¿Acaso eso es un reto?
Capítulo 5
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Los nombres de los personajes no me pertenecen, están basados en la serie Ranma y medio de la grandiosa Rumiko Takahashi.
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Akane suspiró y, recogiendo los trastes sucios, siguió en silencio a Kasumi hasta la cocina.
Mientras la mayor lavaba los platos, la peliazul esperó pacientemente a que su hermana comenzara a hablar.
—¿Akane…? —inquirió la castaña para atraer la atención de la joven.
—Dime, Kasumi.
La mujer detuvo sus movimientos y giró su rostro hacia su hermana menor.
—Akane, solo quería decirte que no voy a forzarte a que te lleves bien con nuestros invitados. Sé que es difícil sentirse cómoda con el hecho de que haya más personas en casa ya que estamos muy acostumbradas a que la única presencia masculina sea la de nuestro padre y la de sus empleados en la temporada de cosecha, pero…
Akane frunció el ceño y miró a su hermana confundida.
Kasumi se aclaró la garganta y continuó:
—Lo que quiero decir es, solo intenta ser amable con ellos durante su estancia en la casa, ¿está bien?
Akane arqueó una ceja con incredulidad.
—¿Eso era todo lo que querías decirme?
Kasumi asintió y continuó fregando los platos.
La peliazul suspiró y miró sorprendida hacia la espalda de su hermana.
—¿Necesitas que te ayude con otra cosa? —inquirió aún confundida.
Kasumi sonrío.
—No, Akane. Ya puedes ir a descansar.
La joven asintió y sin perder más tiempo, salió de la cocina.
Kasumi escuchó las pisadas de su hermana sobre los escalones y suspiró abrumada en cuanto dejó de oírlos.
La mujer conocía perfectamente a su hermana, si comenzaba a regañarla desde ahora, las cosas empeorarían para todos. Suspiró una vez más y miró hacia la ventana de la cocina… "Mamá, lo estoy haciendo bien, ¿verdad?" susurró con suavidad mientras observaba anhelante la hermosa noche estrellada.~.Los primeros rayos de sol iluminaron los campos de cultivo y las construcciones de la propiedad Tendo.
Soun se dirigió a la cocina, un poco tembloroso por el frío matutino y se encontró a la mayor colocando la tetera sobre el fuego recién encendido.
—Buenos días, hija —saludo con calidez.
Kasumi le regresó la sonrisa.
—Buenos días, papá. ¿Dormiste bien?
—Como todos los días… ¿Ya ha bajado Genma?
Kasumi caminó a la mesa y comenzó a cortar una hogaza de pan.
—El señor Saotome dijo que lo encontrarías como lagartija en la puerta del granero.
Soun rió y caminó hacia la entrada de la cocina.
—Volveremos a tiempo para la hora del desayuno.
—Está bien, papá. Tendré lista la mesa para ustedes.
Soun sonrió y se dirigió por el patio hacia el granero, donde tal como le había asegurado a Kasumi, Genma se encontraba tomaba el sol recargado en una pared.
—¿Estás listo para comenzar a trabajar? —le preguntó a su amigo recargándose en la pared, observándolo con diversión.
Genma suspiró y sin abrir los ojos le dijo:
—Ahora entiendo por qué nuestros padres siempre iniciaban el día en el granero…
Soun cerró los ojos y dejó que los rayos de sol le tocaran el rostro.
—Eran buenos tiempos… ¿sabes? de vez en cuando recuerdo a aquellos niños que jugaban entre los cultivos e intentaban ayudarle a sus padres.
Genma sonrió y se dio la vuelta para observarlo.
—Desde que me fui a la ciudad olvidé como era trabajar todo lo del campo, pero te prometo que daré mi mejor esfuerzo.
Soun ladeó su cabeza y le dio una palmada tranquilizadora en su hombro.
—Tómalo con calma, amigo. Poco a poco volverás a acostumbrarte.
Genma sonrió nostálgico y miró hacia la casa.
—Espero que nuestra estancia aquí le forje a Ranma un mejor carácter que el de su padre...
Soun rió en voz baja.
—Y así será amigo, solo habrá que darle un poco de tiempo para que conozca la granja… o al menos, que conozca a Akane.
Los dos hombres soltaron una risa llena de conocimiento y se apartaron del granero. Ya era momento de que comenzaran con sus actividades del día.Ranma tenía la boca abierta y su brazo izquierdo le colgaba del colchón cuando el sonido de su puerta siendo golpeada lo despertó abruptamente.
—¿Quién? —preguntó con voz ronca.
Akane era quien se encontraba del otro lado de la puerta. Rodando los ojos, suspiró con molestia y pensó irritada: "¿Por qué Kasumi me pidió que intentara despertar nuevamente al citadino?"
—Ranma, el desayuno se está enfriando y yo no volveré a subir a avisarte —gruño con poco tacto.
El joven se levantó de un brinco de la cama y corrió a abrir la puerta. Atrás había quedado su plan de impresionar a la chica con despertarse temprano.
—Lo siento, Akane, ¿qué hora es? —le preguntó más alerta.
La peliazul le dio la espalda y se encaminó hacia la escalera.
—Son las 07:30. Ven pronto porque te están esperando —murmuró mientras bajaba unos cuantos escalones.
Ranma miró hacia el atuendo de la mujer y tras darse un vistazo rápido al propio, volvió a encerrarse en su habitación, con razón ella no tenía frío, ya estaba vestida para trabajar mientras él aún usaba su pijama.
Una vez que eligió una ropa que pudiera servirle para el día, bajó corriendo por las escaleras, encontrándose únicamente con Kasumi y Nabiki sentadas desayunando.
—Buenos días, Ranma —le saludó Nabiki.
—¿Dormiste bien? —le consultó Kasumi con interés.
El joven sonrió de lado y asintió con timidez.
—Sí, buenos días… ¿Y los demás? —cuestionó curioso mientras tomaba asiento.
Nabiki sonrió y dijo:
—Nuestros padres fueron a regar los cultivos y Akane…
—Akane está ocupada con algunas tareas. Desayuna primero, Ranma —interrumpió Kasumi.
El joven aceptó el plato que la mayor de las Tendo le ofrecía y comenzó a servirse un poco de comida.
Las hermanas Tendo se comunicaron entre ellas con una mirada y lo acompañaron en silencio mientras él desayunaba.
Una vez que el muchacho terminó de comer, agradeció el alimento y se dirigió al exterior. Al caminar por el patio, escuchó el sonido de un gruñido femenino. Sintiendo una repentina curiosidad por conocer la causa del ruido, caminó hacia el lugar donde se encontraba Akane cortando un poco de leña.
—Hola —le saludó el de la trenza con simpleza.
La joven detuvo sus movimientos y miró de reojo hacia el pelinegro.
—Hola —murmuró seca antes de volver a preparar la pequeña hacha que tenía en sus manos y dejarla caer sobre el pequeño tronco, partiéndolo en dos pedazos iguales.
Ranma observó sorprendido el movimiento de la chica y dio un paso adelante.
—¿Puedo intentarlo? —preguntó emocionado con la idea.
Akane suspiró y miró al de la trenza con desconfianza.
—¿Alguna vez haz usado un hacha?
El joven tosió, desviando un poco la atención de la joven sobre él.
—No, pero ¿qué tan difícil puede ser? —murmuró lleno de confianza.
Akane bufó y negó con la cabeza.
—No voy a darle un hacha a alguien que considero que ni siquiera sabe usar una escoba —murmuró la peliazul decidida.
Ranma hizo una mueca, sorprendido por su comentario tan acertado y la miró lleno de incredulidad.
—Podré no haber sostenido un hacha o una escoba antes, pero puedo aprender a hacerlo —exclamó contundente.
—Sí, claro…
—¿Acaso eso es un reto?
La chica arqueó una de sus cejas y lo contempló con intensidad.
—Ya te dije que no voy a ser tu entretenimiento durante la estancia en mi casa.
Ranma se acercó a ella y mantuvo su mirada penetrante sobre su rostro.
—No lo serás… enséñame a hacerlo y no tendrás que volver a cortar leña en los próximos días, podrás usar ese tiempo para descansar un poco o hacer otras cosas… ¿Qué dices?
La peliazul vaciló un poco, pero al final cedió.
—De acuerdo... pero, un solo error y no volveré a dejar que te acerques al hacha.
Ranma sonrió emocionado y esperó a que ella comenzara a instruirlo.
..¡Hola, hola!
Lamento el hiatus de la historia, no creí que me tomaría tanto tiempo volver a actualizarla… Espero que les haya gustado el pequeño capítulo.
Soy Tóxo Kai Bélos, ¡hasta la próxima actualización!
Saludos.
