparentemente dejándolo caer sobre su lado derecho, su ramo traía un listón rosa, se preguntaba si era el mismo que….ella uso durante tantos años.

Su rostro sonrojado y sus ojos brillaban de una manera tan dulce, especial y feliz, que parecía para él un sueño.

Comenzó a sentir sus piernas flaquear. Cuando llegaron a su lado.

-Te la encargo, Arnold –Dijo seriamente Bob Pataki –En verdad quiero que la hagas feliz, te llevas a un gran tesoro que no encontraras en ningún lado, espero que sepas valorarlo y valorar la persona que es mi hija, sobretodo sus sentimientos

-Por supuesto señor Pataki –Dijo el rubio nervioso estirando la mano para sostener la de Helga, quien temblaba

Bob miro al juez que estaba frente a él para entonces mirar a ambos jóvenes –Es un padre el que está frente a ustedes, espero que no les moleste yo…solo quiero lo mejor para mi hija.

-Papa…

-Era necesario para mi tranquilidad cariño, espero lo entiendan

-Pero era por…

-¿Civil? Si Arnold, pero podemos aprovechar que este juez también es un sacerdote ¿No? –Guiño el ojo a ambos

Ellos solo se miraron algo molestos

Pero no dijeron más

Se concentraron en la pequeña ceremonia que comenzó.

Arnold se sentía ahora en la pesadilla y Helga sentía que iba a desmayarse, esa decisión de un felices para siempre era demasiado, hasta para ella misma.

Pero por otro lado…

Ella estaba segura de lo que hacía ¿No?

-¿Helga Geraldine Pataki aceptas a Arnold Phill Shortman para amarlo, respetarlo y apoyarlo, tanto en la salud como en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?

Helga miro un segundo al rubio pero este mantenía sus ojos firmes hacia otro lado que no fuera ella.

-Acepto –Susurro intentando verlo con todo su amor, el rubio la miro cuando respondió, se perdió un momento en ese intenso mar que le sonreía.

-¿Arnold Phill Shortman aceptas a Helga Geraldine Pataki para amarla, cuidarla, respetarla y apoyarla, tanto en la salud como en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?

Arnold la miro un segundo.

¿Realmente haría esto?

No estaba listo

Miro hacia donde estaba su amigo y su padre, que lo observaban desde donde se encontraban para entregar las argollas y envolverlos en el lazo….sintió algo de molestia pero después volvió su mirada a Helga.

-Si –Susurro quedamente como si estuviera firmando su condena a muerte

Ambos tomaron sus argollas para decir sus votos.

-Este es un símbolo de mi amor, prometo amarte, cuidarte y apoyarte Arnold, no abandonarte nunca y…. –Tomo su mano –Dejar que el amor nos acune en una manta para protegernos por el maravilloso sendero de la vida que estamos por iniciar, dejar que nuestros destinos se entrelacen para poder ser uno mismo, como mi ser profundamente a gritos inesperados y desesperados ha añorado por las noches de desvelo pensando en el día que podamos fundirnos con la luna y el sol. –Coloco el anillo –Te amo –Añadió sonrojada

Arnold se sonrojo fuertemente y posterior tomo su argolla para colocarla en Helga, nervioso.

-Prometo…dar lo mejor de mi como hombre –La miro a los ojos –Para realizar la felicidad que te mereces Helga, apoyarte, cuidarte y… -Se sonrojo levemente –Amarte…poder lograr que con estos lazos forzados comience un destino mejor para ambos. –Susurro lo último al momento de depositarle un beso para que ella fuera quien le escuchara –Ser felices como uno solo –Dejo el anillo donde estaba el otro que había dado aquella noche.

Helga se sonrojo

-Los declaro marido y mujer, puedes besar a la novia Arnold

Helga sintió el estómago revolverse

Arnold la miro y con un solo movimiento la haló de la cintura y con la otra mano sujeto la mejilla de la rubia antes de cerrar los ojos para depositarle un tierno y corto beso.

Todos aplaudieron, había uno que otro que chiflo y otras personas como el padre de Helga que dejaba salir sus lágrimas al ver a su pequeña.

Miriam miraba todo desde lejos, sin poder evitar su rabia y molestia hacia su hija.

Mitzi Shortman se había acercado a la mesa de los novios donde ambos habían permanecido desde haber bailado su baile, Arnold estaba tomando eso le preocupaba a Helga, su padre estaba con los padres de Phoebe entretenido y eso ayudaba a que nadie se diera cuenta de lo que hacía su esposo.

Hasta que la tía de Arnold decidió acercarse.

-Hermosa, tu eres lo que mi sobrino consentido necesita –Dijo la anciana sonriéndole

-Gracias…Señora….

-No, no, ya eres familia dime tía

Helga sonrió dulcemente –De acuerdo tía

Mitzi miro a Arnold, quien iba por su tercer vaso –Tu no deberías tomar tanto Arnold, si sigues así en la noche no podrás estar con tu esposa y…

Helga se sonrojo fuertemente

Arnold solo miro a su tía molesto –No te preocupes tía Mitzi estoy bien

-Más te vale que no la hagas sufrir

Arnold rodo los ojos, mientras su tía se iba.

-Helga ¿quieres que ya nos vayamos? –Dijo el rubio algo aburrido

En la cena no habían dicho tampoco nada, sentía dolor, esperaba que su boda fuera algo diferente, pero Arnold parecía no querer ceder en ese momento.

-Solo déjame ir al tocador y me despido de mi padre ¿Si?

Arnold miro el reloj, eran casi las doce de la noche –Bien pero no te tardes, quisiera dormir un poco

Helga asintió

Camino lentamente al baño intentando no llorar, cuando llego se vio por primera vez en el espejo, lucia hermosa….

Su rostro estaba maquillado de una manera que la hacía resaltar su belleza natural, sin necesidad de tener una plasta del mismo, Rhonda había hecho un gran trabajo

-¿Y de que sirvió? –Pregunto mientras se miraba con coraje –Arnold no ha querido estar bien conmigo, soy una idiota

-Te lo dije hija, él no te amara y tu vida será el infierno del que tanto habías querido escapar durante toda tu niñez

-Déjame en paz, Miriam

-No te preocupes después más pronto de lo que tú crees, me darás la razón

-Lo dudo –Dijo la rubia molesta saliendo del baño

Al salir se encontró con Lorenzo -¿Qué diablos haces aquí?

-Me invito tu madre

-Maldita sea, largarte

-No querida, vine para estar en tu día de muerte ¿Arnold es tan maravilloso como tu creías?

-Eso no te incumbe –Susurro molesta intentando seguir su camino hacia el jardín pero el pelinegro la tomó

-Hubieras estado mejor conmigo, yo no te dejaría ni un segundo sola –Tomo su barbilla –Y te daría mucho amor que rogarías por mas

-Nuestros conceptos de amor son muy diferentes… -Intento besarla pero la rubia lo empujo –No…

-Vamos Helga, el ni te ama, no te dará lo que yo

-Eso no te incumbe –Intervino alguien

Helga se congelo al oírlo

-Tú sabes que es verdad.

-Ella se casó conmigo supéralo –Dijo el rubio riendo mientras torpemente la separo del agarre del pelinegro –Es mi esposa, no la vuelvas a tocar

-Veremos cuánto dura eso –Dijo saliendo de la vista del rubio

-Arnold yo…

-Vámonos, ya quiero llegar al departamento –Dijo tomándola de la cintura para besarla –No olvides –Un beso aún más apasionado, Helga solo dejaba que la besara, estaba algo nerviosa e impresionada. –Te quitare esa ropa en cuanto lleguemos, necesito estar contigo

Helga se inquietó –Pero…

-Sé que también me deseas –Tomo el cuello de la rubia para besarla fuertemente mordiendo su labio provocando un poco de sonrojo en ellos. –Eres mi esposa y ahora quiero

La rubia sintió como el calor la invadía, no solo por el deseo que también sentía, además esos besos estaban volviéndola loca, sino también por lo que dijo el rubio, ¿Quién diablos se creía?

Su esposo claro.

Maldita sea pensaba mientras seguía al rubio hacia la mesa donde tomarían sus cosas y se irían.

Eran casi las dos de la mañana tardaron bastante en salir del lugar, familiares y sus amigos los convencieron para quedarse y Arnold estaba algo tomado por lo que accedió a divertirse un rato, Helga había aventado su ramo, el que habían hecho para eso, pues el que había usado en la ceremonia lo guardaría, su hermana lo había atrapado.

Arnold había quitado la liga sin ningún pudor o reparo con los labios, lo cual no esperaba que hiciera pero gustoso se puso bajo su vestido.

Ese lo había atrapado su amigo, Phoebe se sonrojo cuando paso eso.

Había estado muy divertido en las últimas horas pero ahora estaba más que nerviosa.

Arnold la miro cuando se estaciono, la miraba con una sonrisa maliciosa o eso sentía.

La ayudo a bajarse del automóvil para subir al departamento cuando llegaron al piso donde estaba, Arnold la tomo en brazos sin avisarle.

-Arnold…

-Es tradición ¿No?

Helga ya no dijo más dejo que el rubio la introdujera al lugar.

Estaba lleno de pétalos de rosas, ese gran camino los llevo directamente a la habitación donde había algunas velas ya encendidas y más rosas.

-Arnold tu…

-Fue idea de mi abuela –Susurro sonrojado mientras la bajaba –Pensó que quizás debía hacerlo y te gustaría

Helga sintió ganas de llorar.

-Lo hice también porque la primera vez…bueno… -El rubio se sintió culpable de aquella noche por eso también había accedido

Eso desanimo a la rubia, solo era culpa.

-Gracias pero no debiste –Dijo la rubia un poco fría

-Yo creo que si… ahora ven –La halo hacia el para besarla pero la rubia se volteo -¿Qué?

-Te dije que no…

-Y yo te dije que te deseo –Dijo el rubio tomándola con fuerza –Bésame –Ordeno

-No tengo ganas

-Eres mi esposa y prometiste ser una buena esposa

-Ahorita yo…

-¡¿Besar mejor el idiota de Lorenzo?!

-Por supuesto que no, ¿Por qué….?

-Bésame entonces –Sujeto el cuello de la rubia y por la fuerza la beso, al principio la rubia comenzó a forcejear para soltarse pero el rubio la seguía besando.

-Arnold… -Murmuro entre sus labios, pero el rubio se fue a su cuello –Por favor…

-Eres mía –Dijo Arnold dejándose llevar, besando su hombro para bajar a sus pechos

-Por… -No término la frase el rubio la miro un segundo antes de darle un dulce beso.

Con eso basto para desarmarla, lentamente bajo la luz de la luna, Helga dejo envolverse en la desnudez del cuerpo de Arnold y con el manto de estrellas testigos de su amor, dejo que Arnold la tomara una vez más, haciéndole el amor, sintió realmente eso, que Arnold le hacia el amor, incluso en una ocasión escucho que el rubio le decía que la amaba mientras la penetraba dulce y amablemente en su intimidad, la hizo suya una vez con la mayor dulzura y delicadeza que nunca había sentido, realmente se sintió su mujer, en todos los sentidos, se sintió dueña de su corazón en ese momento, pese a que sus lazos forzados era lo que los había llevado a ese punto, realmente su corazón, su alma y su ser, se sintieron fusionados con él.