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Hola queridos lectores

aqui hay mas jejejej

espero les guste

saludos

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CAPITULO 25 LA COBIJA DE LA DULZURA I

COMO LA LUZ DE LUNA


El mirarte sin tener la dicha de tocarte

Es como tener un pozo sin agua

Tenerte y no tenerte

Es la peor tortura del desierto sin agua

El abismo que podemos tener entre nosotros

Como entre un océano y otro

Nos lleva a desearnos más

O al menos a mí me lleva a desear tanto lo prohibido

Maldita adicción

Maldita obsesión

Tras años de mirarte tras cortinas

Ahora por fin puedo verte e incluso tocarte

A veces te siento tan distante

Como la nieve del suelo en invierno

Maldita paradoja

Maldito sufrimiento

Maldito amor

Y bendito amor a la vez

Pues sin él, no estaríamos donde estamos ahora

Lo que debe importarme ahora es seguir amándote

Bajo el manto tierno de la luna llena.

H.G.P


Helga miraba con orgullo el desayuno que había hecho para Arnold, era increíble como pasaban tan rápido los días o incluso las tres primeras semanas que llevaban de casados, las cosas iban mejor desde aquella noche, Arnold se portaba un poco mejor con ella y ya no era tan distante, incluso en la escuela se comportaba como el novio que nunca tuvo y siempre deseo, pero sabía que era porque Arnold en cierto modo intentaba esforzarse y compensar algo que no había que compensar.

Ella había decidido

Ella había entregado su amor hacia él.

Agradecía que se quedara pero sabía que entre más se acercara la hora de salir de preparatoria para la universidad

Vendrían problemas de nuevo

Pero por ahora quiere solamente enfocarse en amar al rubio.

-Wow –Dijo Arnold al entrar a la cocina

-Siéntate mi amor –Susurro la rubia, había ya unos días atrás que le hablaba de aquella forma cariñosa, Arnold también cuando estaban a solas le hablaba con sobrenombres tiernos pero cuando estaba frente a sus amigos sabía que eso se iba.

Lo comprendía

Y tendría la paciencia necesaria

Al final era su esposo

-Gracias princesa –Dijo el rubio sonriendo

-Vaya huele exquisito –Dijo Bob ingresando a la cocina –Cariño esto se ve espectacular –Dijo Bob mirando su plato –Muchas gracias, aunque sé que fue más por Arnold que por mi –Añadió riendo –Debo confesar que mi niña antes rara vez cocinaba, solo cuando es mi cumpleaños o día de gracias, o algún evento especial para ella, así que debes saber que tienes demasiada suerte Arnold

Arnold solamente sonrió un poco sonrojado

Helga estaba totalmente colorada cuando tomo su asiento

-Papa basta por favor…mejor hay que almorzar, se enfría

-Claro

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Rhonda miraba alrededor de la sala, estaba quedando espectacular para la fiesta de esa noche, seguramente todos se divertirían y sobretodo su amiga podría estar más tranquila si pasaba un buen rato con su amado esposo

Últimamente veía a Arnold diferente con ella y le alegraba por supuesto aunque no podía dejar de pensar que de un momento a otro podría romperle el corazón a su amiga.

Esperaba por supuesto que no fuera de ese modo por el bienestar de su amiga y sus pequeños sobrinos

-¿Dónde ponemos esto Rhonda?

-En la cocina por supuesto –Rhonda rodo los ojos ante la pregunta de Nadine, no entendía ¿Cómo le preguntaba dónde poner el ponche? Era obvio por favor.

Sonrío de lado antes de ir hacia el patio donde le esperaba su amor.

¿Quién iba a creer que al final esa persona resultara ser su persona ideal?

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Helga miraba el monitor del ultrasonido donde se miraba a sus pequeños, ya era un poco abultado su vientre ¿Y cómo no? Ya eran casi cuatro meses de gestación.

-¿Te has tomado tus pastillas Geraldine?

-Sí, se las ha tomado –Dijo Arnold molesto

-Eso es muy bueno porque seguramente no tendremos dificultades en el parto

-¿Dificultades? –Pregunto la rubia sentándose

Arnold ayudaba a colocarse el suéter que había llevado antes de que le tomaran el ultrasonido

-En efecto, porque siempre un embarazo en jóvenes de entre los 14 y 19 años es peligroso ahora siendo gemelos

-Por supuesto –Murmuro la rubia pensativa

-Pero no te preocupes, todo está marchando de maravilla –Dijo poniendo una mano en el hombro de Helga

Arnold sentía que los celos empezaban a salir, tomo la mano de la rubia –Si amor, todo estará bien

James se sorprendió al igual que Helga, pero se limitó a sonreír de lado

-Bueno –Tomo las fotografías que había sacado del ultrasonido –Aquí tienen, nos veremos dentro de otras 2 semanas, para asegurar que realmente paso todo. ¿De acuerdo?

-De acuerdo –Dijo Helga tomando el ultrasonido en sus manos –Gracias James

-Gracias doctor –Dijo Arnold tomando con fuerza la mano del otro

Este solamente sonrió –Nos vemos luego

-Si nos vemos –Dijo el rubio tomando a Helga de la cintura

Helga noto sus celos pero prefirió no mencionar nada.

-Es agradable saber que nuestros bebes están bien ¿No Arnold?

El rubio la miro un segundo antes de sonreír –Si

-Deberíamos ir pensando en nombres ¿No?

-Quizás hermosa pero por ahora vamos ya a la casa de tu amiga Rhonda

-¿Seguro que no tienes problemas con eso?

-Seguro princesa, además Rhonda me va a matar si no vas

Helga solamente rio por lo bajo antes de subir al automóvil.

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Arnold miraba como la rubia estaba con sus amigas, mientras comía papas distraídamente, durante todo este tiempo que llevaban de casados, él había aprendido a descifrarla, sentía por supuesto que aún le faltaba pero había gestos que ya sabía cuáles eran.

-Hola Arnold

Lila estaba detrás de él, se sobresalto

-¿Qué haces aquí Lila?

-Yo…bueno…solo vine un rato

Arnold rodo un poco los ojos –Por eso….casi nunca vienes a fiestas y menos de Rhonda Lloyd ¿O no?

-Es verdad pero tú si vienes

-Sí pero vine con mi…novia –Dijo el rubio mirando a Helga

-No hay problema –Lila tomo su mano para después recargarse en su mano cerca de su seno –Puedo esperarte arriba

-No –Dijo Arnold soltándose de la mano de la pelirroja

-Arnold era lo que deseabas ¿No?

-No

El rubio miro que Helga ya no ponía atención a lo que sus amigas hablaban si no que lo miraba. Intento sonreírle para indicarle que todo estaba bien, pareció comprender porque le sonrió de vuelta

-Bueno iré con Gerald…

-¿Arnold por favor puedes….?

-Lo siento pero debo irme

La pelirroja intento seguirlo pero tropezó un poco hasta chocar con una de las invitadas que empezó a discutir por el desastre que había provocado en su ropa.

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-¿Gerald?

Eran las dos de la mañana y no encontraba a su esposo, había desaparecido desde hace rato cuando ella se quedó dormida en la habitación de Rhonda y ahora no lograba encontrarlo

-¿Dónde está Arnold?

-La verdad no lo he visto desde hace como una hora, después de que te dejo en la habitación de Rhonda estuvimos platicando pero después tuve que llevar a Phoebe a su casa.

-No lo encuentro

-Seguramente esta con Stinky y Sid –Comento el moreno encogiéndose de hombros –Yo solo regrese porque Rhonda había dicho que habría un espectáculo

-No lo creo –Dije pensando en ello

-Qué raro –Gerald se rasco la cabeza –Alguien me lo dijo –Se quedó pensativo

En ese momento vi a Arnold doblar la esquina del pasillo que daba a las habitaciones y al baño, se veía un poco desorientado.

-Arnold –Susurre al mismo tiempo que me acercaba a abrazarle -¿Dónde estabas amor? Te he estado buscando

-Perdóname, tuve que…. Ir al baño –Dijo no muy convencido

Helga sonrió de lado –Claro

-Volví a buscarte pero ya no estabas

-No te preocupes lo importante es que ya te encontré ¿Nos vamos?

-Claro hermosa

-Vamos

Ambos se tomaron de la mano para dirigirse al automóvil.

Aunque a Arnold se le miraba distante Helga no lo encontró inusual.

Pero si había alguien mirándolos desde las sombras del jardín con una sonrisa curveada en sus labios.

Pronto verían de lo que sería capaz por lo que le hicieron.