Me demoré un poco con el capitulo, pero he aquí:
Tres Ataques.
El Samurái Digital
Samanta abrió los ojos.
Estaba en un espacio oscuro. Frunció el ceño, molesta, y puso su mano en la empuñadura de su espada… que no estaba.
Se miró.
Llevaba su ropa de civil, no de Jefa. Incluso tenía los lentes puestos.
Escucho un llanto. Levanto la mirada para ver a una pequeña llorando… Una niña, de unos ocho años, con un largo cabello café oscuro, con una chaquetita rosada, pantalones azules y botines café… Se podía ver que su hombro izquierdo estaba herido por la mancha de sangre…
Samanta palideció al verla.
La niña lloraba, restregándose los ojos, pero no por la herida. Frente a ella se podían ver, en el piso manchado de sangre, dos siluetas…
La joven se mordió el labio, mirando como la niña seguía llorando mientras les pedía a sus padres muertos que se levantaran y no la abandonaran…
Samanta abrió los ojos, sudando.
Estaba en su habitación, que simplemente consistía en una cama, y los demás eran documentos esparcidos desordenadamente. Ella se había quedado dormida en el escritorio frente a su computador, que estaba apagado. Alguien le había quitado los lentes y puesto una frazada encima.
-¿Qué rayos…?- se incorporo, restregándose los ojos. Se podían ver unas ojeras en su rostro, y su cabello estaba más desordenado de lo normal.
-Te quedaste como a hasta las tres- le dijo alguien, y volteo su silla de escritorio para ver a Slayerdramon, quien, por su tamaño, estaba sentado, cruzado de brazos, encima de la cama de la joven.
-Me vas a matar mi cama-
-No te pongas como Kokoromon. Y no peso tanto-
-Ya…- la joven se levantó, bostezando- ¿Por qué no me despertaste…?-
-¿Por qué debería despertarte?- el dragón plateado alzo una ceja, mientras ella se ponía los lentes, y se miraba en el espejo de pared- Me interesa saber que soñaste… Tuviste una pesadilla, ¿verdad?-
-No- la joven tomo un mechón de cabello, dándose cuenta que esta vez la peineta no le ayudaría en aquella batalla- Solo fue un estúpido recuerdo de mis padres-
Slayerdramon frunció el ceño.
-Lo sabía… Te estas agotando mentalmente. Te lo dije y te lo repetiré cuantas veces sea necesario-
-Gasta saliva cuanto quieras- ella volvió a bostezar- Pero te sugiero que mejor vayas a las patrullas-
-Sé lo que intentas hacer, Sam- le recordó- Sé que estas planeando cada detalle del Plan… Pero, temo que estés poniendo tus sentimientos en él-
-¿De qué hablas?- le pregunto, sin mirarlo.
-Temo que coloques la venganza entre medio-
-¿Por qué lo…?- murmuro la joven.
-Porque sabes quién está relacionado a la muerte de…- el dragón plateado suspiro- Samanta, no quiero que tu alma se contamine más. Soy tu compañero, pero no he podido salvarte de la oscuridad que ha entrado en tu corazón desde esa tarde, hace cinco años-
La joven lo había estado escuchando en silencio, suspiro, y le dio la espalda.
-Idiota…- le dijo, sorprendiéndolo- La persona que quiere vengarse, guarda sus heridas, para mantener el sentimiento vivo…- lo miró decidida, a pesar de sus ojeras- Y yo las dejo cicatrizar- coloco su mano en su hombro izquierdo. Lo apretó con fuerza- No tengo tiempo de pensar en cosas que quiero olvidar-
Slayerdramon la miró tristemente, y, cuando iba a hablar, sonó el reloj de escritorio. Ambos lo miraron… Decía que eran las 08:00 AM.
Se quedaron en blanco.
-¡¿QUÉ DEMONIOS…?! ¡¿ESA ES LA HORA?!-se escuchó la voz enfurecida de la joven desde fuera del departamento, al igual que ruidos de cosas caerse y moverse repentinamente.
A los minutos, la joven salió rápidamente del departamento, con su mochila triangular en mano y una barra de cereal en la otra, murmurando por lo bajo, enojada con su compañero que la dejo dormir sabiendo que tenía clases.
Slayerdramon se asomo un poco por la ventana.
Suspiro. La había dejado dormir con la esperanza de que recuperara esas horas de sueño que estaba empezando a perder, aunque eso significara saltarse un día de clases. Suspiro nuevamente, y levantó su brazo derecho, donde tenía su pulsera de Jäger...
En el Digiquartz, en el mismo edificio, en el piso de abajo, donde en el mundo real había una tienda de electrodomésticos, en ese mundo había un taller mecánico.
Jack, algo sucio, estaba enfrascado trabajando en una motocicleta color negro, mientras que, a su lado, Delta A lo miraba interesado, con unas herramientas en los brazos. Alrededor los Piximon y los DemiDevimon peleaban por un alicate.
-Te está quedando bien- le dijo Delta A, sorprendido, incluso se levantó sus lentes negros para apreciar la motocicleta- Ya parece la misma que se arruino en Egipto-
-Sí…- sonrió Jack, mirando como quedaba la moto- Me ha costado restaurarla. En especial porque esa vez la Jefa la uso para…- pero se quedo calladito. De repente, parecía alma en pena.
-Para hacerla explotar- termino Delta A, sin impresionarse al ver como se ponía pálido la liebre.
-¡Eso fue un sacrilegio!- aseguro, enojado- ¡No dejare que te vuelvan a dañar!- abrazo a su moto, con lágrimas de cocodrilo.
Delta A lo miró con una gota en la cabeza.
No importaba si era humano, digimon o I.A… El mejor amigo de un hombre era su vehículo…
-¡Ah!- miró arriba, al ver como Slayerdramon, agachándose, bajaba por las escaleras.
-Ah, Slayerdramon, ¿cómo está la Jefa?- le pregunto Jack, dejando de llorar pero sin soltar su preciada máquina.
-Va tarde a la escuela- suspiro el digimon plateado, sentándose apoyado en la pared, cruzado de brazos y piernas. Suspiro.
-¿Sigue con ojeras?- le pregunto Delta A. El dragón plateado asintió.
-No me gusta que se enfrasque tanto en ese plan en el que trabaja- admitió molesto Jack, ajustando unos tornillos en su moto- Se está obsesionando-
-Lo sé- le recordó molesto el dragón plateado.
-Y… He hablado con Luke sobre si podemos darla a ella de baja unos días- admitió Jack como si no fuera la gran cosa, mirando su moto por si faltaba algo.
Ambos dragones lo quedaron mirando. Pero los otros seis digimon estaban enfrascados en tener el alicate.
-No podemos perder a Luke- le dijo Delta A, quien no se dio cuenta que sus lentes se le resbalaron de la cara.
-Es el segundo líder de Jäger, y el tutor legal de la Jefa- le recordó Jack, algo molesto- Solo digo… Debe descansar. Calmarse un poco. Sé que ahora que P.I. tiene tres I.A. como mua en sus filas es un golpe muy duro para nosotros, y que no debemos atrasarnos, pero…- se rascó la cabeza.
-Creo que ella recibió una llamada de Saburo afirmando la existencia de uno con el mismo sistema que Sky, pero parece que esta en desarrollo- recordó Slayerdramon, meditando.
-A eso me refiero- Jack afirmo con la cabeza, mientras limpiaba su moto- Sé que estamos contra-reloj por El Eclipse que aparecerá en este mundo y en el digital y que le dará el poder a P.I para completar sus planes y toda la cosa…- recordó, con un tono lúgubre y al mismo tiempo sarcástico y burlón- Pero si continua colocando tanto en sus hombros… Ella solo tiene 13 años- miró a Slayerdramon- Que tome un descansó… Es todo lo que quiero-
El dragón plateado suspiro.
-Le dije lo mismo, Jack. Pero ella sigue sin entender… Es algo orgullosa-
-En eso, es idéntica a la Señorita Hinata- sentencio la liebre, alejándose de su moto para contemplarla a su perfección.
Los dos dragones se le acercaron.
-Hiciste un buen trabajo- alago Slayerdramon a Jack, quien se limpiaba la cara.
-Sí… Solo espero que esta vez no le pase algo. Tiene una muy mala suerte para ser una máquina- admitió Delta A, colocando las herramientas en una mesa.
-¡Tranquilo!- Jack se dio aires- No permitiré que le pase…
Pero, de la nada, cierto alicate choco contra la moto, no solo rayándole la pintura, sino que también la tiro para atrás, haciendo que chocara contra unas cajas y que estas rebotaran contra unas repisas con tarros con herramientas, pintura y clavos, que, por el movimiento, cayeron encima de la moto, quedando un desastre.
Los tres amigos se quedaron en blanco.
Delta A y Slayerdramon miraron para atrás, para ver a los tres Piximon y a los tres DemiDevimon quietecitos…
Miraron a Jack, que parecía a punto de…
No, no a punto, se desmayo.
Las clases no mostraban nada extraordinario, excepto claro, lo que Yuu, junto con el profesor y los demás alumnos notaron: La mesa de Wolf estaba vacía.
Tagiru, que solía no prestar atención en clases, miraba el asiento vacío, algo preocupado.
Tocaron la puerta.
El profesor dejo de explicar la materia de geometría, y dio permiso.
Samanta abrió la puerta, jadeando y sudando.
-¡Ah!- el profesor se quedo sorprendido, como sus alumnos.
-Lamento… Lamento el retraso- se disculpo la joven, haciendo una reverencia.
-No te preocupes, Samanta-chan- le dijo Mami, algo sorprendida- No creo que el profesor se moleste si hasta perdona a Tagiru…
-¡HEY!-
Los niños sonrieron divertidos.
-Todo esta bien, Samanta-chan- le dijo el profesor, sonriendo. Ella se incorporo- ¿Eh? ¿Te encuentras bien? Pareces enferma- se preocupo, al ver las ojeras en su rostro y porque estaba más pálida que de costumbre.
-¿Cómo me llamó?- pregunto la joven, alzando una ceja.
-¡¿Eh?! ¡No quise referirme a…!- se excuso el profesor, incomodo.
-Tomare asiento, si no le molesta- la joven entro, pero, a los primeros pasos, tropezó con la mesa de Shouta y cayó al piso.
-¡Ah!- el joven se levantó sorprendido.
-¡Samanta-chan!- el profesor la ayudo a levantarse, mientras algunos, como Tagiru y Yuu, se levantaron de sus asientos preocupados.
-Estoy bien… Solo un golpe- murmuro la joven, con un moretón en la frente y los ojos dándole vueltas.
-Samanta-chan… ¿Te encuentras bien?- se preocupo Shouta
-… Pégate tú y te responderé- le dijo, recuperando bien el sentido.
Tagiru parpadeo sorprendido… Se le hizo familiar ese sarcasmo…
-Samanta-chan, ¿realmente te encuentras bien?- se preocupo el profesor.
-Sí…- la joven se sentó en su puesto.
El profesor la miró preocupado, como los alumnos. Al final, decidió continuar con la explicación de los ángulos, y, cuando estaba dando la lección, se escucho un fuerte golpe y todos se sobresaltaron.
Samanta acababa de quedarse dormida, usando el mesón de clases como almohada.
La joven abrió los ojos, para darse cuenta que volvía a esa oscuridad… La oscuridad de su corazón, donde, nuevamente, estaba aquella pequeña llorando frente a los cuerpos inertes de sus padres, manchada de sangre.
Ella se mordió el labio, y se acerco a la niña. Le dio un coscorrón, deteniendo su llanto.
-Llorar no los traerá de regreso- le dijo molesta Samanta a su pasado, que la miraba asustada.
-¿No… vol… vol…verán…?- tartamudeo la niña, y más lagrimas aparecieron en su rostro, el cual estaba un poco manchado de sangre.
-¡Sí! ¿Qué acaso se me tenían que repetir las cosas de niña?- se fastidio más, y, para su enojo, la niña volvió a llorar- ¡Deja de llorar, idiota!-
-¡Papá…! ¡Mamá…!- lloró la pequeña Sam, y la joven se quedo quieta- ¡Luke! ¡Slayer…! ¡¿Dónde están?!- lloró con más fuerza- ¡Jacky! ¡Sky! ¡Kokory…!-
-¡Deja de llamarlos! ¡No puedes contar con ellos para todos tus problemas! ¡Debes enfrentarlos tú misma! ¡Debes saber defenderte para dejar de ser una carga!- le grito, perdiendo la paciencia.
Pero ella lloraba, llamando a sus amigos.
-¡Deja de vivir dependiendo de otros! ¡Míralos!- señalo los cadáveres- ¡Muertos! ¡Porque dependían de los demás! ¡Ahora escúchame bien, mocosa, este es el mundo real, no el falso mundo de paz y alegría con el que creciste! ¡Debes enfrentarlo! ¡Y nadie te ayudara a superarlo! ¡Ahora despierta!-
Despierta… despierta… ¡Despierta, Samanta!-
La joven abrió los ojos de golpe, al mismo tiempo que se incorporaba del mesón, para darle un cabezazo, sin querer queriendo, a Tagiru en el mentón.
-¡AY!- el joven se alejo de ella, sumamente adolorido.
-¿Eh…?- la joven parpadeo extrañada, y al mismo tiempo somnolienta.
-¡Tagiru, idiota!- Mami le dio un coscorrón al adolorido joven- ¡El profesor dijo que la dejáramos descansar!-
-Pe-Pero- gimió el chico de googles, con lagrimas de cocodrilo por los dos injustos golpes- Ella… Ella estaba hablando en sueños…-
-¿Eh…?- Samanta parpadeo más extrañada, dándose cuenta que el profesor no estaba en clases. Estaban en recreo- ¿Qué paso…?- pregunto, sin evitar un bostezo.
-Samanta-san. Te quedaste dormida cuando empezó la materia- explico Yuu, ignorando a Mami y a Tagiru que estaban a punto de tirarse de las mechas- Y, bueno, como te veías cansada, el profesor decidió que descansaras…- la miró preocupado- ¿Todo está bien?-
Ella frunció el ceño, dándose cuenta a que se refería.
-Sí…- le dijo secamente, pero volvió a bostezar.
-Samanta-chan, deberías llamar a tu tío para venga a buscarte. Parece que vas a enfermarte- le dijo preocupada Mami, tirándole el cabello a Tagiru, quien chillaba de dolor.
-No necesito llamarlo- aseguro la joven, abriendo su mochila para sacar al menos su jugo del almuerzo, para tomar algo con azúcar.
La cerro de inmediato, palideciendo más.
Los tres jóvenes parpadearon extrañados.
No había echado ni un solo cuaderno… Más bien, lo único que había dentro era la basura que, según podía recordar, le había pedido a Sky que la sacara de su habitación…
-¿Sam...?- se extraño Tagiru, cuando ella se levantó de golpe, asustándolo y haciendo que se cubriera el mentón.
-Si… Creo que debería llamarlo- murmuro, y sin decir nada más, salió del salón, para luego tropezar con Kudou Taiki, que se acababa de asomar.
-Ay…- el joven se sobo adolorido el mentón- ¡Ah! ¡Buenos días, Sa…!- empezó a saludar, pero palideció al ver la miradita de la joven.
-¿Qué tienen de Buenos?- le pregunto, con una miradita totalmente asesina.
-Ah-AH-Ah-AH-Ah-AH- tartamudeo el joven líder del Xros heart.
-Si terminaste de ocupar la pasada…-
Se retiro de inmediato, pegándose a la pared, dejando que la joven de ojeras, que echaba humitos, se fuera por el pasillo.
-¿Qué le habrá picado hoy?- se pregunto Tagiru, asomándose por el salón, junto a Mami y Yuu-¡Ah! Taiki-san… ¡¿Eh?! ¡¿Se siente bien?!- se preocupo, al ver que temblaba, aún pegado a la pared.
"Y… Y pensar que du-du-duran-te un tiempo la-la mi-mirada de K-Kiri-ha me- me pareció f-f-f-frí-a" pensó asustadísimo.
-Oh~oh~. Tagiru-san ha tenido problemas ~- sonrió Betsumon, cociendo algo a mano, al lado de Gumdramon, quien sonrió divertido.
-¿Cuándo no tiene problemas?- sonrió, sin darse cuenta que él lo decía. Su amigo asintió de acuerdo- ¿Qué piensa, Kokoromon-sama?- pregunto.
Pero la V-mon, sentada a su lado, no lo miró. Estaba sumamente preocupada, mirando la pantalla del xros loader, donde se podía ver lo que ocurría.
"¿Samanta…?"
Samanta volvió a bostezar, mientras esperaba que Luke contestara la llamada que hacía mediante su teléfono rojo de tapa.
Estaba en el último piso de la escuela, y se estaba empezando a sentir más extraña.
Se agarraba a los barrotes, sintiendo un leve temblor en sus piernas, y sentía que arriba era abajo. La vista se le hacía borrosa mientras sentía fiebre, y como los latidos de su corazón sonaban con mayor fuerza…
Había llegado al limite… Ya no podía soportar tanta fatiga…
-¿Eh? Así que eso es-
Tagiru y Yuu le acababan de explicar a Taiki el extraño comportamiento de la joven, mientras subían al último piso.
-Debe de ser falta de sueño- dijo el joven líder- Pero…-
-¿Pero?- lo miraron ambos.
-Fue la mirada de ella-
-¿Aún le aterroriza?-
-¡Tagiru!-
-Calma, Yuu- sonrió nervioso Taiki- Bueno… Es que… Odio- sus amigos lo miraron- Sí. Era odio lo que había en su mirada… Creo que Samanta tiene problemas serios-
Yuu se quedo callado. Problemas serios… Eso solo podría ser…
-Bueno. Sam es Sam- sentencio Tagiru, sin querer usar más la cabeza para preocuparse- Estará bien- aseguro.
Taiki sonrió, y, como llegaron al final de la escalera, abrió la puerta, para entrar al último piso de la escuela.
Los tres jóvenes se quedaron quietos.
Samanta estaba en el piso… Y a unos metros su celular…
En el xros loader rojo oscuro, Kokoromon palideció…
-¡Sam!- Tagiru, asustado, corría a verla, al igual que los demás-¡Oye, Sam!- la sentó, mientras ella sudaba… Tenía fiebre, y muy alta…
-¿Cómo está?- Taiki y Yuu se le acercaron asustados.
-No sé…- murmuro el joven de googles, y miró a la inconsciente niña- ¿Qué te pasa…?
-¡Tagiru!- se enojo el rubio.
-¡Estoy nervioso, bien!- se disculpo enojado el joven.
-Yuu, ve a llamar a un profesor- le pidió Taiki. El rubio asintió, y se fue corriendo.
Se quedaron quietos al escuchar una voz.
-Samanta… ¿Samanta?-
-¡Es Derek-san!- se dio cuenta Tagiru, mientras Taiki tomaba el celular.
-¿Wolf-san?- el joven respondió.
-…- hubo un momento de silencio- ¿Eres uno de los niños amigos de Samanta?-
-Soy Kudou Taiki- respondió el joven, mirando como Tagiru colocaba con cuidado a Samanta en el piso- Nos conocimos cuando hacíamos la obra de teatro- le recordó- Wolf-san, no sé que ha pasado, pero Samanta esta desmayada. Parece que intento llamarlo…-
Hubo de nuevo un silencio.
-Iré lo más rápido que pueda- y corto.
Taiki miró extrañado el celular por dos cosas: Derek Wolf no pregunto que tenía Samanta, y se sorprendió por el fondo de pantalla… Una mujer rubia, de ojos azules y bata blanca, sonreía al lado de un hombre de cabello atado a una pequeña cola de caballo, y ojos café oscuro, con una polera verde, que se reía divertido. Se podía ver que estaban en un prado.
Cerro el celular al ver a Yuu llegar con dos profesores…
En ese momento, Luke, sentado en uno de los edificios de la ciudad, cortó la llamada.
Miró su celular blanco, que tenía de fondo de pantalla un prado, donde un pequeño Jack que llevaba una polera sin mangas color azul, sonreía al lado de una pequeña Sky con vestido rosa. El niño-liebre tenía en brazos a una bebé humana de ojos café oscuro y un pequeño mechón de pelo de ese mismo color, mirando curiosa al frente. Una Chibimon naranja, de ojos rojo oscuro y con un casco plomo, sonrió a la cámara encima de Sky, mientras que Slayerdramon, apoyado en un árbol, bostezaba…
Cerro el celular, y se levantó. Tenía que cambiarse de ropa.
Sus orejas se movieron de repente, al escuchar el ruido del ondeo de una capa.
Miró para atrás, pero simplemente recibió una descarga que lo hirió, y lo lanzó contra el callejón del edificio, cayendo sobre unas cajas, inconsciente.
La figura de capa y capucha blanca se asomo para ver que Luke estuviera inconsciente. Al cerciorarse, se retiro.
No quería que uno de los más fuertes de Jäger se entrometiera en la prueba de campo.
En el Digiquartz.
-¡Vamos, Jack!- Rapidmon dejo de volar y miró enojado a Jack, que caminaba como alma en pena por las calles, al lado de un divertido Bearmon. Aterrizó frente a él- ¡Deja de lamentarte por la moto!-
-¡Calla!-
-Bueno pero no se enojen- les pidió Bearmon sonriendo.
-¡Quédate calladito!- le pidieron molestos las dos liebres.
Bearmon los miró molesto.
-No me simpatizan- aseguro, y siguió caminando.
-Ah…- Jack se tapo la cara, fastidiado- ¿Por qué tiene que hablar con frases mexicanas?-
-¿Y cuantas veces tengo que decirte que lo hace porque su data se basó, sin querer, en un programa mexicano?- le recordó molesto Rapidmon.
-Ya sé… Pero al menos, a diferencia de otros digimon, no se basó en un programa de…-empezó a decir Jack.
-¡¿Qué ibas a decir?!-
-¡Adivina, Rap!-
-¡Pues te diré que me alegra que tu moto se arruinara!-
-¡¿Cómo?! ¡¿Tienes idea de cuánto tiempo la estuve reparando?!-
-¡¿Y qué pasa si te digo que ni me interesa?!-
-¡¿Y qué pasa si yo te digo a…?!-
-¡Cállense, cállense, cállense, que me desesperan!- grito Bearmon, en medio de ambos, sobresaltándolos.
Ambos se miraron.
-Es que no nos tienes paciencia- le dijeron al unísono, pero se taparon la boca de inmediato.
Siempre les pasaba lo mismo… De alguna forma, después que Bearmon dijera una frase de su programa mexicano, sin querer, alguien daba una respuesta de ese mismo programa. Incluso, una vez la Jefa dijo Fue sin querer queriendo. Y cuando reacciono, golpeo a Rapidmon porque él había provocado la discusión.
Bearmon les sonrió divertido.
-¿Seguimos con la patrulla?- pregunto el pequeño. Sus dos amigos asintieron, fastidiados al caer en el juego del digimon oso.
-¡Eh! ¿No seguirán con la comedia? Era muy buena- escucharon.
Miraron para todos lados para ver, sentado en el borde de uno de los edificios cercanos, a un tigre humanoide de ojos azules, pelaje blanco con rayas negras. Tenía una banda negra en la frente, una polera blanca, pantalones negros y botines grises. Sonrió divertido al ver la expresión de los tres amigos, mostrando sus colmillos.
-Ah… Ah…- tartamudeo Jack, sintiendo un sudor frío.
-¿Así que tú eres uno de los I.A. de Jäger?- resumió el tigre humanoide- No lo entiendo… Si tenemos el mismo sistema, ¿por qué tienes ojos celestes? ¡AH! Perdona, no me he presentado, me llamo Klauen, y tú Jack, ¿verdad?-
Pero la liebre humanoide no se movía. Estaba totalmente sorprendido.
-¡¿Qué quieres?!- pregunto Rapidmon, recuperando el sentido.
-Estoy hablando con él, no con la basura digital- gruño Klauen.
-¿Qué nos habrá querido decir?- se extraño Bearmon.
-¡No ahora, Bear!- pidió Rap- ¡Jack, debemos irnos!- le dijo a la liebre, pero él no se movió. Estaba temblando.
-¿Tienes miedo?- sonrió Klauen, levantándose- No me extraña… Soy un tigre. Un cazador- lo señalo- Y tú, mi presa-
-Rap… Bear…- murmuro con un hilo de voz, sin dejar de mirar asustado al tigre humanoide- ¡CORRAN!- les grito, y hecho a correr hacia el tigre- ¡Defens System!- fue rodeado de energía negra, y saltó hacia Klauen.
-¡JACK!- gritaron los dos digimon.
-Eso…- sonrió el tigre, mientras él era rodeado de energía negra, igual a la liebre-… Veamos cuál de los dos somos el I.A. que merece Defens System-
-Me alegra mucho que la hayan encontrado- agradeció la enfermera de la escuela.
Estaban en la enfermería, en el segundo piso. Constaba con unas seis camas y estantes, donde había medicamentos y documentos.
Samanta dormía acostada en una de las camas. Sus lentes rojos estaban encima de una mesita de noche.
Tagiru, Taiki y Yuu estaban con la enfermera, que acababa de tomarle la fiebre a la niña.
-¿Está bien?- pregunto Yuu, preocupado.
-Parece que solo tiene fatiga causada por el estrés y falta de sueño- explicó la mujer, sonriendo para tranquilizarlos- Solo debe recuperar el sueño perdido- miró a la joven, que dormía con una respiración suave-
Tagiru suspiro aliviado, mientras que Taiki sonrió, pero Yuu aún estaba preocupado.
Sabía que Samanta era la Jefa. Así que, si ella tenía estrés y falta de sueño, podría ser que los Kopierer estaban aumentando… O había otra amenaza…
-¿Van a hacerle compañía?- les pregunto la enfermera, tomando los documentos con el informe de accidente de Samanta- Voy a hablar con el profesor, así que, sí quieren…-
-¡SÍ!- saltó Tagiru, gritándole en el oído a Yuu.
-La cuidaremos. No se preocupe- sonrió Taiki, sin darse cuenta que Yuu amenazaba con el puño a Tagiru, quien reía con una gota en la cabeza.
La mujer asintió sonriendo, y salió de la habitación.
Los tres jóvenes miraron a Samanta, quien se acurruco más.
-¿Saben? Samanta se ve tranquila… A diferencia de cuando esta en clases- admitió Tagiru, dándose cuenta que, realmente, ver su rostro dormido la hacía ver… tierna.
Taiki sonrió, y saco el celular de la joven, para ver de nuevo la foto de sus padres. Sí, se había dado cuenta que eran ellos.
-Oye… Yuu- llamó, y el rubio lo miró- Me parece… Sí, ¿ella dijo que sus padres fallecieron, verdad?-
-Sí, hace cinco años- recordó tristemente el joven- Creo que dijo que eran científicos.
-Ya veo…- Taiki miró la foto- Debe de extrañarlos mucho… Yo no sabría qué hacer si…- suspiro tristemente, y miró a la joven- Debió ser muy difícil-
Tagiru y Yuu lo miraron, sintiendo también tristeza.
-Je… Je…- cierta figura, envuelta en una capa de viaje desgastada, estaba sentada en el último piso de la escuela, afilando una de sus espadas-Je…- la guardo, y se levantó- Vamos… Vamos, querida V-mon- hizo aparecer su arco, coloco una flecha, y apunto al cielo- Llegó la temporada de caza- disparó.
La flecha se elevó hasta una gran altura, y, de repente, fue envuelta en energía amarilla, que exploto, lanzando diferentes flechas a la escuela…
Tagiru, Taiki y Yuu levantaron la mirada al sentir unos temblores en el edificio, junto con unos gritos…
-¡Terremoto!- se asusto Tagiru.
-No…- Yuu se acerco a la ventana, para ver como salían bolas de humo en el enorme patio del establecimiento, donde varios alumnos se alejaban de la explosión.
-¿Qué sucede…?- murmuro Taiki, frunciendo el ceño.
Hubo más sonidos de explosiones, y todo el establecimiento tembló.
Se podían escuchar los gritos de los alumnos, junto al llamado a la calma de los profesores.
-¡Todos, mantengan la calma! ¡Obedezcan a los profesores y no se separen de ellos!- ordeno la voz del director del establecimiento desde los parlantes, pero se podía escuchar claramente los pasos desesperados de varios jóvenes asustados.
Gaiomon, aún en el techo, suspiro fastidiado. Odiaba tanta bulla…
-¿Será un digimon?- murmuro Tagiru. No entusiasmado, sino preocupado.
-Es lo más probable…- empezó a decir Yuu, pero, como los demás, se cubrió con los brazos cuando una enorme ráfaga de aire no solo rompió las ventanas de la enfermería como los frascos, sino que rompió todas las ventanas de la escuela.
Hubieron más gritos, y, una risa…
Gumdramon y Shoutmon, desde sus xros loader, abrieron los ojos, completamente pálidos…
Los tres jóvenes se asomaron a la ventana rota.
Gaiomon, con su capucha puesta, reía divertido en medio del dañado patio escolar.
-¡Un digimon!- se sorprendió Tagiru.
Taiki miró sorprendido al digimon de capa, y se fijo en los que se asomaban por las demás ventanas… Solo había jóvenes.
-¡Tagiru!- uno de ellos era Kiichi, que estaba en el tercer piso.
-¡Kiichi! ¡¿Cómo están?!- Pregunto el joven de googles.
-¡No me creerás…! ¡Pero casi todos están inconscientes!- aseguro el joven.
-¡Claro, humano iluso!- se rió divertido Gaiomon, y todos los jóvenes lo miraron. Se sorprendieron que pudiera oírlos desde esa distancia- Habría sido muy molesto que cualquier humano viera la extinción de los V-mon. Je… Así que use mi energía para dormirlos a todos. Pero veo que los humanos con xros loader se han salvado- silbo impresionado, y señalo a la escuela con su espada- ¡Para todo cazador que quiera saber! ¡Soy un caza-recompensa! ¡Y vengo por la cabeza de la última V-mon! ¡Prometo dejar a sus compañeros y profesores en paz, si al menos viene la susodicha! ¡Créanme, Je, no van a querer que entre al edificio!- y se rió divertido con la idea.
Taiki y Yuu miraron a Tagiru, quien estaba tan sorprendido como ellos.
-¡GAAIOOMOOON!- rugió de repente la voz de Gumdramon, y antes de que Tagiru sacara su xros loader, el pequeño había salido, y, con una rapidez impresionante, salto por la ventana y se abalanzó al samurái.
-¡NO, Gumdramon!- se asusto Tagiru. Se había dado cuenta que ese digimon era peligroso.
-¡ANIKI!- se asusto Betsumon.
Gaiomon se agacho, para esquivar el martillazo del pequeño.
-Jo… El pequeño Gumdramon-kun… Je, jamás pensé en verte de nuevo, pequeño entrometido- reconoció, incorporándose cuando el pequeño aterrizo detrás de él.
-¡GAIOMON!- rugió totalmente enfurecido Gumdramon.
-¿Qué… le pasa…?- murmuro sorprendido Tagiru.
-¡Taiki! ¡Debemos bajar!- llamó la voz de Shoutmon, sorprendiéndolos- ¡Gumdramon no debe enfrentarse a Gaiomon! ¡Es demasiado peligroso!-
-Bien- asintió Taiki, quien no entendía bien, pero si su compañero tenía ese tono de voz asustado, era por algo- Tagiru, que Kokoromon se quede aquí. Yuu, quédate con ella y Samanta- se asomo por la ventana- ¡Kiichi, chicos, no se muevan de donde están! ¡Trataremos de derrotarlo! ¡Pero deben proteger a nuestros amigos!-
-¡Sí!- asintió el joven cazador, al igual que los demás, que dejaron de asomarse.
El rubio asintió. Tagiru recargo a la V-mon, que temblaba de pies a cabeza, y, junto a Taiki, se fue corriendo de la habitación.
Yuu cerro los ojos al escuchar un golpe, y se asomo asustado a la ventana.
Gumdramon acababa de ser lanzado contra la pared del edificio.
-Gumdramon…- murmuro preocupada Kokoromon.
-Estará bien- le aseguro el rubio.
El pequeño choco contra unos arboles, magullado.
Gaiomon, que no se había movido ni unos centímetros desde donde estaba, estaba divertido.
-¡Todos observen al Pequeño Salvaje!- rió divertido- Gumdramon-kun…- negó con la cabeza- ¿Acaso no aprendiste la última vez que nos vimos que no estas a mi altura? ¡Te doy mérito por haber derrotado a ese tal Quartzmon! ¡Créeme, que, cuando escuche la noticia, pensé que hablaban de otro Gumdramon! Porque eres un débil… No me he olvidado, Gumdramon-kun. Tú arruinaste mi batalla contra el Rey- lo señalo con su espada- Ahora él no está para salvar tu pellejo digital-
-¡No necesito al Rey para derrotarte! ¡No necesito a nadie!- rugió enfurecido el pequeño- ¡Pero eso no importa…! ¡¿Por qué tienes como objetivo a Kokoromon-sama?! ¡¿Quién te pagó?! ¡Te juro, que no te permitiré ponerle uno de tus repugnantes dedos encima! ¡¿Escuchaste?!-
Gaiomon alzo las cejas, y se quito la capucha.
-¿Oí bien? ¿Llamaste a alguien con sama? ¿No te pegué muy fuerte?- se rió por lo que dijo.
El pequeño mostro sus dientes, enojado, y se abalanzó a Gaiomon, quien preparó sus espadas
Pero el samurái, al sentir movimiento detrás suyo, miró atrás, y detuvo por suerte el micrófono del Rey. El dragón se le había abalanzado por detrás.
-¡Rey!- Gumdramon se detuvo. Y se dio cuenta que Taiki y Tagiru habían bajado. Se le acercaron.
-¡Gumdramon! ¡¿A qué vino eso?! ¡Fue peligroso!- le dijo enojado su compañero, pero al pequeño no le importo-… ¿Gumdramon?-
El digimon morado miraba al Rey, quien dio un salto para esquivar un sablazo del samurái.
-Shoutmon…-
-Estaré bien- le aseguro el dragón, quien, para sorpresa del joven, miraba con todo el odio posible al samurái.
El digimon de capa empezó a reírse, asustando a los dos jóvenes, y a los que estaban consientes en la escuela.
-¡¿DE NUEVO?!- se rió sumamente divertido- ¡Esta es la segunda vez, Rey, que nos encontramos cuando apaleo a Gumdramon-kun!- miró malignamente al dragón rojo- Le vienen bien las cicatrices-
El dragón frunció el ceño, mientras que su compañero abría los ojos, sorprendido.
-¿Sus… cicatrices…? ¡¿Qué quieres decir?!- llamó Taiki.
-¡Taiki, no te metas!- rugió el dragón, mirándolo de reojo.
-¿Oh? ¿El Legendario Kudou Taiki me habla? Se me han ido las palabras- dijo solemnemente Gaiomon, para después romper a reír- ¡Bromeaba! ¡Es un humano como cualquiera…! Pero- sonrió maliciosamente- ¿Rey? ¿No le ha dicho a su compañero humano quien le desfiguro el cuerpo?-rió.
El dragón rojo tembló enfurecido, apretando con fuerza su micrófono. Miró de reojo a Taiki, y se quedo quieto.
El joven lo miraba horrorizado
-¿Shoutmon…?-
El dragón miró de inmediato al frente, sin querer ver la mirada asustada de su amigo.
Kokoromon, desde el segundo piso, abrió los ojos, totalmente sorprendida.
-¡NO TE BURLES DEL REY!- rugió enfurecido Gumdramon, abalanzándose al samurái.
-¡No, Gumdramon!- grito asustado su compañero.
-¡Firex Vortex!- se abalanzo al digimon de capa, que detuvo el ataque con sus dos espadas, aunque retrocedió unos pasos.
-Oh. ¿Así que sabes nuevos trucos, Gumdramon-kun? El Rey no perdió su tiempo contigo- sonrió el digimon samurái- Pero no vengo ni por el Rey, y menos por ti… ¡Rinkansan!- sacudió sus espadas, que habían estado deteniendo al pequeño.
El pequeño grito de dolor cuando la técnica le dio de lleno, arrojándolo a varios metros.
-¡Gumdramon!- grito asustado Tagiru, corriendo hacia su compañero.
Shoutmon, enojado, pero controlándose, se abalanzo contra Gaiomon, y empezaron a chocar sus armas.
-¡Vamos, Rey!- sonrió Gaiomon, cuando ambos chocaron sus armas, intentando atacar al otro- ¡¿Por qué no evoluciona?! ¡¿Le teme a los Kopierer?!-
-¡¿Sabes sobre…?!- se sorprendió Shoutmon- ¡¿Trabajas para el Proyecto Iluminati?!- rugió, dándose cuenta de todo.
-Sí…- sonrió Gaiomon, y el dragón, como los dos jóvenes, se quedaron quietos- Pagan muy bien. Ni me interesa para que quieren que secuestre digimon, ni porque quieren a la V-mon muerta… Mientras me den mis Digi Code, y cuellos que cortar, estaré satisfecho.
-¡GAIOMON!- rugió Shoutmon, empezando a hacer retroceder al samurái, sorprendiéndolo- ¡¿Traicionas a tu propia raza?! ¡¿Nos estás traicionando?!-
-¡¿Y le interesa?! ¡Para todos los digimon soy solo un asesino! ¡¿Y se sorprende?!- le pregunto, algo enojado- ¡Este es mi camino! ¡No tengo nada por lo que vivir y morir, más que yo mismo! ¡Pero no se preocupe, Rey! ¡Cuando lo mate, ya no tendrá que lamentarse por las vidas que mis espadas tomen! ¡Empezando con la V-mon!-
Grave, muy grave, error…
Gaiomon no entendió como, de repente, la fuerza del dragón rojo aumento. De un movimiento con su micrófono, le arrebato una espada.
-¡Rowdy Rocker!- el dragón empezó a golpearlo, lanzándolo a varios metros.
Gaiomon se reincorporo, para recibir otro golpe por parte del Rey, quien ahora si estaba totalmente enojado…
-¡Gumdramon!- Tagiru tomo en brazos a su compañero, quien se sobaba la cabeza.
-Estoy… bien- gruño el pequeño, con varios moretones en su cuerpo.
Taiki, al lado de ambos, suspiro aliviado al verlo a salvo, pero después miró a su compañero, que peleaba con una fiereza que jamás había visto antes. El haber amenazado la vida de Kokoromon fue lo que despertó la ira del dragón.
Gumdramon miro como el Rey, esquivando un sablazo de Gaiomon, le dio con el micrófono en el mentón, elevándolo a varios centímetros, para darle de lleno en el estómago, haciendo que escupiera sangre.
Apretó sus puños, enojado. Esta vez, no iba a meterse en la pelea…
El samurái rodo por el piso, riendo divertido. Se iba a incorporar, pero el pie de Shoutmon, puesto con fuerza en su cabeza, lo detuvo.
-Jo… ¿Qué hará Rey?- pregunto divertido Gaiomon- ¿Me decapitara?-
-Te cazaré- le aseguro fríamente el Rey- Te vigilare, y no te permitiré lastimar a nadie más-
-Je…- una sonrisa maligna apareció en el rostro del samurái- ¿Ni siquiera… a su amada?-
Shoutmon abrió los ojos, totalmente sorprendido. Aprovechando aquel segundo que impacto la noticia al Rey, Gaiomon, velozmente, empuño su espada y atravesó con ella al dragón rojo, quien escupió sangre.
-¡Shoutmon!- grito Taiki, horrorizado.
Gumdramon palideció.
-¡CUER-!- se asusto Kokoromon, pero alguien le tapo la boca, dándole un susto de muerte.
Yuu miró atrás, para ver, sorprendido, a Samanta tapándole la boca a la V-mon. La joven se había puesto los lentes. Se podían ver sus ojeras, sudaba y estaba totalmente pálida, pero con una mirada decidida.
-Quédate quieta y no delates tu posición- le ordeno, levantándose.
-Samanta-san…- murmuro Yuu, preocupado.
-Dormí poco, pero suficiente- la joven sacó una pequeña esfera negra de metal del bolsillo de su pantalón.
-¡¿Vas a pelear?!- se asusto Yuu- ¡No puedes! ¡Estas muy cansada!-
-¿Y?- la joven lo miró decidida- Nunca necesite que se preocuparan por mí por cosas así, y no será ahora este momento- apretó la esfera, que brilló, y un circulo de datos la rodeo. Cuando desapareció, tenía su traje de Jefa- Así que no te metas en mi camino-
Shoutmon agarro la espada del samurái, y, con todas sus fuerzas, la rompió. El digimon de capa abrió los ojos, sorprendido.
El dragón rojo retrocedió, sacando el filo del arma de su cuerpo. Jadeaba un poco, pero no parecía muy afectado.
-Lamentablemente para ti, Gaiomon… Me he acostumbrado a estos ataques- le aseguro el Rey.
Gaiomon se levantó, y temblaba de pura ira. Miró su espada rota, y después enfurecido al dragón rojo, que se preparaba para su siguiente movimiento. Sonrió. Sacó su arco y flecha y apunto con él a Shoutmon.
-Sí… Es lamentable que se acostumbre a esos ataques… Pero ellos no- disparó la flecha, que, para sorpresa de los presentes, desvió su rumbo hacia Tagiru, Taiki y Gumdramon.
Hubo una explosión donde estaban.
-¡TAIKI! ¡GUMDRAMON! ¡TAGIRU!- rugió horrorizado Shoutmon, sintiendo como su cuerpo empezaba a temblar.
Sintió una risa detrás suyo, se dio vuelta en el momento en que Gaiomon, con su espada rota, hacia un corte diagonal hacía él, no solo hiriéndolo, sino que también rompió su protector y su bufanda.
El dragón rojo, por el impacto del ataque, rodo por unos metros.
Gaiomon rió divertido, con la espada con la sangre del dragón en mano.
-¡Cuernomon!- escuchó. Miró y vio como una V-mon naranja con un cinturón cruzado negro en el pecho, guantes negros y vendas debajo, más una capa gris con capucha, acababa de aterrizar al lado del Rey. Se agacho preocupada hacia él- ¡Aguanta!- para su sorpresa, empezó a usar poderes curativos.
-¡Kokoromon!- Yuu se asomo, y echo a correr por el pasillo. No se dio cuenta cuando la v-mon salió, pero sí cuando ella se fue…
Shoutmon frunció el ceño, y abrió los ojos para ver a Kokoromon curándolo.
-¿Ko…?- intento incorporarse, pero gimió de dolor.
-¡Aguanta!- pidió la digimon.
-¿Cómo fue que llamaste al Rey?- escuchó detrás de ella, y se quedo completamente quieta. Gaiomon, detrás suyo, la miraba divertido
La V-mon lo miró de reojo, asustada.
-¡Gaiomon…! ¡N-No te... a-atrevas...!- gruño el dragón rojo, intentando al menos sentarse.
-Je… Esto va a ser divertido- aseguro el samurái, levantando su espada buena.
En eso, un látigo celeste salido de la bola de humo provocada por la flecha, se enredo en el brazo del samurái, sorprendiéndolo.
Lo jalaron con fuerza hacia el humo, alejándolo de los dos dragones.
Un puño de guante negro salió del polvo, y golpeo con una gran fuerza al samurái en el rostro, creando una onda que hizo desaparecer el polvo, para mostrar a Taiki, Tagiru y Gumdramon inconscientes en el piso, y a la Jefa, quien dio más impulso a su puñetazo, y lanzó a varios metros a Gaiomon, haciendo que chocara contra las rejas del establecimiento y las doblara con su peso.
Shoutmon se quedo con la boca abierta, totalmente sorprendido, mientras que Kokoromon suspiro aliviada. El dragón rojo no fue el único sorprendido. Kiichi y los demás cazadores se asomaron al escuchar ese ruido, para ver totalmente atónitos la escena.
Taiki y Tagiru fruncieron el ceño, mientras la Jefa daba unos pasos hacia adelante, alejándose.
-¡Taiki-san! ¡Tagiru!- Yuu se les acerco, jadeando.
-¿Qué...? ¿Debo ir a la escuela…?- pregunto el joven de googles desorientado. Sacudió su cabeza, para orientarse, y después vió a Gumdramon, aún inconsciente…
-Ah…- Taiki se incorporo, recuperando el sentido- ¡Jefa!- miró a la joven, que ya se había alejado y se dirigía hacia Kokoromon, quien palideció de repente.
-¡TONTA!- le dio un coscorrón- ¡Te expusiste al enemigo!-
-P-Pero- gimió la V-mon, sobándose la cabeza- ¡Cuernomon estaba en peligro!- lo señalo, y el dragón palideció.
-Si tanto te preocupas por él, cásate con él- ordeno al Jefa, fastidiada. Kokoromon se sonrojo, pero no tanto como Shoutmon. Tenía la boca abierta, estaba totalmente rojo, que hasta su rostro brillaba, y echaba vapor.
-¡Ah! ¡¿Tienes fiebre?!- se asusto Kokoromon.
Gaiomon se incorporo, sobándose sumamente adolorido el rostro.
-Auch… Ay…- se levantó, pero se tuvo que apoyar en un árbol- ¡Eso me dolió!- miró enojado a la humana- ¡¿Tu eres la Jefa, verdad?!- la señalo enfurecido- ¡Sabía que tenías una fuerza sobre-humana…! ¡Pero me retracto! ¡Tienes una fuerza infernal!-
La joven bufó, y activo su espada de energía.
-Oh~… ¿Así que pelearas contra mí, humana?- se dio cuenta Gaiomon, preparando sus espadas.
La Jefa frunció el ceño. La vista se le estaba haciendo borrosa, y sentía cada centímetro de su cuerpo pesado. Y le empezaba a costar respirar.
-¡Kokoromon!- llamó de repente, y se abalanzó a ella, sorprendiéndola. Le dio tal patada que la mandó a volar, viendo como se perdía de vista en el cielo como un puntito, mientras se escuchaba "¡¿AHORA QUE HICE…?!"
Todos se quedaron en blanco. Hasta Gaiomon.
La Jefa jadeo y se sostuvo de sus rodillas. Ahora Kokoromon estaba lejos del caza recompensas.
-¡Jefa!- Tagiru se le acerco echando humo de la cabeza- ¡¿Por qué le hiciste eso a Kokoromon?!-
Pero ella lo empujo, y, con su espada, detuvo las dos de Gaiomon, que se le había abalanzado.
-¡Jefa!-
La joven y el samurái empezaron a chocar sus armas. El digimon saltó para atrás, sorprendido.
-Vaya… ¿Puedes seguir mis movimientos?- se sorprendió. La joven convirtió su espada en su látigo, lo lanzó contra el digimon, quien lo agarro y la jaló hacia él.
En eso, ella uso de soporte el pecho del digimon para detenerse, sorprendiéndolo. Había caído en su truco.
De un rápido movimiento, la joven desenvaino su katana, y le hizo un tajo en el rostro a Gaiomon, quien grito de dolor, pero, aún así, no desperdició su tiempo, y, utilizando su espada rota, le hizo un corte en el pecho a la joven, quien abrió los ojos, sorprendida.
-¡JEFA!- grito asustado el Xros Heart.
Ambos rodaron por el suelo en direcciones diferentes. Gaiomon se cubría el rostro, adolorido, mientras que la Jefa se levantaba apoyándose en su katana, intentando detener el sangrado, pero su cuerpo no le respondía… Sintió como venía de nuevo la fiebre, los mareos, la visión borrosa…
No pudo aguantar más, y cayó inconsciente al piso. Su palo negro rodo por el suelo, pero ella aún tenía sujeto firmemente su katana.
-¡JEFA!-Tagiru, sin pensarlo dos veces, se le acerco corriendo.
-¡Tagiru! ¡Jefa!- se asusto Taiki, quien no podía levantarse, al igual que su compañero, mientras que Yuu no se podía mover por el miedo que recorría su cuerpo, a pesar de que Damemon le pedía que lo recargara…
-¡Aguanta, jefa!- le pidió Tagiru, sentándola, pero ella estaba inconsciente.
Gaiomon se levantó, y todos lo miraron. Se quito las manos del rostro, para mostrar un tajo en su ojo izquierdo, el cual estaba cerrado… Había perdido su ojo…
-¡HUMANA!- rugió enfurecido el digimon, y se abalanzó a los dos jóvenes.
-¡DETENTE!- rugió Shoutmon, pero no podía levantarse por completo.
-¡T-TIME SHIFT!- grito asustado Tagiru, y un portal al Digiquartz los absorbió a ambos, en el momento en que las dos espadas pudieron liquidarlos…
Gaiomon rugió enfurecido.
-¡TE ENCONTRARÉ!- aseguro, enojado, y, olvidándose del Rey, y de la V-mon, se fue de la escuela de un salto, dejando una estela de humo.
Taiki jadeo asustado y sorprendido…
Ninguno se movió. Todo había pasado muy rápido.
-¡Jack!- grito Rapidmon, intentando liberarse del hielo que apresaba sus dos manos, mientras Bearmon lo empujaba.
-¡Cállate, cállate, que estoy desesperado!- le grito el pequeño, tirándolo con todas sus fuerzas.
Hubo otra explosión detrás de ellos, de la cual Jack salió rodando, todo amoreteado, y con un hilo de sangre en la sien izquierda. Aún tenía su programa de defensa, como Klauen, que se le acercaba divertido, aunque tenía sus moretones.
-Vamos empate, liebre…- gruño- ¡Acabemos con esto!- se le abalanzó.
Jack se incorporo, creando hielo en sus puños. También se le abalanzó.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-
Kokoromon seguía elevándose, hasta que empezó a caer en picada.
-¡NO! ¡NO! ¡NO…!-
Aterrizo en un terreno baldío, que, por su suerte, estaba vacío. Aunque su aterrizaje creo una estela de humo.
-Ay… Ay… Ay…- la digimon se sentó, totalmente mareada- Mis ojos… Mis ojos… vueltas… Altura…-
-Ay… Ay… Ay…- escucho, y se quedo quietecita. Reconoció esa voz. Miró para abajo.
El terreno baldío no estaba vacío. Cierto rubio fue, sin querer, su almohada.
-Eso… dolió- gimió Kai, y miró arriba, para ver a Kokoromon encima de él.
Ambos parpadearon sorprendidos.
-¡¿TÚUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU?!-
¡Espero que les haya gustado y no olviden comentar ^^!
Un aviso. No creo poder subir los demás capitulos durante un buen tiempo. Estoy en periodo de prueba (*o*) y a los de cuarto nos tienen hasta la coronilla por lo de la PSU (T-T) Aún así intentare subir cuanto antes el proximo, aunque también estoy trabajando en un proyecto en especial: Pienso hacer un fan-ending de esta historia. Estoy ya con los bosquejos y tengo la música.
Bueno, espero no estar fuera mucho tiempo. ¡Haré todo lo posible para subir el proximo ^^!
