Hola queridos lectores

lamento mucho la demora pero estuve muy enferma pero aqui estoy y seguire espero que les guste este nuevo capitulo de mi fic

gracias a todos por sus hermosos reviews y tambien por seguir leyendo y por su paciencia que me alientan a seguirme escribiendo

saluldos

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CAPITULO 28 MIRIAM PATAKI


Cuando la vida no es como tú deseas, quedan solamente dos opciones…

Resignación

Luchar.

¿Cuál escogerías? Cuando sientes que no hay nada más por lo que hay que pelear y cuando realmente estas sola.

M.P.


Nunca fui una mujer que se dejara por algún hombre mandar, simplemente deje llevarme por la corriente ¿Por qué? Es simple y cualquier persona podría hacerlo, solo es fingir y listo, al final todos nos usamos ¿No?

Miraba por la ventanilla de la puerta a una rubia en la oscuridad, atada de las manos y pies sobre un colchón viejo.

-¿Le diste de comer?

-Si señora Pataki

-¿Entonces ella no ha querido comer?

-Exactamente

Miriam suspiro –Estúpida

-¿Quiere que lo intente de nuevo?

-No, eres un inútil

El hombre bajo la mirada algo molesto pero no dijo nada, con el tiempo había aprendido a que hacerle favores a una mujer como la que se encontraba enfrente, consistía en algo muy simple…no contradecirla nunca

-Seguramente ya le llego el mensaje a Bob, en cuanto nos deje el dinero la vamos a tirar afuera de la ciudad, sin hacerle nada ¿Lo recuerdas verdad?

-Si señora

-Ahí mismo la veré para continuar mi plan

-Bien

-En cuanto a mi otra hija esperemos que todo vaya como pensé, pero si no te marcare en unos días para darte instrucciones ¿De acuerdo?

-Si

Miriam miro una vez más a Olga antes de dar media vuelta para irse del lugar.

"Y los hijos también son para utilizarse" pensó con una sonrisa torcida.

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Helga miraba a su padre quien había subido a decirle que Arnold estaba buscándola. Ella bufo molesta indicándole que le dijera que se fuera pero su padre al parecer no pensaba dejar de insistir en que sea cual fuera el problema lo recibiera.

-Vamos cariño no pudo ser tan malo

Helga sintió un nudo en el estomago

Si supiera

No era mejor que no, sabía que su padre lo mataría.

-No quiero verlo por ahora

-Helga ayer no quise interferir porque aparte de que ya era tarde, yo necesitaba irme temprano hoy, no puedes esconderte además debes ir a la escuela

Helga se puso nerviosa –Hoy…hoy no quería ir

Bob la miro extrañado –No…eso si que no jovencita te vas a la escuela

-Papa hoy no….

-Helga las diferencias que tuvieron Arnold y tú se pueden resolver, toda relación tiene problemas cariño, no puedes huir

-No si no me dejas –Murmuro molesta

-Ya arréglate y apúrate, le diré que te espere en la sala para irse a la escuela

-Papa…

-Nada ahora anda –La tomo de la mano para llevarla cerca del baño –Vamos Helga, no quiero enterarme que no fuiste

-Bien –Respondió molesta

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Después de casi 40 minutos la rubia bajo despacio hacia donde se encontraba el rubio esperándola.

Su padre se había ido alrededor de unos diez minutos y la rubia hubiera deseado que se fuera con él, pero era obvio que no pasaría.

-Helga

-No quiero hablar contigo Arnold

-Por favor cariño, necesitamos…

-No me llames así

-Helga yo te… -La rubia lo miro molesta interrumpiéndolo

-No me digas que me amas porque no te voy a creer ¿Crees que amarme es acostarte con otra? Estás mal

-Helga yo no me acosté con Lila con la intención de…

-No me interesa

-¿Y si yo no me acosté con ella? ¿Por qué no me das el privilegio de la duda?

Helga sintió escocer su corazón

¿Y si tenía razón?

-No puedo seguir con esa duda entre nosotros, lo siento

El rubio sintió que el corazón se partía –Por favor amor –Se arrodillo ante ella –Déjame demostrarte el amor que siento por ti y que no…no deseo que no estemos juntos

-Hace unos meses era lo que deseabas

-Pero ya no

-¿Por qué debería creerte?

-Porque… -Miro a la ojiazul profundamente –Por qué…tú conoces mejor que nadie mi alma y ser…porque son tuyos Helga

Helga le miro con dolor

-Voy a pensarlo por ahora ya vámonos

-No te dejare en paz –Dijo el rubio poniéndose de pie para darle un beso suave en la mejilla –Jamás descansare

Helga se sonrojo pero no dijo nada más.

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Bob Pataki esperaba con ansias que su hija fuera entregada a cambio del dinero que llevaba ya preparado en el maletín pero no parecía haber alguien cerca de donde lo citaron, sus guardaespaldas tenían la orden de salvar a Olga, y la policía estaba media calle atrás.

Pero no aparecía nadie.

Llego un mensaje

"Ve a la cafetería de la calle Stanford, solo"

"¿Mi hija está ahí?"

Miraba con ansiedad el celular esperando la respuesta.

"Si"

Cambio el maletín por uno que tenía billetes falsos, no podía deshacerse de tanto dinero sin tener realmente a Olga.

En caso de si estar, de cualquier forma la policía entraría en acción, pero el guardaespaldas llevaría ambos maletines. Era mejor así

Camino lentamente hasta llegar a la calle, vio la pequeña cafetería, se dirigió hacia el lugar.

Al ingresar vio a una persona con sombrero y lentes obscuros supuso que era a quien buscaba.

-¿Dónde está Olga?

-¿Y mi dinero?

La voz se escuchaba un poco ronca.

-Afuera, listo para cuando me des a Olga

La persona se rio por lo bajo pero trono los dedos. –Sabía que no querrías negocia si no la veías. –Señalo hacia la ventana y ahí estaba un hombre con Olga

-¡Olga!

Intento levantarse para ir pero otro hombre lo detuvo

-¿Mi dinero?

Bob la miro con molestia –Esta afuera.

-Bien…iremos por el

Se levantó para caminar hacia la salida, seguido de Bob.

-Cariño

Olga no lo volteo a ver

-¿Y bien?

-Si –Señalo al guardaespaldas quien también tenía la orden de llama a la policía

Recibió el portafolio y se lo extendió a la persona

Pero antes de soltarlo

-Olga –Susurro alzando la otra mano

La persona rio de nuevo –Como siempre desconfiado

-Solo precavido

Y en ese momento se desato una pequeña guerrilla, de las personas que habían vigilado no solo a Bob si no a la otra persona.

Bob miro a la rubia quien era arrastrada por el hombre que la sujetaba para llevarla al automóvil.

Sin pensarlo dos veces se lanzó hacia ellos, termino de soltar el maletín que forcejeaba con la persona que ya corría despavoridamente hacia un lugar seguro.

Sintió como algo le era clavado al momento de caer sobre el hombre y forcejear con él.

Escucho el grito de Olga y observo como esta forcejeaba también con él, antes de que un balazo le llegara directo al agresor. Provocando el pánico de Olga quien se dejó caer asustada.

No vio más por la inmensa oscuridad que llego.

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Helga miraba al rubio quien estaba esperándola en el comedor con su comida favorita y una rosa.

-¿Enserio le perdonaras? –Pregunto Rhonda

-No…no se

-De verdad piénsalo bien amiga –Rhonda suspiro –Mientras decides yo me voy, no quiero ver tu destrucción

-Rhonda –Dijo Phoebe

-Lo siento pero te quiero demasiado como para ver que te lastiman una y otra vez

Helga se sintió mal pero Phoebe puso su mano sobre el hombro –Has lo que tu corazón te diga

Helga le sonrió

-En realidad no sabía ni que quería en ese momento ni su corazón ni ella

-Gracias Phoebe

La asiática sonrió adelantándose hacia la mesa con Gerald cuando un mensaje le llego a la rubia.

"Lila miente"

Era un número desconocido pero logro seguramente su objetivo, sembrar mas duda en ella.

¿Qué demonios debía hacer?