Academia Kuoh – Hora del Almuerzo

Rias estaba caminando hacia el viejo edificio. Esta vez estaba sola, ya que Akeno se quedó a ayudar a una compañera con algo que no había entendido en la clase. Algo que era costumbre a partir de ahora con el regreso de las Onee-sama's a la academia.

La joven pelirroja estaba emocionada y feliz de volver al mundo humano. Allí mínimo podría hacer muchas más cosas acordes a su edad que en el territorio de los Phoenix sin ser vista de mal forma por los ancianos del clan.

La hora del almuerzo había llegado y quería usar eso para hablar aún más con su joven Peón. Esta mañana no había hablado con él lo suficiente debido al comienzo de clases.

-Disculpe, Rias-sempai… podemos hablar un momento con usted?- pero su camino fue interrumpido por una joven de cabello castaño atado en dos trenzas y que usa lentes rosas. Esta chica era acompañada por otras dos.

-Si, por supuesto. Que necesitaban?- Rias pensaba que le iban a preguntar sobre su viaje a Europa o si le podía ayudar con alguna materia.

-No queremos que se acerque a Hyoudou Issei- aquella declaración la sorprendió de sobremanera.

-A que se refieren?- el tono de Rias se mostró molesto, como le iban a pedir no acercarse a su preciado Peón.

-No sé si lo sabe, pero él la amó hace mucho tiempo- comenzó a explicar una chica de cabello castaño con tono casi rosado.

-Cuando se reincorporo después de mucho tiempo, parecía muy deprimido… luego nos enteramos que era porque su amor no era correspondido- sigue otra chica de cabello castaño largo y atado en una cola de caballo.

-Le tomo mucho tiempo volver a animarse, y en parte fue gracias a la Presidenta del Concejo Estudiantil. Mire- la primera chica, hizo que Rias se volteara a ver detrás de sí. Allí pudo ver a lo lejos como Issei y Souna caminaban hacia su dirección mientras ambos charlaban amenamente.

-La presidenta de hierro está sonriendo con alguien. Eso no sucedía nunca… ellos se quieren aunque no sean sinceros consigo mismos. Por favor… no rompa eso que no se ha terminado de forjar- pidió la chica de cabello castaño rosa, antes de marcharse con las demás.

Cuando Rias se dio cuenta de esto, quedo parada sola en el pasillo reflexionando un poco. Era obvio que no iba a romper la relación que su mejor amiga y su Peón estaban formando, pero tampoco aceleraría las cosas. Tal como ella y Raizer, quería que se tomaran su tiempo.

-Que sucede, Rias?- pregunto Souna al ya estar al lado de su amiga.

-No es nada… solo pensaba en lo que iba a almorzar hoy- respondió Rias sonriendo.

-Bien… porque no almorzamos en el viejo edificio?- propuso el castaño mientras comenzaba a caminar.

-Me parece bien…- dijo Rias viendo como ambos presidentes de la academia caminar a la par.

-Sí que hacen una bonita pareja, no crees?- pregunto Akeno al alcanzar a su Rey.

-Si… sí que lo son- respondió Rias estando muy feliz por ambos.

Un Momento Después

-Vaya, sí que hicieron cambios aquí- dijo Rias al entrar al viejo edificio acompañada de Issei y Souna quienes ahora se mostraban un poco molestos.

-Mire Rias-sama, debería habernos avisado que volvía- comenzó Issei sin rodeos.

-Estoy de acuerdo con Issei, Rias. Deberías habernos avisado- ante el reclamo de ambos, la joven Gremory se mostró un poco avergonzada por sus actos y confirmo que serían una buena pareja por el modo que la estaban regañando.

-Mire… no lo tome a mal, pero si nos avisaba que volvía habríamos planeado algo mejor que "Me alegra que haya vuelto de su intercambio"- continuo el castaño sintiéndose un poco mal al ver la expresión de su Rey.

-Mínimo nos hubieras avisado que traías a Ravel contigo, para inscribirla en los primeros años. Tuvimos que hacer todo a última hora- aporto Souna sabiendo que no serviría de nada retarle ahora a la esposa de Raizer.

-Issei-san… aquí están los posibles candidatos para el Comité. Oh, lamento interrumpir- apenas se dio cuenta de la presencia de su Rey y la de Rias, Yura quiso abandonar rápidamente la habitación.

-Está bien, no importa. Ya vamos a almorzar- dijo Issei tomando aquellos papeles y cambiando de tema para no seguir presionando a su ama.

-Issei… consideraste si nosotros podíamos formar parte del comité?- aquella petición de Rias si le llamo la atención, porque querría ser parte del comité cuando están a solo meses de terminar el año.

-Por qué? Por qué ahora?- pregunto el castaño verdaderamente interesado.

-B-Bueno… la verdad es que yo quería formar ese comité apenas llegue. Pero perdí contra Souna el piedra, papel o tijeras y al final no lo hice- ante la respuesta el castaño miro a la mencionada quien desvió la mirada con algo de vergüenza.

-Lo entiendo… No tengo ningún problema, pero tendrá que esperar hasta la semana que viene, por lo menos para que se note que lo debatí un poco o que las puse a prueba. Después de todo, usted lo dijo enfrente de toda la escuela- acepto Issei no queriéndole negar ese pequeño deseo a su Rey, pero si haciéndola sentir algo culpable.

-No hay más seres sobre naturales en la academia?- pregunto el castaño que no quería agregar a humanos al Comité.

-No, por ahora solo somos nosotros- respondió Souna quien se sentó en uno de los sofás que Issei mantuvo en el lugar, pero que cambio de posición, para sacar su almuerzo. Pronto ambos presidentes y la vicepresidenta presente escucharon el sonido de un estomago cuando tiene mucha hambre.

Rias por su parte estaba del color de su cabello, pues había olvidado comprarse su almuerzo y se estaba arrepintiendo de hacerlo.

-Aquí tiene, Rias-sama- el castaño le ofreció su almuerzo a Rias.

-Muchas gracias!- respondió la joven pelirroja para comenzar a comer con viveza.

Por su parte el castaño tomo asiento en el lugar que antes ocupaba Rias y siguió viendo los papeles que Yura le había traído. Esta última también se sentó en uno de los sofás del lugar.

-Ara, Ara… asi que aquí estaban- pronuncio Akeno apenas entrar a la habitación, siendo seguida por Kiba, Koneko y Ravel. Ellos se quedaron un momento en la cafetería para comprar sus almuerzos.

-Vaya, Issei-kun… no me acostumbro verte allí- opino el rubio viendo a su amigo, quien sonrió ante el comentario.

-Ahí se sienta Rias-sempai- soltó secamente Koneko seriamente, solo para después mostrar una leve sonrisa. Por su parte, Ravel se mantuvo en silencio.

-No, ya no Koneko-chan, ya no soy la presidenta de club y ahora… la máxima autoridad aquí es Issei- Rias corrigió a su pequeña torre, quien solo acepto las palabras de su ama.

-Sé que… no es buen momento, pero tengo algo que comentarles y es… muy importante- el castaño sabía que tarde o temprano su Rey y sus compañeros se enterarían lo que se avecinaba, y prefería ser él quien se los contase.

-Que sucede Issei?- pregunto Rias viendo que su Peón había tomado una expresión totalmente seria.

-Hace un tiempo… fui advertido sobre una amenaza que tarde o temprano caería aquí. Kokabiel me ofreció unirme a su legión para asesinar a los líderes- comenzó explicando el castaño. Sus antiguos compañeros abrieron sus ojos ante la sorpresa de aquella revelación.

-Resumiendo todo… me negué y ahora no sé cuándo atacara Kokabiel, pero me aseguro que sería en cualquier momento- siguió Issei resumiendo la explicación para no generar malos entendidos, sabiendo perfectamente que su Rey si era más explosiva que Souna.

-Pude haberme ido con mi familia… pero no voy a dejar que esta ciudad desaparezca por el deseo de un imbécil con ansias de guerra- opino Issei para sí mientras miraba fijamente el escritorio donde se apoyaba.

-No voy a pedirles que se queden… pero sí que guarden el secreto. No quiero despertar una guerra antes de tiempo y sabiendo que dos de los líderes del inframundo son familiares de ustedes, es muy posible que se precipiten- sentencio el castaño que sabe que tanto el Maou Lucifer como la Maou Leviatán tienen complejo de "Sis-con"

-Yo me quedare a apoyarte- sentencio Rias no queriendo dejar a su Peón otra vez solo en una situación de peligro.

-Cuenta conmigo Issei-kun- Akeno se unió al grupo que se quedaría a defender la ciudad. Kiba y Koneko también se unieron a su Rey y Reina, pues no dejarían a su compañero luchar solo.

-Que es lo que harás tu Ravel- la joven se mostró sorprendida cuando el castaño la miro fijamente.

Se puso nerviosa al principio, pero no se dejaría intimidar otra vez por aquel joven. Levantándose y mostrándose confiada y orgullosa contesto.

-No voy a dejar a la esposa de mi hermano en una situación tan importante. Por supuesto que ayudare- sentencio la joven rubia que poco a poco comenzaba a temblar al pensar claramente lo que se avecinaba.

-Bien… me parece perfecto. Yo iré a dar una vuelta por la escuela, para cerciorar que todo esté bien. Continúen con su almuerzo- el castaño supo lo que le estaba por pasar a Ravel y decidió intervenir para que nadie lo notara y ella lograra tranquilizarse.

Interiormente, Ravel agradeció el gesto de Issei. Pero nunca lo admitiría.

Después de un tiempo, Souna se levantó y comenzó a dirigirse a la salida.

-A dónde vas Sona?- pregunto Rias estando algo interesada.

-Solo voy a buscar a mi madre… dijo que quería verme a esta hora. Lo olvide completamente, tal vez ahora este un poco molesta- respondió Souna para luego salir rápidamente y no dar muchas explicaciones.

La joven comenzó a bajar rápido las escaleras con la esperanza de alcanzar al castaño antes de que este saliera del edificio.

-Sabía que me seguirías… no es la primera vez que lo haces después de todo- dijo el castaño sobresaltando a la joven pelinegra que casi pierde el equilibrio.

-No me asustes asi!- reclamo la joven que sentía como su corazón latía a mil, pero no por el susto. Era porque Issei la había sostenido por el estómago para que esta no cayera y todavía no se había separado.

-S-Solo quería darte esto…- dijo Souna mostrándole al castaño la mitad del bento que estaba comiendo.

-No quería que te quedaras sin comer…- la joven de ojos violetas estaba totalmente sonrojada, pero no dejaría que eso le impidiera cumplir su propósito.

-Gracias… de verdad- el castaño tomo el bento de Souna y se sentó al final de las escaleras. Souna imito lo hecho por el castaño para acompañarlo.

Después de un tiempo en silencio en el que el Sekiryuuttei solo jugo un poco con la comida mientras hablaba consigo mismo, debatiendo ciertos eventos y sentimientos que había comenzado a sentir mucho antes.

-Sabes… he estado pensando- comenzó a hablar Issei dejando la comida de Souna a un lado.

-Lo he debatido conmigo mismo un tiempo, y preferiría que no estés aquí el día en que todo ocurra. Ni tu ni tus siervos, ni tu madre, ni mi Rey y mis amigos- sentencio Issei sorpendiendo a la joven pelinegra.

-Por qué?- pregunto Souna teniendo mucha curiosidad. Pero no recibió respuesta alguna después de esperar un rato.

-Y-Yo… desde hace tiempo he comenzado a relacionarme mejor con los demás- comenzó la joven pelinegra. Issei decidió escuchar en silencio.

-Desde que te conocí y me mostraste cómo se siente ser tratada como una chica normal… he cambiado mucho mi comportamiento, mi pensar… mi sentir- siguió Souna mientras Issei sentía como ella comenzaba a poner cada vez más emoción en su voz.

-Tú… me hiciste sentir muchas cosas. Enojo, tristeza, alegría, sorpresa… y siempre que estoy contigo, me siento tranquila… feliz. Yo antes no podía tratar a los demás como mis amigos. Sin ti, no hubiera sido capaz de hacer todo esto- Souna empezó a quebrar su voz de la impotencia al no recibir alguna respuesta verbal o física del castaño.

-Yo… he cambiado por ti, he sincera contigo y aun asi… no soy lo suficientemente de confianza para que me digas el por qué?- soltó la joven sintiendo como un sentimiento de frustración la invadía. Desvió la mirada para que el castaño no viera su expresión patética.

Hasta que sintió como tomaban su mano con delicadeza y todo sentimiento abandonaba su cabeza. Al mirar al castaño, este todavía no le dirigía la mirada pero parecía dispuesto a hablar.

-Yo he pensado… en todo lo que he pasado. No habría sido capaz de superarlo si no fuera por mis padres, por las personas que me quieren… por ti- el castaño no tenía claro que decir y decía lo que salía de su alma.

-Yo… cuando me abrazaste, sentí que nada me haría daño. Sentí paz, calor- siguió el castaño mostrándose cada vez mas inseguro.

-Tengo miedo… miedo de que por mi culpa te hagan daño. Tengo miedo de perder a mis amigos… de perderte- el castaño comenzó a temblar posiblemente por la impotencia de imaginarse esas escena y no poder hacer nada. Se tomaba la cabeza tratando de controlarse.

Los recuerdos de Asia nunca podrán ser borrados y temía que la misma historia se vuelva a repetir con Souna, no quería arriesgarla por nada en el mundo. Pronto volvió a sentir aquella sensación cálida que rodeaba su cabeza. Souna lo estaba abrazando con ternura, inspirándole confianza.

-Sé que nos protegerás… nosotros también lo haremos- el castaño miro a los ojos a Souna, quien lo sorprendió con una sonrisa a sus ojos hermosa.

Aquella acción despertó algo en él, algo que no sabía perfectamente que era. Pero eso no le importaba, pues aquella sonrisa se quedó grabada en su memoria. Souna no dejo de abrazarlo y poco a poco él lo correspondió mientras sentía que su alma comenzaba a sentir paz.

-Volvemos con los demás?- dijo Issei separándose poco a poco de Souna mientras le sonreia.

-Si…- soltó Souna muy tímidamente.

Cuatro Meses Después

Todos los jóvenes habían mejorado mucho en el manejo de sus poderes. Incluso Ravel había decidido aprender a usar sus poderes sin la ayuda de su hermano practicando generalmente con el Sekiryuuttei al ser el que mejor manejo del fuego tenia.

Souna pensaba mucho antes de actuar y eso la hacía predecible, pero con la ayuda de Issei y Rias ahora logra pensar sobre la marcha. Pero lo que más le enorgulleció conseguir, fue la capacidad para manejar la magia especial de su familia, el hielo… todo esto gracias a un riguroso entrenamiento con su madre. Ella logro combinarlo con su magia de agua logrando un estilo de combate muy propio.

Rias logro mejorar mucho su capacidad a la hora de utilizar su poder de la destrucción. Ahora podía destruir ciertos objetos fácilmente cuando antes le demandaba mucho más poder. También había comenzado a estudiar otros hechizos que servirían durante la batalla.

Tsubaki mejoro mucho en la implementación de su naginata y su Sacred Gear en el combate. Logrando usarlos a ambos al mismo tiempo sin mucha dificultad. Sus espejos ya podían contener y reflejar el Dragón Shot de Issei hasta un límite de 3 veces.

Akeno hizo prácticamente lo mismo que Rias, pero Issei le reclamaba más. Y ella sabía que podía darlo, pero se negó a liberar su poder como Ángel Caída. Solo insistió dos veces y no la volvió a molestar, por algo lo ocultaría y no la forzaría a usarlo.

Reya y Momo trabajaron en conjunto logrando grandes avances como el aumentar sus capacidades mágicas, aprender nuevos hechizos y lograr algo grandioso… la combinación de hechizos. Esto era algo muy avanzado para demonios de clase baja y media. Después de todo solo sus reyes, Grayfia, Sara e Issei podían usar esto. Ahora ambas podían usar hechizos ofensivos a la par de los defensivos logrando combinaciones y estrategias increíbles para ellas.

Tomoe después de practicar con Griselda, una vez recuperada esta, pulió su esgrima de estilo samurái, y logro combinarlo en parte con el estilo europeo. Kiba era quien la evaluaba mediante duelos. Issei también le enseño que no debe depender solo de su espada, en una pelea a muerte todo se vale, algo que a Tomoe no se le olvidaría.

Aunque Kiba trato de incluirse en los entrenamientos de Griselda, decidió seguir entrenando solo. Había algo en la mujer rubia que no le acababa de agradar. Aun asi, por si solo y con los ocasionales enfrentamientos que tenía con el castaño le bastaron para mejorar bastante.

Ruruko, al no tener Sacred Gear, decidió empeñarse a pulir su magia queriendo ser de ayuda a distancia. Y fue ahí donde Issei intervino diciéndole que ella era un Peón, una de las piezas más versátiles del Ajedrez por su capacidad única para promocionar. Con esto podía lograr combinaciones asombrosas pasando de una promoción a otra.

Lo mismo trato de aplicar el castaño para Saji, pero este decidió entrenar su físico, velocidad y sus capacidades con su Sacred Gear. A diferencia de los demás, a Saji le gustaba entrenar solo. Hubo una ocasión en la que alardeo de más retando a Issei a un enfrentamiento directo… Saji fue derrotado de un solo golpe sorpresivo al estómago. Se quejó por lo hecho por el castaño y este refuto diciendo que los enemigos no lo esperarían y lo atacarían a matar. Asi se dio cuenta de que todavía le faltaba mucho por mejorar.

Yura entrenaba junto con Koneko su fuerza y resistencia como torres. La joven peli azul debía admitir que la albina era mucho más fuerte que ella. Pero con el pasar de las semanas aquella diferencia se fue haciendo más corta. Los entrenamientos que hacía con Issei en secreto estaban dando frutos.

Griselda se fue adaptando poco a poco desde el día en que el castaño la acepto como una de sus seguidoras. Le resultaba algo incómodo pasar tiempo con demonios, después de todo hasta hace unos meses los cazaba para que dejaran en paz a los humanos.

Cuando le consulto al Sekiryuuttei esto, este respondió que ellos ya sabían que antes pertenecía a la iglesia, pero que ahora estaba con ellos y eso es lo que importaba. Mientras no decida hacer nada en su contra ellos la trataran como una amiga.

Con más confianza, ella le comento que quería buscar a una persona para protegerla de la iglesia. Quería que ella tuviera una vida normal y tranquila, en lo máximo que se pueda. Mas considerando que veía a Issei como una familia más que como un líder, pues le costó mucho volver a hacer sus actividades y este la ayudo en muchas ocasiones.

Cada que ella fallaba en algo, Issei estaba ahí para animarla y motivarla a ser cada vez mejor. Después de todo, ella era una huérfana más de la iglesia y no conocía lo que era el amor de una familia. Hasta que conoció a su pequeña hija adoptiva y ahora, no podía expresar la felicidad que le surgía al estar con su líder y los demás que ahora consideraba familia.

Akemi y Yami practicaron con el castaño distintos modos de combate. Habían descubierto que ambas espadas podían cambiar de tamaño dependiendo del deseo del portador. Con las cadenas que había empezado a usar desde la pelea de la fábrica Issei ahora era capaz de muchas otras cosas.

La relación con ambas hermanas también había mejorado mucho más que antes. Akemi se sentía mucho más confiada a la hora de hablar con su portador y Yami sonreía más a menudo comportándose, siempre que estaba con él, como una joven humana normal.

Cada vez que estaban con él no podían evitar estar algo avergonzadas y emocionadas de cierta manera. Comenzando a experimentar un sentimiento, para ellas, desconocido.

Se ruborizaba al ver a Issei entrenar sin camiseta o cuando jugaban con la pequeña Akane. Quien por su parte le gustaba jugar a algo peculiar. El juego de la familia. Siendo Akemi e Issei la tierna pareja, con Yami como el pequeño retoño y ella como la abogada licenciada y especializada en divorcios de parejas jóvenes. Hikaru participaba solo cuando se los citaba a declarar, era la jueza.

Los cuatro al escuchar eso de la pequeña se quedaron sin palabras. Desde ese día le prohibieron ver demasiada televisión. Aunque a ella poco le importo, ya que decía que eran juegos de niños y comenzó incluso a dibujar situaciones con respecto al juego.

En muchas ocasiones Akemi y Yami intercambiaban papeles por órdenes de la pequeña. Esto llevo a que ambas se relacionaran más profundamente con su portador. Aquel sentimiento desconocido por ellas se hacía más fuerte al tomar la mano de Issei cuando jugaban con Akane. Era algo que no podían explicar, pero que no les desagradaba y siempre que podían buscaban alargar más ese sentimiento.

Tsubaki también comenzó a enamorarse del castaño. Los gestos que Issei tenía con ella, los tratos cercanos que se tenían y el como la defendió de la degradación de Ravel le produjo un sentimiento antes desconocido para ella. Tardo un poco en darse cuenta de que era amor.

Siempre que podía trataba de buscar algún momento a solas con Issei, pero siempre eran interrumpidos por alguna u otra razón. Quería confesarle sus sentimientos antes de que otra chica le tome la delantera.

Algo similar a lo de Tsubaki paso con Yura. La torre de Souna, al ser la vicepresidenta del Comité Disciplinario, era quien más tiempo compartía con el castaño en la escuela. Llego a conocerlo más y a interesarse por sus gustos y viceversa.

Sentía mucho aprecio por su presidente, pero las palabras que alguna vez Cage le dio calaban en su mente y ella misma se minimizaba. Creyendo que nunca podría atraer al castaño a menos que actué de forma más delicada. Ese sentimiento evitaba que pudiera acercarse más a Issei.

Ravel fue una de las que más progreso tuvo a la hora de hablar sobre relaciones. Pasar tiempo con los siervos de Souna y habitar con humanos que la trataban como si fuera casi una niña comenzó a agradarle gradualmente. Se hizo amiga de Ruruko y Hanako y compartían muchas cosas juntas.

Aunque claro ella no habría tenido la voluntad de involucrarse por sí misma. Fueron Issei y Rias quienes la integraron, aunque más este primero. Se sintió como cuando su hermano Raizer la presentaba y cuidaba cuando era tan solo una pequeña niña.

Le agradaba la sensación y comenzó a tenerle un gran respeto al castaño luego de ver como se enfrentaba solo a Rias y sus siervos. Ella misma no podía hacerlo a pesar de que era un demonio de clase alta, aunque luego se dio cuenta de que era algo lógico. Después de todo, Issei era un Dragón Celestial.

Academia Kuoh – 3 PM

El Comité Disciplinario había aceptado a los 5 estudiantes que habían "regresado" hace cuatro meses. Issei estaba sentado en el escritorio de la habitación mirando al vacío.

Había mandado a Yura y a Koneko, a vigilar los pasillos de la escuela antes de retirarse… les había dicho que tenía unos papales que guardar y que luego las alcanzaría. Pero en realidad quería estar solo mientras esperaba a los Dioses Dragones que habían acordado verlo en cierto horario, el solo debía obedecer.

[Ya es hora compañero…] dijo el dragón que sintió como una barrera mágica se alzó en todo el edificio.

-Ya lo sé- Issei se levantó de su asiento mientras observaba como una grieta dimensional se abrió a un par de metros.

-Vaya… sí que ha cambiado este lugar- dijo Ophis al salir de aquel lugar.

-Es un gusto verla de nuevo, Ophis-sama- saludo el castaño cordialmente ante una de sus superiores.

-Lo mismo digo niño…- la dragona muy pocas veces se mostró entusiasmada, y esta era una de esas veces.

-Bueno, si te soy sincera no tengo mucho tiempo… asi que seré breve- pronuncio Ophis que no se apartó en ningún momento de la brecha.

-Quiero que encuentres y convenzas a estos tres Dragones de formar parte de nuestra facción una vez más… ellos estarán bajo tus ordenes- dijo la Dragona mientras le mostraba al castaño tres siluetas distintas de dragón.

-Tanin, Tiamat y Fafnir… son los nombres de estos dragones. En antaño fueron conocidos como los Reyes Dragones, y estaban por debajo de ustedes los dragones celestiales y de nadie más. Cuando los convenzas a los tres, yo apareceré. Y ese día te someteré a un entrenamiento especial, tu estas a mi cuidado, y el otro está al cuidado de Red. Hasta ese día niño- se despidió Ophis que parecía realmente apurada. Aunque tal vez Ddraig no lo haya notado, a Issei le llamo la atención que su diosa mencionara "Otro", esto le dio a entender que su contraparte ya estaba despierto.

[Debe de estar terminando los últimos detalles para nuestra facción, no te preocupes tanto…] aseguro el dragón quien conocía un poco más a la Dragona Definitiva.

-Las cosas se me acaban de complicar… tres dragones, donde pueden estar?- pregunto Issei al aire sin esperar respuesta alguna.

[Tanin es un viejo Dragón al que siempre le preocupo el futuro de nuestra especie. Si hay un gran grupo de dragones, ahí estará Tanin. Fafnir es un maldito codicioso, estará donde haya un gran tesoro… aunque también le gusta hacer tratos con los seres sobrenaturales, tal vez esté trabajando para alguien por algo que quiera. Y Tiamat…] Ddraig hizo una pausa larga que le llamo la atención a Issei, que decidió esperar a que su compañero termine.

[Tiamat… habitaba el bosque de los Familiares antes de que muera. Hay una gran montaña que se ve de lejos, allí hay una cueva. Lo más seguro es que no la haya abandonado en siglos] aquella información tan precisa le llamo la atención al castaño que esta vez no dudo en preguntar.

-Como sabes eso? Como puedes ser tan especifico con ella?-

[Porque el bosque de los Familiar fue parte de mi territorio y Tiamat… es mi esposa] revelo el dragón asombrando al castaño.

-Pero me dijiste que lo habías olvidado- refuto el joven castaño estando confundido.

[En verdad creíste que olvidaría algo tan importante como eso? Quien te crees que soy?] Sin duda aquellas palabras si fueron fuertes. Era verdad, si Ddraig recordaba sus batallas de hace siglos como podría olvidarse de quien fue su pareja? Por un momento se sintió estúpido, y no era para menos.

"Issei, siento el aura de otra espada sacra cerca… están cerca de Souna y de los demás" aquella advertencia de Akemi saco a al castaño de sus pensamientos.

De pronto se escuchó el retumbar de un rayo, a la vez que una tormenta comenzaba. El castaño sabía que algo malo iba a suceder.

-Issei! Sara-sama me mando a buscarte… debes venir, rápido- Yura apareció por la puerta estando algo agitada, al parecer había corrido desde el Concejo Estudiantil hasta el Comité Disciplinario.

-Bien… ven- dijo el castaño parándose en medio de la habitación y convocando un círculo mágico. Hace poco el castaño había adoptado la forma en la que aparecía cuando lo invocaban para su tele transporte casual.

Concejo Estudiantil – Hace un Momento

Sara y Souna, junto con el sequito de está, miraban seriamente a las jóvenes con túnicas blancas quienes se habían negado a presentarse.

-Disculpe Souna-sama, nosotras ya nos…- inmediatamente al sentir aura sacra la joven que entro se quedó paralizada en su lugar.

-Yura… ve a buscar al Sekiryuuttei- ordeno Sara a la torre de su hija, quien inmediatamente corrió en dirección del Comité Disciplinario.

-Sara? Porque Yura-san salió asi? Parecía preocupada- pregunto Kyouko que había terminado de corregir algunas evaluaciones junto a Takeda y fueron allí para volver a casa con los demás.

-No es nada Kyouko, ellas quieren hablar con el Sekiryuuttei- respondió Sara no queriendo meter a su amiga en problemas demoniacos.

-Quieren hablar de algo?- dijo Hikaru entrando a la sala acompañada de Akane, que acababa de salir de la escuela.

-M-Mamá? Akane-chan?- una de las encapuchadas dijo eso sin poder creer en sus ojos.

-Um? Te conozco?- Hikaru se mostró un poco confundida, pero no negaba que aquella voz se le hacía muy familiar.

-Soy yo mamá, Irina- aquella joven se sacó la capucha que cubría su rostro.

-Onee-chan!- grito la pequeña corriendo a abrazar a su hermana, quien se agacho para corresponder el abrazo.

-Que hacen aquí? Y Papá?- pregunto Irina estando confundida.

-Vinimos aquí porque tu padre está por dejar de ser exorcista… nosotras nos adelantamos un año- explico Hikaru que también se acercó a abrazar a su hija mayor.

-Kyouko-kaa-san… Takeda-too-san… ustedes también están aquí- Irina no podía creer que los volviera a ver después de tantos años.

-Nunca nos fuimos, Irina-chan- los mencionados también se acercó a abrazar a la joven que casi derramaba lágrimas de felicidad.

-Y donde esta…- cortando las palabras de la joven de ojos violetas, un pilar de fuego apareció detrás de sí poniéndola a la defensiva al igual que a su compañera.

Apenas llego al concejo, Issei sintió auras sacras que lo pusieron alerta. Yura estaba sorprendida, era la primera vez que viajaba con el castaño de esa forma.

-Sekiryuuttei… conoces a esta chica?- Issei volteo a ver a Irina y la observo fijamente al rostro tratando de reconocerla.

-Issei, ella es-

-Irina… como has estado?- saludo el castaño mostrando una sonrisa. Aquella sonrisa que Irina recordaba con cariño.

-Quien diría que tu amigo fuera el Sekiryuuttei actual, Irina- dijo la persona encapuchada, quien tenía un objeto en la espalda.

-Si! Yo también estoy sorprendida!… Ella es Xenovia Quarta, mi mejor amiga- presento la joven castaña a su amiga, quien se sacó su capucha dejando ver su rostro con una pequeña sonrisa. Su amigo de la infancia era el ser más poderoso de la ciudad, no tenía dudas de que las ayudaría.

A Issei le llamo la atención el apellido de la última chica, pues era el mismo que el de Griselda. Y aunque no había mucho parecido físico, el castaño luego trataría de llevarla hacia donde estaba la ex exorcista.

-Espero que Irina no te haya metido en problemas- bromeo el castaño recordando un poco el pasado con su amiga.

-Issei, he oído que te has relacionado antes con una hereje… es verdad?- pregunto Irina teniendo algo de curiosidad.

-Hereje?-

-Sí, la conocían como la Doncella Santa pero después de lo que hizo no es más que una traidora que sano a un Demonio-

-Por casualidad… no sabes quién es ese demonio?- inmediatamente el todo de voz de Issei paso a ser hostil, algo que preocupo a los presentes.

-No, nadie lo sabe… después de la hereje lo sanara desapareció cuando lo descubrimos- respondió Irina sin notar el tono hostil de su amigo.

-Su nombre es Asia Argento, Irina… no voy a dejar que la insultes por un acto que cometió de manera inocente- Issei no dejaría que su primer amor sea mencionada de esa manera cuando sabía que fue leal a Dios hasta el final.

-Era una Doncella Santa, debió saber que era un demonio… no lo hizo con inocencia Issei- Irina no dejaría que calumniaran las decisiones de su facción, incluso si se trataba de su amigo.

-Irina ya basta- dijo Xenovia sabiendo que la devoción de su compañera por su facción podría costarles la ayuda del Sekiryuuttei.

-No la conociste Irina, y te voy a pedir de favor que no le hables asi… sé que tu facción respeta a los fallecidos, respeta a la primera mujer que amé- sentencio Issei sorprendiendo a las exorcistas, especialmente a su amiga.

-Y-Yo no… no lo sabía… perdóname- pidió Irina sabiendo que se había equivocado al precipitar sus palabras.

-Déjalo asi. Pero escucha… ella creía en su Dios más que nadie. Me he enfrentado a miembros de las tres facciones en este último tiempo, por qué crees que hay exorcistas renegados? Ángeles que desertan del cielo?- el castaño quien no quería continuar con la pelea al ver a la pequeña Akane asustada, decidió acabar la pelea no sin antes decirle unas cuantas palabras a su amiga.

-Tu facción no es tan bella como tú la ves, y si te niegas a verlo cuando alguien llegue a abrirte los ojos… te aseguro que no será bonito. Curar a un demonio por no saber diferenciarlos, no es herejía… es inocencia- dijo Issei calmando su temperamento.

-Yo… en verdad lo lamento- dijo Irina sabiendo que su amigo había aprendido mucho más que ella sobre el mundo sobre natural.

-Ahora dejando el tema atrás… cual es el motivo por el que quieren Reunirse conmigo- pregunto el castaño estando más tranquilo.

-Nosotras poseemos dos de los 7 fragmentos de Excalibur, Excalibur Mimic y Excalibur Destruction… queríamos saber si usted podría aceptarlas y protegerlas- antes de que Irina pudiera explicarle la situación a Issei, Xenovia se adelantó buscando liberarse de esa responsabilidad lo antes posible.

-Están seguras? Soy un demonio- este dato sorprendió a las exorcistas, pues creían que solamente había despertado su Sacred Gear, no que había sido reencarnado.

-Un demonio?-

-Antes de ser el Sekiryuuttei fui reencarnado en Demonio, actualmente soy una pieza libre pero no sé si soy una buena opción para proteger esas espadas- siguió el castaño no queriendo responsabilizarse de esa tarea.

-Por qué no lo hace Dios? Creo que sería una mejor opción, no creen? Después de todo he oído que se ha derramado demasiada sangre de exorcistas por proteger esas espadas- Irina se mostró sorprendía ante las palabras de su amigo. Y no sabía cómo responder, pues en verdad tenía razón, era mejor que su creador cuidara de esto.

-Si Dios tuviera el poder que ustedes predican… no dejaría a sus seguidores a su suerte- dijo el castaño que inconscientemente ataco al Dios caído.

-Dios seguramente tiene cosas más importantes en la que concentrarse- declaro Irina defendiendo ciegamente a su deidad.

-Como cuales?- cuestiono el castaño sabiendo que cualquier respuesta que le diera su amiga de la infancia seria incorrecta.

-Seguramente debe estar buscando una manera de ayudar a nuestra causa, encontrando a nuestros enemigos o protegiendo a los jóvenes creyentes!- respondió Irina tratando de justificar inútilmente a su Dios.

-No trates de mentirte, sabes bien que nada de lo que dices es cierto. Si Dios tratara de ayudarlas, se habría llevado las espadas al cielo. Es omnipresente, debería saber donde están sus enemigos y protegiendo a los jóvenes?… Si eso fuera verdad, Asia no habría sido expulsada de la Iglesia. A Dios no le importan los humanos… hace ya años dejaron de importarle- refuto el castaño dejando salir un poco de su rencor hacia la facción de su amiga.

-NO DIGAS ESO! Nuestro señor… nunca nos abandonaría. Y no voy a dejar que un demonio calumnie su nombre!- seguida de estas palabras, Irina saco una espada de entre sus ropas y se dispuso a atacar a Issei.

Este por su parte se sorprendió por la acción y apenas pudo reaccionar poniendo su brazo derecho como cobertura. La espada corto el brazo de Issei hasta el hueso, provocando que el castaño sintiera un gran dolor.

Issei reacciono tomando la espada con su mano izquierda para absorberla con Gift, para inmediatamente después alejarse. De un momento a otro habían cuatro personas apuntando distintas armas y hechizos a Irina mientras la rodeaban.

-Deténganse!… Asa, retírate- ordenó el castaño al ver qué sus líderes habían aparecido a defenderlo.

Los acontecimientos fueron tan rápido que los compañeros del castaño nunca pensaron que esa reacción fuera a ocurrir, por esto mismo tardaron en reaccionar.

-Issei-sama, lamento interrumpir pero no pensamos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo lo lastiman- sentenció Asa mirando directamente a los ojos de Issei.

-Aiko, por favor…- dijo el castaño mientras estiraba su brazo herido. La menciona se acercó para curar si brazo lo mejor que pudo sin decir una palabra.

-Que hacemos con ellas Sara-sama?- Sona estaba evidentemente molesta por las acciones de la joven castaña.

-Nada, este ya no es asunto de los demonios… Xenovia Quarta, aceptaré la espada de buena manera. Eres libre de quedarte en mí territorio o irte, lo mismo es para tu caso… exorcista. Es la única ayuda que les daré- luego de decir estás palabras, Issei desapareció junto a sus líderes mediante su círculo mágico.

Los demás presentes no tenían palabras para lo que acababa de suceder y estaban totalmente impactados de que aquel reencuentro amistoso haya terminado en una pelea.

-Hija, si quieres pueden quedarse con nosotros y…-

-No pienso quedarme bajo el mismo techo que un asqueroso demonio…- respondió Irina antes de marcharse del lugar.

Xenovia sabía que su amiga estaba equivocada, pero no la dejaría sola sabiendo lo impulsiva que podía llegar a ser. Con ese pensamiento, la siguió en silencio.

-Yo… lamento el comportamiento de mí hija, Kyouko- se disculpo Hikaru sabiendo que su amiga estaría molesta con ella.

-Siempre y cuando Issei este bien yo no tendré problemas contigo, Hikaru… lo que mas me preocupa ahora es lo que hará ella a partir de ahora- Kyouko no estaba molesta, estaba preocupada por las decisiones que tomarían su hijo y la joven a la que había criado como tal.

Ciudad Kuoh – Bosque

-Porque lo hiciste?- pregunto Akemi apareciendo junto a su hermana para acercarse a ver la herida de su portador.

-Porque las dejaste ir después de lo que te hicieron- Yami estaba molesta, su portador ni siquiera se trató de defender o devolver el golpe.

-Porque me imaginé como hubiera terminado todo… ella matándome a mí, o yo matándola a ella- dijo Issei visiblemente arrepentido y dolido.

-No es la primera vez que nos pasa… pero nunca habíamos llegado tan lejos- comenzó a comentar el castaño sumiéndose cada vez más en sus recuerdos.

-Recuerdo que una vez peleamos y yo salí corriendo hasta el bosque… me perdí y me oculte. Fue ella quien me encontró, pero nos perdimos los dos- dijo Issei recordando con cierta gracia en su voz.

-Ambos nos apoyamos y esperamos a que nuestros padres vinieran a buscarnos. Ni siquiera recuerdo porque nos peleamos… y estoy seguro que ella tampoco- termino de relatar el castaño resumiendo muchas cosas.

-Ahora llegamos a herirnos… en que voy a terminar?- pregunto el castaño asumiendo la responsabilidad de la pelea.

Las dos hermanas les molestaban que su portador asumiera la responsabilidad de todo, y este tema en especial las molestó aún más.

-Por qué te culpas todo?- pregunto Akemi quien lo miraba molesta.

-También fue culpa de ella! No cargues con toda la responsabilidad, porque no lo mereces- Issei puso ver por primera vez como la joven de ojos azules tenía sus ojos cristalizados a punto de derramar lágrimas.

Yami tampoco lo admitiría, pero odiaba cuando su portador se culpaba de cosas que en muchas ocasiones escapaban de su responsabilidad.

-Prometiste hace meses que dejarías de culparte por todo, incluso Ddraig se cansó de recordártelo. Pero nos lastimas al hacerlo… nos duele verte triste! Mal! Furioso por cosas que no te competen!- grito Akemi cansada de oír a su portador culparse por todo.

-Tal vez para ti ya sea algo común, pero no lo es Issei… no tienes la responsabilidad de todo- aporto Yami mientras trataba de consolar a su hermana.

-Yo… lo lamento- se disculpó otra vez el castaño sabiendo que esta vez sí era culpable. Nunca tomo en consideración las emociones que sentirían las hermanas.

Después de todo, para ellas no había nadie más fuerte que él. Y escuchar que él siempre era culpable de cualquier, para ellas, tontería que pasaba a su alrededor las hacia enojar.

-Deja de disculparte por todo y actúa de acuerdo a tu posición! Tienes responsabilidades? Si! Pero no cargues con responsabilidades que no te corresponden!- dijo Yami molesta por la patética actitud de su portador.

-Tienes razón… trate de cargar con todo lo que pasaba a mi alrededor pero solo me hago daño a mí mismo y a las personas que me quieren- Issei levantándose para luego abrazar a las hermanas.

-Lamento mi comportamiento de idiota… tienen razón, debo dejar de hacerme cargo de cosas que no me corresponden. Pero Irina es mi amiga, y quiero ayudarla- dijo el castaño estando decidido a buscar a su amiga.

-Pero ahora quiero hablar con mis lideres… necesito entrenar otra vez- dijo Issei teniendo un mal presentimiento sobre el futuro.

-No es suficiente con todas las noches?- pregunto Yami estando algo harta de lo que sucedía.

-Si… pero necesito un entrenamiento que no ponga en riesgo mi vida- sentencio el castaño sabiendo que ellos volverían esa noche.

Residencia Sitri – Horas después

Sara, Kyouko y Hikaru estaban haciendo la cena mientras charlaban con Griselda, que limpiaba un poco el lugar. Akane estaba viendo algo de televisión junto a Grayfia que comía algunos bocadillos, pues su vientre ahora estaba mucho más crecido, dentro de poco daría a luz y si estaba ahí como si nada, fue gracias al castaño con sus constantes aumentos de poder. Takeda, Jun y Hanako habían salido a comprar algunas cosas que les faltaban a las cocineras de la noche, y volverían enseguida.

Los jóvenes aprovecharon para entrenar y practicar sus habilidades por sí mismos ante la ausencia de Issei. Rias, quien estaba en el inframundo con sus siervos y Ravel a la hora del encuentro con las exorcistas, se mostró muy sorprendida por lo sucedido esa tarde. Tampoco podía entender como un agradable encuentro haya terminado en una pelea peligrosa.

Todos mostraron grandes resultados, pero fui ahí donde Rias recordó algo importante. Issei no entrenaba con ellos, el ayudaba a todos los demás. Como era posible que cada vez se hiciera más fuerte si no entrenaba a la par de todos?

-No debes preocuparte por el entrenamiento de Issei, el entrena con otras personas en otros horarios- aclaro Souna viendo la expresión se amiga.

-Otras personas?-

-Issei protege a los Demonios Desertores… desde hace meses que lo hace. Están en su territorio, asi que te recomiendo que no te entrometas- menciono Souna para comenzar a entrenar por su cuenta, viendo las intenciones que tenía su amiga.

-Vaya, veo que comenzaron sin mi…- Issei parecía un poco cansado y algo golpeado cuando apareció por la puerta del lugar. Estaba con Akemi y Yami, era evidente que habían aparecido mediante un círculo mágico.

-Issei, como estas?- pregunto Rias comenzando una amigable conversación con su peón. Por primera vez decidió respetar las palabras de Souna, pues confiaba en que él se lo contaría tarde o temprano.

Al día siguiente, al ser sábado, decidieron salir a pasear por la ciudad, comprar ciertas cosas y almorzar afuera. Después de todo, se merecían un descanso después de entrenar 5 días seguidos rigurosamente.

Issei le compro mucha ropa a Akemi y Yami, quienes estaban muy agradecidas por el gesto de su portador. Este había pospuesto por mucho tiempo la salida de compras con ellas, para ahorrar un buen dinero y poder comprarles ropa por cantidad. Incluso logro comprarles algunos pequeños detalles tanto a Souna, Yura y Tsubaki, quienes se avergonzaron un poco ante este gesto.

Al llegar el medio día, decidieron ir a almorzar a distintos restaurantes porque realmente eran un montón. Acordaron verse en una hora en el parque para pasear un rato más y luego volver a casa a descansar. Esto fue con motivo de que todos tuvieran una mejor relación con los demás y se conocieran más a fondo.

Los grupos habían sido acordados de forma al azar. Sara, Kyouko, Takeda, Hanako, Jun y Ruruko acabaron en un grupo y, por votación unánime, eligieron comer pastas en un restaurante italiano que había en el centro comercial.

Kiba, Akeno, Reya, Saji, Tomoe y Rias acabaron el otro grupo donde, unánimemente, almorzarían en un restaurante con barbacoa.

Yura, Momo, Koneko, Tsubaki, Hikaru y Akane almorzarían en un restaurante con temática infantil por decisión de la pequeña, a quien nadie se atrevía a desafiar excepto los adultos e Issei.

Issei, Souna, Ravel, Akemi, Yami, Griselda y Grayfia fueron los restantes y decidieron almorzar hamburguesas en restaurante que esta última recomendó. Pero nunca imaginaron que en su recorrido al restaurante familiar, se encontrarían con una peculiar escena.

-Ayude a la iglesia a conseguir sus metas católicas!-

-Ayude a los huérfanos sin hogar con un granito de arena!- Irina y Xenovia estaban pidiendo limosna en medio de la calle. No parecía que nadie las ayudara ni les prestara atención… solo la miraban de forma extraña. Esto tal vez se debía a que ninguna de las dos hablaba en japonés, aunque Irina si sabía hablarlo, sino que lo hacían en italiano.

Griselda quiso acercarse a confirmar sus sospechas, pero inmediatamente se detuvo. Como iba a ser posible que su hija estuviera en Japón pidiendo limosna cuando era una poderosa exorcista.

-Griselda… una de ellas se llama Xenovia Quarta. Es a quien buscas?- pregunto el castaño viendo como la mujer rubia abrió los ojos sorprendida, para inmediatamente acercarse a las jóvenes.

-Xenovia… eres tú?- pronuncio Griselda al apenas acercarse.

Por su parte la mencionada, se sacó la capucha para ver a su madre mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Para inmediatamente dejar lo que estaba haciendo y correr a abrazarla. Después de todo no la había visto en varios meses y con todo lo que sucedió e investigo por su parte… la daba por muerta.

-Te extrañe mamá…-

-Yo también hija… yo también- madre e hija se abrazaban entre lágrimas ante tan "milagroso" encuentro.

Y mientras todo eso pasaba, Irina e Issei se miraban fijamente con una expresión seria. Ninguno de los dos sabía cómo disculparse con el otro y ahora estaban en esa situación.

-Issei-sama… pueden venir a almorzar con nosotros?- pregunto Griselda llamando la atención de su hija por la manera de dirigirse al castaño.

-Claro… por qué no?- respondió el castaño comenzando a caminar hacia el restaurante sin querer hablar con Irina aún.

Ya en el restaurante, cada quien pidió lo que comería y ahora estaban esperando a que esto llegara. Todos estaban charlando amenamente excepto por Irina e Issei quienes se mantenían cayados.

-Se-Sekiryuuttei, yo… te agradezco por tu ayuda en este momento- agradeció Xenovia el acto de compasión del castaño al darles algo de comer en un momento complicado.

-No es necesario…- respondió Issei secamente mirando hacia otro lugar. Pronto el castaño comenzó a reconocer el sitio donde estaban.

Es el mismo restaurante donde Grayfia lo llevo a almorzar hace años cuando era un niño. Pronto su mente se llenó de lindos recuerdos, hasta que recordó el porque estaba ahí ese día. Había ido a despedir a Irina y su familia.

-Este es el restaurante donde me trajiste aquella vez- dijo Issei mirando a la mujer peli plata, quien solo le regalo una linda sonrisa.

-Cada vez que me siento triste vengo aquí… porque aquí es donde te conocí y donde te lleve todas esas veces que hacías algo para mí- Grayfia mostro que tenía aquel viejo collar con fideos que el castaño había hecho hace poco más de una década.

-Gracias… por despertar viejos recuerdos- el castaño sonrió con bastante alegría, cosa que le recordó a Grayfia a aquel pequeño niño que había cuidado durante muchos años.

-Sekiryuuttei-sama… lamento interrumpir su conversación, pero quiero pedirle algo muy importante- Xenovia intervino el momento con mucha pena, pero quería saber si Issei estaba dispuesto a ayudarlas.

-Que es lo que quieres pedir?- pregunto el castaño sin sacar la sonrisa de su rostro. Al parecer su buen humor si había vuelto.

-Vera… hace tiempo, la espada sagrada Excalibur se quebró en 7 fragmentos. Ruler, Nightmere, Mimic, Destruction, Blessing, Transparent y Rapidy- comenzó explicando Xenovia llamando la atención de Akemi y Yami, quienes no habían oído hablar de Excalibur en mucho tiempo. Les sorprendió de sobremanera que esta haya sido destruida en batalla.

-Ruler se perdió hace años, y no sabemos dónde está. Los otros 6 fragmentos fueron repartidos entre tres distintas ramas de la iglesia… cuatro fueron robadas hace poco. Irina y yo somos las portadoras de Mimic y Destruction y se nos encargó protegerlas de quien sea que esté detrás de ellas- dijo Xenovia con algo de rabia en su voz al mencionar la última parte pues no entendía como dos jóvenes de 17 años serían capaces de tener tal responsabilidad.

Issei inmediatamente supo que Kokabiel estaba detrás de los fragmentos de Excalibur, por esa razón Freed tenía 4 en su poder hasta que él le robo a Nightmere.

-Y que quieres de mí? Protección o escondite?- Issei miro de forma seria a Xenovia que lo miraba algo sorprendida, después de todo no esperaba esas palabras.

-Yo… no lo sé- dijo Xenovia bajando la cabeza mientras trataba de controlar su nerviosismo. No quería causarle problemas al Sekiryuuttei, asumía que ya tenía bastantes en su territorio y no quería molestarlo.

-Hasta que me digas que es lo que quieres, no te daré ninguna de las dos- sentencio el castaño mirando por la ventana.

Griselda estuvo por intervenir, pero sabía que no era lo correcto. Si su hija no sabía qué hacer, tendría que averiguarlo sola.

-Está bien… pero quiero que sepas algo importante. El Dragón Emperador Blanco, ya lleva bastante tiempo despierto- la joven de flequillo verde pensó que con eso convencería al castaño de ayudarlas.

-Ya lo sé… ha estado despierto por casi diez años, tal vez más. Si me disculpan, iré al baño- pero la respuesta del Sekiryuuttei fue decepcionante para la joven exorcista.

Los demás, a pesar de que la comida ya había llegado, respetaron la decisión de Issei y sabían que no almorzaría allí.

El castaño se dirigió hasta un parque, se sentó en una de las tantas bancas del lugar y se puso a pensar sobre cómo hablar otra vez con Irina y disculparse. No quería seguir molesto con ella y quería ayudarlas con su problema pero su enojo ganaba a su razón y por eso les contestaba mal a Xenovia quien no tenía nada que ver en su pelea.

Issei volvió al restaurante, para encontrarse con que todos ya se habían ido. Al fijarse la hora, se dio cuenta de que había pasado una hora completa y que ya debería estar reunidos en la plaza donde estaba antes.

Al llegar al lugar acordado, se dio cuenta que las dos exorcistas no estaban entre ellos. Algo que le llamo la atención.

-Donde están Irina y Xenovia?- pregunto el castaño al acercarse a Griselda, su única líder presente.

-Dijeron que tenían cosas que hacer… pero no regresaran. Mañana partirán hacia Tokio, allí las ocultaran otra vez- respondió la mujer estando muy preocupada por su hija y su amiga.

-Maldición- murmuro el castaño estando preocupado por las jóvenes.

Las chicas habían propuesto ir a comer crepes como postre, propuesta que fue aceptada de inmediato. En el transcurso de su viaje, todos notaron a Issei un poco molesto y preocupado. Y asi hubiera seguido de no ser por su propia madre, que se había cansado de ver asi a su hijo.

-Issei, que te sucede?-

-Um?… nada. Solo que… me preocupan. Hay muchos demonios renegados por la zona, solo que todavía no se revelan- respondió el castaño viendo como ya estaba atardeciendo y empezaba a sentirse aún más frio.

-Irina y yo… ah, creo que hemos actuado como unos idiotas- pensó el castaño en voz alta mirando como el sol ya se ocultaba entre los edificios.

-Xenovia… tiene un deseo y un sueño que cumplir. Y está harta de la iglesia… solo sigue allí por Irina. No quiere dejarla sola. E Irina… es demasiado devota con su fe, pero también comenzó a flaquear- comento el castaño lo que había sentido al hablar un poco con la joven de cabello azul y con su amiga de la infancia.

-Issei-sama… déjeme buscar a mi hija- solicito Griselda.

-Yo también quiero ir… si estoy con Griselda-san no pasara nada malo- Hikaru apoyo a mujer rubia en su petición para que una respuesta positiva del castaño sea más fácil de conseguir.

-Bien… si no regresan hasta las 9, yo iré a buscarlas- sentencio el castaño, para luego ver como las dos madres comenzaban a correr hacia donde se habían ido las dos chicas.

-No te preocupes, Griselda es una ex exorcista… van a estar bien- aporto Souna tratando de calmar a Issei. Aunque no podía dejar de sentir, que algo malo iba a pasar pronto.

Horas después y estando por cenar, Issei miraba al cielo nocturno a través de una ventana. Había recibido una llamada de Hikaru, diciéndole que les dé un tiempo más. Pero a estas alturas y teniendo en cuenta la temperatura… no aguantaría más tiempo.

Ahora mismo estaba analizando su territorio mediante un círculo mágico tratando de encontrar a las mujeres y a Irina y Xenovia para acabar de una buena vez la búsqueda y con la preocupación.

-Issei… te preocupan, verdad?- dijo Souna acercándose con la pequeña Akane en brazos, quien se había quedado dormida al querer esperar a su madre. Ella ya había cenado, asi que estando con el estómago lleno se durmió viendo caricaturas con Yami y Akemi.

-Sí, son 11 de la noche y todavía no han vuelto… creo que están cerca de ellas, pero aun asi… es peligroso andar por la noche en el bosque- revelo el castaño que ya había encontrado a Griselda y Hikaru.

-Pero que rayos hacen allí? No hay nada para refugiarse…- analizo Souna seriamente, pensando que el castaño se refería a las dos exorcistas.

-Mmm… Tal vez "Yuri" al aire libre- bromeo el castaño logrando poner roja a Souna quien quiso responder con un grito, pero el tener a la pequeña se lo impidió.

-Jajaja perdón… no pude evitarlo jaja. Estoy ganando la mala costumbre de hacer malos chistes cuando estoy nervioso- se excusó el castaño tratando de aguantarse las ganas de soltar una carcajada al ver como su amiga estaba roja por el comentario y por aguantar un grito para regañarlo.

-Mmm… mamá…- susurro la pequeña Akane estando entre sueños.

-Bien se acabó… iré a buscarlas. Volveré enseguida…- sentencio el castaño para después mediante un círculo mágico desaparecer.

-Idiota…- murmuro la joven pelinegra siguiendo un poco avergonzada por el comentario.

Ciudad Kuoh – Bosque

En la vieja iglesia, Xenovia e Irina estaban en medio de una clase de estanque, desnudas, lavándose su cuerpo individualmente. Se podía notar el enojo y la frustración en la expresión de Xenovia. Y en el rostro de Irina se podía notar algo de culpa, no había dejado de estropear todo desde que llego a Kuoh y lo sabía perfectamente.

-Bueno, no podría ser peor… cierto?- hablo tímidamente la joven castaña tratando de conversar con su amiga.

-Que no podría ser peor? Que no podría ser peor?!…- Xenovia estaba harta de lo sucedido en el último tiempo y aquellas palabras fueron la gota que rebalsó el vaso.

-No estaríamos aquí si no fuera porque compraste esa estúpida pintura de aquel falso santo!- grito Xenovia con rabia a la vez que apuntaba una pintura mal hecha de un hombre con alas.

-Te pelaste con el Sekiryuuttei, perdiste tu espada, no tenemos dinero ni para comer un mísero pedazo de pan y ahora estamos aquí soportando este frio mortal por tu culpa!- termino de descargarse la joven de cabello azul, quien perdió fuerza en sus piernas y cayó de rodillas en el estanque.

-N-Nos mandaron aquí para proteger y ocultar las espadas sacras, pero… que pueden hacer dos niñas frente a un asesino que elimino a exorcistas más fuertes?- la voz de Xenovia comenzó a romperse al liberar todo lo que tenía que decir.

-Aún si lográbamos conseguir el apoyo del Dragón Celestial, nosotras somos estorbos comparadas con él…- siguió Xenovia viendo su reflejo en el agua mientras las lágrimas caían en él. Irina, solo escuchaba a su amiga pues por primera vez estaba siendo completamente sincera.

-Yo… quiero ser mamá, tener una vida tranquila, tener una mascota… vivir en un lugar lejos con la persona a la que ame. Pero, ahora sé que eso nunca sucederá… porque no le importamos a Dios si morimos o no, incluso después de todo lo que hemos hecho por él- Xenovia había perdido su compostura mientras lloraba abrazando sus rodillas. Había perdido la esperanza en su señor hace tiempo y las situaciones a las que había sido expuesta hace tiempo empeoraban su condición.

Irina no podía enojarse con su amiga por lo que dijo sobre su Dios, pues ella misma ya le daba la razón. Se había dado cuenta que las palabras de su amigo eran verdad… a Dios no le importaban ellas y por más que suplicaran su nombre, no los ayudaría.

Los sollozos de Xenovia empezaron a llenar aquel deteriorado lugar… no era un llanto cualquiera, eran uno que demostraba tristeza, dolor y desesperación. Irina se levantó y fue a abrazar a su amiga… para tratar de consolarla aun cuando ella era la culpable de todo.

-Yo… lo siento Xenovia. Lamento todo lo que paso, todo lo que hice más… no soy más que una inútil, una estúpida que no sabe hacer una sola maldita tarea!- comenzó la joven mientras derramaba lágrimas de culpabilidad por sus errores.

De pronto sintieron como el ambiente comenzaba a calentarse mientras escuchaban pasos. Para luego sentir como las abrazaban de forma materna.

-Irina, no eres una inútil, eres mucho más… no importa los errores que cometiste ahora, aprenderás de ellos y serás mejor! Yo lo se…-

-No soy muy buena expresando mis sentimientos, y sé que no te di el cariño que esperabas de niña pero… no importa que pase Xenovia, no habrá nada que me impida cuidarte o verte cumplir tu sueño. Porque lo que más me llena el corazón, es verte sonreír- las madres de ambas jóvenes habían llegado sin hacer mucho ruido y las habían abrazado para consolarlas…

-Mamá… como nos encontraron?- pregunto Xenovia abrazando a su madre sin querer despegarse de ella.

-Él nos trajo…- respondió Griselda mirando hacia la salida, donde se podía ver al Sekiryuuttei de espaldas a la vez que había un aro de fuego encima de ellas. Esto era lo que las calentaba e iluminaba.

-El uso su magia para calentar el lugar para que no se enfermen- explico Hikaru que se levantó a buscar algo.

-También nos dio esto para ustedes… seguramente le quedaran algo grandes, pero es mejor que usar esos trajes- dijo Griselda mientras tenía en sus manos algunas prendas para las chicas.

-Bien, cámbiense… iremos a casa- Hikaru comenzó a caminar hacia la salida, con el propósito de dejar a las jóvenes a solas para que se cambiasen. Griselda imito este acto.

-Issei-sama… muchas gracias- agradeció la ex exorcista que casi comenzaba a llorar.

-Gracias… por reunirme con ella- Griselda no aguanto más y comenzó a llorar por su alegría y la suerte que tenía. Había sido salvada por el Sekiryuuttei y este mismo la reunió otra vez con su hija… que más podría hacer el glorioso Sekiryuuttei?

Hikaru la abrazo para consolar a la joven mujer, mientras también se sentía agradecida con aquel joven que cuido los primeros 5 años de vida. El castaño por su parte no respondió.

-Ya estamos listas- dijo Xenovia saliendo cargando únicamente su espada, lo demás lo dejo atrás porque creía que ya no lo necesitaría.

-Se-Sekiryuuttei… podría?…- la joven de cabello azul le mostro la espada envuelta en telas queriendo sacarse esa responsabilidad de una vez.

[Gift]

Por su parte el castaño extendió su mano izquierda mientras invocaba su Sacred Gear y absorbía la espada sagrada, quitándole a Xenovia un gran peso de encima. Este comenzó a ver como las tres mujeres comenzaban a avanzar mientras él se quedaba atrás con el propósito de hablar con Irina.

-Irina, yo… lamento lo que dije. Comencé a atacarte a ti y a tu religión por problemas pasados en los que no tienes la culpa- comenzó disculpándose el castaño sin mirar a la joven castaña a los ojos que estaba a un lado suyo.

-No… tú perdóname. Yo solo me concentre en lo que es importante para mi facción y deje de lado nuestra amistad por una estupidez- respondió Irina sabiendo que parte de lo que paso ayer fue su culpa también.

-Supongo que estamos a mano entonces…- Issei le volvió a sonreír a la joven.

-Si… creo que si- Irina devolvió la sonrisa estando más tranquila.

-Mamá… por qué tratas con tanto respeto al Sekiryuuttei?- pregunto la joven de cabello azul mirando a su madre, quien se mostró algo sorprendida con la pregunta.

-Hace tiempo yo estaba a punto de ser torturada y asesinada por un demonio renegado… con cada paso que daba al huir de el, yo suplicaba su nombre y rezaba por él… pero Dios no me ayudo- Griselda no quería dar muchos detalles pues si odiaba aquel día.

-Entonces recordé las palabras que Dulio me dio antes de escapar de la iglesia… y trate de invocar al Sekiryuuttei mencionando su nombre. Suplique por ayuda una sola vez creyendo firmemente en que respondería… y asi fue- aquellas palabras sorprendieron a Xenovia quien cada vez comenzaba a dejar de tenerle fe a su señor. Griselda por su parte, no quería decirle a su hija que había dado a cambio su vida. Quería que ese detalle quedara en secreto.

-El apareció, me salvo la vida y me cuido hasta que me recupere por completo… me convirtió en una de sus líderes y me dio protección. Y ahora me reunió contigo- dijo Griselda sonriendo al recordar los buenos momentos que pasaba con el castaño, quien la cuidaba y trataba como parte de su familia a pesar de no compartir lazos sanguineos.

-Yo ya no creo en el Dios bíblico… creo solamente en él- termino de decir la ex exorcista mirando hacia atrás, encontrándose con que Irina e Issei estaban charlando amenamente.

-Y no me arrepiento de ello…-

-Bien… vamos a casa, está haciendo más frio que antes- menciono el castaño llegando con las demás para crear un círculo mágico y llegar a casa.

Residencia Sitri – Hace un momento

Souna había comunicado a los miembros de la mansión que Issei había salido un momento a buscar a Hikaru y Griselda. Asi que Grayfia, Sara, Jun, Hanako y Ruruko estaban sentadas en la mesa, tomando té y las últimas dos haciendo algunos deberes.

Rias por su parte estaba viendo televisión junto a Akeno, Tsubaki, Momo y Reya. Tomoe y Kiba estaban jugando al ajedrez a un costado. Koneko, Yura, Saji y Ravel estaban comiendo algunos bocadillos mientras jugaban a las cartas.

Souna, después de dejar a la pequeña Akane en su cama, se fue al inframundo con la excusa de que necesitaba algo de ahí. A su madre le pareció algo extraño, pero sabía que Souna guardaba muchas cosas en su antigua habitación y tal vez quería algo de ahí. Solo lo dejo pasar.

-Oigan, sé que es un poco repentino pero… me podrían ayudar a preparan una fiesta sorpresa para Issei, es por su cumpleaños- pidió Kyouko tímidamente mientras aparecía por la entrada con una lista en mano.

Takeda, Akemi y Yami estaban detrás de ella cargando algunas cajas llenas de cosas. Después de todo acababan de volver de hacer unas compras aprovechando la ausencia del castaño.

-Claro, no es ningún problema, y dime… cuando es- pregunto Sara prestando mucha atención. Aunque el tema del cumpleaños del castaño llamo la atención de todos los presentes, pues querían ayudar.

-Es mañana- fue en ese momento que todos dejaron de charlar para luego mostrarse muy sorprendidos.

-Con gusto te ayudaremos… que tal si le hacemos la fiesta mañana al mediodía en el viejo edificio escolar. Asi será más difícil que lo descubra- opino Yura quien se recuperó antes que todos.

-Es una gran idea, Yura-chan- dijo Kyouko con una sonrisa en su rostro.

-Según recuerdo, lo que más le gusta a Issei son las hamburguesas… tal vez puedan hacer algunas más pequeñas como bocadillos- aporto Grayfia recordando los gusto del castaño.

-Y gaseosa!- grito Rias entusiasmada por el cumpleaños de su querido Peón.

Y asi fue como los que estaban en la casa empezaron a planear a último momento lo que iban a hacer durante esa noche y el día siguiente.

Cuando un círculo mágico apareció en medio de la sala, todos volvieron a hacer lo que estaban haciendo antes para no arruinar la sorpresa.

Luego de responder algunas preguntas algo extrañas sobre sus gustos y otras cosas, Issei se fue a dormir mientras los demás dijeron que se quedarían un rato más charlando de cosas de mujeres. El castaño no le presto demasiada atención y fue a dormir.

Horas después

Ya eran pasadas las doce de la noche e Issei estaba acostado en su cama, sin poder dormir. Yami y Akemi estaban en otra habitación, el castaño le explico que, al ser mujeres, deben tener su espacio privado y personal. No tenía problema con que duerman con él, pero deberían avisarle antes. Esto lo ideo después de que ambas hermanas casi lo ven completamente desnudo después de que saliera de bañarse.

No podía sacarse la sensación de que algo malo iba a pasar y estuvo acostado mirando el techo hasta ahora. Después de todo, aquellos visitantes nocturnos no habían aparecido ni esa noche, ni la noche anterior. Algo estaba pasando y le provocaba nerviosismo.

-I-Issei?…- el susurro de Souna lo saco de sus pensamientos.

-Souna? Que sucede?- pregunto el castaño estando bastante sorprendido por la aparición de Souna en ese momento.

-Y-Yo… p-puedo pasar?- Souna se sentía bastante nerviosa e Issei lo noto.

-C-Claro…-

-Antes de entrar… podrías cerrar los ojos un momento- pidió Souna mientras seguía asomando su cabeza por la puerta, teniendo claramente algo en las manos.

El castaño obedeció teniendo bastante curiosidad por la actitud de su amiga. Souna entro a la habitación y cerró la puerta tras de sí. El castaño no observaba pero podía escuchar y oler su ambiente. Sintió un dulce aroma apenas escucho que cerraban la puerta para tiempo después oler el aroma de una cerilla.

Escucho los pasos de Souna acercarse. No sabía porque pero lo ponía algo nervioso. El perfume de la pelinegra invadió sus sentidos, dándole a entender que estaba bastante cerca.

-Ábrelos…- obedeció, siendo sorprendido por el fuego que emitían unas velas que enumeraban el dieciocho. Issei se mostró confundido un poco por esto, pero no tardo en recordar que día era ese.

-F-Feliz cumpleaños… Issei- la joven pelinegra estaba totalmente avergonzada. Desde hace tiempo que fue planeando eso, y quería hacerle un regalo especial al castaño. Pero no encontró otra cosa más que hacerle algo con sus propias manos.

El castaño observo ligeramente las manos de su pareja, quien las escondió rápidamente tras su espalda. Pero aquel pequeño momento fue el suficiente como para que se diera cuenta de que ella misma había preparado la comida y había tenido uno que otro inconveniente; ya que alguno de sus dedos estaban vendados.

-Y-Yo… no estoy acostumbrada a ornear cosas y y-yo m-me… tu-tuve algunos problemas y- el castaño estiro su brazo y tomo las manos de su compañera curándolas lentamente.

-No tenías que molestarte. Muchas gracias, Souna- agradeció el castaño estando muy feliz.

-Aunque no crees que el dibujo de un dragón es un poco exagerado?- soltó Issei viendo el fallido intento de su amiga para hacer ese dibujo

-Y-Yo bueno… creí que… tal vez podría salirme y decorarlo mejor- la joven mostraban un rostro lleno de vergüenza. Su hermana le había dado el consejo de tratar de dibujar algo significativo para decorar el pastel.

-Bueno, para ser la primera vez que veo uno de tus dibujos, está bastante bonito- dijo el castaño imaginándose cuantos intentos tuvo que hacer la pelinegra.

-Feliz cumpleaños a ti…- Souna comenzó a cantar en voz baja sacando a Issei de sus pensamientos. Escuchar la voz de Souna cantar lo relajaba de sobre manera, era algo extraño. Era la primera vez que veía sentía tanta tranquilidad, también podría deberse a que era la primera vez que escuchaba a Souna cantar. De alguna manera alegraba su corazón y lo hacía olvidarse de sus problemas.

-Feliz cumpleaños querido Issei… feliz cumpleaños a ti. Vamos pide un deseo!- Souna se mostraba muy contenta mientras aplaudía feliz, después de todo era la primera vez que hacía algo asi para una persona y que podía festejarle algo a alguien sin tener que seguir las costumbres demoniacas. Aunque tampoco era todo el motivo de su felicidad… había algo más.

De alguna manera aquella escena le trajo un Deja vú a Issei que paso muy fugazmente pero decidió dejarlo pasar, por ahora. Luego estudiaría a fondo varias de sus memorias, no era la primera vez que le sucedía y ya estaba comenzando a molestarle.

Dejando eso de lado, Issei pidió su deseo y apago las velas soplando levemente.

-Que pediste? Ser el Rey de un harem?- pregunto Souna sarcásticamente, aunque en realidad si quería que le respondieran esa pregunta.

-Si te digo lo que desee, no se hará realidad… pero puedo asegurarte que ser el Rey de un harem no fue mi deseo- el castaño sacando valentía desde el fondo de su interior, tomo la mano de su amiga y entrelazo sus dedos con los de ella.

Después de todo, desde hace meses que sentía que se estaba enamorando de Souna. Y tal vez sea solo por su deseo de cumpleaños, pero esa noche… tenía el valor suficiente como para declararle ese amor.

-S-Souna… y-yo, no sé cómo seguir… pero, desde hace tiempo que he estado sintiendo algo más por ti. P-Porque cada vez que estoy contigo, me siento tranquilo y… y sé que puede sonar un poco precipitado pero, lo que quiero decirte es-

-Te amo…- el castaño abrió los ojos con sorpresa al escuchar como la joven pelinegra terminaba sus palabras. Souna por su parte se avergonzó mucho pero no dejo de tomar la mano del castaño, incluso este sintió como ella la sostenía con más fuerza.

-Y-Yo también te amo… Issei- declaro la joven sorprendiendo aún más al joven frente a ella.

-E-Entonces… emm, tu quisieras ser mi… mi novia?- aun no pudiendo creer lo que estaba pasando y lo atribuía mas a que por fin había logrado dormirse y esto era un sueño.

-Si… me encantaría- respondió Souna sonriendo con una gran felicidad capaz de hacerla llorar.

Asi, lentamente fueron acercándose atraídos de alguna manera a tratar de sellar aquella proposición o tal vez, tratando de seguir lo que para ellos era un sueño del que no querían despertar. Pero al sentir la calidez de los labios del otro, esa pequeña descarga que recorrió sus cuerpos al juntar labios, confirmo que aquello no era un sueño. Si no una realidad, de la que se alegraban formar parte.

Se separaron lentamente, como si desearan que aquel momento nunca terminara, pero la falta de aire los obligo a hacerlo. Sobra recalcar, que lo que ellos sintieron que fue una película romántica francesa y un beso apasionado, fue un simple beso tosco y torpe que solo duro un par de segundos. Aunque no quita, que ellos lo hayan sentido como toda una experiencia.

-Este es uno de los mejores cumpleaños que he tenido- dijo el castaño todavía no creyendo la gran suerte que tenía y creyéndose el hombre con más suerte en el mundo.

-Este es el mejor día de mí vida- sentencio Souna sentándose a un lado del castaño para apoyar su cabeza en su hombro sintiéndose la mujer más afortunada del mundo,

Horas más tarde

Irina se levantó a las 5 de la mañana, como era la costumbre que tenía antes en la iglesia. A esa hora debía comenzar a rezar para comenzar bien su día, pero esa vez ya no quería hacerlo. Dudaba de su señor y eso la ponía mal. Después de todo, no recordaba su vida antes de creer devotamente en él.

Quería sacar esos pensamientos de su cabeza, asi que decidió salir a caminar para despejar su mente. En su camino por las calles, recordó que aún tenía a Excalibur Mimic al regresar le entregaría la espada a su amigo como habían acordado con la iglesia. Además también quería algo de tiempo para decir que hacer con sus votos de Fe y sentía que llevarla a todos lados más que una bendición sería una carga.

-Vaya, vaya, vaya… que tenemos aquí? Es la pequeña exorcista amiga del estúpido dragón!- al no estar prestando atención a su alrededor, Irina se sorprendido al escuchar esa voz y al querer encarar a aquel sujeto sintió como algo atravesaba su pierna y dejaba un ardor insoportable. Para luego, tener esa misma sensación en su brazo derecho.

-Espero no lo tomes a mal querida, pero esto es personal… o tal vez un poco, si!- grito aquella voz pateando el rostro de la joven con tal fuerza que la hizo sangrar.

-Llámalo! Anda! Que venga aquí! Trae a ese hijo de perra que me hizo esto!- aquel hombre tomo del cabello a Irina e hizo que lo mire al rostro. La joven pudo apreciar como aquel sujeto tenía en la mitad de su cara una cicatriz horrible de quemadura, incluso le faltaba un ojo.

-Vamos! Lo escuche anoche! Invoca el nombre del Sekiryuuttei!- grito Freed colérico queriendo encarar al Sekiryuuttei antes de volver a golpear a la joven castaña la cual no podía defenderse.

Residencia Sitri

Issei estaba sentado junto a Souna en el tejado de la casa mientras estaban tomados de la mano mirando el amanecer. No habían dormido esa noche todavía creyendo que era un sueño, aunque progresivamente empezaban a darse cuenta de que lo sucedido si fue real.

-Te amo…- Issei después de juntar valor un momento, dijo eso mirando a Souna a los ojos.

-Yo también Issei… yo también te amo- por su parte la joven pelinegra deposito un beso en la mejilla de su amado estando algo avergonzada pero por sobre todo muy feliz.

-Que quieres hacer el día de hoy?- pregunto el castaño olvidando que era su cumpleaños.

-No me lo preguntes a mi… hoy es tu día especial, lo olvidaste?- respondió la pelinegra mostrando una sonrisa tierna.

-Es verdad… tal vez, salir a comer afuera como ayer?- se preguntó el castaño ya sin ideas, pues su deseo más grande se había cumplido.

-No quieres… que te haga el desayuno?- pregunto Souna levantándose para luego ofrecer su manos para ayudar a Issei.

"I-Issei… Sa-Sálvame… por favor!" Cuando el castaño estaba por aceptar la ayuda de su ahora novia, escucho esa voz en su cabeza. Y esa voz, le resultaba muy familiar. Issei se levantó rápidamente mostrándose muy preocupado.

-Que sucede?- Souna se sorprendió por la reacción de su amado.

-Es Irina… esta en problemas!- Issei sintió como rápidamente aquella sensación que antes lo inquietaba volvió con más fuerza que antes. Aparte, de que percibió un aura que no se aparecía en mucho tiempo.

-Te acompañare- pronuncio Souna decidida.

-No… despierta a los demás. Kokabiel, acaba de aparecer- revelo el castaño sorprendiendo a Souna pues ella no percibía nada.

-No voy a dejarte ir solo contra él!- sentencio la joven determinada en no abandonar a su amado a su suerte.

-Irina está desvaneciéndose! Además no está cerca de Kokabiel… esta con Freed. La deben haber cazado de alguna manera- Issei mediante un círculo mágico se puso sus prendas de batalla.

-Despierta a los demás, diles que se preparen… Kokabiel está en la academia- dijo Issei listo para responder al llamado de su amiga.

-Te voy a estar vigilando Issei- sentencio Souna mientras corría a hacer lo que el castaño le pidió.

-Confió en que me cuidaras…- sonrió el castaño antes de desaparecer mediante un pilar de fuego.

Souna por su parte convoco un círculo mágico en cada habitación donde se podía oír su voz a la vez que usaba otro para cambiar sus ropas.

Parque

-Irina! Irina donde estas!- Al aparecer, Issei grito el nombre de su amiga esperando que esta le respondiera. Al mirar un poco a sus alrededores vio con terror a Irina tirada en el piso en medio de un charco de sangre. Estaba golpeada y herida en varios lugares.

-Irina!- el castaño se acercó corriendo a tratar de sanar las heridas de su amiga que estaba semiconsciente. Tomo la mano de la chica, y esta le dejo un pequeño anillo dejando un poco confundido al castaño.

-Nos volvemos a encontrar, Bastardo!- Issei se sorprendió al escuchar esa voz en su espalda. Pero no tuvo tiempo para voltearse a encarar a Freed, porque sintió como algo comenzaba a desgarrar su carne atravesando sus huesos hasta traspasar su cuerpo.

El castaño conocía perfectamente el dolor de lo sacro, pero aquella espada le estaba haciendo mucho más daño de lo normal llegando a hacerlo vomitar sangre.

-Ves lo que le sucedió a mi hermoso rostro?… pero claro que lo vez!- dijo el sacerdote que estaba colérico después de lo que le paso.

-F-Freed… bhaj, maldito infeliz- murmuro el castaño quien seguía sufriendo los efecto de la espada.

-Sientes como te quema?… Sientes como es diferente a mis balas de luz? Esta es Excalibur Blessing, capaz de purificar a cualquier maldito ser como tú!- Freed saco la espada del pecho de Issei provocando que este comenzara a desangrarse.

-Bien… supongo que ya no la necesito- dijo Freed sacando su arma para acabar con la vida de Irina.

-E-Espera! Déjala vivir… y te entregare a Mimic y a Destruction- el castaño trato de negociar con aquel idiota sabiendo que su objetivo eran las espadas sacras.

-Mimic, no me vengas con estupideces… esa idiota me confeso que la perdió! Entrégame a Nightmere y tenemos un trato… aunque claro no sé cómo saldrá de aquí si no puede caminar- dijo Freed creyendo que el Sekiryuuttei lo estaba engañando. Pero este solo tenía a Destruction y a Nightmere… porque Irina le mentiría a Freed aun a punto de morir? Aunque pronto, recordó el anillo que Irina le dio.

-B-Bien… te daré una ahora, y otra cuando termine de curarla y la envié a un lugar seguro- respondió el castaño quien apenas y podía hablar por sus órganos heridos. Estaba tratando de curarse con el Sacred Gear de Asia pero la curación era muy lenta por alguna razón.

-Adelante! Inténtalo… primero Nightmere- sentencio el sacerdote loco, para luego ver como aparecía la espada que le había sido robada hace meses. Aunque claro, Issei no le dio a la verdadera Nightmere, después de todo sabía que si Freed usaba la habilidad de la espada contra sus amigos la pelea podría tornarse muy dura.

Issei se levantó ya curado aunque seguía sintiendo un terrible ardor en el pecho, camino lentamente hacia Irina y comenzó a curarla. La joven quería levantarse a pelear pero no pudo al sentirse débil por la pérdida de sangre.

-Prepárate…- susurro el castaño mientras creaba un círculo mágico debajo suyo para enviarla devuelta a la residencia Sitri.

-Ahora hijo de perra… dame a Destruction!- dijo Freed acercándose peligrosamente al Sekiryuuttei.

-Es hora de acabar con esto Freed… y esta vez, no hay nadie que me detenga- dijo Issei antes de convocar su Sacred Gear.

-En verdad crees que me ganaras estando herido por una espada sacra hecha para purificar?- se burló Freed creyendo que sería un combate fácil.

-Cuando una serpiente se ve acorralada, ataca de manera más feroz que antes... los dragones compartimos ese comportamiento- dijo el castaño entrando en su modo False para hacer mas fáciles las cosas.

Residencia Sitri

Irina acababa de aparecer en la sala de la casa mientras trataba de levantarse fallando en el intento por la falta de sangre. Es allí donde todos estaban agrupándose después de lo que Souna les comunico.

-Irina!- la joven a alguien gritar su nombre pero no reconocía la voz. Hikaru fue quien corrió a auxiliar a su hija quien comenzaba a quedarse inconsciente.

-Issei… está en problemas- logro murmurar la joven antes de quedar inconsciente.

-No tiene heridas, debe haberse desmayado por la cantidad de sangre que perdió- dijo Sara viendo como Irina estaba cubierta de aquel líquido vital.

-Issei!- el grito de Souna alerto a todos y corrieron hacia el lugar donde se escucho el grito. Para su sorpresa, ella se encontraba en la habitación del mencionado.

-Sona! Que suce… ah- al llegar, vio el círculo mágico que su hija había creado quedando paralizada. Issei se encontraba lleno de heridas sangrantes mientras respiraba agitadamente y sostenía su espada. Enfrente estaba Freed, cubierto de sangre mostrando algunas heridas pero se veía feliz.

-Funciona maldita sea!- Souna tenía sus ojos cubiertos de lágrimas mientras trataba una y otra vez de hacer funcionar el círculo mágico de transportación para llegar con Issei.

Había visto de primera mano cómo el castaño había sido emboscado por aquel desgraciado. Inmediatamente quiso ir para ayudarlo, pero su círculo mágico era rechazado por alguna razón. Sara se arrodillo junto a su hija para ayudarla a usar el hechizo.

Sara agradecía en su interior, que Kyouko no esté allí en ese preciso momento. Sacando aquella idea de su cabeza, se arrodillo y comenzó a ayudar a su hija con aquel círculo. Pues la desesperación también comenzó a carcomerla y crecía aún más cada vez que escucha las quejas del castaño al ser alcanzado por los cortes de Freed.

Uno a uno los demonios comenzaron a ayudar en el círculo mágico, con la esperanza de que sus fuerzas combinadas lograra activarlo de una buena vez

Parque

Issei no podía reaccionar, la primera herida que recibió por alguna razón seguía ardiendo con fuerza y sentía sus fuerzas desaparecer a la vez que seguía peleando. Hace tiempo el modo False había desaparecido.

-Ya me canse cansé de jugar… Jefe- dijo aquel loco saboreando la sangre que manchaba su rostro. Sangre del castaño evidentemente. Al escuchar esa última parte Issei sintió como un aura muy poderosa emergió a sus espaldas y le lanzó un ataque.

Issei bloqueo el ataque con su espada pero esta se rompió al contacto de la lanza de luz que amenazaba con partirlo a la mitad. Al romperse su arma, Issei no supo cómo defenderse del siguiente ataque que estaba por acertar.

Y fue Gram quien apareció de la nada para romper aquella lanza de Luz, defendiendo asi a su portador.

-Ahh… que problemático, quien diría que fueras portador de Gram- dijo Kokabiel creando otra lanza de luz en su mano.

-No voy a rendirme asi de fácil Kokabiel…- Issei se escucha agitado y algo adolorido mientras empuñaba a Gram.

-Recuerdas este lugar? Fue aquí donde controle la mente de Reynare por primera vez… y la obligue a matarte- dijo Kokabiel revelando algo de suma importancia mientras miraba el paisaje para luego detener su mirada en la fuente en medio del parque.

Issei, por su parte entro en shock, pues no esperaba que aquel Cadre le revelara ese detalle. Y no sabía que pensar o que decir.

-Por qué?…- fue lo único que se cuestionó el castaño.

-Ella se enamoró de ti, siendo solo un simple humano- revelo Kokabiel a Issei, lo que él estaba intentando hacer es que el joven castaño pierda estabilidad mental contándole ciertas verdades.

-Como pudo haberse enamorado de mí? Solo la conocí tres días!- reprocho el castaño sabiendo que aquellos recuerdos eran vagos.

-Asi que todavía no lo recuerdas… veras, el día en el que esa pequeña monja murió, tu enloqueciste- Kokabiel se sentó en una de las bancas que había allí, mientras que con una mano daba la orden a Freed de que se retirase.

-A que te refieres?- pregunto el castaño mientras se tomaba la cabeza.

-Te convertiste en un Dragón Maligno apenas desbloqueaste tu Sacred Gear… atacaste a tus compañeros y dejaste asi a tu Rey- el cadre le mostro a Issei una imagen de su Rey herida y vendada por todas partes mientras sonreía con dolor.

-Tu Rey no te culpo pero tenía miedo de que tomaras una drástica decisión… asi que decidió sellar esos recuerdos, pero era inexperta y termino afectando otras cosas también- Issei se tomaba la cabeza mientras sentía un gran dolor.

-Tu Reynare estuvieron juntos cerca de seis meses… tenía que sacarte del camino para mis planes. La única que estaba cerca de ti a la que no vigilaban todo el tiempo los demonios de aquí era Reynare y use eso a mi favor- revelo Kokabiel desatando los recuerdos de Issei sobre su relación con la ángel caída mencionada.

-Ella fue quien contacto a tu Rey para que te salvara… y también fue ella quien decidió enfrentarme contándole lo que hice a su padre. Desde ese momento, es que la tengo bajo mi control. Fui yo quien hizo que matara a esa monja- revelo el cadre que poco a poco sentía como el poder de Issei iba aumentando.

-Tu! Maldito mal nacido! Te matare!- aquella aura oscura que apareció en el bosque hace ya cuatro meses surgió de repente como un volcán en erupción.

Convocando una cadena, el castaño se acercó a pelear contra Kokabiel sorprendiéndolo con su velocidad logrando acertar un fuerte puñetazo en el rostro, una patada en el abdomen y un Dragón Shot a quema ropa.

Kokabiel, ya recuperado de la sorpresa. Detuvo fácilmente el corte que Issei quiso atinarle con Gram. Usando esto a su favor. El cadre creo una pequeña esfera de luz que acerco al rostro del castaño haciéndola explotar.

Residencia Sitri

Los espectadores estaban sorprendidos con los visto y escuchado. Rias solo bajo la cabeza un momento al escuchar la parte en la que altero los recuerdos de Issei, esta acción confirmo a los presentes que lo dijo por Kokabiel era verdad… aunque podían entender que ella solo trataba de proteger a su Peón.

Issei aterrizo cerca de la fuente donde murió la primera vez. Trato de reincorporarse, pero la sensación de dolor en su pecho era más grande. Kokabiel, sin perder el tiempo acerco al Sekiryuuttei y trato de arrebatarle a Gram pero al acercar su mano a la empuñadura sintió miedo… pues sentía que si tocaba aquella espada moriría de alguna manera.

-Debo admitir… Sekiryuuttei, que me sorprendiste. Empuñar la gran espada de nuestro hermano… Estas lleno de sorpresas, aunque claro me asegurare de acabar con ello ahora mismo- el cadre, tomo la mano del castaño que se negaba a soltar a Gram e hizo que se apuntara a si mismo.

Kokabiel, lentamente comenzó a ejercer fuerza para que Issei se hiriera a si mismo con la espada. Este último estaba usando toda la fuerza que tenía para evitar que esto sucediera a la vez de que le repetía una y otra vez a Yami que no abandonara su forma de espada pues no quería arriesgarla a ella también.

-Que ganas… con mi muerte?- logro formular el castaño mientras sentía el filo de Gram en su pecho a punto de rasgar su carne.

-Contigo fuera del juego… no habrá nada que evite que un bando sea favorito para ganar. Después de todo, podemos atribuir a la muerte del demonio portador del Sekiryuuttei a los Ángeles y sus exorcistas. A la vez que saldrán a relucir los papeles de Azazel reclutando a portadores de Sacred Gear, con el objetivo de tener ventaja en la guerra. Y para avivar la llama de los Ángeles Caídos… la muerte de Reynare, hija de Azazel, a manos de demonios…- explico Kokabiel sabiendo que Issei ya no podía ejercer más fuerza para detener a Gram.

-Draaah! Otro… tomara mi lugar. Te detendrán…- decía Issei sintiendo como Gram empezaba a perforar su pecho. Yami por su parte, quería adoptar su forma humana pero por alguna razón no podía hacerlo y con cada grito de su portador se desesperaba más.

-Quienes? Sona Sitri y su sequito? Tu rey y su sequito? Si mis planes no fallaron, nadie puede salir del infierno durante el resto del día- declaro Kokabiel sonriendo.

-Lo descubrirán… todo lo que hiciste. Te mataran!- soltó Issei mientras sentía como la vida se le escapaba de las manos.

-Me hubiera gustado que veas junto a mi Sekiryuuttei, como los demonios, ángeles celestiales y ángeles caídos se matan entre sí. Ahora, muere- dijo Kokabiel empujando a Gram con todas fuerzas rompiendo la fuente y dejando al castaño bajo el agua, logrando hacerle recordar cuando este suplico por ayuda antes de ser reencarnado.

-NOOO!- grito Souna liberando una gran cantidad de poder congelando la habitación entera y rompiendo el círculo mágico con el que veían a Issei.

Parque

Al llegar ignoro Kokabiel, que miraba seriamente la fuente donde había herido de gravedad al Sekiryuuttei mientras tenía en su mano a Excalibur Destruction, para luego hacerla desaparecer. Pero sus ojos no encontraron nada más que pequeñas partículas de luz flotando en el aire encima de la fuente.

-D-Donde… Donde esta?!- pregunto Souna sin siquiera voltear a ver a Kokabiel.

-Los Ángeles, los Caídos y los Demonios tienen algo en común niña… cuando mueren, se vuelven partículas de luz. Aunque no te preocupes… se reunirán rápidamente- dijo Kokabiel convocando una lanza de luz mientras se acercaba a Souna. Pero fue detenido por Kiba, quien apareció junto con los demás demonios, y reacciono rápido para defender a la heredera Sitri.

-Vaya, no esperaba verla aquí, lady Sitri- dijo Kokabiel estando evidentemente disgustado con la presencia de la mujer allí, pues podría significar una molestia.

-Me encantaría quedarme a charlar… pero tengo unos últimos preparativos que hacer- el cadre desapareció mientras se envolvía con sus alas.

Souna cayó de rodillas mientras tenía la mirada perdida, su reciente pareja y antes mejor amigo… aquella persona con la que compartió muchos de sus secretos y amaba con todo el corazón… había desaparecido sin más.

Sabía que algo andaba mal, sabía que debió acompañarlo desde el principio… pero confió en él pensando en que era algo menor. Comenzó a reprocharse de muchas maneras mientras las lágrimas amargas se formaban en sus ojos… y los sollozos se hicieron sonoros. Tsubaki se acercó a tratar de calmarla pero ni ella misma pudo disimular su dolor para tranquilizar a su Rey.

Kiba a pesar de mostrarse sereno, estaba devastado. Ya de por si odiaba a las espadas sacras… y que ahora ellas le hayan arrebatado otro amigo solo aumentaba su odio.

Koneko solo empezó a llorar ocultando sus sollozos y apretaba sus puños mientras estaba junto a Akeno, quien poco a poco también derramo lágrimas.

-Issei… no- murmuro Rias mientras caída de rodillas después de dejar de sentir las piezas de Peón del castaño. Tantas veces había logrado salvarlo antes… y ahora no pudo hacer nada.

Tomoe mantuvo la compostura, pero aun asi término derramando unas cuantas lágrimas. Y abrazo a Reya tratando de calmar juntas su dolor.

Yura fue capaz la más afectada de todos los miembros del sequito de Souna, pues empezó a golpear el suelo hasta que sus puños sangraron mientras derramaba lágrimas. Solo se detuvo cuando dejo de sentir fuerza en su cuerpo.

Ruruko se aferró a Sara tratando de contener sus lágrimas. La matriarca por su parte poso su mano en la cabeza de la joven castaña mientras trataba de controlar sus emociones. Pues hizo temblar todo el lugar con su poder.

Aquella mujer fuerte, decidida y valiente… apretaba su puño libre con tal fuerza que este empezó a sangrar. Su tristeza y dolor estaban siendo opacados por su ira y sed de venganza. Su poder estaba rebasando su control… ahora entendía porque el joven castaño muchas veces no lograba controlar esa sensación.

Grayfia, mantuvo su estoica mirada por un tiempo, de sus ojos cayeron unas lágrimas de amargura por no poder ayudar al joven peón Gremory, pero más que nada, una gran sed de venganza surgió en ella despertando su poder como Reina de la Devastación.

Residencia Sitri

Kyouko lloraba a viva voz mientras abrazaba a Takeda quien quiera mantenerse firme por su esposa, pero no pudo evitar sus lágrimas.

Griselda era consolada por Xenovia, la mujer de rubios cabellos sentía un fuerte odio hacia los Ángeles porque participaron en la muerte de su líder de manera indirecta, pues ella sabía que la magia que retenía a los demonios era Luz celestial. En silencio, juró venganza contra aquel ángel que se atrevió a asesinar indirectamente a su líder.

En silencio, después de secarse las lágrimas, Griselda comenzó a dirigirse a la salida. Buscaría a aquellos demonios líderes se Issei, para que ayuden a vengar la muerte del Sekiryuuttei.

-A-A dónde vas?- pregunto Xenovia algo intrigada.

-Voy a buscar a los otros líderes… Quédense aquí, ni se les ocurra ir allí… solo estorbaran- ordeno la mujer rubia antes de ser detenida por Akemi que disimulaba bien su pesar.

-Yo te acompañare…- Akemi ahora portaba su armadura característica. La sentía pesada, después de todo no la había usado en mucho tiempo.

-No… protégelos. No sabemos si atacaran aquí. Mantén seguro a las personas que Issei trato de proteger- ordeno Griselda antes de salir de la habitación.

-Porque no pudiste protegerlo hermana?- susurro Akemi comenzando a sollozar lo más bajo que podía.

-Vamos Kyouko, debemos seguir atendiendo a Irina… debemos decirle lo que sucedió a Hikaru- dijo Takeda acercándose a su esposa para ayudarla a levantar.

-Que acaso no te afecta?...-

-Que?-

-Acaso no te afecta la muerte de nuestro hijo Takeda!?- grito Kyouko mirando a Takeda quien se sorprendió por la acción y la pregunta.

Jun, Xenovia y Hanako se asustaron un poco por el tono de voz usado por la madre de Issei. Pero decidieron mantener silencio por respeto a su luto.

-Me duele Kyouko, me duele mucho… pero lo mejor que podemos hacer ahora, es no estorbarlos- respondió el padre de Issei abrazando a su esposa.

-Issei… fue el primero de nuestros hijos que pudo sonreír. Fue el primero que me regalo una sonrisa al nacer… yo me sentía fuerte con él y quiero que su asesino pague. Pero sé que yo no puedo hacerlo- dijo Takeda con furia en su voz.

-Lo mejor que podemos hacer… es ayudar a Hikaru a no perder a Irina y no estorbar a los que si pueden hacer algo- Takeda se separó de su mujer y la miro a los ojos mostrando que estaban llenos de lágrimas.

-Tienes… Tienes razón… solo estorbaremos a los demás- respondió Kyouko, que trato de calmarse lográndolo poco a poco.

-Jun… busca por favor toallas y desinfectantes tal vez aun siga teniendo heridas. Hanako-chan, tu busca vendas y algodones. Xenovia-san… mantente cerca de ella… necesitara apoyo para soportar el dolor al cerrar su heridas- ordeno Kyouko que tomo cursos de primeros auxilios en los últimos dos meses para no ser tan inútil y ayudar un poco más.

Las tres mencionadas asintieron, y rápidamente comenzaron a buscar lo que se les pidió. Kyouko se levantó y se apresuró a ir de nuevo con Hikaru dejando solo a su esposo.

-Maldición!…- grito Takeda golpeando fuertemente el suelo.

-Prometiste que siempre estarías aquí! Que no nos abandonarías!… Jure protegerte hijo! Y ahora estoy aquí sin poder hacer nada!- ya estando solo el padre del castaño comenzó a descargar el dolor que tenía.

-Como desearía… que esto solo sea un mal sueño- menciono Takeda viendo como su mano sangraba y dolía, confirmándole que no era un sueño.

Parque

-No tenemos tiempo para llorar… debemos cumplir con lo que Issei se propuso. Protegeremos la ciudad… y vengaremos su muerte- dijo Sara controlando poco a poco su poder.

-Hoy… hace 18 años nació el pequeño Issei. Hoy también murió… y hoy también será el día en que le demos muerte a su asesino! Yo me encargare de que asi sea…- pronuncio Grayfia dejando salir su poder sin poder controlarlo y por alguna razón no se sentía débil ni que su poder estuviera disminuyendo.

-Siento auras sacras en la escuela… deben estar allí- dijo Sara convocando un círculo mágico que los llevaría allí.

-Grayfia, ayúdame a poner una barrera alrededor de la escuela, el resto… prepárense, pronto estará aquí- dijo Sara sabiendo que Kokabiel pronto llegaría al lugar, después de todo podía ver a Freed en el patio de la escuela.

Saji, en silencio, se levantó y comenzó a caminar hacia la azotea, pues quería estar solo con sus pensamientos y controlar mejor sus sentimientos.

-Vamos chicas… debemos ser fuertes, el no habría querido vernos asi… debemos ser fuertes- dijo Ruruko tratando de alentar a sus compañeros, pero ni ella misma podía dejar de llorar.

-Él hubiera peleado incluso contra los Reyes Demonios! No dejemos que su memoria sea destrozada de esta manera… él nos apoyó y ahora debemos cumplir con lo que nos corresponde!- grito Tomoe levantándose del suelo mientras tomaba fuertemente su katana.

-Porque si no lo hacemos nosotros… nadie lo hará- termino el joven castaño rojizo para salir por la puerta hacia donde estaba su compañero Peón.

Momo se levantó junto a Reya, y luego de secarse las lágrimas comenzaron a seguir a sus compañeros.

-Tienen razón… Issei siempre me alentaba a levantarme cuando Koneko me derribaba. Hoy lo haré una última vez… y daré todo de mi- dijo Yura quien imito el gesto de sus compañeros.

-Vamos chicos… no dejemos que nos derroten tan fácil. Somos del clan Gremory… no nos rendimos sin luchar!- dijo Rias estando inspirada por las acciones de los demás. Sus siervos la siguieron estando dispuestos a vengar a su compañero caído.

-Vamos… Ravel- la pelirroja le ofreció su mano a la joven rubia quien sollozaba en silencio. Se secó las lágrimas y acepto la ayuda para levantarse.

-Prometí que no defraudaría a mi hermano… pero eso no me importa ahora. Hoy luchare, por lo que Issei-sama creyó… y lo hare hasta que mi fuego se apague- dijo la cuarta heredera Phoenix siguiendo a su cuñada sintiendo como su poder característico ardía con mayor fuerza que antes.

-Vamos Sona… levántate- dijo Tsubaki algo recuperada ofreciendo su ayuda a su Rey, quien la ignoró.

-Deja de llorar… vamos, debemos ser fuertes. El cargo con la responsabilidad hasta el momento de su muerte… acaso vas a dejar que su muerte sea en vano!?-

-Ya cállate! Su muerte no ser en vano… y no quedara sin venganza!- sentencio Souna mientras apretaba los dientes conteniendo su enojo a la vez que liberaba parte de su poder mágico. Las lágrimas se habían convertido en rabia, y su rabia en deseos de venganza.

-Yo misma me asegurare de ello- juro la heredera Sitri mirando como un círculo mágico comenzó a formarse en el cielo a la vez que comenzaba a sentir una gran sed de sangre.

Azotea de la Academia

Una vez colocada la barrera, Sara y Grayfia llegaron a la azotea donde vieron que todos miraban hacia el patio. No hacía falta acercarse a verlos para saber quiénes eran.

Allí estaban Freed, alguien conocido por todos, un viejo con ropas papales y un hombre vestido con un traje negro sin corbata y con el cuello de la camisa con dos botones abiertos. Tenía la una expresión de enojo, el cabello negro y una copa de vino en una de sus manos que era sostenida de manera elegante.

A un lado del hombre de traje, se encontraba una mujer joven con cabello negro y ojos violetas que se mostraban vacíos. Estaba vestida con vestido negro hasta las rodillas y encima una blusa de color rosado.

El cadre caído miraba con detenimiento a cada persona que se encontraba en la azotea del edificio de la escuela, y frunció aún más el ceño al ver a la Reina de Hielo de la devastación.

-Creí que esos inútiles se encargarían de ellas… lo prometieron, asi que más les vale que cumplan- hablo Kokabiel aparentemente a la nada estando muy molesto.

A un lado suyo apareció un gran círculo mágico de color negro, del cual aparecieron 34 seres, 34 demonios. Esto sorprendió a Sara y a Grayfia que los reconocieron de inmediato.

-Perdone nuestra tardanza Kokabiel-sama… pero teníamos que asegurarnos de que la barrera en el inframundo sea tan fuerte que ni siquiera demonios más fuertes logren romperla. La última vez Ajuka ayudo a Sirzechs a escapar…- se excusó uno de los tantos demonios que aparecieron allí.

-Eso no me explica la presencia de esas dos- recrimino Kokabiel aún más enfadado.

-Tratamos de quitarlas del camino, pero el mismo Sekiryuuttei se encargó de masacrar a nuestros soldados- explico otro demonio con temor. Pues ellos sabían claramente que si trataban de hacerle frente al cadre perderían en solo segundos.

-Y cuantas legiones perdiste en estos dos meses? Dos o tres?- era evidente que Kokabiel estaba molesto por la presencia de esas dos.

-No mi señor… perdimos 15 legiones- Grayfia y Sara oyeron eso con mucha sorpresa, pues ahora se explicaban la razón por la que Issei generalmente no entrenaba con los demás. Pues estaba ocupado luchado contra los demonios del concejo.

No podían creer que eso sucediera mientras ellas dormían, ellas debían de ser las más conscientes de eso… no por nada son las más experimentadas en ese tema.

-Pero mi señor… Lucifuge está embarazada, enferma y débil, no será problema enfrentarnos a ella- dijo el mismo demonio tratando de justificarse.

-Y de qué sirve atacar a una mujer embarazada con tal enfermedad? Si el Sekiryuuttei fue capaz de exterminar a sus patéticos soldados, ella los borrara de un solo chasquido de sus dedos- respondió Kokabiel que seguía molesto.

-Recuérdame porque los acepte en este plan- ordeno el cadre mientras agitaba su copa cada vez más lento.

-Le prometimos quitar de en medio a los demonios poderosos del territorio…- respondió aquel sujeto bajando mucho la cabeza.

-Y no fuiste capaz de hacerlo, Balam… espero repares tu error- Kokabiel se aguantó las ganas de hacerlos desaparecer con una sola lanza de luz y le dio una nueva oportunidad, aunque sería la última.

-Freed es el malnacido de la cara quemada. El resto quiénes son?- pregunto Saji tratando de calmar sus emociones al ver al bastardo que todavía seguía cubierto de sangre… la sangre de su amigo.

-El viejo se llama Valper Galilei, el Arzobispo de la Masacre… experimento durante mucho tiempo los requisitos para poder portar una espada sagrada… logro conseguirlo, logro crear un objeto que le permita al usuario portar una espada sacra sin ningún problema- respondió Kiba quien comenzó a invocar una espada.

-Para hacerlo, sometió a torturas a varios sujetos voluntarios que fueron engañados para aceptar ser conejillos de indias. La mayoría eran niños… todos murieron, y solo yo sobreviví- termino de contar el joven caballero sin ocultar su odio hacia aquel sujeto.

-Los que aparecieron recién, son miembros de los 34 pilares de sangre pura que quedan en el inframundo… son el concejo demoniaco- respondió Grayfia que comenzó a sentir como su fuerza y magia comenzaban a ser drenadas rápidamente.

-Alex Balam es su líder actual… y mi ex esposo. La demonio que está a su lado es su amante- Sara vio con mucho odio y asco a su ex marido y a la amante de este mientras su poder volvía a salir.

-Esa chica de allí… es la que asesino a Issei por primera vez y la que me suplico que lo reviviera- dijo Rias al reconocer a la chica.

-Se presentó como Amano Yuuma, pero su verdadero nombre es Reynare y es una Ángel Caído. Aunque, Kokabiel revelo que controlo su mente… no sé cómo actuar contra ella- Souna término con la explicación de Rias con el mismo todo que esta, uno lleno de rencor hacia el sacerdote loco.

-Comienza Galilei…- ordeno Kokabiel para que el obispo creara una serie de símbolos en el suelo donde Freed deposito cada una de las espadas que había robado más la que Kokabiel le había dado.

-Por qué estás tan molesto, Kokabiel? Acaso las cosas no salieron como esperabas- el que hablo fue un ángel con alas blancas, que descendía del cielo… vestía de forma extraña y la mayoría de prendas eran de color blanco o dorado y estaban algo dañadas. Tenía el cabello de color negro, ojos de color celeste y un hermoso rostro que mostraba fastidio.

-Mírate a un espejo, Metraton. Que? Acaso tus ángeles no escucharon a la supuesta "Voz de dios"? Michael casi te mata, tuviste suerte de poder arrastrarte y escapar- dijo Kokabiel con ironía molestando aún más al Arcángel.

-Cállate! Ahora entenderán que solo hay un modo de salvarse! Y esa es la dominación sobre las demás facciones! La guerra debe volver para concluir de una buena vez con ella- los demonios estaban perplejos con lo que observaban, un ángel tenia fuertes deseos de guerra cuando supuestamente ellos deberían añorar la paz.