Capítulo 10: Olivia
Olivia Echeberría
17 años
Distrito 5
"El pasado es pasado. Olvida y perdona. La verdad es que no has visto nada todavía"
Unha avox toca a mi puerta para despertarme y traerme mi uniforme de tributo. Le indico que lo deje en una silla y le doy las gracias. Se supone que no debemos interactuar con ellos, pero odio a la gente que trata al servicio como si fuera parte del mobiliario. Supongo que es porque me lo han hecho demasiadas veces a mí desde que trabajo en el restaurante, o quizá debería decir trabajaba. Pase lo que pase nunca volveré a trabajar.
Quizá cuando sea vencedora me convierta en una clienta de esas que van bien arregladas y piden lo más caro del menú sin despeinarse. Me encantaría ver al capullo de mi exjefe tratándome con toda la amabilidad y el respeto con el que trata a la gente importante. Eso sí que sería justicia poética.
Me cuesta muchísimo salir de la cama. Es algo que siempre me ha pasado. Además, tengo mucho sueño acumulado. Los días de antes de la cosecha no dormí nada bien. No me preocupaba salir elegida. Es algo a lo que nunca le he dado muchas vueltas. Lo que me quitaba el sueño era la posibilidad de acabar despedida. El jefe había dicho que después de la cosecha iba a echar a uno. Supongo que ahora no habrá tenido que hacerlo. Me alegra saber que mis compañeros continúan en sus puestos. Sam me dijo en las despedidas que debo pensar en positivo y estoy intentando seguir su consejo.
Sam es mi compañero en el restaurante. Él, John, Mark y yo somos los chicos para todo: camareros, pinches, friegaplatos y lo que haga falta. Yo generalmente prefiero trabajar en la cocina. Me ahorro a los clientes maleducados y también los comentarios maliciosos y las preguntas indiscretas. Para bien o para mal, todo el mundo sabe quién es mi padre. Héctor Echeberría era uno de los hombres de confianza de la alcaldesa Monroe hasta que una serie de malas decisiones llevaron a su despido.
Curiosamente la hija de la alcaldesa también ha sido cosechada para el vasallaje. No me alegro. Lo que pasó fue únicamente culpa de mi padre y de su ego desmedido, el mismo que ha hecho que él y mi madre sigan intentando aparentar que somos ricos mientras los ahorros familiares menguan cada vez más. Por eso comencé a trabajar en el restaurante. Ellos pueden hundirse en la miseria si quieren, pero mi hermana y yo saldremos adelante.
Lola Monroe me saluda con una sonrisa cuando me siento a su lado en el desayuno. Es una niña bastante simpática, dulce incluso. Tiene quince años, pero mi hermana a los trece tiene bastante más picardía de la que ella parece tener. Siento una punzada de pena cuando lo pienso, pero no puedo permitirme la compasión. Solo una puede salir viva de la arena y, aunque me sienta como una persona horrible al pensar así, para que yo viva esta niña tiene que morir.
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Olivia viene de un rol y luego intenté mandarla a un syot en inglés, pero no pudo ser. Al ser un drabble tampoco he podido mostrar mucho de ella, pero espero sacarla más adelante, igual que a Lolita, que es una de mis tributos favoritas.
Su canción es rotten to the core de la película Descendientes. Creo que le pega, pero no por mala, sino por dura.
