Tal y como les había dicho su líder, el séquito Sitri se dirigió a los baños termales que había en uno de los pisos inferiores. Afortunadamente para Saji, había dos baños separados. Esto para no meterse en problemas con las chicas.
Sara y Kyouko habían vendado las heridas de Issei después de cerrarlas lo mejor posible. Afortunadamente la matriarca Sitri sabía mucho sobre medicina.
No era ningún misterio el hecho de que Issei había perdido mucha sangre, y posiblemente tarde bastante tiempo en despertar y estar bien nuevamente.
-Issei…- Kyouko acariciaba el cabello de su hijo después de haber limpiado su frente, donde tenía una herida producto de su pelea reciente.
No podía dejar de pensar en lo que había visto y oído. Después de todo, Issei si se siente solo luego de haber pasado por aquellas cosas que lo traumaron.
Takeda por su parte, miraba el rostro del castaño inconsciente y recordó cuando este era tan solo un niño y dormía pacíficamente en su cama. Saber que ese niño ahora era el objetivo de muchos seres parecía hacerle creer que todo era solo un mal sueño.
-Vayan a relajarse ustedes también. Issei estará bien, yo lo cuidare- dijo Grayfia sacando a los padres del castaño de su trance. Ella había ido a buscar ropa para cada uno de los presentes que estaban empapados después de seguir al Sekiryuuttei.
-Toma, llévaselas a tus siervos. Y tú también báñate, no quiero que te enfermes- ordeno Sara tomando lo que Grayfia había traído y entregándoselo a su hija, quien había estado callada durante todo ese tiempo.
-Yo iré luego de asegurarme de arreglar el bosque- dijo la matriarca Sitri antes de desaparecer por un círculo mágico. Souna miro a Grayfia por un momento antes de obedecer a su madre. Era evidente que no quería dejar a Issei, pero no serviría de nada que se enfermara.
Grayfia miraba a Issei y recordaba cuando de pequeño lo llevaba a jugar al parque y se cansaba tanto que tenía que muchas veces se dormía en la banca donde descansaban.
Todavía no se explicaba cómo había logrado invocarla, ya se lo preguntaría en otro momento.
Le llamo la atención ver que la expresión de tranquilidad en Issei fue sustituida por una de miedo y preocupación, ya lo había visto asi antes. Estaba teniendo una pesadilla, y al parecer una muy fea.
Lo podía ver respirando agitadamente mientras se retorcía y su expresión empeoraba. Pronto recordó como lograba calmarlo cuando pasaba algo asi. Lentamente pasó sus dedos por los finos cabellos castaños de Issei, así siguió por un tiempo hasta pasar a acariciar su cabeza a la vez que empezaba a tararear una canción que ambos cantaban hace tiempo.
Baños – Hombres
Takeda y Saji estaban dentro del agua del gran baño. Estaban en silencio, después de todo solo podían pensar en lo que había sucedido hace unos minutos.
Takeda sentía como el agua lograba hacer que los pensamientos y preocupaciones que inundaban su cabeza, poco a poco desaparecieran.
-Su hijo… es muy sorprendente- dijo Saji recordando cómo se había comportado él con Issei, y reflexionando las palabras que dijo antes de quedar inconsciente.
-Si… sí que lo es. Hizo cosas… que creía que eran imposibles de hacer para una sola persona… y también ha sufrido mucho por eso- respondió Takeda un poco triste porque no podía ayudar a su hijo con los problemas que lo rodeaban.
-Sí, supongo que es el precio por tener tal poder- opino Saji sin poder evitar recordar la historia contada por su rey.
Takeda por su parte se mantuvo en silencio, no porque le haya molestado el comentario. Si no, porque estaba de acuerdo con ello y lo había llevado a pensar.
-Mi Rey nos contó muchas cosas sobre él, usted tiene alguna otra?- preguntó el portador de un fragmento de Vritra sintiendo curiosidad por las acciones del castaño.
-El salvo a mi esposa, Kyouko, de ser abusada por unos malnacidos- comenzó Takeda recordando aquella noche.
-Issei había peleado con demonios antes, estaba agotado. No se dio cuenta cuando ellos salieron de las sombras y lo golpearon en la cabeza dejándolo inconsciente- siguió el padre de Issei apretando sus puños tratando de contener su enojo.
-Yo no pude hacer nada contra esos tipos… eran demasiados. Cuando estaban a punto de tocar a Kyouko, Issei despertó. La expresión que tenía en ese momento era la misma que tuvo esta noche. Uno a uno de esos matones fueron cayendo después de que Issei les diera una paliza- siguió Takeda logrando tranquilizarse en el proceso.
-No salió ileso, fue herido aún más. Aunque, cuando le rompió la rodilla y la mano a aquel bastardo que trato de tocar a su madre parecía estar muy bien… cuando en realidad se estaba desangrando- Saji escucho muy sorprendido aquellas palabras de Takeda, después de todo él había llegado después junto con su Rey.
Tuvieron que levantar y sacar a esos bastardos para llevarlos a la sala especial para que sus heridas curen, luego de eso solo los dejaron en un oscuro callejón y los bañaron con botellas de alcohol, dejando las botellas a un lado.
-Yo miro hacia atrás, y veo a Issei jugando con su madre a perseguir mariposas. Y ahora… él ya no está a nuestro lado. Esta mucho más haya… y no lo podemos alcanzar- el tono de voz de Takeda denotaba una profunda tristeza.
-Entonces hay que ir más rápido que el… para lograr alcanzarlo y no quedarnos atrás- dijo Saji para tratar de sacar a Takeda de esos pensamientos negativos y afortunadamente lo había logrado.
-Tienes razón... hay que alcanzarlo, como sea- después de un tiempo de silencio, ambos comenzaron a charlas de cosas más amenas.
Baños - Mujeres
Todas las mujeres de la casa estaban ahí excepto Grayfia, Souna y Sara. Hikaru, Hanako y Jun se sumaron para tratar de apoyar a la madre del castaño, quien estaba muy preocupada.
Algunas de las chicas del sequito de Sona charlaban tranquilamente, mientras otras relajaban sus cuerpos en silencio. Todo esto para tratar de olvidar aquella sensación de terror que les había generado el aura de Issei.
-Vaya… veo que todas están aquí- dijo Sara entrando al baño cubierta solo por una toalla.
Al entrar ella, todo el lugar quedo en silencio. Pero no por la llegada de Sara, sino que se habían dado cuenta de que Souna estaba allí, más alejada de los demás mientras tenía su mirada perdida en el agua. Al parecer seguía pensando en los sucesos del bosque.
Souna no se sentía cómoda en el lugar… y su incomodidad aumento al sentir la mirada de los demás sobre ella. Inmediatamente el pensamiento de dejar el lugar mediante un círculo mágico paso por su mente y se hacía cada vez más fuerte.
Sara noto inmediatamente esto, y sabía que las acciones de su hija podían llegar a hacer el ambiente más pesado, asi que trato de cambiar el tema
-Kyouko, qué edad hubiera tenido tu hija?- ante la pregunta de la matriarca Sitri, Kyouko llevo sus rodillas hasta su pecho y abrazo sus piernas antes de responder, no era un tema que le gustara tocar.
Con la acción de la madre del castaño, Sara sabía que solo había empeorado más las cosas y ahora no sabía cómo repararlo.
-Ella… tendría solo dos años más que Issei… tendría 19 años. Estoy segura que se hubiera llevado bien con tus hijas Sara, y también con tu hija, Hikaru- fueron las palabras que Kyouko dijo mientras sonreía, pero se podía notar una inmensa tristeza en su voz.
-Ya veo… yo también creo eso. Conociendo a tu hijo… no creo que ella hubiera sido muy diferente a él- dijo Sara mientras se apoyaba en Kyouko para tratar de reparar su error.
Mirando un poco más detenidamente el cuerpo de su amiga, Hikaru, vio en su rostro un moretón que parecía ser cubierto por una capa de maquillaje además de ver moretones notorios en su pecho y estómago.
-Kyouko… esos golpes, fue por parte de los demonios verdad? Por qué no lo dijiste antes?- pregunto Hikaru muy preocupada por su amiga, ya que nunca menciono que tenía esas marcas.
Mientras tanto Sara había mojado una parte de una toalla para limpiar el maquillaje que cubría el moretón de Kyouko dejando ver que abarcaba toda su mejilla izquierda. No había ninguna duda, era obra de los demonios que Issei asesino hace una semana.
-Takeda y yo acordamos ocultarlas para no preocupar a Issei- revelo la madre del castaño con mucha tranquilidad.
-Hubieras dejado que te atendamos, los podíamos haber ayudado antes- dijo Sara muy preocupada por la mujer castaña.
-No quería preocupar a mi nueva amiga- con aquella sonrisa que Kyouko le dirigió, Sara se vio sorprendida. No era común para ella tener amigas, que la madre del castaño la haya nombrado asi, la hacía muy feliz.
Y a la vez, un rencor se fue formando en su ser. Un rencor hacia el concejo demoniaco, quien se había atrevido a mandar a sus soldados para lastimar a su amiga.
-No es la primera vez que lo hacemos… hace tiempo Issei también peleo contra unos demonios en el parque. Él nos había mandado a casa por sorpresa, Takeda y yo pensamos que para protegernos Issei iría con ellos, pero no fue así… cuando lo volvimos a ver estaba cansado pero como siempre nos mostró una sonrisa para que no nos preocupáramos- comenzó Kyouko recordando aquella noche sintiendo como su cuerpo comenzaba a temblar.
-Estábamos hablando de que íbamos a cenar, cuando de repente aparecieron unos sujetos. Golpearon a Issei y lo dejaron inconsciente. Takeda trato de defenderme… pero ellos eran más- Hikaru se acercó a Kyouko para abrazarla y tratar de apaciguar su miedo. Sara también quería hacer algo, pero no sabía que hacer exactamente.
-Me sujetaron y humillaron… sentí miedo, terror. Uno de esos tipos me abofeteo solo porque lloraba. Y me aseguraba que lo que me harían pronto me gustaría- cada palabra que salió de la boca de Kyouko fue cada vez más entrecortada… parecía que estaba a punto de llorar.
-No te sobre exijas, Kyouko…- Al notar esto, Sara tomo la mano de Kyouko tratando de darle fuerzas y tratando de convencerla de que no siguiera si no es lo que quería.
-Podía oír a Takeda gritar suplicando que parara… pero él siguió y trato de tocarme- con esas palabras Kyouko cruzo sus brazos sobre sus pechos, dando a entender que aquella era la zona donde trataron de tocarla.
-Y fue ahí que Issei despertó… su rostro mostraba una furia idéntica a la de ahora. Mi hijo, a pesar de la diferencia numérica derroto a todos los matones presentes, pero salió más herido de lo que ya estaba. No voy a negar que… sentí "justicia" cuando le rompió la rodilla y le aplastó la mano al imbécil que golpeo a mi marido- Souna y el resto de su sequito ahora sabían porque aquellos matones a los que "ayudaron" el otro día, estaban tan mal heridos. Después de todo, Sara solo les había informado que había sido obra de un demonio Renegado.
-Issei-san es una persona muy buena… no?- Reya hablo para cortar ese silencio un tanto incómodo que se había formado después de la historia de Kyouko.
-Tienes razón… Issei es un buen hijo, amigo y compañero- dijo Tsubaki recordando las amenas conversaciones que entablaban ellos cuando se encontraban en la entrada de la escuela.
-Issei-sempai puede llegar a ser increíble en muchos aspectos- dijo Ruruko recordando como él les enseñaba a Hanako y a ella sobre literatura.
-Sí, también nos rescató a nosotras- dijo Jun recordando como el castaño había aparecido de repente para rescatarlas.
-Sí, pero también puede llegar a dar algo de miedo- comento Momo recordando lo sucedido hace algunas horas.
-Bueno… creo que cualquiera de nosotros podría haber hecho lo mismo que él si hubiésemos visto como asesinaban a la persona que amábamos, y que a ese mismo alguien nos lo encontremos y nos recuerde aquellos feos momentos- hablo Tomoe defendiendo a Issei.
-Tomoe tiene razón, hay que tener en cuenta que ese idiota dijo que le haría lo mismo que a "Asia" a las jovencitas que se encuentre, tal vez por eso Issei haya reaccionado como lo hizo- nadie discutió las palabras de Yura, ya que le daban la razón.
Souna por su parte, ya había abandonado el lugar en busca de uno mejor donde pensar claramente las emociones que empezó a sentir desde hace tiempo.
Inframundo – Territorio Lucifer
Azazel había aparecido en el castillo de Sirzechs para informarle sobre el entrenamiento de Issei.
-Hay novedades?- pregunto el Maou sin siquiera saludar.
-Ya hice contacto con él… escucho la explicación que le di sobre como liberar aquel Sacred Gear. Si quiere entrenar conmigo, solo debe invocar mi nombre. Si despierta rápido la Twilight Healing más rápido podrá ayudar a tu esposa- respondió Azazel seriamente.
Él sabía que algo no andaba bien con su amigo, y confirmo sus dudas al ver la expresión de tristeza que se formó en Sirzechs al mencionar a Grayfia.
-Sirzechs… paso algo malo con Grayfia?-
-No… o eso quiero creer, desapareció hace ya varios días… y no sé nada de ella- tales palabras pusieron de forma extremadamente seria a Azazel.
-Mandaste a buscarla? Tienes alguna idea de donde pudiese estar?- ante tales preguntas Sirzechs afirmo a la primera pregunta pero a la segunda solo negro con la cabeza.
-Quieres que te ayude a buscarla?-
-No… tienes tus propios problemas como para movilizar a tus soldados. Podría convertirse en un problema demasiado grande si los del concejo empezaran a sospechar- decía Sirzechs rechazando la propuesta de Azazel.
-Esos malnacidos?… Pensé que se habían disuelto con la última estupidez que dijeron sobre tu esposa- dijo Azazel buscando alguna respuesta sobre qué motivos habría para no deshacerse de ellos.
-Ese viejo imbécil intervino otra vez… logro mediante las viejas normas darle seis meses más de vida al concejo- revelo Sirzechs mostrando su descontento.
-Lo sabes, Sirzechs… ellos están detrás de esto y de algo aún más grande también. Incluso en mi territorio he estado notando algo extraño y Michael duda de uno de nuestros hermanos. No quiero ser pesimista, pero hay que estar preparados para los problemas que surjan en nuestros territorios. No quiero enfrentar otra guerra inútil… que solo causa dolor- al decir estas palabras Azazel desapareció por un círculo mágico dejando a Sirzechs con mucho en que pensar.
-Lo juro… cuando Grayfia aparezca, el estúpido consejo dejara de existir. Yo mismo los matare lentamente- dijo el Maou Lucifer dejando libre parte de su poder, que hizo temblar el castillo entero. Sirzechs luego de calmarse, fue a seguir investigando los posibles paraderos de Grayfia en el inframundo. Solo confiaba en los miembros de su sequito, y tenía que esperar a que regresaran e informaran sobre los lugares a los que los había mandado antes.
Mundo Humano – Italia – Vaticano
En este lugar, estaban reunidos todos los altos mandos incluido el Papa y enfrente de ellos, se encontraban dos chicas.
Una de ellas tenía el cabello castaño claro, ojos de color violeta, tenía puesta una túnica blanca con adornos azules y no se podía ver qué es lo que llevaba debajo ni apreciar su cuerpo con detalle.
Y la otra chica tenía el cabello largo y amarrado en una cola de caballo de color azul con un mechón de su flequillo de color verde, tenía los ojos de color avellana y estaba vestida igual que su acompañante.
-Las hemos llamado aquí después de esconderlas por varios meses para decirles que las volveremos a enviar a otro escondite- las chicas enfrente de ellos solo asintieron estando algo cansada de tener que moverse de escondite en escondite.
-Bien… queremos ser sinceros con ustedes. No podemos mantenerlas más tiempo aquí, los ataques a las iglesias en las ciudades cercanas son cada vez más constantes y hemos perdido muchos exorcistas- comenzó el papa hablando con frustración y tristeza en su voz.
-No les estoy echando la culpa, ellos entregaron sus vidas con honor para proteger aquellas espadas que ahora portan. Irina Shidou, portadora de Excalibur Mimic y Xenovia Quarta, portadora de Excalibur Destruction… ahora mismo, estamos buscando un lugar inaccesible para esconder las espadas e incluso Dios nos encomendó que las destruyéramos de ser necesario- siguió explicando el Papa mostrando una expresión seria.
-Porque no acusar a esos pecadores sobre la muerte de nuestros aliados? Seguramente fueron los demonios o los Ángeles Caídos- dijo Irina protestando ante la falta de determinación de su facción.
-No podemos… en los cadáveres que analizamos de nuestros exorcistas, encontramos heridas de balas de luz y cortes hechos con las mismas espadas Sacras… por eso sospechamos más de herejía que de un ataque- dijo una monja que estaba al lado del Papa. Irina estaba desconcertada, como era que alguien podía hartarse de la gracia del señor?
-No sabemos para que las están reuniendo todas, pero no pueden perder estas que poseen- fueron las palabras del que parecía tener más influencia de todos los sacerdotes presentes.
-No… no sabemos que hacer- dijo el Papa no queriendo arriesgar otra de sus sedes en otro país.
-Porque no las enviamos a Japón, a la ciudad Kuoh- propuso un joven con el pelo rubio, ojos verdes y vestido con ropas sacerdotales.
-A Kuoh?… Es territorio de los demonios, porque mandarlas ahí?- pregunto la monja estando un poco extrañada.
-He oído que el Sekiryuuttei ha despertado hace un tiempo y que reclamo hace poco parte de ese territorio para sí mismo- respondió el joven mirando con una pequeña sonrisa al Papa, quien empezó a pensar seriamente en la proposición del joven.
-Cuénteme más sobre el Sekiryuuttei, joven Dulio- ordeno el Papa buscando concejo antes de decidir.
-Despertó hace ya muchos meses, tiempo después una de las líderes del territorio regreso al inframundo dejando todo el territorio que protegía al Sekiryuuttei. Aunque tiene antecedentes de haber luchado contra los nuestros y contra los ángeles caídos, él no está a favor de nadie… tal vez ellas puedan pedirle ayuda- resumió el joven sin querer alargarse tanto.
La máxima autoridad del vaticano comenzó a pensar, tratando de decidir por la mejor proposición. Enviarlas a otra sede de la iglesia, o mandarlas a pedirle ayuda al Sekiryuuttei.
-Bien… ya lo decidí. Irán a Japón, dentro de cuatro meses. En todo caso del que el Sekiryuuttei no aceptase, con este tiempo preparare un lugar cercano para que puedan esconderse- decidió el Papa rezando que aquel Dragón Legendario proteja a sus Exorcistas.
-No sé su nombre, así que tendrán que averiguarlo ustedes mismas. No puedo asegurarle que les ayudara, pero en todo caso infórmenle que el Dragón Blanco está despierto. Tal vez de esa manera lo convenzan de ayudarlas un poco- aporto Dulio estando feliz por la decisión. Después de todo, que era más fuerte que un Dragón Celestial?
-No se confíen, parte de la cuidad de Kuoh es territorio de Demonios, no hagan nada hostil que pueda despertar de nuevo la guerra- dijo aquella monja presente en el lugar.
-Voy a serles sincero… es una idea muy peligrosa, si deben entregar sus vidas para salvar o destruir las espadas… háganlo. O entréguenselas al Sekiryuuttei, prefiero que las tenga un Dragón Neutral a aquel hereje que asesino a los nuestros- dijo el Papa mostrando cierto enojo con su tono de voz.
-Claro, daremos nuestras vidas si es necesario… verdad, Xenovia?- la que dijo eso fue la chica de cabellos castaños, a su compañera de azulada cabellera.
-No hables por los demás, Irina- fue el único susurro que salió de Xenovia, pero al ser tan bajo nadie logro escucharla, así que solo asintió.
-Bien… pueden irse. Vayan preparando sus cosas… se les dará una ayuda monetaria antes de que partan a su viaje. Que el señor las acompañe y ayude en su camino… podéis ir en paz- al terminar de decir estas palabras, Irina y Xenovia asintieron, para luego irse.
Mientras iban caminando por aquel gran pasillo, Irina vio la expresión de Xenovia, y no mostraba muchas ganas de hacer aquella misión.
-Xenovia… estás bien? Creo que algo te preocupa- dijo Irina preocupada por su compañera.
-Irina, tu… tienes algún sueño?…- pregunto Xenovia mientras parte de su flequillo cubría sus ojos.
-Claro que sí, me convertiré en la mejor exorcista de todas para servir al señor…-
-No me refería a eso… me refiero a algún sueño personal…- ante las palabras de Xenovia, Irina no contesto, nunca había pensado en un objetivo que no fuera servir fielmente al Señor.
-A que te refieres, Xenovia?-
-A nada… sigamos, tenemos que empacar para nuestro viaje- Xenovia se negó a contestar, y evitó la pregunta diciendo eso. Irina, vio con curiosidad esto… pero luego decidió seguir a su amiga, tendrían que apurarse.
-Sabes Xenovia… yo viví en Kuoh! Tengo un amigo allí, que espero no me haya olvidado…- Irina rápidamente se acercó a Xenovia mientras le contaba eso.
-Me alegro por ti… sabes, quiero contarte algo personal y secreto. Eres mi mejor amiga, y quiero decírtelo antes que nadie- dijo Xenovia mientras segura avanzando pero ya a un paso más normal.
-Claro, juro guardar el secreto, Xenovia- dijo Irina sonriendo con total sinceridad.
-Dejare de ser una exorcista y me apartare de la iglesia, no me mal intérpretes, no voy a unirme a los Demonios ni a los Ángeles Caídos, solo quiero sentir un poco de paz, descansar un poco de todas estas misiones que estamos haciendo… poder relajarme un momento sin la preocupación de que te ataquen por sorpresa. Yo le entregare la espada al Sekiryuuttei, y desapareceré- decía Xenovia ocultando, en parte, su verdadero deseo.
-Ya veo… entonces te hare compañía por un tiempo!- dijo Irina con una cara sonriente mientras seguía caminando.
-Bueno, si tú quieres claro y si no hay problema- dijo Irina dándose cuenta de que probablemente Xenovia quería estar un momento a solas.
-No, claro que no hay problema… además será muy poco divertido pasarla a solas. Por lo menos contigo será más relajante y pasajero- dijo Xenovia con una sonrisa en el rostro.
-Sabes, aun me pregunto cómo te verías con el cabello corto… el cabello largo no te queda mal, pero me entra esa duda- decía Irina recordando un acontecimiento pasado.
-Si no hubieras llegado a tiempo ese día para salvarme, probablemente lo tendría corto, pero suponiendo eso… De seguro me vería rara jajajaja- dijo Xenovia en forma pensativa, solo para después terminar de forma divertida y riendo, provocando que Irina riera también.
-Jajajaja tienes razón. Además no nos habríamos vuelto mejores amigas, no?- decía Xenovia recordando el día en que lo mencionado por ella sucedió.
-Tienes razón… lo bueno es que si llegue a tiempo y ahora somos las mejores amigas del mundo!- dijo Irina mientras sacaba su celular de dentro de su túnica, ponía su brazo alrededor del cuello de Xenovia y tomaba una foto.
En aquella foto aparecieron las dos sonriendo con los ojos cerrados. Xenovia ya se había acostumbrado a las fotos repentinas de Irina, ya no se molestaba y sabia cuando poner una sonrisa o poner una expresión de sorpresa para hacer divertida o feliz la fotografía, dependiendo de la ocasión.
Mundo Humano – Japón - Ciudad Kuoh
Después de unas horas, Issei comenzaba a despertar sintiendo todo su cuerpo húmedo. Pero a medida que tomaba conciencia de su alrededor, también comenzaba a recordar su actitud de la noche anterior.
Desafiante, iracundo y lleno de ganas de vengarse… eran los sentimientos que volvían a hacer eco en su corazón. Luego tomo conciencia de las heridas que sufrió, notando de que ya no estaban. Después de todo, el agua de la habitación si era curativa.
Al levantarse, vio a sus padres, Akemi y Yami. Que estaban dormidos en los asientos que tenían. Habían decidido quedarse a cuidarlo allí mismo.
Se dio cuenta de que si sus padres estaban allí, ellos y probablemente el resto de las personas de la casa hayan visto lo que paso en el bosque. Empezó a sentirse muy mal por haber perdido el control otra vez.
No quería que sus amigos lo vieran actuar de esa forma… no quería que sus padres lo vean actuar de esa forma. Quería pensar solo, quería salir de ahí… no quería que sus padres lo vieran, que vieran… el monstruo en el que se estaba convirtiendo.
Issei haciendo el más mínimo ruido posible, se dirigió a la salida de esa habitación. Con cada paso que daba sentía el cansancio extremo que tenía su cuerpo… este apenas le respondía.
Fue en ese momento que se dio cuenta, de que Souna estaba ahí también. Durmiendo mientras se apoyaba en la pared mientras estaba sentada en el suelo.
"Te prometo que nunca estarás solo! Yo estaré a tu lado, pase lo que pase" pronto aquellas palabras que Souna le dijo ayer hicieron eco en su mente. Llevándolo a recordar su promesa.
"Yo nunca… te dejare. Por…Por favor Souna… no me dejes atrás. No me dejes! No me dejes… solo" sus propias palabras también resonaron en su mente atormentándolo un poco.
Issei se quedó en su posición un momento, pensando seriamente en las acciones que estaba por cometer. De pronto su mirada se concentró en el rostro de su madre que estaba muy pacifico mientras abrazaba a Takeda.
Kyouko se había vuelto a maquillar para que su moretón en el rostro no se notase. Issei se acercó a su madre y acaricio su mejilla tratando de despertarla suavemente, corriendo sin querer el maquillaje dejándole ver aquel moretón que tenía.
El castaño sabía que para que un moretón durara tanto tenía que ser hecho con una gran fuerza. Y sabía perfectamente quienes habían lastimado a su madre. Parece ser que ese simple hecho, causo menos remordimientos en él. Después de todo, hacer sufrir a aquellos demonios fue una buena decisión.
-Te quiero mamá… pero no debiste ocultarme algo asi- susurro el joven castaño para luego convocar una cama y un par de mantas para acostar allí a sus padres y que durmieran más cómodos. Hizo lo mismo con Akemi y Yami.
"Debes adentrarte en el Sacred Gear para tratar de liberar ese poder" de pronto las palabras de Azazel vinieron a la mente del castaño, antes de mirar a Souna de forma pensativa.
-Ddraig… como me adentro en el Sacred Gear?- susurro el castaño estando decidido a despertar el Sacred Gear de Asia.
[Recuerdas la vez que te encontraste con el viejo Lucifer? Pues asi es como debes hacerlo… se entra mediante los sueños] explico el Dragón que se mostraba un poco molesto.
-Sé que estas molesto por mi comportamiento anterior… y te pido perdón. Pero no pude controlarme- se disculpó el castaño escuchándose verdaderamente arrepentido.
[Medita, de esa manera podrás entrar más fácil. Pon tu mente en blanco, visualiza lo que quieres hacer. Si lo haces bien, tu conciencia vagara por el Sacred Gear otra vez] Ddraig dio instrucciones de como entrar al Sacred Gear como si no fuera la primera vez que alguien le pedía aquello. Ignoro completamente las disculpas del castaño, pero ya no se oía molesto.
El castaño se dirigió a donde estaba Souna e hizo lo mismo que con sus padres y las dos espadas. Por un momento se quedó viendo el pacifico rostro de Souna antes de tomar conciencia de lo que debía hacer.
Pero no podía negar que la expresión de aquella joven mientras dormía lo tranquilizaba, además de que creía que se veía muy linda. Cuando tomo conciencia de aquel pensamiento, el castaño se avergonzó.
Luego de recuperarse, paso a sentarse en el suelo con las piernas cruzadas. Y proceder a hacer lo instruido por el dragón celestial. Aunque le costó un poco al principio porque no podía sacarse la imagen de Souna, finalmente lo logro.
Subconsciente
Ya en su mente, Issei miro su alrededor volviéndose a encontrar con aquella asfixiante oscuridad. Aunque esta vez podía ver un castillo en ruinas a lo lejos.
-Entonces… supongo que esa es la representación del Sacred Gear- dijo Issei para sí mismo, sin esperar la respuesta de nadie.
[Veo que no has dejado de ser tan perspicaz como siempre, compañero]
-Ddraig!… esta es tu, alma?- pregunto Issei viendo un dragón de color rojo que demostraba superioridad.
Ddraig lo miraba seriamente, hasta que en un momento Issei sintió como Ddraig apoyaba su garra en su cabeza. Issei se mostró confundido ante esta acción pero decidió no decir nada.
[Me alegra que hayas podido salir de ese estado… Todos los portadores que entraron en ese modo, murieron destruyéndolo todo a su paso. Eres el único que me ha escuchado hablar de mi familia, y que me ha jurado el encontrarla y reunirme con ella… te lo agradezco. Eres el mejor portador que he tenido en años] se sinceró el dragón, ocultado varias otras cosas que quería decirle pero reflejando perfectamente ese sentimiento de preocupación.
-Gracias Ddraig, pero… como es que logre salir de ese estado? Supuestamente no es posible de cancelar- pregunto el castaño estando verdaderamente interesado en ello, pues pensaba que le serviría para más adelante.
[De eso es también de lo que quería hablarte. Fue el propio Sacred Gear que entro en cortocircuito] respondió el dragón sorprendiendo a Issei con aquellas palabras.
[Para activarse, el Juggernaut Drive, primero tiene que activar todas mis habilidades poniendo en funcionamiento todas las capacidades del Sacred Gear. En otras ocasiones no hubiera sido problema pero… antes no había ningún otro artefacto de Dios. Esta vez el Sacred Gear de tu amiga estaba allí, un objeto desconocido… cuando el Juggernaut Drive quiso activar este el proceso se cortó y produjo un cortocircuito, la Boosted Gear entro en un estado de suspensión] explico el dragón mientras Issei lo escuchaba atentamente.
[Cuando volviste a convocar el Sacred Gear para robar aquella espada sacra este estaba dañado… estabas forzando sus funciones manualmente. Aunque trates de activarlo ahora, no aparecerá y si aparece no podrás utilizarlo con todas sus funciones] termino Ddraig sorprendiendo a Issei totalmente.
-Eso quiere decir… que debo provocar un reinicio?- pregunto Issei ansioso por una respuesta positiva.
[Si, no es la primera vez que veo el Sacred Gear en un estado deplorable… cada vez que cambio de portador este vuelve a regenerarse y estar como nuevo] Ddraig miraba al castillo con hostilidad, pues ni siquiera él podía entrar allí. Mejor dicho, no quería entrar allí.
-Cómo lo reinicio?- pregunto el castaño decidido a arreglar sus errores.
[Tienes que adentrarte en ese lugar y encontrar el Sacred Gear de Asia. Luego lo asimilaremos con el Gift, será lo mejor para no forzar las funciones de la Boosted Gear] sentencio el dragón estando algo preocupado por su portador; después de todo, Aquel castillo emanaba una fuerte aura negativa.
-La última vez… casi me arrastran a la oscuridad, Luzbel tuvo que aparecer. Crees que puedo hacerlo yo solo?- pregunto el castaño mirando seriamente aquella construcción en ruinas.
[No te preocupes… ahora tienes esto] dijo Ddraig haciendo aparecer en su mano la espada que Issei le había robado a Freed.
[Su nombre es Excalibur Nightmare, su luz te ayudara a apartar y mantener alejadas a las sombras del Sacred Gear por un tiempo] explico Ddraig mientras le entregaba la espada sagrada a Issei. Este estaba a punto de tomarla con la mano izquierda pero el mismo dragón lo detuvo.
[No portes esta espada con la mano izquierda. Pórtala con la derecha… con la otra portas a Gram. Una mano para lo sacro, y otra para lo demoniaco, no lo olvides] Issei en silencio tomo la espada con la mano derecha y empezó su camino con el objetivo de sacar el Sacred Gear de su amiga de su cuerpo.
Se sentía nervioso al recordar la última vez que entro y casi fue hundido por las sombras haciéndolo incapaz de moverse o de pensar.
Issei ya había llegado a la entrada de aquel castillo, que parecía todavía más deteriorado desde cerca. Entro por aquella entrada sin puerta y se adentró en el edificio. La espada en su mano derecha había comenzado a brillar para hacerle más fácil el trabajo de ver a dónde se dirigía.
Estaba explorando la planta baja de todo el castillo, al no encontrar nada decidió ir a explorar el piso de arriba, pero tampoco dio resultados… ya no podía acceder al tercer piso ya que faltaba la escalera, además de que creía que allí es donde estaban reunidos todos los antiguo portadores.
Bajo a la planta baja y todavía no encontraba el Sacred Gear de su amiga después de revisar minuciosamente cada habitación. Hasta que recordó las palabras de Azazel.
"Tú no obtuviste ese Sacred Gear de nacimiento… puede haber una posibilidad de que tu Sacred Gear no lo haya aceptado y lo haya encerrado en su sistema"
-El sótano… las mazmorras de un Castillo están generalmente allí- susurro el castaño para sí mismo después de relacionar encerrar con aprisionar.
Explorando un poco más la planta baja, encontró las escaleras que le conducirían hacia el sótano. Sin perder tiempo, se encamino hacia él.
Y allí, en lo más profundo pudo ver a lo lejos la misma luz verde que vio cuando entro por primera vez, pero al igual que la primera vez Issei vio como aquella luz fue cubierta por obscuridad.
-La luz, corta la oscuridad. Seguro llamara la atención, pero talvez pueda hacer lo mismo que hice con Yami antes- concentrando parte de la esencia de la espada en su propia hoja, Issei soltó un corte horizontal al aire. Esto provoco que aquellas sombras se disiparan dejándole el camino libre hacia aquella cálida luz verde.
Era el mismo Sacred Gear de Asia quien emitía aquel brillo, sin dejarse consumir por la oscuridad. A medida que se acercaba, Issei empezaba a sentir un sentimiento reconfortante… aquella aura que sentía cuando Asia lo curaba, aquella sensación de cuando ella lo abrazaba.
Pero no pudo seguir recordando, el castillo comenzó a temblar y aquellas sombras oscuras volvían a extenderse. Podía sentir auras malignas que se movilizaban en el tercer piso.
Asi que tomo aquellos anillos gemelos con su mano libre y se dispuso a salir corriendo de aquel lugar. Al llegar al final de las escaleras pudo verlos… a sus antiguos antecesores, parados mientras lo miraban con una expresión apagada y carente de sentimientos.
"Ahora que estas aquí… no debes salir…"
"Ahora perteneces a la oscuridad… y asi será por siempre"
"Sufrirás nuestro destino… pero destruirás todo lo que te causara dolor"
-Juro que encontrare alguna forma de salvarlos de su oscuridad, pero ahora tengo que salir de aquí…- dijo Issei antes de volver a hacer lo de hace un momento, solo que esta vez dirigió más energía a la hoja de la espada que empezó a brillar cada vez más fuerte.
-Préstame tu poder Excalibur! Ayúdame a volver con mi familia!-
[Mirage]
Esas palabras resonaron en todo el castillo, era la activación de una habilidad. Alrededor de Issei aparecieron un montón de siluetas con su misma forma y que imitaban sus mismos movimientos. Era una ilusión que lograba confundir a los antiguos portadores de la Boosted Gear.
Esta era la habilidad que Freed había activado la noche anterior, Issei aprovecho esto para correr hacia la salida. Pero los antiguos portadores no se iban a quedar parados, empezaron a tratar de atrapar a todos los Issei del lugar, fallando en cada intento. Cuando una ilusión desaparecía, otra se formaba.
En solo unos segundos Issei ya estaba muy cerca de la salida. Fue entonces que uno de los antecesores del actual Sekiryuuttei pensó que el que estaba delante de los demás era el verdadero y actual portador de la Boosted Gear.
"Este es el verdadero… no lograras salir!" Grito aquel demonio mientras se abalanzaba sobre Issei, solo para caer de lleno al suelo. Había querido atrapar una ilusión.
Al darse cuenta de que había fallado, el antiguo portador que parecía un anciano, miro a la salida solo para ver que el verdadero pasó al lado suyo y salió del lugar… Issei había logrado salir de aquel castillo que representaba a su Sacred Gear.
-Gracias por ayudarme… Excalibur- agradeció Issei a la espada que portaba solo para que después ver como esta dejaba de brillar, dejando confundido a Issei.
[Su luz se apagó cuando dejaste de sentir que necesitabas su ayuda… volverá a brillar cuando la necesites] hablo Ddraig sorprendiendo un poco a Issei.
-Ddraig… gracias por explicármelo, ya empezaba a preocuparme. Pensé que había agotado su esencia sacra-
[No te preocupes demasiado, las espadas sagradas no pierden su esencia nunca… lo conseguiste?]
-Si…- Issei abrió su mano derecha dejando ver al dragón los anillos gemelos de su amiga. Issei miro de forma nostálgica aquellos anillos que estaban envueltos en un aura verde muy cálida.
[Son un regalo que Asia te dejo, el ultimo que te dejo… cuídalo bien] dijo Ddraig antes de comenzar a caminar hacia un lugar lejano.
-Por qué no puedes ir allí Ddraig? Hubiera sido más fácil teniendo tu ayuda- pregunto Issei mientras se acercó al dragón rojo.
[Una cosa es no poder y otra no querer. Los antiguos portadores sumergieron a mis portadores anteriores en la oscuridad… incluso a niños] comenzó explicando el dragón quien se detuvo después de ya no divisar aquel castillo.
[Los odio compañero… por todo lo que hicieron] siguió el dragón celestial mostrando una voz rencorosa.
-Y porque todos caen en la oscuridad, Ddraig?- pregunto Issei mientras se sentaba en el suelo a acompañar a su amigo.
[Por que Dios maldijo a mis portadores, ellos no sufrirán directamente. Todas las personas a los que ellos quieran sufrirán mientras sigan a su lado] comento Ddraig mirando perdidamente al vacío.
-Pero… no intentaste romper esa maldición?- pregunto Issei buscando alguna manera de romper aquello.
[Una vez me enfrente a Azi Dahaka, un dragón maligno, que estaba invadiendo mi territorio. La pelea fue dura, pero cuando me puse serio derrote con facilidad a ese dragón. Pero cuando estaba a punto de matarlo, me lanzo maldiciones demoniacas para luego huir. Tuve que recurrir a la ayuda de los antiguos demonios que alababan a los dragones para que quitármelos] conto Ddraig asombrando al castaño.
-Es increíble… si tuviste que recurrir a demonios por maldiciones demoniacas, entonces tal vez puedas recurrir a Ángeles para librarte de la maldición de Dios- dijo Issei llamando la atención del Dragón quien no había pensado en eso.
-Aunque será un poco difícil ya que soy un Demonio, pero tal vez logremos convencerlos si platicamos un poco- aquella observación sorprendió mucho a Ddraig que no asimilaba que su portador fuera capaz de hacer eso.
-Que fue de ese Dragón?- pregunto el castaño después de unos minutos de silencio.
[Azi Dahaka, "El Dragón de los Mil hechizos demoniacos", fue asesinado por sus enemigos en la mitología Persa justo después de nuestra batalla. Estaba moribundo, no ofreció demasiada resistencia. Pero aun asi logro asesinar a miles]
-Enserio eres poderoso Ddraig-
[Y tú todavía tienes mucho que aprender… despierta, el Sacred Gear ya termino de reiniciarse. Lo asimilaremos con el Gift al igual que a esa espada sacra] ordeno Ddraig animando a Issei para que termine con su labor.
-Nos vemos pronto amigo… Gracias por todo- se despidió Issei antes de desaparecer dejando solo al Dragón con sus pensamientos. Después de todo, no era una mala idea tratar de hablar con los Ángeles.
Realidad
Issei abrió los ojos de golpe para luego sentir como sus manos cargaban con dos objetos, los anillos gemelos y la espada sacra sin luz. La habitación todavía estaba a obscuras, dándole a entender que había pasado menos tiempo que el que creía.
Aunque ahora estaba feliz, también estaba confundido. Asimilo perfectamente ambos objetos, pero no sabía cómo activar el Sacred Gear de Asia. Fue entonces que la voz de Ddraig resonó en su cabeza.
[Que es lo que ella sentía a la hora de usar su Sacred Gear?] Con esas palabras Issei empezó a recordar las expresiones que Asia hacia a la hora de curar a alguien. Ella no pensaba en sí misma… pensaba en la alegría de la gente, quería quitar esas lagrimas o expresiones de dolor de sus rostros para verlos sonreír. Lo que Asia quería ver… era a la gente feliz.
Pero su poder era más fuerte, cuando estaba con él. Cuando lo veía sonreír a él, Asia sentía amor y cariño… a la hora de curar.
[Mira tus manos] Issei obedeció y se sorprendió con lo que vio y sintió. El aura verdosa y cálida que alguna vez Asia uso… ahora estaba en sus manos, fluyendo de forma suave.
[Los Sacred Gear se activan de forma distinta en cada portador… tal vez ella lo hacía por el deseo de ver feliz a la gente, de verte feliz a ti. Pero tú… tú lo activas recordándola, recordando su sonrisa y el amor que sentiste y que sientes por ella]
-Y que nunca dejare de sentir…- afirmo Issei valorando y apreciando aquellos hermosos recuerdos que tenía.
-Issei?- al escuchar esa voz, el castaño salió de sus pensamientos y vio hacia un costado. Solo para encontrarse con el rostro de Souna, quien lo miraba preocupada.
-Souna…- inmediatamente, el castaño bajo la cabeza avergonzado por su actuar de anoche.
-Perdóname… por todo-se disculpó el castaño una vez más con la joven pelinegra.
Pronto sintió como la joven lo abrazaba nuevamente. Recordaba aquel abrazo de anoche y las palabras que ella le dijo, más nunca pensó que volvería a suceder.
-Estuve leyendo textos antiguos, y encontré el cantico que estabas recitando ayer… no vuelvas a hacerlo. Me prometiste que no me dejarías… asi que no lo hagas- sentencio Souna mientras ocultaba su rostro en el hombro del castaño.
-Lo prometo… no volveré a usar ese cantico- dijo el castaño, para luego corresponder aquel abrazo estando algo tímido pero a la vez disfrutando de la cercanía con la joven pelinegra, pues estar allí le producía paz.
Luego de un tiempo se separaron estando algo avergonzados y sin mirarse directamente al rostro, pero mostrando una sonrisa y sin alejarse demasiado.
-No… no sabía que mi madre tenía moretones- dijo Issei levantándose del suelo para luego mirar la mejilla de su madre, donde su maquillaje estaba corrido.
-Nosotros tampoco… nos lo conto ayer- respondió Souna mirando algo triste a la madre del castaño.
-Dijo que no quería que te preocuparas y lo oculto, al igual que tu padre- comento la joven todavía estando algo avergonzada por lo que acababa de hacer.
Issei volvió a emitir de sus manos aquella aura verdosa cálida, producto del Sacred Gear de Asia. Para luego apuntar sus manos hacia sus padres y comenzar a curarlos.
Pronto miro asombrado como el moretón de su madre iba desapareciendo poco a poco, significado de que la curación estaba siendo exitosa. A pesar de que ya no había rastros en la mejilla de su madre, decidió seguir un poco más para asegurarse de que no quedasen más lugares que él no veía.
-E-Eso es…- Souna miro todo esto asombrada, pues no sabía que el Sekiryuuttei tuviera alguna habilidad para curar.
-Es el ultimo regalo que Asia me dejo… su Sacred Gear, el Twilight Healing. Es un secreto para todos excepto para ti- revelo el castaño pidiéndole indirectamente a Souna que no se lo contara a nadie.
Souna valoro el gesto de su amigo y prometió no decir nada al respecto pero quería más explicaciones.
-I-Issei?- dijo Kyouko quien comenzaba a despertar.
-Si mamá… soy yo- respondió Issei regalándole a su madre una sonrisa cariñosa.
Kyouko se alegró muchísimo al ver esa sonrisa que no pudo evitar abrazar a su querido hijo entre lágrimas.
-Perdóname mamá… por haberte preocupado tanto- se disculpó Issei mientras abrazaba a su amada madre, quien se sorprendió al ya no sentir el dolor que antes la molestaba. Asumió a que era un efecto de la habitación curativa.
-Me alegra que estés bien cariño…- dijo Kyouko de forma cariñosa. Para luego dirigir su mirada a Souna, quien estaba parada unos pasos atrás.
-Gracias por cuidarlo también…- Souna solo asintió estando un poco sonrojada.
-Issei, no crees que tienes el cabello un poco largo?- pregunto Kyouko mientras acariciaba el cabello de su hijo.
-Sí, creo que tienes razón- respondió Issei mostrando una sonrisa.
Luego esperaron a que Takeda, Akemi y Yami despertaran para poder salir de la habitación sin preocuparlos. Cuando ellos despertaron tuvieron una reacción similar a la de Kyouko.
Luego de unas horas, ya higienizados y cambiados. Los miembros de la casa esperaban por el Sekiryuuttei para desayunar. Este estaba en una habitación a parte a punto de hablar con Sara.
-Veo que estas bien después de todo…- dijo Sara entrando a la habitación. Se mostraba un poco molesta por su tono de voz.
-Sé que estas molesta por mi actitud de anoche. Y tienes toda la razón en estar molesta. Un demonio de clase baja, desafiando abiertamente a uno de clase alta? Es inaceptable. Sé que no bastara… pero quiero pedirte perdón por mi comportamiento y mi actitud- el tono en la voz de Issei había sido muy serio pero a la vez cargado con arrepentimiento por la osadía que había tenido ayer.
-No es por eso, Issei. Estoy molesta conmigo misma, por no poder cumplir con lo que me pediste- respondió Sara mostrando un semblante nunca antes visto por el castaño.
-Cuando te vi asi, supe de inmediato que tenía que cumplir con mi promesa. Debía acabarte lo más rápido posible… pero no pude. No puedo porque eres como un hijo para mi- Issei estaba muy asombrado por las palabras de Sara.
-Verte sonreír, hablar y compartir cosas con Tsubaki y Souna. Nunca las había visto tan felices con alguien fuera de nosotras tres. Cuando me acerque a ti comprendí cual era el motivo de esto. Eres alguien a quien se le puede ganar un gran cariño en poco tiempo- siguió Sara con su explicación al no recibir respuestas de Issei.
-Yo…-
-Aprenderé a controlarme… Todavía tengo mucho por vivir y no dejare sola a Souna ni a mis padres… voy a cumplir con mi promesa- dijo el castaño para cerrar el tema de una buena vez.
-Gracias- dijo Sara simplemente sabiendo que la muerte del Issei lastimaría mucho a sus hijas.
-Dejemos de pensar en el pasado, por ahora… concentrémonos en el futuro- siguió el castaño para que Sara no se sintiera incomoda.
Ya en la mesa, los habitantes de la casa estaban desayunando mientras charlaban. Ninguno de ellos había tocado el tema de ayer, pues no querían incomodar al joven castaño. Hasta que finalmente Hanako se atrevió a hablar.
-Issei-sempai… que fue ese "cantico" de anoche? Parecía tenebroso y lleno de odio-
-Es una maldición… con la que tendré que vivir hasta que encuentre la forma de romperla. Lo bueno, es que no lo termine. De lo contrario probablemente toda esta ciudad hubiera desaparecido y yo… lo habría hecho tiempo después- dijo Issei moderando su lenguaje por tener a la pequeña Akane al lado.
De repente, el castaño sintió algo incómodo en su cabeza. Su cuerpo hormigueaba de una forma extraña. Los demonios presentes notaron algo extraño en el joven pues su poder comenzaba a aumentar, al parecer, involuntariamente.
El castaño se levantó, mirando al vacío. Tenía ganas de salir corriendo hacia un lugar desconocido para él y no se explicaba porque. Susurros irreconocibles comenzaban a inundar sus pensamientos abrumándolo poco a poco.
-Qué sucede Issei?- pregunto su madre quien se preocupó al ver la confusión de su hijo.
-Yo…- el castaño apenas y podía mantenerse de pie.
"G-Gran y pode… roso Seki… ryuuttei, ayudeme y m-mi vida… será tuya" de pronto esas palabras se oyeron en su mente tan claras como un susurro. Inmediatamente un círculo mágico apareció e Issei fue cubierto por un pilar de fuego. Cuando este ceso Issei ya no estaba.
-Seguramente debe ser un contrato demoniaco… voy a cerciorarme de que todo salga bien. Esperen nos aquí- dijo Sara levantándose de su asiento para dirigirse a otra habitación para ver qué es lo que estaba pasando en aquel lugar.
Bosque de Kuoh – Hace unos momentos
La vieja iglesia del lugar estaba siendo usada como refugio de una mujer que se mostraba cansada, ensangrentada y; por más que quisiera decir que no es suya, ensangrentada. Sus ropas estaban manchadas de sangre y varias de ellas estaban rotas y sucias. Había abandonado sus pocas pertenencias cuando fue atacada por aquel ser que entraba en el lugar mostrando una sonrisa de superioridad.
-Sabes… por un momento me preocupe al ver cómo te metías a este lugar. Pense que era territorio santo…- decía un hombre que mostraba arañazos en su rostro y sus ropas estaban desarregladas.
-Pero se nota que hace ya años que nadie visita este lugar… ya no es territorio santo. Y ahora, eres toda mía exorcista!- al pronunciar aquellas últimas palabras, ese hombre mostro un rostro maniático.
Aquella mujer sabía que ya no podía defenderse. No había comido ni descansado bien en días y la fuerza que uso recién para tratar de defenderse la habían agotado bastante.
-Créeme… me voy a asegurar que tus últimos momentos sean… tortuosos- dijo aquel ser acercándose lo suficiente como para levantar a la mujer sujetándola por sus cabellos.
"Asi que… este es mi final, eh?" se preguntaba la mujer sintiendo como la esperanza abandonaba su ser. Después de todo, su Dios no respondía a sus plegarias confirmando su descubrimiento.
"Asi que huiras… bueno, al menos ve a Japón puedes pedirle ayuda al Sekiryuuttei. Alguna vez fue un demonio del clan Gremory, pero creo que ahora actúa solo" la mujer recordó aquellas palabras dadas por uno de sus aprendices que había logrado subir mucho más que ella en la iglesia.
"Si estas en problemas, he oído que los dragones responden siempre que invocan su nombre con una gran devoción y un sacrificio, aunque no sé de qué tipo. Tal vez te sirva" aquella mujer recordó esas últimas palabras dadas por su joven alumno antes de que partiera del vaticano.
-G-Gran y pode… roso Seki… ryuuttei, ayúdeme y m-mi vida… será tuya- Sin esperanzas en el dios de su facción, decidió creer firmemente en que aquel poderoso ser acudiría a su llamado de auxilio.
-El Sekiryuuttei? JAJAJA. Nunca encontrara este lugar… además no hay seres sobrenaturales cerca. Bien, vamos a comenzar- soltó aquel ser asqueroso comenzando a saborear prematuramente la sangre de su víctima.
-Sabes que es lo más importante para una monja-exorcista como tú?- la mujer simplemente seguía repitiendo su plagaría limitándose a solo mover la cabeza como respuesta, tal vez buscando algo mas de tiempo.
-Su virginidad!- Aquel sujeto dirigió su mano a las prendas de la mujer con intenciones de arrancárselas, lográndolo de manera fácil gracias a las garras que tenía por manos.
De pronto, noto como la vieja iglesia se ilumino a sus espaldas en un color naranja a la par que sentía un calor abrasador acompañado con un gran poder. Al darse la vuelta, vio asombrado como una columna de fuego apareció cerrando la salida del lugar.
-S-Sek…ttei-sama… ayuda- suplico la mujer apenas consciente.
-Sueltala despacio… demonio renegado- dijo Issei con un tono amenazante y hostil.
-Como quieras- dijo el demonio mostrando soberbia y valor a la vez que dejaba caer a la mujer bruscamente al suelo. Ella no pudo frenar su caída, pues ya no sentía energía en su cuerpo. Aunque si se mostraba alegre de que el poderoso Sekiryuuttei no ignorara el llamado de una simple humana.
-Bien… es toda tuya. Yo me marcho- sentencio aquel demonio pasando a un costado de Issei de manera tranquila. Solo para toparse con una barrera mágica que no lo dejaba salir.
-Abre quieres? No estoy para jugar con un niño…- soltó aquel ser mostrando disgusto.
-Graba esto en tu memoria- dijo Issei antes de moverse rápidamente y tomar el cuello del demonio con su mano derecha.
-No soy un niño! Soy tu pesadilla hecha realidad!- sentencio el castaño antes de encender su cuerpo en llamas logrando aterrar a aquel sujeto.
Residencia Sitri
Sara miraba esto con seriedad, pues llego a pensar que el Sekiryuuttei asesinaría a aquel demonio con brutalidad.
Kyouko, quien siguió a Sara, sintió un poco de miedo al ver el semblante de su hijo.
-No debes preocuparte Kyouko… él no lo matara- Sara había notado la presencia de la madre del castaño y dijo estas palabras para tratar de calmarla.
-Yo… no me preocupaba eso. Solo… me preocupa que Issei se convierta en un demonio igual a los que invadieron nuestra casa- Kyouko no pudo reservar sus dudas y prefirió contárselo a alguien que sabe mucho del tema, como lo es Sara.
-Creo que… el también tiene que escuchar tus palabras Kyouko. Ve a terminar de desayunar, luego hablaremos con el- dijo Sara para tranquilizar a Kyouko. Quien al mirar la expresión tranquila de su amiga, acepto y fue de nuevo al comedor.
Bosque de Kuoh
-Me pregunto a cuantas más personas abras asesinado de esta forma… a cuantas abras torturado. Lo que hiciste a esta mujer y por tus demás víctimas. Sufre! Como ellos lo hicieron. Arde con el fuego del infierno!- proclamo el castaño antes de llenar su mano con fuego y comenzar a quemar a aquel sujeto para luego soltarlo y dejar que el fuego haga su trabajo. Quien comenzó a gritar de dolor y sufrimiento.
Hasta que solo quedaron sus cenizas que eran llevadas por el viento, sin dejar rastro de su existencia.
-Dhaaaaaaaaaaaaa!- grito aquel sujeto mientras sentía como su cuello ardía. Por un momento pensó que todo lo que paso, había sido una pesadilla. Pero ese pensamiento abandono su mente cuando vio a Issei parado frente a él, mirándolo de forma seria.
-C-Como… yo, yo morí! Se sintió tan real!- aquellas palabras llamaron la atención del castaño, quien disimulo bien su asombro.
-Vete antes de que convierta tu pesadilla en una realidad. Y que te quede claro… si vuelvo a ver tu rostro en mi territorio… te hace sentir como tu cuerpo es consumido por mi fuego desde los huesos hasta la piel!- sentencio el castaño para luego ver como aquel sujeto salió corriendo.
Por un momento el castaño vio su mano derecha preguntándose cómo había logrado plasmar sus pensamientos en la mente de aquel sujeto. Pero luego recordó el motivo por el cual estaba allí.
Sin perder tiempo, Issei se acercó a la mujer que apenas y estaba consiente. Estaba desnuda y por esa razón podía apreciar claramente las heridas que tenía y la cantidad de sangre que estaba perdiendo.
-S-S-Seki… ryuuttei… Gra-Gracias- fue lo único que pudo susurrar la mujer antes de quedar inconsciente.
El castaño, sin decir nada cargo a la mujer en brazos y convoco un círculo mágico que los llevaría nuevamente a la residencia Sitri.
Residencia Sitri
Issei apareció en la habitación de regeneración de la casa. Este coloco a la mujer en el agua asegurándose de que su nariz no sea cubierta por el agua. Vio claramente como el agua limpiaba fácilmente la sangre del cuerpo de la mujer dejándola cada vez más expuesta.
Pero el castaño no estaba atento a esto. Estaba más preocupado por encontrar los lugares por donde la mujer perdía más sangre. Y este trabajo se hacía más fácil cada vez que la sangre era limpiada de su cuerpo.
Después de terminar de cerrar las heridas más graves de aquella mujer, veía las demás heridas y moretones en sus brazos, sus piernas y rostro llevando a pensar a Issei, si usar otra vez el Sacred Gear de Asia.
No quería que se supiera todavía sobre este nuevo poder que había adquirido, pero el estado de la mujer le hacía dudar.
[Cierra las heridas de su rostro si es lo que te preocupa, el resto déjalo para que no sea tan evidente. Sácala de ahí, esas aguas no curan moretones, venda sus heridas y ponle algo de ropa… que no la vean asi. Después de todo, ahora te pertenece] aconsejo el dragón para evitar que el castaño se precipitara. Aunque este, estaba más interesado por aquella ultima parte.
-Que quieres decir con eso Ddraig…- pregunto el castaño deteniéndose en seco.
[Mira su pecho] el castaño se asombró al ver como un símbolo aparecía en el medio del pecho de la mujer, para luego desaparecer.
[Ella te convoco ofreciendo su vida y tú respondiste al llamado. Ella marca, demuestra lo que ella ofreció y lo que ahora te pertenece] respondió Ddraig a las dudas del castaño.
-Su vida…- Issei no sabía cómo reaccionar o si aquello era bueno o malo y cada vez más dudas surgían en su cabeza.
[No pienses demasiado en eso ahora, primero concéntrate en la salud de aquella mujer. O solo respondiste a su llamado para verla morir?] comento el dragón sacando a Issei de sus pensamientos.
-Esta bien…- dijo el castaño cerrando todas las heridas del rostro de la joven mujer, para después vendar resto.
Issei estuvo muy avergonzado al vendar las piernas de la mujer. Pero nada se comparó cuando tuvo que vendar su pecho, pues estaban expuestos y trato de no pensar en nada lujurioso mientras hacía eso. Aunque pronto aquellos pensamientos se esfumaron al ver algo en el cuello de la mujer que le llamo la atención.
Ddraig había convocado algo de ropa de fácil colocación, para que el castaño no esté tan avergonzado. Luego de hacer lo dicho por el dragón, Issei dejo a la mujer en la cama que había convocado para sus padres y la cubrió con las mantas que tenía.
Luego salió de la habitación y se dirigió al comedor, para seguir desayunando. No podía parar de pensar en lo que vio y escucho de Ddraig, además esa mujer… tenía un rosario colgado del cuello. Era una enviada de la iglesia, pues Asia también tenía aquel rosario cuando la conoció.
-Issei-nii-san!- grito la pequeña Akane al ver al joven castaño aparecer por la puerta, para después salir corriendo a abrazarlo. La joven se mostraba con lágrimas en los ojos, al parecer algo había pasado mientras él no estaba.
-Mamá quiere obligarme a hacer tarea en sábado!- acuso la pequeña a su madre quien sonrió con nerviosismo al recibir la mirada de todos.
-Entonces no quieres hacer tus tareas?- pregunto Issei mirando a la pequeña.
-No! Es sábado! El sábado es para descansar y jugar!- sentencio la pequeña estando decidida con su decisión.
-Estas segura? Tarde o temprano tendrás que hacerlas… yo diría que las hagas ahora, yo te ayudare asi terminas más rápido y puedes jugar más tiempo- dijo el castaño tratando de convencer a la pequeña mediante la recompensa.
-Prometes que jugaras conmigo?- la pequeña Akane se mostraba avergonzada ante su petición.
-Por supuesto que si… pero antes termina tu desayuno- la pequeña salto de los brazos de Issei, para correr y terminar su desayuno.
-Gracias…- susurro Hikaru mientras le sonreía al castaño. Este por su parte solo asintió para también terminar su desayuno.
-Issei que fue lo que paso antes?- pregunto Takeda interesado en lo que Sara había dicho.
-De alguna manera… suplicaron por la presencia del Sekiryuuttei y según Ddraig puedo elegir si aparecer o no. Es algo que apenas estoy entendiendo… luego se los explicare con más detalles- simplifico Issei su explicación teniendo más curiosidad por otra cosa.
"Que fue lo que paso antes Ddraig? Como pudo ese tipo ver lo que estaba pensando?" comenzó a preguntar Issei mentalmente al dragón.
[Eso mismo estaba investigando compañero. Es una habilidad única de Excalibur Nightmere… y su mismo nombre describe lo que hace] contesto Ddraig que también se había sorprendido hace un momento.
-Nightmere… puedo crear Pesadillas?- susurro el castaño mientras estaba centrado en sus pensamientos. No se dio cuenta de que sus palabras fueron oídas por los demonios, quienes se mostraron algo sorprendidos.
[Si, ahora puedes crearlas. Aunque sería más efectivo contra enemigos que sepas cuáles son sus peores miedos. Y supongo que el efecto será más fuerte si tienes la espada en la mano] opino el dragón también mostrándose bastante interesado en ello.
"Ganar mediante el miedo, ganar sin pelear. Eso sí es muy interesante" pensó para sí mismo el castaño comenzando a idear algún método para leer la mente de los demás y asi averiguar sus peores miedos.
Hasta que recordó que Asa y Hajime pueden alterar los recuerdos de los humanos, tal vez pueda usar ese hechizo para leer la mente de sus enemigos en poco tiempo y encontrar sus miedos para luego usar Nightmere.
-Issei- Souna hablo sacando al castaño de sus pensamientos. Increíblemente para los que lo conocían, este había respondido al primer llamado cuando generalmente tardaba entre dos y tres.
-Hoy iré con Tsubaki al Inframundo a consultarle algunas cosas a Rias… quieres venir?- pregunto la joven de lentes rojos al joven castaño. Quien se mostró algo sorprendido por la oportunidad de ver a su Rey.
-Por supuesto que si- respondió el castaño estando algo ansioso de ver otra vez a sus antiguos compañeros.
-Bien… supongo que entonces te cortare el cabello antes de que vayas- dijo Kyouko queriendo que su hijo este bien presentable para su reencuentro con su ama. Después de todo, él siempre le había contado maravillas de ella.
Inframundo – Territorio Lucifer
Sirzechs ya se estaba impacientando, su esposa no aparecía y ahora no podía dejar su propio territorio por alguna extraña razón. Quería hablar con el Sekiryuuttei, preguntarle si tenía alguna información sobre su esposa y pedirle ayuda para encontrarla.
Su mente no abandonaba la idea de que la desaparición de Grayfia se debía al consejo demoniaco y juro que los mataría de la peor forma si llegaba a confirmar sus sospechas.
La impotencia y la desesperación lo consumían y su único consuelo era su hijo Millicas. No contaba con sus padres pues seguía molesto con ellos, por lo sucedido en la boda de Rias.
Ahora mismo se podía ver al pelirrojo en el balcón de la habitación, observando la luna artificial del inframundo.
-Grayfia… hare todo lo que este a mi alcance para encontrarte y salvarte- juraba el Maou carmesí como todas las noches del inframundo. Aquellas palabras eran acompañadas de una descarga de energía que hacía temblar los cimientos de su castillo.
-Nos llamaste, Sirzechs?- el que dijo eso fue un hombre con lentes y de cabellera de color verde al igual que sus ojos, que estaba vistiendo un traje algo desarreglado y encima de este una bata de laboratorio.
Era acompañado por una mujer de larga cabellera naranja al igual que sus ojos y que llevaba un vestido de color amarillo. Al lado de esta mujer, había otra un poco más pequeña que la anterior con grandes pechos, que tenía su cabello negro atado en dos coletas y que estaba vistiendo un traje de secretaria.
Eran Ajuka Belcebú, Erika Asmodeus y Serafall Leviathán respectivamente.
-Si… mi esposa desapareció y quiero que me ayuden a buscarla. Por alguna razón no puedo salir de mi territorio y ya he mandado a mis piezas a otro lugar- confeso Sirzechs sorprendiendo a los otros Reyes del Inframundo.
-Como que Grayfia-chan desapareció?-
-Como que no puedes salir del inframundo?-
Esas preguntas fueron formuladas por las dos mujeres presentes, que estaban muy preocupadas por las palabras de Sirzechs. Pero Ajuka solo se mantenía callado observando con severidad a aquel hombre de cabello pelirrojo.
Las expresiones de sorpresa de ambas mujeres desaparecieron solo para poner una cara de decepción y tristeza.
-Serafall, Erika…ya se dieron cuenta cierto?- pregunto Ajuka a sus dos acompañantes presentes, que solo asintieron con la cabeza. Erika levanto su mano y en ella apareció un círculo mágico del mismo color que su cabello del cual salió un gran pulso mágico.
Ellos estaban en una sala elegante, con sofás, un mini bar, un gran televisor y diversos adornos más. Con el pulso mágico de Erika una barrera de ilusión empezó a caer lentamente, demostrando que toda la sala estaba hecha un desastre. El televisor tenía la pantalla totalmente rota, los sofás estaban volcados, el mini bar estaba desecho y había un montón de botellas de bebidas rotas y vacías.
Los adornos estaban hechos trizas y dispersados por todo el suelo del lugar… y allí en medio de todo el desastre, sentado y apoyado en la pared, se encontraba Sirzechs todo desarreglado y muy mal.
Tenía ojeras, se veía a leguas que no se había dormido en días. Su ropa estaba toda desalineada al igual que su cabello y de él emanaba un muy fuerte olor a alcohol, además de que estaba sosteniendo una botella de aquel líquido embriagante vacía.
-Je. Y yo que creí que lo había hecho bien esta vez…- admitió un moribundo Sirzechs mientras trataba de beber un poco de aquella botella que sostenía solo para ver que estaba vacía y luego arrogarla lejos con rabia provocando que se rompiera.
Ajuka miraba con lastima a su viejo amigo, Serafall lo miraba con una expresión triste y Erika solo apretaba los puños con rabia, pues nunca le gusto ver a sus amigos de tal forma. Ninguno esperaba volver a ver a Sirzechs de esa manera, la primera vez fue cuando creyó que Grayfia lo había abandonado y ella solo había ido a despejar y aclarar sus ideas durante un tiempo.
-Grayfia desapareció y yo no puedo ir buscarla… tampoco puedo ir a ver a mi hijo porque no puedo salir de aquí, solo lo veo cuando viene a visitarme. Soy un inútil, un tonto, un imbécil… de que me sirve ser el demonio más fuerte en todo el inframundo, si no puedo proteger a mis seres queridos?- las palabras del Lucifer actual estaban cargadas con rabia, dolor y tristeza mientras sus ojos derramaban lágrimas.
-Aun cuando eres el demonio más poderoso de todos nosotros… eres débil, sientes dolor, tristeza y soledad, pero eso te hace humano- decía Ajuka mientras se acercaba a su amigo, para tenderle la mano y ayudarle a levantarse.
-No me malentiendas, es bueno ser humano… sino lo fuéramos seriamos solamente monstruos o seres extraños carente de sentimientos. Te ayudaremos a encontrar a tu esposa… solo dinos que tenemos que hacer y nosotros lo haremos- decía el Maou peliverde mientras le sonreía a su viejo amigo.
-No importa que tengamos que hacer… nosotros te ayudaremos, tú lo has hecho mucho por nosotros, te devolveremos el favor, además eres nuestro amigo- decía Erika con una sonrisa apoyando las palabras de Ajuka a su manera.
-Si, además Grayfia-chan es una gran amiga para nosotros, a pesar de que alguna vez fue nuestra enemiga, es una gran persona y que puede llegar a dar mucho cariño y consuelo… cuando es necesario, y quiero ayudarla- decía Serafall recordando las veces que Grayfia ayudaba a consolarla cuando se deprimía mucho cuando no podía ver a su querida hermana menor y a su madre.
Sirzechs estaba sin palabras, sus amigos Maou estaban ahí dispuestos a ayudarlo todo lo que podían.
-Gracias… enserio, muchas gracias- agradeció Sirzechs mientras se levantaba tratando de recomponerse.
-Bien… llévame a la habitación donde ella descansaba- pidió el Maou Belcebú.
-No puedo… no puedo salir de aquí. Ella estaba en casa de mis padres cuando desapareció. Que es lo que buscas?- explico y pregunto el Maou Lucifer.
-Acabo de descubrir que los círculos mágicos dejan una pequeña esencia que indican hacia donde fueron creados de manera precisa. Si no es muy tarde, lograre identificar hacia donde se la llevaron o hacia donde huyo- respondió Ajuka llamando la atención de Sirzechs pues él no tenía idea.
-Bien… vayan al territorio Gremory pero que los demonios del Concejo no se enteren. Si ellos están detrás de eso, no deben saber que me ayudan. Por ahora manténgase al margen con ellos… y luego los asesinaremos si tienen algo que ver- sentencio Sirzechs liberando parte de su poder accidentalmente.
Territorio Gremory
Ajuka, Erika y Serafall habían llegado a la mansión de los padres de Sirzechs. Habían camuflado sus auras y cambiado sus apariencias para pasar como simples sirvientes.
Fue algo tardado, pues las otras sirvientas con más rango cada vez que se cruzaban con ellos les ordenaban hacer una que otra cosa, pero al fin habían logrado encontrar la habitación donde Grayfia estuvo.
-Donde están esos chicos nuevos? Tienen que limpiar los jardines nuevamente, dejaron muchas cosas sin hacer- aquellas palabras tensaron a los tres Maou quienes se apresuraron a entrar en la habitación para no ser encontrados por aquella joven Maid quien siempre los encontraba cuando trataban de escabullirse.
Una vez dentro de la habitación, pudieron respirar con tranquilidad pues ya estaban a salvo. Los tres tomaron sus apariencias originales y Ajuka comenzó a analizar la habitación, encontrando un pequeño rastro que se dirigía al mundo humano.
Era un círculo mágico creado por Grayfia, con eso estaba convencido de que había huido pero no tenía idea de que o de quien.
-Bien… vayan y busquen en el mundo humano, precisamente en Japón… ahí es donde Grayfia activo el portal- ordeno el Maou Belcebú mientras un círculo mágico cambiaba sus ropas.
-Y tú que harás, Ajuka?- Pregunto Erika mientras hacía lo mismo que el hombre de cabello verde.
-Yo regresare con Sirzechs, le ayudare a romper el sello que lo retiene en su castillo y nos uniremos en la búsqueda después- respondió Ajuka yéndose por un círculo mágico de vuelta al castillo Lucifer.
-Bien… tu comienzas por el oeste y yo el este?- pregunto Serafall sabiendo que en el este podría desviarse un poco para visitar a su madre y hermana.
-Está bien… pero no te desvíes demasiado Sera-chan- dijo Erika marchándose por un círculo mágico hacia el mundo humano.
-Uhm! No soy una niña que se distrae con todo! Además no le veo nada de malo visitar un momento a la familia- dijo Serafall mientras hacía un puchero antes de marcharse. De esa forma los 4 Maou fueron a hacer su respectiva misión para encontrar a Grayfia.
Territorio Phoenix
Al mismo tiempo que los Maou se dirigían al mundo humano, Issei, Souna y Tsubaki aparecían en la entrada de la mansión de los líderes del territorio.
Issei estaba asombrado por los colores del jardín y de la mansión. Que era de un color naranja y sus distintas variaciones haciendo alusión al fuego del ave inmortal de su clan.
-Wow… sí que adoran el fuego por aquí- dijo Issei un poco asombrado por la extravagancia del lugar.
-Y aquí es de noche- revelo Souna quien miraba a Issei algo extrañada.
-No habías estado en el inframundo antes?- pregunto Tsubaki algo extrañada.
-Uh? Ah, si ya había estado aquí. Pero nunca entre a la Mansión Gremory ni me aleje mucho del territorio. Esta es la primera vez que veo una mansión de los líderes de clan- comento el castaño mientras su mirada pasaba de un lugar a otro admirando los paisajes del enorme jardín.
-Bienvenidas, Sona-sama y…- dijo una Maid acercándose a recibir a los jóvenes recién llegados.
-Hyoudou Issei, soy el Sekiryuuttei- se presentó el castaño ante la Maid, quien inmediatamente hizo una reverencia formal.
-E-Es un honor, Sekiryuuttei-sama- a Issei le llamo la atención el reaccionar de la joven Maid, aunque luego se lo preguntaría a Souna.
-Hemos venido a visitar a Rias… por favor infórmale de nuestra llegada- pidió Souna sabiendo que al castaño no le agrado aquella reverencia de la Maid Phoenix.
-Si… iré de inmediato- dijo la Maid antes de adentrarse una vez más en la mansión a paso rápido.
-Por qué reacciono de esa manera ante mi presentación?- pregunto el castaño mirando a Souna.
-Ellas sienten que clase de piezas somos… sabe que soy la reina de Sona y no se dirigió a mí con la misma formalidad con la que la trato a ella ni siquiera me saludo- comenzó a explicar Tsubaki mientras miraba al castaño.
-Ella ya sabía que eres un Peón, aunque se negó a creerlo al sentir tu poder. Seguramente pensó que eras alguna otra pieza del ajedrez. Pero se sintió estúpida cuando te presentaste… como era posible que alguien como ella haya confundido a un simple Peón con el Sekiryuuttei actual?- termino la joven de cabello largo sintiéndose algo discriminada por la actitud de la Maid.
-Asi que incluso las Reinas son separadas del estatus de sus Reyes… es algo que tendré en mente para el futuro- dijo Issei pensando en cómo comportarse frente a otros demonios, aunque claro, esta regla la ignoraría.
-Issei!- aquella conversación fue interrumpida por Rias, quien salió cubierta solo por una toalla y estando aun mojada. Al parecer estaba bañándose hace poco.
Asi como estaba, salto a abrazar a Issei quien se vio sorprendido por el estado de su Rey. Al estar asi, no pudo esquivar a Rias quien hundió el rostro del castaño en su pecho mientras lo abrazaba con cariño.
-A-A mí también me alegra verla… Rias-sama!- dijo Issei que, sorprendentemente para las chicas que lo acompañaban, trataba de separarse de la joven pelirroja.
-Creo que no lo dejas respirar Rias- opino Souna, logrando que la esposa de Raizer soltara al joven Sekiryuuttei. Quien una vez libre tomo una gran bocanada de aire, aliviando sus pulmones.
"E-Esa chica no tiene vergüenza?"
"Al parecer no…" opinaron Akemi y Yami, desde donde estaban, mientras se tapaban los ojos.
-No debería salir asi, Rias-sama- opino Tsubaki estando también un poco avergonzada al ver a Rias.
-Deberías agradecer que ahora por lo menos recordó usar una toalla, cuando éramos niñas y su hermano llegaba, salía rápido de la bañera para recibirlo. Sin tomar en cuenta de que estaba desnuda- comento Souna recordando viejos tiempo. Ella vio a Issei pensado que este estaría perdido en su mundo imaginando cosas lascivas.
Pero se sorprendió al ver a este muy serio mirando en una dirección sin prestar atención a su historia.
-Issei-
-Que? Que sucedió?- con eso había confirmado su pensar. Algo le había llamado la atención hace poco y por eso perdió noción de lo que estaba sucediendo.
-Bien, como sea… qué es lo que los trae aqui- pregunto Rias que ya estaba vistiendo casualmente mientras observaba a Issei.
-Queríamos consultarte sobre la función y otras cosas del Comité Disciplinario- dijo Souna llamando la atención de su amiga.
-Y yo quería pedirte si podías retirar los sellos que pusiste en mi antes del Rating Game- menciono el castaño sorprendiendo a Rias, pues no sabía que este se había enterado.
-Como lo?-
-Lo supe desde que no pude usar mis habilidades en toda su capacidad durante el Rating Game… sabía que algo estaba limitándome. Luego me di cuenta de los sellos- respondió el castaño a la duda que tenía su ama.
-Oh… ya veo. Y, no estas molesto?- pregunto Rias estando un poco apenada por sus actos. Además de recordar cuando se enfrentó a esos dos demonios en aquella fábrica abandonada.
-No, por qué debería? No es algo tan malo. De ese modo aprendí a usar cada habilidad y recurso que tenía- respondió el castaño tratando calmar a su rey, quien mostraba una expresión de culpabilidad.
-De acuerdo… síganme- dijo Rias sacando esos pensamientos de su mente para comenzar a caminar hacia los jardines de la mansión. Issei, Souna y Tsubaki solo comenzaron a seguirla.
Issei admiraba la tranquilidad que emanaba aquel lugar. Las flores exóticas que había llenaban de color el jardín produciéndole alegría.
"Sueño con el día en el que pueda recoger flores con mis amigas… o contigo" pronto su andar se detuvo en seco. Esa era la voz de Asia. Había recordado algo inesperado.
-Sucede algo, Issei?- pregunto Souna mirando al castaño, quien se mostraba sorprendido y confundido. Rias y Tsubaki también lo miraban algo preocupadas.
-Yo… no, no es nada- respondió el castaño volviendo a caminar, esta vez mirando con nostalgia aquel campo de flores.
-Bien, ya llegamos- dijo Rias llamando la atención de los demás, quienes vieron un pequeño lugar de descanso. Había un par de sillas, una pequeña mesa y una pequeña fuente en forma de Phoenix.
-Tomen asiento- invito Rias queriendo sentarse al lado de Issei, pues quería pasar tiempo con el miembro más nuevo en sus piezas. Y había logrado su cometido, mientras Souna y Tsubaki se sentaban en otra silla.
-Bien… por donde comienzo. El Comité Disciplinario tiene la función de vigilar los pasillos y alrededores de una escuela, y para diferenciarlos de otros grupos se los identifica con una banda en el brazo izquierdo o derecho- comenzó Rias que no había olvidado el motivo por el cual la estaban visitando.
-Sí, recuerdo que lo mencionaste e Issei ya eligió el símbolo con el que se los diferenciara- las palabras de Souna, llamaron la atención de Rias quien no dudo en preguntar.
-Como? Issei ya eligió símbolo?- la joven pelirroja se mostraba realmente confundida.
-Supongo que olvide decírtelo… yo voy a ser el nuevo presidente del Comité Disciplinario, Rias-sama- revelo el castaño mirando a su rey, quien mostro rápidamente una enorme sonrisa.
-De verdad?! Felicidades, Issei!- grito Rias llena de emoción, pues sabía que Souna no lo elegiría solo porque sí.
-Bien, podrían ponerle algún sello mágico en las bandas para que no los falsifiquen- dijo Rias sugiriendo una idea muy buena a su joven Peón.
-Lo tendré en cuenta mi Rey…- respondió el castaño quien otra vez había sido capturado por la joven pelirroja.
-Issei-sempai?- ante ese llamado el castaño no pudo evitar voltear para mirar a quien había dicho esas palabras.
-Koneko-chan?- el castaño inmediatamente reconoció a la joven albina que estaba detrás de él.
También pudo ver que mucho más atrás de ella Akeno, Kiba, Raizer y su sequito vestidos con ropas casuales estaban caminando hacia donde ellos estaban. Pero alguien del sequito de Raizer le llamaba la atención.
Una chica joven con el pelo largo y rubio y ojos azules oscuros. Su cabello estaba atado en dos coletas dobles de grandes rizos, con cintas azules para mantenerlos en su lugar. Usaba un vestido de color morado claro con detalles en púrpura oscuro y un arco azul en la parte delantera.
-Vaya, esto sí que es un reencuentro. Es un gusto verla nuevamente Sona Sitri-sama- saludo la chica rubia con un tono orgulloso.
-Ella es la hermana menor de Raizer… ella es- menciono Tsubaki parándose a un costado del castaño y susurrándole esto al oído.
-No necesito que los simples sirvientes me presenten, yo soy…-
-Ravel Phoenix, cuarta hija y heredera del clan Phoenix. Verdad?- el tono usado por Issei llamo la atención de las jóvenes que la acompañaban.
-Recuerdo tu presentación la primera vez que nos vimos. No sabía que el clan Phoenix criaba a sus hijos para ser engreídos. Supongo que el único que puede rescatarse es tu hermano… los otros deben ser unos idiotas como tú- sentencio el castaño hiriendo un poco el orgullo de Ravel y defendiendo a Tsubaki, que estaba asombrada.
-No hables asi de mis hermanos! Ellos son tan poderosos que podrían borrarte solo con respirar- refuto Ravel no queriendo que aquel simple Peón mancille el nombre de sus hermanos.
-Basta Ravel… debes ser más cortes con los invitados que tenemos- Al llegar Raizer la joven bajo la cabeza avergonzada de su actitud.
El tercer heredero e Issei se miraron fijamente con una expresión seria mientras el ambiente se ponía pesado. Algo que sorprendió a Rias y Souna, pues no esperaban aquel cambio radical en la actitud del castaño.
-Lamento el comportamiento de mi hermana, no sabe mucho sobre ti- dijo Raizer con un tono serio.
-Pues deberías enseñarle, tal vez yo tenga auto control. Pero estoy seguro que los demás demonios de clase alta no toleraran su comportamiento- respondió el castaño secamente.
-No te preocupes por eso, me encargare personalmente de enseñarle sobre tu historia… Sekiryuuttei-sama- comento Raizer sin dejar aquella actitud seria. Ravel estaba sorprendida… no sabía que aquel sujeto estaba ahí como Sekiryuuttei, después de todo antes solo era el miserable Peón de Rias. Por su parte, Issei no respondió.
Las siervas de Raizer acababan de llegar y no entendían aquella atmosfera entre su Rey y el joven Peón de Rias.
-Je… supongo que esta es la tensión que hay entre seres que manipulan el fuego como su rasgo principal. Recuerdo que sentí lo mismo durante nuestro enfrentamiento en el Rating Game… algunas cosas nunca cambian- dijo el castaño amenizando el ambiente y comenzando a ignorar a la joven rubia quien lo miraba, ahora, con curiosidad.
-Uf, por un momento pensé que comenzarían una pelea- menciono Souna estando algo aliviada.
-Sí, yo también. No quiero que vuelvan a hacer eso!- grito Rias que apenas empezaba a relajarse.
-Muy bien mi amor/ Muy bien mi Rey- dijeron ambos hombres al mismo tiempo mientras agachaban la cabeza.
-Hola de nuevo, Issei-kun- saludo Kiba que era acompañado de una joven con cabello castaño claro y ojos verdes. Usa una diadema que cruza su cabello y frente. Y a pesar de usar ropas casuales lleva consigo una espada y una daga.
-Hola Kiba y tú eres… Karlamine, verdad?- saludo el castaño haciendo un pequeño esfuerzo en recordar el nombre de la joven al lado de su compañero de sequito.
-Sí, es un gusto verlo de nuevo Sekiryuuttei-sama- saludo la joven castaña sorprendiendo un poco a sus compañeras. Después de todo no escucharon la forma en la que su Rey se había presentado ante Issei.
-Karla-chan… no deberías tratar asi al Peón de Rias-sama- susurro una mujer aprovechando que el caballero rubio estaba charlando con joven castaño. Esta mujer tiene grandes y notables pechos, con el pelo largo púrpura, ondulado y largo hasta su cintura. Sus ojos hacían juego con su cabello.
-Pero Yubelluna-sama, el llego aquí presentándose como Sekiryuuttei… no como un Peón- aquel dato sorprendió a la mujer de cabello púrpura.
-Y como sabes eso?- interrogo la Reina del sequito de Raizer, mirando como este último charlaba con su esposa y la heredera del clan Sitri.
-Escuche a Julia-san lamentarse con las otras sirvientas el cómo había confundido la esencia de un simple Peón con la del legendario Sekiryuuttei- aquella información le hizo entender a Yubelluna, que el castaño estaba allí ostentando un título importante.
-Issei-kun… te gustaría un combate de entrenamiento como los viejos tiempos?- pregunto Kiba queriendo recordar algunos viejos momentos con su compañero.
-No seré tan fácil de vencer como antes Kiba… yo no tengo problemas, pero nuestro Rey debe estar de acuerdo- dijo el castaño mirando a Rias junto con el joven rubio. La joven pelirroja por su parte, dudo un poco al principio pero al final acepto y convoco una pequeña arena de combate donde sus piezas se enfrentarían otra vez.
-Akeno, Koneko… quiero que ustedes también participen- pidió Rias a sus otras dos piezas que aceptaron sin protestar. Ellas también mostraban curiosidad en el la fuerza que había ganado el castaño.
-Te ayudamos?- pregunto Akeno mientras convocaba un círculo mágico para cambiar la ropa de sus compañeros y la de ella misma en unas con las que podrían pelear más cómodamente.
-No, está bien. Yo puedo hacerlo solo- dijo el castaño que ahora vestía el uniforme de la academia.
-Sí que eres nostálgico, eh?- opino Kiba viendo como su compañero se ponía en posición para comenzar.
-Esta pelea será distinta a las anteriores… todos hemos mejorado desde la última vez. Demuéstrenme lo que aprendieron y yo haré lo mismo- dijo el castaño convocando su espada para hacer de la pelea más llevadera.
El encuentro duro apenas media hora, en la que Issei había comenzado ofensivamente invitando a sus antiguos compañeros a atacar.
Rias miraba asombrada las nuevas habilidades del castaño, como su nueva velocidad y fuerza además de su notable mejora en el uso de la espada. Fue ella misma quien corto el combate, pues no quería que usaran todo lo que tenían por temor a causar una gran destrucción.
-Ara, Ara Issei-kun… mejoraste mucho en la magia- opino Akeno después de ver el uso del fuego de su joven compañero.
-Sí, también me sorprendió mucho tu velocidad… aunque me hubiera gustado verte manejar dos espadas- opino Kiba sabiendo que Issei poseía a Gram, después de todo su Rey se lo había contado solo a él.
-También tiene más fuerza, Issei-sempai- aporto Koneko mientras comenzaba a comer una galleta, que las sirvientas habían traído para compartir.
-Ustedes también se han vuelto más fuertes… pero sé que pueden dar más- agradeció el castaño mientras miraba a Akeno, a la vez que recordaba que ella era parte un Ángel Caído.
-Bueno, creo que deberíamos irnos… tengo que ayudar a la pequeña Akane con sus tareas- opino Issei que ahora estaba parado junto a Souna, quien mostro una pequeña sonrisa.
Este pequeño detalle no había sido notorio hasta ahora, por lo menos para Rias. Souna estaba sonriendo al lado del joven castaño… algo que no pasaba cuando este se alejaba un poco. No era una sonrisa forzada, era una sincera. Rias se dio cuenta, de que Souna disfrutaba de la compañía de Issei e incluso este se veía un poco más contento que antes.
-Un momento Sekiryuuttei-sama… podría pedirle un favor?- pregunto Raizer dirigiéndose a Issei por el título que ostentaba. El hombre de rubios cabellos tenía curiosidad sobre Gram, y quería saber si el castaño estaba dispuesto a enseñárselas.
-Se lo que quieres pedir, Phoenix… y la respuesta es no- sentencio el castaño sabiendo las intenciones de Raizer.
-Que era ese favor Raizer?- pregunto Rias curiosa de saber el motivo por el cual Issei tendría una respuesta tan seca.
-Quería… ver a Gram- la joven pelirroja abrió los ojos con sorpresa. Había olvidado ese pequeño detalle. Después de todo ella también sentía curiosidad.
-Podrías Issei… por favor? Si dices que no otra vez, lo comprenderé- esta vez fue turno de Rias de pedírselo, pero no obligaría a su Peón a hacer algo que no quería.
"Está bien Issei, no hay problema. Solo que no traten de empuñarme… o morirán" El castaño estaba decidido a responder otra vez que no, pero fueron las palabras de Yami quien lo convencieron al final.
-Bien… pero que quede claro. No debe salir de este círculo de personas- dijo el castaño teniendo claro que no quería que ese secreto llegase a oídos de los miembros del Concejo Demoniaco.
-Si el secreto llega a esparcirse, yo entregare mi vida por la de mi esposa y las de mis siervas…- declaro el tercer heredero Phoenix ante Issei, quien no mostraba muchas ganas de cooperar.
-Si el secreto se llagara a esparcir Raizer… yo estaré muerto antes de que te enteres- sentencio el castaño duramente ante las palabras del heredero.
Esas palabras le dolieron a sus compañeros, pero no podían contradecirlo… sabían perfectamente que los miembros del concejo lo estaban buscando y no dudarían en sacarlo del mapa lo antes posible si se llegaran a enterar que es el portador de Gram.
-Gram…- susurro el castaño para que inmediatamente un aura negra saliera de su brazo derecho para luego acumularse en su mano. Al disiparse aquella aura se podía ver a la legendaria espada demoniaca, aquella que alguna vez fue empuñada por el antiguo Lucifer.
-E-Es… hermosa- dijo Kiba sintiendo unas enormes ganas de empuñarla. Gram por su parte ahora levitaba en frente de los demonios presentes.
Souna y Tsubaki también estaban asombradas. Era que iban a consultarle esto apenas despertara hace una semana, pero las cosas que pasaron después se lo impidieron hasta que lo olvidaron.
-P-Puedo?- titubeo Kiba queriendo empuñar a Gram.
-Dice la leyenda que mata a quienes osen empuñarla sin haber sido elegidos… estas seguro Yuuto-kun?- pregunto Karlamine quien también miraba con admiración aquella espada. Pero justo antes de que Kiba pudiera empuñarla, Issei la tomo del mango apartándola de los observadores.
-Buena observación Karlamine… y es verdad, ella me lo dijo. Matara a cualquiera que la empuñe que no sea yo- revelo el castaño llamando aún más la atención de los espadachines presentes.
-Tiene conciencia?!- preguntaron ambos jóvenes mirando con entusiasmo a Issei.
-Solo habla conmigo… con nadie más- respondió el castaño sabiendo que no era prudente revelar las apariencias humanas de las espadas que poseía.
-Bien… muchas gracias por los concejos Rias, pero ya debemos irnos. Issei debe ponerse al día con sus tareas también. Después de todo falto muchos días a la escuela- dijo Souna que no quería que aquellos espadachines fanáticos siguieran presionando al joven castaño.
-Había olvidado eso, creo que quiero quedarme un poco más- soltó Issei con mala gana. Sabía que tendría que completar muchas cosas.
-Yo te ayudare asi que no te quejes!- grito Souna molesta de que el castaño se mostrara desanimado justo en esa situación.
-Yo también te ayudare asi que no muestres esa cara- le susurro Tsubaki al oído aprovechando que los demás mantenían sus ojos sobre Souna después de lo que había hecho.
-Gracias Tsubaki- el castaño sonrió tan cálidamente que la joven de cabello largo se sonrojo por lo lindo que se veía.
-N-No es nada…- tartamudeo la joven de cabello largo mientras comenzaba a jugar con sus ropas.
-Supongo que ya habrá otras oportunidades para encontrarnos…- dijo el castaño mientras creaba un círculo mágico para los tres.
-Oh! Espera Issei!- grito Rias deteniendo la partida de los tres jóvenes.
-Casi lo olvido…- la pelirroja se acercó al castaño y posó sus manos en el pecho de este. Pronto el castaño sintió como los sellos dentro de su cuerpo comenzaron a romperse liberando todo el poder que contenían.
-Listo… los sellos ya no están- dijo Rias una vez terminada su labor mientras le sonreía cálidamente a su único Peón.
-Gracias Rias-sama… hasta pronto- agradeció el joven castaño mientras volvía a crear el círculo mágico.
-Hasta pronto… Ise- con aquellas palabras los tres jóvenes desaparecieron rumbo el mundo humano.
Raizer vio que su esposa comenzó a bajar la cabeza poco a poco hasta terminar mirando el suelo con una sonrisa melancólica. Sabía perfectamente que ella extrañaba el mundo humano, recordaba las cosas que ella le contaba después de sus días allí y supo… que si seguía allí, poco a poco se apagaría.
-Que te parecería volver a estudiar en el mundo humano… asi estarás más cerca de él y tus amigas- propuso Raizer quien no veía a su esposa tan feliz desde el día que se casaron.
-Me encantaría!- dijo Rias muy emocionada por volver a habitar el mundo humano después de varios meses.
-Bien… yo hablare con Sirzechs-sama mañana para que puedas volver el lunes- Raizer estaba feliz al ver a su esposa tan contenta y por eso no quería hacerla esperar tanto.
-Gracias mi amor!- grito la joven pelirroja antes de besar apasionadamente a su marido, quien correspondió el gesto con cariño.
-Además, Ravel también ira. Allí aprenderá a comportarse como una chica de su edad- dijo Raizer mirando seriamente a su pequeña hermana, que se escondía detrás de Yubelluna.
Mundo Humano – Horas Después
El castaño ya había terminado sus deberes con ayuda de Souna y Tsubaki y también ya le había ayudado a Akane a terminar sus deberes. Ahora mismo jugando con ella a las escondidas. Akemi y Yami también se sumaron al juego pues les agradaba ver la sonrisa de la pequeña Akane.
-Bueno… creo que ya es suficiente por hoy- menciono el castaño estando un poco agitado después de tanto correr tras la pequeña.
-Vayan a lavarse las mano, mamá seguramente ya tendrá la cena lista- dijo el castaño viendo el reloj, que marcaban las 9 de la noche.
-Yo ganare!- grito Akemi antes de salir corriendo y dejar atrás a su hermana y a la pequeña.
-Oye eso es trampa!- Yami tomo a la pequeña Akane en brazos y comenzó a perseguir a su hermana.
[Compañero… esta por despertar] justo en ese momento Ddraig le anuncio algo muy importante a Issei, que sabía perfectamente de que se trataba.
-Bien… iré enseguida. Seguramente tendrá hambre cuando despierte- el castaño comenzó a dirigirse a la cocina en busca de algo para que aquella mujer comiera al despertar.
-Hola mamá, ya está lista la comida?- dijo el castaño mientras entraba a la cocina y veía a su madre y Sara terminar de preparar la cena.
-Sí, hoy prepare hamburguesas! Sara-san me ayudó mucho- Kyouko sonreía mientras veía a la avergonzada mujer pelinegra, después de todo ella muy pocas veces cocinaba.
-Enserio? Qué bien!… pero creo que no comeré con ustedes. Ella está por despertar- Issei se empezó a sentir un poco mal, al saber que posiblemente no coma con su familia y amigos.
-No te preocupes… ya me estaba empezado a preocupar por esa chica. Llévale esto, nosotros te esperaremos para cenar… no te olvides de hacerla subir- incluso Issei se mostró sorprendido por la acción de su madre y sus palabras. Mientras recibía una botella de agua un plato con algunos sándwiches ligeros.
-S-Sí ya… ya voy- dijo simplemente el castaño, que ya había entendido el comportamiento de su madre.
Después de ello, el castaño comenzó a bajar las escaleras hacia la habitación regenerativa. Entro y se sentó a un costado de la cama esperando pacientemente a que la joven mujer se despertara.
Y no paso mucho tiempo para que la mujer de rubios cabellos empezara a despertar. Ella sentía una gran comodidad y calidez como hace días no sentía. No quería despertar, pero su cuerpo demandaba alimentos para poder subsistir.
Al tratar de incorporarse, sintió un gran dolor por todo su cuerpo y fue eso mismo lo que le ayudo a recordar algo de lo que había pasado hace unas horas. Pensaba que solo había sido una pesadilla producto de no haber comido hace días y el cansancio que tenía.
Al mirar a su alrededor vio que estaba en una sala muy bonita y podía escuchar el sonido de agua caer, cosa que le traía paz. Al seguir explorando con la mirada, esta se detuvo en la silueta de un joven de cabello castaño quien tenía su mirada perdida en el agua.
-Qui-Quien eres tú?- fueron las temblorosas y débiles palabras que apenas y pudo pronunciar.
No sentía hostilidad o malicia de aquel joven, y por esa razón se animó a preguntar. El castaño por su parte miro sorprendido a la mujer, pues creía que iba a ser incapaz de hablar hasta que por lo menos le diera un aumento de energía.
-Me alegra de haya despertado, señorita- dijo Issei sonriendo tranquilamente para no preocupar a la mujer.
-Me… Me llamo Griselda… Quarta- trato de presentarse la mujer sintiendo dolor incluso al respirar.
-Mi nombre es Hyoudou Issei. Tu invocaste mi nombre esta mañana- se presentó el castaño haciéndole recordar a la mujer todo lo sucedido hace horas.
-Se-Seki… ryuuttei-sama- pronuncio la joven mujer con mucho esfuerzo.
-Ten, traje algo para que puedas comer y beber- dijo Issei mientras le acercaba a la mujer lo que había mencionado.
Se podía ver que Griselda ansiaba comer lo que el Sekiryuuttei había traído, pero no podía levantarse debido al dolor. Issei sabia la sensación que tenía aquella mujer, y decidió curarla un poco más pero en secreto.
-Ahora voy a darte un aumento de energía… asi podrás levantarte y comer- el castaño había ideado con ayuda de Ddraig disfrazar la curación mediante un aumento de energía. Esto para mantener en secreto el despertar del Sacred Gear de Asia.
[Transfer]
Inmediatamente después de que esas palabras se escucharan, Griselda sintió como su cuerpo recibía energía a la vez que parte del dolor que sentía se fue atenuando. Esto gracias al Twilight Healing.
-Muchas Gracias Sekiryuuttei-sama- esta vez la mujer rubia hablo sin cortes y con una voz más fuerte. Antes de tomar lo que el joven le había traído para que comiera.
En verdad estaba agradecida de que el mismísimo Sekiryuuttei acudiera al llamado de una simple exorcista herida. Y que este la haya cuidado hasta recuperarse mínimamente la alegraba aún más.
Luego de un tiempo en silencio, Issei quería sacarse una pequeña duda que tenía. Después de todo, aquella mujer tenía un rosario idéntico al que Asia tenía.
-Sé que acaba de despertar, pero quiero que me responda algo…- comenzó Issei sin saber muy bien como formular su pregunta.
-Es usted una enviada de la iglesia?- al no encontrar maneras suaves, el castaño decidió ser directo.
Griselda se mostró muy sorprendida al ser consultada sobre ese hecho, ya que no se explicaba porque él tenía aquella sospecha y dudaba mucho que le preguntara eso a todos los que ayudaba.
-S-Sí… lo fui alguna vez. Pero como lo supo?- respondió Griselda llamando la atención del castaño con su respuesta.
-Ese rosario… lo conozco bien. Solo se lo dan a miembros importantes de su facción en la tierra, una amiga me lo contó- se explicó Issei dando una explicación simple, pues no quería profundizar en detalles. La mujer noto esto, y no le preguntaría sobre eso ahora.
-Ahora… ya no perteneces a la iglesia, verdad?- siguió el castaño con sus preguntas, teniendo verdadera curiosidad. Ella, sintiendo un poco más de confianza, se dispuso a contestar la pregunta.
-Ellos encubrieron algo… muy importante durante mucho tiempo. Dios esta…-
-Muerto… ya lo sé. Michael ocupa su lugar. Pero lo mejor es mantenerlo en secreto para las demás facciones- interrumpió el joven castaño sabiendo que mencionar eso era muy difícil para alguien creyente.
-Cuando los enfrenté, me acusaron de herejía y tuve que huir. Empezaron a tratar de cazarme- siguió contando Griselda agradeciendo que el joven Sekiryuuttei ya supiera lo de su Dios. Eso la llevaba a pensar que había hecho investigaciones por su cuenta.
-Alguien me recomendó venir a Kuoh, me dijo que aquí podría solicitar su protección por que usted maneja parte de la ciudad. Tarde dos meses en llegar a Japón a pie a pesar de mi velocidad. Las últimas dos semanas no pude dormir ya que sentía que alguien me estaba siguiendo. Y no pude comer porque ya no tenía dinero y robar… no está bien- continuo la mujer con su relato, teniendo algunas pausas para seguir comiendo ya que verdaderamente estaba hambrienta.
-Estaba muy cansada y débil cuando ese sujeto me encontró. Me persiguió por días… sentí que simplemente era un juguete. Ya veía todo perdido… cuando invoque tu nombre y respondiste. Me salvaste… y estoy muy agradecida contigo- dijo Griselda mientras sonreía entre lágrimas hiriendo levemente el corazón de Issei.
-Que puesto ocupabas en la iglesia?- pregunto el castaño queriendo saber el cargo que ella poseía.
-Fui Exorcista Maestra de Elite… durante 10 años- con aquella respuesta Issei sabía que a los miembros de la iglesia no le importaban el rango o la cantidad de años que haya pasado esa persona al servicio de Dios, si lo acusaban de herejía lo perseguirían hasta la muerte.
Griselda trataba de calmar sus lágrimas pero por alguna razón seguían saliendo. Recordaba la impotencia y el miedo que sintió y no podía parar de llorar.
-Ahora estas en mi territorio… y todos los que osen tocarte antes tendrán que pasar sobre mí- dijo el castaño mientras abrazaba suavemente a la mujer que descargo su miedo en el hombro del joven castaño.
Después de un tiempo de silencio en el que Griselda se tranquilizó y en el que Issei medito por un tiempo con Ddraig, este último hablo.
-Sabes lo que significo convocarme, verdad?- comenzó Issei teniendo algo de problemas al querer tocar el tema de conversación.
-Que significo?- pregunto Griselda algo confundida por la mirada del castaño.
-Tu entregaste tu vida para que yo te salvara… no controlo todavía bien ese aspecto, pero ahora de cierto modo, me perteneces- siguió el castaño apuntando a su pecho, acto que fue imitado por Griselda que vio como apareció un símbolo brillando en un color escarlata por un momento antes de volver a desaparecer.
-Créeme… no lo hice de manera voluntaria, incluso fue la primera vez que alguien me convoca, perdón- se disculpó el castaño sabiendo que posiblemente esa situación le disguste a aquella mujer.
-No importa… tú fuiste el único que respondió a mis llamados de auxilio. Aun si Michael reemplazo a Dios, el tampoco mostro signos de querer ayudarme. Ahora te sirvo a ti- proclamo Griselda con una fe renovada en su nuevo señor. Ante esto, Issei no supo como reaccionar.
-Y-Yo… daré mi mayor esfuerzo, supongo- término por decir para no aplacar la fe de su nueva seguidora.
-Dijiste que eras Exorcista, supongo que conoces cómo manejar una espada. Podrías enseñarme?- pregunto el castaño teniendo en cuenta las pocas veces a las que se ha topado con un exorcista.
-No hay problema… cuando este recuperada te ayudare a entrenarte- afirmo Griselda que ya esperaba con ansias poder moverse bien.
-Una cosa más… quiero saber acerca de tu antigua facción. Líderes en el cielo y en la tierra, eso es lo que quiero saber- aquellas palabras sorprendieron un poco a Griselda, pues ya no estaba afiliada a Dios, pero tampoco quería traicionar a las personas que la cuidaron desde que tiene memoria.
-Cómo voy a estar segura de que no va a usar lo que le cuente para lastimas a mis conocidos?- pregunto la joven estando insegura.
-Este es un secreto entre tú y yo y nadie más… Ascalon- con aquellas palabras, a pesar de que Akemi no estaba con él, Griselda vio como en la mano derecha del Sekiryuuttei aparecía aquella espada que no había sido portada por nadie desde la muerte de Dios.
-E-Es… A-Ascalon? E-En verdad es Ascalon?- la mujer rubia no creía lo que veía. Un demonio era portador de una espada sacra y no de cualquiera.
-Ascalon eligió a su portador después de muchos años. No usare los conocimientos que me des en contra del cielo… solo quiero estar informado para protegerme de él- termino Issei mientras Ascalon desaparecía.
-Entonces… acepto- dijo Griselda esta vez, confiando plenamente en el Sekiryuuttei.
-Bien… ahora vamos a comer. Arriba nos están esperando para cenar- dijo el castaño ofreciéndole su mano Griselda para ayudarla a levantarse.
Ya de pie, Issei pudo ver con claridad cómo es que era Griselda físicamente… era una mujer adulta de buena forma, curvas y medidas, tenía el cabello de color rubio y suelto, y tenía ojos de color azul oscuro, era muy linda. Sacando esos pensamientos de su cabeza, el castaño ayudo a la rubia a subir las escaleras debido a su débil estado físico.
-Ya falta poco…- dijo Issei mintiendo pues todavía faltaban muchos escalones, y Griselda sentía como sus piernas perdían fuerzas debido al dolor.
-Y-Ya… no puedo- susurro Griselda deteniéndose a tratar de apaciguar su dolor.
-A ver… disculpa- el castaño, cuidadosamente cargo a Griselda para que pudiera cenar, ya que no quería esforzarla demasiado.
La ex exorcista se ruborizo un poco, pero agradeció el gesto de su líder para llegar más rápido.
-Ya llegamos- dijo el castaño que había subido bastante rápido las escaleras, porque pensaba que tal vez estaba lastimando a la rubia.
-Oh! Me alegra ver que despertaste- saludo Kyouko al ver la joven mujer que se apoyaba en el castaño para poder caminar.
-E-Es un gusto conocerla- respondió Griselda sintiendo como su cuerpo se relajaba y se sentía un poco mejor. Después de todo el castaño decidió usar un poco más el Sacred Gear de Asia.
-Ella es mi madre, Kyouko y allí está mi Padre, Takeda- presento el castaño viendo como su padre saludaba desde lejos, pues estaba buscando algunos cubiertos.
Uno a uno las personas que estaban presentes fueron a saludar a Griselda mientras se presentaban, recibiendo de buena manera a la herida mujer.
-Ven siéntate…- Griselda siguió lentamente a su líder sin dejar de aferrarse a sus ropas, pues creía que si lo hacía caería.
-Gracias, Sekiryuuttei-sama- la mujer agradeció la ayuda que estaba recibiendo de su líder, creyendo firmemente que su aporte a él iba a ser nulo debido a su estado. El castaño por su parte, se sentó al lado de Griselda para vigilar su integridad.
-Asi que ella fue quien te invoco?- pregunto Souna quien traía los platos para luego sentarse junto con Issei.
-Si… tal vez tenga que acostumbrarme a eso. Pero he hablado con Ddraig, invocar mi nombre solo funciona con humanos. Y ellos deben confiar en los dragones y creer firmemente en nosotros. Aparte, tienes que ofrecer algo a cambio- respondió el castaño comenzando a platicar con su amiga mientras Griselda escuchaba atentamente.
-Entonces no funciona con otros seres? Y que fue lo que ella ofrecio?- siguió Souna cuestionando a Issei teniendo verdadera curiosidad.
-Puede funcionar con seres sobrenaturales pero deben esforzarse más que un humano, conocer al dragón en persona- comento el joven viendo a la pequeña Akane y Yami jugar con sus cubiertos para luego ser regañadas por Akemi, quien había tomado forma humana a escondidas de Griselda. Era evidente, que estaba ignorando la segunda pregunta.
-Y por qué funciona más fácilmente con los humanos? No sería mejor sacar provecho de los seres sobrenaturales?- Souna recibió su plato y el de Issei por parte de Tsubaki, que estaba ayudando a los padres del castaño. Por su parte, el castaño le entrego su plato a Griselda, que lo miraba inconscientemente mientras babeaba un poco.
-Gra-Gracias…- agradeció la mujer comenzando a comer con viveza.
-Son humanos… no viven tanto como nosotros. Además en esos tiempos los dragones eran adorados como Dioses por los humanos, y no respondían con facilidad a los demás seres… porque generalmente eran trampas- revelo el castaño sorprendiendo un poco a su amiga, pues no conocía ese dato.
-Es impresionante… ella es impresionante. Después de todo no todos los humanos lograrían convocar a un Dragón Celestial- dijo Souna mirando como Griselda casi devoraba su comida por lo hambrienta que estaba.
-Si… tienes razón- el castaño tomo una servilleta y se la ofreció a la mujer, quien se apeno un poco pero aun asi siguió devorando su comida.
-Aquí tienes Issei- Tsubaki le trajo otro plato al castaño mientras tenía una botella de kétchup en la mano, aunque este tenía un corazón rojo en la hamburguesa.
-Gracias Tsubaki- agradeció el castaño sin notar esto al estar viendo a Akane comer siendo ayudada por Yami para no ensuciarse.
-Y eso?- pregunto Souna viendo a su Reina mientras toda su expresión evidenciaba que estaba celosa.
-Nada, solo algo que su mamá agrego- respondió Tsubaki escondiendo la botella en su espalda.
-Oh, Tomoe… quería hacerte una pregunta- el castaño, ajeno a la situación de Rey y Reina, dejo de comer al ver entrar a la joven caballero por la puerta mientras era acompañada por Reya.
-Sí, Issei-san?- pregunto la chica de cabello rojizo al acercarse un poco.
-Griselda es maestra de esgrima… quieres practicar un poco cuando se recupere?- Issei soltó la proposición esperando la respuesta de la caballero Sitri.
-Me encantaría! Asi podre mejorar y tal vez crear mi propio estilo mezclándolo con mi estilo samurái- respondió Tomoe muy emocionada por las palabras del castaño.
-Bien, entonces está decidido. Cuando Griselda se recupere, entrenaras con ella- dijo Issei bastante feliz.
-Si! Issei-sama!- aquella forma en la que Griselda lo menciono, le sorprendió un poco pero no se quejó en lo absoluto.
Inframundo - Gregory
Azazel se encontraba sentado a un costado de una cama matrimonial mientras miraba al suelo con una expresión seria. Al parecer estaba pensando en algo o alguien que le importaba y preocupaba.
Asi hubiera seguido de no ser porque escucho la puerta de la habitación abrirse, e inmediatamente sacudió su cabeza para sacar aquellos pensamientos y volver a tener esa actitud que lo caracterizaba mientras tenía en su rostro esa sonrisa que tanto se distinguía en él.
La persona que entro a la habitación fue una mujer de unos 35 años de ojos de un color violeta rojizo, de cabello suelto y de color morado, que estaba vistiendo un traje de secretaria. Esta mujer miraba a Azazel de forma seria a la vez que sentía un deje de tristeza.
-Como estas mi amor? Todo listo para comenzar el día?- pregunto Azazel ignorando completamente su estado anterior.
-No me vengas con eso… sé que no estás bien, por finges seguridad?- le pregunto aquella mujer con un tono firme y serio pero a la vez triste.
-No sé de qué me hablas Penemue… yo estoy bien- respondió Azazel muy seguro de sus palabras.
Penemue se acercó a Azazel y tomo sus mejillas provocando que este la mire a los ojos. Azazel pudo ver de primera mano cómo los ojos de su esposa se llenaban de lágrimas.
-Sé que te duele, no lo ocultes… no finjas que te es indiferente! No finjas que tu hija no te importa!- le grito Penemue a Azazel que se separó de su agarre.
-Y que quieres que haga?! Por primera vez en mi vida puedo hacer nada! No sé dónde está, y si los demás cadres llegan a enterarse de los papeles que ella se robó la sentenciaran y la encarcelaran o peor… la enviaran a las profundidades del inframundo- ahora el cadre más fuerte de todos y que ostentaba el liderazgo de su raza se encontraba roto… dividido.
-Crees que no lo sé!? También es mi hija y se de las consecuencias de sus actos como ninguna otra… Pero mi pequeña Reynare, que es en lo que me equivoque?- Penemue cayo de rodillas al suelo mientras recordaba los tiempos en los que jugaba con su pequeña hija.
-Es lo que más amo aparte de a ti… quiero protegerla dando mi vida, pero sé que eso no bastara para aplacar la ira del mocoso, apenas tenga la oportunidad… él la matara- Azazel no quería creer en las palabra de su esposa, pero lo había visto con sus propios ojos. Lo letal y cruel que podía llegar a ser el Sekiryuuttei actual.
Ni siquiera podía defenderla, después de todo el mismo había ido a analizar la vieja iglesia de la ciudad y encontró pruebas de que su hija estuvo allí la noche en la que Issei despertó su Sacred Gear.
Azazel, que ahora trataba de tranquilizar a su esposa, debía tomar una decisión. Por un lado actuar como un líder y dejar que su hija sufra el castigo que se merece por sus actos ante las manos del Sekiryuuttei.
Y por otro, actuar como un padre y defender a su hija de su castigo arriesgando su título y su raza en el proceso. Pues iba a actuar contra un Dragón Celestial que cada vez se hacía más fuerte. No podía proteger a ambos, tenía que elegir entre su proteger a su Familia o exponer a su Raza a otra guerra que traerá más dolor. Cara o cruz
Academia Kuoh – Lunes
Issei ya estaba al final de la primera clase del día y estaba a punto de comenzar el primer receso. Para él fue muy distinto el trato que recibió los días anteriores, ahora los alumnos lo saludaban de camino a la escuela. Y muchas chicas tanto de primero como de segundo estaban detrás de él preguntándole algunas cosas sin sentido.
De cierto modo le hacía recordar a cuando a Kiba le sucedía esto, y el sentía una gran envidia. Aunque ahora él se sentía agobiado, después de todo también había comenzado a valorar la soledad.
-Cómo están los Pasillos, Issei-kun?- Souna apareció junto con Tsubaki y Saji. En el rostro de la heredera se podía ver una expresión seria que atemorizo un poco a las estudiantes de tras de Issei.
-No ha habido nada que reportar por ahora, Souna-sempai- respondió Issei comenzando a sonreír al ver a la joven pelinegra.
-Bien… ya elegiste nuevos miembros para el Comité?- pregunto la joven mostrándole una leve sonrisa al castaño. Esta acción sorprendió a las jóvenes detrás de Issei, que no dudaron en empezar a ver a Souna como una posible rival por el amor y atención del castaño.
-Yura-san me está ayudando a ver qué miembros podríamos integrar, solo faltaría que ellos acepten- respondió el castaño algo que evidentemente era mentira, pues no tenía interés en sumar a más gente en el futuro inmediato a menos que sean sobrenaturales.
-Ya veo, me alegra que te hayas adaptado fácilmente a ese puesto- dijo Souna quien quería hablar con Issei, solo para pasar el tiempo.
-No fue fácil al principio… pero con tu ayuda todo fue posible- el castaño se apoyó en el barandal mientras observaba a los alumnos que ingresaban al edificio, evidentemente llegando muy tarde.
-Estoy segura de que lo podrías haber hecho solo- pronuncio Souna imitando la acción del castaño, incluso estando más cerca que antes.
-No lo creo… tu sabes más de esto que yo- el castaño sonrió mientras le decía esto a Souna. La joven Sitri se sonrojo un poco, pero inmediatamente devolvió la sonrisa.
Esto confirmaba aún más que la Presidenta del Concejo Estudiantil era una firme rival por el amor del castaño.
-Rias-onee-sama!?- aquel grito de un chico de tercero llamo la atención de ambos y de todos los presentes que habían escuchado al joven, además de cortar el ambiente entre ambos.
-Oh! Akeno-onee-sama y Koneko-chan también están allí! Y hay una chica nueva!- grito otro estudiante estando muy emocionado. Pero Issei y Souna no mostraban un rostro alegre, después de todo nunca les informaron que ella volvería ni la cuartada que usaría para esto. Incluso Ravel Phoenix estaba allí, y eso solo significaba problemas con la explicación.
-Kiba-kun!- incluso algunas alumnas de tercer año se alegraron mucho al ver al joven rubio, que ahora tenía el cabello un poco más largo.
Inmediatamente Souna bajo junto a sus siervos a recibir a la joven pelirroja. Issei la siguió mostrando un rostro serio en todo momento.
-Veo que ha vuelto, señorita Gremory. Como estuvo su estadía en el intercambio?- Souna se apresuró a preguntar esto para que a Rias no se le ocurra crear otra excusa. Ella se mostró un poco sorprendida, pero inmediatamente capto que su amiga le estaba creando una coartada.
-Estuvo muy bien, aprendí muchas cosas de los europeos. Pero ya extrañaba volver aquí- sentencio Rias viendo a los alumnos a su alrededor con melancolía. Y allí se dio cuenta de que faltaba alguien importante.
-Y el idiota de Cage?- ante sus palabras, Rias vio como el gesto de su amiga se frunció con molestia.
-Fue expulsado por su actitud intolerable frente a la directora y por difamar a los estudiantes- explico brevemente Tsubaki, pues sabía que a Souna le molestaba el tema.
-Ya veo… bueno, seguramente se lo tenía bien merecido- a Rias tampoco le agradaba aquel sujeto, después de todo.
-Ha pasado mucho tiempo, Issei-kun- dijo Rias saludando al joven Sekiryuuttei.
Todos estaban atentos a la reacción que tendría el castaño, después de todo… ellos sabían que el castaño no estaba bien desde que ella se fue. Y hasta hace poco comenzó a llevarse bien otra vez con todos y a mostrar una mejor actitud.
Las chicas detrás de él, estaban preocupadas por la reacción anímica que tendría el castaño frente al regreso de la chica a la que amo.
Incluso Aika, Yui y Kaori estaban preocupadas, pues habían observado por mucho tiempo el trato que Issei y Souna se tenían. Ellas sospechaban que ambos eran pareja, pero solo se quedó en eso.
Tiempo después, las tres, comenzaron a notar los casi imperceptibles gestos de la Presidenta de Hierro con el castaño. Como el traerle de vez en cuando el almuerzo, charlar con él y por sobre todo verla sonreír levemente siempre que andaban juntos.
El regreso de Rias y los demás podría estropear la relación que Issei y Souna tienen. Y eso ellas no lo permitirían.
-Es un gusto verla de nuevo, Rias-sempai- saludo Issei mostrando una sonrisa. Sorprendiendo a los demás estudiantes, pues creían que él seguía enamorado de ella.
-Veo que trajo a una nueva estudiante…- dijo el castaño mirando a Ravel, quien desvió la mirada.
-Sí, se llama Ravel Phoenix. Habla bien el japonés, pero todavía le falta aprender a escribirlo- Rias volteo a ver a la joven rubia.
-Sé que es repentino, pero será estudiante de primer año- termino Rias volviendo a mirar al castaño.
-Han pasado muchas cosas Rias-sempai, su club se extinguió y ahora hay un Comité Disciplinario ocupando su sede- explico brevemente el castaño cruzando sus brazos desviando la mirada hacia afuera, logrando ver a Raizer en la entrada de la escuela.
-Lo se… es por eso que me gustaría pedirte que nos aceptes en el Comité- todos se sorprendieron ante el atrevimiento de Rias, más Issei solo se limitó a sonreír.
-Ya veremos… después de todo, no falta mucho para que te gradúes de la academia y asistas a la universidad. Yo por ahora, debo hablar con la vicepresidenta del Comité- luego de pronunciar esto, Issei se dio media vuelta y tomo rumbo hacia Yura, que lo esperaba al fondo de la multitud.
De esta manera comenzaría una nueva etapa, donde tendrían que prepararse para la llegada de Kokabiel. Para ese momento, deberían ser más fuertes de lo que ya son. Aunque claro, tendrían que comentarle eso a Rias… ya encontrarían el momento.
