¡Hola! ¿Qué tal está su domingo?
Espero se encuentren muy bien. A mi parece que me agarró la flojera dominical el día de hoy. Incluso dormí algunas extra (lo que se agradece), y por eso pensé que quizá tendría más energía pero... Nel. Espero agarrar el ritmo en un rato más, porque tengo churrumiles de cosas que hacer el día de hoy si quiero que sea un día productivo jajaja.
Por cierto ¿Alguna vez han tenido algún encuentro fortuito?
Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 3: Un encuentro inesperado.
¡Lo había logrado!
Después de casi tres meses de escribir prácticamente hasta que se le acalambraron las manos, y unas cuantas correcciones de último minuto, acababa de recibir una llamada de su editora anunciándole que habían aprobado la publicación de su nuevo libro. Debido al potencial de su nueva obra, y a la alta expectativa que tenían los seguidores de "Bardiche", el proceso de publicación se aceleraría lo más posible, para que todas las librerías que trabajaban directamente con la editorial pudiesen tener pleno stock antes de navidad.
Sobraba decir que Lindy estaba más que extasiada con esa noticia tan positiva. La mujer, luego de haber leído el manuscrito que le había enviado la rubia, estaba prácticamente segura de que este otro libro también sería un éxito en ventas como su primera publicación.
Fate también se sentía feliz, desde luego. Pero había algo que aún la atormentaba, y el hecho de que la solución de ese problema dependía de ella misma había hecho que sus noches de sueño volviesen a ser escasas.
Debía sentirse orgullosa de sí misma. Había creado finalmente una historia preciosísima en donde una mujer extremadamente independiente, pero algo solitaria, se había enamorado perdidamente de una barista amable que también había sentido mariposas en el estómago desde su primer encuentro fortuito. Los amantes del romance iban a enloquecer.
Así como ella estaba enloqueciendo en esos momentos.
Ese era el problema que tenía.
Se llevó las manos a la cara mientras dejaba escapar un suspiro.
Ese era su problema. La barista. La mujer solitaria enamorada de la barista.
O mejor dicho, Fate, la mujer solitaria que se quedaba muchas veces sin palabras cada vez que Nanoha, la barista de la que tontamente se había enamorado con el pasar de los días, le dirigía más de tres frases seguidas.
Aún no entendía cómo demonios había logrado escribir una novela dedicada completamente a su amor platónico, pero aún no había sido capaz de invitar a Nanoha a salir. Ni hablar de pedirle su número de teléfono.
Cada vez que se levantaba y tomaba la decisión de ir a esa cafetería para invitar a Nanoha a salir, la valentía se iba esfumando lentamente de su ser a la primera que la cobriza le dirigía su característica sonrisa. Y, por supuesto, no ayudaba para nada a su cordura el hecho de que Rein se la quedara mirando casi a punto de soltar una carcajada cada vez que fallaba en sus intentos de ser un poco más audaz en sus interacciones con la chica.
La última vez que había hablado con la mujer de cabellos grises, en medio de una salida nocturna con Hayate quién prácticamente la había arrastrado fuera de su casa para que salieran a tomarse algunas cervezas, la chica incluso le había ofrecido hablar con Nanoha para que tuvieran una cita doble.
Hasta Rein se estaba apiadando de su alma.
La misma Rein que había entrado en pánico luego de enredarse con Hayate, pero qué fue lo suficientemente madura para ordenar sus ideas y aceptar que la castaña le atraía lo suficiente como para establecer una relación seria con ella.
Fate también tenía que ordenar sus ideas. Vamos, ¡Era una mujer independiente! Tampoco era como si fuese una colegiala intentando lidiar con el primer crush que tenía en su vida. Había salido con chicas antes. Había tenido relaciones serias con mujeres antes. Incluso en sus tiempos en la universidad había tenido un par de noches locas. No era como si el tema le fuese completamente ajeno. Además, era escritora.
Una escritora que escribía justamente romance.
¿Entonces por qué con Nanoha se le estaba haciendo tan difícil?
No pudo evitar soltar un quejido de frustración. Definitivamente el estrés iba a terminar con ella antes de tiempo.
Cuando sintió que estaba a un par de minutos de tener otro colapso mental se levantó de su asiento bruscamente, y tomó las llaves de su apartamento. No se iba a quedar allí perdiendo la poca sanidad mental que le quedaba mientras se bañaba en su miseria. Quizá una pequeña caminata la ayudaría a despejarse.
Es más, recordaba que a unas pocas cuadras estaba una librería bastante grande. Tal vez era una buena idea ir a curiosear. Así aprovechaba de comprarse algunos libros nuevos, y seguramente una buena lectura nocturna la ayudaría a conciliar mejor el sueño.
Con esa nueva determinación salió de su casa en dirección a la librería. Justo fuera del edificio encontró una bicicleta de alquiler, así que luego de sacar su teléfono celular para desbloquearla con la aplicación, se subió a la bicicleta y pedaleó lentamente por las calles de la ciudad, intentando no atropellar a ningún peatón en el camino. Con ese nuevo medio de transporte a su disposición, no tardó más que unos pocos minutos en atravesar la distancia que la separaba de su destino y, luego de bloquear nuevamente la bicicleta en un bicicletero cercano, se apresuró a entrar en la librería.
Al ingresar al lugar no pudo evitar esbozar una sonrisa al divisar su libro en un gran spot de exhibición. Alrededor del punto de exhibición un par de chicos parecían hablar bastante emocionados del libro, por lo que Fate se apresuró a adentrarse un poco más en el local para evitar escuchar lo que decían.
Y sobre todo para evitar que fuese bastante obvió que los comentarios que estaban haciendo le estaban provocando un sonrojo nivel Dios.
Esa era una de las ventajas que tenía el haber publicado sus obras con un pseudónimo. Salvo la editorial, su círculo más cercano y algunos afortunados del medio, nadie sabía a ciencia cierta quién era Bardiche. ¿Sería un chico? ¿Sería una chica? Algunos incluso se habían atrevido a especular que Bardiche era un colectivo de escritores que habían unido esfuerzos para publicar una especie de Bestseller con esteroides. En las redes no habían fotos, ni mayor información del misterioso autor.
Lo que sí aseguraban muchos es que, por la manera tan bonita en la que Bardiche había escrito sobre el amor en su libro, la persona que estaba detrás de ese nombre tenía que ser experta en el tema.
Y eso le causaba gracia, porque en esos momentos Fate estaba segura de que, en su enamoramiento de Nanoha, lo único en lo que estaba siendo experta era en hacer el ridículo.
Si seguía así iba a tener que pedirle a Hayate que le diera unas lecciones para ligar.
Desechando esa idea recorrió los pasillos de la librería con interés. Encontró algunos libros que llamaron bastante su atención, así que los tomó mientras seguía curioseando ese estante. Distraídamente se fue rodando por el pasillo hasta que se giró bruscamente para revisar el siguiente estante cuando, sin querer, chocó con alguien que llevaba un libro en su regazo.
- ¡Lo siento! - se apresuró a decir Fate mientras se inclinaba rápidamente para tomar el libro que se había caído al suelo - Estaba un poco…
- ¿Fate? - preguntó sorprendida una voz que conocía muy bien.
Alzó la vista rápidamente para encontrarse con los purpúreos ojos de Nanoha, que la miraban con interés.
La cobriza se veía sencillamente radiante, con un vestido de puntitos blancos y una chaqueta de mezclilla que combinaba muy bien con su atuendo, además de protegerla de las corrientes de aire que aparecían súbitamente por esas fechas. Su cabello estaba peinado en una característica cola de cabello ladeada, que Fate había notado era uno de sus sellos personales.
Si con el uniforme Nanoha le parecía preciosa, era porque no había tenido la oportunidad de verla en ropa casual.
Como quién dice, el que no conoce a Dios a cualquier santo le reza.
- Hola Nanoha - saludó Fate esbozando una sonrisa, intentando recuperarse del cortocircuito mental que la estaba afectando - Creo que se te cayó esto.
Se logró recuperar del primer shock, pero cuando vio bien cuál era el libro que se le había caído a la cobriza casi le da un patatús.
La bendita novela de Bardiche. Ese bendito libro, entre los más de dos mil títulos que podía tener esa librería.
- ¡Sí! - afirmó Nanoha, devolviéndole la sonrisa - ¡Muchas gracias! Tenía algo de tiempo queriendo comprarme este libro.
- ¿En serio? - preguntó Fate, intentando no sonrojarse
- En serio, es buenísimo - respondió Nanoha - Una amiga me lo había prestado hace algún tiempo, así que ya lo había leído antes, pero me gustó tanto que decidí que lo compraría apenas tuviera la oportunidad. Es de esos libros que sí o sí quiero tener en mi colección. ¿Habías leído ese libro de Bardiche?
- Eh… Bueno - intentó decir Fate, entrando en pánico - Me es familiar el nombre. Quiero decir sí, sí lo leí. Parece que es bastante popular.
¿Era prudente decirle que el nombre de Bardiche le era familiar porque ELLA era Bardiche?
- Espero que publique un nuevo libro pronto - comentó Nanoha, mientras miraba la portada del libro - Bardiche tiene una manera muy bonita de escribir acerca del amor. Es curioso porque nadie sabe quién és. Finalmente podría ser cualquier persona - agregó soltando una risita - Algunos incluso presumen que puede ser un grupo de escritores pero, no lo sé, por la manera en la que describe los sentimientos de cada personaje tengo una corazonada. No sé porque creo que Bardiche seguramente es una chica.
¡Definitivamente no podía decirle que ella era Bardiche!
- ¿Ah sí? - inquirió con curiosidad Fate
- ¡Oh! ¡Disculpa! - se excusó Nanoha - Seguramente te estoy aburriendo con todo esto.
- ¡No! - exclamó Fate, un poco más enérgicamente de lo que quería - Es decir, no, no te preocupes. Me alegra mucho saber que ese libro te guste tanto. Es muy bonito cuando logras encontrar un libro que te atrapa y te hace feliz. También me ha pasado con algunos libros así que no te preocupes, entiendo como te sientes.
- Gracias Fate - dijo Nanoha, sonriéndole nuevamente - Eres muy amable ¿Lo sabías?.
El sonrojo de Fate se fue extendiendo rápidamente por sus mejillas sin que la rubia pudiese hacer nada para evitarlo. Cuando estaba intentando formular una respuesta coherente en su cerebro, un sonido captó su atención.
Al girar la vista hacia el cristal de la librería, pudo observar como algunas personas apresuraban su paso intentando cubrir sus cabezas con lo que tenían a su alcance. El golpeteo de las gotas sobre el pavimento era inconfundible.
Repentinamente, afuera había empezado a llover.
- ¡Demonios! - dejó escapar Fate, suspirando - Empezó a llover. Y me vine así, sin más a la librería. Voy a llegar empapada a mi casa.
- ¡Oh! Cierto - dijo Nanoha, observando también la lluvia caer
La cobriza se mantuvo en silencio por unos pocos segundos, antes de continuar.
- Si quieres puedo acompañarte hasta el metro, o hasta que tomes algún transporte. Tengo un paraguas acá - dijo, señalando su bolso - No es tan grande pero creo que podríamos arreglarnos entre las dos.
Ante su propuesta, la rubia la miró intensamente.
¿Nanoha se estaba sonrojando?
Al llegar a su casa tenía que encenderle una vela al Dios de la lluvia, como pago por los favores concedidos.
- ¿Tienes algo de tiempo Nanoha? - preguntó Fate, intentando sonar lo más casual posible - Seguramente al terminar de llover empezará a hacer algo de frío. Hace un tiempo me recomendaron una cafetería que está por acá cerca, así que si tienes algo de tiempo podríamos ir a tomar algo, mientras esperamos a que pase esta lluvia repentina.
Esperando la respuesta de la cobriza, no pudo evitar que su cerebro entrara en modo pánico. ¿Estaba invitando a Nanoha a una cafetería?
O sea, a Nanoha. A la chica que trabajaba en una cafetería.
Destruida en segundos.
- Disculpa - se apresuró a agregar Fate - Es una tontería, es decir, seguro estás harta del café ya.
Los labios de la cobriza se curvaron lentamente en una sonrisa, y, en ese momento, Fate supo que lo había logrado.
- ¡No te preocupes! - exclamó Nanoha, sin dejar de sonreír - Un café con esta lluvia suena bien. Dame un minuto para ir a pagar el libro, y vamos.
Fate evitó en lo posible mostrar la explosión de alegría que sintió al escuchar la respuesta positiva de Nanoha, pero lo que si no pudo ocultar a tiempo fue la sonrisa tonta que apareció en su rostro ante la respuesta de la cobriza. Esa sonrisa no desapareció mientras se acercaban a la caja a pagar sus compras, y solo pudo ensancharse cuando atravesaron la corta distancia que las separaba de la cafetería a la que se dirigían casi a la carrera, intentando evitar pisar los pequeños pozos de agua que ya empezaban a formarse en algunos puntos estratégicos de la acera.
Cuando llegaron al lugar, antes de entrar, Fate se ofreció a ayudarla con el paraguas. Ese ofrecimiento terminó con una rubia no dimensionando muy bien la fuerza que podía tener el paraguas a cerrarse, lo que ocasionó que las gotas que quedaban en el paraguas terminaran por empaparla al no haberse alejado lo suficiente.
Pensaba que en ese momento lo mejor que podía hacer era pedir que la tierra la tragara, pero cuando a sus oídos llegó la risa melódica risa de Nanoha, que parecía divertirse a montones con la situación, decidió que no estaba tan mal hacer el ridículo de vez en cuando.
Si era completamente honesta con Nanoha, no necesariamente solo le habían recomendado el lugar. La verdad era que algunos meses antes de su viaje se había reunido con su editora en ese lugar, y había quedado encantada con el ambiente acogedor del sitio. Además, los postres eran buenísimos. Lo más seguro es que si no hubiesen abierto el Starluck donde trabajaba Nanoha tan cerca de su casa, ese otro lugar se hubiese convertido en su cafetería de confianza.
Era el lugar perfecto para una cita tranquila.
¿Acaso eso era una cita?
Intentó despejar su mente mientras una amable chica las acompañaba hasta una de las mesas del lugar. La posición de la mesa, en una esquina cerca de una de las ventanas, les daba una vista privilegiada de la calle que les permitiría saber cuando empezara a escampar, y también les ayudaba a tener algo de luz natural.
Era una tarde bastante tranquila al parecer.
Luego de revisar la carta y pedir sus respectivas bebidas, la mesera no se demoró más de quince minutos en traer sus órdenes.
En esos minutos Fate descubrió que Nanoha también era una excelente persona para conversar. Su hablar suave podía llegar a acelerarse si la cobriza empezaba a hablar de algo que la emocionaba, y sus ojos se iluminaban con interés genuino cuando Fate le contaba algo acerca de ella. También, reírse de algo que le parecía divertido no le era tan difícil, y tenía un aura tan agradable que era inevitable unírsele en su alegría.
Sí, tenía que aceptarlo. Al principio había quedado flechada con Nanoha porque era una chica bastante bonita. Pero ahora, que ya llevaban rato conversando, Fate sabía que con cada minuto que pasaba su corazón empezaba a estar en problemas.
Al parecer su corazón estaba decidiendo cambiar el estatus de su situación con Nanoha de "Crush" a "Enamoramiento Real". Justo en ese instante.
Con carácter inmediato.
- Y entonces Nanoha - dijo Fate, dándole un sorbo a su café - Además de leer, ¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres?
- Uff me pones en aprietos con esa pregunta - contestó Nanoha, evitando soltar una de sus características risitas - La verdad es que soy bastante aburrida. Salvo leer y quizá ver una película no hago la gran cosa. Bueno, en verdad no tengo tanto tiempo libre tampoco - explicó - Además de trabajar en la cafetería soy diseñadora freelance, así que muchas veces al salir del trabajo igual me pongo a trabajar en algunos proyectos.
- ¿En serio? - preguntó Fate sorprendida - ¡Eso es genial! ¿Estudiaste diseño?
- Sí - respondió afirmativamente Nanoha - Pero créeme que cuando estaba estudiando eso realmente no dimensioné lo competitiva que podía llegar a ser esa carrera en el mercado.
- Bueno, en eso tienes razón - concedió Fate - Sé que es un terreno con bastante competencia. Sobre todo en esta ciudad.
- Creo que ese es mi verdadero problema - comentó Nanoha, dejando escapar un suspiro - La verdad no llevo tanto tiempo en esta ciudad.
- ¿Ah sí? ¿No eres de acá?
- No, no, para nada. Soy del sur de Midchilda, que, como sabrás, está lleno de ciudades súper pequeñas. También estudié allí, así que te imaginarás que tampoco es que existan tantos puestos de diseñador en ese lugar. Cuando reuní lo suficiente decidí venirme a Uminari a probar suerte. Irónicamente, aunque aún no me puedo dedicar cien por cien al diseño, me va muchísimo mejor aquí que en mi ciudad natal.
- Bueno, a veces hay que saber aprovechar esas pequeñas victorias - comentó Fate - Además, llegar a una ciudad tan grande como Uminari no es tan fácil. A veces siento que esta ciudad es capaz de tragarte viva si te descuidas por un segundo, así que me alegro mucho de que te esté yendo bien, y estoy segura de que te irá aún mejor con el tiempo. Es decir, no he visto tus diseños aún pero te tengo fe.
- ¡Gracias Fate! - exclamó Nanoha con una sonrisa - Siempre se agradece el ánimo. ¿Y tú? ¿A qué te dedicas?
- Emmm - murmuró Fate, intentando pensar en una respuesta rápida - Trabajo en una editorial.
Bueno, técnicamente eso no era una mentira ¿O sí?
- ¡Oh! Eso es increíble.
- No, no te creas jajaja - comentó Fate, soltando una risita nerviosa - Solo… Es más que todo papeleo, no es algo tan extremo. Creo que también puedo unirme al club de las aburridas.
- Nah - negó Nanoha sonriendo - No creo que seas aburrida en lo absoluto.
- Ni se lo digas a Hayate - agregó Fate, intentando no sonrojarse ante el comentario de Nanoha - Si le preguntas a ella soy la persona más aburrida del planeta Tierra. Casi nunca salgo de casa, a pesar de que siempre intenta arrastrarme a alguna fiesta. No es lo mio.
- Creo que te pasa algo similar a lo que me pasa con Rein - agregó Nanoha - Además no conozco tanta gente en la ciudad, así que no suelo salir mucho. Tampoco soy el alma de la fiesta así que bueno, estoy en desventaja.
- ¿Cómo así? - preguntó Fate divertida - Eres una persona bastante agradable. No creo que alguien pueda resistirse a tus encantos.
¿Qué demonios acababa de decir?
Estaba a punto de entrar en pánico por enésima vez en el día cuando la risa de Nanoha detuvo su tren mental.
- Es en serio nyahaha - habló Nanoha - Además, tu también me acabas de decir que casi no sales de casa. De seguro tienes un montón de pretendientes rondando por allí
- ¡Para nada! - exclamó Fate negando con la cabeza, sonriendo suavemente.
Un poco de honestidad no le caería mal, ¿No?
- La verdad es que creo que no se me dan muy bien las relaciones interpersonales - admitió Fate - Hace algún tiempo tuve una relación larga con una chica, pero lo dejamos por… cosas. Creo que no soy muy buena expresando lo que siento con palabras.
- Entiendo - dijo Nanoha, pensativa - Quizá no era la persona correcta. Cuando estaba en la universidad salí con un chico por un tiempo, pero creo que nuestros intereses no estaban muy en sintonía, así que lo dejamos.
Ah, sabía que no todo podía ser maravilloso.
Se había enamorado de la chica hetero.
- Y luego, al salir de la universidad, también salí con una chica - agregó Nanoha con una sonrisa - Pero tuvimos algunos problemas de comunicación. No creo haber sido una persona muy expresiva con ella, así que entiendo lo que me dices.
¿Salió con una chica?
¡Fate Testarossa regresa al juego!
- Pero, igual pienso que todo depende de encontrar a la persona correcta, en el momento correcto - continuó Nanoha, mirándola - Quizá hay alguien allí en el mundo, con las que las palabras saldrán solas, como si siempre hubieses estado esperando por eso.
Ante el comentario de Nanoha no pudo evitar sonreír. Pero esa vez, no fue una sonrisa divertida, mucho menos una sonrisa de repentina vergüenza.
Era una sonrisa tan cálida, tan impulsiva, que se sentía como si fuese su propia alma quién le estuviese sonriendo a la cobriza.
- Con esas palabras tan dulces definitivamente no creo que alguien pueda resistirse a tus encantos - dijo suavemente Fate.
- La verdad - confesó Nanoha - Hay alguien que me interesa mucho.
Podía sentir la intensidad de la mirada de Nanoha sobre ella, y se permitió el capricho de sostener su mirar, perdiéndose en esa calidez. No pudo evitar notar como, levemente, las mejillas de Nanoha empezaron a colorearse, mientras la mujer reunía todo el coraje necesario para hablar.
- Fate, yo…
¿Era en serio?
El sonido de un teléfono celular rompió la atmósfera que se había creado entre las dos, arruinando definitivamente el momento. Disculpándose, Nanoha buscó en su bolso hasta encontrar el desgraciado aparato y, al ver que correspondía al número de su trabajo, se apresuró a contestar.
La cara de abatimiento que colocó la cobriza solo le confirmó que efectivamente el momento se había terminado.
- Lo siento Fate - dijo Nanoha, suspirando - Es del trabajo. Al parecer uno de los chicos se enfermó y necesitan que cubra ese turno, así que debo irme ahora.
- No te preocupes - murmuró Fate con una sonrisa - ¿Tomarás el metro?. Te acompaño. Y no, ni se te ocurra - pidió, al ver como la cobriza buscaba su monedero - Esto va por cuenta mía - agregó, guiñandole un ojo - Dame un minuto para pagar la cuenta y te acompaño.
Cuando salieron del lugar ya había dejado de llover, así que charlaron por unos minutos más mientras caminaban hacia la estación de metro, y Fate se sorprendió al darse cuenta de que, a pesar de que entendía que la cobriza tenía que apresurarse para poder llegar a tiempo a su trabajo, no quería que el tiempo que habían pasado juntas se terminara tan pronto.
Sintiendo un peso en su pecho, vio como la cobriza empezaba a bajar las escaleras que llevaban hasta la entrada de la estación, cuando se giró nuevamente para mirarla.
- La pasé muy bien hoy - dijo Nanoha, sin poder evitar sonrojarse.
- Yo también la pasé muy bien Nanoha - admitió Fate - Quizá cuando tengas algo de tiempo podríamos, no sé, salir de nuevo ¿Te parece bien?
Estaba segura de que no iba a poder dormir esa noche recordando la hermosa sonrisa que la cobriza le estaba dedicando en ese momento.
- ¡Me encantaría! - exclamó Nanoha, ensanchando su sonrisa.
Y allí estaba otra vez, el sonido del desgraciado teléfono.
- Lo siento - se excusó Nanoha - parece que están algo urgidos, así que me toca apresurarme.
- No te preocupes, te entiendo - dijo Fate, asintiendo - Entonces, ¿Nos vemos pronto?
- Nos vemos pronto - respondió Nanoha con una sonrisa, antes de girarse nuevamente y emprender la marcha.
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Chat'de'Lune: Creo que esta Nanoha y esta Fate se están tomando muy enserio el tema del café jajaja. He de confesar que tanta azúcar me pone feliz. Siempre un gusto leerte!
Nadaoriginal: Ufff, ya le tocaba a la pobre Fate tener suerte ¿Verdad?. Por cierto! Tengo todavía la asignatura pendiente de verme la cuestión que me comentabas el otro día. En el modo tortuga que cargo espero terminar pronto :p
Guest: Me alegra mucho que te vaya gustando! Muchas gracias por leer :)
Muchas gracias por sus comentarios, y por tomarse algunos minutos de su tiempo para leer esto. ¡Nos leemos pronto!
