"Te diré la verdad y sólo la verdad... lo amo"

AU de la Entrevista de Panorama.

Miré a la cámara y al periodista, no sé cómo había llegado aquí, que hechos habían ocurrido para que yo aceptara hacer esta entrevista. Sabía lo que el periodista esperaba de mí, que expusiera todos los asuntos al aire, que contara todas las verdades, e incluso algunas mentiras, que desvelara secretos, chantajes e infidelidades.

Pero no les daría el gusto, ni a ellos, ni a mi esposo ni a su familia. Si contaba la verdad, sabía que mi matrimonio acabaría en ese momento, y si quería la poco de familia que me quedaba tenía que mostrar ante las cámaras y para el mundo, a la verdadera Diana, a la princesa, a la madre, y a la esposa. No me verían derrumbarme, los periodistas habían destrozado mi vida desde el día cero, y no daría mi brazo a torcer.

Todos mis consejeros se habían opuesto a la realización de esta entrevista, incluso Patrick había presentado su renuncia, yo me había quedado pensativa, y analizado detenidamente durante los últimos días lo que diría, tenía que ser verdad, mentir no estaba en mi persona, nunca había podido hacerlo.

La luz cegadora de una de las cámaras me sacó de mi trance.

-Ya está encendido eso -pregunté. El periodista asintió.

Había respondido más de 20 preguntas, todas sencillas. ¿cómo me sentía? ¿en qué ocupaba mis días?

-¿Cuáles son sus deberes más sagrados? -me preguntó.

Lo pensé bien durante unos segundos y le respondí:

-Para una mujer como yo, existen cuatro deberes sagrados: para mis hijos, para mi esposo, para mí misma y para la Reina. A lo largo de mi vida como princesa muchas personas han malinterpretado mis acciones, creen que me encanta la atención, que me encanta robar el foco de las cámaras. La verdad no puede ser más opuesta, odio la atención, me hubiera gustado ser una esposa ordinaria, una madre normal como cualquier otra... he vestido con orgullo la Orden de la Familia de la Reina Elizabeth, porque es un honor tenerla, porque nuestras acciones dentro de la familia real repercuten siempre en el mismo lugar, en la corona. Las cosas que he hecho, para bien o para mal, han sido para honrar a la Corona, usada con responsabilidad y orgullo desde hace más de un milenio. Es la esencia que respiramos, un deber sagrado, una deuda que contraemos, es quizás la mayor responsabilidad que cualquier persona podría tener, cuando honras a la corona, honras a la nación y a tus súbditos.

-¿Cree que alguna día será Reina?

Esta pregunta me había tomado por sorpresa. Lo pensé detenidamente, era una cuestión bastante delicada.

-No lo sé, aún faltan muchos años, la reina está en un excelente estado de salud, y no es algo en lo que Charles y yo hayamos pensado, el día que ocurra, espero estar a la altura de mis predecesoras, aunque llenar los zapatos de ellas será algo difícil, pero tengo grandes ejemplos que seguir: la Reina, la Reina Madre, la Reina María, la Reina Alexandra y la Reina Victoria. Espero estar a su altura.

-No tiene de que preocuparse, Su Alteza. Estoy seguro de que estará a la altura de todas ellas.

-Sobre los rumores sobre las infidelidades de su esposo y su relación con él, ¿qué nos puede decir?

Me daban unas ganas de darle un puñetazo a estos imbéciles entrometidos, pero mantuve la compostura y sonreí, sabía que de la respuesta que diera esta pregunta dependería mi matrimonio.

-Todos esos rumores son mentiras. Esos supuestos hechos de infidelidad jamás han existido, Charles es un perfecto esposo y padre. Y... cómo usted sabe, todas las relaciones son complicadas, la nuestra está pasando por su adolescencia, por sus momentos de rebeldía, creímos que este era el momento de desatarnos un poco, no sin olvidar nuestros votos, estamos redefiniendo nuestras vidas y buscando nuevos horizontes, pero puedo asegurarle que esta etapa ya está pasando. Y quizás en un futuro, William y Harry cuenten con un hermano o hermana pequeño.

-Sea sincera, Su Alteza ¿Qué siente por su esposo?

Esa respuesta era fácil, muy fácil.

-Le diré la verdad y solo la verdad... lo amo.


20 de noviembre de 1995.

Kensington Palace.

Caminé arriba y abajo por la habitación, esperando que tocaran a la puerta, que el teléfono sonara, oír el sonido del motor de un auto, no sé. La maldita entrevista había salido a la luz hace una hora, y esperaba una reacción de la gente, de Charles, de la Reina. Y nada. Quizás harían como siempre, lo ignorarían y no harían nada. Pero esto es muy importante para como para ser barrido debajo de la alfombra. El público reaccionaría, el gobierno demandaría una reapuesta.

Oí el sonido de un auto y me asomé por la ventana, venían en manada, más de 5 autos, pasaron a gran velocidad y se detuvieron en la entrada. Los vi salir. La Reina, el príncipe Felipe, la Reina Madre, la Princesa Margaret, Charles, Anne.

No era la reacción que había esperado, esto sería una batalla campal, al menos Will y Harry estaban en la escuela.

Acomodé mi vestido, me miré al espejo. Todo estaba listo.

Tres minutos después, tocaron la puerta, mi mayordomo pasó y me informó

-Su Alteza Real, la familia real está aquí. Desean hablar con usted -su voz sonaba nerviosa. Lo comprendía. Yo también lo estaba.

-Hazlos pasar -Cerró la puerta y salió

Al instante, pasos acelerados por las escaleras, y otro toque en la puerta.

-Pase -respondí y me levanté del asiento.

Las puertas se abrieron. -Su Alteza Real, la Familia Real.

Primero entró la Reina, y en sucesión Felipe, Margaret, la Reina Madre -ayudada por un bastón-, Anne y Charles. Todos parecían venir de un funeral, a excepción de Felipe y la Reina Madre que sonreían.

Los saludé e hice una reverencia. -Sus Majestades, Sus Altezas Reales.

-Oh, Diana, te ves hermosa hoy, ese vestido es muy hermoso -me dijo con una sonrisa la nonagenaria madre de la Reina.

-Oh, Mami, deja la basura y vayamos al punto. Sé que lo estás disfrutando, al igual que Felipe, pero resolvamos esto -Margaret siempre era directa y seca como un desierto, ese era su mayor defecto.

Charles tenía su cara roja, parecía un niño al que le habían negado un dulce, era tan adorable.

-Sentemos, por favor -ordenó la reina- ¿Todos queremos saber porqué hiciste la entrevista?

-Porque me chantajearon -les respondí.

-Sí, pero porque tenías que decir tantas mentiras -gritó Charles.

-No dije ninguna mentira, toda era la más absoluta verdad.

-Y todas esas patrañas sobre nuestro matrimonio, y que le daremos a Will y a Harry un hermano, eso de que me amas. Dime -volvió a gritar.

-Si tú estás dispuesto, podemos tener otro hijo, quizás esta vez sea una niña. Y te amo, nunca he dejado de hacerlo.

La discusión estaba algo acalorada, vi como los demás se retiraban de la habitación, sin darme cuenta, Charles y yo estábamos parados, uno frente al otro. Nuestras mirabas batallaron durante un minuto, él me agarró de la cintura y me besó. Nos besamos hasta que nos quedamos sin aire.

-Yo también espero que esta vez sea una niña.


-Su Alteza Real -me llamó el doctor- la princesa de Gales, ha dado a luz a un fuerte niño -no, no, no, tenía que ser una niña. Ya sentía la ira hirviendo dentro de mí- y a una niña -me sonrió, y me eché a reír.


Hola a todos. Espero les gusten estas historias.

Recuerden que esto es una obra de ficción, basado en personas reales y la serie The Crown.

Todas sus ideas, sugerencias y comentarios serán bienvenidos.