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Hola queridos lectores
aqui esta otro capitulo mas
feliz año nuevo para todos jejejeje
espero que les guste estos capitulos
saludos
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CAPITULO 23 LOS SENTIMIENTOS DE ARNOLD I
ARMONIA I
Al mirar tu mirada mi mundo armoniza
Cuando el mar impresionante se refleja en el cielo
Mi corazón deja de existir en este mundo
Levanta el vuelo hasta donde tú vayas
Pues en el manto cálido de tu amor
Es donde yo misma me puedo hallar
Porque donde estés tú,
Me encontrare yo,
Al final del camino siempre seremos tú y yo,
Intentando amarnos,
Odiarnos,
Darnos el infinito amor que mutuamente nos damos
Y con ello a través de los tiempos logar ser uno mismo
Bajo la sombra de la luz lunar sobre nuestros cuerpos
Ser juntos una sola alma latiendo por vivir.
H.G.P
Un día más, un día más de tortura, un día más de dolor, un día más de encadenado a esta vida, un día más de sufrimiento con las cajas…
Era una ironía
Estaba como estuvo en su sueño de hace algunos años.
Casado con Helga G. Pataki
Esperando unos hijos, para rematarle eran gemelos aparentemente
Y trabajando en la empresa del emporio de Bob Pataki
¿Enserio su mala suerte podía ser peor?
Miro como los hombres del camión comían a un lado de este y como sus compañeros estaban en los estantes observándolo y riéndose de él.
Bufo fastidiado.
Siguió con lo suyo entretenido hasta que….
-¡Guapa! –Grito un chico pelinegro de unos 24 años mirando hacia la entrada
Arnold se distrajo un poco pero intento seguir con sus asuntos, sabía que sobre todo ese compañero era demasiado aventado con cualquier persona que usara falda o tuviera cabello largo.
Pero cuando volteo con la caja sintió su corazón salirse de su pecho, cuando se dio cuenta de a quien le estaban molestando algunos de los chicos era su…su Helga…su esposa.
¿Qué demonios hacia ahí?
Ella le miro también y sonrió con timidez antes de acercarse, de inmediato soltó la caja
-¿Qué demonios haces aquí? –Pregunto una vez que estuvieron cerca
Ella no lo tomo bien por supuesto
Frunció el ceño
-Vine a verte
-Te he dicho que no me gusta que estés aquí –Dijo el rubio molesto
-Si sé que te pones celoso
-No son celos –Murmuro molesto
-¿Seguro?
Arnold gruño por lo bajo
-Bueno solo vine a verte y a darte esto –Le entrego una pequeña maleta donde había seguramente comida. –A veces cuando llegas no quieres más que dormí, creí que sería bueno comer…juntos pero…si no quieres…yo –Se sonrojo
Arnold suspiro un poco cansado –Lo lamento Helga, es solo que…no ha sido un buen día para mi
-¿Por qué bajas las cajas tú? –Miro hacia los cargadores –Ellos deberían de bajarlos
Arnold negó con la cabeza
-Solo lo traen
-¿Y porque eres el único que hace esto?
-Porque los demás no quieren –Se encogió de hombros –Y no quiero que digan más cosas respecto a las concesiones que me hace tu padre.
-En algún momento se enteraran –Dijo la rubia mirándolo
-Quizás pero no quiero que me molesten más de lo que ya me molestan
-Que ni siquiera se atrevan a verte mal, porque entonces me conocerán
-Helga mejor vete a casa, no quiero problemas y no quiero que te molesten tampoco
-La mitad de estas personas estuvieron bajo mi mando en las vacaciones de verano, verán de lo que soy capaz de nuevo por si no llegaron a conocer bien a Helga G. Pataki.
-No necesito que me defiendas –Dijo el rubio serio –Lo que necesito es que no vengas al trabajo
-Pero…
-Sé que querías Helga pero no será posible.
Helga bajo la mirada un poco decepcionada, por lo que Arnold se sintió mal.
-Comprende Helga, no quiero más problemas –Tomo su mano –En la noche prometo estar contigo más tiempo
-Llegaras cansado y yo…
-Haremos algo que me quite lo cansado –Dijo coquetamente, provocando el sonrojo de la rubia
-Arnold
-Vamos cariño, no estés triste, veremos una película antes ¿De acuerdo?
Helga sintió su corazón latir
Mientras el rubor en las mejillas de Arnold aparecían, no se percató de lo que dijo y como salió hasta que ya lo había dicho.
-De acuerdo amor –Dijo la rubia sonrojada –Lamento haber venido aquí, lo que menos deseo es provocarte problemas Arnold
Arnold sintió aún más calor pero le sonrió –Tranquila, solo ve a casa ¿Si?
Helga asintió –Nos vemos en la noche –Le dio un beso corto y dulce en sus labios antes de que el rubio reaccionara.
-Ve con cuidado –Susurro el rubio mirándola con una intensidad que antes ella no había notado que la puso nerviosa, pero siguió su camino.
-Adiós Helguita –Dijo el pelinegro quien le había gritado al principio
Ella lo intento ignorar pero como en otros tiempos se puso justo enfrente para impedirle el paso.
-Vamos Daniel, necesito irme
-No mi vida, lo que necesitas es salir conmigo
-No creo que te convenga molestarme
-¿Tu amigo? –Pregunto señalando hacia donde estaba Arnold quien no me había quitado la vista de encima
-No es de tu incumbencia
-Tienes razón, no lo es, pero te prometo que intentaremos ayudarlo más, si…aceptas salir conmigo
Helga lo miro molesta
-No lo creo hermano, con permiso
Pero este la tomo del brazo –Oh vamos Helga, ¿Cuánto más tengo que rogarte?
-Sabes bien que a Bob no le gustara verte molestándome una vez más
-Salió
-Con mayor razón no deberías siquiera verme, mi papa no estará feliz cuando le diga que volviste a molestarme ¿No querrás que en esta ocasión no se tiente el corazón y te despida o sí?
-No lo hará
-¿Cómo estás seguro?
-Porque tú le dirás que somos novios y listo
Helga se rio –Suerte con eso –Se jalo bruscamente del agarre del pelinegro para intentar avanzar pero este la volvió a tomar con más fuerza
-Tus desplantes me tienen harto –Dijo acercándola a su cuerpo –No eres más que una niña estúpida presumida que cree que un hombre le estará rogando demasiado, no me tientes cariño porque no suelo ser tan paciente, contigo ya exagere
-Nadie te está pidiendo que lo seas imbécil
-Con mayor razón deberías de dejarme…
-¡Dije que no!
-Vamos si seguramente eres más fácil que nada en la escuela, además con mi experiencia…te llevaría al cielo
-Suéltame –Siseo la rubia intentando que la soltara
Pero el pelinegro la acerco más hacia el para intentar besarla pese a las protestas de la rubia, en ese momento Arnold se acercó.
Carraspeo
-¿Se te ofrece algo? –Pregunto el pelinegro mirándolo con desdén –Todavía no acabas con las cajas y yo estoy algo ocupado
-Creo que ella te dijo que no quiere nada contigo
Daniel se rio –Por favor…ella quiere todo conmigo siempre me está buscando
-¡Eso es mentira! –Dijo la rubia molesta
-Mejor suéltala –Dijo Arnold colocando su mano sobre el brazo del pelinegro que sostenía a la joven
-¿Por qué tú me lo dices debilucho?
Arnold lo miro cada vez más molesto
-La estas lastimando
-Esto no es tu asunto inepto, márchate
Helga miraba al rubio con sorpresa y preocupación
-Vamos Helga iremos a tomar algo, aquí hay puros metiches
-No –Dijo la rubia intentando zafarse sin éxito
Arnold lo tomo del cuello para después soltarle un puñetazo directamente en la mejilla, esto provoco que soltara a la rubia.
-¿Estas bien? –Pregunto el rubio acercándose a ella
Helga solamente asintió
-¡Maldito!
Se le abalanzo provocando que cayeran sobre una mesa donde había varios de los celulares que estaban promocionando, la gente comenzó a alejarse de ahí.
-¡Arnold!
La rubia intento acercarse pero otra persona la detuvo.
Era Gerald quien había llegado para ver a su mejor amigo un rato ya que últimamente había estado de malas por ese trabajo, pensó que podía ayudarlo.
-Gerald
-Yo los separo, por favor quédate aquí.
-Pero…
-¡Vamos Pataki por una vez no seas necia y piensa bien! No queremos que te lastimen
Helga entendió lo que quería decir con ello por eso no insistió y solo vio como Arnold era golpeado una vez más por el pelinegro y este recibía una patada en el estómago por él.
Sintió su corazón quebrarse
-¡Basta! –Gerald detuvo al otro chico en compañía con algunos vendedores que lo sujetaron pero Arnold también quería seguirlo golpeando
Gerald tuvo que tomarlo del pecho para que no se abalanzara sobre Daniel.
-¡Cálmate viejo!
-¡Nunca en tu puta vida vuelvas a siquiera verla!
-¡Ni que fuera tu esposa pendejo, ¿Qué acaso es tu novia?! –Se burló –Quisieras estas por debajo de la hija del dueño.
-Arnie –Susurro Gerald sosteniéndolo con más fuerza
-¡Cierra la boca! –Grito Helga molesta
-¡¿Qué demonios pasa aquí?!
Todos se quedaron callados cuando se escuchó la voz de Bob Pataki
-Papa
-Pregunte ¿Qué pasa aquí?
-Arnold Shortman señor, estaba tratando de aprovecharse de su hija y yo la defendí –Dijo Daniel intentando de tener ventaja –Además lo vi robando
-¿Cómo?
-Estaba molestando a su hija
-Vamos a la oficina –Miro al rubio y luego al pelinegro –Vamos cariño –Tomo de la mano a Helga para que fuera con él.
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Olga miraba con tristeza las fotografías
Toda su vida era una maldita mentira
Miriam su madre le mintió
Bob le mintió
Y seguramente Helga también
¿Cómo perdonar algo así?
No podía.
Suspiro –Al final ella siempre quiso que me alejara de su vida, dudo que me extrañe
Ni siquiera somos lo que pensé que éramos.
-Adiós –Susurro mirando una vez más su alcoba y aquella casa donde creció
Camino hacia el automóvil y antes de subirse en él alguien le cubrió la cabeza.
Grito
Pero nadie parecía escucharla.
Nadie estaba cuidando de ella
Nadie estaba para ella ahí
Nadie estará nunca ahí para ella desde ahora
Ni siquiera sabía si realmente lo estuvieron
-¡Suéltame!
Sintió como otro hombre tomaba sus pies.
-¡Golpeara!
Olga intento pelear con todas sus fuerzas pero ellos eran más fuertes que ella por supuesto.
-Hay que sedarla o algo
Olga sintió en ese momento un golpe fuerte en la cabeza y todo se llenó de obscuridad.
