Dentro de una mansion, una pequeña rubia estaba despertando por el canto de los pajaros que como un despertador. Bostezo, sentamdose en la cama se bajo de esta – Megingjord-san – llamo a una de sus criadas de la gran mansion que era su nana.

Oyo el ruido de la puerta abrise, sonrio a ver a la rubia mayor haciendo una leve la rubia corrio hasta ella u la tomo de la mano Quiere salir pregunto mirando a la rubia con sonrisa.

– Si salgamos, quiero ver el huerto – contesto dando saltitos vamos Megingjord-san decia jalar de la puerta de la habiatacion ingnorando las peticiones de la mayor que eran "mas despacio mi señorita" o "espere no corra"

Lo cierto que como cualquier niña hiperactiva, alegre se sabia que en la mansion que cuando el señor ayanakōji no estaba hacia una que otra travesura cosa que a las empleadas limpiaban.

– Buenos dias señorira – saludaron toda la servidumbre cuando vieron pasar a la rubia junto con la mayor – quieres ir al jardin – dijo abriendo la puerta de la casa, corrio hacia afuera.

Megingjord miraba desde lejos jugar a la señorita como habia crecido, el tiempo parece pasar de manera rapida y esa era una que temia naruko estaba creciendo aunque luchara contra el tiempo, ella se parecia a su madre.

– Megingjord – la rubia se volteo para encontrarse otra pelinegra – el amo Kazuya quiere verte – dijo y volvio a sus quehaceres enconmendados, la rubia miro a la joven rubia, hizo un esfuerzo por sonreir. Siguio viendola jugar entre las flores, corriendo por el pasto verde viendose feliz.

– Señorita – grito con preocuoacion Megingjord, camino hasta ella ayudandola a levantar – Setsuna te eh dicho un millon de veces que no corras pudiste hacerte lastimado – reprocho reveramente, en respuesta la menor inflo las mejillas, hizo un puchero sin poderlo evitar la rubia mayor rio estruendosamente, cuando de pronto su vista se dirugio a la ventana y la risa se le fue. Pues desde el cristal de esta unos ojos ambar las observaba. Y Megingjord sintio miedo.

– Señorita setsuna su padre la espera para comer–anuncio desde la puerta una pelimorado de ojos cafes señorita si mo come su padre se enojara con usted dicho esto entro a la casa. Rapidamente la pelinegro la ayudo a levantarse, se alejo un poco para que la rubia pudiera sacudir la tierra en su vestido.

Se dirigieron a la mansion ya cuando estuvieron la puerta principal fue detenida por un mayordomo.

Pasaron a la cocina una vez la señorita se cambio, una de las criadas retiro la silla para que la rubia pudiera sentarse frente a su padre estaba esperandolas, tomo la cuchara dirigiendola a su boca.

Setsuna tus modales reclamo Kazuya miramdo a su hija duramente asustandola un poco. Setsuna sintio pidiendo disculpas por su comortamiento junto las manos, el mayor hizo lo mismo las sonrientes cerrando los ojos.

Recitaron el padre nuestro, si supiera, lo que su padre hacia durante las noches despues de mandarla a dormie. Y esta noche le tocaba a ella.

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Despues que hubieran terminado de cenar, minato pidio llevar a Setsuna a dormir a una criada, mas la mensionada protesto ya que queria que la pelinegra la llevara cosa que esta hizo la llevo a su recamara. Se dio un baño y luego se acosto.

– Que duermas bien señorita – le dio un beso en la frentre, cuando cerro la puerga una mano la agarro.

– No me leeras un cuento shizune?

Vio que la pequeña sacaba de entre las cobijas un libro.

Como podia ella y su padre parecerse tanto pero eran diferentes ya que a causa del abandono de su esposa perdio la cabeza y no pensaba como una persona normal, tratando de olvidarla se acosto con casa mujer lo comtrario a Setsuna que trataba de no recordar a su madre pero en su mirada podia ver cuando la hechaba de menos. Si tan solo la señora no hubiera ido.

– Esta noche no Setsuna, lo siento –.se solto de su agarre y salio de la habitacion a paso veloz cerro golpeando la puerta, se apoyo en esta y comtuvo sus ganas de lloras. Sin fue a encontrase con el señor de la mansion.

Sabia que desde que madame kuu lo abandono este era cruel y un aprovechado con la servidumbre, agradecia infinitiamente que nunca el que haya tocado desertar en la cama de su amo.

– Por por que mas quieras setsunq quedate en tu cuarto – rogo en su interior era bien sabido que cuando no le cumplian su capricho de leerle un cuenta salia de su cuarto buscandola hasta encontrarla. Como aquela vez en esa noche de tormento, se habia dormido temprano aunque no le duro mucho despues de un rato imterumpio en su cuarto pidiendole que le leeyera su cuento favorito, no se nego con gusto lo hizo despues de todo quien se resistiera a su dulzura.

Toco la puerta de la habitacion de su amo cuando estuvo frente a esta pasa exigio serio desde a dentro el pelirrojo.

Megingjord entro, con la azabache y los ojos cerrados como le enseñado levanta la cabeza ordeno severo, ella lo hizo acercate pidio esta vez un minato sentado sobre la cama.

El mayordomo tenia puesta una camisa ploma desabrochada un pantalon rojo mirandola fijamente se acerco a ella luego de levantarse, avanzo hasta ella.

– Señor Kyoshiro – dijo en modo de suplica, la pelinegra al sentir las manos del pelirrojo deshacerse del nudo de su mandil que termino en el suelo junto a las demas prendas.

Se encontraban en la cama los tres desnudos, Kyoshiro jugando con sus pezones, con su lengua lamia el otro – que hacias todas las noches antes de esta – pregunto deteniendose.

– Leeia cuentos para la señorita – respondio, cuando lo hizo este el pelirrojo le metio su miembro de un sola estocada, sin preparacion. La pelimegra arqueo la espalda gritando de dolor.

– Me duele, se los suplico – sintiendo su entrada gesgarrada por las bruscas y slvajes embestidas de su mano, quien la escucho sin detenerse aumento la velocidad – Amng, ah, ah, ah!

Desde su alcoba la pequeña rubia oyo los sonidos que no la dejaron seguir con su sueño, estrañaba se levanto presurosa de su cama, salio de su habitacion dejando la puerta abierta.

Camino por el largo y hancho pasillo que la llevaban derecto al cuarto de su kazuya ya que intuyo que los sonidos, avanzo teniendo cuidado de hacer ruido.

– Aah alguien – grito desde dentro.

– Megingjord-san – dijo y no dudo en ver lo que pasa en la habitscion de su oto san su mano giro la perilla. Se quedo estatica, su querido padre arremetia contra el cuerpo de su nada la cual hacia esos sonidos raros con la boca amp tapo su boca para no gritar, su cuerpo temblaba y las rodillas le flaquearon.

Kazuya obligo a Megingjord ponerse a cuatro dejando a la vista su trasero, dandole una nalgada metio nuevamente su miembro, pero esta vez en su ano. Vio tambien como este la sujetaba de las caderas para comenzar a embestirla.

Setsuna sin poderlo soportarlo salio corriendo con la imagen de su padre haciendole esas cosas a su nana.

No le iba perdonar esto

Sin embargo lo que ella no sabia es que alguien se habia dado cuenta de su precencia.

Setsuna susurro entrecerrando los ojos

Kyoshiro y quito su mirada de la puerta sin detenerse.

A la mañana siguiente, la rubia no salio en todo el dia con puerta con seguro, muchos de sus sirviente intentaban de todo para que ella saliera incluso le ofrecieron dulces y sus antiguos peluches.

– Y setsuna, porque no a bajado?

Pregunto kazuya estando ocupado en su oficina, leyendo un libro en su sillon. Queria hablar con su hija sobre ciertos tema solo eso, no se lo perdonaria si ella le guardaba rencor, primero sin castigarla porsupuesto que descarto la idea, no siendo mala a su parecer sera un castigo diferente dicho esto se puso en pie, dejando su libro a medio leer.

– Setsuna abre soy yo Megingjord – le hablo dulcemente la rubia mayor cuando la puerta se habrio los demas quisieron entrar pero solo se le permition entrar a Megingjord – que ocurre setsuna – inquirio levemente preocupada al ser repentinamente abrazada.

Insistio en querer saber pero setsuna no dira nada solo nego con el rostro escondido. Lo que pasaba es que las imagenes de la noche anterior.

– Megingjord tu... – quizo decir al separaese. Fue en ese momento que la puerta se encontraba el pelirrojo papa.