[Boosted Gear Balance Breaker Scail Mail False]
La armadura ligera de ese modo del Balance Breaker cubrió el cuerpo de Issei en solo segundos. Ya estando listo para pelear, Issei no dudo en ir a tratar de acabar con la vida de uno de ellos; pero aun asi no quiso alejarse mucho de sus padres.
Lo que caracterizaba mucho a Issei no era su fuerza física sino su velocidad, en un parpadeo ya había partido a un demonio por la mitad al estar este confiado y algo distraído.
Esta acción hizo a los demonios enfurecer y concentrarse más en la pelea, su enemigo no andaba con rodeos y con su última acción había confirmado su rebeldía contra el Concejo Demoniaco.
Los últimos tres atacaron al mismo tiempo a Issei que tuvo que concentrarse demasiado para no recibir un ataque en el abdomen que seguramente lo dejaría fuera de la batalla.
Al estar tan concentrado en esquivar los ataques físicos dirigidos a su persona, Issei no presto atención al hechizo que estaba creando uno de los soldados. Este utilizaba a sus compañeros como distracción para crear el conjuro.
-Salgan de ahí estúpidos!- ante el grito del creador del hechizo, sus compañeros saltaron a un costado para que el ataque no tuviera ningún inconveniente en acertar a su objetivo.
El ataque estaba dirigido hacia los padres del castaño que por el miedo, debido a tan repentina acción, se paralizaron en su lugar sin poder moverse. Issei sabía que aquel ataque les daría a sus padres y Ddraig había hecho que aquel hechizo solo funciona para repeler ataques físicos, no mágicos ni hechizos. Al ver esto, se puso enfrente para que su cuerpo funcionara como escudo y cruzo sus brazos formando una cruz al frente para tratar de cubrirse un poco del impacto.
Pero el ataque nunca llego, por lo menos no de forma brusca. Al ver su brazo izquierdo, se encontraba una cadena hecha de magia. Esta estaba envuelta a su Sacred Gear, pero no solo a eso… sino también a su brazo derecho. Era un hechizo de esclavitud.
-Ahora… eres nuestro jajajaja- pronto Issei sintió como tiraban las cadenas en direcciones opuestas, haciendo que separe los brazos y que su torso quede desprotegido además de que soltara su espada.
-Dime mocoso… cual fue tu respuesta?- al decir esto el demonio restante golpeo fuertemente a Issei en el rostro, quebrando la máscara que tenía. Solo para continuar un rato pateando su abdomen, abofeteándolo; quebrando más la máscara, y torturándolo con algo de magia tipo rayo.
-Ahora que me dices?... cambiaste de parecer?- dijo el torturador mientras ponía una sonrisa macabra a la vez que se acercaba demasiado al rostro de Issei. Este por su parte escupió un poco de sangre a un costado y luego dijo…
-Púdrete…- por la impotencia y el enojo Issei no pudo formular otra respuesta. Estaba a punto de recibir otra paliza por el demonio que tenía enfrente, pero al mirar detrás de él, vio como un círculo mágico empezaba a formarse de a poco. Era de color gris y tenía el símbolo de la casa Gremory… con eso era suficiente para saber quién era.
-Ellos son tus amigos?- dijo Issei provocando que todos los soldados miraran hacia atrás y sus rostros confiados fueran cambiados por rostros de verdadero terror.
Aquello no fue desaprovechado por el castaño, que realizo cincuenta aumentos de una sola vez y los concentro en su mano izquierda.
[Dragon Shoot]
Con aquel ataque mato al demonio que sujetaba su brazo izquierdo pero tuvo que usar toda su energía. Ahora con su brazo libre volvió a tomar firmemente su espada y jalo con fuerza la cadena de su brazo derecho atrayendo al demonio que la sujetaba.
-Ddraig! Llévate a mis padres de aquí ahora!- grito Issei a la vez que tomaba del cuello al demonio y lo estrellaba contra el suelo. El dragón no desobedeció a su compañero, pues sabía lo que iba a hacer.
Kyouko y Takeda pudieron ver como a sus pies un círculo con mágico empezaba a formarse rápidamente. Ellos no sabían mucho del mundo sobrenatural, pero al ver que el otro círculo mágico terminaba de formarse entendieron que estaban llegando refuerzos para aquellos soldados… y que posiblemente sean demasiados para su hijo.
-Issei!- aquel grito desesperado de su madre y su padre fue lo último que pudo escuchar el joven Sekiryuuttei antes de que ambos fueran transportados. En ese momento hizo 30 aumentos y los concentro en su mano derecha.
El demonio empezó a sentir como su cuello empezaba a arder, quemar. Issei en ningún momento soltó a aquel demonio hasta verlo desaparecer en partículas de luz. Lo había matado quemando sus vías respiratorias. Pero aun asi no salió ileso, el demonio lo golpeo y pateo hasta que sus fuerzas se agotaron, en un inútil intento por liberarse.
El castaño ahora solo tenía la mitad de la máscara cubriendo su boca y parte de la armadura de sus brazos y torso ya no estaban además de que tenía heridas abiertas en muchas partes del cuerpo; esto le daba un aspecto algo terrorífico. El último demonio vio con terror a Issei y comenzó a correr hacia donde se formaba el círculo mágico. Por su parte el castaño pareciera que no le prestara atención, y en parte era verdad, estaba más concentrado en las personas que acababan de aparecer por aquel círculo mágico gris pero jamás perdió de vista a su enemigo.
De ese círculo mágico aparecieron una mujer pelirroja de ojos azul verdoso, de cuerpo voluptuoso y vestida de manera lujosa, tenía su cabello amarrado en una trenza larga que le llegaba a media espalda pero que dejaba uno que otro mechón suelto por su rostro.
A su lado aparecieron dos personas. Un hombre rubio con el pelo un poco largo y de ojos azules, llevaba puesto un traje negro, sin corbata y la camisa desabotonada hasta la mitad del pecho, y una mujer de cabello negro largo y suelto, de ojos violetas, de generoso cuerpo y al igual que la pelirroja vestía de manera extravagante, solo que con el cabello suelto.
A sus espaldas estaban una chica joven peli blanca de cabello corto, se encontraba vestida con un kimono de color rojo con adornos en dorado, y a su lado se encontraba un hombre joven de aparentes 17 años de edad, de cabello rubio y corto, se encontraba vestido con una camisa negra, pantalón de vestir blanco y zapatos a juego. Además en su cintura se hallaba una espada tipo europea.
Eran Rias, Raizer, Akeno, Koneko y Kiba respectivamente. Pero no eran los únicos… a su lado, estaba una mujer de plateados cabellos que estaban acomodados en varias trenzas, tiene ojos celestes, buena figura y estaba vestida como una sirvienta, a su lado se encontraba un hombre pelirrojo de cabello largo y suelto, ojos azul verdoso y estaba vestido con un traje raro pero que era de esta época.
Eran Grayfia Lucifuge y Sirzechs Lucifer, la Reina de la Aniquilación y Uno de los Cuatro Grandes Reyes Demonios que rigen el inframundo.
Estos al ver al demonio correr de forma desesperada hacia ellos se mostraron confundidos, pues no se explicaban que es lo que hacía un demonio de la guardia personal de los miembros del Consejo Demoniaco en ese lugar.
-Lucifer-sama! El Sekiryuuttei se ha vuelto loco! Ayudem… aghk!-
-En verdad piensas que voy a dejarte ir después de lo que trataste de hacer?- el que el castaño haya envuelto la cadena de su brazo derecho en el cuello de aquel demonio sorprendió a los recién llegados, pero más sorprendente aún era el tono usado por Issei al decir esas palabras, era demasiado sombrío.
El demonio forcejeaba en vano, pues si bien las cadenas eran obra suya estas eran hechas por un hechizo tan complicado y fuerte que ni siquiera el mismo podía liberase de él.
Issei sin impórtale las personas que tenía en frente, jalo la cadena que asfixiaba al demonio atrayéndolo hacia él a la vez que hacia veinte aumentos que fueron dirigidos hacia su brazo izquierdo, brazo con el cual también empuñaba su espada.
Cuando el demonio estuvo lo suficientemente cerca, Issei lo travesó con su espada justo en el pecho de tal modo que la espada entraba por la espalda y salía por el pecho cubierta en parte por algo de sangre.
[Dragon Shoot]
De forma rápida y sin previo aviso o insinuación el castaño realizo esa técnica a quema ropa. El ataque no solo asesino al demonio, sino que también salió disparado contra los recién llegados, pero antes de impactarles Grayfia desvió el ataque hacia el cielo y rompió aquella Dimensión de Bolsillo donde se encontraban atrapados.
Cuando el polvo levantado por razones obvias se disipo, se pudo a Issei de rodillas apoyando sus manos en el suelo respirando agitadamente pero con la armadura de lo que ellos creían el "Balance Breaker" puesta, muy dañada pero presente… dando a entender que todavía podía pelear.
-Issei!- cuando Rias quiso ir a socorrer a su Peón, fue detenida por su propio hermano, Sirzechs. Este con una orden silenciosa mando a Grayfia a corroborar el estado del castaño. Sirzechs sentía un aura oscura en donde estaba Issei, sabía que salía de él y por eso mando a su reina por precaución.
Esta se acercó con preocupación y cautela. Pero al ver al Sekiryuuttei levantándose poco a poco; además de dejar su espada en el suelo, la hizo tranquilizarse de inmediato y solo dejara la preocupación en su ser al ver las heridas de su cuerpo y la sangre que manchaba este. Además veía asombrada como las cadenas que envolvían sus brazos empezaban a desaparecer, dándose cuenta de que eran hechas de magia prohibida.
-Ha pasado tiempo Issei…- Rias, ya más calmada, hablo manteniendo su tono cariñoso característico de ella en situaciones sensibles.
-Tiene razón, ha pasado tiempo, Rias Gremory-sama… a que ha venido?-preguntó el castaño con bastante formalidad, con un tono neutro, pero no podía ocultar toda la felicidad que sentía al ver a su Rey sana y, lo más importante, feliz.
-Vine a llevarte de nuevo al inframundo…- aquella respuesta tomo muy por sorpresa al castaño, que solo la miro con algo de tristeza.
-Lo lamento mi Rey, pero no puedo aceptar eso…- respondió Issei de forma amable a la vez que levantaba su espada y la des invocaba con la ayuda de Ddraig tratando siempre de mantener la compostura, pues le dolía todo su cuerpo; especialmente el abdomen.
-Por favor, el equipo no estará completo sin ti Issei- insistió Rias dando un paso al frente queriendo acercarse a su Peón, que para ese entonces ya había disuelto la armadura dejando ver sus nuevas heridas y moretones. Estos estaban más marcados en los brazos, pero las huellas de botas marcadas en su abdomen significaba que habían más debajo de su ropa.
-Mi Rey… no trate de insistir. No deseo volver, al ser un Peón Libre debería respetar esa decisión. Además no debe preocuparse por mis ingresos ni mis clientes, si no me alcanza con lo recaudado por los contratos conseguiré un empleo aquí. No debe preocuparse por nada- de verdad la forma tan tranquila de hablar de Issei después de lo que acababa de pasar era rara. Pero Rias lo atribuía correctamente a que a su Peón no le gustaba matar, y no le gustaba hablar de eso y prefería actuar como si no hubiera pasado nada.
-Issei no quiero dejarte aquí… menos con los Ángeles Caídos cazándote, eres mi familia y no quiero perderte- dejo Rias mientras se acercaba poco a poco a su Peón mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
-Estaré bien… solo sería un peligro más si estoy a su lado. Ahora incluso el concejo demoniaco me está buscando. Y el único que puede desobedecerlos sin castigo soy yo- con estas palabras el castaño dejaba claro que se quería quedar y que si los del Concejo Demoniaco ordenaban su captura, no habría nadie para protegerlo sin que recibiera algún castigo.
Issei miraba sus manos, que estaban manchadas con algo de la sangre de aquellos demonios que había matado y recordaba su vida hace solo tres meses. Grayfia tomo las manos de Issei con delicadeza, y de la misma forma las limpio con un pañuelo.
El castaño miro extrañado a Grayfia por su acción, y al voltear a verla su expresión lo confundió aún más. Ella lo miraba con cariño, el cariño de una madre. Eso lo sorprendía, pero no era momento de concentrarse en eso.
-No volveré mi Rey, ya tome mi decisión- Issei agradeció el gesto de Grayfia con la mirada y se levantó para acercarse a Rias.
-Sé que me odias porque te oculte el amor que siento por Raizer y…-
-Odiarla?... No, no la odio mi Rey. Traicionaría a mi propio corazón si me creo esa idea. Solamente lo ocultó porque creyó que era lo correcto, por un momento pensé que confiaban en mí como para decirme esa información… pero considerando las cosas que tomaron en cuenta para ocultármelo, yo mismo les doy la razón. No odio a ninguno de mis compañeros, así que no debe preocuparse por eso- si bien Issei estaba triste porque sabía que probablemente no los volvería a ver, también comprendía de que tal vez sea lo mejor para ambos lados.
Mundo Humano – Casa Hyoudou
Mientras tanto en otro lugar, más precisamente en la casa de Issei, los padres del castaño empezaban a salir del shock que les había causado la acción de su hijo. Les preocupaba pensar que aquellos soldados fueran a matarlo, o hacerle cosas peores de las que le hicieron frente a sus ojos. Ellos no podían intervenir, ya que la barrera que su hijo había puesto sobre ellos les impedía acercársele y fueron reducidos a solo espectadores.
Lo primero que hicieron al salir del shock al aparecer de en su casa de forma repentina fue salir corriendo hacia el parque donde antes se encontraban con la esperanza de poder ayudar en algo… incluso sacrificándose por él.
Kyouko había llegado a esa determinación con tal de que su hijo viviera muchísimos más años. Takeda tenía la misma determinación que su esposa, daría todo por salvar a su hijo sin importar cuál sea el costo.
La desesperación los estaba carcomiendo, con cada paso que daban perdían poco a poco la esperanza pues aquel parque quedaba muy lejos de su casa. Ya se habían agotado y todavía no estaban a la mitad del camino.
Kyouko poco a poco dejo de correr mientras soltaba lágrimas, cayó de rodillas y comenzó a llorar. Takeda, que estaba mucho más atrás, la alcanzo y comenzó a consolar a su esposa, y aunque trataba de parecer fuerte no podía hacerlo. Les dolía el solo pensar que su hijo se fuera… para siempre.
Mundo Humano – Con Issei
Issei miraba a Rias con una sonrisa triste. Ella ya había dejado de llorar hace poco para mostrar su semblante fuerte y confiado, aquel que a Issei siempre le había gustado ver… porque le hacía sentir fuerte.
-No debe preocuparse por mi Rias-sama… estaré bien- ella tomo el rostro de Issei con ambas manos y lo beso en la frente con cariño, para después abrazarlo de la misma manera.
-Voy a extrañar tu compañía… y sinceramente, también tu forma de ser- Issei solo rio en voz baja ante las palabras de su Rey.
-No podría ser el mismo estando usted casada, menos con las demás… no estaría bien- dijo Issei con una gran sonrisa en el rostro. Rias sonrió y se reprochó su accionar pasado. Con aquella respuesta se dio cuenta de que su Peón habría dado lo mejor de sí aun si no le ocultaba su compromiso con Raizer.
-Yo quería pedirte disculpas…- esto lo dijo Raizer, sorprendiendo a Issei.
-En el último ataque, no quería darte tan fuerte. Pero no controle bien mi poder y por eso terminaste inconsciente durante una semana. Quería disculparme por eso- Issei solo le restó importancia.
-No importa… es cosa del pasado- respondió el castaño sin darle más importancia al asunto.
-Te vamos a extrañar Issei-kun- dijo Kiba mirando a su compañero.
-Aunque seas un pervertido Sempai, también te voy a extrañar- dijo Koneko mirando a Issei con su típica mirada estoica, pero se podía divisar una pequeña sonrisa.
-Yo también los voy a extrañar…- Issei respondió de forma simple, las despedidas no se le daban bien.
-Te esperare en casa Grayfia…- el Sekiryuuttei se sorprendió ante las palabras del Rey Lucifer. Grayfia se quedaría con él por alguna razón que desconocía. Al verlos irse a todos y solo quedar ellos dos, Grayfia se sentó en una banca y le hizo un gesto con la mano a Issei, para que se sentara junto a ella. A la vez, ella deshacía la dimensión de bolsillo que había mantenido desde que la de los demonios pertenecientes al ejército del Concejo Demoniaco cayó.
El castaño, al ver que todo había vuelto a la normalidad, decidió sentarse en la banca con total tranquilidad. En ese momento volvió a su mente la duda de si conoció a Grayfia en algún momento pasado de su vida. Pero aquellos pensamientos se disolvieron al ver como Grayfia tomaba su mano y dejaba algo en ella.
Al ver lo que ella había depositado ahí, sus ojos se abrieron a más no poder a la par de que unos recuerdos invadían su mente. Esto era principalmente por reconocer aquel objeto.
Era un collar bastante viejo, hecho de un hilo grueso color negro y unos cuantos fideos pintados de diferentes colores. Era el primer y único collar que había hecho de esos materiales y ahora, sabía porque Grayfia le era tan familiar.
-Tu… eras la…-
-Me alegra ver que has crecido bien- Issei todavía estaba en shock al reconocer a Grayfia, y recordaba cómo se habían conocido.
Flashback – Hace 10 años
Nos concentramos en un Issei de apenas cinco años de edad, estaba caminando por la calle junto a Kyouko, obviamente iba sujetado a la mano de su madre. Estaba algo deprimido pues estaban volviendo de despedir a una familia vecina que tenía un hijo con la misma edad que él y que era su mejor amigo.
No era extrovertido y hacer amigos se le complicaba bastante, y tampoco le gustaba mucho salir a jugar por su cuenta. Las leyendas que había escuchado por parte de varios compañeros de clase le aterraban. La de aquella joven que se movía solo con sus brazos al no tener piernas era la que más miedo le daba.
En su camino a casa, se desviaron para ir al centro comercial a comprar un par de cosas que Kyouko necesitaría, pues estaba por comenzar a trabajar en una empresa internacional de gran renombre al igual que su esposo, Takeda. La única diferencia entre ellos era que Takeda comenzó hace dos años y él trabaja en la empresa rival donde trabajaría Kyouko.
En uno de esos momentos, y por distracción de Kyouko al estar viendo un traje de oficina, Issei se perdió. Al ser tan pequeño, se perdió fácil por el lugar. No quería llorar, quería ser fuerte y valiente como su amigo, pero no hallaba las fuerzas suficientes para hacerlo.
Caminando y caminando por pura casualidad llego a la entrada del centro comercial. Ahí se quedó parado, mirando al suelo. Sabía que por ahí había entrado con su madre al reconocer los letreros de unas tiendas, y por ende creía que por ahí también tendría que salir. Lo que ignoraba el pequeño Issei, era que los centros comerciales tienen más de una salida.
Estaba atemorizado, temblaba, estaba nervioso, sudaba, quería llorar, gritar y pedir ayuda para encontrar a su mamá. Pero a la vez no quería hacerlo, no era algo que su amigo fuera a hacer… o por lo menos es lo que creía.
No ayudaba en nada a su estado, que justo enfrente del centro comercial, se esté dando una función de payasos para toda la familia. Estos eran extranjeros y estaban en una gira por el mundo. La oscuridad y los payasos eran los miedos más fuertes de Issei.
De pronto lo miraron, sus intenciones no eran malas. Entretenían a la mayoría de la gente y niños por el lugar, era algo relativamente novedoso. Los payasos quisieron hacerle participar, con las mejores intenciones. Pero Issei salió corriendo invadido por el miedo.
Al estar corriendo con los ojos cerrados chocó contra una persona, y cayó al suelo. Al mirar a los lados ya no reconocía donde estaba, y el miedo lo supero. Comenzó a llorar en silencio, pero sus lágrimas eran gruesas. Demostrando asi que estaba verdaderamente aterrado.
-Estas perdido?- fue ahí donde la conoció, se veía exactamente igual que en el presente; misma ropa, mismo peinado y misma figura. Grayfia estaba delante de él, con una expresión que demostraba su preocupación ante el estado de aquel niño.
-S-Si!... whaa!- después de afirmar eso, el pequeño castaño comenzó a llorar a viva voz. Grayfia por su parte solo lo abrazo esperando pacientemente a que se tranquilizara.
-Ya estas mejor?- pregunto la Maid al ver muchísimo más tranquilo a Issei. Pero este no dejo de sujetar con fuerza el vestido de aquella mujer que consideraba su salvadora.
Grayfia tomo un pañuelo y limpio la cara y las lágrimas del pequeño castaño con mucha delicadeza. Ella se quedó con Issei durante un tiempo, por su parte el pequeño castaño no quiso desprenderse de la única mujer que le ayudo.
-Quieres un helado?- pregunto Grayfia, pero el pequeño dijo que no. Si bien Issei, estaba tranquilo, todavía no tenía confianza con aquella mujer, ni siquiera sabía su nombre.
-Quieres una hamburguesa?- como ya era medio día y su pancita delato el hambre que tenía, Issei acepto con algo de nerviosismo y vergüenza.
Al llegar la comida, a Issei le sorprendió ver en lugar de una hamburguesa típica que comería en casa, una como la que siempre había visto en las pausas de sus caricaturas. O la comida que prepara Bob esponja, su personaje favorito.
Grayfia al ver la sorpresa de Issei, asimiló que nunca había probado una hamburguesa de esa forma.
-Esto se come asi, mira… aahh- después de decir eso, Grayfia abrió la boca y mordió un gran bocado de su comida. Issei se quedó sorprendido al ver lo que Grayfia hizo. Al ser la suya un poco más pequeña no tuvo problema en imitar lo de aquella mujer.
-M-Mi n-nombre es I-Issei… C-Como te llamas?- después de un tiempo y ya más en confianza, el pequeño castaño se presentó. Grayfia sonrió con ternura al nerviosismo de Issei, pero valoro que sea el quien se presentara primero.
-Grayfia, me llamo Grayfia… es un gusto conocerte- Issei se acercó al rostro de Grayfia y limpio un rastro de mayonesa que ella tenía en la mejilla. Grayfia se sonrojo al no darse cuenta de eso ella misma, pero volvió a sonreír esta vez con cariño mientras tomaba de la misma forma la mejilla del pequeño que tenía enfrente y la acariciaba.
-Eres un buen niño… muchas gracias- Issei le regalo una sonrisa tan linda que hizo que el corazón de Grayfia se estremeciera por una gran felicidad. A pesar de eso, Issei no volvió a su asiento, y se sentó al lado de Grayfia para seguir disfrutando de su comida.
-Estos que son Grayfia-kaa-san?- pregunto el pequeño castaño tomando uno de los folletos que Grayfia tenía en una pequeña cesta. Esta se sorprendió por la pregunta, pero más aún la forma de referirse a ella que uso el pequeño castaño, como si fuera su madre.
-Son folletos que entrego a la gente… son del lugar en donde trabajo- obviamente la Maid no podía revelar nada sobre lo sobrenatural, menos a un pequeño de aparentes cinco o seis años que podría creerse lo que sea.
-Ya veo… no es un poco aburrido?-
-La mayoría de las veces lo es… pero este día fue muy agradable, no crees?- Issei sonrió ante las palabras de Grayfia e inconscientemente guardo aquel folleto en su bolsillo. Esto paso incluso desapercibido para la Maid que siguió con su almuerzo en compañía del pequeño castaño.
Después de almorzar, Grayfia salió con el pequeño Issei en brazos. Habían conversado mucho sobre la vida de ambos, o por lo menos lo máximo que Issei pudo comentar debido a su corta edad.
Issei era alguien que se encariñaba muy rápido con la gente, y no era raro verlo ahora abrazar a Grayfia con mucho cariño. Y de vez en cuando le daba uno que otro beso en la mejilla. El veía a Grayfia como un ángel que bajo a cuidarlo y protegerlo en ese momento de temor, nada más alejado de la realidad.
Grayfia reconocía que Issei no era igual que Rias en ese aspecto. Y eso le agradaba, además de que era un chico mejor portado que Rias y que era más temeroso.
-Issei!- Grayfia escucho a una mujer gritar desesperadamente mientras lloraba. Ella supo inmediatamente que aquella mujer era la madre del pequeño que tenía entre brazos por el gran parecido que ambos poseían.
Kyouko estaba con Takeda buscando desesperadamente a su hijo por los alrededores del centro comercial, pues ya habían buscado dentro. En un momento, Kyouko cayó de rodillas mientras sollozaba, Takeda se acercó a ella y la consoló.
-Disculpen… este es su hijo, verdad?- Kyouko vio a Grayfia como un ser divino al ver que llevaba en brazos a su único hijo, Issei. Por su parte, la Maid, supo que aquella mujer era la madre de Issei por el sorprendente parecido que ambos tenían.
-Si!... muchísimas gracias!- Kyouko tomo a su pequeño y lo abrazo y lleno de besos.
-Muchas gracias señorita, es nuestro único hijo… y no sabríamos que hacer sin él. Como podemos recompensarle esto?- Takeda estaba muy feliz de ver que no le había pasado nada a su hijo, pero también sabía que había que recompensar tan honorable acto.
-Los pocos momentos que viví con su hijo son sufriente recompensa para mi…- explico Grayfia, sin querer ofrecerle un folleto a Takeda. Creía que un niño como el no debería estar implicado en lo sobrenatural, y mucho menos su familia.
Al final hablaron un poco de lo que paso, y acordaron verse en algún otro momento.
-Grayfia-kaa-san… volveré a verte?- la Maid sonrió ante la pregunta del pequeño.
-Algún día… lo prometo-
Fin del Flashback - Presente
-Tú me cuidaste cuando me perdí…- dijo Issei mirado a Grayfia asombrado.
-Si… lamento que te hayas tenido que involucrar en esto- se disculpó la Maid con mucho pesar en su voz.
-No fue tu culpa Grayfia-kaa-san… ninguno de los dos supo que esto pasaría. Pero en verdad me alegro de volver a verte- dijo Issei mirando al cielo con paz, al saber que aquella duda que tenía había desaparecido.
-Quisiera preguntarte una cosa… le guardas rencor a Rias por lo que paso? Respóndeme sinceramente por favor- la Maid parecía insegura sobre ese aspecto, creía que Issei guardaba algo de odio contra su "hermana" en lo más profundo de su ser.
-No… no culpo a nadie, si tuviera que culpar a alguien, seria a mí mismo. No me comporte de la mejor manera como para demostrar que ellos podían confiar en mi para contarme eso- respondió Issei con tranquilidad y sinceridad en sus palabras.
-Me alegra escuchar eso…- Grayfia parecía más tranquila de saber que el pequeño castaño que conoció no guarda rencores contra nadie de lo sobrenatural. Ella se levantó de su lugar y se posiciono frente al castaño.
-Lamento tener que irme tan rápido, pero hay asuntos que debo atender…- al tener a Grayfia enfrente de él, Issei tuvo una vista del cuerpo completo de quien supo cuidarlo y jugar con el de niño.
[Que curioso…] hablo el Dragón del Sacred Gear de Issei con tono de sorpresa y seriedad.
-Que sucedió Ddraig?- pregunto el castaño intrigado por las palabras de su compañero.
[Está embarazada… es curioso ver a una Demonio embarazada, después de todo tienen una baja natalidad] respondió Ddraig sorprendiendo a Issei con ese dato desconocido para él.
-Cuida bien de ese bebe, Grayfia-kaa-san- ante esas palabras Grayfia quedo muy perpleja antes de desaparecer completamente.
Luego de aquellos sucesos el castaño empezó a caminar para salir de aquel parque cambiando su ropa que estaba algo manchada de sangre. Ya había cortado parcialmente los lazos con su clan, e Issei sabía que podría llegar a tener un momento de paz con sus seres queridos.
Su andar era tranquilo y constante, demostrando asi que se sentía mejor al aclarar las cosas con Rias sobre porque le había ocultado su compromiso voluntario. Al caminar un poco más pudo ver como sus padres caminaban a casa en un andar desganado.
Eso era extraño para él, Ddraig le había dicho que los había mandado a casa y no se explicaba por qué ellos estaban ahí. Por esa razón decidió apurar el paso para alcanzarlos.
-Se fue… se fue para siempre y nos… nos dejó, Issei se fue para siempre- fue lo que Issei logro escuchar pronunciar a su madre con tristeza y con evidentes ganas de llorar. Se acercó a paso lento y silencioso, y cuando estuvo lo suficientemente cerca de ellos los abrazó por sorpresa.
-Yo nunca me iré… yo siempre estaré con ustedes. No podía irme y dejarlos a asi como asi. Saben cómo soy y que nunca haría eso- el castaño había entendido por qué sus padres estaban tristes… no les había dado una explicación al mandarlos a casa y ellos asimilaron que posiblemente lo habían capturado.
-Issei!/Cariño!- Issei inmediatamente recibió una respuesta de sus padres, los cuales lo abrazaron cariñosamente sin intenciones de soltarlo por un tiempo. Luego de un largo rato abrazados, tiempo en el cual Issei no había dicho nada volvieron a tomar su rumbo a casa.
-Issei… gracias por confiar en nosotros. Por contarnos tu pasado y por estar aquí con nosotros- dijo Takeda para volver a abrazar a su hijo pero está vez por solamente unos segundo.
-Así es cielo… te lo agradecemos muchísimo, eres la luz de nuestras vidas y no sabríamos que hacer si esa luz se extinguiera- secundo Kyouko a lo dicho por su marido.
-Mamá… Papá… gracias por quedarse conmigo a pesar de ser un demonio. Gracias por quererme aun cuando les mentí. Y gracias por estar ahí cuando más lo necesite- fue lo que respondió Issei a las palabras de sus padres antes de cambiar de tema de conversación.
Inframundo – Castillo Lucifer
Sirzechs se encontraba con un temple serio sentado en el trono del Antiguo Lucifer, al parecer estaba intrigado por una razón. Enfrente tenía a Rias que estaba solamente con su sequito, Raizer tuvo que irse a atender unos asuntos en su territorio.
-Rias… cuando llegamos al lugar donde se encontraba el Sekiryuuttei peleando con los soldados del Concejo Demoniaco, sentí en tu Peón un aura oscura. Tu sabes algo al respecto?- el Rey Lucifer fue claro y directo con su pregunta que tenso levemente a su hermana de sangre.
-Bueno… una noche tuve que alterarle los recuerdos a Issei por diversas razones- el comienzo de la explicación de Rias no era la mejor. El Inframundo tenía prohibido alterar las memorias de los sus propios siervos, eran más flexibles cuando se traban de humanos pero esto solo se usaban en casos especiales.
-Porque lo hiciste?- Sirzechs pensaba que el motivo era algo tonto e infantil o un capricho más de su hermana. Pero al escuchar la respuesta de Rias, Sirzechs no sabía que hacer… estaba sorprendido y perplejo.
-Rías… no le diré nada a nadie, sé que hiciste eso con las mejores intenciones pero es un hecho que se castiga sea cual sea el motivo. Vas a tener que entender que ellos te juzgaran buscando la manera de que se te de un castigo infernal. Mi relación con aquellos no es la mejor y no podré ayudarte- prometió y advirtió el Rey Lucifer a su hermana de las consecuencias de sus acciones.
-Lo entiendo Onii-sama, y si llegan a descubrirlo me hare responsable de mis acciones- luego de eso el grupo de Rias se fue de la sala, dejando solo a Szirsechs el cual, luego de un tiempo, se levantó del trono con un temple pensativo mientras se dirigía al pequeño balcón que había en la habitación.
-Espero que algún día recuperes tus memorias Hyoudou Issei… y sepas perdonar a Rias por sus acciones. Lo hizo por tu bien, pero si la odias y quieres vengarte; no habrá impedimento para que lo hagas. Es una promesa- pronuncio el Rey Lucifer a sabiendas que tendría que cumplir con ese juramento en algún momento.
Castillo Lucifer – Habitación Principal
En otro lugar Grayfia estaba a punto de finalizar un hechizo para saber algo que la dejo en duda… las últimas palabras del Sekiryuuttei antes de marcharse del lugar, la dejaron con mucho que pensar. Él dijo que ella tendría que cuidar de un bebé, pensó en varias opciones de quién podría tener un bebé ahora… y repaso las opciones en su mente.
Hasta que se preguntó: ¿Y si ese bebé del que hablaba Issei, es mío?
Quería descartar todas las posibilidades. Por esa razón decidió lanzarse un hechizo para saber si estaba embarazada. Era un hechizo común y sencillo que funcionaba de esta manera:
Al lanzarse el hechizo se forma una gran esfera donde la usuaria estaría en el centro levitando en la misma.
El hechizo avisa de todo lo necesario, si es niño o niña, si está sano o si tiene alguna enfermedad, esa clase de cosas.
La cúpula se volverá Azul si el bebé es varón y se volverá Rosada si el bebé es mujer. Si el bebé está completamente sanó la cúpula, además del color correspondiente al género, se tornará de color Verde y si llega a tener alguna enfermedad se torna de color Rojo, y dependiendo de la gravedad de la enfermedad el color será más intenso…
La esfera en donde está Grayfia se tornó de un color Rosa muy hermoso… ella sonrió al pensar que podría educar a una pequeña niña, su primera hija. Su corazón saltaba de alegría al imaginar esas escenas.
Pero esos pensamientos fueron opacados por la sorpresa, el temor y la confusión… todo por ese color, ese color Rojo Escarlata que empezó a aparecer en la esfera Rosa en el que se encontraba Grayfia, ese intenso color rojo, que podría poner en peligro la vida de su bebé.
Pero no solo era ella… si no también Sirzechs, el cual acaba de llegar y conocía el proceso del hechizo. Los rostros de ambos tenían una mezcla de sentimientos… mucha felicidad, tristeza, preocupación y confusión, pero también tenían mucha esperanza… esperanza de que encontrarían la forma de curar a su bebé, mediante cualquier medio.
El hechizo termino, y Grayfia fue dejada suavemente en el suelo donde Sirzechs la esperaba para abrazarla.
-No te preocupes Cariño… no importa cómo, pero juro que lograre encontrar una solución- dijo Szirsechs entre lágrimas de felicidad mientras abrazaba a su esposa que le correspondía con mucho afecto.
-Lo sé, sé que lo harás, confió en ti Sirzechs… por favor, encuentra la manera de salvar a nuestra bebé… incluso si debo dar mi vida por eso. Por favor, júramelo- esas palabras cayeron como un balde de agua fría para el Maou, sabía que no debía confiarse y además… había recordado lo cruel que puede ser la vida.
-Lo juro…- respondió el Rey Lucifer de forma decidida. Estaba decidido a no dejar morir a su bebe ni a su esposa.
