"Diana Spencer era en una palabra... perfecta"
Tenía 32 años, y a lo largo de su existencia, había luchado por alcanzar la perfección. A vistas del público, su familia era perfecta, a excepción de su tía Margaret. Su madre era la reina perfecta que representaba los valores regios y dignos de las viejas monarquías, su padre era el pilar de su madre, un hombre curtido por las enseñanzas de la vida, su abuela había demostrado su valía durante la guerra, su hermana estaba casada y con un hijo, y sus dos hermanos menores eran aún jóvenes. Así que eso lo dejaba a él como centro de las críticas dentro de la familia: 32 años, soltero y sin hijos.
Cuando conoció a Camilla Shand, creyó que ella era la única, pero su familia la rechazó y ella se casó con otro. Había salido con más chicas de las que podía recordar, todas de noble cuna, dispuestas a hacer lo que fuera por él, pero ninguna era suficiente, todas carecían de algo, de gracia o de encanto que lo conquistaran completamente. Prácticamente se había rendido, no tenía esperanzas ya de encontrar a su alma gemela.
Hasta que se volvió a encontrar con ella en la calle, la hermana de Sarah Spencer, Diana. La recordaba de hacia varios años atrás, cuando la vio por primera vez vestida de árbol.
Había en ella algo diferente a las otras, sería que era joven, o quizás su sonrisa, o su mirada. No lo sabía, pero lo atraía de una manera que nunca creyó posible.
Por primera vez en su vida decidió tomar el asunto en sus propias manos, llamó a Sarah para pedirle su bendición, y ella se la dio no sin antes hacerle prometer que no le rompería el corazón a su hermana.
Luego visitó Althorp House y le pidió una cita. No fue quizás la propuesta más romántica de todas -siempre había sido una hombre de pocas palabras y dificultades para expresar su sentimientos- pero había valido la pena, y ella lo había aceptado.
Lo próximo que sabía era que la había invitado a Balmoral, su familia había puesto el grito en el cielo de felicidad, y su padre de forma poco sutil le había ordenado -en nombre de todos- que le propusiera matrimonio.
La había llevado a Windsor en una cena romántica, solo los dos. Incluso había preparado un discurso, pero sabía que no le valdría de nada.
Cuando habían terminado de cenar, se levantó y se arrodilló frente a ella. Ella se tapó la boca de la sorpresa.
-Diana Spencer, quizás esto parezca loco y apresurado, eres perfecta y puedo decir que te amo con todo mi corazón, nunca he sido de muchas palabras, así que perdona por esta ridícula propuesta, pero me gustaría saber, si estarías dispuesta a ser mi princesa, mi reina, la madre de mis hijos, mi esposa...
-Claro que sí, acepto. Yo también te amo y también eres perfecto.
40 años habían pasado desde eso, pero aún hoy, a través de sonrisas, llantos, discusiones, embarazos difíciles, 5 hijos revoltosos y complicados, crisis gubernamentales, ataques de celos y momentos cursis, Charles, podía seguir diciendo que su esposa era un palabra... perfecta.
Hola a todos. Espero les gusten estas historias.
Está es bastante corta, pero espero que las demás sean más largas.
Recuerden que esto es una obra de ficción, basado en personas reales y la serie The Crown.
Todas sus ideas, sugerencias y comentarios serán bienvenidos.
