Dos semanas habían pasado desde que Issei peleo contra Reynare y los Ángeles Caídos. El jueves por la noche fue cuando se cumplió el tiempo límite que tenía Kalawarner y el castaño lo sabía perfectamente.

Era algo que lo mantenía a veces sin dormir, sabía que los resultados posiblemente sean un poco decepcionantes pero… la intriga se mantenía latente, y ya quería saber los resultados de la mujer de cabello azul.

No les había comentado nada a sus padres, no quería que se preocuparan y tomaran la decisión de acompañarlo. Lo mismo planeo para Akemi y Yami, no es que no tuviera confianza para contarles eso… solamente no quería que se preocuparan.

Confiaba en que iba ser rápido, actualmente era media noche ya todos los demás habitantes estaban dormidos. Él por su parte, estaba terminando de prepararse para ir al lugar de encuentro.

Al colocarse la camiseta, sin querer, golpeo levemente la silla de su escritorio, que se movió hasta chocar con la cama. Esto hizo un pequeño ruido que basto para despertar a Akemi.

-I-Issei?... a dónde vas?- con las palabras de su hermana, Yami; que ya estaba algo incomoda, termino de despertarse.

-A donde piensas ir a tan altas horas de la noche?- aunque el plan del castaño era ir y volver rápidamente sin que nadie se diera cuenta, que Akemi y Yami se levantaran por un sonido tan leve fue algo que no considero.

Ellas habían comenzado a dormir con él en la misma cama desde hace unas cuantas noches, algo con lo que él no estaba muy de acuerdo pero se fue acostumbrando poco a poco. Lamentaba haber sido tan descuidado al haber hecho ruido de más.

-V-Voy a ir a entrenar un poco, además vigilare un poco la ciudad- rápidamente el Issei busco una excusa tratando de hacer que Akemi y Yami pierdan el interés, fallando en el intento.

-Estas seguro?...- pregunto Akemi dudando de las palabras de su portador mirándole con una expresión dudosa.

-C-Claro…- respondió el castaño con algo de nerviosismo. Le sorprendía bastante como ellas rápidamente empezaron a forjar su personalidad volviéndose algo… indescifrables para él. Esto se le hacía bastante fácil al principio… pero luego se le fue complicando.

-Mírame a los ojos…- al haber convivido mucho con Kyouko, las dos rubias aprendieron sobre las peculiaridades físicas de Issei al mentir, además de otras cosas. Una de esas peculiaridades era la incapacidad del castaño al mantener una mirada directa con la persona a la que miente.

Y aunque al principio lo hizo bastante bien, al final empezó a titubear y termino desviando la mirada hacia otro lado.

-Estas mintiendo…- dijo Akemi que siempre estuvo atenta a la mirada de su portador.

El Issei no podía refutar las palabras de la joven de ojos azules, y solo asintió algo apenado por haber tratado de mentir tan descaradamente.

-S-Si… lo siento. Tengo que ir a buscar unos papeles que me entregaría una Ángel Caído a las afueras de la ciudad- Issei dijo la verdad sabiendo que no podría intentar otra excusa sin que ellas se dieran cuenta de que les había vuelto a mentir.

-Pero Ddraig-sama nos contó que los Ángeles Caídos al igual que algunos miembros de los demonios buscan cazarte… y ahora tienes que ir a recibir unos papeles de uno de tus enemigos?- pregunto Yami sin convencerse de lo dicho por el castaño y con razón.

-Ahora que lo dices así, si es difícil de creer… pero es la verdad- dijo Issei sabiendo que ambas habían empezado a desconfiar de él. Además si era un poco más complicado de explicar.

-Nosotras te acompañaremos y más te vale que lo que digas sea cierto- Akemi se acercó a Issei mirándolo de forma amenazadora. Era evidente que se había hartado de los "secretos" que ocultaba el castaño.

Issei todavía no creía que la más amable de las hermanas, lo esté mirando ahora de una forma en la cual se sentía como una hormiga a comparación con ella.

-Y si te niegas, se lo diremos a tus padres ahora mismo- con la suma de aquella amenaza de parte de la joven de ojos amarillos, Issei, se vio entre la espada y la pared.

-D-De acuerdo… s-solo cálmense y no los despierten- dijo el castaño rindiéndose ante las palabras de ambas hermanas.

-Bien… que esperas? Llévanos- con esas palabras Akemi tomo su forma de espada y entro en el brazo de Issei, su hermana la imito pero con el otro brazo.

El castaño, derrotado, comenzó a caminar hacia la salida de su hogar. El camino hacia el lugar del encuentro había comenzado totalmente silencioso en su cabeza. Asimilaba que esto era porque Akemi y Yami estaban molestas con él, y no le dirigirían la palabra hasta que se calmasen.

Él tampoco quería pensar en nada, pues ellas escucharían sus pensamientos, debía encontrar rápido una manera para solucionar eso, no quería tenerlas a amabas en su cabeza cuando suceda algo importante… o cuando este en otras situaciones.

Aunque admitía que ese "silencio" en su cabeza al tener a ambas espadas consigo, si le era algo extraño. De cierta forma, tampoco quería dejar de escuchar sus voces en su mente.

Aprovechando que no había personas por la calle, Yami decidió salir de Issei y caminar a su lado, aunque evidentemente seguía algo molesta. Akemi imito el gesto de su hermana, pero ella ya estaba más tranquila.

Ambas portaban su armadura, pues todavía Issei no había cumplido su palabra de comprarles algo de ropa. Algo que lamentaba actualmente, antes él había cargado una parte de la armadura de Akemi y se dio cuenta de que era bastante pesada.

-Perdón por no decirles la verdad, en todas las veces que les oculte cosas- Issei comenzó una conversación con ellas tratando primero de disculparse. Aunque no recibió respuesta por parte de ninguna de ellas.

Eso le indico que posiblemente necesitaba seguir con su disculpa.

-Sé que ustedes piensan que no les tengo confianza, pero es todo lo contrario… confió mucho en ustedes, y si no les cuento mis problemas es para que no se preocupen- continuo el castaño, sincerándose ante las hermanas rubias y con la esperanza de que alguna le contestara.

-Yo sé que Yami no lo admitirá, pero cada que vez que hacías eso nos dolía. Sentíamos que no transmitíamos confianza… por nuestro origen- Akemi hablo con un tono dolido mostrando que en verdad las acciones del castaño la habían herido.

Por su parte, "Gram", tenía los brazos cruzados detrás de la cabeza y miraba hacia otro lado. En el fondo sentía lo mismo que su hermana, pero no lo admitiría… por alguna razón ella era más orgullosa.

El castaño comenzó a tener remordimientos sobre su actuar. Como había podido olvidar que Akemi y Yami aprendieron a sentir como todos los demás? Como no se había dado cuenta antes que ambas se preocupaban tanto por él como sus padres?

-Discúlpenme… en verdad lo lamento- el castaño no encontraba palabras suficientes para disculparse por su actuar, así que dijo lo primero que se le vino a cabeza.

-Solo… trata de contarnos esas cosas y no ocultárnoslas. Trata de… confiar un poco más en nosotras- dijo Akemi con una sonrisa triste, pues sabía que al castaño le costaría hacer lo que pidió. Aun así mantenía las esperanzas de que si cumpliera esa promesa.

El transcurso volvió a ser silencioso por un tiempo, tiempo suficiente para que los sentimientos de la situación anterior cesaran poco a poco en cada uno de ellos.

-Te volviste a encontrar con ese cretino?- pregunto Yami refiriéndose a Saji.

-No, aunque tampoco hice un esfuerzo por buscarlo- admitió el castaño entendiendo a lo que se refirió Gram y recordando que había encontrado un lugar secreto para almorzar y asi no cruzarse con alumnos que todavía le guardaban algo de rencor.

-Eso me lleva a preguntar… cuantas piezas usaste para revivir, Issei?- pregunto Akemi recordando la conversación que tuvo su portador con el otro Peón hace algunas noches.

-Yo utilice ocho piezas de Peón, todas las del ajedrez- respondió el castaño simplemente, pues no quería recordar la breve "conversación" que tuvo con el rubio.

-Y si usaste todas, porque no le dijiste nada? Acaso el también usó las ocho piezas?- pregunto Yami algo molesta por recordar el insulto que les dio aquel "estúpido" rubio.

-No le dije nada porque no me importa al igual que tampoco me importa cuántas piezas hayan usado con él. Aunque si se trata de pelear, te aseguro que no seré yo quien caiga inconsciente- respondió Issei con un tono entre molesto y burlón.

-Hablas enserio?- pregunto Akemi mirando al castaño algo intrigada por la insinuación que hizo.

-La última vez que peleamos juntos, él fue el primero en quedar inconsciente. Tuve que derrotar a aquel demonio renegado solo- dijo Issei, que inconscientemente recordó la noche donde Asia murió.

-Que fue lo que hablaste con los desertores la otra noche?- pregunto Yami recordando ese detalle, ya que el castaño no las llevo con él. A este punto, ya se estaban acercando a la salida de la ciudad.

-Me contaron algunos detalles sobre su huida. También que al menos habían doscientas personas en ese lugar. Los que están al mando son Asa, Aiko, Hajime y Hideki. La que tiene más importancia a la hora de decidir es Asa- comentó Issei mientras comenzaban a entrar en el bosque.

-Ellos son los más poderosos?- pregunto Akemi intrigada por saber eso.

-La escala va asi: Aiko, Asa, Hajime y Hideki- respondió el castaño sorprendiendo a las jóvenes junto a él.

-Y si Aiko es la más fuerte, porque no es la que tiene más importancia en la decisión?- Yami no entendía cómo es que la más fuerte no lideraba.

-No te equivoques, los cuatro son los líderes y toman las decisiones. Pero Asa es la que tiene más personalidad para liderar- explico el castaño a Yami, que ya entendía los motivos por el cual Aiko no era la líder principal.

-La otra noche tuve un enfrentamiento con ellos, quería saber que tan fuertes eran- esto sorprendió y molesto un poco a las hermanas que miraron mal a Issei. Este al darse cuenta de esto se apresuró a aclarar lo sucedido.

-S-Solo fue de calentamiento, nada severo- con esto dicho, las "espadas" relajaron sus expresiones.

-Me sorprendió ya que fue como cuando me enfrente en un entrenamiento con mis compañeros de clan. Aunque luego me admitieron que ellos se habían debilitado demasiado con él tiempo- explico Issei admirando un poco el posible máximo potencial de aquellos demonios. En cierta forma le hacía recordar a cuando estaba con Rias, pues recordaba que sus compañeros eran más fuertes que él.

-Me dijeron que me ayudarían a entrenar, así que iré ahí de vez en cuando- comento Issei para que no se preocupen por si no estaba una noche.

-Podremos acompañarte?- pregunto Akemi expectante a la respuesta de su portador.

-Claro, no tengo problema con eso. Además, también me comprometí a ayudarlos de vez en cuando con la búsqueda de alimentos y otros recursos- conto Issei, que ya había olvidado el asunto delicado de Asia… por el momento.

-Vas a robar?- pregunto Yami.

-No lo sé… comprare lo que pueda con lo que gane de los contratos y con este nuevo "financiamiento" por cuidar el territorio. Pero tampoco hare algo por si necesitan robar- explico el castaño.

[Compañero… ya están aquí] advirtió Ddraig a su compañero que todavía no sabía leer el aura a su alrededor.

[Al parecer no está sola...] dijo el dragón alertando a Issei de un peligro probable.

-No te preocupes… creo que con ellas a mi lado poder manejarme- dijo el castaño adoptando un carácter serio.

[No te confíes demasiado Issei… la confianza es buena pero en exceso no lo es] aconsejó el dragón al joven castaño.

Tardaron alrededor de cuarenta minutos antes de llegar a donde estaban, y todavía le faltaban unos metros para llagar.

Lugar de encuentro – Minutos antes

Kalawarner, acompañada de tres personas, aparecía en el lugar de encuentro mediante un círculo mágico.

A su lado estaba un hombre de ojos marrones y cabello negro, vestido con un pantalón negro, una camiseta blanca y un saco a juego con el pantalón.

Un poco lejos, se encontraban una niña de cabello azul y ojos marrones vestida con un overol azul oscuro y debajo de este llevaba una blusa color rojo.

La niña estaba jugando con un niño de cabello negro y ojos color ámbar. Este vestía un pantalón corto verde y una camiseta azul. Ambos llevaban zapatillas blancas, que estaban algo sucias al estar jugando con tierra.

-Estas segura de que vendrá?- pregunto el hombre mirando a Kalawarner.

-Si Kei, estoy segura… está cerca, y no está solo- respondió Kalawarner empezando a tener un poco de miedo de las auras que acompañaban al Sekiryuuttei.

-E-Eso es?!- Kei no podía creer lo que sentía, un aura demoniaca y un aura angelical acompañaban a la del Sekiryuuttei. El hecho que lo dejaba sin habla, era que aquellas auras eran muy poderosas, al punto de opacar a la del propio dragón.

-Sí, creo que ahora tengo una razón más para no desobedecer sus órdenes- dijo Kalawarner con algo de miedo. Ella había empezado a robar la información de a poco. Pero la última vez que fue robar, casi fue descubierta por una de sus líderes.

-Deberías pedirle que te deje libre… lo que haces es muy arriesgado- dijo Kei mirando a su esposa con preocupación.

Él estaba preocupado porque algo le pasara a Kalawarner, no quería perder a la persona que más amaba y tampoco quería que sus hijos se quedaran sin madre.

-E-Es bueno verlo, S-Sekiryuuttei-sama- dijo Kalawarner haciendo que Kei olvidara sus pensamientos, se tensara y girara rápidamente hacia donde miraba la peliazul.

Ella también estaba un poco nerviosa al verlo salir de entre los árboles acompañado de dos chicas, pero trataba de mantenerse fuerte y serena.

-Lo mismo digo Kalawarner… aunque te agradecería que solo me llamaras Issei, no es necesario tanta formalidad- dijo Issei con una sonrisa amigable tranquilizando a Kalawarner. Kei también se relajó pero todavía seguía un poco nervioso.

Akemi y Yami dirigían su mirada hacia los niños que habían dejado de jugar hace poco.

-Aquí está la información que me pidió- dijo la peliazul entregándole a Issei una carpeta algo grande.

El castaño lo acepto de buena forma mientras veía como Akemi y Yami eran observadas por la niña. Ella mostraba una expresión de curiosidad hacia ambas, que enternecieron la mirada para sorpresa del castaño.

Después de unos segundos empezaron a jugar con la pequeña niña, que parecía divertirse mucho.

-Parece que se cayeron bien al instante- dijo Issei algo divertido mientras empezaba a hojear un poco la carpeta.

El niño, que estaba detrás de Kei, corrió hasta llegar a estar frente al castaño mirándolo con una expresión molesta. Issei se dio cuenta de esto, cerro la carpeta y miro al niño expectante de lo que haría.

-Porque mando a mi mama a que la mataran?!- la expresión seria del castaño cambio a una de total sorpresa al escuchar el grito del niño.

Kalawarner rápidamente alzó al niño cubriéndole la boca y empezó a disculparse repetidas veces con Issei. Kei estaba totalmente pálido por las palabras de su hijo, temía que eso haya molestado al joven Sekiryuuttei.

-Por favor disculpe la falta de respeto de mi hijo, s-solo tiene 7 años…- Kalawarner se apresuró a disculparse mientras se arrodillaba para pedir clemencia. Kei la imitó, pero él coloco su frente en el suelo, demostrando asi que aceptaba que era inferior a la persona frente a él.

La niña miraba esto sin entender nada, al igual que Akemi y Yami. Todas habían estado jugando hasta hace un momento cuando escucharon el grito de reclamo del niño.

Issei les dirigió la mirada y alzo los hombros como si no entendiera nada. Y en parte era verdad, no entendía porque Kalawarner y aquel hombre se arrodillaban ante su presencia por algo tan insignificante, solo era una pregunta. Una fuerte pregunta, pero nada más eso.

Él se puso de cuclillas y miro seriamente al niño, que no demostraba temor hacia él. Sabía que el niño quería respuestas y él se las daría, pero de una forma suave.

A estas alturas, y de alguna forma, el pequeño de cabello negro se había separado de su madre y miraba firme al Sekiryuuttei.

-Te lo contaré- dijo Issei con una cara seria haciendo que los padres del niño levantaran la mirada algo asustados.

-Tu madre hizo algunas cosas malas durante un tiempo, eso me afecto de cierta forma. Una noche yo fui a visitar a una amiga, y en el camino me encontré con unos Ángeles Caídos que eran malos… tú madre también estaba allí- el niño miro a su madre algo asombrado y temeroso de ella, ya que empezó a razonar los motivos por los que su madre estaría con los malos.

-Ellos buscaron matarme para arrebatarme algo muy importante para mí. Yo tenía miedo, ellos eran más que yo y seguramente más fuertes. Y no me equivoque, tu madre fue una de las más fuertes- conto Issei mirando a Kalawarner que mostraba lagrimas formándose en sus ojos, temerosa porque Issei le cuente toda la verdad a su pequeño hijo.

-Decidí no tener miedo, y logre derrotar a dos de ellos. Todavía me faltaba derrotar a dos más, entre ellas tu madre. Pero ya estaba muy herido como para seguir peleando y ella también. Fue ahí cuando una de ellas se escapó dejando a tu madre a su suerte. Pero deje vivir a tu madre porque hizo todo lo que hizo por ustedes, por ti y por tu hermana- dijo el castaño para asombrar al pequeño que dejo de entender lo que sucedió hace poco con esas palabras.

-La Ángel Caído que se escapó tenia amenazada a tu madre, diciéndole que si no cumplía con las ordenes que le daba les haría daño a ustedes- ante estas palabras el niño vio con tristeza a su mamá, que ya mostraba una expresión tranquila.

-Tu mamá accedió a darme información de mis enemigos, entre ellos, uno de los líderes de los Ángeles Caídos. Ella hizo esto para tratar de compensar el daño que hizo. Pero nunca pensé que te pondrías tanto en riesgo, Kalawarner- termino el castaño mirando a Kalawarner desaprobatoriamente.

-Y-Yo s-solo pensé que sería lo mejor- dijo Kalawarner levantándose del suelo junto a Kei.

A ese punto la niña y las hermanas rubias habían vuelto a jugar, pero esta vez a las escondidas.

-No te derrote ese día porque dijiste que querías proteger a tu familia, pero te pones en peligro de muerte por algo como esto? De todas formas, gracias por la información- dijo Issei algo molesto por la determinación que tomo la mujer de cabello azul.

Kei y Kalawarner llamaron a la pequeña niña para ir a casa. Ambos habían desistido de la idea de pedirle romper el contrato al escuchar el ultimo tono de su voz.

-Les diré algo que espero les sirva más adelante… nunca más agachen la cabeza de esa forma o se arrodillen ante mí, ni ante nadie que no tenga su respeto. Eres fuerte Kalawarner, lo recuerdo bien. Y tú también eres fuerte, no deben tener miedo de todo- ambos Caídos miraron a Issei con agradecimiento por aquella palabras, pero todavía no podían ocultar la tristeza de no poder romper el contrato.

Especialmente la Caído que todavía sentía fuerte el reclamo del joven Sekiryuuttei ante sus exposición a un peligro mortal.

-Kalawarner… nunca más permitas que tu familia se amenazada de la forma en la que lo hizo Ella. Son fuertes, lo suficiente para proteger a su familia, pero pueden serlo aún más… entrenen para lograrlo y si algún día necesitan mi ayuda, no duden en pedirla- dijo el castaño mientras miraba a la mujer de cabello azul con una sonrisa.

-De acuerdo Issei-sama, muchas gracias… nos veremos en dos semanas- dijo Kalawarner tomando nota del concejo que Issei les dio. Su familia se reunió y se prepararon para crear un círculo mágico debajo de ellos que los llevaría a casa.

-Kalawarner…- Issei llamo a la Caído estando a una distancia considerable.

-Puedes dejar de espiar a tus líderes, vive tu vida normal… y no olvides lo que te dije- el castaño levantó una mano en señal de despedida, al igual que Akemi y Yami, quienes también se despedían de la pequeña niña.

-Y la próxima vez que nos encontremos preséntame de forma adecuada a tu familia!- dijo el castaño mientras sonreía. Esto puso muy roja a Kalawarner que se avergonzaba de olvidarse de ese detalle. Pero no sólo ella estaba así, también lo estaba aquel hombre ya que también era el padre de los niños y podía presentarse el solo.

-Porque le dijiste que no te traiga más información?- pregunto Yami mirando a Issei intrigada.

-Si se puso en peligro por esta información… no quiero imaginarme a que otro riesgo se habría expuesto solo por un par de papeles- respondió el castaño mirando a la joven de ojos ámbar.

-Por cierto, Issei… quien es esa amiga a la que visitaste en tu historia- pregunto Akemi refiriéndose a lo que el castaño le contó al niño.

-La visitaremos aprovechando que volveremos a casa- dijo el castaño tranquilamente mientras recogía una que otra flor bonita del lugar.

-Acaso ella sabe de lo sobrenatural?- pregunto Yami recogiendo una flor de color rojo del suelo y mirándola con admiración. Akemi hizo lo mismo, solo que con una flor blanca muy similar a la de su hermana.

-Si… ella me ayudo por un tiempo- dijo Issei teniendo ya unas cuantas flores en la mano.

El castaño comenzó a caminar hacia el bosque, pero esta vez se dirigió hacia otro lado del mismo. Iba en silencio, atrás de él Akemi y Yami lo seguían, imitando su comportamiento.

El lugar quedaba bastante lejos de donde estaban, tardaron al menos diez minutos en llegar.

-Aquí es…- Issei se detuvo al costado de un rio, donde un árbol generaba una gran sombra sin embargo, como si fuera obra del cielo, un rayo de luz de luna se abría paso entre las hojas de los arboles alumbrando un lugar en suelo.

En ese lugar se hallaba una piedra algo musgosa con un grabado en italiano. Akemi y Yami entendieron inmediatamente que aquel lugar era una tumba… la tumba de la amiga de Issei.

Ellas lograron entender claramente el nombre escrito ahí, pero no lograban entender lo siguiente.

-Asia Argento, querida amiga… eso es lo que dice- tradujo el castaño a las dos chicas que la acompañaban.

-De que murió?- pregunto Yami sintiéndose algo triste por su portador, pues él nunca había mencionado nada sobre eso. Al igual que tampoco les dijo el motivo por el cual cargaba esa herida.

-Ddraig les enseño sobre que son los Sacred Gear, verdad?- dijo el castaño mirando a la formuladora de la anterior pregunta, quien asintió sin despegar los ojos del suelo.

-Cuando un Sacred Gear es extraído forzosamente de su portador, este morirá irremediablemente. El proceso para extraerlo… es tortuoso- conto Issei mostrando un semblante triste.

-Ella murió de esa forma, fue una Ángel Caído llamada Reynare quien la mato, quien me mato… y quien me hizo la herida del abdomen- continuo el castaño agachándose a dejar las flores a un costado de la piedra.

-Este era nuestro lugar favorito para pasar las tardes que podíamos vernos… éramos amigos a escondidas. Ya que ella pertenecía a la Iglesia y yo, bueno… soy un demonio- dijo Issei mostrando una triste sonrisa.

-La amabas?- aquella pregunta de Akemi puso a pensar a Issei en algo que nunca había hecho.

Amar a Asia, como no se había hecho esa pregunta antes? Él amo a Asia? Ella lo amo a él? Todas esas preguntas y muchas otras, empezaban a formularse en su cabeza.

-Y-Yo… n-no sé- el castaño comenzó a tocarse la cabeza sintiéndose algo adolorido en esa zona.

Pronto comenzó a recordar que cada vez que miraba que Asia sonreía le hacía sentir feliz, pero no solo podía concentrarse en una sola idea porque muchos recuerdos empezaban a acumularse en su mente.

Él se alegraba que Asia pasara tiempo con él y deseaba que esos momentos nunca terminasen.

-Mamá Kyouko nos contó que el amor, era preocuparse por la otra persona- dijo Akemi mirando como Issei trataba de recordar.

-Deberías tener más cuidado, Issei-san… eres un demonio pero no significa que debas hacer cosas así- aquella voz retumbo en la cabeza del castaño. Una voz dulce que mezclaba tristeza y molestia a la vez, además de preocupación.

-Vamos Asia-chan… mi mayor logro seria ver los grandes y seguramente suaves pechos de Murayama o Katase. Además no fue para tanto, Ay!- Issei se escuchó a sí mismo en su cabeza, pero parecía ser un poco más infantil.

-Para mí si…- se escuchó en casi un susurro por parte de la chica.

-Si… ella me dijo que el amor también era de tratar de hacer feliz a esa persona cuando estaba triste- comento Yami mirando a Issei, que mostraba un leve gesto de dolor.

-Mira Asia-chan! Soy el Power Ranger Rojo!- se escuchó gritar Issei mientras recordaba que llevaba un casco de motocicleta que encontró en el basurero, una capa roja y una pistola de agua vacía. Pero al querer correr hacia ella, se tropezó con la capa y cayó de forma cómica.

-Jajaja lo siento Issei-san, pero te ves muy gracioso jajaja- recordaba que ante esa linda risa, el solo sonrió. No le importo el dolor de la caída en ningún momento.

Asia estaba muy triste por no poder ayudarlo con sus problemas demoniacos, y él solo quería ver feliz a esa hermosa monja de cabellos color oro.

-Nos dijeron que el amor es ayudar a cambiar a esa persona para ser mejor- Akemi continuo hablando esperando una respuesta de su portador. Pues ella al igual que su hermana, no sabían lo que pasaba dentro de la cabeza del castaño.

-Issei-san… deberías dejar de espiar a las chicas mientras se cambian. Solo consigues que te lastimen y a veces ni siquiera logras lo que te propusiste. Además podrías usar ese tiempo para estudiar o… pasar tiempo conmigo- dijo alguna vez la monja, para que su amigo cambiara sus malos hábitos. Ella estaba curándolo después de que él recibiera una paliza por parte de las chicas del club de kendo.

-Vamos Asia… sabes que a mí no se me da bien estudiar- todavía no entendía como fue respondió a eso y no a lo último dicho por la joven monja.

-A mí no me gusta que te lastimen, yo quiero verte feliz y bien. Y si algún día te lastiman de verdad?!- recordó que aquellas palabras le dolieron de verdad, mejor dicho, le dolió ver que Asia estuvo a punto de derramar lágrimas de tristeza… por un idiota como él.

-No volveré a hacerlo… o tratare de ya no hacerlo y tratare de estudiar más, solo no llores… de acuerdo?- se disculpó él sabiendo que seguiría lastimando a su amiga si no detenía sus hábitos.

-Muchas gracias Ise…- aquella sonrisa que Asia le regalo y en cómo se dirigió a él, le alegraron el corazón. Pero su corazón salto de alegría cuando sintió los labios de la rubia en su mejilla.

Adoro esa sensación como ningún otro… porque él la amaba, y amaba ver que ella era feliz.

Inconscientemente llevo su mano a aquella mejilla donde recibió el beso y la acaricio suavemente mientras sentía sus ojos humedecer.

[Issei… tu amaste a Asia?] Pregunto el dragón algo preocupado por la falta de reacción de su compañero.

-S-Si… yo amé a Asia… y me di cuenta… demasiado tarde- dijo el castaño derramando lagrimas por darse cuenta de que no pudo proteger a la única persona que posiblemente correspondió a su sentimiento de amor.

El castaño lloro en silencio siendo consolado por Akemi y Yami, que trataban de comprender el sentimiento de su portador.

-Perdóname… perdóname por no haberme dado cuenta antes. Perdóname Asia, perdóname por favor- decía Issei entre lágrimas de tristeza y dolor.

Las lágrimas del castaño no podían demostrar todo el dolor que sentía, pues reprimía sus lágrimas para tratar de no incomodar a las chicas que estaban con él.

Al cabo de un rato, se recuperó y miro con tristeza la piedra donde estaba grabado el nombre de su amada. Esta estaba humedecida por alguna de sus lágrimas.

El castaño, ya recuperado por completo, se enderezó nuevamente sin dejar de mirar el nombre de Asia grabado en la piedra. Respiro hondo y comenzó a caminar hacia la ciudad para volver a casa.

Akemi y Yami se miraron con algo de tristeza por el castaño, y luego miraron la piedra donde estaba grabado el nombre de la persona a la que amo su portador. Poco después ellas se apresuraron a alcanzar a Issei.

El castaño se encontraba revisando los documentos que Kalawarner le había entregado antes de irse. Ya se encontraba más tranquilo, y por alguna razón… sentía algo de paz en su mente y corazón.

Pronto sintió como Akemi y Yami se acercaban a él corriendo. Al llegar a su lado, ninguna de las dos se atrevió a hablar sobre lo que había pasado hace un momento.

-Sé que tienen sus dudas sobre lo que sucedió hace un momento… se los contare todo a su tiempo, pero… déjenme aclarar mis ideas- dijo el castaño deteniéndose un momento para mirar a las chicas a los ojos.

-No te preocupes, no podemos entenderlo del todo… pero trataremos de hacerlo- dijo Yami usando un tono de voz delicado por primera vez.

-Solo espero que no tardes demasiado en contárnoslo. Y si necesitas a alguien que escuche tus problemas… no dudes en llamarnos- Akemi sonrió tiernamente al decir esto, contagiándole aquella sonrisa a su portador.

-Gracias… de verdad- agradeció Issei antes de volver a concentrarse en los papeles que le dio Kalawarner.

-Es increíble que haya reunido tantos datos… ahora entiendo porque arriesgo su vida asi. Varios son datos importantes, algunos del cielo y otros de los Demonios. Pero por ahora, vamos a ver la parte que nos interesa- dijo el castaño en voz alta mientras hojeaba las páginas buscando algo en particular.

-Aquí está… incluso se tomó la molestia de dividir los datos por secciones. Ángeles Caídos; Miembros de Grigori… Grigori? Que es eso?- pregunto el castaño aparentemente a nadie.

Akemi y Yami estaban cerca de él, para tratar de leer los datos con el poco japonés que habían aprendido con los padres de su portador.

[Así es como los líderes de los Ángeles Caídos nombraron a su facción… aunque esto es extraoficial] contesto Ddraig para que todos los oyeran.

-Y usted como sabe eso, Ddraig-sama?- pregunto Akemi curiosa por saber ese dato.

[Lo descubrí cuando todavía tenía cuerpo físico] respondió el dragón despejando la duda que todos tenían.

-Ya veo, vamos a ver los líderes… Bien, el primero es Azazel. Aquí dice que es el más poderoso de entre los líderes de Grigori, está casado con la cadre llamada Penemue y que tiene una hija. Es el gobernador absoluto de los Ángeles Caídos y que solamente quiere paz y dedicarse a estudiar Sacred Gear- dijo Issei viendo la imagen de un hombre debajo de la descripción que acababa de leer.

Era pelinegro y de ojos color violeta, tenía parte de su flequillo de color rubio aparentemente natural. Se encuentra vestido con un pantalón negro al igual que los zapatos, una camisa blanca abierta hasta la mitad del pecho y encima llevaba una gabardina morada.

[Ese idiota está casado? Y yo que creí que nunca sentaría cabeza… jajajaja. Cómo cambian las cosas] Ddraig reía y hablaba en un tono burlón mientras se refería a Azazel, confundiendo a los jóvenes presentes.

-A que te refieres Ddraig? Podrías explicárnoslo?-pidió Issei claramente sin entender el porqué del tono de su compañero, al igual que las rubias junto a él.

[Bueno, lo que sucede es que; mientras estuve vivo, escuche que Azazel no era de tener pareja… es decir, iba de flor en flor, lo entienden verdad? Y saber que ahora esté casado me sorprende demasiado] respondió el dragón cuidando un poco sus palabras.

-C-Claro que sí, no hace falta que lo explique demasiado Ddraig-sama- respondió Yami que estaba muy sonrojada, al igual que su hermana. El castaño todavía no había entendido a lo que su compañero se refería.

Los jóvenes ya se encontraban por las calles de Kuoh, caminando a paso lento para llegar a casa después de terminar de leer por lo menos la parte de los líderes de Grigori.

-Bueno, entonces continuo…- dijo el castaño que todavía no entendía la referencia de su compañero.

-Shemhaza, es Vicegobernador de los ángeles caídos, es el tercero más fuerte de los líderes de Grigori, pero el segundo más inteligente después de Azazel. Además de poseer una gran capacidad estratega- leyó Issei viendo una foto donde aparece un hombre de cabello negro algo largo y alborotado, de ojos violetas, mirada amable y que estaba vestido con un una camisa blanca con dos botones del cuello desabrochados, un pantalón negro y zapatos a juego.

-Se ve que es una buena persona…- dijo Akemi mirando la foto del Caído. Issei y Akemi solo asintieron.

[Si, Shemhaza no es malo… pero no lo hagan enojar. No querrán verlo enojado] advirtió Ddraig.

Los jóvenes no podían creerlo, en verdad alguien con tal mirada amable era tan malo al enojarse, como para que un dragón los deba advertir?

-Si tú lo dices… Barakiel, General Mayor del ejército de los Caídos. Es el quinto más fuerte de los líderes de Grigori, tuvo una esposa llamada Shuri Himejima que fue asesinada una noche por miembros de su propio clan… un momento, Himejima?- el castaño volvió a leer la parte donde se mencionaba el apellido de su compañera de clan, Akeno Himejima.

-Si! Entonces… Akeno es hija de Barakiel? Es hija de un Ángel Caído pero, porque esta con los Demonios?- se preguntó Issei tratando de buscar una respuesta a aquella duda importante.

-Quien es esa Akeno?- pregunto Yami algo intrigada por las palabras de su portador.

-Es una compañera de sequito… ocupa la posición de Reina- dijo Issei mientras observaba la foto de un hombre con una extraña armadura de color azul con algunos detalles en morado y dorado. Tenía una mirada estricta acompañada de una gran barba y, extrañamente, no mostraba los ojos. Siempre los mantenía cerrados.

-Tal vez es una duda que se responda con el tiempo, Issei… sigue por favor- dijo Akemi mirando con interés el documento, que no podía leer del todo.

-Tal vez tengas razón… Penemue, cadre de los ángeles caídos y líder de la dirección de investigación e inteligencia de Grigori. Es la segunda más fuerte de los líderes de Grigori. Como dije antes, está casada con Azazel y ambos tiene una hija- decía Issei mientras observaba la foto de una mujer con el pelo de color morado, con ojos de color violeta, una muy buena figura y que estaba vestida con un traje de oficina y encima una bata de médico.

-Es una mujer atractiva…- con aquel comentario, Yami fue observada por Issei y Akemi de forma extraña. Esto la hizo ponerse incomoda y algo nerviosa.

-V-Vamos… fue solo un alago, además deben admitirlo- el castaño y la joven de ojos azules volvieron a mirar la foto de Penemue.

-Si tienes razón… es muy linda- dijo Akemi restándole importancia al asunto.

-Ojala Azazel se haya enamorado de su personalidad y no de su físico- comento el castaño, y ambas chicas le dieron la razón.

-El último es Kokabiel, es el cuarto más fuerte de entre los líderes de Grigori. Administra las tropas junto con Barakiel. Fue muy influyente a la hora de la batalla y tiene un expediente de haber combatido contra Dios, y haber sobrevivido- dijo Issei mientras veía la foto de un hombre de cabellera negra y larga, de piel pálida, con orejas puntiagudas, tiene ojos de color rojo y estaba vestido con un extraño traje negro.

-No me cae bien…-

-A mí tampoco- comentaron Akemi y Yami respectivamente. E Issei estaba de acuerdo con aquella afirmación.

-Todos los líderes de Grigori son extremadamente poderosos… crees que tengamos alguna oportunidad Ddraig?- pregunto Issei visiblemente preocupado por sí podrían ganar una batalla en contra de ellos.

[Si te soy sincero compañero… no lo sé. Todavía no usamos el Balance Breaker, pero no sé si será suficiente para enfrentarnos a ellos. Ni siquiera para enfrentarnos a uno de ellos. Tendremos que mejorar mucho en lo físico y especialmente en lo mental. Además teniéndolas a ellas aquí podrás practicar el manejo de una espada en cada mano] dijo Ddraig provocando que Issei observará su brazo izquierdo con algo de intriga.

-Empuñarlas a ambas a la vez?- pregunto Issei en voz alta considerando seriamente aquella posibilidad.

-Tal vez tengas razón, pero ahora solamente quiero descansar- dijo Issei viendo que ya estaban cerca de casa.

-Adelántese… yo todavía necesito pensar un poco- pidió Issei mirando a las chicas con una pequeña sonrisa.

Ellas supieron inmediatamente que su portador necesitaba estar a solas por lo que había sucedido antes, asi que obedecieron sin ninguna queja.

El castaño no fue a dormir a su habitación hasta después de una hora, en todo ese tiempo Akemi y Yami lo esperaron estando algo preocupadas por él y esa preocupación desapareció cuando lo vieron entrar por la puerta de la habitación.

-Uh?... pensé que ya estarían dormidas- dijo el castaño tomando uno de sus pijamas. Inmediatamente ante esto, las chicas se dieron la vuelta para no mirarlo estando algo sonrojadas.

-N-No podíamos dormir…- respondió Yami muy nerviosa.

-Q-Queríamos que nos cuentes tu historia… pues prácticamente te sabes la nuestra- se excusó Akemi que estaba igual que su hermana.

-Creo que las comprendo…- dijo el castaño sentándose al borde de la cama ya cambiado. De reojo vio el reloj a un costado de su cama y este marcaba las dos de la mañana.

-Supongo que nos desvelaremos esta noche…- dijo Issei con una sonrisa divertida.

-Comiencen, después de todo ya es viernes y mañana no tengo que ir a la escuela… podré descansar un poco- Issei parecía algo feliz de compartir aquellas horas con las chicas.

Por su parte, ellas también estaban algo felices por compartir algo con su portador que no sean clases de japonés o comportamiento. El entrenamiento y las patrullas nocturnas eran un punto aparte al igual que la hora de ver caricaturas.

-Comienza contándonos como te convertiste en demonio, por favor- pregunto Yami muy interesada en ese tema.

El castaño solo sonrió, ya esperaba que esa pregunta sea la primera duda que quisieran despejar.

-Muy bien, todo comenzó cuando una chica…- aquella noche paso rápido, la historia de su portador había sido muy interesante para las jóvenes que no pararon de prestar atención en ningún momento.

Cuando los rayos del sol comenzaron a asomarse por la ventana, el castaño entendió que debía parar su historia y comenzar a prepararse para ir a la academia. Dejando a el par de rubias con pocas dudas pero muy satisfechas al conocer la mayor parte de la historia de su portador.

Esa semana iba a ser la última en la que asistía a la escuela sin la compañía de Akemi o Yami, era parte del acuerdo que tuvo con sus padres para asistir solo durante un par de días.

El que hayan compartido algo mucho más que antes esa noche fue algo bueno a sus ojos. Sentía que estaba mucho más en confianza con ellas. Antes se sentía muy nervioso al hablar con ellas sobre cualquier cosa.

Ya en la escuela el castaño no hablo con nadie al entrar a su salón, tampoco es que haya alguien con quien hablar ya que Kiryuu faltaría ese día por un control médico, según ella.

Solo se dirigió a su asiento a leer la información que había reunido Kalawarner sobre todas las facciones. Este era cubierto por un libro de historia sobre el rey Arturo, para asi no llamar la atención.

-Buenos días Hyoudou-san-

-Buenos días… Hyoudou- Issei no pudo evitar mostrar una expresión de sorpresa ante los saludos de Katase y Murayama… especialmente ante el saludo de esta última.

-B-Buenos d-días…- fue lo único a lo que el castaño atino a responder. Ante la respuesta del castaño, las chicas fueron a sus asientos con una pequeña sonrisa.

Al parecer estaban satisfechas con la teoría que habían "probado" al saludarlo.

-Buen día alumnos… vamos a comenzar la clase de hoy- el profesor de turno saludo a los presentes antes de comenzar la clase.

Desde que Matsuda y Motohama se fueron a Osaka y Tokio respectivamente, Issei se acostumbró a almorzar solo en medio de la arboleda que había en la academia. Souna no lo había vuelto a invitar, y él no tenía el valor de hacerlo todavía. Aunque hablaban algo las pocas veces que se encontraban por los pasillos o a la hora de entrada.

Había comprado su almuerzo de camino a la escuela, donde las personas no lo conocían y lo trataban con mucha más amabilidad que en la cafetería de su escuela. Era la primera vez que compraba uno de camino a la academia y, debía admitir, que era totalmente delicioso.

Aun en el almuerzo el castaño siguió leyendo lo datos que la Caído de cabello azul recopiló. Estaba por terminar la parte de la facción de los ángeles y por comenzar con la facción de los Demonios.

-Buen día Hyoudou… veo que encontraste un lindo lugar para almorzar- aquellas palabras soltadas por la presidenta del Concejo Estudiantil sorprendieron al castaño, que se puso nervioso al ser descubierto por la presidenta.

-S-Souna-Kaichou?- dijo el castaño nerviosamente al haber sido encontrado.

-He estado yendo todos los días hacia el viejo edificio para almorzar y platicar contigo… pero parece ser que me evitas por alguna razón- dijo Souna seriamente mientras se sentaba en el suelo a almorzar. Curiosamente, Tsubaki no estaba con ella esa vez.

-Y-Yo lo lamento… no pensé que quisieras almorzar conmigo, aunque me pregunto por qué?- respondió Issei tratando de calmarse, lográndolo poco a poco.

-Es agradable almorzar con alguien que no te ve todo el tiempo como si fueras algo delicado. Las veces que charlamos en los pasillos me trataste como si fuera una persona común y corriente… como si no fuera la presidenta del Concejo Estudiantil. Eso fue lo que me agrado de ti- explico Souna mientras comenzaba a comer.

-Supongo que ser tratada respetuosamente todo el tiempo te tiene un poco harta- comento el castaño imitando a la joven frente a él. Ya estaba calmado y agradecía no haber recibido un llamado de atención, pues los alumnos tenían prohibido entrar en la arboleda.

-Sé que los miembros de mi club lo hacen porque soy su presidenta… pero incluso cuando no estamos cumpliendo esas labores…- por primera vez el castaño escucho un tono triste en la presidenta de Hierro, algo que lo sorprendía demasiado.

Pero decidió tratar de ocultar su sorpresa y comprender un poco la situación de la primera persona que comprendió su sentir ante la partida de sus amigos.

-Supongo que… ellos no te ven como si fueras su amiga cuando dejan de trabajar en el concejo- Issei dio su punto de vista, el cual llamo la atención de la joven pelinegra.

Ella miro a Issei seriamente, mostrando curiosidad en sus palabras.

-Bueno, pues… tal vez no actúas de una forma en la que ellos puedan considerarte una amiga o simplemente te tienen mucho respeto como para que ellos consideren que estés a su nivel como para hablarte… asi como te hablo yo- explico Issei soltándose un poco más con Souna.

-Y tú?… como me ves?- pregunto Souna, que a pesar de preguntar algo importante para ella. No dejaba de mirar a Issei seriamente, que solo sonrió ante esta pregunta.

-Yo te veo… como una persona normal, una alumna de la escuela que es la presidenta del Concejo Estudiantil y que tiene una vida normal fuera de la escuela. Y… yo supongo que, es mi única amiga- respondió el castaño sabiendo que era lo que Souna posiblemente quería escuchar. Pero aparte de eso, era lo que en realidad sentía.

La pelinegra calló y cerró los ojos ante las palabras de Issei. Pensando en ellas con calma, al abrir los ojos mostro por primera vez una expresión relajada acompañada de una linda sonrisa.

-Gracias Issei-kun- el mencionado no pudo evitar abrir levemente la boca por la sorpresa que le genero aquella reacción por parte de la joven de lentes.

-Ahora que soy tu amiga… porque no nos conocemos un poco más?- dijo Souna manteniendo una leve sonrisa mientras levantaba el dedo índice al sugerir esa idea.

Al castaño no le pareció raro que la joven de hermoso ojos amatista quisiera conocer más de él al ser su amigo, un poco rápido y precipitado sí. Pero no extraño.

-Porque no? Adelante, pregunta lo que quieras?- respondió Issei mirando a Souna con una sonrisa.

-Mi color favorito es el rojo, y el tuyo?- comenzó Souna un juego de preguntas y respuestas.

-Es el amarillo- contesto el castaño haciendo que la joven lo mirara algo sorprendida.

-Pensé que también era el rojo- admitió la joven metiendo un bocado de su comida a la boca.

-Y yo creí que el tuyo era el violeta. Cuál es tu comida favorita? La mía es la hamburguesa- continuo el castaño con el juego de la joven pelinegra.

-Es la pizza. Cuantos idiomas sabes hablar? Yo se japonés, inglés y algo de español- dijo Souna antes de comer un bocado de arroz, con el cual se manchó un poco la cara.

-Se hablar obviamente japonés. También aprendí español, inglés e italiano y sé algo de francés- contesto el castaño sorprendiendo mucho a la pelinegra.

-E-Enserio?- Souna no creía en lo dicho por el castaño, pero cabía la posibilidad de que se equivocase.

-Si. Mi abuelo fue francés, él se lo enseño a mi madre y ella me enseño algo a mí. Después aprendí los otros idiomas gracias a una amiga- conto Issei siendo firme con sus palabras.

-Compruébalo… primero dime algo en inglés- dijo Souna, olvidándose un momento del juego que estaban teniendo.

-You have some food here- ante lo dicho por el castaño, la joven pelinegra se avergonzó un poco y rápidamente se limpió la mejilla con un pañuelo que le ofreció el castaño.

Este por su parte, mostro una sonrisa inocente después de decir eso.

-Gracias… ahora di algo en italiano relacionado con este lugar- agradeció la Souna para después pedir que el castaño diga algo en italiano.

El castaño pensó por un momento que era lo que podía decir relacionado con la actualidad.

-In questo posto tranquillo due ragazzi pranzano- dijo Issei mirando Souna, expectante de lo que le pediría después.

-Que dijiste?- pregunto la joven algo sorprendida de que el castaño aparentemente no mintió.

-En este tranquilo lugar, dos chicos almuerzan- respondió Issei mirando a Souna con una pequeña sonrisa.

-Muy bien… ahora algo en francés relacionado con tu cabello- siguió Souna que al parecer le divertía un poco esto, pues en ningún momento quito la agradable sonrisa de su rostro.

-Mes cheveux sont très longs, je dois les couper. Dije que mi cabello está muy largo y que necesito cortarlo- Issei tomo un mecho de su cabello y lo llevo al frente para verlo mientras decía esto.

-Bien… el ultimo, di algo en español sobre mis ojos- la joven pelinegra estaba feliz de compartir algo con alguien que no la trataba como todos los demás.

-Aquellos lentes rojos realzan la belleza de tus ojos- dijo el castaño, haciendo que Souna se sonrojara muchísimo. Pues, como dijo antes, ella sabía algo de español y entendió eso ultimo claramente.

-G-Gracias… t-todavía no has hecho una pregunta- dijo la joven sonrojada para tratar de pasar el rápido el tema.

Aunque el castaño también estaba algo avergonzado por lo que dijo, ya no podía hacer algo por arreglarlo o quedaría mal. El solo dijo lo primero que se le vino a la mente.

-Cuántos años tienes? Yo todavía tengo 16, cumpliré 17 en diciembre- aquella pregunta relajo un poco más el ambiente, para fortuna de ambos.

Estando en un mejor ambiente, ambos continuaron con su almuerzo conociéndose un poco más y charlando de cosas triviales. El almorzar juntos rápidamente se volvería un hábito que se rompería pocas veces y algunas de esas veces Tsubaki los acompañaría.

Comentarios:

Dark Knight Discord: Gracias! Hasta otro capítulo, saludos.

AeroSmith 21: Muchas gracias por tomar consideración mi concejo, espero te haya gustado este capítulo y hasta el próximo.

Antifanboy: Hola! Ha pasado tiempo desde que nos leímos, gracias por considerar que esta historia es relativamente buena y espero que este capítulo te haya gustado. Nos leemos en otro capítulo.

Elian Moreno: Jeje creo que lo de Eri era algo bastante obvio, estaba más por capricho mío que por otra cosa. La actitud de Issei ira cambiando mediante avance la historia, por ahora creo que he sabido manejar relativamente bien la que tiene ahora.

Sobre los sutiles cambios ahora tengo una libretita donde anotó todo para siempre recordarlo y no tener que leer de nuevo todos los capítulos. La velocidad de la historia tal vez comience a acelerarse a partir del siguiente capítulo aunque no lo tengo todavía decidido.

Gracias por contar con tu apoyo hasta el momento, y dale una oportunidad a tus historias. Yo comencé subiendo una de Dragon Ball que estaba bastante mal escrita y que tenía muchísimos errores de gramática y en parte eso me ha ayudado a mejorar.

Por supuesto me cuidare de lo que pasa ahora en el mundo y espero que tú también lo hagas, hasta el próximo capítulo.

Espero que este capítulo les haya gustado, sé que no es tan largo como los anteriores pero yo creo que está bien considerando que me pongo la meta estricta de escribir al menos cuatro mil palabras.

Cuídense, quédense en casa y los leemos en otro capítulo.

E miLiz15