Palabras: 527.
Pétalos de rosa.
La primavera era la estación favorita de Amy.
Amaba caminar por los senderos observando la variedad de colores distintos adornando el paisaje.
Iba recogiendo las distintas flores coloridas que encontraba. Y, cómo era de esperarse, en su mayoría eran rosas de distintos tonos.
–¡Buenos días, Amy! –La saludaban a medida que pasaba. Ella respondía con su característica sonrisa alegre.
Pero todo momento feliz tiene su final, dicen.
Un viento fugaz hizo volar cada una de las flores que tenía en sus manos.
Su labio tembló, sabía quién había provocado eso.
Se dio la vuelta observando a lo lejos al erizo azul corriendo como siempre.
El mal humor comenzó a invadirla al ver todas las flores en el piso, y los pétalos de las mismas desparramados alrededor.
–Sonic...
–¡Hola Amy! –Saludó Sonic entrando a su casita.
No escuchó respuesta.
–¿Amy? –Preguntó buscándola. ¿Dónde se había metido la eriza?
Preocupado, salió a buscarla.
La eriza rosada se encontraba a unos cuantos kilómetros, había conseguido recolectar nuevas flores y eso había mejorado notablemente su humor.
Se levantó luego de recoger una linda rosa de color violeta. La olió suspirando por el delicioso aroma.
Fue ahí cuando a lo lejos vio un torbellino azul yendo en su dirección.
–Oh, no... ¡SONIC!
Y nuevamente, todas las flores en el piso.
–¡Amy! Estaba preocupado por ti, siempre a esta hora estas horneando tus galletas o arreglando el jardín, ¿qué estabas-Oh... –Miró el desastre que había provocado. Sus ojos se posaron en su novia que tenía una cara de decepción absoluta– Amy, lo siento, yo-
–Olvídalo, no es la primera vez que lo haces hoy, parece que este año no podré juntar las mejores flores el primer día de primavera – Hizo una mueca de molestia y lo miró con ojos asesinos. Sonic tragó saliva.
–No fue mi intención, déjame arreglarlo –Ella negó ofendida y comenzó a marchar en dirección a su casa. Sonic frunció el ceño y observó los pétalos en el piso, una idea se le vino a la cabeza y sonrió divertido.
En un segundo recogió todos los pétalos de las rosas que habían caído y fue en dirección a su novia, posándose frente a ella.
–¿Qué haces? –Él la miró con una sonrisa y comenzó a correr a su alrededor a gran velocidad, lanzando al aire todos los pétalos, haciendo que estos vuelen por encima de Amy y caigan lentamente sobre ella.
La eriza no pudo evitar observar con ilusión los distintos colores volando a su alrededor.
Él frenó quedándose a pocos centímetros de ella, la acercó y posó sus labios suavemente sobre su pequeña nariz.
–Lo siento, mañana iremos juntos a recoger todas las flores que te gusten, y no haré el desastre que hice hoy –Ella soltó una risita, viendo como un pétalo de rosa adornaba la nariz del erizo, mientras el resto seguían cayendo sobre ellos.
–Este último no estuvo tan mal –Él hizo una mueca de suficiencia y le dio un fugaz beso en los labios–. Aún sigo molesta contigo.
Él rió– Repítelo hasta creértelo, Ames.
–Idiota... –Susurró y se entregó al abrazo del erizo, del cual se enamoraba cada día un poco más.
¡Tanto tiempo!
Mil años después aparecí de vuelta, mil disculpas de verdad.
Hace mucho no escribo, espero no decepcionar a nadie. Gracias por los reviews, entré después de mucho y leerlos nuevamente me hizo muy bien.
¡Cuéntenme qué les pareció! Nos leemos pronto.
