Las clases habían transcurrido de manera normal durante el primer periodo, hubo un recreo de diez minutos antes de comenzar el segundo periodo de clases, donde el castaño charlo un poco con Kiryuu.

Al comenzar la hora del almuerzo después del segundo periodo, Issei tomo sus cosas y se dirigió a la cafetería para comprar su almuerzo, pues no se hizo uno en la mañana. Como había acordado en la encontrada, debía ir al viejo edificio para almorzar almorzaría con Souna y Tsubaki.

La fila para comprar el almuerzo era larga y se le hacía más pesado al escuchar las burlas de algunos estudiantes masculinos que lo molestaban descaradamente. Después de largos e interminables diez minutos pudo pedir un sándwich y una botella con agua, que fueron entregadas de mala manera por la estudiante que ayudaba en la cafetería ese día.

Algunos de esos alumnos veían esto con malos ojos, pero temían ayudarlo por ser ellos los molestados. Asi que solo se quedaron al margen lamentándose de no poder ayudar al joven castaño que, creían, había cambiado.

Decidió pedir algo rápido porque quería salir de ese lugar lo más pronto posible. No tenía hambre, aquella situación le había quitado el apetito, pero no quería ser el único sin algo que comer en la reunión, no quería hacer sentir incomodas a las chicas.

A paso tranquilo, se dirigió al viejo edificio tratando en el transcurso de calmar su frustración vivida hace poco. En la entrada del viejo edificio, Souna y Tsubaki lo esperaban con un rostro pacifico.

-D-Disculpen mi retraso… no me traje el almuerzo y tuve que comprar uno- explico Issei apenado por su retraso al apenas acercárseles. A este punto, ya estaba bastante calmado.

-No hay problema, es algo entendible. Pasemos- dijo Souna restándole importancia al asunto y abriendo la puerta del viejo edificio. Ella entro y fue seguida por Tsubaki, Issei fue el último en entrar y cerró la puerta detrás de sí.

Caminaron en silencio por los pasillos del viejo edificio hasta llegar al despacho que alguna vez fue ocupado por la presidenta del club de Investigación de lo Oculto. Al llegar allí, Souna y Tsubaki se sentaron en uno de los sofás del lugar y se disponían a abrir la comida que habían traído.

Por su parte el castaño saco de la bolsa solamente la botella de agua, la abrió y tomo un sorbo de esta antes de cerrarla y dejarla a un costado. Estaba más triste por la partida de sus amigos y por lo que le habían dicho en la cafetería. Además de algo nervioso por la presencia de Souna y Tsubaki, quería disimular eso tratando de pensar en otra cosa.

-Cuál era su duda, Souna-Kaichou?- pregunto Issei queriendo acabar rápido con aquel asunto. Aunque sin darse cuenta había usado un tono triste y cansado, que fue notado rápidamente por sus acompañantes.

-Eso solo era un pretexto para poder almorzar contigo… acabas de volver y los rumores crecen y se esparcen rápidamente- aquella confesión tomo al castaño por sorpresa que no esperaba una respuesta así. Souna tenía algunas dudas, pero lo que Issei necesitaba en ese momento no era un interrogatorio… necesitaba desahogarse.

-Por eso me asegure de invitarte cuando hayan alumnos alrededor, para que no se creen rumores fácilmente y por eso Tsubaki está aquí. No quiero generarte más problemas solo por almorzar y platicar conmigo- explico Souna mirando a Issei con una pequeña sonrisa. Rápidamente cambio sus verdaderas intenciones y formo una excusa rápida para hablar con él de cualquier otra cosa.

-Y-Ya veo… gracias- dijo Issei no sabiendo que más decir, nunca había hablado con la presidenta Shitori de esa manera, hasta ahora solo había recibido un par de llamados de atención por parte de ella. Jamás se imaginó estar hablando con ella como si fuera… una amiga.

-Te sientes mejor? Supongo que los puntos de papel habrán mantenido las cosas en su lugar hasta ahora, no?- pregunto la joven pelinegra antes de llevarse un bocado de su comida a la boca.

-S-Si… gracias por eso también. S-Supongo que ya no tendrá problemas con el "Trio Pervertido" disuelto- dijo Issei nerviosamente tratando de buscar un tema de conversación.

-Aunque su separación favorece a las alumnas de esta escuela, no eran todos los problemas que habían- declaro Souna antes de volver a comer con relativa tranquilidad.

-C-Como?… había más problemas aparte de nosotros?- pregunto el castaño no pudiendo creer aquello. Aunque luego se sintió algo tonto, las burlas que recibió en la cafetería no era algo que le sucedió antes.

-La intimidación entre los alumnos de todos los cursos siempre estuvo, la única diferencia era que por un tiempo aquel odio se generalizo hacia ustedes. En parte era el motivo por el cual no los expulsábamos de la escuela- contó Souna sorprendiendo aún más a Issei.

-Supongo que al menos hacíamos algo bueno para la escuela… aunque sea de manera inconsciente- dijo Issei mirando a un costado con cierta melancolía. Nunca creyó que sus acciones pervertidas influyeran de manera apositiva en la escuela.

-Te sientes bien, Issei-san?- pregunto Tsubaki uniéndose a la conversación. Ella había notado el pésimo estado de anime del castaño desde el comienzo y se preocupó un poco por el chico, algo que no era muy común en ella.

-Si… solo recuerdo viejos momentos- respondió el castaño ocultando bien su sentimiento de tristeza. Para las dos presentes esto fue evidente, Tsubaki lo miro con una leve expresión triste y Souna con una seria. Ya habían terminado de suponer lo que le había sucedido al joven Hyoudou, y se habían acercado bastante a lo real.

-No importa. Supongo que el Concejo Estudiantil ya se prepara para su salida verdad?- pregunto Issei tratando de desviar el tema. Quería comenzar a hablar sobre algo más ameno, pero por más que trataba de buscar un tema de conversación solo volvía a recordar aquel momento en la cafetería.

-Apenas y llevamos cuatro meses del inicio de clases… todavía es muy pronto para que ellos piensen en eso. Sus estudios son prioridad ahora- respondió Souna guardando lo poco que le quedaba de comida, pues ya no sentía hambre. Ella, al igual que si acompañante, se dio cuenta de que él había cambiado rápidamente el tema de la conversación.

-Tú ya pensaste que vas a hacer con tu posición como presidente de este club?- aquella pregunta llamo la atención de Issei, que miro extrañado la pelinegra de cabello largo.

-Pensé que el club se había disuelto con la salida de m… d-de Rias-sempai- contesto Issei que casi comete un error. Casi dijo mi Rey al referirse a Rias, evidentemente Souna y Tsubaki notaron esto.

-El club se extinguirá automáticamente con el tiempo, en una semana precisamente. Esto por incumplir con las normas establecidas para todo club de la academia. No podemos cerrarlo forzosamente aunque quisiéramos, debemos seguir los protocolos. Pero si no piensas ejercer como presidente, solo debes esperar… no recibirás ninguna sanción por el cierre del club- respondió Souna tranquilizando al castaño, que ya se preguntaba como haría para conseguir miembros para el club.

-S-Si… no quiero ser el presidente de este club. Asi que solo esperare- dijo Issei más tranquilo disipando aquellos pensamientos.

El lugar se quedó en silencio por un tiempo, en el cual Tsubaki termino de almorzar y guardo el recipiente donde había traído su comida. Issei se preguntaba los motivos por lo que alguien como Souna, quería hablar con… una bestia, como él.

Alguien que ni siquiera merece seguir en esa escuela por el daño que les hizo a las jóvenes del lugar. En ese punto, admitía que las palabras de algunos alumnos tenían mucha razón.

Souna había usado un pequeño hechizo para escuchar los pensamientos del castaño, molestándose un poco con lo que oía. Asi que decidió darle unas cuantas palabras de aliento al joven Sekiryuuttei.

-S-Souna-Kaichou…- Issei llamo a la presidenta del Concejo Estudiantil de forma nerviosa. El castaño se adelantó a las palabras de Souna, y hablo primero.

-Si?- respondió ella mirando a Issei con curiosidad.

-P-Porque actuó de esta forma conmigo?… N-Nunca la vi hacerlo con otra persona que conociera más que a mí- Issei expreso su duda algo temeroso pero decidido y ansioso por saber la respuesta. Souna ya espera una pregunta asi, y ya tenía una respuesta para ella.

-Por simple curiosidad… quería saber cómo se sentiría la feroz y temible "Bestia Pervertida" de la academia, aquel que era el peor del Trio Pervertido, después de la partida de sus amigos- respondió Souna de manera simple. El castaño tenia duda de la impresión que le había dejado, pero no quería preguntar por vergüenza.

Issei se sintió algo herido al escuchar la forma en la que Souna lo describió, pero estaba dispuesto a aceptar cualquier crítica por parte de ella.

-Y por si preguntas, delante de mí no hay una bestia. Sino, una persona quebrada por las acusaciones que recibió, solitaria por la partida de sus amigos, temerosa por su vida después del accidente que tuvo, herida por las palabras dañinas de unos pocos y que finge estar bien para no preocupar a los demás- dijo Souna levantándose del sofá, para acercarse a Issei. Este solo miraba el suelo seriamente, sin querer dirigirle la mirada a la presidenta del Concejo Estudiantil.

-Pero aun asi… es una persona que sigue adelante y no se estanca en el pasado. Aquella "bestia" ocultaba a una persona vulnerable y muy amable- Issei temblaba y no levantaba la cabeza al escuchar las palabras de la pelinegra de ojos violetas.

-A una persona tímida con la que no me molestaría volver a almorzar y platicar. Eres fuerte Hyoudou Issei… y admiro eso de ti- a este punto, el castaño apretaba sus ojos tratando de controlar sus lágrimas en vano.

-… G-Gracias- fue lo último que dijo Issei, mientras se calmaba en silencio.

Algo que pasó desapercibido para Issei, que hizo que Tsubaki abriera grande los ojos por la sorpresa, fue que Souna levanto su mano con la intención de acariciar la cabeza del castaño para tratar de reconfortarlo… pero a medio camino, se arrepintió.

-Lamento haberte hecho llorar… puedes irte a casa si lo deseas. Lamento no poder estar hablar contigo un poco más, pero debo volver a clases- rápidamente la pelinegra de cabello corto salió del lugar y rápidamente fue seguida por Tsubaki, que todavía estaba algo perpleja por lo sucedido.

En su rápida partida, Souna se olvidó su recipiente con la poca comida que le quedaba. A Issei no le importo tanto la salida repentina de ambas chicas, pero si las últimas palabras que le dirigió Souna… significaban mucho para él.

Concejo Estudiantil – Después de clases

Souna llegaba al salón del concejo después de que el tercer y último periodo finalizara. Durante todo el transcurso de su salón hasta el concejo no paro de pensar en su encuentro con Hyoudou Issei.

Lo miraba irse desde la ventana del Concejo Estudiantil mientras tenía una expresión seria. A pesar de que lo había autorizado a irse, decidió quedarse a terminar las clases… algo que valoro.

En ese momento, se escuchó como alguien llamaba a la puerta. Tsubaki se acercó a atender y dejo pasar a una mujer.

-Como estas, Tsubaki?- pregunto aquella mujer al apenas entrar. Evidentemente el saludo fue devuelto con cortesía y algo de felicidad.

-Dime Sona, como viste emocionalmente al Sekiryuuttei?- pregunto aquella mujer apenas sentarse en la silla delante del escritorio. Aparentemente se refería a Souna.

Esta mujer tenía el cabello negro largo hasta la mitad de la espalda que en las puntas tomaba un color violeta oscuro. Estaba vestida con un traje negro, camisa blanca y una cinta roja en el cuello. Sus ojos eran de color violeta y tenía una mirada tranquila como la Souna.

-Mal… se siente muy mal consigo mismo, mamá. Y en nada ayudo a que algunos alumnos lo molestaran. Rias tenía razón al decirnos que perdió estabilidad emocional después de aquella noche- respondió Souna mirando a su madre, demostrando asi que si era a ella a quien se refería la mujer.

-Después de todo Rias nos dijo la verdad, y yo que pensaba que estaba exagerando…- dijo la ahora identificada como madre de Souna.

-Sara-sama… aquí están los papales que me pidió- dijo Tsubaki entregándole a aquella mujer una carpeta con algunos papeles.

-Muy bien… gracias Tsubaki-chan- agradeció Sara a la joven con una pequeña sonrisa.

-Parece que hubo una leve actividad de demonios desertores, al parecer están buscando alimentos…- dijo Sara en voz alta, informando a su hija sobre ese tema.

-Quieres que prepare a mis siervos?- pregunto la joven de cabello corto mientras se sentaba en el escritorio del lugar. Aunque le parecía algo raro que su madre se molestara por unos demonios desertores, normalmente los dejaban tranquilo ya no hacían daño a los humanos.

-No… solo fue un leve movimiento, seguramente saldrán de nuevo esta noche. Le diré a Grayfia que envié al Sekiryuuttei- dijo Sara tomando una hoja, comenzando a escribir algo en ella.

-Pero mamá, el todavía no se recupera de su herida… y si algo malo sucede?- cuestiono Sona mirando a Sara.

-No importa… quiero saber cómo se maneja en casos asi. Y si le hace falta ayuda, iras a ayudarlo- dijo Sara justificando su decisión. Sona, no muy convencida, decidió acatar las órdenes de su madre, que desapareció mediante un círculo mágico.

-Issei es fuerte Sona… podrá hacerlo- animo Tsubaki que noto que Sona se estaba preocupando.

-No me preocupa su fuerza, Tsubaki… me preocupa su estado mental. Hace poco más de una semana dejo ir a un Ángel Caído que quien sabe si volverá a causar problemas… me preocupa que si algún renegado se aparece puedan engañarlo- dijo Sona mirando por la ventana hacia donde desapareció Issei.

Inframundo – Mansión Gremory

Las cosas en la mansión Gremory habían estado muy tranquilas desde que Rias, junto a sus ciervos, se fueran a vivir al Territorio Phoenix. Los líderes del clan pasaban su tiempo en el jardín, en la biblioteca o simplemente jugaban con su único nieto.

Grayfia cumplía su labor como Maid de la casa Gremory y como Maid personal del Rey Lucifer. Actualmente se encontraba ordenando unos papeles que Lord Gremory le había pedido, ya que en la noche debía ir ante el Concejo Demoniaco a presentarles el avance de su clan en todos los aspectos. Esto era algo que se hacía cada mes con todos los clanes.

-Grayfia-sama…- en su labor, la mencionada fue interrumpida por una joven Maid de menor rango.

-Sara Sitri-sama vino a visitarla, dijo que tenía algo que hablar con usted. La está esperando en la sala de estar de la planta baja- notifico la joven Maid.

-Muchas gracias, iré enseguida… puedes volver a tus tareas- dijo Grayfia para apresurarse a terminar de organizar los papeles que tenía.

Después de terminar con ello, Grayfia se dirigió a donde la esperaba Sara. Al llegar la pudo ver sentada en uno de los sillones mientras tomaba algo de té y conversaba con la joven Maid que la había notificado.

-Con su permiso, me retiro- dijo la joven sirvienta antes de salir de la sala. Ella había vuelto con Sara hasta que llegara Grayfia, solo por cortesía.

-Es un gusto verla nuevamente, Sara-sama- saludo Grayfia haciendo una pequeña reverencia mientras mostraba una leve sonrisa en el rostro.

-Lo mismo digo Grayfia… me alegra ver que sigas bien- respondió Sara con una pequeña sonrisa maternal en su rostro.

-Cuál es el motivo de su visita?- pregunto Grayfia volviendo a tomar el tema principal de la reunión.

-Seré breve ya que también tengo algunas cosas que hacer- dijo Sara dejando la taza de té que tenía en la mesita de enfrente.

-Quiero que el Sekiryuuttei tenga a su cuidado parte del territorio de la ciudad Kuoh- esto hizo que Grayfia abriera levemente los ojos por la sorpresa y adoptara una expresión seria.

-Cuál sería el motivo de la petición?- sorprendentemente para Sara, Grayfia había respondido con un tono de voz que demandaba la respuesta a su pregunta. Nunca la había escuchado hablar asi si no se trataba de algo relacionado con su hijo, Millicas.

-Quiero ver que tan bien se maneja en situaciones como la caza de Demonios Renegados o la captura de Demonios Desertores- explico Sara seriamente tomando un semblante profesional.

-Aún está herido… será peligroso darle parte del territorio ahora- expuso Grayfia tratando de parar las intenciones de Sara.

-Es por esa misma razón que quiero eso… quiero saber que tan bien se maneja estando herido. No te preocupes, Sona y sus siervos estarán al pendiente de él al igual que yo- Sara parecía haber entendido que Grayfia le tenía un cierto afecto al castaño por algún motivo desconocido.

La Maid por su parte se quedó callada mientras miraba el suelo seriamente, pensando en las palabras de Sara. No quería poner en riesgo a Issei por el lazo que tenían, además de que él tenía la única cura segura para la anomalía de su hija.

Lo medito por un tiempo, pero al final decidió aceptar ya que sería raro no hacerlo. Estaba segura de que Sara no rompería su palabra de vigilar a Issei y apoyarlo de ser necesario.

-Está bien, Sara-sama… pero prométame que lo ayudara en caso de que sea necesario- Grayfia quería asegurarse de que Sara ayudaría a Issei en caso de que sea necesario, al punto de hacerla repetir sus palabras.

-Como te dije antes, Sona y sus siervos aparte de mí, lo estaremos vigilando- respondió Sara ante las palabras de Grayfia.

La Maid de cabellos plateados, levanto la mano delante de si y creo un círculo mágico donde se veía la ciudad de Kuoh. Esta estaba totalmente de un color azul hielo.

Poco a poco la mitad de la ciudad se fue tornando de un color rojo escarlata. Curiosamente, aquella parte era donde menos actividad renegada y desertora había. Esto no pasó desapercibido ante los ojos de Sara, pero decidió no decir nada.

Ella entendió que Grayfia protegía a Issei tal vez por petición de Rias, o tal vez por algún otro motivo. Sea cual sea el caso, lo descubriría tarde o temprano.

-Esta parte será la que custodie el Sekiryuuttei, espero que cumpla con su palabra Sara-sama- dijo Grayfia mirando a la mencionada a los ojos con una expresión fría.

-Yo no faltare a mi palabra, Grayfia- respondió Sara seriamente.

La mencionada se levantó e hizo una reverencia en forma de agradecimiento a Sara, que la miraba seriamente curiosa por el comportamiento de la Maid. Además había notado que respiraba algo agitada y sentía que el aura de la Maid había disminuido severamente.

Al querer enderezarse nuevamente, Grayfia se mareo y perdió el equilibrio. Y antes de que callera el suelo, Sara la auxilio rápidamente.

-RAPIDO! NECESITO AYUDA!- grito Sara llamando a las sirvientas del lugar para que fueran a ayudarla.

Por alguna razón Grayfia había quedo inconsciente en ese momento, y preocupo a Sara.

Rápidamente entraron dos Maid's y dos soldados ante el llamado de Sara. Sin tiempo a nada, ordeno que las Maid's llevaran a Grayfia a su cama y ordeno a los soldados que le avisaran al Rey Lucifer sobre lo sucedido.

Ellos, sin perder tiempo, empezaron a acatar las órdenes de Sara que, después de que los soldados partieran, siguió a las Maid's.

Inframundo – Castillo Lucifer

La noticia de que algo le había sucedido a Grayfia llegó rápidamente a oídos de Sirzechs, que estaba en una reunión con los del consejo demoníaco, junto a los demás reyes demonios.

-Sirzechs-sama! Sirzechs-sama!- gritaba un demonio detrás de la puerta de la sala de reuniones del lugar.

-Sara Sitri-sama nos envió. Su esposa, Grayfia Lucifuge-sama, sufrió un desmayo inesperado recientemente- notifico uno de los Demonios interrumpiendo la junta mientras se postraban ante los presentes en la sala.

Sirzechs inmediatamente se levantó de su asiento y comenzó la creación de un círculo mágico para ir con su esposa lo más rápido posible, pero a la mitad de la creación del círculo fue detenido por la voz de uno de los más importantes demonios dentro del consejo.

-Un momento Lucifer… Planeas irte así sin más, tu mujerzuela puede esperar, no vamos a tolerar que abandones esta reunión asi como asi- dijo aquel demonio tratando de mostrar su autoridad.

Anteriormente ya habían sucedido varios cruces entre Reyes Demonios y Concejo Demoniaco, y los Reyes a pesar de ser los seres con mayor autoridad acataban la mayoría de las órdenes del Concejo.

Pero que hayan insultado a su pareja de esa forma tan despectiva colmo la paciencia del Rey Lucifer que no dudo en dejar salir su poder. Esto asusto a muchos de los miembros del concejo, pero aquel demonio todavía se mantenía firme a pesar de que estaba aterrorizado por dentro.

-No voy a permitir que te dirijas a mi mujer de esa forma…- Sirzechs sorprendió a propios y extraños en la forma tan despectiva de referirse a aquel demonio.

-Tú no vas a decirme que hacer y qué no hacer con respecto a mi familia…- culmino Sirzechs de manera contundente. Por respuesta, una esfera del poder de la demoniaco se dirigió a su rostro peligrosamente.

Pero esta se desvaneció a solo centímetros de su objetivo, solo una brisa movió los largos cabellos del Rey Lucifer, que no se inmutaba por lo que acababa de pasar.

El pelirrojo, levanto la mano y alrededor de aquel demonio aparecieron cuatro esferas del poder de la Destrucción. Que lograron intimidar al viejo Demonio, ni siquiera el tenia tal brillante manejo sobre el poder de su clan.

-No olvides que por algo fui seleccionado como el Rey Lucifer, el más fuerte de los cuatro que existieron…- ante esas palabras, los demás miembros del concejo se levantaron con el propósito de desafiar a Sirzechs por su insolencia.

Pero un montón de estacas de hielo surgidas desde el suelo detuvieron a los demonios, pues se veían amenazados en varios de sus puntos vitales. Estas estacas eran de parte de una mujer de baja estatura, apariencia infantil pero con un muy bien cuerpo, de ojos violetas, cabello negro y que estaba vestida con un traje negro como de secretaria. Está mujer miraba a los demonios con furia y seriedad, como hace mucho tiempo no se la había visto.

-Serafall… como te atreves?!- grito una mujer de cabello negro y ojos violetas, vestida con un extravagante vestido violeta.

-Soy Serafall Leviathán, Reina Demonio Leviathán… los reyes deben apoyarse entre sí contra las insolencias de unos pocos. Tu misma me lo enseñaste, abuela- dijo seriamente Serafall mirando a aquella mujer con superioridad.

-Ajuka… usted es el más sensato, por favor ayúdenos- suplico la demonio de ojos violetas siendo respetuosa, obviamente para sacar ventaja.

Un hombre de ojos azules y cabellera verde peinada hacia atrás se levantó ante el llamado de la mujer. Este vestía pantalones negros a juego con los zapatos, una bata de laboratorio y una camisa blanca debajo de la bata.

-Desafortunadamente para ti… yo estoy de acuerdo con mis compañeros- acompañado de sus palabras, Ajuka levanto la mano hacia el frente y encima de los demonios del consejo aparecieron círculos mágicos de color verde.

-Estos círculos los enviaran a las profundidades del inframundo… y no podrán salir jamás- dijo Ajuka demostrando que su postura es contraria a la que los demonios del concejo pensaban.

-Vete Szirsechs… nosotros los detendremos- dijo una mujer de ojos color castaño y cabello largo de color naranja. Llevaba puesto un vestido simple y algo holgado de color negro con detalles de rosas en color naranja. Tiene un cuerpo voluptuoso y un rostro muy hermoso.

-Erika…- Sirzechs no había visto a aquella mujer tan despierta desde hace mucho tiempo, y la verdad le alegraba saber que su compañeros lo apoyaban.

-Puede que parezca que siempre duerma en estas reuniones, Sirzechs… pero siempre estoy al tanto de lo que sucede. Mi cuerpo necesitaba descansar no mi mente. Además yo también soy una Maou, y la que posee la técnica de defensa más poderosa- dijo Erika mientras un aura naranja salía de su cuerpo y la envolvía a ella y sus compañeros Maou.

-Gracias… luego saldaremos cuentas con los del concejo- ante tales palabras los del consejo empezaron a temblar del miedo pensando en su inminente fin, si es que no lograban solucionar esto.

-No te preocupes… nosotros llegaremos a ese acuerdo. Yo solo espero que sea de forma pacífica- dijo Ajuka antes de que Sirzechs se vaya junto a los dos demonios que le habían dado la noticia.

-Ninguna palabra de esto a nadie… de lo contrario, les sucederá lo mismo que a ellos- el Maou Lucifer era reconocido por ser uno de los más amables con los soldados y sirvientes del lugar. El hecho de recibir una amenaza tan fuerte de parte del él, asusto de sobremanera a los dos soldados que juraron guardar el secreto.

Mansión Gremory

Sirzechs apareció en la entrada de la mansión, y usando su máxima velocidad se dirigió rápidamente hacia donde se encontraba Grayfia, que estaba siendo cuidada por dos Maid's y por Sara.

-Porque tardaste tanto!- reclamo la madre de Sona.

-No fue mi culpa… fue la del maldito concejo. Como estas mi amor?- Sirzechs justifico su tardanza mientras se aproximaba a ver el estado en el que se encontraba su esposa.

-Iré a buscar algo para que coma… asegúrate de que no se vuelva a dormir- dijo Sara que salió de la habitación acompañada por las dos sirvientas que la estaban ayudando.

El pelirrojo no desaprovecho la soledad y llamo a la única que persona que podría ayudarlo con su problema.

-Azazel…- la imagen del gobernador de los Caídos era visible por un círculo mágico creado por Sirzechs.

-No es un buen momento- dijo Azazel apenas vio a al pelirrojo.

-Su estado está empeorando con rapidez- el gobernador supo rápidamente a lo que se refería el Rey Lucifer y solo amargo la expresión.

-Tratare de comenzar lo más pronto posible el entrenamiento del chico, pero todavía tengo asuntos que resolver en mi territorio. Han desaparecido documentos importantes y varios otros fueron replicados con magia… tengo que averiguar quién se robó los documentos. Tengo que irme, comenzare lo más pronto posible con el chico- rápidamente la conversación se cortó por alguna razón.

La relación entre los principales Líderes de las facciones era secreta, y debía mantenerse como tal… por lo menos por ahora.

A Sirzechs solo le quedaba esperar a que Issei pueda manejar ese poder curativo para ayudar a su esposa.

-Todo estará bien, mi amor… te lo prometo- Grayfia solo sonrió como respuesta, pues estaba muy débil.

Mundo Humano – Residencia Hyoudou

Kyouko comenzaba a cocinar la cena con la ayuda de Takeda, pues a partir de ese momento tendrían que cocinar para cinco personas, la llegada de Akemi y Yami había sido sorpresiva pero la tomaron lo más normalmente posible.

Por un momento Takeda se quedó observando cómo Kyouko comenzaba a picar las verduras para la sopa. En ese momento de forma inconsciente recordó la noche donde casi le hacían algo horrible.

Rápidamente sacudió su cabeza para deshacerse de aquellos pensamientos, pero no pudo evitar volver a sentir la impotencia que sintió ese día. No quería que eso vuelva a suceder, asi que en silencio prometió pedirle a Issei que lo ayude a entrenarse para al menos poder proteger a Kyouko.

En ese momento, Kyouko se giró a mirarlo y le regalo una tierna sonrisa. Quería proteger esa sonrisa tan hermosa, quería defender a aquella mujer que tenía un hermoso carisma. Quería proteger a aquella mujer, de personalidad algo Tsundere cuando estaban a solas, que le alegraba e iluminaba todos sus días.

Sabía que ya no podía proteger a su hijo, los males que tendría que afrontar eran muy superiores a él. Asi que quería proteger con todas sus fuerzas a la mujer que reemplazaba sus días grises, por días divertidos, alegres y coloridos.

Kyouko últimamente había visto a Takeda muy pensativo. Sentía que debía estar culpándose que sucedió hace unos días. Ella misma admitía que sintió mucho miedo en ese momento.

No quería pensar en eso. Solo agradecía que Issei estuviera ahí para ayudarlos. Sabía que Takeda debía sentirse muy mal por no haber ayudado más. Issei, se ha vuelto fuerte físicamente, pero inestable mental y sentimentalmente. No lo veía sonreír de verdad desde hace mucho tiempo.

Sabía que su hijo no quería convertirse en demonio, pero si hubiera seguido siendo humano, tal vez ella no estaría ahí en ese momento. Quería que Issei volviera a ser aquel joven feliz y despreocupado de antes pero él ya no pertenece a los humanos, ahora es un demonio y los problemas que tiene ahora no pueden ser tratados como si fuera un joven despreocupado.

Kyouko solo podría aconsejarlo, apoyarlo y motivarlo a seguir adelante para que logre volver a ser feliz.

Por su parte el castaño, estaba enseñándoles a Akemi y Yami sobre cómo comportarse en ciertas situaciones cotidianas.

Pero Issei no podía dejar de pensar los posibles motivos para que los Ángeles Caídos y algunos Demonios lo estén cazando. No quería darle más vueltas al asunto ya que ahora debía concentrarse en que Akemi y Yami entendieran bien las formas de actuar en distintas circunstancias.

Residencia Hyoudou – 12 AM

Kyouko y Takeda ya habían vuelto a su habitación y se encontraban durmiendo, Akemi y Yami estaban igual, solo que en la habitación de Issei.

Este por su parte estaba entrenando en el jardín de su casa, no podía hacer movimientos muy bruscos pero quería mantener forma física. Además Ddraig le dijo que los puntos de sutura habían ayudado mucho en su recuperación, la herida ya estaba cerrada por fuera, pero se podría volver a abrir con algún golpe brusco.

Estaba haciendo flexiones cuando un círculo mágico de la casa Gremory apareció a unos metros de él. Inmediatamente se levantó y se arregló lo más posible para recibir a quien sea que se presente.

Para su sorpresa, una joven de la estatura y aparente misma edad de Koneko fue quien apareció. Estaba temblorosa y llevaba puesto el uniforme femenino de la academia Kuoh. Llevaba una carta una mano y una caja algo grande en la otra.

Tenía el cabello rubio corto hasta los hombros y ojos color rojo sangre. Miraba a Issei con nerviosismo y temor.

-T-T-Tengo u-una carta p-para t-ti- dijo mientras extendía la mano donde estaba la carta.

El castaño, acercándose despacio para no asustarla más, tomo la carta con delicadeza y tranquilidad. Tratando de contagiarle ese sentimiento a aquella persona, aunque parecía ser en vano.

-No tengas miedo… no voy a hacerte daño. Mi nombre es Issei, es un gusto conocerte- se presentó el castaño tratando de comenzar una conversación con aquella joven mientras revisaba quien era el emisor de la carta, enterándose de que había sido Grayfia.

Pero cuando se dio cuenta, la chica ya no estaba. Tal como había aparecido se había ido. Le pareció extraño, pero no podía culpar a la chica… estaba muy nerviosa hasta para entregar una carta.

Issei abrió la carta para leer su contenido.

Hyoudou Issei:

Mediante este medio quiero comunicarle que se le ha asignado la mitad del territorio de la ciudad Kuoh para protegerla de los Demonios Renegados e informar sobre los Demonios Desertores para capturarlos y enviarlos devuelta a su respectivo clan. Recibirá una ayuda económica a partir de ahora siempre y cuando me envié un reporte con todos los detalles de lo que acontece en su parte del territorio.

Atentamente, Grayfia Lucifuge

Inmediatamente después de leer la carta, Issei entro a su casa para prepararse para salir.

[Que sucede compañero? Porque estas tan serio?] Preguntó Ddraig algo preocupado por el comportamiento que había tomado Issei después de leer la nota.

-Grayfia no me escribió esa nota… fue alguien más- respondió el castaño sorprendiendo al Dragón.

[Y como estas tan seguro de eso?] Ddraig tenía un buen punto, como sabia Issei que aquella carta no era de aquella Maid.

-Viste mis memorias con ella Ddraig… no hay necesidad de ser tan formal. Además ella ya me había enviado cartas antes- aquella duda del Dragón fue respondida con otro buen punto por parte del castaño.

En el momento que estuvo listo, Issei miro por un momento a Akemi y Yami que dormían plácidamente en su cama.

[Vas a llevarlas contigo?] Issei había evadido el hecho de convivir más tiempo con ellas porque se sentía nervioso al hablar con chicas tan lindas. El castaño respiro hondo y se acercó a despertarlas.

-Porque no?… me ayudaran si algo malo llegase a suceder- dijo el castaño comenzando a mover suavemente a Akemi, logrando despertarla.

-Uh?… Issei?- pregunto la joven de ojos azules estando algo somnolienta.

-Si… disculpa por levantarte tan tarde, pero necesito que me acompañen. Es una misión de vigilancia, pónganse sus armaduras por si algo malo llegara a suceder- dijo Issei mirando su ventana de reojo.

-Las esperare abajo…- el castaño de forma calmada se dirigió a la puerta de su habitación. Una vez fuera, rápidamente se fue al jardín de su casa y miro a todos lados buscando a alguien.

Ddraig le había dicho que lo estaban observando por la ventana, pero apenas al salir de su casa al jardín aquella presencia desapareció según el dragón.

-Issei… que sucedió?- pregunto Akemi que iba acompañada de su hermana, que tenía los brazos cruzados tras su cabeza.

-Que molesto estar despierta tan tarde… tengo sueño- dijo Yami evidentemente molesta por estar despierta a altas horas de la noche.

-Créeme que a mí tampoco me gusta esto, pero es necesario… daremos una vuelta y volveremos antes de las tres- dijo el castaño mirando la hora en su celular y dejando pasar aquel momento, aunque prometió estar más atento.

-Por mi estaría bien… sino tuviéramos que acompañarte mañana a la escuela- se quejó Yami aun sabiendo que tratarían de volver lo antes posible.

-Todavía no quiero que me acompañen a la escuela… quiero pasar un poco más de tiempo a solas- respondió Issei mientras se dirigía a la entrada de su casa.

-Sucedió algo en particular?- pregunto Akemi, que era la más compresiva en esos casos.

-Nada en particular… solo que tengo cosas que pensar, y la verdad no quiero preocuparlas con pequeñeces- dijo Issei sabiendo que tanto Akemi como Yami, escuchaban sus pensamientos cuando estaban con el de manera inconsciente.

Esto hacia que ambas hermanas se sintieran algo mal, ya que creían que Issei no confiaba demasiado en ellas para contarles lo que lo acompleja. En cambio, ellas le preguntaban la mayoría de sus dudas e incomodidades a él.

Asi, comenzó la noche de los tres jóvenes que se dedicarían a cuidar algunas de las calles de la ciudad durante muchísimo tiempo.

Ciudad Kuoh – 2 AM

Una de las tiendas más pequeñas pero completas de la ciudad estaba teniendo visitas inesperadas. Cuatro seres estaban robando toda la mercancía que tenia de la forma más silenciosa posible.

-Apresúrense… todavía debemos ir a buscar más alimento- susurro una mujer de ojos verdes y de cabello negro largo. Llevaba puesto unos jeans negros, una blusa blanca y un abrigo color verde pálido.

-Asa… deberíamos llevar esto también?- pregunto una mujer levantando una caja con algunas latas de comida. Esta mujer tenía los ojos castaños claro al igual que su largo cabello, llevaba puesto una falda blanca hasta las rodillas, zapatos negros y una camiseta roja con algunos bordados.

-Si Aiko… debemos llevar todo lo posible para los nuestros- respondió Asa buscando más alimentos enlatados o no perecederos.

-Hideki, encontraste los abrigos?- pregunto un hombre de cabello y ojos de color azul, vestido con una camiseta gris y pantalones de vestir negros al igual que los zapatos.

-Encontré unas cuantas frazadas y uno que otro abrigo pero nada más, Hajime- respondió otro hombre de cabello blanco y ojos color amarillo; vestido con un pantalón deportivo azul, una camiseta negra y zapatillas rojas, mientras sostenía una caja con lo mencionado.

-Cariño, donde esta Selene?- pregunto Aiko a Hideki, que empezó a mirar a su alrededor algo preocupado.

-Aquí estoy mamá!- grito una pequeña niña de ojos celestes y cabello largo blanco. Se acercaba corriendo con una lata de dulces entre los brazos.

-No debes gritar hija!- Dijo Hideki levantado un poco la voz en su susurro.

-Vas a compartir eso con los demás niños, verdad?- pregunto Aiko mirando lo que su hija tenía en los brazos.

-Si! Voy a compartir con Nao-chan y todos mis amigos!- dijo la pequeña feliz de poder llevarse esos dulces.

-Bien, debemos irnos… tenemos que dejar esto e ir a por una tienda más antes de que amanezca- ordeno Asa dirigiéndose a la salida trasera, por donde habían entrado, con varias bolsas de alimento. Hajime y Aiko estaban igual, Hideki llevaría a Selene y la caja con abrigos y frazadas.

Al querer cargar en brazos a Selene, la pequeña perdió el equilibrio y soltó su lata con dulces para agarrarse de su padre.

-Iré a buscarla- dijo la pequeña separándose de su padre que se había paralizado en su lugar.

El sonido de la lata caer, llamo la atención de los demás que al ver hacia donde se había ido la lata, también se paralizaron al punto de temblar.

La peña Selene llego hacia donde estaba su lata con dulces, pero al verla en el suelo también pudo ver algo que le asusto. Al levantar la mirada, Issei se encontraba ahí mirándola con seriedad con los brazos cruzados mientras estaba apoyado en el borde de una pared.

-S-Sekiryuuttei…- fue lo único que pudo decir Asa que era invadida por el miedo. El castaño dirigió su mirada hacia los cuatro adultos, que temblaban ante su presencia.

Issei podía ver que, a diferencia de la niña, ellos presentaban ropas gastadas, sucias y algunas que claramente no eran de su talla.

Selene estaba paralizada en su lugar, había aprendido a leer en aura de los demás hace poco… y el aura de aquel chico frente a ella, le producía temor.

Incluso cuando el castaño se agacho para tomar la lata, ella no pudo moverse y solo podía mirarlo fijamente. Issei miro la lata, viendo que contenía ositos de gomita, esto le saco una pequeña sonrisa; pues también eran sus favoritos.

-Ten…- dijo el castaño estirando su mano con la lata, para que la pequeña niña la tomara. Ella, temerosa a más no poder, acerco su mano hacia la lata pero tenía miedo de agarrarla.

-No tengas miedo… no voy a acerté daño- dijo Issei con una sonrisa tranquila. La niña, más confiada, tomo la lata de dulces y le devolvió la sonrisa al chico frente a ella. Con eso, todo sentimiento de temor hacia el había desaparecido.

Después de eso, rápidamente se acercó a donde estaban sus padres, que todavía no paraban de temblar. Issei volvió a enderezarse y miro seriamente a los adultos.

-Quiero que me respondan con la verdad… son los únicos Demonios Desertores de esta ciudad?- pregunto el castaño sin moverse de su posición y mostrándose neutral.

-N-No… h-hay más. Están bajo nuestro cuidado- respondió Aiko nerviosamente, mientras recibía miradas de terror por parte de los demás demonios por revelar algo tan importante.

-Me mostraras?- pregunto el castaño de la forma más tranquila posible. Aiko, se acercó a su hija para alzarla en brazos, ya no le importaban los recursos. Los demás demonios también dejaron rápidamente lo que se estaban por llevar en el suelo, ya que suponían que no los dejarían irse con todo eso.

-Si lo necesitan llévenselo… la verdad no me importa- dijo el castaño comenzando a seguir a Aiko, que ya estaba en la puerta trasera. Él pasó al lado de los demonios desertores, que simplemente miraban al suelo con temor.

Una vez Issei comenzó a seguir a Aiko, los demás tomaron rápidamente los recursos para seguirlos de cerca por si algo malo sucedía.

Durante el camino nadie dijo nada, provocando un silencio aterrador. Solo se escuchaba el sonido de los pasos al caminar y de las bolsas y cajas que contenían las provisiones.

Akemi y Yami estaban con Issei, lo demostraban las siluetas de espadas en sus antebrazos. Ambas estaban expectantes a las acciones de su portador, al igual que Ddraig; que no comprendía las decisiones que habían tomado el castaño.

El camino fue largo a ojos de Issei, pero cuando Aiko se detuvo él pudo ver una gran fábrica abandonada. Se notaba por las paredes descuidadas además de la apariencia algo macabra que daba al verla.

Aiko se acercó al portón de la fábrica y toco el mismo siguiendo un patrón. El castaño atribuyo esto como una señal, para que abrieran el portón sin miedo de que sea alguien desconocido.

-Aiko-san! Qué bueno que estén bien, consiguieron abrigos? Donde están los…- el hombre que dijo estas palabras no pudo terminar de hablar al ver al Sekiryuuttei atrás de una de sus líderes.

-Confía en mi… no tengas miedo- susurro Aiko, que parecía tener alguna especie de plan.

Issei se adelantó a Aiko por primera vez en la noche entrando a la fábrica y viendo sus alrededores. Apenas entrar, pudo ver a decenas de personas correr a esconderse. Era obvio que le tenían miedo, pero le llamaba la atención que ninguno de ellos usara sus habilidades como demonio, lo que derivó en su pregunta.

-Porque no utilizaron sus poderes para llevarse las cosas de la tienda?- pregunto el castaño en voz alta, esperando la respuesta de alguno de los líderes.

-No usamos nuestros poderes porque sería más fácil para nuestros amos encontrarnos…- respondió Hideki dejando las provisiones en el suelo de la fábrica, al igual que Asa y Hajime.

-Ya veo…- respondió el castaño creando una pequeña esfera de fuego en su mano derecha y comenzando a caminar por los bordes de la fábrica.

Aquella bola de fuego le ayudaba a ver los rincones más oscuros de la fábrica, logrando observar a varias familias jóvenes de demonios, aparentemente. Algunos de ellos tenían a bebes con pocos meses de edad e hijos muy pequeños o que apenas comenzarían su adolescencia.

Al ver los tres pisos que tenía la fábrica, supuso que también había familias allí. Al querer subir a la segunda planta fue interrumpido por un círculo mágico que se había formado en su oído, como una llamada.

-Hola? Issei?- Grayfia era quien se dirigía a Issei a esas horas de la noche. Los demás demonios no podían escuchar a la persona detrás de la llamada, asi que se esforzaban por escuchar las palabras del castaño.

-Grayfia-san?- dijo Issei en voz alta asustando a los Demonios Desertores que ya temían por su fin y conocían a la persona detrás de la llamada. Era Grayfia Lucifuge, la Reina más fuerte.

-Recibiste la carta que te envié? Sé que te abras dado cuenta que no la escribí yo, pero tuve un pequeño inconveniente- explico la Maid al joven castaño, que se sentó en uno de los escalones mientras mostraba una pequeña sonrisa.

-Si… me parecía algo extraña la forma de escribir. Como estas?- pregunto el castaño haciendo de menos ese detalle.

-Me encuentro bien, solo algo cansada… volviendo al tema de la carta. Como supongo que ya estarás vigilando, encontraste a algún Demonio Desertor o Renegado?- pregunto la Maid suponiendo eso porque le resultaba extraño escuchar al castaño tan despierto a altas horas de la noche.

-Algún Demonio Desertor?- pregunto Issei en voz alta mirando a los cuatro líderes seriamente. Estos, al escuchar las palabras y ver la mirada del Sekiryuuttei, solo temblaron y se lamentaban por no haber tenido más cuidado de no ser descubiertos.

-No, por ahora no. Ni siquiera a un Demonio Renegado- respondió Issei llamando la atención de los demonios, que no creían que el Sekiryuuttei los ocultara.

-Ya veo… eso es algo bueno, ve a descansar no debes faltar a clases. Hasta luego- se despidió Grayfia que se demasiado cansada.

-Buenas noches, Grayfia-san- la llamada finalizo al desaparecer aquel círculo mágico. Issei saco su celular para ver la hora, viendo que faltaban quince minutos para las tres de la mañana.

-Bien… solo quiero que me respondan unas preguntas- dijo Issei levantándose y siguiendo con su objetivo; explorar las tres plantas del edificio.

Por su parte, los líderes de los Desertores estaban muy nerviosos. Sus dirigidos tenían esa misma sensación que era potenciada por el miedo que le tenían.

-S-Sekiryuuttei-sama… p-puedo hacerle una pregunta?- Aiko dio un paso al frente al decir esto.

-Claro, pero primero respondan a mis preguntas- dijo Issei mientras seguía explorando el primer piso.

-D-De acuerdo- la mujer de ojos castaños decidió callar y escuchar.

-Puede responder cualquiera, bien aquí voy… Los Renegados y los Desertores se ayudan?- Issei estaba por pasar al segundo piso cuando pregunto esto.

-N-No… no nos llevamos bien. Ellos atacan por sentir el placer de el poder tan grande que han adquirido, nosotros preferimos mantenernos ocultos- respondió Hideki ante la pregunta del chico castaño.

-Como llegaron aquí?- continuo Issei.

-Nos persiguieron hasta la ciudad donde logramos perderlos… nos ocultamos aquí y no volvimos a usar nuestros poderes desde entonces para que no nos rastrearan. Luego llegaron más como nosotros- respondió Asa mirando al Sekiryuuttei con seriedad, tratando de ocultar su temor.

-Decidieron protegerlos por obligación o compasión?- siguió el castaño subiendo las escaleras del tercer piso.

-Ellos son iguales a nosotros… no podíamos dejarlos ahí para protegernos a nosotros. Somos iguales, no dejaremos a nadie atrás- respondió Aiko mostrando seguridad en sus palabras.

-Bien, esta es mi última pregunta… porque decidieron abandonar a su clan?- Issei apoyo sus brazos en el barandal del tercer piso y miraba a los demonios seriamente.

-M-Mi esposa y yo huimos, cuando nos enteramos que usarían a nuestra futura hija como moneda de cambio para algún trato especial entre clanes…- respondió Hajime acercándose a su esposa.

-Además nuestro amo iba a sumarme a su harem por la fuerza… y yo no quería eso- aporto Asa temblando un momento al recordar cierto evento de su pasado.

-Nosotros huimos porque nuestro amo descubrió que estaba embarazada… él tenía planeado sumarme al harem de su hijo que era un completo cerdo. Cuando se enteraron que estaba embarazada nos comenzaron a buscar para matarnos, solo porque consideraba que lo había engañado- relato Aiko mientras abrazaba a Selene con fuerza.

-Tu eres su esposo?- pregunto el castaño mirando a Hideki quien asintió en silencio.

-Sé que dije que iba a ser mi última pregunta, pero… que posición ocupaba cada uno?- Issei comenzó a bajar a paso apresurado por las escaleras para llegar a la planta baja.

-Torre- respondió Asa simplemente.

-Caballero- dijo Hajime.

-Peón de una pieza- respondió Hideki algo triste.

-Reina de pieza mutada…- respondió Aiko en voz muy baja pero aun asi audible. Esto sorprendió a Issei de sobremanera. Tenía algunas preguntas más, pero sentía que su presencia allí solo les ponía nervosos.

-Bien… recuerdo que tu tenías una pregunta, cuál era?- Issei ya estaba en la planta baja y se encontraba enfrente de Aiko, que lo miraba decididamente.

-A cambio de que… estaría dispuesto a protegernos?- ante esta pregunta, Issei alzo una ceja en claro signo de duda.

-Como?-

-U-Usted le dijo a la Reina más fuerte que no se había topado con ningún demonio Desertor, obviamente le mintió. Quiero saber porque, quiero saber qué busca de nosotros- pregunto Aiko decididamente casi demandándole una respuesta al joven de cabello castaño.

-Yo no busco nada de ustedes… si le dije a Grayfia-san que no había encontrado a ningún demonio Desertor, es porque enfrente o alrededor para mí no hay demonios desertores- esto sorprendió a los demonios que se quedaron sin habla.

-Lo que yo veo aquí… son personas que pusieron el bienestar de su familia por encima de las normas. Yo los felicito, si necesitan protección se las daré sin ningún problema… porque considero que personas tan valientes al grado de enfrentarse a sus propios líderes por defender a sus seres queridos, merecen vivir mejor- dijo Issei haciendo que los demonios frente a él se tranquilicen.

-Actualmente este es mi territorio… pueden usar su magia si lo desean, pero que no sea muy llamativa. Me voy a descansar… les recomiendo hacer lo mismo, mañana vendré de nuevo y nos presentaremos formalmente- dijo el castaño dirigiéndose a la salida para volver a su hogar.

-S-Sekiryuuttei-sama…- Aiko llamo a Issei por su título, haciendo que este volteara a verla. Este había abierto el portón y ya se encontraba del otro lado.

-Gracias…- dijo Aiko sonriendo mientras lloraba de felicidad y mostraba una gran sonrisa.

-No es nada… descansen- respondió el castaño que cerro el portón. Al darse la vuelta, en la calle, pudo ver a una persona que no veía hace mucho tiempo.

Tomo una expresión seria y comenzó a caminar hacia donde estaba esa persona.

-Vaya… no pensé verte salir de una fábrica abandonada, que ocultas ahí Hyoudou?- pregunto un joven de rubios cabellos y ojos grises mostrando una sonrisa burlona confiada en su rostro. Extrañamente estaba vestido con el uniforme masculino de la Academia Kuoh.

-Nada, Saji. Solo escuche un ruido venir de ahí y fui a investigar, a diferencia de ti yo no sé leer el aura demoniaca- respondió el castaño comenzando a caminar hacia su casa, para tratar de desviar a Saji del lugar.

-Qué haces aquí?- pregunto el castaño tratando de que el rubio se concentre en otra cosa.

-Mi Rey me envió a ayudarte durante tu primera guardia nocturna… aunque me parece algo injusto que un Peón que utilizo menos piezas que yo pueda proteger todo este territorio solo- respondió el rubio con los brazos cruzados tras su cabeza de forma despreocupada.

-Acaso tienes idea de cuantas piezas han usado para revivirme? Por cierto, quien es tu Rey?- pregunto el castaño algo molesto con la su poción de su igual.

-Mi Rey me ordeno no decírtelo, y por cierto cuantas usaste?- respondió y pregunto el joven de ojos grises.

-Mi Rey me dijo que no te lo contara- respondido Issei de forma irónica.

-Bueno, tampoco me importa…- dijo Saji quitándole importancia al asunto.

-Deberías ir a casa Saji… ya termine por hoy. Además tenemos clases más tarde- Issei ya se estaba cansando de comportamiento de chico rubio y quería que se fuera antes de comenzar una discusión en vano.

-Que aburrido eres…- respondido el otro Peón, que dirigió su mirada hacia los antebrazos del castaño, viendo en ellos dos siluetas de espadas.

-Souna-Kaichou te regañara si te ve con esos tatuajes tan horribles… y porque dos espadas? Un dragón hubiera quedado mejor, claro se vería mejor en mí que en ti- el castaño detuvo su andar e inhalo y exhalo profundamente antes de contestar.

-Saji… será mejor que te vayas. No quiero comenzar una pelea estúpida contigo- advirtió el castaño mientras volvía a caminar, ya solo faltaban un par de cuadras hasta su casa.

-Si claro, no quieres comenzar una pelea porque de seguro perderías… igual no importa. Hasta mañana debilucho- el castaño, una vez más, aguanto las ganas de contestarle al molesto Peón y siguió su camino hasta casa, donde por fin podría descansar.

Residencia Hyoudou – Momentos Después

Issei por fin había llegado a casa, y de forma silenciosa volvió a entrar a su habitación no sin antes asegurarse de que sus padres siguieran dormidos y no hayan notado su ausencia. Al llegar a su habitación se sacó la camiseta, se acostó en su cama cansado de esa noche.

[Porque no le dijiste a Grayfia sobre los demonios Desertores que te encontraste?] Justo cuando el castaño se disponía a dormir, Ddraig pregunto esto para terminar de comprender el comportamiento de su portador.

Issei ya había cerrado los ojos y relajado su cuerpo. Solo mantenía su mente activa. Aun cuando sintió como Akemi y Yami se acomodaban a sus costados no le dio mucha importancia a ese hecho. A ninguna de las dos le tomo mucho tiempo conciliar el sueño a pesar de que tenían las mismas dudas que el dragón.

-Porque ellos solo quieren vivir en paz, Ddraig… sí estuvieron ahí por muchos años sin molestar a nadie, porque lo harían ahora?- respondido el castaño restándole importancia al asunto.

[Eres alguien muy bondadoso, compañero] dijo el dragón todavía teniendo una duda más.

-Creo que te conozco lo suficiente como para saber que todavía tienes algo que preguntar, Ddraig- dijo Issei mentalmente.

[Que vas a hacer con ellos?… en verdad vas a protegerlos?] dijo Ddraig quitándose esa duda.

Issei abrió los ojos mirando al techo con seriedad antes de contestar.

-Por supuesto que si… que clase de dragón con honor no respetaría su palabra?- respondió el castaño con una sonrisa confiada.

[Jajajaja… creo que encontrarte con Ophis-sama y Red-sama te abrieron los ojos compañero. Nunca cambies amigo…] dijo el dragón con cierto orgullo en su voz. A ese punto el castaño volvió a cerrar los ojos, para por fin dormir.

A la mañana siguiente, el castaño y las hermanas empezaban a despertarse siendo molestados por la alarma del joven. Ya eran las siete y media de la mañana, apenas y habían dormido poco más de cuatro horas y, como cualquier persona normal, sentían ganas de mandar a quien sea que les hable al demonio.

El castaño se levantó y comenzó a estirarse para tratar de liberarse del sentimiento de pereza en su cuerpo. Por su parte, tanto Akemi como Yami quisieron volver a dormir pero ver el torso desnudo de su portador les quito todo sentimiento de cansancio.

Sentían una gran vergüenza a la vez que podían notar que su rostro ardía por alguna razón. Sentían ganas de mirar hacia otro lado, pero a la vez no querían hacerlo… era extraño y desconocido para ellas.

-Chicas, deberían bañarse para despertarse por completo. Yo iré primero, les dejare listo el baño al salir- dijo Issei antes de salir de su habitación. En ningún momento él noto las miradas que le dirigían Akemi y Yami, algo que agradecieron en silencio ya que creían que se veían patéticas.

Ya bañados y cambiados, Issei, Akemi y Yami se encontraban desayunado en compañía de Kyouko y Takeda, quienes prepararon el desayuno. Estaban charlando de cosas cotidianas hasta que se hicieron las ocho de la mañana.

Issei estaba en la puerta, siendo despedido por sus padres. De alguna manera los había convencido de que Akemi y Yami se quedasen en casa un tiempo más.

Su camino hacia la escuela había sido relativamente más pacífico, por primera vez ya no escuchaba tantos rumores sobre él como días anteriores o insultos hacia su persona como el día de ayer.

Al ver la entrada de la academia, pudo ver en ella a la infaltable Souna-Kaichou vigilando que los alumnos llegasen con la vestimenta adecuada, acompañada de su fiel amiga… Tsubaki.

-Buenos días Kaichou, Fuku-Kaichou- saludo Issei con una sonrisa de cortesía.

-Buenos días Hyoudou-kun- respondido la joven pelinegra de cabello corto.

-Buenos días Hyoudou-san- saludo la joven de largos cabellos.

Fue solo eso… un simple saludo que pronto se convertiría en una rutina de todos los días.

Comentarios:

Elian Moreno: Bueno, como estas? Sinceramente me alegro de cierta forma que comentaras los capítulos en el transcurso que los leías. Voy a responder a las dudas de tus comentarios siguiendo el orden en el que las escribiste.

Me alegra muchísimo que le hayas dado una oportunidad a esta historia, sinceramente yo también me he emocionado escribiéndola y volviéndola a leer por el hecho de que ahora le dedico más tiempo para escribir y planificar el futuro del fic.

La mini historia de Issei y Grayfia ya estaba planificada para la anterior historia, pero no encontraba un hueco para introducirla asi que decidí agregarla desde el comienzo, aunque no es toda su historia juntos.

Y si, Eri Kasamoto era mi personificación dentro del fic. Pero a medida que lo fui leyendo nuevamente me di cuenta que esa personificación no era yo, asi que no tenía sentido seguir con un personaje de quien no tengo referencia sobre su comportamiento.

Si, Akemi y Yami son Jeanne y Jalter en el fic, o por lo menos tienen sus apariencias. Ya que no sé muy bien el comportamiento de estas. Y sobre los nombres de los padres de Issei planeaba ponerle los originales, pero les tome cierto cariño a los que les puse en la historia original.

La traición y el NTR eran géneros que me llamaron la atención, lo podía soportar pero el NTR no lo soporto, lo odio con tomo mi ser, asi que no quise hacer esta historia así.

Deberías darle una oportunidad a tus fics, yo creía que el anterior no era bueno y sin embargo llego a 45 o 46 capítulos con el apoyo de mucha gente.

Me alegra muchísimo saber que estas historias te entretuvieron y alegraron un poco el día. Sé que esta respuesta se hizo muy larga con casi 323 palabras, pero me gusta imaginar que cuando respondo algún comentario estoy hablando con ustedes cara a cara. Un saludo y gracias!

AeroSmith 21: Hola! Que gusto leerte de nuevo. Gracias por entender lo de Eri y gracias por tus palabras, nos leemos en otro capítulo.

Dark Night Discord: gracias por tus palabras, nos leemos en otro capítulo.

EL CABALLERO DE ARKHAM: Hola! Y si, se está poniendo bastante interesante y más con esto que acabas de leer. Con respecto a Kiryuu tengo otros planes para ella, pero si no me convence, quién sabe? Tal vez la veas junto a Issei en el futuro. Saludos y hasta el próximo capítulo.

Bien, como sabrán este tiempo no es como cualquier otro ya que un problema que acongoja a todo el mundo y no es ajeno a ninguno de nosotros, quise traerles este capítulo mucho antes pero no encontraba el tiempo. Tratare de traerles lo más pronto posible uno que otro capítulo, para que se les sea más ameno pasar estos días.

Hago esto para entretenerlos un poco, y tratar de desconectarlos un poco de este asunto tan preocupante para el mundo. Recuerden que no deben salir a menos que sea absolutamente necesario.

Estaré subiendo imágenes de como se verían más o menos los personajes a mi Instagram, EmiLiz15. Si no las encuentran ahora, seguramente los subiré con el tiempo.

Los quiero mucho, cuídense y quédense en casa.

EmiLiz15