La Jefa.

Samanta Wolf.

Era un día soleado, y las calles de Berlín estaban con el normal transito de autos.

En una de las casas, una de dos pisos, con un estacionamiento donde se veían un auto blanco y una motocicleta negra, con unos juguetes de niños tirados, se podía escuchar claramente el sonido de la televisión del hogar.

-¡Jack!- una mujer rubia de pelo largo con corte recto, que llevaba una cuchilla en mano al salir de la cocina, se asomó al salón, donde una pequeña liebre humanoide de ojos celestes, con buzo azul con marcas naranjas, jugaba divertido en la video consola conectada a la pantalla- Bája el volumen-

-Pero, señorita Hinata, no se escucha si lo bajo- refunfuño el pequeño Jack, pero se asustó al ver el arma blanca que tenía la rubia en las manos- ¡LO APAGO DE INMEDIATO!-

-¿Falta para comer?- pregunto una pequeña Sky sentada en la alfombra. Tenía la misma edad que su hermano, con el cabello gris bastante largo, con un vestido morado, mientras leía un cuento, y, a su lado, una joven Chibimon naranja de ojos rojo oscuro con un casco gris comía unos caramelos.

-Estoy lavando la losa- le sonrió dulcemente Hinata, mientras Jack le bajaba el volumen a la televisión- Y Félix va a tardarse más de lo esperado en el laboratorio-

-Ha tenido mucho trabajo últimamente- opinó Slayerdramon, dentro del xros laoder plateado que estaba en uno de los bolsillos de la Aonuma, quien lo sacó- Deberías decirle que descanse y no se precipite-

-Que tome vacaciones- sonrió Kokoromon- ¡Vayamos a Hawaii!-

-No te metas, Kokoromon- la regañó el dragón plateado, haciendo que la pequeña sonriera nerviosa.

-Se lo he dicho, pero es bastante entusiasta- suspiró la mujer- Y Luke no ayuda mucho en eso- miró a la liebre de ojos rojos que llevaba su típico buzo gris claro, y, tranquilamente, estaba atornillando unos objetos en la mesa del comedor, que estaba unido al salón.

Las orejas de Luke se movieron levemente, y miró de reojo a Hinata, que lo quedó mirando.

-… Soy inocente- murmuró, y continúo con su labor.

Hinata suspiró.

-Un día de estos el Señor Félix va a incendiar la casa~- aseguró divertido Jack, pero se calló porque la rubia empezó a tirarle una de sus mejillas- ¡AY! ¡AY! ¡AY!-

-Querido Jack, si la casa se quema, me aseguraré de que también se lleven las llamas todos tus videojuegos y tus revistas- le informo Hinata, sin dejar de sonreír tenebrosamente.

-¡PERDÓN!- se disculpó aterrado Jack.

-Así está mejor- sonrió la rubia, dejándole la mejilla roja.

Sky y Kokoromon se rieron divertidas, en cambio Slayerdramon suspiró. Luke simplemente continúo atornillando su trabajo, ignorando lo que sucedía.

-¡Papá! ¡¿Por qué nunca me defiendes?!-pataleo Jack, mirando a Luke.

-No soy tu padre, soy tu hermano- murmuró la liebre de ojos rojos, sin despegar la vista de su trabajo.

-Discúlpame la vida por siempre confundirme- Jack infló los cachetes, molesto. Hinata, en cambio, miró algo preocupada a Luke, pero después suspiró.

-¿Pasa algo?- preguntó curiosa Kokoromon, tomando su atención.

-¿Eh? Nada, Kokory- le sonrió la mujer- Este…- miró el reloj de pared- Vaya, se está haciendo tarde. Luke- se acercó a la liebre, que movió sus orejas, indicando que la escuchó- ¿Podrías ir buscar a Sam a la escuela?-

La liebre se quedó quieta, y miró de reojo a Hinata.

-No- y continuo con su trabajo.

La mujer suspiró, mientras que Jack, Sky y Kokoromon se rieron por lo bajo.

-A Lucky no lo agradan los niños pequeños- recordó divertida Sky.

-Ustedes también son pequeños-les recordó Slayerdramon.

-Tenemos 9, y Samy 5- le hablaron los tres niños.

-¡Por favor, Luke!- Hinata juntó sus manos, suplicándole a la liebre, que la ignoró- Aun tengo que hacer la cena, Félix está trabajando abajo, y Héctor aun esta en servicio-

-No-

-¿Pero por qué no?- la rubia lo miró poniendo sus manos en la cadera, pidiendo una explicación.

-... Sabes que no me agrada tu hija- le recordó Luke, observando si quedó bien puestas las piezas que estaba juntando- Es demasiado consentida, y muy desobediente-

-Lo dices porque Samy no suele escucharte en los entrenamientos- se rió por lo bajo Jack.

-Luke, es normal que Samanta sea así: Tiene solo cinco años- le recordó Slayerdramon.

-Jack y Sky, a esa edad, eran más maduros- murmuró Luke, ignorándolo.

-¡Gracias~!- sonrió la pequeña de orejas de conejo-

-¡¿Y yo?!- pidió saber Kokoromon.

-Peor-

La pequeña Chibimon se amuró.

-Por favor, Luke- volvió a pedirle Hinata, pero este ya la ignoró por completo- Bien, sí así van a ser las cosas- simplemente, ella se retiró.

-Este… tengo un mal presentimiento, hermanito- Sky miró preocupada a Jack, quien volvía a concentrarse en su juego.

-Solo ignora lo que vaya a pasar- le sugirió Jack.

-¿Habrá guerra?- preguntó curiosa Kokoromon.

-Lo más probable-

Luke, ignorando la charla de los menores, continuo con su trabajo. Estaba arreglando una parte del proyecto que estaba trabajando con Félix en el sótano, ya que se había roto gracias a la niña a la que querían que fuera a buscar.

Levanto la pieza metálica ya reparada, observando si había pasado algo por alto, cuando esta se cortó a la mitad, junto con el resto de la mesa, dejándolo en blanco.

-¡¿AH?!- Jack, Sky y Kokoromon dieron un salto por la sorpresa y el susto, mientras Hinata, con la espada de su marido en mano, frente a Luke, que aún tenía los dos pedazos de metal en cada mano, lo miraba sonriendo.

-Te lo vuelvo a pedir, querido Luke. ¿Irías a buscas a mi pequeña? ¿O tengo que cortar algo más para que vayas?- le sonrió siniestramente Hinata, mientras Slayerdramon suspiraba.

Luke, simplemente, la miró con un tic en el ojo.


¿Por qué tenían que pedirle semejante cosa?

Normalmente, él, Luke, no se molestaba cuando le pedían algo, pero, el ir a buscar a aquella niña molestosa era demasiado. Había vivido siglos y siglos, y había aprendido que jamás se llevaría bien con los niños pequeños, especialmente con los que eran amigos de su idea.

Eso pensaba Luke que, con su forma humana, subía del subterráneo después de tomar el metro, caminando por las calles en busca de aquella niña que, era su aprendiz, y su dolor de cabeza…

Llegó al jardín infantil, donde varios niños ya eran retirados por sus padres.

Frunció levemente el ceño al ver, entre todos esos niños de entr años que esperaban a sus padres, que no estaba la niñita insoportable.

-Ah, Señor Derek- lo saludó una de las parvularios-¿Vino a buscar a Sam?- le sonrió.

-… Sí- murmuró, molesto con tal idea.

-Pues… verá…- sonrió nerviosa la mujer, tomando la atención de Luke.

-¿Pasó algo?- frunció el ceño el pelinegro.

-Es que… Sam volvió a pelearse con sus compañeros- explicó la mujer.

Luke la quedó mirado, y cerró los ojos, con un tic en la ceja.

De nuevo, esa niña, volvía a darle otro problema…


Sentada en la acera, al frente de su salón de clase, la pequeña Samanta, de cinco años, frunció el ceño, inflado los cachetes.

La pequeña llevaba su cabello largo amarrado en dos coletas, tenía una camisa blanca y un pantalón corto color morado. A su lado, estaba una mochila rosa con cara de conejo.

Volvió a fruncir el ceño, mas enojada, aunque eso la hacía ver muy tierna.

-¡Samy!- la llamó su profesora, acercándose a la pequeña-¿Qué haces aquí? Te dije que esperaras en la sala-

-No me gusta- la niña miró para otro lado, a lo que la mujer suspiró por el genio de aquella pequeña.

-Bueno, tu tío vino a buscarte- le informó la mujer, señalando con su cabeza a Luke que ,bastante lejos, con las manos en los bolsillos, no mostró ninguna señal de acercarse a la niña.

Samanta miró a Luke, y lo miró enojada, haciendo que él frunciera el ceño. Ambos empezaron a tirarse chispas por los ojos, haciendo que la docente sonriera nerviosa.

"Idiota…" pensó la pequeña de cinco años.

"Malcriada…" pensó Luke, bastante fastidiado.

Después de disculparse por los problemas ocasionados por Samanta, ambos salieron del establecimiento, aunque, claro está, Luke caminaba con las manos en los bolsillos, seguido de Samanta, quien con su mochila en la espalda, lo seguía de lejos, sin dejar de dedicarle aquella mirada molesta que solo tenía para él, fastidiándolo levemente.

Eso le molestaba. Él nunca perdía la paciencia, era tranquilo, o, como Félix una vez le dijo, introvertido. Sí ocurrían explosiones en el taller, y quedaba chamuscado junto al Wolf, no decía nada, ya que era algo normal en los inventos en los que trabajaban. Si Hinata le pedía ayuda para las compras, la acompañaba. Si Héctor lo invitaba a una competencia de trote, lo ignoraba olímpicamente. Si Kokoromon y Sky le jugaban una broma, lo tomaba normal, porque ambas solo querían hacerlo sonreír. Si Jack lo invitaba a jugar, él normalmente lo ignoraría, pero, si el pequeño se veía deprimido, aceptaría la invitación. Si necesitaba hablar de algo importante con Slayerdramon, lo hacía, ya que este era alguien que conocía bastante el Mundo Digital, y la información que le proporcionaba le servía bastante.

Lo que sí le molestaba, era la actitud de la más pequeña de la familia. No podía aguantar la actitud caprichosa y altanera que tenía esa enana que le llegaba hasta la rodilla. Si la entrenaba, era porque Hinata se lo pidió, pero lo malo de eso que la muy señorita contrajo la costumbre de apalear a sus compañeros de clase, solo si la molestaban, y lo peor era que normalmente se metía con las niñas.

Suspiró levemente, preguntándose como fue que término en semejante situación. Antes, era uno de los seres más peligrosos de su mundo, y ahora, tenía que vigilar a la niña más arrogante que había visto en toda su larga vida.

Hablando de la niña, ¿estaba muy callada?

Miró de reojo para atrás, para ver que la enana no estaba. Se detuvo de inmediato y miró para todos lados, molesto porque la niña humana usara parte de su entrenamiento para escapar de él. Bueno, lamentablemente para ella, incluso en su forma humana tenía un buen olfato, por lo que, fastidiado, siguió el olor de aquella niña mimada.

Después de caminar un tiempo, la encontró en uno de los parques del lugar, pero se detuvo al ver que ella estaba sentada en el piso, asustada frente al enorme perro que le gruñía.

Frunció el ceño, y caminó hacia la pequeña.

-¡A-Aléjate!- ordeno Sam al perro, que le mostró los colmillos- ¡Vete!-

El perro le ladró, asustandola, y más cuando se le abalanzó, pero el pie de Luke aterrizó con fuerza en la cabeza del animal, tirándolo al piso, sorprendiendo a la niña.

-¿L-L-Luke...?- tartamudeo asustada Samanta.

Él la miró de reojo, y sacó su pie del perro, quien se fue corriendo del lugar, atemorizado con aquel ser que identifico como alguien demasiado peligroso.

Luke miró irse al can, y se volteo a ver a Samanta, que seguía sentada, mirándolo con los ojos llorosos.

¿Qué se supone que debía hacer? ¿Consolarla? ¿Regañarla? ¿O ignorarla? Le apetecía lo último...

-¡Idiota!- le gritó la niña, tomándolo desprevenido- ¡¿Qué haces aquí?!-

-... Ahuyentar al perro- murmuró Luke, frunciendo el ceño.

-¡Bha! ¡No necesitaba tu ayuda!- aseguró Samanta, parándose y limpiándose los pantalones cortos.

-... Si no lo necesitabas, ¿por qué gritabas?- murmuró el hombre de lentes negros, haciendo que la niña se quedara quieta.

-¡Idiota!- le respondió esta, mostrandole la lengua.

Definitivo. Esa cría humana era peor que cualquier monstruo a los que había enfrentado.

-... Vamonos...- murmuró, mirándola, pero se sorprendió levemente al ver que ella seguía con los ojos humedecidos, mirándolo enojada.

-Idiota... El perro... pudo morderte...- murmuró molesta la niña, sorprendiéndolo- ¡No soy una niña indefensa! ¡Se cuidarme!-

-... No, no puedes- aseguró Luke, recibiendo un gesto burlón por parte de la niña- ¿Por qué te alejaste?-

La pequeña dejó de hacerle burlas, y, con las mejillas sonrojadas, miró las flores que habían detrás suyo.

-... ¿Por flores?- murmuró Luke, sobresaltando a la niña.

-¡N-NO!- negó ella, molesta.

Luke la quedó mirando, y simplemente se empezó a ir, molestando a la niña.

-¡¿No vas a seguir preguntándome?!- exigió saber, siguiéndolo- ¡Así no se trata a una dama! ¡Grosero!-

-...- como siempre, la ignoró.

-¡Responde!- la niña le tiró su mochila, pero él, sin voltearse, se agachó, esquivándola, la agarró de los tirantes, y la llevó al hombro.

Samanta infló los cachetes, molesta porque no le llegó el golpe, y ni siquiera la regañó por tirarle algo.

-¡¿Por qué siempre eres así?!- la niña aumentó la velocidad de sus pequeños pasos, para caminar al lado del fastidiado adulto- ¡Siempre me ignoras! ¡Nunca me escuchas! ¡Deberías escuchar todo lo que te digo!- aseguró, sin darse cuenta que Luke miraba para otro lado, pidiendo que alguien le tapara la boca- ¡Papá te creó! ¡Así que, como él es tu jefe, yo soy tu jefa!-

Luke se detuvo al escuchar eso, haciendo que la niña, sorprendida de su reacción, también se detuviera, quedando frente a él.

-... No te pongas en la misma categoría que tu padre- le pidió Luke, frunciendo el ceño.

-¡¿Y por qué?!- reclamó Sam- ¡Eres el sirviente de papá!- le grito, sin medir sus palabras- ¡Mi sirviente...!- pero no pudo terminar, porque Luke le tiró su mochila, haciendo que cayera sentada al asfalto.

-... No le sirvo a nadie- le aseguró Luke, mientras ella se restregaba los ojos- A ningún humano...-

Entonces, Samanta empezó a llorar.

Luke frunció el ceño, fastidiado. Le gritaría si estuviera acostumbrado a esas actitudes, pero no solía reaccionar con emociones tan fuertes.

-¡Malo!- lloró Samanta- ¡Eres un malo!-

-... Lo sé- murmuró Luke, sin despegar al vista de la niña.

Fue un momento que, si lo hubiera visto un tercero, lo catalogaría de incomodo, ya que Luke, durante el llanto de Samanta, no la consoló, ni se agachó para verla, solo estuvo parado frente a ella, sin inmutarse ante las lagrimas de la pequeña.

Después de un rato, Samanta dejó de llorar. La pequeña se restregó los ojos, se levantó, colgándose la mochila a la espalda, y miró con odio a Luke.

-Te odio-

-... Y yo a ti-

La niña lo miró más enojada, y dio media vuelta, tomando el camino al metro para ir a la casa, seguido de un fastidiado Luke...


En la Noche.

Luke, con su apariencia de liebre, estaba dándole una mantención a la motocicleta negra de Héctor, recordando levemente la cena, donde un chamuscado Félix (después de una explosión en el sótano) le exigía saber por qué su querida hija estaba tan enojada.

Félix era un buen amigo suyo. Era bastante inteligente, muy hábil con las máquinas, pero, hasta él podía decir abiertamente, que también llegaba a ser un "condenado idiota". Era, lo comúnmente conocido, "un padre chocho".

Para Luke, Félix era uno de los responsables de que la pequeña Wolf fuera tan insoportable, por consentirla en todo.

-Luke-

Una de las orejas del pelinegro se movieron, dándole a entender a Aonuma Hinata que la había escuchado.

La rubia se le acerco, observando la motocicleta que reparaba su viejo amigo.

-¿Sabes? A Jack le gusta esta moto- le mencionó- Creo que Héctor se la va a regalar cuando se compre otra-

-... Jack cuida sus cosas, así que no habría problemas- murmuró Luke, haciendo que su amiga sonriera.

-¿Pero vas a enseñarle a conducir?- preguntó, curiosa.

-... No conduzco vehículos- le recordó Luke- Me mareo en ellos-

-¡Ah! Cierto, lo había olvidado. No te gustan los autos o las motos. Prefieres los aviones. Je, esa es tú única debilidad, junto a las zanahorias- sonrió divertida la rubia.

-... No me gustan, prefiero la carne-

Hinata sonrió.

-Oye, Luke. ¿Por qué Sam está tan enojada contigo? ¿Se pelearon?- preguntó, entre seria y curiosa.

Luke la miró de reojo, dejando de ajustar una tuerca en la motocicleta negra.

-¿Por qué discutieron?- la rubia se agachó, para estar a su altura.

-... No me agrada- murmuró Luke, rociando con un poco de lubricante en una de las ruedas del vehículo- Es demasiado egoísta para su edad-

-Luke, querido. Ella solo tiene 5 años- le recordó Hinata- No puedes pedirle que actúe como un adulto-

-... Si con solo 5 años me considera su sirviente, entonces se convertirá en toda una Wolf cuando sea adulta- murmuró Luke, dejando de pasar un paño por la superficie de la moto.

Hinata lo miró, bastante sorprendida por el comentario de su viejo amigo. Suspiró, y se abrazó las rodillas, tomando la atención de Luke.

-... Tienes que comprenderla... Ella tiene sangre Wolf, después de todo, pero eso no significa que será una tirana como sus antepasados. Solo mira a Félix, él no es oscuro ni nada por el estilo, y tampoco Cerezo-san, su hermana-

-... Ellos son una excepción a la regla- murmuró Luke- Ella nació con mucho poder... Es peligrosa, y lo sabes. Y tiene una actitud bastante egoísta, como la comunidad humana en general-

-Luke...- Hinata lo miró, preocupada-... ¿Tanto te dolió lo que mi pequeña me dijo?-ante eso, la liebre levantó de golpe sus orejas, y la quedó mirando, parpadeando unas dos veces- ¿Eh? ¿No te diste cuenta que estas dolido?- se extrañó la rubia.

-... Yo... No estoy dolido- murmuró cuidadosamente Luke, algo pensativo-... Es solo que no la soporto-

-¿De verdad?- Hinata lo miró, sonriendo-¿Sabes? Hoy Samy se peleó con unos niños- la liebre asintió- ¿Y sabes por qué?- él negó- Porque se burlaron de ti-

Luke se quedó quieto, y la miró sorprendido, lo cual no era algo normal, ya que muy pocas veces demostraba sorpresa.

-Tu sabes lo que dicen de mi las madres de los compañeros de Sam- le recordó Hinata, sin dejar de sonreír- Ellas se creen todo lo que dicen las revistas de farándulas sobre que me casé con un flojo o un loco, aunque Félix sea un científico con buena fama en la comunidad tecnológica, pero ellas ni siquiera saben lo que significan esas cosas, así que las ignoro- lo último lo dijo con una sonrisa que intentaba mostrar amabilidad, aunque fuera rodeada de aura asesina, asustando levemente a Luke- Pero... Como consideran a Félix un flojo, y como nadie tiene información tuya como "Derek Wolf", te consideran un total vago- mencionó, haciendo que Luke moviera levemente las orejas, algo extrañado- Y, bueno, los hijos de esas madres le preguntaron a mi linda y querida Samy si es verdad que eres un vago, que solo estorbas en la casa o cosas así...- la mujer se río siniestramente- Mi linda flor los dejó en su lugar-

Luke la miró parpadeando, acostumbrándose al aura asesina que recorría a la Aonuma, pero, aún así, no podía evitar sentir sorpresa al escuchar que, la tan egoísta y altanera mocosa hubiera hecho eso por él. Entonces, se dio cuenta de inmediato por qué la pequeña Wolf había ido por las flores: Eran para él. Y el hecho de que le pidiera su atención era porque, más que seguro, quería explicarle por qué se metió en una pelea con sus compañeros.

-¿Sabes, Luke?- le preguntó Hinata, tomando su atención, y extrañándolo, ya que ahora sonreía tristemente- Samy siempre se mete en peleas, porque sus compañeros hablan mal de mi, de su papá, y especialmente de tí-

Luke se quedó sorprendido.

-No lo sabías, ¿verdad?- le sonrió tristemente Hinata, a lo que él negó de inmediato- Ella siempre me lo ha dicho, y pedido que no te dijera, porque considera que siempre trabajas ayudando a su papá. Escucha, Luke. Si Samanta te dijo que "eres mi sirviente", fue porque, para empezar, ella no sabe que no eres un I.A., como testarudamente quieres que todos crean- le señaló, seria- Pero, también fue porque estaba enojada contigo, o en realidad con los niños que te molestaron. Tanto así, que, sin quererlo, se descargó contigo- lo miró tristemente- Perdona si mi hija te ofendió o te insultó con ese comentario, Luke, pero un niño pequeño no puede controlar tantas emociones de una-

Luke la miró un rato, y después al piso.

-... Siempre la he considerado egoísta- murmuró, haciendo que su amiga se riera por lo bajo, extrañándolo más.

-Los niños siempre son "amigos a su idea". Tienen una mente demasiado pura, que, discúlpame que te lo diga, te hacen un completo lío, especialmente a ti-

-... Es altanera, gritona, peleadora, y llorona- murmuró Luke, mirando para otro lado, pero la rubia se volvió a reír de él.

-Espera un poco, querido Luke. ¿Acaso es por eso que siempre te llevas mal con mi niña?- le pregunto Hinata, conteniendo la risa. Él asintió de mala gana, causándole otra risa- Pero, Luke. ¡Así son los niños!-

-... Pero...- murmuró Luke, aunque no tenía nada más que decir.

-¿Sabes? Deberías aprovechar que esta en esa etapa- le mencionó contenta la rubia, extrañándolo- Cuando crecen, después se hacen muy independientes... Aunque, sé que mi pequeña podrá disfrutar su infancia tranquila... Aunque...- murmuró, algo preocupada, tomando más la atención de Luke- Bueno, creo que me preocupo de más- lo miró, contenta- Sé que si Félix y yo llegáramos a faltar, tu te encargarías de que Sam jamás pierda a "la niña gritona que tanto te cae mal" que tiene en su interior.

Luke la quedó mirando.

-... No dejaré que ustedes llegaran a faltar- le recordó, haciendo que Hinata sonriera algo divertida por su actitud-... Tampoco dejaría que ella cambiara...- esto lo dijo casi en un murmuro, sorprendiendo a la rubia.

Hinata lo miró, y no pudo evitar sonreír.

-Está en su pieza, por si quieres hacer las pases con ella- le sonrió, levantándose- Está sola, porque Sky y Kokory aun siguen jugando en la consola de Jack, así que no tendrías problemas para comunicarte con ella- le comentó, retirándose.

Luke la miró, algo pensativo, y después levanto la mirada al segundo piso, específicamente a la única ventana iluminada, que señalaba que Samanta seguía despierta.

-Hinata- la llamó Slayerdramon, antes de que entrara a la casa- ¿Estás segura de dejar que ambos arreglen sus diferencias?-

-Por supuesto- la rubia sacó su xros loader plateado- Luke es de los que han vivido muchas vidas, y Samy es la que recién comienza la suya. Sus diferencias de experiencias serán un buen apoyo para entenderse mutuamente-

-Si lo pones así...- murmuró el dragón.

-Vamos, Slayer-san, no te preocupes tanto por tu compañera. Samy es fuerte en más de un sentido, y Luke es inteligente en muchos más- sonrió Hinata- Estarán bien- se volteo, sin sorprenderse de que no estuviera la liebre de ojos rojos en el lugar.

Hinata sonrió, mientras Slayerdramon bufó levemente. Entonces, la mujer entró en la casa, para ver, sentado en el salón, totalmente deprimido, a su marido.

Félix, de ojos café oscuro, al igual que su cabello, que llevaba como siempre en una cola de caballo, con una polera verde agua, pantalones azules y zapatos negros, estaba, literalmente, echado en el sillón, llorando en silencio.

-¿Eh? ¿Félix?- parpadeo al rubia, mientras cierto dragón volvía a bufar- ¿Qué te sucede?- le preguntó, acercándose a él.

-Es que...- lloriqueo el adulto- Hina-chan, fui a ver a mi Samy, pero ella me echó- le explicó, sin dejar de llorar- ¿Qué le pasa a mi bebé...? ¡¿Acaso quiere dejar el nido a tan corta edad?!- se preguntó, cubriéndose la cara con los brazos.

-No, solo estás imaginando- suspiró Slayerdramon, mientras Hinata sonreía, nerviosa.

-Félix, Sam solo esta algo enojada- la rubia se sentó al lado de su lloroso marido- Tuvo problemas con Luke, pero no te preocupes, ahora mismo deben estar resolviéndolos-

Para sorpresa de la Aonuma, el Wolf dejó de llorar de golpe.

-¡¿Significa que Luke si es el culpable de que mi bebé este tan enojada?!- gritó enojado, haciendo que su esposa parpadeara unas dos veces.

-Vamos, Félix- le sonrió la rubia.

-¡Pero...!- pataleo el adulto.

-Vamos, sabes que tienen que reconciliarse- le recordó, haciendo que su marido hiciera un puchero silencioso- ¿Sabes? Siempre me he preguntado por qué se llevan tan mal- admitió.

-Porque Luke es un gruñón, y mi niña un angelito- murmuró Félix, amurado.

-No lo creo...- sonrió la mujer- ¿No será que...?-

-¿Qué?- el peli café la miró extrañado, especialmente por la sonrisa que le dedicó su esposa.

-¿No crees que Samy es así con Luke, porque él es "su primer amor"?- le preguntó, entusiasmada.

Ante eso... Félix se quedó de piedra...

-Ay, no...- suspiró Slayerdramon, sabiendo perfectamente lo que vendría.


Samanta, en su habitación del segundo piso, infló los cachetes, molesta. Su habitación era color crema, con varios peluches en el suelo, al igual que juguetes, y, aunque es extraño para una niña de 5, lo único ordenado eran unos libros de mitos y leyendas en el estante de la pequeña, las posesiones más preciadas para la Wolf.

La pequeña, con su pijama rosado, con sus pantuflas de conejo, sentada en la cama, al lado de la ventana, leía molesta un cuento que no le gustaba nada.

-¡Malo!- lo cerró molesta- ¡No me gusta!- lo tiró a un lado y se abrazó las piernas, molesta-... No me gusta-

-... Un cuento de hadas...-escuchó, por lo que se quedó quieta, y, lentamente, se volteo a ver a Luke, quien, sentado en los bordes de la ventana, tenía en mano el libro que la niña acababa de tirar.

-¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAA!-Samanta, de la sorpresa, retrocedió hasta la cabecera, haciendo que Luke, que había estado leyendo la portada del libro, la mirara de reojo- ¡¿TÚ?!- lo señaló, molesta por el susto.

-... Sí- respondió la liebre, hojeando el libro.

-¡Usa la puerta!- le grito la niña, enojada.

-... No me gustan... Es más fácil entrar por la ventana- murmuró Luke, y la niña, molesta, empezó a empujarlo para que se cayera, pero sin resultados.

-¡Gordo!- la niña, enojada por no poder tirarlo, le mostró la lengua.

-... Peso 70,5, y mido dos metros... En la escala humana estaría bajo peso-murmuró Luke, ignorándola.

-¡Desnutrido!- le grito pataleando la niña- ¡¿Y qué haces aquí?!- le exigió saber.

-... Leyendo- le señaló el cuento.

La pequeña infló los cachetes, molesta.

-¡TE DETESTO!- pataleo exasperada, ocultando su cara en la almohada- ¡ERES HORRIBLE!-

Luke la quedó mirando, y ahora, recordando la charla que tuvo con Hinata, intentaba ver el comportamiento de Samanta como el de cualquier niña de su edad...

Tal vez, la rubia tenía razón. Tal vez él era demasiado estricto para no darse cuenta de que los niños humanos pueden ser diferentes a los de su especie, y que eran más traviesos y gritones todos los días, pero... parecía que eso era normal...

No podía comprenderlo bien...

Al ver que la niña seguía en su berrinche, supuso que debía calmarla de alguna forma, si no, sus oídos empezarían a molestarle...

-... ¿Por qué no te gusta?- ante la pregunta, Sam dejó de patalear, y miró a Luke, que señalaba el cuento.

-¡¿No es obvio?!- la niña se levantó de un salto, encarando a la liebre- ¡Esta malo! ¡¿No lo leíste?!-

-... Sí... La temática es la misma que la de todos los cuentos humanos- murmuró Luke, sin poder evitar extrañarse por el comportamiento de la pequeña- Una princesa, un príncipe, un villano, y un final feliz-

-¡Eso es lo malo!- la niña le quitó el cuento y empezó a hojearlo- ¡Mira! ¡Mira!- le mostró la página que señalaba el combate del príncipe contra el dragón, para rescatar a la princesa- ¡Esto esta mal!-

-... ¿Por qué...?- Luke se inclinó, para poder ver a la niña.

-¡Porque ponen de malo al dragón!- pataleo Sam, sin darse cuenta que confundió más a la liebre- ¡Se supone que el dragón vivía antes en el castillo, el malo encerró a la princesa en la torre, y, para salvarla, el príncipe tiene que cocinar al dragón! ¡Esta totalmente mal! ¡¿Por qué el dragón tiene que pagar por lo que hace el malo?!- pataleo, sin darse cuenta que sorprendió a Luke- ¡Él vivía ahí primero, pero al final terminó como plato principal! ¡Y el malo no es tan malo! ¡Solo se vengó del Rey porque el viejo chiflado le quemó sus trabajos! ¡A mi también me daría coraje si me quemaran la tarea! ¡¿Y por qué siempre tiene que ser la princesa la dama en peligro?! ¡¿Por qué nos ponen a las mujeres como las más débiles?! ¡¿Y el príncipe cómo puede pelear con tantas medallas de oro puestas?! ¡Podría venderlas para alimentar a su pueblo! ¡¿Y cómo mantiene su cabello ondulante en toda la historia?! ¡No me gusta! ¡Ponen a los victimas como los malos, y a los que tienen poder como los buenos! ¡NO ME GUSTA!- volvió a patalear.

La pequeña, durante su discurso, no se dio cuenta que sorprendió bastante a Luke. La liebre, en realidad, nunca había analizado un cuento humano desde esa perspectiva, pero él sabía que esos libros infantiles eran para dejar enseñanzas a los niños para que aprendieran a ser buenos... ¿Y Samanta, con cinco años, sacó todos los mensajes subliminales con solo leerlo?

Además, lo que más le sorprendió, era que defendía a los que hacían el papel de villano... Defendía a los malos.

-... Oye- la llamó, parando su pataleta- Pero, el dragón atacó al héroe- le recordó, señalando el libro- Y el mago encerró a la princesa en la torre, siendo ella inocente-

-¡El dragón se defendió!- le mostró la lengua, enojada-¡¿Y esa bruja de princesa Cómo se supone que es inocente?! ¡Solo mira todas sus joyas! ¡¿Por qué siempre tienen que tener tanto dinero, y no darlo al pueblo?! ¡Eso es lo que hace un verdadero gobernante! ¡Y ella se metió sola en el lío por decirle al mago "viejo horroroso"! ¡Además que insultó su trabajo! ¡Es igual de horrible que el Rey! ¡No me gustó!-

Pero, la pequeña Wolf dejó de patalear al ver que Luke le sonreía... Era la primera vez que lo hacía.

Samanta se sonrojó por completo, y se dio la vuelta, toda roja.

Luke, en cambio, no podía evitar pensar que aquella Wolf, si uno le ponía atención como correspondía, resultaba no ser tan egoísta y altanera como aparentaba. ¿Qué un Wolf considerara al malo el bueno? ¿Y qué pensara que los nobles eran malos?...

Era todo lo contrario a sus antepasados Wolf.

Luke, de un movimiento, entró a la habitación, sorprendiendo a la sonrojada niña. La liebre se dirigió al estante de libros de la pequeña, sin sorprenderse que los únicos ordenados eran los de mitos y leyendas, y sacó uno sobre dragones.

-¿Te gustan los dragones?- le preguntó, hojeando aquel libro, y acercándose a ella.

-¡Sí!- asintió la niña, recuperándose del sonrojo.

-¿Por Kokoromon y Slayerdramon?- Luke se sentó a su lado.

-¡No!- negó, sonriendo, extrañándolo- ¡Es que Kokory y Slayer son dragones digitales, ellos no cuentan!- explicó, sonriendo- ¡Me gustan más los dragones como los del libro! ¡Son gigantes, pueden volar muy alto, escupen fuego, y guardan tesoros para que los humanos no entren en codicia!- sonrió, entusiasmada- ¿Sabes si en el mundo de Kokory existen ese tipo de dragones?- preguntó, curiosa.

-... No, solo existen digimon tipo dragón, como Slayerdramon y Kokoromon-

La niña se amuró, decepcionada.

Luke la miró un rato.

-¿Quieres ver uno?- le preguntó lentamente. Ella asintió- ¿Por qué?-

-... Para que así el príncipe no le haga nada-

Luke volvió a sorprenderse, y, por segunda vez en el día, sonrió. Le acarició la cabeza a Sam, sorprendiéndola y sonrojandola.

¿Un lugar donde vivieran dragones...?

... El lugar al que se refería... Era a su mundo... Su mundo, el de Félix Wolf, y el de Yuno Hikari...

Sí, en su mundo vivían criaturas como los dragones, además de otros seres místicos que, irónicamente, aparecían en los libros de la pequeña. Tal vez, debería hablar con Félix para hacer un portal a su mundo, aprovechando la Brecha Digital en Berlín. Aunque, si trabajaran en ese proyecto, deberían tener cuidado, porque por tanta data acumulada en el área, el portal al mundo de los monstruos se podría volver un portal al mundo digital...

-Ojalá pueda ver un dragón~- sonrió contenta Sam, sacándolo de sus pensamientos. La niña, para su sorpresa, estaba sentada en su regazo, mirando las páginas del libro que tenía en las manos- Deben ser geniales~-

-... Algún día, te llevaré a ver uno- le prometió.

-¡¿Eh?!- la pequeña lo miró, sorprendida- ¡¿De verdad?!- sonrió, entusiasmada.

-... Sí... Conozco un lugar donde habitan-

-¡Sí~!-se alegró mucho Sam.

Luke sonrió.

Había tomado una decisión.

Hablaría con Félix para hacer aquel proyecto. Tal vez se tarden, según sus cálculos, unos tres años... Lo que significa que, cuando Samanta tenga ocho años, tal vez, al fin vería a aquellas criaturas místicas que tanto añoraba...

-¡Gracias, Luke!- le sonrió Samanta, tomando nuevamente su atención-... Y perdón por gritarte hoy- se disculpó, mirando para otro lado.

Luke parpadeo, sonrió, y le acarició la cabeza, haciendo que la pequeña egoísta y egocéntrica sonriera contenta.

Los niños, cuando te concentrabas en entenderlos y no ignorarlos, eran bastante tiernos... Como siempre, Hinata tenía razón...

-¡LUUUUKEEEEEE!-

De golpe, Félix Wolf abrió la puerta de la habitación de su hija, empuñando su katana, extrañando a Sam, y que la liebre parpadeara unas dos veces.

-... ¿Papi?-se extrañó Sam.

-¡LUKE, PENSÉ QUE ERAS MI AMIGO! ¡¿PERO CÓMO TE ATREVES A TRAICIONARME DE ESTA MANERA?!- le gritó el Wolf, haciendo que el filo de su espada y la gema verde se volvieran rojas, alertando a la liebre- ¡NO TE PERMITIRÉ ACERCARTE AL CORAZÓN DE MI BEBÉ!-

-... ¿Félix?- parpadeo Luke, pero ya era tarde...

Por fuera de la casa, se pudo apreciar como un torbellino de fuego mandó a volar la mayor parte del techo de la hija de los Wolf, alertando a los vecinos del lugar.

-¡¿Qué pasó?!- Jack salió de golpe de su habitación del segundo piso, seguido de Sky con Kokoromon en su cabeza- ¡SAM!- se asustó al ver salir humo de la pieza de la niña, por lo que entró con los demás, para ver el enorme agujero en el techo, echo por la técnica de Félix, mientras que el resto de la habitación estaba casi en ruinas, y Luke y Samanta, sentados en la chamuscada cama, ambos chamuscados, sorprendidos.

Félix se quedó en blanco al ver lo que hizo sin querer.

-¿Señor Félix?- parpadeo Sky, extrañada.

-¿Ahora por qué hizo esto?- le preguntó Jack.

-¡N-No quise cambiar la decoración!- le aseguró el adulto- ¡Solo quería chamuscar un poco a Luke!-

-¡¿Y por qué a nuestro hermano?!- exigieron saber el niño liebre y la niña con orejas de conejo.

-¡¿AH?! ¡Samy y Luky están echo afros!- señaló Kokoromon, bajando de la cabeza de la niña y acercándose a Sam, quien no se reponía del susto.

-¡¿Qué pasó?!- Hinata subió las escaleras, enojada- ¡Félix! ¡¿Qué hiciste?!-

-¡Pe-Perdón!- se disculpó su marido- ¡Pero me asusté con lo que dijiste y no me controle, Hina-chan!-

-¡¿ERES IDIOTA?!- le gritó Slayerdramon, asustandolo- ¡QUE TENGAS UNA KATANA COMO ESA NO TE DA DERECHO PARA USARLA CADA VEZ QUE TE ENOJES, DESALMADO! ¡PUDISTE HERIR A SAMANTA!-

-¡Lo lamento!- lloriqueo Félix.

-¿Samy?- Kokoromon se subió al regazo de la chamuscada niña- ¿Estás bien?-

Samanta parpadeo, recuperándose del susto, y comenzó a llorar, sobresaltando a los presentes, especialmente a Luke.

-No llores, Samy- le pidió la digimon, preocupada por la su hermanita.

-¡BHUAAA!- pero Samanta no la escuchó. Se restregaba los ojos, sin dejar de llorar, aun conmocionada por el susto que acababa de pasar.

-Tranquila, Samy- Hinata se acercó a su hija, y la tomó en brazos- Tranquila- pero su hija seguía llorando.

-Ah-Ah. El Señor Félix se puso matón- Sky lo señaló con un dedo acusador.

-Se ha vuelto todo un ganster- Jack puso sus manos en la nuca, mientras Kokoromon asintió, de acuerdo.

-¡MIRA LO QUE HICISTE!- le volvió a gritar Slayedramon- ¡CUANDO TE PONGA LAS GARRAS ENCIMA...!-

-¡Realmente no quise hacer otra decoración!-se disculpó nuevamente Félix- ¡Samy, mi bebé, lamento mucho lo que...!- se le iba acercando, pero se topó con el rostro enojado de Luke- ¿Eh?-parpadeo, sorprendido.

-Félix...- murmuró Luke, con un tic en el ojo,

-Ups...- sonrió nervioso Félix, y se asustó de verdad cuando la liebre empezó a tronar sus nudillos.

-El Señor Félix ha vuelto a hacer enojar a Luky- suspiró Jack.

-Siempre lo hace enojar- sonrió Sky, a lo que la pequeña Chibimon asintió, de acuerdo.

Hinata, con su pequeña niña en brazos, que seguía llorando, sonrió, algo contenta por la preocupación de la liebre. Slayerdramon, en cambio, bufó.

-¡E-ESPERA, LUKE! ¡NO TE ENOJES TANTO, COMPADRE...! ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-

Eso, más el sonido de unos puñetazos, se escuchó por fuera de la residencia Wolf...


En el Mundo Digital, específicamente, en la Zona Alpina, la Aldea Natural tenía marcas de la batalla que ocurrió entre los aldeanos, el Bagra Army, y los dos extranjeros...

-¡Espera, Luke!- lo llamó Slayerdramon, corriendo a su lado. El Caballero Plateado tenía rasgada su capa verde, y su armadura tenía las marcas de la batalla que acababa de tener con el Caballero Negro, que acababa de retirarse del combate junto a aquel encapuchado blanco.

A pesar que lo llamaba, Luke ignoró a su amigo. La liebre tenía una mancha de sangre goteando desde la cien, y la manga izquierda de su brazo estaba rasgada, mostrando el pelaje blanco de su brazo ensangrentado, pero, aun así, no tenía ninguna herida...

Pero, de repente, cayó de golpe al piso.

-¡Te lo dije!- Slayerdramon lo ayudó a sentarse- ¡Has perdido mucha sangre! Aunque puedas curar tus heridas con uno de tus sistemas, no puedes recuperar sangre- le recordó, molesto.

-... No importa... Tenemos que ir a las afueras...- jadeo Luke- Félix... Hinata... Samanta...-

-¡Lo sé!- gruñó enojado el dragón, apretando sus puños- Pero no puedes creer lo que dijo DarkKnightmon... No creo que... que hayan ejecutado a los humanos capturados... Tal vez los llevaron con Bagramon, para descubrir por qué tienen un xros loader...-

-No los siento...- murmuró Luke, jadeando, tomando la atención del dragón-... Las energías... de Félix... Hinata... no las siento... El alma de Samanta... se llena de oscuridad...-

Slayerdramon frunció el ceño, y puso su mano en el hombro de Luke, que lo miró con sus cansados ojos rojos.

-Tranquilo, Luke. No puedo creer que te tomes en serio lo que dijeron nuestros enemigos... Estás cansado, y ese encapuchado usó esos hechizos en tu contra... Tal vez tus sentidos se afectaron-

-¡Slayerdramon!- Luke lo miró, enojado, sorprendiéndolo...

Nunca se había enojado con el dragón.

-... Luke, cálmate- le pidió Slayerdramon, a lo que la liebre se tapó la cara con ambas manos- Sabes lo que te pasará si no te calmas- le recordó, y, para sorpresa de Luke, el puño del dragón temblaba con fuerza-... Entiende... No quiero creerlo... No quiero creer las palabras de DarkKnightmon- miró decidido a la liebre- Tengo fe en que nuestros amigos están a salvo-

¿Fe...? Él nunca entendió por qué habían humanos, digimon y monstruos que se ligaban a ella... La fe no salva ni mata personas...

Él lo aprendió con Zoe...

-¡Papá...! ¡Luke...!-

Ambos se voltearon, para ver corriendo hacia ellos a Kokoromon, Sky, y el resto de los aldeanos de la zona.

-¡Kokoromon!- se alegró Slayerdramon.

-¡Papá!- la V-mon abrazó al lastimado dragón, quien correspondió al gesto- ¡Que alegría...! ¡Estás a salvo...!-

-¡Luke!- Sky abrazó a Luke, tomándolo por sorpresa- ¡Estás bien...! ¡Estás bien...!-

Luke la miró, sorprendido, y, torpemente, le dio unas palmaditas en su cabellera gris.

-¿Están todos a salvo?- le preguntó Slayerdramon a D'arcmon, que se veía con muestras de batalla en el cuerpo, pero no tan graves como el dragón y la liebre.

-Sí...- murmuró la digimon alada-... Pero...-

-¿Pero...?- el dragón plateado frunció el ceño.

-No sabemos donde están Félix-san, Hinata-san, Jack-san, y Samanta-san- explicó Patamon, al lado de su madre y de Terriermon.

-Nos separamos porque Dorulumon lo dijo- recordó una pequeña Ranamon, con un Upamon en brazos.

-¡Eso, eso!- saltó el pequeño digimon.

-Pero Kokory y yo nos desmayamos por un derrumbe, y cuando despertamos Jacky y los demás no estaban- agregó preocupada Sky.

-Es-Esperábamos que estuvieran con ustedes- admitió un joven Impmon de traje verde y pañuelo azul.

-... ¿Dorulumon...?- murmuró Slayerdramon, frunciendo el ceño.

-Sí, también nos preocupa- Seadramon frunció el ceño.

-Nunca he confiado en ese lobo... Y que se llevara a Félix y a los demás...- murmuró Mercurymon, molesto.

-No me agrada nada esto...- murmuró un joven Gumdramon azul, que llevaba un chaqueta negra y lentes del mismo color.

-Frigimon esta preocupado... Llueve mucho... Eso trae tristeza...- murmuró Frigimon, al lado del digimon de los espejos.

-No seas pesimista, Frigimon- le pidió el Hawkmon adulto.

-Sí... Tal vez él los llevó a un lugar seguro- sugirió Piyomon, nerviosa.

Luke frunció el ceño, y se levantó, tomando al atención de Slayerdramon.

-¡Espera, Luke! Aun tienes que recuperar...- empezó a decirle, pero la liebre ya había emprendido camino- ¡Luke!- lo llamó, pero al ver que él ya se perdía de vista, bufó, y lo siguió, junto Sky y el resto de los digimon.

Con lo que escuchó por parte de Sky y los demás, junto a las palabras de DarkKnightmon y Visdom, para Luke todo le era más claro...

¡¿Cómo no pudo darse cuenta que sus batallas fueron señuelos, para dejarle el paso libre a Tactimon?! ¡Por algo el Bagra Army se había retirado de aquella extraña forma...! ¡Por eso Visdom estaba en aquella dimensión...! ¡Él sabía que Visdom no era capaz de herir con sus poderes o con sus manos a los Wolf y a los Hikari...! ¡Entonces...! ¡¿Por qué no permitir que un digimon haga el trabajo sucio por él...?!

¡¿Cómo no se dio cuenta antes...?!

Sin dejar de correr, salió de la aldea, corriendo entre las colinas, hasta que, minutos después, llegó a donde sentía la energía de Samanta...

¿Era... una pesadilla...?

No, no lo era... Llovía con fuerza, y podía sentir la lluvia en su ensangrentado pelaje...

Era real...

Lo que estaba viendo era real...

Era real que Jack, sentado en el piso, se tapara la cara, llorando, junto a Dorulumon, que, sentado al lado de la pequeña liebre, cerrara con fuerza los ojos, mientras las lágrimas corrían por su rostro...

Era real que, a unos metros de ellos, Samanta, llorando con fuerza, estuviera parada frente a los cuerpos ensangrentados y sin vida de Félix Wolf y Aonuma Hinata...

Dorulumon abrió sus ojos, y miró de reojo a Luke, que estaba ahí, quieto, sin decir nada, mientras el resto de los digimon llegaba al lugar.

-... No tengo palabras... Yo... No pude evitarlo...- se disculpó el lobo a los recién llegados, que se habían quedado sin palabra.

-... ¿Eh...?- murmuró Kokoromon, sintiendo que estaba viviendo una pesadilla-... ¿Eh...?- sin darse cuenta, por sus mejillas ya corrían silenciosas lágrimas.

-... ¿S-Señor Félix...?- murmuró Sky, tapando su boca, temblando y llorando-... ¿S-Señorita Hi-Hinata...?-

Slayerdramon apretó sus puños, y rugió enfurecido, cayendo de rodillas y golpeando con fuerza el césped... No pudo salvarlos...

El resto de los digimon estaban como él... Lloraban en silencio, sin poder creer... sin creer que el Bagra Army había ido tan lejos... como para asesinar humanos...

Luke, sin darse cuenta, dio unos pasos, para quedar al lado de Samanta, y frente a los cadáveres de los que alguna vez fueron sus amigos... y los que lo salvaron de su antiguo "yo"... los que lo salvaron de seguir siendo "Zodiaco"...

¿De qué sirvió tener todo ese poder retenido...? ¿De qué le sirvió ser tan inteligente...? Nada de esos atributos... los traería de regreso...

Sintió un ardor en sus ojos... Uno que no había sentido hacia siglos...

No pudo notar la diferencia entre sus lágrimas y la lluvia que mojaba su pelaje... No podía notar la diferencia entre el dolor de sus moretones y el dolor en su garganta... No podía diferenciar el sentimiento de flaqueza por la sangre pérdida y el sentimiento de vacío al darse cuenta que acababa de perder a sus amigos... a su familia humana...

¿Por qué... incluso en ese momento...? ¿Por qué no era capaz de diferenciar el dolor corporal con el emocional que estaba experimentando...?

¿Por qué...?

Lo volvió a la realidad el llanto de Samanta, por lo que la miró.

La niña lloraba con fuerza, ignorando la herida que tenía en su hombro, la cual no pasó desapercibida por Luke, que se quedó quieto al darse cuenta que la niña estaba grave.

Se agachó y abrazó a Samanta, quien seguía llorando, ajena a todo lo que pasaba a su alrededor.

-... Lo siento...- murmuró Luke, sintiendo el frío goteo de la lluvia en su mechón de cabello negro, y las cálidas lágrimas que recorrían sus mejillas-... Perdóname, Samanta...- le pidió, pero la niña seguía llorando fuertemente, tanto así, que no era los oídos de Luke los que lastimaba, sino su conciencia.

Él lo sabía... Por su culpa... por no llegar a tiempo... por haberse distraído... por haber caído en el juego de Visdom... Por él, y solo por su propia existencia... La niña en sus brazos había perdido a sus padres de la manera más cruel que podría haber...

-... Samanta...- la abrazó con más delicadeza-... Nunca más llegaré tarde...- le prometió-... No te dejaré sola...-

"Se los prometo... Félix... Hinata... No la dejaré sola... No permitiré que camine en la oscuridad..."

-... No llores, Samanta...-


-Luke... Luke... ¡Luke...!-

La liebre frunció el ceño, y, recobrando el conocimiento, abrió los ojos, para ver borrosamente el cielo DigiQuartz, y la silueta de Slayerdramon a su lado.

-Veo que has decidido que aun no es tu tiempo, viejo amigo- sonrió aliviado el dragón plateado, mientras la visión de Luke se aclaraba.

Luke miró para todos lados, para ver que estaba tirado en lo que antes había sido una carretera del Digiquartz, cercana al bosque, pero ahora lucía como un campo de minas, ya que habían cráteres por todos lados, escombros enormes de piedras, y se había formado un desfiladero enorme cerca de donde estaba.

No se sorprendió el darse cuenta que tenía sangre en la sien, ni que no tenía puesta su chaqueta, la cual estaba tirada echa jirones a unos metros, por lo que se veía todo su cabello negro desordenado, y que llevaba una polera blanca manga corta, la cual estaba rota por el costado, con una enorme mancha de sangre en esa área.

-¿Contra quién peleaste?- le preguntó Slayerdramon, al darse cuenta que su amigo había recuperado el sentido en lo mayor posible.

-...- Luke frunció el ceño, mirando el desfiladero, donde sabía perfectamente que cayó Visdom, porque él mismo le dio el puñetazo que creo ese terreno...

-¿Luke?-

-... ¿No estabas con Aquilamon y Birdramon?- le preguntó, sentándose lentamente y sobándose la cabeza, notando que le faltaba el guante derecho.

-Me preocupe por Jack- admitió el dragón, extrañándolo- Dijo que ayudaría a un cazador a encontrar a su compañero, a pesar de que estamos buscando a Wizardmon... Le pedí a Aquilamon y a Birdramon que continuaran buscando por el cielo en la ciudad. Y bien, ¿con quién peleaste ahora?- le preguntó, tomando su atención- Dudo mucho que con Gaiomon. Él no tiene el poder para dejarte en tan mal estado... Y veo que, otra vez, peleaste sin importarte las heridas-

-... Me sano rápido- le recordó, levantándose la polera, para mostrarle la mancha de sangre en su costado, pero sin herida alguna.

-Puedes regenerar tus tejidos musculares, Luke, pero no se cuantas veces debo decirte que no puedes recuperar la sangre perdida- murmuró Slayerdramon, a lo que Luke miró para otro lado- ¡No me des la espalda!-ordenó, mientras él se apoyaba en sus brazos, sin mirarlo. Parecía un niño pillado en una travesura- ¡La Jefa se enfurecerá cuando sepa que estuviste arriesgándote de nuevo!-

-... Se enojará porque esta destrozada mi chaqueta- Luke señaló su arruinada prenda tendida a unos metros- ...Y mis zapatos- miró sus zapatillas, para ver que estaban bastante maltratadas.

Slayerdramon frunció el ceño.

-¿Contra quién peleaste?-le volvió a preguntar, mientras este se levantaba.

-Visdom... Me quería distraer- le menciono, poniendo sus manos en sus bolsillos.

-¿Visdom? ¿Uno de sus clones?- el dragón se levantó, serio.

-No, el real-

Slayerdramon abrió los ojos, sorprendido.

-¿Para qué te quería distraer?-preguntó, más serio.

-... Sentí a Salamandra... No, a Apocalymon...- empezó a decir Luke, mirando al bosque, pero se quedó quieto al notar que, en cierta área de la enorme alboreada, el cielo del Digiquartz estaba llenándose de nubes negras.

-¿Q-Qué...?- Slayerdramon se quedó igual de sorprendido, mirando aquellas nubes-... ¿E-Eso no es...?-

-... El Poder del Guerrero...- murmuró Luke, abriendo sus ojos rojos, sorprendido-... Samanta está usando los relámpagos de Colgante...-

Por alguna razón... Luke sintió que iba a volver a vivir una pesadilla como la de hace cinco años...


Visdom caminaba por el bosque, apoyándose en su bastón.

Su capa estaba ensangrentada, y su capucha rota, por lo que se apreciaba su rostro, que era el de un humano, pero con rasgos de simio, de un color grisáceo, destacando su cabello blanco. Su sangre corría por sus arrugas, mientras que sus ojos ámbar, con una cicatriz en uno, miraron a un sitio, mientras se detenía.

-¿Qué desea alguien como tu de mi?- le pregunto con su voz grave al Relojero que acababa de aparecer, junto a Kai y MidoriGumon.

-No mucho, en realidad- sonrió el anciano, acomodándose las gafas- Pero, como ninguno de nosotros es rival para Salamandra, aunque este en el cuerpo de Shoutmon-kun, tendremos que terminar el trabajo de Luke-kun- aseguró, serio.

-... ¿No temes que Salamandra mate a la Jefa?- le preguntó, mientras Kai sacaba su xros loader, y MidoriGumon se preparaba.

-Creo en los milagros- aseguró el anciano, mientras que debajo de sus lentes se apreciaban los ojos de Bagramon- Tengo fe, en que la hija de aquellos a los que ejecute cruelmente, sea capaz de sobrevivir... Tiene que hacerlo, sino, nunca podré disculparme con ella...-


Sentía que todo el cuerpo le dolía... No solo su rodilla, victima de las patadas de cierta niña de orejas, sino sentía como el brazo... Bueno, era natural, se lo cortó de la manera más simple que puede haber...

Gaiomon frunció el ceño, sintiendo que, de alguna forma, el peso de sus heridas se aligeraba, por lo que abrió los ojos, para ver, borrosamente, el cielo Digiquartz tapado por un campo de curación...

Frunció nuevamente el ceño, dándose cuenta que, nuevamente, la orejas le salvó el trasero con esos artefactos medio raros... Empezó a dolerle la cabeza, ya que, al estar en el piso, podía escuchar los pasos a su alrededor, y sentía como eco las voces cercanas...

Gimió levemente, y se tapó la cara con la mano, mareado...

... ¿Ah?

Gaiomon parpadeo unas dos veces, y se dio palmaditas en la cara con su mano... La subió levemente, para mirarla mejor, sin poder creerlo...

-¡¿QUÉ DEMONIOOOOOOOS?!-

-¡AH!- Sky se acercó al asustado samurái, que se había sentado de un salto- ¡Gaiomon!- se alegró, sin notar lo atemorizado que estaba el digimon con ver su mano- ¡Que bien que despertaste...!-

-¡EXPLÍCAME, OREJAS!-Gaiomon chocó cabeza con ella, extrañándola- ¡¿CÓMO DEMONIOS RECUPERÉ MI BRAZO?! ¡¿QUÉ ACASO LE PUSISTE PEGAMENTO Y LO UNISTE A MI CUERPO O ALGO ASÍ?!-

-... Ups, me pillaste- sonrió Sky.

-¡¿EEEEEHHHH?!- el samurái retrocedió, asustado, pero se quedó en blanco al ver como la niña empezó a reírse.

-¡Gaiomon! ¡No sabía que eras tan asustadizo!- le señaló la peli gris, riéndose divertida, pero se calló cuando el digimon empezó a tirarle ambas mejillas, bastante cabreado.

-Oye, oye... ¿Qué maldita manera es esa para hablarle a quien te salvo el trasero, orejas?- le dijo enfurecido Gaiomon, sin dejar de tirarle las mejillas.

-Gaiomon... No hables con ese vocabulario... Ya te he enseñado como debe hablar un caballero- se amuró Sky, intentando hablar bien a pesar de su situación.

-¡No soy un caballero! ¡Soy un caza recompensas! ¡Un samurái!-

-¡ERES UN DESGRACIADO!-

-¿Ah?- Gaiomon, sin soltar las mejillas de la niña con orejas de conejo, miró de reojo para atrás, sin sorprenderse de que, sentados en unas rocas cercanas a ellos, estuviera el Xros Heart, junto a los tres digimon que reconoció como los miembros de la guardia real del mundo digital- Vaya, Gumdramon-kun, me sorprende que, cuando me desmayé, no te hiciste abrigo con mi piel- admitió, mirando al pequeño dragón, quien fue el que le había gritado.

-¡VOY A APALEARTE DESPIERTO...!- le rugió enfurecido Gumdramon, pero Kokoromon puso su mano en su hombro, tomando su atención.

-Tranquilo, Gumdramon- le pidió Tagiru, sentado en una roca, mirándolo serio.

-...- el pequeño lo miró molesto, y después a Kokoromon, pero, al ver que ella seguía delicada, y lo miraba preocupada, bufó mirando al piso-... Está bien-

Kokoromon sonrió, haciendo sonrojar a Gumdramon. V-mon la miró de reojo, y después a otro lado, rascándose la nariz, sin darse cuenta que tomó la atención de Akari y Yuu, que se miraron extrañados.

-Bueno, lo iba a hacer, pero no se lo permití- admitió alguien al otro lado, por lo que el samurái se volteo, para ver en ese sector a los miembros de Jäger- Si mi hermana quiere defenderte, entonces no tengo de otra que apoyarla- suspiró Jack, apoyando su espalda en un árbol y con los brazos cruzados.

-Eso, eso- asintió Bearmon, sentado al lado de Rapidmon, que miraba al samurái con el ceño fruncido. No le tenía ninguna confianza.

-Además, salvaste a Sky-chan- señaló Taiki, acercándose al samurái, quien frunció el ceño- Por eso, permitimos que descansaras y, junto a Sky-chan y Wizardmon, nos explicaras que sucedió-

-¿Por qué no le preguntan al Nerd?- bostezó el samurái, sin darse cuenta que Sky sacudía sus brazos pidiéndole que soltara sus mejillas.

-Porque hasta de tu boca pueden salir palabras que seres con inteligencia promedio pueden entender- le aseguró Wizardmon, caminando hacia ellos. El mago se veía en mejor estado, aunque sus ropas estuvieran sucias.

Gaiomon se dio cuenta de ese detalle... Bueno, si el mago estaba bien como para caminar...

-¡HABLA COMO LA GENTE, CONDENADO!-le gritó, dándole un susto, como al resto de los presentes.

Wizardmon, al recuperarse del susto, miró indignado al digimon de armadura negra.

-¡¿DISCULPA?! ¡HE USADO UN VOCABULARIO COMÚN! ¡QUE SIGAS OCUPANDO EL LENGUAJE CORPORAL Y VULGAR DE LAS CAVERNAS ES POR CUENTA TUYA!- le gritó el mago.

-¡REPITE ESO, DESGRACIADO!- le gruñó Gaiomon.

-¿Realmente este es el tipo que hirió gravemente a la Jefa?- Rapidmon miró a Jack, que miraba la escena con un tic en el ojo.

-¿Él es quién atacó la escuela...?- murmuró Yuu, con una gota en la cabeza.

-¡Vaya! ¡Gaiomon es divertido!- rió contento Tagiru, ganándose las miradas asombradas de Gumdramon, Spadamon, Lunamon, y Dorulumon.

-¡No lo es para nada!- le aseguró Spadamon, tomándolo por sorpresa y que se cayera de la roca- ¡Es un criminal!- señaló al samurái, que lo miró de reojo, sin darse cuenta que Sky estaba perdiendo la paciencia.

-No soy cualquier criminal, Spadamon, líder de la guardia del País Silvestre. Así que más respeto-gruñó levemente Gaiomon, frunciendo el ceño-Supongo, que al imbécil de Devimon lo tienen capturado-

-¡Exactamente!- sonrió V-mon, sacando un cubo digital de su cinturón- ¡He aquí, lo más novedoso en tecnología para capturar criminales! ¡Digital Cube! ¡Esta basado en el xros loader, pero puede mantener en su interior a diez digimon por lo menos! ¡Perfecto cuando se tiene que salir a terreno! ¡Es a prueba de agua, resiste los mayores golpes, no ocupa demasiado espacio! ¡Y están en oferta!- agregó, más entusiasmado, sin darse cuenta que Spadamon y Lunamon se tapaban la cara por la vergüenza- ¡Dos, por 1000 DigiCode! ¡Una ganga! ¡Y lo mejor, es que vienen con audífonos si los compras antes de que termine el mes...!- pero no pudo terminar, porque Spadamon le tapó la boca.

Los demás lo quedaron mirando...

-¿Qué tan buenos son los audífonos?- pidió saber Bearmon.

-También quiero saberlo. Así podría escuchar música durante las clases- murmuró pensativo Tagiru, sentándose y sobándose el chillón de la cabeza.

-¡Suficiente con eso!- los calló Jack- ¡Ahora que Gaiomon está despierto, es hora de respuestas!-

-¡No me simpatizas!- Bear le mostró la lengua.

-¿Qué tiene de malo querer escuchar música?- se molestó Tagiru.

-¡Por favor, Tagiru! ¡Ese no es el problema!- le recordó Yuu.

-¡Te equivocas si piensas que tienes correctas tus prioridades-dame!-lo regañó Damemon, por lo que el joven miró para otro lado, haciendo un puchero silencioso.

Taiki suspiró, dándose cuenta que faltaba alguien que calmara las aguas...

-No necesitamos respuestas- le aseguró Spadamon a Jack, sin dejar de taparle la boca a su compañero, que pataleaba molesto- Gaiomon es un criminal, y un peligro para nuestro mundo-

Ante eso, Jack frunció levemente el ceño.

-Lo sé muy bien, gato- Jack se rascó la cabeza- Jäger sabe perfectamente los crímenes de Gaiomon contra el Mundo Digital, apoyando al Proyecto Iluminati- le recordó- Pero...- miró a Sky, quien aun pataleaba queriendo que el samurái le dejara sus mejillas en paz-... Pero si mi hermana lo defendió de esa forma...- miró serio a Spadamon- Y Wizardmon... Deben tener sus razones justificadas - aseguró, serio- No sé que decisión puede tomar la Jefa, y, siendo honesto, me da escalofrío pensar lo que hará... ¡Pero no les dejaré a ti y a tus compañeros ponerle un dedo encima a este tipo!- amenazó, sorprendiendo a Spadamon, Lunamon y V-mon, que dejó de patalear.

-¡¿EH?!- lo miró enojado Gumdramon.

-¡Pero, Jack...!- empezó a decirle Yuu.

-Vamos, rubio- lo calló Rapidmon, tomando su atención- ¿No sería extraño no proteger a alguien que protegió con su cuerpo a uno de los nuestros?- le preguntó, serio, a lo que Bear asintió sonriendo.

-Y si Gaiomon se cortó el brazo por proteger a mi hermana, tengo que retribuírselo de alguna forma- sentenció Jack, rascándose la cabeza.

El samurái frunció el ceño.

-¿Estás protegiendo a un criminal?- Spadamon frunció el ceño.

-... Estoy protegiendo al amigo de mi hermana-aseguró Jack.

Se hizo un silencio en el ambiente, mientras Spadamon y Jack se miraban, serios.

-... Esto... Es incómodo- murmuró Akari, nerviosa.

-... Lo siento, pero nuestras reglas no nos permitirían dejar a alguien suelto de esta forma- aseguró Spadamon.

-¡Eso no es cierto!- intervino Bearmon- ¡Las reglas son unos palitos que tienen muchos centímetros muy pequeñitos! ¡Así que no pueden intervenir!- dijo contento, dejando en blanco a los presentes.

Kokoromon parpadeo, y no pudo evitar sonreír levemente, haciendo que Gumdramon mirara molesto al pequeño oso. ¿Cómo es que hacía sonreír a Kokoromon-sama tan rápido...?

-¡Bear! ¡Deja de hablar con tus dichos de una buena vez!- le ordenó Jack, rodeado de un aura enfurecida.

-No me simpatizas-le mostró la lengua.

-¡VOY A...!- Jack se rascó la cabeza, exasperado.

-... Por lo que entiendo- murmuró Lunamon- Ustedes son parte de una organización que protege a los digimon que son usados de experimentos por este Proyecto Iluminati, ¿verdad?- le preguntó a Rapidmon, quien asintió- Entiendo que estén en deuda con Gaiomon por haber protegido a uno de los suyos, pero él ha cometido graves atentados contra los digimon, especialmente sus ataques directos al Rey- lo miró, seria- Él no es un digimon que se pueda proteger solo por la decisión de un individuo-

-No es un individuo. Son Sky-chan, Wizardmon... y nosotros- contradijo la liebre digital gris, frunciendo el ceño.

El samurái los miró de reojo, y suspiró, fastidiado, tomando la atención de los presentes.

-Oye, Gaiomon- murmuró Wizardmon.

-Tsch... Escucha, Nerd... Prometí cuidarlos, pero sabes que lo que piensa el Mundo Digital de mi no cambiará de la noche a la mañana...- le recordó Gaiomon, serio- Solo mira a tus compañeros, discuten por si me cortan el cuello o no- señaló, sin soltar las mejillas de Sky, que lloraba en silencio.

-... Pero...-

-Ustedes lo quieren ver del modo fácil... No he cambiado mucho...- murmuró el samurái.

Sky, cerró los ojos, ya enojada porque no soltaran sus mejillas y por lo que decía el digimon... y ... explotó...

-¡SUÉLTAME, GAIOMON TONTO!- le dio tal puñetazo, que el samurái terminó rodando hasta chocar de cara con un árbol, cayendo boca arriba, sobresaltando a los presentes, y dejando en blanco a Spadamon, Lunamon, Gumdramon y Dorulumon.

-Le dije... A una mujer de Jäger no se le hace enojar- suspiró Wizardmon, tapándose la cara con su sombrero- Pero parece que las bestias no entienden con palabras-

-¡Me dejaste las mejillas rojas!- lloriqueo Sky, sobándose sus mejillas que, efectivamente estaban rojas.

-... Duele... ¡Demonios!- gimió Gaiomon, sentándose y sobándose la cara- ¡¿Por qué este día me usas como saco de boxeo...?!- exigió saber, pero la miró detenidamente- ¿Eh? Ahora que me fijo... Estás curada...-

-¡Eres más lento que Kokory!- se amuró la niña- ¡Claro que estoy curada! ¡Cuando te desmayaste nos curamos!-

-... Sí, pero aun no me responden cómo rayos mi brazo volvió- se defendió Gaiomon, mirando para otro lado.

-Fue Jack- explicó Sky, a lo que el samurái la miró- Su campo de curación es más desarrollado que el mio- miró a su hermano, que se rascó la nariz.

-Ya dije que tengo que compensarte el haber salvado a mi hermanita- murmuró Jack.

-Jacky, suenas como todo un adulto- sonrió divertida Sky.

-¿Hermano...?- parpadeo Gaiomon- Oye, oye...- los quedó mirando- ¿Él es...?- señaló a Jack, que lo miró de reojo-... ¿Una bestia...?- por el comentario, la liebre se cayó de espaldas.

-¡¿Y QUIÉN ERES TÚ PARA DECIRME BESTIA?!- exigió saber, dolido.

-... En efecto...- se dio cuenta Lunamon- Es la primera vez que veo digimon como ustedes- admitió, mirando a los dos hermanos.

-Que no somos digimon, somos I.A.- explicó fastidiado Jack.

-¿I.A?- parpadeo V-mon, al que le habían destapado la boca-... ¿Inmenso Abrigo...?-

-¡Inteligencia Artificial!- corrigió enojado Jack, mientras Tagiru se reía divertido, Akari, Yuu y Damemon tenían una gota en la cabeza, y Dorulumon negaba con la cabeza, pidiendo paciencia- ¡Somos inteligencias artificiales! ¡Y aun no entiendo como es que hay otro V-mon además de Kokoromon!-

-Esa es una fascinante historia, que no le incumbe a un Inmenso Abrigo- sonrió jactanciosamente V-mon, cabreando a Jack...

Unos puñetazos se escucharon en el lugar...

-... L-La verdad es que me salve cuando destrozaron el pueblo- explicó V-mon, con moretones en el rostro, mientras Rapidmon, Wizardmon, Tagiru, y Yuu sujetaban a Jack, el causante de los golpes.

Taiki sonrió nervioso, y miró a Gumdramon, que se veía bastante molesto con la presencia de Gaiomon, quien, aun sentado y de brazos cruzados, los miraba serio, algo que el joven notó de inmediato.

-... Lo siento...-

Todos se quedaron quietos y miraron a Kokoromon, que tenía la mirada perdida.

-... Lo siento, V-mon...- la digimon miró al adolorido dragón, que se sorprendió-... Tenías razón... A nosotros, los V-mon, nos atacaron por mi culpa...- se disculpó, tapándose el rostro con las manos-... Realmente lo siento...-

Ya no podía aguantarlo más... Había estado con ese sentimiento de pesar desde que había visto al digimon azul grisáceo... No, desde que Shoutmon la dejó, sin decir nada... Desde que se fue de su lado tan repentinamente...

Se sentía inútil, y aún no asumía por completo lo de Pegasusmon... Y ahora, se había enterado de que no era la última V-mon, que uno de sus amigos "supuestamente" había sido lastimado por Gaiomon, pero resulta que fue Shoutmon quien lo hizo... Por último, aquel samurái, que estuvo a punto de matarla, salvó a su amiga, y juró protegerla...

Todo le daba vueltas, y sentía que, para poder calmarse, entender la situación, debía disculparse con V-mon...

-... Nos atacaron por mi Reliquia Digital... Porque nací con el poder para controlarla... El Bagra Army nos atacó por mi culpa...- Kokoromon lo miró, con lágrimas en sus mejillas-... Provoqué que los nuestros sufrieran injustamente... Perdón...-

V-mon la miró, incomodo y nervioso... Quería disculparse por lo que le había dicho antes... Pero, ¿cómo te disculpas cuando le gritas de una forma tan horrible a una digimon en un estado delicado?

-Kokoromon-sama...- Gumdramon, preocupado, se acercó a la digimon- Oiga... - intentó llamar su atención, pero ella se tapó nuevamente el rostro.

-... Perdón...- gimió ella. El pequeño la miró, más triste. No le gustaba verla así...

Jack, Rapidmon y Wizardmon intercambiaron miradas... ¿Qué podían decir ellos? Técnicamente, sí era culpa de Kokoromon lo que le sucedió a su raza.

Sky miró nerviosa a su amiga, sin darse cuenta que Gaiomon la miraba, serio.

-Kokoromon-chan- Akari se agachó y abrazó a la digimon, que no dejaba de temblar.

-Tranquila-dame- le pidió Damemon, preocupado.

-Kokoromon...- murmuró triste Bearmon.

-¡Tú...!- Gumdramon miró enojado a V-mon, que miraba para otro lado- ¡Discúlpate con Kokoromon-sama!- le ordenó.

-Escucha, V-mon. No puedes culpar a Kokoromon por lo que pasó- le recordó Taiki.

-Ella nunca hubiera deseado que su familia fuera asesinada- le aseguró Yuu, serio.

-Por favor, V-mon-le pidió Tagiru, preocupado.

El dragón frunció el ceño, nervioso.

-... V-mon-kun- Lunamon se le acercó, y le sonrió.

-Tu sabes lo que tienes que hacer- Spadamon puso su mano en el hombro de su compañero, quien sonrió, y respiró hondo.

-Este... ¿Kokoromon?- V-mon se acercó a la digimon, quien dejó de temblar, y, lentamente, separó sus manos de su rostro, para mirarlo, nerviosa. Pero, para su sorpresa, el dragón le sonreía- ¿Sabes? Fue Sakaerumon-san quien sugirió tu nombre- confesó, sorprendiéndola- Hogomon-osan quería ponerte Kaishimon si eras un chico, pero Sakaerumon-san escogió el nombre de Kokoromon por si eras una chica- sonrió, contento- Es que a ninguno le gustaba mucho la tradición digital de que tengamos todos el mismo nombre- rió, divertido.

-... ¿N-No me odias?- murmuró Kokoromon, con un hilo de voz.

-Bueno... Debo admitir que enterarme de golpe que existe otro V-mon me dejo, bueno, algo shockeado- admitió, rascándose la cabeza, nervioso- Y no me controlé... Perdona, si te lastime-

Kokoromon lo miró, más sorprendida, y sonrió, restregándose los ojos.

-... Gracias... Gracias...- murmuró la digimon, mientras Akari le acariciaba la cabeza, sonriendo.

-N-No es nada- V-mon sonrió, algo sonrojado.

Spadamon y Lunamon intercambiaron miradas, y sonrieron.

-¡Más te vale no volver a molestar a Kokoromon-sama!- le gruñó Gumdramon, celoso y molesto.

-No escucharé nada de lo que diga otro dragón- V-mon se dio la vuelta, cruzándose de brazos.

-¡¿Cómo?!- se enojó el niño, mientras los jóvenes sonreían- ¡¿Qué tienes contra los demás dragones?!-

-... Los odio-

Eso sorprendió al Xros Heart y a los miembros de Jäger. Kokoromon dejó de restregarse los ojos, y lo miró, sorprendida.

-... Escucha, enanito- V-mon lo miró- Cuando fue el tiempo de caza, por parte del Bagra Army, mi pueblo se volvió nómada. Teníamos que viajar de Zona en Zona, porque los digimon dragones no nos admitían en sus territorios- recordó, fastidiado- Nos consideran la poca cosa porque somos dragones sin ningún atributo de fuego. Por eso no confió en las demás razas- sentenció, serio.

-V-mon-kun tiene motivos para sentir rencor- sonrió tristemente Lunamon.

-Pero ahora las cosas son diferentes- sonrió Spadamon, mirando a su compañero.

-¡Pues claro!- sonrió V-mon- ¡Ahora las cosas tiene un precio más barato que hace 20 años!- ante eso, sus dos compañeros se cayeron de espaldas.

-¡Deja de pensar en las ofertas!- le pidió exasperado el gato blanco, pero él se rió, divertido.

Sky sonrió, divertida.

-... Diferentes...- escuchó, y miró a Gaiomon, que se veía pensativo-... No me lo creo...-

-¿Gaiomon?- Sky lo miró curiosa, tomando su atención, y la del resto.

El samurái suspiró, rascándose la cabeza.

-Escúchame, orejas... Lo que diré no justifica todo lo que he hecho...- aseguró, serio- Pero, creo que los Agumon hemos sufrido tanto como los V-mon-

-¿Los Agumon?- se extrañó Tagiru- ¿Son digimon de la antigua orden?- miró a Taiki, quien asintió, serio.

-... Tú... ¿Eres descendiente de los Agumon?- le preguntó V-mon, algo sorprendido.

-... Sí- admitió molesto Gaiomon- Los Agumon, en esos tiempos, también eramos cazados por el Bagra Army, pero, je, en el caso de mi aldea, no nos atacó algún soldado...- sonrió tenebrosamente- Je, no, en lo absoluto. Nos atacaron todos los pueblos que habían en la zona que habitábamos-

Eso sorprendió a los presentes.

-... Gaiomon- murmuró Taiki, mientras Dorulumon frunció el ceño.

-... ¿Q-Qué...?- Sky lo miró, nerviosa- ¿Gaiomon...? ¿Qué fue lo que viviste?- pidio saber, preocupada.

-... Tsch- el digimon se rascó la cabeza, molesto- ¿Cómo te lo digo...? Pues, hace unos 20 años, en el mundo digital, vivía un apuesto e inteligente Agumon, bastante joven y encantador, que vivía tranquilamente con su familia y amigos en su aldea. Él, como el resto de su pueblo, escuchaba rumores sobre que el Bagra Army podía ponerlos en su lista de cacería, pero no mostraron mucha preocupación, al fin y al cabo, eran de una raza bastante fuerte, considerada una de las más resistentes. Un día, cuando el joven Agumon celebraba un Festival de la Cosecha junto a su gente, fueron atacados por las aldeas vecinas a esta. Sufrieron un ataque coordinado, ya que todos aquellos engendros habían planeado deshacerse de aquel pueblo de Agumon, para que el Bagra Army no atacara su preciada Zona... El joven Agumon sobrevivió porque sus padres lo empujaron a un bote de pesca, que lo llevó río abajo, mientras toda su aldea, su familia y amigos, eran víctimas de aquellos demonios en piel de oveja...-miró de reojo a la joven, que estaba completamente sorprendida- Si me preguntas que le pasó a ese Agumon, podría decirte que se entrenó estrictamente, para no ser protegido por nadie más. Logró evolucionar al nivel de samurái gracias a su esfuerzo, y se volvió un poderoso caza recompensas. Cuando el Bagra Army fue derrocado, sintió una furia incontrolable al ver que el nuevo reino había propuesto igualdad y armonía entre todos los digimon... ¿Cómo demonios pudieron decidir eso...? El digimon, confundido con lo que debía hacer desde entonces, estuvo entrenando unos años en un Dojo del País Desértico, hasta que vislumbró, en una sesión de entrenamiento, a uno de los digimon que arrasó su aldea...- Gaiomon sonrió tristemente- Sin haberse percatado de cómo y cuándo lo hizo, el digimon se dio cuenta que había usado a aquel demonio como afila espada, frente a todos los demás estudiantes del Dojo- rió levemente-... Huyó, enfurecido... Furioso de que el nuevo reino permitiera que engendros como esos siguieran vivos... Le dio tanta rabia, que empezó a buscar información de todos esos digimon que habían asesinado a su gente, y, para su alegría, aún eran demonios, porque otros digimon habían puesto una recompensa sobre sus cabezas por algún motivo como engaño o estafa... Tomó esos trabajos, porque así podría vengar a su gente, ganar una buena cantidad de Digi Core, y, más que nada, si se hacía famoso en ese lado de la vida, el propio Rey del Mundo Digital tendría que detenerlo. ¡¿Y para qué quería que lo detuvieran?!- pregunto, divertido-... Quería morir...- murmuró, sorprendiendo a Sky, y, especialmente, a Gumdramon-... Quería que lo reconocieran, no por ser un sobreviviente de los Agumon, sino por hacer la diferencia en aquella estúpida paz que ese dragón rojo intentaba crear, sin darse cuenta que hay heridas que no pueden sanar de la noche a la mañana por un bonito discurso... Quería que fuera reconocido por algo más que la raza...- apretó sus puños, enfurecido, pero después suspiró- Pasaron las años, orejas... El samurái se volvió el más peligroso, pero un niñito creyó poder derrotarlo, y, gracias a él, el poderoso digimon pudo dejar para el arrastre a ese estúpido dragón pacifista... Luego fue contratado varias veces por un encapuchado que le pedía secuestrar digimon, por una buena suma, hasta que le pidió acabar con cierta digimon de una supuesta raza extinta...- suspiró, tomando la atención de Kokoromon- Le dieron una paliza, y ahora es el perro faldero de un Nerd, y una orejas- término, apoyando su mentón en la mano, mirando a Sky, esperando su reacción.

La joven lo miró tristemente, con sus orejas gachas.

-... Tu no eres un perro faldero...- murmuró, desanimada.

-... Tsch- Gaiomon sonrió levemente, sorprendiéndola- Piensa lo que quieras, orejas- pidió, mirando para otro lado.

Sky sonrió, animada, y asintió. Wizardmon sonrió, acomodándose el sombrero.

-Creo... que las cosas al fin se calmaron- sonrió Akari, mirando a Dorulumon, que parecía pensativo, extrañándola- ¿Dorulumon?-

-Spadamon- el lobo miró al gato digital, tomando su atención- ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Intentarás capturar a Gaiomon?- la pregunta tomo la atención de todos.

-¡Ya dije que no les dejaré ponerle un dedo encima!- pataleo Sky, pero Gaiomon puso su mano en la cabeza, pidiéndole en silencio que se mantuviera callada.

Spadamon y Lunamon se miraron, nerviosos.

-... Es verdad que el sistema de Shoutmon ha tenido complicaciones... Él no ha estado presente el último año por estar en este mundo, pero antes de eso él mismo sabía que habían lagunas sobre el historial de algunos digimon...-murmuró Spadamon.

-Se podría decir que fue en parte nuestra culpa que Gaiomon tomara ese camino-continúo Lunamon, tristemente- Con todo esto, siento que ya no hay motivos para capturarlo, pero hay que pensar en todos los crímenes que ha hecho. No podríamos dejar las cosas impunes...-

-¡Tranquilos! ¡Haremos como que no vimos nada!- sonrió V-mon, descolocando a ambos- Disculpa, Kokoromon-chwan, ¿tienes algo que hacer esta noche?- le pregunto sonriendo a Kokoromon, quien parpadeo, sorprendida- Es que he escuchado que en el Digiquartz hay unas tiendas con ofertas de comida japonesa muy buena. ¡Sería el perfecto lugar para que me dijeras como te a ido en la vida!- explicó, sonriendo, algo sonrojado.

-¿Eh?- parpadeo Kokoromon, extrañada, mientras los cuatro jóvenes, Dorulumon, Damemon y Gumdramon estaban en blanco.

-¿Ah?- parpadeo Jack, totalmente descolocado, al igual que Rapidmon y Wizardmon.

-¡V-MON! ¡PRESTA ATENCIÓN AL TRABAJO AL MENOS POR UNA VEZ EN TU VIDA!- Spadamon empezó a zarandearlo fuertemente- ¡DEJA DE ANTEPONER PRIMERO LAS OFERTAS A LA MISIÓN! ¡ORDENA TUS PRIORIDADES!-

-Pero si ya terminamos parte de la misión- explicó extrañado el dragón, haciendo que su amigo dejara de zarandearlo- Ya sabes, teníamos que capturar a Devimon y entregarle un mensaje al Rey. Apollomon-osan no nos ordenó capturar a Gaiomon, así que no tenemos siquiera una orden de arresto ni nada por el estilo-

-¡¿Esa es tu excusa?! ¡¿SABES QUE NOS PUEDEN DAR DE BAJA SI ALGUNO DE LOS MINISTROS SE ENTERA QUE ENCUBRIMOS AL ASESINO Y CAZA RECOMPENSAS NÚMERO UNO DEL MUNDO DIGITAL?!-

-Ah, pues eso tiene una simple solución- sonrió V-mon.

-¡¿Cuál?!-

-Que no se lo digamos a nadie- respondió contento el dragón, poniendo un dedo en su boca.

Spadamon se quedó en blanco.

-... Ya no aguanto... Que hagan lo que quieran...- murmuró el gato, acurrucado en un rincón, mientras Lunamon intentaba animarlo.

-Que bruto, pónganle cero-pidió sonriendo Bearmon, mirando divertido al digimon blanco.

-Bearmon- lo regañó Rapidmon, causándole una risa.

-V-mon-kun, lo hiciste a propósito- le reprochó la digimon coneja, extrañándolo.

-Pero si estoy hablando en serio- se extrañó, rascándose la cabeza- No serviría de nada pelear con alguien que protegió a un Inmenso Abrigo- sonrió- ¿Estás de acuerdo, Kokoromon-chwan?- miró sonriendo a la V-mon naranja, cabreando a Gumdramon.

-... Pues...- murmuró nerviosa la digimon, mirando a Gaiomon, que los miraba cruzado de brazos.

-¡Claro que Kokoromon-sama no está de acuerdo!- Gumdramon chocó cabeza con V-mon, extrañandolo- ¡Ese idiota estuvo a punto de matarla! ¡¿Cómo ella va a...?!-

-Está bien- asintió Kokoromon, haciendo que el pequeño se cayera de espaldas.

-¿Eh?- se sorprendió Gaiomon, a lo que Sky sonrió.

-¡P-Pero... Kokoromon-sama!- Gumdramon la miró, atónito- ¡¿P-Por qué...?! ¡Gaiomon...! ¡Él...! ¡Él la hirió gravemente...!- le recordó, sin comprender.

Para su sorpresa, ella le sonrió cansadamente, y le acarició la cabeza, sonrojandolo.

-Escucha, Gumdramon. No sirve de nada sentir rencor por Gaiomon. Si él me derroto esa vez, es solo porque no fui lo suficientemente fuerte- le sonrió, sorprendiéndolo- De alguna forma, Gaiomon me dio una lección al estilo Jefa-

Gumdramon la miró, sonrojado, y sin poder creer lo que escuchaba.

-Je. Kokoromon siempre ha tenido esa política- sonrió Jack- Nunca puedes guardarle rencor a los que te lastiman-

-La venganza nunca es buena, mata al alma y la envenena- sonrió Bearmon.

-Esta vez estoy de acuerdo contigo- suspiró la liebre.

-Vamos, Gumdramon- le sonrió Tagiru, tomando su atención.

-Pero...- se molesto el pequeño.

-Recuerda. Nosotros también hemos perdonado a alguien que a estado por el mal camino- le recordó su compañero, mirando a Yuu, quien miró a Damemon, y sonrieron, entendiendo a quién se referían.

-Si no perdonamos a los que nos causan daño, no avanzaremos- sonrió Taiki, mientras Akari asentía.

El pequeño se quedó pensativo, con el ceño fruncido.

-¡GAIOMON!- llamó, tomando la atención del samurái- ¡S-Solo te salvas porque Kokoromon-sama quiere! ¡Y porque usaste tu tonta data para proteger a Sky-chan!-aseguró- ¡P-Por ahora te salvas!-

El Xros Heart sonrió, satisfecho.

-Bha. Como si un enano como tu me hiciera daño, Gumdramon-kun- murmuró Gaiomon, haciendo que Sky, que había estado sonriendo, lo mirara molesta y le pateara la rodilla- ¡AY! ¡¿En serio?!- la miró, indignado- ¡Pues para tu información ya no me duele~!- le hizo burlas.

-¡Eres un pesado!- pataleo Sky, mientras Wizardmon suspiraba- ¡No seas tan desagradecido! ¡¿Qué no te enseñamos a como dar las gracias?!-

-... ¿Dar las gracias...?- el samurái la quedó mirando, y suspiró- Rayos, conste que esto lo hago para que dejes de chillar- murmuró, sacando algo de sus alforjas, extrañándola- ¡Oye!- llamó a Kokoromon, sobresaltándola levemente- Esta cosa te pertenece- le lanzó su antiguo cinturón, que cayó a sus pies.

-¿Eh?- Kokoromon lo tomó, dándose cuenta que estaba roto por la mitad, sus hombreras rotas, al igual que el paquete que tenía su boomerang, pero el cuarto seguía intacto...

Sonrió, aliviada de que su cuarta arma estuviera a salvo. Miró nerviosa a Gaiomon, que miraba para otro lado, dando a entender indirectamente que no planeaba disculparse ni nada por el estilo.

-... Gracias, Gaiomon- le sonrió, a lo que él bufó.

- Tsch, eres la digimon con la suerte más rara que he visto- aseguró el samurái- Pero, bueno... No creo que estés con más suerte de ese tipo- mencionó, extrañándola.

-¿Eh?- se extrañó Kokoromon.

-Vamos, vamos. Me refiero a este tipo- el samurái señaló a V-mon, extrañándolo- Ahora que puedes salvar la especie, ya quiero ver la cara que pondrá el Rey- admitió, divertido ante esa idea.

-¿Salvar la especie?- parpadearon ambos, procesando lo que habían escuchado, mientras el resto de los presentes estaban en blanco.

-¿A qué se refiere con eso?- Gumdramon miró extrañado a Tagiru, quien negó con la cabeza, sin entender nada.

-¿Qué habrá querido decir?- se preguntó Bearmon, mientras Rapidmon se tapaba la boca, por el ataque de risa que le dio.

-... ¿Salvar... la...?- ambos dragones volvieron a parpadear, y, de golpe, se pusieron rojos mientras un poco de vapor salía de sus cabezas- ¡¿EH?!- miraron atónitos al samurái, que se abrazaba el estómago de tanto reírse.

-¡E-Esas cosas no son graciosas-dame!- pataleo Damemon, enojado. Yuu suspiró, rascándose la cabeza.

"¿En serio él es el Gaiomon que nos dio tantos problemas todos estos años?" se preguntó Dorulumon, mientras Akari y Lunamon intentaban calmar a la sonrojada Kokoromon, y Taiki y Spadamon a V-mon "Si Shoutmon se entera..."

"... Borrará a Gaiomon sin piedad" suspiró Taiki, pensando lo mismo que el lobo digital.

-¡GAIOMON, IDIOTA!- Sky, enojada, empezó a tirarle del cabello.

-¡AY! ¡AY! ¡E-ESO NO, OREJAS!-gimió el samurái- ¡S-SOLO ERA UNA BLANCA BROMITA...!-

-¡¿DÓNDE ESTA LO BLANCO?!-

Jack y Wizardmon suspiraron, algo nerviosos. A veces, Sky era tenebrosa... Pero eso caracterizaba a la mayoría de las mujeres de Jäger.

-¿Crees que con esto todo se calme?- le preguntó la liebre al mago, quien frunció el ceño-... ¿Realmente fue Cuernomon quien provocó todo esto?-

-... Sí. Y, siendo honesto, temo que algo más ocurra esta noche- admitió Wizardmon, serio.

-Sí...- Rapidmon frunció el ceño, observando el escándalo- Se siente que algo más está pasando, pero, lo primero, será avisar al resto que estás a salvo-miró al mago, quien asintió.

Jack, de repente, abrió los ojos, y se dio la vuelta, mirando para todos lados, tomando la atención de los presentes.

-¿Qué pasa?- el mago lo miró, extrañado.

-... Las moléculas de agua...- murmuró Jack-... Las moléculas de agua de la zona se están acumulando con fuerza-

-¿Moléculas de agua?- se extrañó Taiki, dejando de calmar al rojo V-mon.

-Jacky es capaz de usar el agua que se encuentra en la aire- explicó Sky, dejando de tirarle el cabello a Gaiomon, quien, de brazos cruzados, intentaba ignorar el dolor-Es por su Defens Sistem-

-En teoría, puede notar los cambios de estado de las moléculas de agua- agregó Rapidmon- Al fin y al cabo, se supone que es capaz de usar el agua en sus tres estados de la materia-

-Pero es tan malo, que solo puede usarla en su estado líquido, y, para usarla en estado sólido, debe activar su sistema- terminó Bearmon, sonriendo, pero su comentario hizo que se ganara un coscorrón por parte del I.A.

-¡Deja de ponerme como un inútil! ¡Es difícil controlar Defens Sistem!- le reclamó enfadado Jack.

-¡Métete con uno de tu tamaño!- lloriqueo Bearmon.

-Este... Jack, ¿qué sentiste?- le pidió saber Taiki, antes de que se pusieran a pelear, ya que había sido difícil que las cosas se controlaran entre todos.

-Es, bueno, una acumulación de moléculas de agua en estado de evaporación- murmuró Jack, mirando al cielo-... Como si se estuviera formando una gran nube...-pero no pudo terminar, porque, junto al resto de los presentes, notó como una enorme nube de tormenta se extendía por el cielo rosado del Digiquartz.

-¡Va a llover y no tengo paraguas!- se lamentó V-mon.

-¡En el Digiquartz no llueve!- lo calló Yuu, sorprendiéndolo- ¡Algo debe de estar provocándolo!-

-Pero, ¿qué puede ser?- se preguntó Akari.

Taiki frunció el ceño, y se percató que los miembros actuales de Jäger, junto a Kokoromon, miraban asustados la nube que se formaba.

-... ¿Orejas? ¿Nerd?- Gaiomon los miró frunciendo el ceño.

-¿Qué sucede? ¿Kokoromon?- preguntó Tagiru, preocupado.

-... Jefa...- murmuró nerviosa la V-mon, tomando la atención del Xros Heart.

-¿Qué sucede con ella?- preguntó de inmediato Dorulumon.

-... Está usando el poder de relámpagos de su katana- murmuró Kokoromon, nerviosa

-... Pero... Ella solo lo usa cuando está sola... y peleando contra alguien...- murmuró Sky, pero estaba tan asustada que no podía decir más.

-... Cuando pelea contra alguien más fuerte que ella- terminó enojado Jack.

Entonces, un relámpago azul eléctrico nació de la nube oscura, cayendo en cierta área, alertando a los presentes.

-¡Truenos y centellas!- se asustó V-mon, mientras Spadamon y Lunamon no expresaban su temor con palabras.

-¡Rápido! ¡La Jefa nos necesita!- ordenó Jack.

-¡Sí!- asintieron Sky, Wizardmon, Rapidmon, Kokoromon y Bearmon.

-¡Ustedes dos se quedan!- Jack miró a los dos últimos.

-¡¿EH?!-se enojaron.

-¡Eres un niño!- los calló, mirando a Bear- ¡Y ya no eres parte de Jäger!- le recordó a Kokoromon, dejándola callada- ¡El resto! ¡Vamos!-

-¡Sí!- los tres miembros de Jäger asintieron, y siguieron a Jack por el bosque.

-¡¿Eh?!- preguntó atónito Tagiru, sin entender muy bien lo que pasaba.

-¡Orejas! ¡Nerd! ¡¿A dónde van?!- exigió saber Gaiomon- ¡Es peligroso!-les gritó, pero ambos ya se habían ido. Apretó su puño, enfurecido.

-¡Sea lo que sea! ¡Nosotros también!- aseguró Tagiru, mirando a Gumdramon, quien asintió.

-Akari, quédate aquí con Kokoromon, Bearmon y Lunamon- le pidió Taiki, a lo que ella negó- ¡Pero...!-

-¡La Jefa también es mi amiga! ¡No me quedaré atrás!- le aseguró la pelirroja.

-Es peligroso- le aseguró Damemon- Te equivocas si vas, ¿verdad, Kokoromon...?- miró a su lado, pero la V-mon no estaba.

-¡¿EEEEEEEHHHHH?!- gritó el Xros Heart.

-¡¿Kokoromon-sama?!- se quedó atónito Gumdramon.

-¡Se fue sin invitarme!- pataleo Bearmon.

-¡¿Ah?! ¡Gaiomon no está!- señaló Spadamon.

-¡Y V-mon-kun tampoco!- agrego asustada Lunamon.

-¡¿Por qué tenemos que tener estos problemas?!- se lamentó Tagiru, restregándose el cabello.


-Sal, Jefa. Sal de donde quieras que estés- sonrió Salamandra, en el cuerpo de Shoutmon, caminando por el bosque, sin importarle la enorme nube de tormenta que se encontraba encima del área donde estaba.

La Jefa, sentada en la rama de un árbol, gimió levemente, tapando su herida en el brazo, causada por una de las manos oscuras del dragón negro.

Había logrado crear la nube con el poder de su katana, para que así no se crearan sombras que pudiera ocupar su no importaba lo que le hiciera, su poder generativo le salvaba el pellejo a cada golpe o corte que le hacía...

Ahora se ocultaba de él, como si jugara a las escondidas, lo cual le fastidiaba bastante. Pero no tenía tiempo para esas cosas, ya que solo le quedaban su katana, un escudo, tres granadas, y una bengala.

Que gran armamento.

Suspiró fastidiada, y se asomó levemente por el tronco del árbol, para observar a Shoutmon acercarse a donde estaba ella. Frunció el ceño.

El dragón negro dejó de caminar, y observo un árbol en específico, porque de este salió disparado el casco de la Jefa, el cual él atajó con una mano, sonriendo divertido.

-Jefa, esperaba más de tu parte- sonrió el Rey oscuro, hasta darse cuenta que, dentro del casco, habían tres granadas activadas y una bengala- Maldición...-

Hubo una enorme explosión en donde estaba el digimon, que término quemando gran parte del área.

Samanta apareció lejos de las llamas en un brillo dorado, aterrizando de rodillas, algo cansada. Sin su casco, se podía apreciar que tenía un hilo de sangre en la sien, causado por un ataque anterior de su enemigo.

-Eso dolió bastante...- de entre las llamas, salió Shoutmon, empuñando su micrófono, haciendo que la joven frunciera el ceño, sin sorprenderse de verlo sin rasguños- No puedo creer que hayas delatado tu posición de esa manera- aseguró, señalándola con su mano, formando una bola de fuego.

Pero, para su sorpresa, Samanta levantó su espada, que volvía a tener un filo azul, al igual que la gema, haciendo que se pusiera en guardia.

-No te confundas, tío- pidió la joven, apretando con fuerza la empuñadura de su arma- Es que necesitaba saber exactamente tu posición- aseguró, y sacudió verticalmente su espada.

Shoutmon abrió sus ojos ámbar sorprendido, y levantó la cabeza en el momento que, por la orden de la Jefa, un relámpago surgió de entre las nubes, impactando directamente en él, quien gritó de dolor mientras era electrocutado.

Cuando el rayo desapareció, el dragón negro cayó fuertemente al piso, con una leve descarga rondando por su cuerpo, que despedía vapor. Aun así, una sonrisa siniestra se apreciaba en el rostro del dragón.

-Jefa... Gané-aseguró, mientras la katana se resbalaba de las manos de Samanta, quien estaba quieta, mientras un hilo de sangre salía de su boca.

Samanta frunció el ceño, y, lentamente, miró por sobre el hombro, para apreciar que, de su sombra, salía una aguja de gran longitud, que le atravesaba el abdomen.

Shoutmon, sonriendo satisfecho, se levantó con cuidado, mientras la joven de traje caía de rodillas al suelo al desaparecer la aguja de su sombra.

-Tu plan fue bastante bueno- admitió Shoutmon, caminando hacia ella, que jadeaba fuertemente- Usar las granadas y la bengala para distraerme y crear un punto de referencia para que cayera un rayo encima mio. Se nota perfectamente que eres una buena estratega, pero, lamentablemente, y supongo que lo tenías previsto, el fuego crearía sombras, las cuales yo podría ocupar para darte una estocada que, por cierto, creo que pasó a llevar tu columna vertebral, y traspasó tu estomago- sonrió, deteniéndose frente a ella, mirando como jadeaba, intentando controlar sus temblores- Nosotros los humanos somos bastante débiles. No somos capaces de resistir simples impactos sin que se quiebre uno de nuestros huesos, o de soportar el dolor de un órgano atravesado por tu propia sombra- aseguró, saboreando su victoria.

-... ¿Terminaste... tu discurso cliché?- jadeo Samanta, sorprendiéndolo-... Sí es así... es mi turno- murmuró, apretando con fuerza su puño.

Shoutmon abrió los ojos sorprendido, y, antes de poder retroceder, la Jefa golpeo con tal fuerza el suelo que él pisaba, creando una explosión.

Cuando se disipó el humo, se apreció al dragón negro semiconsciente entre los escombros, mientras que la joven, cerca del borde del cráter formado, estaba tirada en el piso, abrazándose el abdomen, que no paraba de sangrar.

Samanta escupió sangre, mientras sentía que la vista se le nublaba. Frunció el ceño, e intento enfocar su katana, a unos metros cerca de ella. Empezó a arrastrarse, levantando su mano en dirección de su arma, ya que necesitaba el poder curativo de esta... Aunque no se considerara digna de usarlo, por pensar en ella como una humana que habita en la oscuridad, pero las palabras de Tagiru le recordaban que, hasta ella, podía salvarse de un destino de ese estilo.

Cuando pudo empuñar el mango de su espada, el pie de Shoutmon aterrizó con fuerza en su brazo, haciendo que ella frunciera el ceño.

-¿Sabes? Aunque este no sea mi cuerpo, siento el mismo dolor que este- le aseguró el dragón oscuro, empezando a pisotear con mayor fuerza el brazo de la joven, quien apretaba los puños, intentando aguantar el dolor, formando un puño con su mano- Y me fastidia bastante sufrir dolor-y, al decir lo último, pisó con tanta fuerza, que se escuchó un grujido en todo el ambiente.

Samanta gritó de dolor, mientras Shoutmon sonreía, satisfecho.

-... Eres... un desgraciado- jadeo Samanta, intentando no perder el conocimiento.

-Sí, lo soy- sonrió el dragón oscuro, dejando de pisotear el brazo roto de la joven, y tomó la katana que tanto problemas les había dado-... Colgante- murmuró, observando el filo del arma- El poder de la naturaleza, del protector, del viajero, del guerrero, y de la vida- miró divertido a la joven, que no era capaz de moverse- Tengo que agradecerte el no haber usado el poder de la vida en contra mía-admitió- Sus llamas son bastante dolorosas-

Samanta lo miró, enojada, sin dejar de jadear. El Rey oscuro sonrió, y, de un apretón, la katana de Félix Wolf se partió en mil pedazos.

-Bien... Ahora, creo que me quedaré con el xros loader de Alphamon- avisó el dragón negro, levantando su brazo hacia la joven, quien, a pesar del dolor de sus heridas, no dejaba de mirarlo enojada, pero, al mismo tiempo tranquila- ¿No le temes a la muerte?- le preguntó, algo curioso.

-... Los humanos moriremos algún día- le recordó Samanta, jadeando- Tenemos un tiempo limite para nuestra existencia, a diferencia de los digimon y monstruos... Así que, ¿por qué voy a tenerle miedo a un proceso natural de la vida...?- preguntó, sonriendo, mirando algo divertida al dragón oscuro, que no le estaba gustando nada lo que decía ella- A diferencia tuya... Que no puedes aceptar la muerte de tu esposa-

Shoutmon mostró sus colmillos, enfurecido, y la apuntó con una bola de fuego, pero, de un momento a otro, había una columna de hielo que lo separó de la joven. Sorprendido, se dio la vuelta, para ver a Jack, con su sistema activado, abalanzarsele junto a Rapidmon y Wizardmon.

Frunció el ceño y saltó, esquivando el ataque, pero, cuando aterrizó, se vio envuelto entre unas raíces que crecieron de las semillas que Sky le había lanzado.

-¡No me subestimen!- rugió enojado el Rey, mientras que de su propia sombra salían manos que destrozaron las raíces de la joven, y se abalanzaron a ella.

-¡Sky...! ¡Muévete...!- le ordenó la Jefa, jadeando.

Pero, antes de que las sombras la atacaran, fueron cortadas por completo por Gaiomon, que acababa de aterrizar frente a la I.A., que se sorprendió.

-¡Gaiomon...!- sonrió Sky.

-¡Idiota, no te vayas sin decir nada!- le gruñó molesto el samurái- Pero no puedo creerlo...- murmuró, mirando a Shoutmon, que fruncía el ceño- ¿Es el Rey...?-

Samanta, sin sorprenderse por la llegada de Gaiomon, se percató que alguien la estaba curando, por lo que miró de reojo para arriba, para ver que era Kokoromon, acompañada de Bearmon y de un V-mon.

V-mon frunció el ceño, preocupado por la situación, la cual, no entendía muy bien, pero hasta él podía ver quien era el villano.

-¿Estás bien?- le preguntó preocupada la digimon naranja, aplicando su poder en la profunda herida.

-... Je... ¿Nunca aprendes?- sonrió levemente Samanta, cerrando los ojos, jadeando. Kokoromon la miró preocupada, dándose cuenta de que estaba en un estado delicado.

Entrecerró los ojos, y vio al dragón negro, sin poder evitar sentir un gran dolor al ver a Shoutmon en esa forma... Había pasado lo que más temía...

El digimon que amaba se había rendido ante la oscuridad...

-¡Les dije que no vinieran!- los regañó Jack, mirándolos de reojo, pero sin dejar la pose de pelea, mientras Rapidmon y Wizardmon miraban al oscuro dragón.

-¡No nos importa, porque hacemos lo que queremos, y lo que queremos es proteger a la Jefa!- pataleo Bearmon.

-¡Samanta! ¡¿Cómo te encuentras?!-lo ignoró Jack.

-... Me rompió el brazo, lastimó mi estomago, y creo que rozó un poco mi columna, así que estoy para el arrastre- jadeo la joven.

Jack miró enfurecido al Rey oscuro, quien sonrió tenebrosamente.

-Tsch. Al final pasó lo que predijiste- murmuró molesto Rapidmon, mirando al dragón negro- Al final el Rey ha sido controlado por Salamandra.

-... Sí, soy una bruja- jadeo Samanta- Y veo que tienen a alguien bastante interesante- murmuró, mirando a V-mon, que se percató-... No importa, ¿Wizardmon?- miró al mago.

-Estoy bien- le aseguró el digimon de traje verde- Aunque no lo crea...-

-... Gaiomon te salvó- terminó la joven, sorprendiéndolo- No necesito que me expliques nada... Con Luke sabía que lo ayudabas, junto a Sky-admitió, tomando la atención de la niña de pelo gris y el samurái- Quería ver hasta donde podían llegar, y no me decepcionaron- sonrió levemente, pero empezó a toser.

Gaiomon abrió los ojos, sorprendido... Eso significaba una cosa... Hasta ella, la Jefa, sabía que él podía salvarse del mal camino que estaba tomando. Apretó con fuerza las empuñaduras de sus espadas, enfurecido... ¿Por qué todos los que lo querían ayudar terminaban heridos?

-¡Aguanta!-le pidió Kokoromon, empleando más su poder, mientras Bearmon la miraba asustado- No funciona...- se dio cuenta, tomando la atención de los presentes-... No puedo curarte...-murmuró, sin poder creerlo.

-Eso esta claro- sonrió Shoutmon, tomando su atención- Querida Kokoromon, tus poderes están casi al límite a causa de tu descontrol. Solo puedes curar heridas leves como quemaduras y, viendo a Wizardmon, creo que ya te has dado cuenta- se rió, divertido- ¡Además...! ¡¿Crees que puedes curar algo que mis sombras han herido?! ¡No subestimes mi oscuridad!- exigió, satisfaciéndose con el enojo de los miembros de Jäger- ¿Qué pasa? ¿Te estoy rompiendo el corazón?- preguntó.

Kokoromon cerró los ojos, intentando concentrarse y no caer ante las palabras de Salamandra. Intentó controlar su poder para curar el abdomen de su amiga, pero el dragón negro tenía razón... No era capaz de regenerar los tejidos lastimados, lo que ocasionaba que ella empezar a perder mucha sangre...

-... No funciona...- murmuró tristemente.

-¡Jefa! ¡¿Dónde está tu katana?!- le preguntó Jack- ¡Con eso podríamos...!-

-¿Esa reliquia?- preguntó Shoutmon, tomando la atención de los presentes- ¿Por qué no ves tus pies, Jack?-

-¿Mis...?- Jack bajó la mirada, y se quedó quieto al darse cuenta que en el piso estaban los escombros de la Katana.

-... No puede ser...- murmuró Rapidmon, igual de asustado que el I.A.

Kokoromon se quedó sin habla, entendiendo lo que significaba la destrucción de la katana, la única arma que era capaz de curar aquello que fuera dañado por la oscuridad...

No iban a poder salvar a Samanta...

Sky se tapó la boca, asustada. Gaiomon la miró de reojo.

-... ¿Tan importante era esa cosa?- le preguntó, frunciendo el ceño.

-... Es lo único con lo que se puede sanar una herida causada por Salamandra- murmuró Wizardmon, tomando su atención.

-¿Salamandra? ¡¿El Líder del Proyecto Iluminati?!- se sorprendió el samurái, mirando al dragón negro- ¿Puede controlar al Rey...?

-¿Eh?- lo miró sorprendido V-mon- ¡¿É-Él es el Rey?!- señaló, atónito.

-¡¿Y eres parte de la guardia del mundo digital?!- lo miró enojado Gaiomon.

-¡Soy nuevo!- se defendió el dragón.

-... ¿Otro V-mon?- murmuró Shoutmon, frunciendo el ceño, tomando la atención de todos- Esto es divertido. No puedo creer que alguien más se salvó de la matanza de Bagramon, pero no importa mucho. Solo necesito a Kokoromon-

V-mon frunció el ceño, enojado con el comentario. Kokoromon, en cambio, lo miró tristemente... No era Shoutmon, no era su voz, pero aún así el verlo reír de esa manera le dolía en lo profundo de su alma...

-¡Salamandra!- gritó enojado Jack, y se le abalanzó junto a Rapidmon.

-¡No vayan!- los alertó Wizardmon.

-Esperaba que los de Jäger estuvieran más entrenados...- suspiró Shoutmon, y, de su sombra, emergieron manos oscuras que agarraron a las dos liebres y los lanzaron contra los árboles.

Otras manos salieron y se abalanzaron contra Wizardmon, golpeándolo y haciéndolo rodar.

-¡Nerd!- gritó Gaiomon, pero tuvo que sacudir sus armas en contra de las manos que estuvieron a punto de agarrar a Sky.

-¿Qué pasa, Gaiomon?- sonrió el dragón negro- ¿Protegiendo a un I.A.? ¡Te has ablandado!

-... Tsch. Orejas, no te separes de mi- le ordenó Gaiomon, mirando enojado al dragón oscuro, quien sonrió divertido. Sky asintió, nerviosa.

Entonces, otras manos se abalanzaron a Kokoromon, quien cerró los ojos, cubriendo a Samanta y a Bearmon, pero no pasó nada, porque V-mon, de un movimiento de su espada, cortó las manos, sorprendiéndola.

-No entiendo lo que pasa...- admitió V-mon, incorporándose, empuñando con fuerza su espada- Pero puedo entender que esta humana es preciada para Kokoromon-chwan... Y no sé si eres el Rey, o estás siendo controlado... ¡Pero no permitiré que nadie le ponga un dedo encima a la hija de Sakaerumon-san y Hogomon-osan!- aseguró, siendo rodeado de data celeste.

V-mon sacudió su arma hacia el dragón negro, haciendo que una enorme onda de energía celeste se le abalanzara, pero, para su sorpresa, fue desecha antes de llegar al Rey, quien había extendido su mano, siendo rodeada de oscuridad.

Shoutmon frunció el ceño, sorprendido de que ese V-mon fuera capaz de manejar su data y traspasarla a su arma.

-Creo que esto es malo- murmuró V-mon, sonriendo nervioso.

-... Lo es...- le aseguró Jack, sobándose la cabeza.

-No creo que sea malo- sonrió Shoutmon- Solo se repetirá la historia...- miró a la liebre de ojos celestes- Jack, ¿te molestará apreciar nuevamente como un digimon mata a un humano?- preguntó, asustandolo, y, antes de que pudiera reaccionar, el dragón lanzó una bola de oscuridad contra Samanta, los dos V-mon y Bearmon.

-¡NO LO HAGAS!- gritó Jack, en el momento en que ocurría la explosión.

Samanta frunció el ceño, y abrió un poco los ojos, para ver, sorprendida, que los habían protegido del ataque Knightmon y los PawnChessmons, que habían creado un escudo digital.

-¡Knightmon! ¡PawnChessmons!- sonrió Kokoromon, mientras Bearmon parpadeaba contento.

-¡¿Se encuentran bien?!- les preguntó el caballero, a lo que ella asintió. Pero se preocupó al ver que, en realidad, ellos, más que detener el ataque, lo interceptaron, ya que estaban bastante lastimados.

-¡Kokoromon!- Tagiru y los demás llegaron corriendo- ¡Samanta!- se asustó al verla en ese estado- ¡Samanta!- se agachó a su lado, preocupado.

-... Eres tú...- gimió la joven, jadeando adolorida.

-¡¿Quién te hizo esto?!- exigió saber enojado el joven de googles, pero después reparó en el dragón negro.

-¿Rey...?- Gumdramon miró al dragón oscuro, sin poder decir nada...

-¿Es... Shoutmon?- murmuró asustada Akari, mientras que Dorulumon, Spadamon y Lunamon estaban sin habla.

-... ¿F-Fue él quién... hizo esto...?- murmuró Yuu, sorprendido, haciendo que Taiki y Gumdramon lo miraran de inmediato, asustados.

-¡Shoutmon!- lo llamó Taiki, asustado.

-Lo están controlando...- gimió Wizardmon, tomando su atención-... No es él quien está haciendo esto...-

-Eso lo explica- Knighmon frunció el ceño- Shoutmon-dono nunca atacaría a Kokoromon-dono... Pero ese poder es bastante oscuro. ¡Taiki-dono! ¡No creo que mis hombres y yo podamos interceptar otro!- informó, serio.

-Nos encargaremos- les aseguró el joven, sacando su xros loader y regresandolos, para que se recuperaran.

Taiki miró preocupado a su compañero, que parecía otro digimon... Un digimon que disfrutaba lo que estaba sucediendo.

Samanta tosió sangre, alertando a Tagiru.

-¡Aguanta, Samanta!- le pidió, asustado.

-¡Akari, recarga a Cutemon!- le pidió Dorulumon, preocupado por el estado de Samanta. La pelirroja asintió, y sacó su xros loader.

-No serviría...- gimió Samanta, tomando su atención-... No pueden... curar está oscuridad...- empezó a toser.

-¡Aguanta!- le pidió Bearmon, asustado.

Gumdramon apretó sus puños, y miró enojado al Rey... ¡Mataría a quien se atrevió a controlar el cuerpo del digimon que tanto admiraba, y lo obligaba a causar este daño!

-... ¿Oscuro...?- murmuró Yuu, serio... Por alguna razón, la oscuridad que rodeaba al Rey se le hacía muy familiar.

-... Yuu...- resonó una voz en su xros loader, tomando su atención-... Aléjate de este lugar-le pidió DarkKnightmon, sorprendiéndolo.

-¡Te equivocas si lo dices!- aseguró molesto Damemon- ¡Hay que hacer algo por Shoutmon-dame!-

-... Es la oscuridad de Apocalymon... No pueden hacer nada para purificarla- le aseguró el caballero negro, que se escuchaba cansado, pero preocupado y serio.

-¡¿A-Apocalymon?!- se asustó Yuu.

-¡¿EH?!- se asustaron Lunamon, Spadamon y V-mon.

-¿Apocalymon...? ¿Po-Por qué está con Shoutmon...?- murmuró Taiki, sorprendido.

El caballero no respondió...

-¿Ese era DarkKnightmon?- sonrió el dragón oscuro, tomando la atención de los presentes- Vaya, vaya... Han pasado muchos años. Me parece que fuiste un factor fundamental para que murieran los padres de Samanta Wolf, ¿verdad?- sonrió, disfrutando del silencio que había en el xros loader amarillo- Tú y tu hermano han sido unas piezas muy fáciles de manejar. ¡Gracias a mi, Bagramon se encargó de la mayoría de los digimon que iban a molestarme en el futuro! ¡Y él sin darse cuenta que era utilizado al cazar a esos digimon!-

Eso sorprendió a V-mon y a Gaiomon.

-... Oye, oye, oye...- murmuró Gaiomon, apretando con fuerza las empuñaduras de sus espadas-... ¿Qué significa eso... Salamandra?-

-¿Salamandra?- murmuró Tagiru.

-Es el líder del Proyecto Iluminati- le respondió Kokoromon, temerosa.

Eso sorprendió al Xros Heart.

Gumdramon miró más enfurecido al dragón negro... ¡¿Entonces el mismo tipejo que hacía sufrir a Kokoromon-sama y a Sky-chan, era el mismo que estaba controlando al Rey?! Esa sola idea le hirvió la sangre.

-... Lo que dijiste... Sobre Bagramon...- murmuró V-mon, con un hilo de voz-... ¿Acaso...?-

-Sí... Fui yo quien le dio la idea de que cazara a todos los descendientes de la antigua Orden-sonrió divertido el dragón, dejando completamente sorprendidos a Gaiomon y a V-mon-

-Tú...- murmuró enfurecido Gumdramon-... Por tu culpa... ¡¿Kokoromon-sama nunca conoció a sus padres?!- rugió, enfurecido.

-¡¿Por qué haces todo esto?!- exigió saber Taiki- ¡¿Qué te han hecho los digimon?! ¡Contesta! ¡Los digimon no son enemigos de los humanos! ¡Son nuestros compañeros! ¡Por favor! ¡Detén los experimentos! ¡Libera a los digimon! ¡Deja a Shoutmon!

Pero, para su sorpresa, el dragón oscuro empezó a reírse, bastante divertido.

-¡¿Qué me han hecho?! ¡¿Qué detenga los experimentos?! ¡¿Qué los libere?!- preguntó, riéndose tenebrosamente- ¡Se nota que Yuno es tu madre!- aseguró, sorprendiéndolo- ¡Todo lo que hago! ¡Todos los secuestros, los experimentos, y hasta los mismos Kopierer, son solo simples piezas de mi plan!-confesó, mirando divertido al joven- Kudou Taiki, líder del Xros Heart, escogido de Omegamon, pero, sobre todo, hijo de Kudou, no, hijo de Yuno Hikari. Eres un idealista igual que esa mujer-

-... ¿C-Conoces a mamá?- murmuró Taiki, sin poder creerlo.

-Sí. Ella, junto a los padres de Samanta, tu tío, y otros de sus amigos, especialmente Luke y su hermano, son quienes han ocasionado todo este embrollo. Si tienes preguntas, tendrás que pedirle que te digan los secretos familiares-le recomendó, disfrutando de la expresión de sorpresa y temor que apareció en el rostro de Taiki.

-... ¿El hermano de Luke?- murmuró Tagiru, y miró a Jack, que se sobaba la cabeza, pero, al igual que el resto, parecía muy sorprendido.

-¡A-A mi no me mires! ¡Ni idea de lo que dijo! ¡No sabía que la Señorita Hinata y el Señor Félix estaban tan relacionados!- aseguró, sorprendido.

Shoutmon se rió, más divertido, y miró a Samanta, que fruncía el ceño, mirandolo entrecerrando los ojos.

-Cometiste un error, Samanta. Debiste decirle al resto que son realmente- sugirió- ¡Ah! ¿Qué pasa, Gaiomon?- le preguntó, observando como este temblaba, enojado- Cierto... Visdmon nunca te mencionó que trabajabas para el que ocasiono que cazaran a tu raza como perros inmundos, ¿verdad?-

Gaiomon apretó con más fuerzas sus espadas, y miró enfurecido al dragón negro.

-¡DESGRACIADO...!- se le abalanza si Sky no lo abraza por detrás, deteniéndolo- ¡O-Orejas!- la miró, sorprendido.

-¡No vayas!- le pidió ella, asustada- ¡No te le acerques! ¡Te está provocando! ¡Te-Te matará si te le acercas! ¡Ya viste que es capaz de controlar su sombra...! ¡Pero también puede controlar la tuya si estás muy cerca! ¡No te acerques!- le suplicó, sin soltarlo.

-Felicidades, Sky. Sabes perfectamente mis poderes, aunque supongo que el resto de Jäger también leyó un análisis, ¿o me equivoco, querida Kokoromon?- miró a la V-mon naranja, que lo miró temblando- ¿Tanto te duele que tu amado Cuernomon sea controlado por mi mano? Eso te pasa por enamorarte de quien sabias era tu enemigo-

Eso sorprendió al Xros Heart.

-Te equivocas...- le aseguró Kokoromon, temblando- ¡Es a Cuernomon a quien amo, no a ti! ¡Sería raro amar a un humano! ¡Mal pensado!-

Samanta suspiró levemente, sonriendo. Aun en su situación, y todo lo que había hecho... Le alegraba que Kokoromon fuera capaz de decir eso...

¿Eh...? Le pesaba el cuerpo, ya sin ser capaz de sentir su brazo roto, pero si sentía como su sangre se esparcía por el piso... La vista se le nublaba, pero no como antes, cuando estuvo con fatiga... No, esta vez era diferente, y ella lo sabía...

Haciendo un esfuerzo, miró a Kokoromon, que, a pesar de su temor y dolor, mostraba con decisión sus sentimientos a Shoutmon... Le costó, pero enfocó el rostro del idiota de Tagiru, quien, fielmente a su lado, le sujetaba una mano... Je, que bueno que no le sujetaba la mano de su brazo roto, sino, tal vez Salamandra se diera cuenta de que ella logró salvar algo de su katana...

... ¿Estaba arrepentida...? Ella sabía los sentimientos de ese joven de googles, aunque era obvio, porque no era nada indirecto... Si hubiera actuado como alguien de su edad... O si sus padres no hubieran muerto, y ella hubiera crecido normalmente, sin la crueldad del mundo... ¿Le habría correspondido...?

"¿Qué pasa...? ¿Estoy arrepintiendome de como lleve mi vida...?" se preguntó, cerrando los ojos "No... No lo haré... Las cosas pasaron... Pero... me alegró... conocerte..."

¿Se estaba repitiendo la misma historia...? Parecía que sí, porque, aunque estuviese en ese estado tan débil, podía sentir a Luke y Slayerdramon venir a esa dirección... Les faltaba poco por llegar... Pero, al parecer... volverían a llegar tarde...

"... Te encargo el resto... Luke..."


Luke saltaba entre las ramas de los árboles mientras Slayerdramon sobrevolaba las copas, ambos dirigiéndose al punto donde se apreciaban las nubes negras que, por alguna razón, se estaban deshaciendo lentamente.

"... Te encargo el resto... Luke..."

La liebre abrió los ojos, sorprendido, y aterrizó en una rama, sin moverse, haciendo que su viejo amigo se detuviera, y lo mirara extrañado.

-¡Luke! ¿Qué pasa?- le preguntó, serio.

Pero él no contesto... Solo pensaba en la melodía que Samanta había enviado solo para él... La cual, solo podía significar una cosa...

... Parecía que, realmente, iba a regresar a aquella pesadilla...


El oscuro dragón sonrió, satisfecho con lo que acababa de sentir.

-Je, sí, sí. Ahora que lo notó, me alegra ver que tu virus está pronto a llegar a su etapa de maduración-ante eso, Kokoromon puso su mano en su brazo vendado, asustada- Bien, bien. Estará listo para el Eclipse, pero tú...- miró a Sky, quien, sin soltar a Gaiomon, se asustó- Veo que tu virus no ha avanzado en nada estos cinco años. Eso puede complicar las cosas... ¡Bien, lo he decidido!-sonrió, divertido- Me llevaré a Kokoromon y a Sky a la base, junto con el cuerpo del Rey, y, si puedo...- miró a Yuu- El Darkness loader.

Cuando término de hablar, Gaiomon frunció el ceño y puso su brazo en la espalda de Sky, atrayendola más a él, dando a entender que no dejaría que se la llevaran. V-mon, Dorulumon, y Gumdramon se pusieron frente a Kokoromon, mientras Akari puso sus manos en sus hombros, y Tagiru sacaba su xros loader. Damemon, Lunamon y Spadamon se pusieron frente a Yuu. Los miembros de Jäger empezaron a incorporarse, adoloridos.

Taiki frunció el ceño, apretando su xros loader rojo, sabiendo perfectamente que Jijimon y los demás estaban tan preocupados como él por Shoutmon.

-¡Si quieres pelear para llevarte a nuestros amigos...!SAL DEL CUERPO DEL REY Y PELEA!- le rugió Gumdramon, enfurecido.

-¡Shoutmon! ¡No permitas que te controlen!- le pidió Taiki.

-Él no puede escucharte... Está sumamente dormido en sus pesadillas. Esta bastante arrepentido por haber herido a un inocente, que más encima es miembro de Jäger. Pobre, él lo único que quiere es evitarle dolor a su amada Kokoromon, pero hace todo lo contrario-miró a Kokoromon, que se asustó, pero V-mon se puso frente a ella.

-... Tranquila, Kokoromon-chwan- le pidió, mirándola de reojo- La protegeré-

-Suerte con eso. Al fin y al cabo, no creo que alguien pueda amar al asesino de una humana- sonrió Shoutmon.

Tagiru abrió los ojos, sorprendido. Apretó la mano de Samanta, pero no hubo respuesta...

Lentamente, bajó su mirada, para ver a Samanta, que tenía los ojos cerrados, sin moverse...

-... ¿Samanta...?- murmuró, tomando la atención de los miembros de Jäger, y de Kokoromon, que lo miró de inmediato- ¿Samanta...?-llamó, pero ella no contesto- ¡Samanta! ¡Despierta!- le pidió, sintiendo que lo que estaba ocurriendo tenía que ser una mentira- ¡SAM!-

-... No puede ser...- murmuró Akari, tapándose la boca, mientras las lágrimas cursaban su rostro.

Dorulumon miró, horrorizado, el cuerpo de Samanta... No otra vez... No podía ser posible que la hija de sus amigos... que su amiga... que hayan sufrido el mismo destino...

¡Tenía que ser una mentira...!

-... ¿Eh?- Sky se separó de Gaiomon, cayendo de rodillas- No...- negó, asustada. El samurái la miró, preocupado, y después miró enfurecido al dragón negro, que estaba disfrutando la expresión de horror de los presentes.

-... Sa-Samanta-san...- murmuró Yuu, negando con la cabeza.

-No...- Damemon se quedó sin habla.

-... No... No, no, no...-murmuró Jack, sintiendo que había recibido otro golpe, pero no, era la realidad. La cruda y fría realidad- ¡SAMANTA!-

Wizardmon cerró los ojos, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, mientras Jack seguía gritando

-¡Kokoromon!- llamó Rapidmon, para que verificara todo, pero ella no respondió, solo dejó de usar sus poderes curativos-... No...- murmuró, al darse cuenta de lo que significaba ese gesto.

La V-mon miró el cuerpo de Samanta, sin creer lo que veía...

-¿Samanta...?- murmuró Bearmon, tomando la atención de Kokoromon-... ¿P-Por qué no... despierta...?-

Kokoromon lo miró, conmovida, y lo abrazó.

-¿Por qué no despierta...?- volvió a preguntar el pequeño, mientras empezaba a llorar.

-... ¿A-Acaso...?- murmuró Gumdramon, que sentía que lo que pasaba era una pesadilla.

El pequeño dragón miró a Samanta, la joven que los había ayudado, tanto como Jefa, como por ella misma, protegiéndolos y apoyándolos cuando tenían problemas, aunque jamás lo hubiera admitido...

¿Estaba... muerta...?

-Je, ¿qué pasa, Gumdramon?- lo llamó Shoutmon, haciendo que el dragón se quedara quieto- ¿Te molesta que tu Rey acabara con una humana?- preguntó, divertido y saboreando el dolor de todos los presentes- ¿Acaso aun planeas superarme?-

El pequeño empezó a temblar, y miró enfurecido y con lágrimas en los ojos al digimon negro, que sonrió divertido.

Taiki apreto sus puños.

-¡NO SE DEJEN ENGAÑAR!- les gritó a todos.

Los presentes lo miraron. Taiki miraba serio a Shoutmon, pero con las lágrimas recorriendo sus mejillas.

-¡Todos sabemos que Shoutmon nunca haría...! ¡Nunca heriría a uno de los nuestros!- les recordó, sintiendo el dolor de la pérdida- ¡Él no es Shoutmon!

El dragón negro sonrió, algo divertido.

-¿Así que eso es lo que quieres pensar, compañero?- le preguntó, divertido- Bueno, veamos si piensas lo mismo una vez que el resto de tus amigos esté en el mismo estado que la Jefa- le dijo, y se preparó, pero, de repente, ocurrió una explosión en donde él estaba, alertando a los presentes.

Cuando el humo se disipó, se pudo apreciar a Shoutmon debajo del pie de Luke, quien, envuelto en su energía blanca, miraba enfurecido al dragón negro.

-¡L-Luke!- se sorprendió Tagiru.

-Tú...- gruñó el dragón, enfurecido.

-... Luke...- murmuró Jack, sintiendo que todo era una muy mala broma... ¿Por qué tuvo... que llegar tarde...?

-¡No juegues conmigo!- rugió furioso Shoutmon, haciendo que de su sombra salieran manos, las cuales se abalanzaron a la liebre, quien saltó, y, cuando aterrizó, las manos estuvieron a punto de abalanzarsele si Slayerdramon no las corta.

Al verlo, V-mon se quedó sin palabras.

-... Salamandra... ¡Te juró que vas a pagar lo que has hecho!- le rugió el Caballero Plateado, enfurecido.

-Eso lo veremos...-Shoutmon se levantó, limpiandose sangre verde del mentón, mientras el resto de sus heridas eran sanadas por sus poderes.

-Luke- llamó Slayerdramon, pero este dio unos pasos al frente, dejándolo sorprendido.

-... Lo siento... Pero...- murmuró la liebre, mientras su energía blanca se volvía morada, sorprendiendo a Slayerdramon y al resto de Jäger- Ya no me contendré-aseguró, frunciendo el ceño, mientras sus ojos rojos se volvían ámbar, parecidos a los del dragón negro, quien frunció el ceño.

-Esperaba que Visdom hiciera su trabajo...- gruñó, apretando sus puños.

Kokoromon, que aun abrazaba a Bearmon, miró a Shoutmon, con lágrimas en sus ojos...

Ya no quería que Shoutmon siguiera siendo la marioneta de Salamandra... Ya no lo quería...¡Ya no lo soportaba!

-¡Para!- gritó, y, para sorpresa de los presentes, incluso de Luke, la V-mon corrió hacia Shoutmon, quien se dio la vuelta, sorprendido- ¡DETENTE, SHOUTMON!- le pidió, abrazándolo.

El dragón negro abrió los ojos, sorprendido, mientras su oscuridad era purificada por la V-mon, mientras su casco brillaba, sorprendiendo a todos.

"¡Ma-Maldición...!" pensó Salamandra, enfurecido, antes de que su voluntad y oscuridad fueran expulsadas del Rey, quien volvió a tener su piel roja y sus ojos azules.

Ambos dragones cayeron al piso con un fuerte sonido, mientras que los presentes estaban completamente sorprendidos.

Luke cerró los ojos, mientras su energía morada desaparecía. Slayerdramon, en cambio, se sentó en el piso, y se tapó la cara, mientras unas lágrimas cursaban su rostro, pidiendo que alguien lo despertara de esa pesadilla...

Shoutmon frunció el ceño, gimió de dolor, y abrió lentamente sus ojos azules, para ver a Kokoromon encima de él, llorando...

-... Ko... ¿Kokoromon...?- murmuró con un hilo de voz, haciendo que ella lo mirara, sorprendida-... ¿Te he... vuelto a hacer... llorar...?- le preguntó débilmente.

-... C-Cuernomon...- gimió Kokoromon-... No fuiste tu... No fuiste tu...- aseguró, abrazándolo- ¡Tu nunca...! ¡Tu nunca...!- pero no fue capaz de continuar, estaba demasiado conmocionada.

Shoutmon entrecerró sus ojos. No entendía lo que pasaba, se encontraba cansado, y sentía que algo o alguien le había golpeado con demasiada fuerza muchas veces... Pero... algo en su cabeza... Sentía como si algo en su mente se estuviera perdiendo... Como si, de un momento a otro, sintiera que Kokoromon fuera una desconocida...

El dragón cerro los ojos, quedando inconsciente, sin saber lo que estaría por perder a causa de aquella oscuridad que lo invadió por unos momentos...

-Sho... ¡Shoutmon!- reaccionó Taiki, y se acercó corriendo al dragón, al igual que Gumdramon, V-mon, Spadamon y Lunamon.

-¡Rey!- Gumdramon miró preocupado al dragón rojo, pero este no mostraba ninguna herida. Solo estaba inconsciente.

-... Él está bien- le sonrió tristemente Kokoromon, sentándose al lado del dragón, permitiendo que Taiki lo sentara, preocupado.

-... Shoutmon...- murmuró tristemente Taiki, observando a su compañero.

No pudo ayudarlo.

Tagiru, por alguna razón, no sonrió al ver que Shoutmon había regresado, solo bajó su mirada a Samanta, y se mordió el labio. La sentó con cuidado y la abrazó, temblando.

-... Samanta...- gimió, mientras unas lágrimas cursaban su rostro.

¿Por qué no fue capaz de ayudarla...?

¿Por qué no se pudo salvar...?

¡¿Por qué...?!

Todas esas preguntas lo carcomían por dentro, lo herían... ¿Cómo... pasó todo esto...?

Akari, a su lado, abrazó a Bearmon, que lloraba. Cerró los ojos, empezando a llorar en silencio. Yuu se sentó y se tapó el rostro, mientras que Damemon cerró los ojos, llorando levemente. Dorulumon, él no sabía como sentirse, pero sí sabía que había fallado nuevamente. Lo sabía mientras las lágrimas cursaban su rostro...

Los demás miembros de Jäger, que habían sido lanzados por el poder de Salamandra, seguían donde estaban, sin moverse, sin querer creer lo que había pasado.

Sky lloraba en silencio, restregándose los ojos. Gaiomon la observaba, sin poder decidir qué hacer. ¿Consolarla...? ¿Cómo diablos se consolaba a alguien que acababa de sufrir una pérdida...? Él no lo sabía. No lo sabía, porque nadie lo consoló durante la muerte de su gente... Pero Sky era otra cosa.

Se agachó, y le restregó su cabello gris, por lo que ella, bajando sus manos, lo miró llorando, y lo abrazó, sorprendiéndolo, pero, aun así, torpemente, correspondió al gesto.

Jack se mordió el labio, mientras las lágrimas cursaban por su rostro.

-¡¿Por qué no llegaste a tiempo?!- le gritó a Luke, que no se inmutó.

Todos los miraron.

-¡También llegaste tarde cuando...! ¡Cuando la Señorita Hinata y el Señor Félix...!- recordó, dolido- ¡¿Por qué nunca puedes llegar a tiempo?!- le preguntó, mientras lloraba.

Luke lo miró, y, sin decir nada, camino hacia Samanta, a quien Tagiru aun abrazaba. Se agachó, y puso su mano en el hombro del joven, quien lo miró, con las lágrimas cursando su rostro.

La liebre tomó el cuerpo de Samanta, y puso sus dedos en el cuello. Frunció levemente el ceño, y, para extrañeza de Tagiru, tomó la mano del brazo roto de la joven, y sacó algo que estaba en el puño. Lo miró, volviendo a fruncir el ceño, y cerró los ojos, pensando en algo.

-... ¿Luke-san...?- le pregunto Wizardmon, con voz débil.

-... Deja de actuar- murmuró Luke.

Entonces, para sorpresa de Tagiru, una leve sonrisa apareció en el rostro de Samanta.

-¿No puedo... divertirme un rato?- le preguntó, abriendo uno de sus ojos.

Todos se quedaron en blanco.

-¡¿EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH?!-

-¡¿SA-SAMANTA?!- Tagiru la miró, sumamente contento.

-¡Pe-pero...!- tartamudeo Kokoromon, atónita y contenta.

-... Debiste tomar mi pulso para darte cuenta que estaba actuando- suspiró adolorida Samanta.

-¡PE-PERO...!- Yuu no tenía palabras.

-¿Por qué rayos... creen que soy tan buena en teatro?- preguntó fastidiada Samanta.

-Ahora entiendo... ¡Lo hiciste para que Salamandra pensara que estás muerta!- se dio cuenta Slayerdramon, parándose atónito.

-¡PERO AÚN ASÍ NO DEBISTE HACERLO!- pataleo enfurecido Jack- ¡¿TIENES IDEA DEL SUSTO QUE NOS DISTE A TODOS?!-

-¡Cállate la boca!- lo calló llorando Bearmon, y abrazó a Samanta- ¡BHUAAAAAAAA!-

Dorulumon suspiró.

-¡T-Te equivocas si piensas que nos gustó tu actuación-dame!- aseguró Damemon, llorando a mares, por lo que su compañero tuvo que consolarlo.

-No tenías que ser así- le sonrió algo molesta Akari.

-¡Que alegría!- contenta, Sky abrazó a Gaiomon, sobresaltándolo.

La miró, algo sonrojado, pero sonrió al ver que ella estaba mejor, por lo que le acarició la cabeza.

-¿Y tu que haces aquí?- se dio cuenta Slayerdramon, fijando su mirada en el samurái, quien palideció, ya que ese dragón plateado fue quien le dio una buena paliza cuando se conocieron.

-¡P-Pues...! ¡Y-Yo...!- tartamudeo el digimon.

-Vaya, parece que has vuelto al idioma arcaico- comento Wizardmon.

-¡Te escuche, maldito Nerd!-

Sky sonrió, contenta.

-¡Que bien! ¡Que bien!- se alegró Gumdramon, golpeando el aire con sus puños. Kokoromon, contenta, lo abrazó, sonrojandolo bastante.

Spadamon y Lunamon sonrieron, contentos. V-mon suspiró aliviado, y se cruzó de brazos. Los humanos eran bastante sorprendentes.

-Entonces, ¿estás bien?- le preguntó contento Taiki.

-... Mis heridas no han sanado... Y perdí mucha sangre... ¿Cómo voy a estar bien?- le preguntó molesta Samanta.

-¡Eso es malo!- se asustó Tagiru- ¡¿C-Cómo te vamos a curar?!-preguntó, asustado.

Luke, en respuesta, le mostró la gema verde que tenía en sus manos.

-¡¿E-Eso no es de...?!- preguntó atónito Jack, reconociendo la gema que le brindaba los poderes al arma que estaba hecha añicos en el piso.

-... La... La saqué de la katana antes de que me rompieran el brazo- explicó Samanta, frunciendo el ceño, adolorida.

-¡Entonces podrás curarte!- se alegró Samanta.

-... Sí...- murmuró la joven, y recibió un pellizco en la mejilla por parte de Luke- ¡O-Oye!-

-... Eso es por la melodía que me enviaste- murmuró la liebre.

-¿Y cómo demonios iba a hacer que te apresuraras?- lo miró fastidiada, sobándose su roja mejilla con su brazo bueno- Y no me critiques. Pareces salido del matadero-

Luke sonrió levemente, sin poder evitar sentirse aliviado de que la pesadilla, fue una ilusión.

-Ah, por cierto...- recordó Samanta- Jack, Sky, Wizardmon, Rapidmon y Bearmon. Ustedes cinco están de baja- informó, dejándolos en blanco.

-¡¿EEEEEEEEEEHHHHH?!-

-¡¿P-Por qué?!- exigió saber Jack.

-Por ayudar a un criminal a escapar de la mano de la justicia- recitó la joven, dejándolos de piedra.

Los cinco miraron a Gaiomon, quien parpadeo.

-¡YA SABÍA QUE ERA UNA MALA IDEA!- pataleo enojado Rapidmon, mientras Jack estaba con un aura deprimida.

-¡¿Significa que podremos estar con Kokoromon?!- sonrió contento Bearmon.

-Claro. El Xros Heart es nuestra reserva de idiotas- le recordó Samanta, haciendo que el pequeño sonriera contento, sin notar la indirecta.

-... ¿Eso nos consideras...?- le preguntó dolido Tagiru, y se sorprendió de que la joven lo mirara, sonriendo.

-¿Y qué mas?- le preguntó.

Tagiru sonrió, rascándose la mejilla, sonrojado.

-¡BHUA!- lloriqueo Sky, mientras Wizardmon intentaba calmarla- ¡Estoy de baja!-

-Va-Vamos, Sky-san- intentó consolarla el mago, mientras Gaiomon se reía, divertido- ¡Cállate, salvaje! ¡Que esto es tu culpa!-

-¿Qué planeas hacer?- le preguntó Taiki a Samanta, a quien Luke levantó en brazos, ya que no podía moverse.

-Eso tengo que pensarlo, pero, por ahora, el Proyecto Iluminati piensa que estoy muerta, y lo mejor será que sigan así- suspiró adolorida la joven- Y ustedes no digan que estoy aun con pilas- agregó.

-¿Significa que no volverás a clases?- le preguntó Tagiru.

-Obvio- lo miró fastidiada Samanta.

-Tendremos que movernos- sentenció Slayerdramon.

-Sí- asintió Samanta- Taiki, sé que tienes muchas dudas, junto con el resto... Y creo, que es hora de que sepan la verdad, todos. Pero, lo mejor, será que se lo preguntes a tu madre- lo miró, seria- Y, con respecto a Shoutmon, creo que dormirá durante un día- agrego, mirando al dragón rojo.

-¿Qué fue lo que le pasó?- pregunto Taiki, preocupado.

-Lo sabrás y entenderás cuando hables con Kudu Yuno- aseguró la joven.

-¡Hablas con mucho misterio, y aquí Spadamon, Lunamon-chan y yo parecemos personajes secundarios sacados de repente!- pataleo V-mon, tomando la atención de Luke y Slayerdramon.

-¿Ah?- parpadeó el dragón plateado- ¡¿V-V-mon?!- lo miró, atónito.

-¡Ah! ¡Hola, Slayerdramon-osan!- sonrió V-mon.

-¡¿Cómo que Ah?! ¡¿E-Estás con vida?!-

-Pues sí. No me he convertido en un zombie digital, ¿o sí?- se preocupó el dragón, meditando serio, sacándoles una gota en la cabeza a sus compañeros.

-Está bien...- Slayerdramon se tapó la cara- Me voy a marear con tanta cosa-

-... Debemos irnos- le informó Luke, tomando su atención- Samanta debe recuperarse-

-S-Sí-

-¡HAZ ALGO CON LA BAJA!- le pidieron Jack y Sky, ambos llorando- ¡No dejes a tus hermanitos así!-

Las orejas de Luke se movieron, pero este no los miró.

-¡NO NOS IGNORES!-

-¿Los veremos pronto?- preguntó preocupado Tagiru.

Luke asintió.

-... Claro, necesitaremos carne de cañón- sonrió levemente Samanta- Ah, sí- miró a Gaiomon, que se partía de la risa por lo de la baja de Sky y Wizardmon- Tu vienes con nosotros.

-¿Ah?- la risa se le apagó.

-¿No quieres venganza?- le preguntó Samanta- Si vienes con nosotros, tal vez tengas una oportunidad para apalear a Salamandra-

-Mm...- medito Gaiomon.

-... Te pagaremos- murmuró Luke.

-Bien, voy- se paró Gaiomon.

-¡¿EEEEHHHH?!- gritaron los miembros de baja, junto a Gumdramon, Spadamon y Lunamon.

-¡Eres un codicioso!- le gritó Wizardmon, enfadado.

-No se vive de aire- le dijo el samurái, buscando algo entre sus alforjas.

-¡Sam!- Gumdramon se acercó a Luke- ¿E-Estás segura...?-

-Estaremos bien- le aseguró la joven- Tu, encárgate de proteger al Rey y a Kokoromon- le ordenó, sorprendiéndolo.

El pequeño la miró, serio, y asintió.

-¡Cuenta conmigo!-

-¡¿Por qué Gaiomon va a ir?!- pataleo Sky, ofendida.

-Porque soy de utilidad- le sonrió burlón el samurái, sacando lo que buscaba- Orejas, ten- se lo lanzó.

Ella lo recibió, extrañada.

Era un silbato negro, con marcas digitales en los bordes.

-... ¿Un silbato de perro?-

-¡CLARO QUE NO!- le rugió´Gaiomon, enojado- ¡Esta cosa es un silbato digital que esta programado para que resuene en la data de un digimon cuando lo soples! ¡En este caso, está unido al mio!-

-Oh~- sonrió Sky, y lo sopló con fuerza.

No se escuchó nada.

-Esta malo- dijo la joven, y se sorprendió de que Gaiomon estuviera en el suelo, tapándose los oídos, sumamente adolorido, azul, y mareado.

-¡¿QUERÍAS VOLVERME SORDO?!- le rugió, enfurecido. Ella sonrió, nerviosa- ¡Sólo úsalo en algún maldito momento en que estés en problemas!- le gruñó, dándose la vuelta. Eso la sorprendió-... Cuando lo toques, iré-murmuró, como quien no quiere la cosa.

Sky sonrió, y asintió.

Gaiomon la miró, y después se percató en la mirada que le dirigían Luke y Slayerdramon.

-¡¿ALGÚN MALDITO PROBLEMA?!- exigió saber, a lo que ambos miraron para otro lado.

-¿Podríamos irnos ahora, o quieren que me muera desangrada?- murmuró fastidiada Samanta.

Luke asintió, y, de un movimiento, saltó a los árboles, desapareciendo.

-¡Ah! ¡Samanta!- se sorprendió Tagiru, pero después sonrió.

-Ella estará bien-le prometió Slayerdramon- V-mon, ¿cuidarías a Kokoromon?- le preguntó.

-¡C-Claro, viejo!- sonrió el dragón azul grisáceo.

El dragón plateado sonrió, y siguió a su compañero.

Gaiomon suspiró, y miró de reojo a Sky y a Wizardmon. Sonrió levemente, y siguió a los miembros activos de Jäger.

Kokoromon sonrió, contenta de que no hubiera pasado una tragedia. Aun así, miró preocupada el rostro inconsciente de Shoutmon.

"Estaré a tu lado cuando te enteres..." le prometió, y le acarició una mejilla "Estaré a tu lado, apoyándote, cuando descubras sobre Apocalymon"


En el mundo humano, en un callejón desierto, Kiriha y Ryouma entraron en él por un portal, ambos acompañados de Dracomon y Jagamon.

-¡Ah!- ambos digimon cayeron rendidos al suelo- Estuvo cerca- suspiraron, cansados.

-... ¿Tan fuerte... puede ser uno de los antiguos generales del Bagra Army?- se preguntó el platino, apoyándose a la pared, limpiándose el mentón.

-No... Es que los hicieron renacer más fuertes- aseguró Kiriha, sentándose en el suelo.

-Ahora el poder de Lilithmon es de temer- aseguró serio MetalGreymon, curándose en el xros loader azul.

-Fue una suerte que pusiéramos bombas para destruir la instalación- admitió el rubio, mirando a Dracomon, quien sonrió sonrojado por el alago.

-¿Qué hacemos?- preguntó Ryouma.

-Habrá que comunicarse con la Jefa- sentenció Kiriha- Tiene que saber que los Kopierer no son capaces de robarle la evolución a los digimon que han muerto, y regresado del Mar Digital-


Kai frunció el ceño, y abrió los ojos, adolorido. Estaba en uno de los techos de la ciudad, en el mundo humano.

Red Vagimon, a su lado, al verlo despierto, sonrió.

-¿Ya estás despierto?- escuchó, y se sentó, adolorido.

Quien le habló era el anciano relojero, que se veía bastante magullado.

-¿Qué pasó?- preguntó el rubio, rascandose la cabeza.

-Ese viejo mono nos apaleo, eso pasó- le explicó molesto MidoriGumon, sentado cerca de él. El joven dragón tenía vendado ambos brazos, la cola, y la cabeza.

Kai, al recordar la pelea con aquel sujeto de blanco, bufó, enojado.

El anciano relojero, en cambio, frunció el ceño.

Las cosas, cada vez, se ponían peor para ambos bandos...


¡Terminé! ¡Terminé! ¡Terminé~!

Estuve trabajando en este cap TODO el fin de semana. No esperaba que me saliera tan largo, pero es que abarcaba muchas cosas T-T.

Primero que nada, las contestaciones:

*Fanny: Me alegra que te encantara el capitulo anterior, y sí, a Gaiomon le hacen tanto bulling, que se les olvida lo peligroso que puede ser^^'. Él es también uno de mis favoritos, así que no te preocupes por él. ¿Te gustó V-mon? Esta bastante loco, pero le encantan las ofertas^^.Y sí, las cosas serán bastante complicadas para la Jefa, pero, como ahora el "P.I" piensa que estiró la pata, podrá moverse con mayor facilidad. Sobre el final, aseguro que no será malo^^ (¿eras fannyfree OoO?)

*ShadowyWriter: Sí, Gaiomon ahora va a redimir sus errores, y Taiki y el resto descubrirán todo y MÁS en el próximo capitulo, así que atentos^^.

*FireGuardiamon: ¡Me gustan mucho tus ideas! Voy a tomar la que diste, espero no te moleste, y, si se te ocurre alguna (especialmente divertida), la leeré con gusto^^.

*OrionGreymon: Como has visto, Kokoromon, gracias a su Reliquia Digital, se pudo salvar a Shoutmon, y no a trompadas^^'. Me alegra mucho que te guste la historia, y espero continúes siguiéndola^^

¡Espero les haya gustado el capitulo, nos vemos en el siguiente (espero no demorarme mucho, por la U), y no olviden comentar^^!