-Se lo advertimos…- se escuchó el eco de una voz gruesa.

-… Sí, pero aun así no nos obedeció- respondió con el mismo efecto pero una voz un poco más aguda.

-Pero en verdad quien puede culparlo?… quería defender a sus seres queridos- siguió aquella voz justificando el acto que acaba de presenciar.

-Si… me recuerdas porque hacemos esto después de negarnos a ayudarlo?- replico aquella voz gruesa mostrando cierto disgusto con lo visto.

-Porque ni tu ni yo queremos esperar a que el siguiente despierte, crezca y volvernos a presentar… claro eso es en el mejor de los casos, ya que puede ser que ni siquiera despierte, Red- contesto la voz aguda mostrando un tono neutral. Estas palabras revelaron de quien estaban hablando, Issei.

-Mmm… tienes razón. Iras tu Ophis?- pregunto el ahora revelado Dios Dragón de los Sueños.

-No crees que sería mejor que el Dios de los Sueños le dé una mano?- pregunto Ophis queriendo que Red le tenga un poco más de estima al castaño.

-Tu eres la que está a cargo de él… sigo creyendo firmemente que hay muchos otros seres más capacitados que él, no es tan difícil arrebatarle a Ddraig y dárselo a alguien más capacitado- opino el dragón desviando la mirada.

-Muchas veces Red, te he visto comportarte como un verdadero y majestuoso Dios Dragón, pero lamentablemente también te he visto comportarte como un idiota… y esta es una de esas veces- respondió la Dragón entre Dragones a la respuesta de su pareja. Haciendo que Red la mire de reojo y repiense sus palabras.

Usando su dedo índice, la mujer de cabellera negra como la noche, buena figura y ojos color púrpura intenso, abrió una especie de grieta en la que se adentró.

Ella apareció en un parque en el cual se encontraba un hombre se larga cabellera negra, vestido con un traje elegante y que tenía en su poder una espada sacra demasiado ancha como para usarla a una mano, pero aquel hombre la sostenía como si de algodón se tratase.

Este hombre con la espada era Kokabiel, que miraba atónito la llegada de aquella mujer. Al frente de este hombre se encontraba un joven de cabello castaño, tirado en el suelo bajo un charco de líquido rojo oscuro que salía a borbotones de una profunda herida en medio de su pecho, en la cual todavía tenía incrustada una espada negra con el filo rojo carmesí manchada con la sangre del que fue su portador. Estaba totalmente embarrado por su propia sangre, su cabello castaño era lo único que se podía distinguir de aquella escena sangrienta.

-O-Ophis Ouroboros…- pronunció con voz temblorosa a la vez que daba un par de pasos atrás.

-No sé porque te muestras sorprendido, pequeño cuervo… sabías perfectamente que esto pasaría. Después de todo, dudo mucho que hayas dejado de verlas… "Ángel de las Estrellas"- soltó Ophis con una voz neutra, aunque Kokabiel podía notar un mínimo atisbo de molestia.

Kokabiel miro a su alrededor y vio un círculo mágico a medio formar. Lo miro por unos segundos y aquel círculo parecía no mostrar cambios. De manera instintiva vio a los árboles, estos mostraban los claros signos de que el viento meneaba sus hojas… pero estos no se movían. Miro al joven castaño enfrente suyo, viendo que su sangre ya no se esparcía… era como si todo a su alrededor se hubiera congelado.

-Como lo…?- trato de pronunciar el cadre estando algo nervioso. Pero pronto ese nerviosismo se transformó en calma por alguna razón.

-No tengo que explicarte nada… no me interesa tus intenciones, ni tu facción. Pero lo que le hiciste al Sekiryuuttei… es algo que no puedo pasar por alto- dijo Ophis acercándose a Kokabiel lentamente.

-Van a interferir?- pregunto Kokabiel tranquilamente.

-Cuando él se acercó a pedirnos ayuda se la negamos y le advertimos que no participara de esto, pero es un niño y es humano seguirá a su corazón a pesar de las consecuencias… conmigo aquí para llevármelo, no veo el por qué deba interferir. Solo me interesa su supervivencia- sentenció Ophis levantando el cuerpo del castaño usando su magia y disponiéndose a irse.

-Espera… quiero saber algo, que creo que tu solamente tienes la respuesta- el cadre se atrevió a hacer esa petición, aun sabiendo que si la molestaba su existencia acabaría en un instante. Para su sorpresa, Ophis detuvo su andar y miro de reojo sobre el hombro al cadre… como si estuviera esperando la pregunta, aunque claro eso no significaría que le fuera a responder.

-Quienes estuvieron allí, ese día…- pregunto vagamente Kokabiel queriendo sacarse esa duda.

-Solo habían residuos de magia sacra en el lugar, las más asquerosa y repugnante magia que yo tuve el desagrado de conocer- con esto dicho, Ophis se fue junto al castaño mal herido. El cadete estuvo pensativo por un momento.

-Gracias… ahora no tengo arrepentimiento de lo que tengo que hacer y como terminara- dijo Kokabiel mirando hacia el círculo mágico que ya se terminó de formar y del cual salía una joven pelinegra de ojos violetas.

Bosque Kuoh

Ophis aparecía en la vieja iglesia junto al cuerpo de Issei que apenas y respiraba. Luego lo arrojo al estanque que estaba en medio de la sala en la que se encontraban. Rápidamente para que no se ahogara una joven de ojos y cabello negro se acercó corriendo a pesar de su evidente estado de embarazo.

-Bikou, sácalo de aquí! Le Fay ayúdame a sanarlo!- grito la joven mientras sostenía la cabeza del joven castaño. Obedeciendo a las palabras de esta mujer, los mencionados se acercaron.

-No toques la espada Bikou. Te matara si lo haces- el que dijo esto fue un joven de ojos azules, de cabello rubio y algo largo recogido en una pequeña trenza que se apoyaba en su hombro izquierdo, con una espada colgando de su cintura y vestido de traje.

-Ya lo sé! Por algo ese cuervo no se atrevió a tocarla… pero, puedo hacer esto!- respondió Bikou, que era un joven de ojos morenos al igual que su cabello corto, ideal para pelear sin molestias. Vestía una armadura china de la era de los Tres Reinos y tenía una especie de báculo en su espalda.

Bikou, tomo una de las manos del inconsciente joven y con ella tomo la espada que lo hirió por el filo, haciendo un poco de fuerza logro sacarla. La espada simplemente cayó a un costado del cuerpo herido aunque el filo de la espada hirió un poco la mano del castaño.

-Lo ves? No era tan difícil- dijo el joven esbozando una sonrisa mientras se sacudía las manos, como si hubiera hecho la obra de su vida.

-Ven Le Fay, ayúdame con esto…- dijo la joven pelinegra mientras limpiaba el exceso de sangre de la herida del Sekiryuuttei.

-Déjeme a mi señorita Yu, no le queda mucho tiempo- dijo Arthur para relevar a la joven pelinegra ahora identificada como "Yu".

-Kuroka, puedes ayudar a Le Fay a sanar sus heridas?- pregunto Yu mirando suplicantemente a una joven de ojos dorados, pelinegra; vestida con un kimono negro desarreglado, dejando un prominente escote. Un rasgo característico de esta joven, es que posee orejas felinas y un par de colas del mismo animal.

-Porque tanta preocupación por alguien a quien apenas conoce Yu-nya?- pregunto Kuroka acercándose a Issei, obedeciendo a Yu.

-El me salvo a mí y a Kyouko-san hace un par de semanas- aquellas palabras sorprendieron a todos los presentes que no sabían sobre este asunto.

-Habíamos ido a ver algunas tiendas en Kuoh para comprar ropa y algunas otras cosas para la cena. Después de eso, quisimos salir del camino para convocar un círculo mágico y volver a casa. Fue ahí donde nos dimos cuenta de que alguien nos seguía- continuo Yu mirando al joven castaño que ya casi estaba curado.

-Trate de convocar el círculo mágico lo más antes posible, pero ellos aparecieron… un par de demonios renegados nos atacaron… era evidente por las deformidades en sus cuerpos- sigue la joven mientras buscaba algo de agua, de seguro aquel joven que la salvo despertaría sediento por la cantidad de sangre que perdió.

-Trate de usar los sellos mágicos que Le Fay me hizo, pero entre en pánico y se me cayeron… me paralice al verlos y Kyouko-san no quiso dejarme atrás. Pensé que ambas moriríamos por mi culpa… ahí fue cuando el apareció- Yu miro a Issei con una pequeña sonrisa mientras recordaba como la había salvado.

Hace unas Semanas – Ciudad Kuoh - Noche

Yu y una mujer de aparentes 44 años, con algo de canas en su negro cabello recogido. Tenía ojos azules, vestía un kimono bien arreglado de color violeta claro. Ambas mostraban un rostro aterrorizado por los demonios deformes que tenían enfrente.

-JAJAJAJA que buenas presas tenemos aquí! Snif Snif… ohhh! Una tiene recompensa doble!!!- aquellas palabras solo asustaron más a Yu y Kyouko.

-No me gusta esperar!- grito el otro demonio saltando para atacar a las mujeres, pero este acto termino súbitamente cuando aquel demonio recibió una patada en el rostro abriendo una herida en este. Esto lo hizo perder el equilibrio y caer pesadamente al suelo, pero no perdió tiempo y logro recomponerse de nuevo.

-Están en mi territorio Renegados… márchense y no los perseguiré- sentencio una voz firme y seria, esta voz salía de un joven que se había posicionado enfrente de las dos mujeres para evitar que las lastimen.

-Pero miren quien es!? El mocoso de los Gremory… que vas a hacer niño? Llorar hasta que tu ama venga a salvarte? JAJAJA- se burló el primer demonio soltando una carcajada al final.

-Nadie me hace sangrar y se va impune!!- grito el otro demonio que se acercaba corriendo para atacar a Issei.

-Nunca cambian…- soltó el joven cubriendo de llamas su puño para después esquivar un golpe desgarrador del segundo demonio, y propinarle un fuerte puñetazo en el rostro, que logro confundir al demonio. Confusión que aprovecho Issei para cegar su vida de una manera rápida y eficaz.

-C-Como… Como hiciste eso!?- tartamudeo el demonio restante mirando con terror como el cuerpo de su compañero desaparecía en partículas de luz.

-Tu pareces ser más centrado que tu amigo… lárgate de mí territorio y vivirás, quédate… y muere con él- sentencio el castaño mientras reafirmaba sus palabras volviendo a envolver su puño con fuego.

Aterrorizado y algo confuso, al demonio restante le tomo un par de segundos tomar una decisión. Al final, decidió huir y vivir un día más. No sabía dónde terminaba exactamente el territorio de aquel "monstruo", pero no se detendría hasta salir de la ciudad.

-Están bien?- pregunto Issei mirando a las mujeres que ya estaban más tranquilas al ver a alguien sobre natural que sea amigable, más aun cuando este desconocido las había salvado.

-M-Muchas gracias de verdad! N-No sé cómo podríamos agradecértelo- dijo Yu que casi abrazaba a Issei de la felicidad.

-Yo tengo una leve idea…- dijo el castaño acercándose a levantar uno de los sellos que Yu había dejado caer.

-Hagan como si este encuentro nunca hubiera ocurrido… soy un ser sobrenatural, los humanos no deben saber sobre mi existencia- Issei extendió su mano para entregarle los sellos a Yu que lo miraba con una pequeña sonrisa aunque algo confusa. Sabía que el joven frente a ella había descubierto que tenían conexiones con lo sobrenatural, pero no sabía hasta qué punto.

-Y por sobre todo… no le digan al Hakuryuukou lo que sucedió esta noche, no quiero que tenga motivos para presentarse antes. Menos en la situación en la que me encuentro. Cuídense- con esto último dicho, Issei desapareció en una llamarada de fuego dejando sorprendidas a las mujeres. Pues habían descubierto que habían sido salvadas por el Sekiryuuttei.

Bosque de Kuoh – Actualidad

-Ya veo… así que por eso no me dijiste quien te había salvado. Pero me sorprende que él haya sabido que ustedes tenían relación conmigo- admitió un joven de plateada cabellera y de ojos azules. Llevaba puesta una camisa verde oscuro y una chaqueta de cuero negra acompañado de unos pantalones vaqueros de color morado oscuro con una cadena plateada que cuelga sobre ellos y zapatos negros.

-Hhmm esto se está poniendo interesante… ven aquí niña- dijo Ophis que volvió a usar aquella habilidad que detenía el tiempo.

A lo lejos, Gabriel respiraba agitadamente al ver en la dirección en la que sonó aquella voz y descubrir que la propietaria de esta era nada más y nada menos que Ophis Ouroboros, la Diosa Dragón del Infinito. Nerviosa y dudosa de que hacer, prefirió obedecer la voz de la deidad antes que su deber, después de todo… creía firmemente que si la estaba llamando era por algo importante.

-S-Si… Diosa Ophis?- la serafín del cielo dudaba de si era capaz de siquiera mantener la cabeza en alto frente a tal ser.

-Tu sabes alguna técnica, hechizo o habilidad para sanar?- pregunto la mujer pelinegra, que usaba sus grandes y majestuosas alas para evitar que la joven rubia viera a Issei.

-S-Si… e-en que puedo servirle?- pregunto Gabriel. Ella había leído y escuchado historias de sus hermanos fallecidos cuando era más joven. Describían a Ophis como un ser monstruoso, carente de sentimientos o piedad a la hora de asesinar. El rostro inexpresivo que lograba observar de reojo le confirmaba alguna de esos relatos, temía que fuera a confirmar más si no hacia lo que se le pedía.

-Bueno… digamos que, uno de mis dragones me desobedeció y ahora necesita ayuda para recuperarse- ocultando sus alas, Ophis le dejo ver a Gabriel al ya curado pero inconsciente Issei, que estaba bastante pálido por la sangre que le faltaba.

Gabriel se acercó lentamente y poso su mano en la frente del castaño, y trato de analizar que tan grave era su estado. Afortunadamente notaba que la regeneración del debilitado Sekiryuuttei era muy rápida, incluso a pesar de su estado. Comenzó a asustarse cuando de Issei empezó a emanar un aura oscura y a respirar agitadamente. Prudentemente se alejó.

-Mmm… así que era verdad lo que Red me dijo- murmuro Ophis llamando la atención de los presentes.

-A qué se refiere Ophis-sama?- pregunto Vali con mucha curiosidad.

-Lo entenderán después… ahora hay algo que podamos hacer para que se despierte ahora mismo?- pregunto la Deidad dragonea mientras se acercaba a Issei, y apoyaba su mano en la cabeza de este.

-Lograron herir su alma… creo puede ser porque dañaron una de sus piezas demoniacas- aporto Gabriel mostrando una expresión de terror, con lo que había logrado estudiar sabía perfectamente que aquellas piezas cumplían un rol importante en el alma del reencarnado.

-Puedes hacer algo para repararlas?- pregunto Yu acercándose un poco a Gabriel, quien la miro con tristeza.

-No… aunque tal vez, si sanamos su alma las mismas piezas se reparen solas. No, no funcionaría a menos que…- opino la serafín, aunque rápidamente se arrepintió pues era una idea estúpida.

-A menos que qué?…- pregunto Ophis acercándose peligrosamente al ángel celestial.

-P-Puedo intentar reemplazar sus piezas dañadas con otras, y en teoría ellas se encargarían de sanar su alma… pero el ya uso todas las piezas de peón de su ama- soltó Gabriel sin muchas esperanzas.

-Tienen que ser… necesariamente piezas de su mismo clan?- siguió Ophis mientras miraba neutralmente a Gabriel.

-Creo que no… pero eso lo haría servir a dos clanes distintos. No… no sé cómo se vería afectada su personalidad o incluso si los demonios podrían ejercer su control sobre el mediante las piezas- comento la serafín sabiendo que el tiempo se les acababa.

-Intenta con estas… pero no retires las otras piezas- dijo Ophis sacando de una brecha dimensional tres piezas de peón color azul hielo.

-No puedo prometerle que funcionara…- advirtió Gabriel tomando las piezas temerosamente.

-Conozco a este niño… no morirá de una forma que no honre a los Dragones. Aun así, asegurare sus recuerdos- dijo Ophis mientras cerraba los ojos y apoyaba una de sus manos en el pecho del castaño introduciendo una minúscula parte de su energía.

Subconsciente

Issei se encontraba rodeado por los fragmentos de alma de los antiguos portadores del Sacred Gear, esto no decían nada mientras lo veían respirar agitadamente, se sujetaba la cabeza como si esta fuera a explotar. Ophis observaba esto a lo lejos, no iba a interferir pues si lo hacía le estaría dando la razón al Dragón de los Sueños.

-N-No… no puedo dejar que mi pasado me atormente… lo que me muestran es mentira!- grito Issei levantándose poco a poco mientras aun sentía como si la cabeza le fuera a explotar.

-Y aunque eso fuera verdad… no dejare que me afecte. No me convertiré en uno de ustedes!- sentencio el castaño viendo ferozmente a un fragmento de portador.

-Creo que para eso… ya es muy tarde niño- respondió el portador antiguo más longevo. Dicho esto, los demás fragmentos se marcharon nuevamente hacia el castillo que representa el Sacred Gear.

-Veo que tu pasado de alguna manera te preocupa, niño- hablo por primera vez la mujer pelinegra llamando la atención del castaño.

-O-Ophis-sama! Que está haciendo aquí?- pregunto Issei bastante sorprendido por la presencia de una de las deidades de su facción.

-Digamos que el Dragón al que tengo que entrenar para ser un buen líder de facción, desobedeció súbitamente una orden directa de no interferir con asuntos que no nos conciernen- el tono de voz de Ophis era grave y denotaba su evidente molestia.

-Sé que hice mal, pero no voy a permitir que mis seres queridos y esta ciudad llena de mis recuerdos desaparezcan mientras solo me quedo mirando- afirmo Issei tratando de ver a Ophis a los ojos sin tener éxito pero sin bajar la mirada.

-Bien… esas palabras tiene que ser respaldadas con acciones y estando aquí no podrás hacer mucho- Ophis se paseó por el subconsciente de Issei como si estuviera buscando algo.

-Tengo que despertar…- murmuro el castaño buscando a Ddraig con la mirada, sin éxito.

-No, no lo harás… no al menos hasta que veas esto- al final Ophis con un simple chasquido de sus dedos, mientras estaba posicionada en un lugar específico, revelo un círculo mágico carmesí. Circulo que Issei reconoció al instante… era el círculo mágico de su ama.

-El sello del clan Gremory? Porque esta aquí?- pregunto Issei acercándose lentamente.

-Tu ama sello parte de tus memorias… quieres descubrir por qué?- dijo Ophis al ver el rostro del "niño" junto a ella. Por su parte, Issei dudo un momento en responder… pero al final afirmo con la cabeza.

-Buena respuesta… después de todo, aquel que no conoce su propia historia está condenado a repetir los mismos errores- dicho esto, la deidad estiro su mano extendida y la cerro rápidamente. Con este simple acto, el sello del clan Gremory exploto.

-Prepárate… puede que muchas de estas cosas que vas a ver no te gusten, pero tienes que asimilar que todo ya está en el pasado y no puedes hacer nada para cambiarlo. Pero si puedes mejorar ahora- dicho esto Ophis desapareció.

Realidad

-Bien… ahora solo nos queda mirar- Ophis se elevó hasta que levitaba a un par de centímetros del suelo, llevo su mano hacia el frente y abrió una especie de brecha en el espacio.

-Que fue lo que hizo Ophis-sama?- pregunto Yu sabiendo que posiblemente su pregunta no sea respondida al no ser considerada parte de la facción de los Dragones… al menos no de manera oficial.

-Solo le revele cosas que ocultaron de su pasado, supongo que por su temprana edad… era por su bien- contesto la diosa, volteando a verla y sorprendiendo a la joven.

-Lo que van a ver, son los recuerdos que este niño tuvo con esa Ángel Caído… no son muchos los recuerdos, pero son importes para el- dijo Ophis viendo como en aquella brecha comenzaba a visualizarse las imágenes de un par de jóvenes charlando encima de un puente durante el atardecer.

Recuerdo

-Como estas Yuma?- pregunto un Issei más joven, menos musculoso y con el cabello más corto. Además se notaba claramente un pequeño brillo en sus ojos color miel. Este Issei, estaba en primer año de preparatoria en la Academia Kuoh, portaba tal uniforme y tenía 15 años todavía.

-Fue muy aburrido, no me gustan las matemáticas y nos dieron un tema que apenas y comprendo- respondió una joven de cabello negro vestida con el uniforme de una academia distinta a la de su compañero al lado. Esta joven era Reynare en su tapadera de Amano Yuuma, solo que tenía el cabello más corto y su cuerpo menos desarrollado.

-Puedo ayudarte con eso si quieres, no soy el más inteligente de mi clase pero logro manejarme bien- comento el joven castaño sacando algo de pecho.

-Me encantaría… cuando podría ser?- pregunto Yuuma algo nerviosa de estar apresurando las cosas. Después de todo, ya había pasado todo un mes desde que se conocieron, quería saber un poco más de su acompañante.

-Mmm, que te parece este viernes por la tarde?… No estoy sujeto a ningún club en mi Academia así que tengo la tarde libre, claro si tú puedes- Issei podía hablar más fluidamente a comparación al primer día que se conocieron, con suerte podía formular una palabra por lo nervioso que estaba.

-De verdad?!… Di-Digo, muchas gracias, claro que puedo ese día- Yuuma casi deja ver por completo su emoción, pero logro reprimirla a tiempo.

-Entonces… es una cita- murmuro ella sonrojada, haciendo que este este sentimiento también se refleje en Issei, que solo se mantuvo en silencio.

La brecha en la que se visualizaban las imágenes se distorsiono un poco antes de mostrar una escena diferente. Había pasado bastante tiempo, se notaba por el largo del cabello de Issei. En Yuuma también se notaba el crecimiento de su cabello, pero en la escena lo tenía recogido hacia un costado cosa que dificultaba la notoriedad de este. Aunque algo si era notorio, la altura de ambos había aumentado un poco.

Estos dos se encontraban al borde de un estanque en el bosque al lado de la ciudad, había una brecha entre la arboleda en la que se podía ver claramente el atardecer, como si por obra o capricho de la naturaleza la hubieran dejado apropósito.

-Sabes… este es un buen lugar para pasar el rato, he venido tantas veces que ni siquiera recuerdo hace cuanto lo encontramos- dijo Issei respirando hondamente, mientras sentía como las gotas de su cabello dejaban un rastro húmedo por su cuello y mojaban su camisa.

-Fue hace un par de meses… no lo recuerdas? Fue cuando me tropecé y por querer ayudarme ambos terminamos en este estanque- respondió Yuuma mientras chapoteaba el agua con sus pies descalzos. También tenía el cabello mojado, pues buscaba apaciguar el calor abrasador de la temporada.

-Jajaja… es verdad, para colmo ese día hacia mucho frio, los dos terminamos enfermándonos- recordó el castaño mostrando un sonrisa que cada vez enamoraba más a Yuuma y que poco a poco le dio valor.

-I-Issei… p-puedo pedirte algo?- después de debatirlo mentalmente por un momento, Yuuma asimilo que no habría un momento mejor para decir lo que sentía. Lo que había comenzado a sentir hace poco más de un mes.

-Claro… que es?- pregunto Issei mirando a Yuuma con aquella sonrisa, que solo logro sonrojarla un poco más.

-B-Bueno… es que no es una petición, más bien es una pregunta pero… creo, creo que mejor en otro momento- dijo nerviosamente la joven tratando de olvidar el tema mirando algo triste y con frustración el estanque. Estaba molesta consigo misma por echarse para atrás en el último momento.

-Vamos Yuuma, dilo! En lo que pueda ayudarte te ayudare y en lo que no, te ayudare a buscar una solución, y si no hay una solución siempre estaré contigo para apoyarte- Issei se acercó a tomar la mano de la pelinegra sin pensar muy bien en sus palabras de recién, pues parecía más una declaración de amor que una propuesta de ayuda.

-Quisieras ser mi… mi pareja?- soltó Yuuma muy avergonzada y sonrojada mientras sostenía firmemente la mano del castaño que parecía no responder.

Para ella el tiempo se había detenido y un sentimiento de tristeza la invadió al no recibir una respuesta por parte de Issei a pesar de que ya había anochecido. A punto de llorar, lentamente dejo de ejercer aquella presión en la mano de su compañero asumiendo que aquel joven no quería nada con ella. Aunque pronto, justo antes de que aquel contacto terminara, Issei apretó suavemente la mano de la pelinegra llamando su atención.

-N-No soy muy bueno con esto… pero si, si quiero- Issei tenía una mano en su nuca sin poder ver directamente a Yuuma por lo nervioso que estaba. Él también la quería mucho a ella, pero no sabía si ella le correspondía.

La brecha vuelve a distorsionarse para ahora mostrar a Issei y Yuuma con abrigos caminando en el atardecer. El invierno había llegado y el cumpleaños de Issei estaba cerca, así que la pelinegra quiso salir a ver algunas cosas por las tiendas. Tal vez así el castaño le dé una pista de que regalarle para su cumpleaños.

-Oh! Mira esto! Es muy bonito…- dijo Yuuma acercándose a una vidriera viendo en ella, una especie de brazalete de tela color lila muy bonito a sus ojos.

-Algo te llamo la atención?- pregunto Issei asomando su cabeza por un costado de la de Yuuma haciendo que sus mejillas se junten.

-Muévete me aplastas!- dijo la joven en tono de broma empujando suavemente al castaño.

-Viste algo que te guste?- Issei se acercó a la vidriera mostrando una sonrisa.

-Si… está ahí!- respondió Yuuma apuntando al reflejo de Issei, logrando sonrojarlo. Inmediatamente ella apresuro un poco el paso para dejarlo atrás, obligando al castaño a dar un pequeño trote para alcanzarla.

-Por favor tome uno- de pronto una mujer joven vestida como si fuera un cosplay se acercó a Issei ofreciéndole un folleto. Este por puro impulso lo acepto, pero inmediatamente se le fue arrebatado por Yuuma que solo miraba a otro lado. Este asumió que era algo de celos por parte de su pareja.

Un tiempo después, ambos estaban caminando tranquilamente por el parque de la ciudad. Este tenía una fuente en medio de este. Increíblemente todavía seguía con agua. Estos dos se apostaban el día en el cual la fuente ya estaría congelada.

-Bueno parece que volví a perder… supongo que te debo algo, verdad?- dijo Issei viendo el agua fluir.

-Si… y creo que ya sabes lo que es, verdad?- pregunto Yuuma cerrando los ojos y posicionando sus labios. Un segundo después sintió como los labios de su pareja se apoyaban en ellos.

-Ta dan!- grito Issei mientras sostenía enfrente de los ojos de Yuuma aquel brazalete que le había gustado tanto.

-Oh! Co-Como?! Cuando lo…-

-Cuando te alejaste de mi aproveche para comprarlo rápido quería dártelo en navidad, pero no pude resistir- dijo el castaño desviando la mirada estando algo apenado por el beso de recién.

-Muchas gra…- la sonrisa que Yuuma tenía pronto desapareció al asimilar la situación en la que estaban. Después de todo, el cielo de pronto se tornó violeta y la suave brisa dejo de sentirse. Conocía claramente el aura de la persona que había convocado la dimensión de bolsillo, pero porque justo en ese momento tenía que aparecer.

-Lamento interrumpir Reynare… pero tengo asuntos que atender- esa voz salió de Kokabiel que había aparecido allí mostrando sus alas. Yuuma se volteo a verlo mostrándose asombrada.

-Que sucede Yuuma? Pasa alg… buajh- pregunto Issei quien no podía ver o percibir al cadre. Pero antes de que pudiera terminar de hablar su estómago fue atravesado por una lanza de luz proveniente del cadre que acababa de aparecer.

-Issei!- grito Yuuma sosteniendo a su pareja mientras su ropa era manchada con la sangre de su amado.

-Por qué!? Por qué hiciste esto tío?!- gritaba Yuuma tratando de alguna manera ayudar a su pareja aunque esta no sabía nada sobre magia curativa.

-A su tiempo… lo entenderás- dicho esto, Kokabiel desapareció pero la dimensión artificial seguía presente.

-Que hago, que hago?!… tal vez- Yuuma saco el folleto que le habían entregado a Issei, lo apretó un poco mientras cerraba fuertemente los ojos tratando de contener sus lágrimas y lo dejo en el pecho de su amado que combatía fuertemente para mantenerse con vida. El folleto estaba hecho para que solo humanos pudieran activarlo, a pesar de que lo intento, no pudo conseguir que nadie fuera a socorrerlos, o eso creyó ella.

-Prometo que regresare! Si? Iré por ayuda… por favor aguanta. Hare que mi papá nos ayude, le diré todo lo que paso, pero por favor… resiste. No voy a dejarte morir… lo prometo- al ver que nadie respondería a su llamado de auxilio, ella misma iría al inframundo en busca de su madre. Ella sabría qué hacer y cómo ayudarlos. Lo que ella no sabía es que nunca llegaría a hablar con su madre o a hablar con su padre… pues le tenderían una emboscada.

-Yuuma… Yuuma… vuelve…- Issei murmuraba el nombre de su amada mientras trataba de levantarse solo logrando caer por completo en la fuente, cortándole su única fuente de oxígeno. No tenía fuerzas para salir de allí y su visión comenzó a fallar. La fuente se fue tintando de un color carmesí, similar al color de la sangre que se le escapaba a Issei por su herida letal.

Realidad

La brecha se distorsiono un poco antes de volver a su estado natural. Solo que esta vez, no se mostraba nada en ella.

-Hmm… al parecer ver eso no le agrado demasiado, aunque no logro descifrar si es porque ella no volvió o porque lo que creía hasta el día de hoy era una mentira- comento Ophis sin despegar su vista de la brecha.

-Por qué Kokabiel lo mato? Mínimo hubiera hecho bien su trabajo… Auch!- opino Bikou solo para recibir un pellizco por parte de Yu, que estaba a su lado.

-No lo sé y no me importa… solo quiero descubrir cuando y donde fue que este niño se convirtió en un Dragón Maligno- revelo Ophis llamando la atención total de los presentes, incluso de Gabriel. Ella ya se había enfrentado en el pasado a un dragón maligno, es por ello que aquella aura le resultaba tan familiar. De no ser por el Sekiryuuttei de aquella época seguramente habría sido derrotada.

-Como?! No tiene sentido… los dragones celestiales no podemos caer- dijo Vali para sí mismo tratando de pensar en alguna posibilidad.

-Eso es porque Ddraig no fue quien cayo… si no su portador- aquellas palabras fueron dichas por Red, quien acababa de salir de una brecha en el espacio.

-Qué quiere decir Red-sama?- pregunto Yu, esperanzada de que le dieran una respuesta.

-Los portadores de los Dragones Celestiales lentamente por el uso constante de sus poderes van convirtiéndose en dragones… un dragón puede convertirse en un dragón maligno en cualquier fase de su transformación- afortunadamente para Yu, Red era mucho más flexible a la hora de elegir a quien dirigirle la palabra.

-Así se han perdido muchos portadores de ambos dragones demasiado temprano… algunos solo eran niños. Son estos portadores los que atormentan a ambos dragones celestiales para que activen el Juggernaut Drive, esto no solo para que caigan ante su ira más rápido sino para que también los nuevos portadores compartan un mismo destino…- dijo Ophis mirando con algo de lastima a Issei, pues a sus ojos si no fuera por ello, sería un gran miembro de su clan.

-Porque se dejó de mostrar sus recuerdos Ophis?- pregunto Red sintiendo también curiosidad del porque su pareja estaba tan dispuesta a ver cuándo y dónde sucumbió a sus sentimientos negativos.

-Parece que no quiere ver nada más, por ahora… pero sabe que se le acaba el tiempo. Oh! Ya retomo sus memorias- dijo Ophis volviendo a dirigir su atención hacia la brecha.

-Esto ayudara un poco…- Red envió una pequeña esfera de su poder a la cabeza de Issei, donde entro y produjo un pequeño cambio.

-Que hiciste? Creí que no sentías curiosidad por el Sekiryuuttei- pregunto Ophis sin apartar su mirada de la brecha.

-Ahora veremos los recuerdos algo más detallados… quiero saber que tan grave es- respondió secamente Red.

Subconsciente

Issei podía verse a sí mismo en aquel recuerdo, estaba tomado de la mano con Asia. Recordaba que ya había sido reencarnado como demonio hace casi seis meses. Rememoraba que por esa época pensaba que Reynare lo había engañado en un par de días para salir con él y luego rematarlo.

Se sorprendió muchísimo cuando vio que Reynare estaba con él porque realmente lo amaba, sin ninguna otra intención. Ahora comprendía las palabras de Kokabiel, que él había manipulado todo para asesinarlo.

-Esto fue dos meses después de que nos volvimos pareja… este fue el día anterior, al de su muerte- Issei se tomaba fuertemente la cabeza, había recordado muchas de sus vivencias con el que creía fue su primer amor. Muchas citas, algunas peleas, momentos muy felices pero lo que más le carcomía la cabeza… la primera vez de ambos.

-Que falta aquí que no rememore todos los días?- se preguntó Issei librándose de aquellos recuerdos pero estando aún más confundido, pues siempre se reclamaba y atormentaba con aquel día en busca de alguna brecha en la que hubiera podido salvar a Asia, ahora quería saber si algo más había estado implicado en la muerte de aquella joven rubia.

-Es verdad, la noche de los demonios renegados… que me falta?- se preguntaba a si mismo viendo como él y Saji estaban de pie frente a la fábrica abandonada que actualmente utilizaban los demonios desertores, suponía que Rias o Souna la habían reparado después. Recordaba como en su pelea había destruido y comprometido mucho la estructura.

Recuerdo

-Sera pan comido, no Hyoudou?- dijo Saji mostrándose muy confiado mientras abría estrepitosamente la puerta del lugar, buscando llamar la atención de los demonios, en sus palabras, torpes que se habían atrevido a invadir su ciudad.

-No estoy muy seguro de esto Saji, tal vez ellos solo quieran estar en paz. Estoy seguro que no todos son malos…- opino Issei entrando detrás del joven rubio, había hablado sobre esto con Asia hace poco y en cierta manera… ella lo había convencido un poco. Pronto un rayo cayó cerca del bosque a la vez que comenzaba una tormenta, sentía que algo no andaba bien.

-Donde demonios esta ese sujeto?- se preguntó Saji mientras se adentraba más en la fábrica dejando algo atrás a Issei.

-Es impresionante que sus amas los hayan mandado solo a ustedes a este lugar… que descuidado de su parte- dijo un hombre de avanzada edad saliendo de detrás un par de cajas viejas.

-No te preocupes, solo bastara conmigo para acabarte!- sentencio el Peón Sitri convocando su Sacred Gear.

-Sabes, en mis largos años viviendo y sirviendo como demonio, puedo decirte mejor que nadie… que no hay nada mejor que el trabajo en equipo- al final esto, el demonio chasqueo los dedos y algo embistió a Saji a gran velocidad.

-Saji!- grito Issei al ver como habían dejado a su compañero inconsciente con un solo movimiento.

-Ahora… solo quedas tu- dijo el ser que había embestido a Saji. Con la poca luz que entraba desde la calle Issei pudo ver un par de alas negras con plumas… no eran alas de demonio, eran alas de un Ángel Caído.

-Co… Como? Un ángel caído y un demonio trabajando juntos?- se preguntó Issei viendo como aquel ángel caído era el mismo que lo embosco un par de días después de su reencarnación y el mismo que asesinaría la noche del compromiso de su Rey.

-Tu! Ahora trabajas con los que buscas exterminar?!- grito Issei convocando su Twice Critical para pelear.

-No, no… no he venido a pelear contigo. He venido a matarte, no te lo tomes personal niño… solo sigo ordenes!- de un momento a otro aquel ángel de alas negras acertó un patada en la espalda de Issei que logro empujarlo un par de metros dentro de la fábrica impactando fuertemente contra un pilar de la estructura.

El aún no consciente portador de la Boosted Gear se levantó rápidamente solo para recibir un puñetazo por parte de aquel demonio. Al volver a reincorporase, estando muy adolorido… pensó que huir volando por una de las ventanas rotas del lugar. Pero al solo sacar sus alas estas fueron sujetadas fuertemente por el ángel y luego arrancadas de raíz. No pudo ni gritar de dolor, pues inmediatamente fue golpeado en el rostro con una fuerza capaz de hacerle romper el muro a su espalda.

Temblando por el dolor y el ardor que le provocaban las gotas de lluvia en su espalda. Issei trato de levantarse mientras se repetía una y otra vez la misma frase.

-No… no voy a morir aquí. Debo regresar con mis padres… debo cumplirle mi promesa a Asia- se murmuraba para sí mismo tratando de darse fuerzas.

-Oh, esa monja traidora de la iglesia? No debes preocuparte por ella… ahora mismo nos estamos encargando de ella- dijo el ángel de alas negras mientras el demonio levantaba a Issei y lo inmovilizaba con magia. Frente a Issei se mostraba la figura de Freed enfrente de Asia que llevaba una tela puesta. Enfrente a ella habían un gran cantidad de sacerdotes encapuchados pronunciando algo que apenas y entendía pues lo decían en latín.

-Ahora mismo le extirparemos su Sacred Gear… no te preocupes Freed me dijo, que le hará pasar un momento inolvidable antes de morir- dijo el demonio, pero Issei no los escuchaba. Su atención estaba totalmente en Asia, que estaba amarrada con cadenas a una cruz. Esta tenía unos moretones en el rostro, lagrimas secas y de un par de cortadas, sus extremidades presentabas marcas de azotes, heridas y moretones. Pero su atención se centró solo en las manos y pies de la chica, pues no solo estaba sujetada sino que un acto burdo y sanguinario de tratar de imitar al hijo de dios, ella también tenía sus manos y pies clavados a la cruz de madera.

Frente a ella, el sacerdote loco tenía su espada de luz hecha por la iglesia. Sin pronunciar una sola palabras sino más bien una carcajada asquerosa. Atravesó con esta un costado del estómago de Asia, haciendo que soltara un grito desgarrador y que suplicara por su amado para que fuera a rescatarla.

Ver esa escena, cambio algo dentro de él de cierta manera. Comenzó a sentir unas fuertes ganas de asesinar a los seres que estaban delante de él y los que habían lastimado a Asia.

-GRAAAAAAAA- con aquel grito iracundo, Issei expulso una gran cantidad de poder tanto en el recuerdo como en la realidad. En el recuerdo, Issei mas joven había despertado la Boosted Gear. Ver esto asusto mucho al ángel caído que no dudo en huir, pues no estaba tan loco como para enfrentarse solo a un dragón celestial enfurecido.

El castaño asesino de una forma cruel a aquel demonio renegado, y no le había prestado atención al cobarde que huyó del lugar. Toda su atención estaba en llegar lo más pronto posible a la vieja iglesia para tratar de salvar a su amada.

Herido y cubierto por su sangre, Issei llego a la iglesia donde se encontró a tres de los cuatro ángeles caídos con los que pelearía la noche en la que se declararía Pieza Libre. Más específicamente, a la gótica con apariencia infantil, a Dohnaseek y Reynare.

-No creas que pasaras de aquí. Tal vez seas el portador de un dragón celestial… pero ni tu puedes contra tres- dijo aquel caído mirando confiado.

En respuesta, Issei solo aumento su poder sintiendo como su espalda y demás heridas comenzaban a arder intensamente.

-Idiota…- pronuncio el ángel caído para luego tratar de embestir al castaño. Pero su ataque fue rechazado por un fuerte hechizo… por magia de la destrucción.

-Ve Issei… yo los detendré- dijo una suave voz llena de determinación y valentía.

-Ri… Rias-sama… gracias- murmuro el castaño antes de seguir corriendo en dirección a la iglesia. Los ángeles caídos enfrente no se interpusieron en su camino, después de todo la presa que tenían enfrente era mucho mejor. Luego acabarían con la lagartija herida.

-En verdad crees que puedes tu sola contra nosotros niña Gremory?- pregunto Dohnaseek mirando orgullosamente mientras creaba una lanza de luz.

-Nadie menciono que estuviera sola fu fu fu- dijo Akeno saliendo de detrás de un par de árboles. Su presencia molesto a los caídos presentes, más no claudicarían.

-Tú eres Reynare. Tu más que nadie lo amabas… no sé qué o quienes te hayan obligado a esto, pero no voy a dejar impune el que hayan lastimado a mi querido peón- sentencio la heredera del clan Gremory liberando el poder que heredo por parte de su madre, mientras miraba con tristeza a Reynare que solo la miraba neutralmente. Pero aun con la lluvia y la distancia que se tenían… Rias pudo ver como la ex pareja de Issei estaba llorando y susurro un suave "lo siento"

Issei entro abruptamente por la puerta de la iglesia, tal fue la fuerza que uso que literalmente las destrozo.

-BASTARDOS!!!!!!- grito al ver la gran cantidad de seres cubiertos con túnicas blancas, que regresaron a verlo con asombro, que luego se convirtió en miedo al ver el semblante de Issei.

-Ise… sabía que… vendrías- susurro Asia de manera casi inaudible, pero Issei lo escucho claramente gracias a sus sentidos mejorados.

Ignorando a los aterrados seres, Issei se apresuró a llegar a Asia que estaba casi inconsciente. Pero antes de que siquiera estuviera a la mitad de su recorrido, fue herido en sus piernas por balas de luz para luego patearlo hacía atrás. El responsable de esas heridas, no era otro más que Freed.

-Enserio creíste que sería así de fácil? Ya veo porque son tal para cual… jajajaja, son un par de idiotas- se burló en sacerdote que siempre sonreía alocadamente.

-Aunque veo que… no eres tan idiota- dijo Freed viendo como su pierna, con la que había empujado a Issei, presentaba una herida, como si de garras se tratasen.

-Oh!… ya veo, así que resulta ser que eres el portador del Sekiryuuttei… Jajaja que patético- siguió Freed a la vez que se acercaba a uno de los seres con túnica y este emanaba de sus manos un aura verdosa con la que curo la herida de Freed. Issei se levantó lentamente sabiendo que lo que aquel cuervo le dijo no era mentira. Le habían arrebatado el Sacred Gear a Asia.

-Con que esas tenemos eh?!… Bien, muérete de una vez!- la velocidad de Freed era muy superior a la de Issei, ni siquiera pudo verlo acercarse. Su cabeza ahora rodaría por el suelo de no ser porque una espada detuvo el ataque.

-Kiba…- murmuro Issei viendo a su amigo empapado y mostrándose serio, como nunca lo había visto antes.

-Llévatela Issei-kun… nosotros nos encargamos de él. Ahora Koneko!- dicho esto, la joven peli plata apareció sigilosamente por detrás de Freed, este al verse sorprendido volteo rápidamente a querer defenderse, para su desgracia solo consiguió recibir de frente el fuerte puñetazo de la torre Gremory que lo saco rompiendo una pared de la iglesia dejando a Issei solo con Asia.

-No creas que vamos a dejar que llegues a ella! Es una hereje de la iglesia y tal don de nuestro Dios no merece estar en una asquerosa mujer que se entregó a un demonio!- grito la voz de una mujer, aquella que portaba ahora el Sacred Gear de Asia.

-Eres de la iglesia?! Bastarda hija de perra!- sin dudarlo, Issei se lanzó contra ella mas no buscaba atacarla. Solo buscaba recuperar los anillos de Asia. Al hacerlo volteo a ver a los que creía sacerdotes solo para encontrarse con que lo apuntaban con espadas de luz artificiales.

Issei sabía perfectamente que no estaba en condiciones para pelear, así que usando la poca fuerza que le quedaba corrió rápidamente para asestar un fuerte golpe; con el guantelete en su mano izquierda, en base de la cruz logrando partirla. Seguido de ello la agarro con la mayor delicadeza posible y salió corriendo de la iglesia tratando de perder a sus perseguidores.

Al hacerlo, bajo a Asia que apenas y seguía consciente. Con cuidado y siendo rápido para ahorrarle dolor a su amada, Issei la libero de los clavos con los que había sido aprisionada a la cruz.

-Ise…- Issei estaba concentrado en tratar de tapar las hemorragias en las extremidades y en el abdomen de Asia.

-…Ise… estas herido…-

-Ten!… Cúrate!- el castaño le puso los anillos en sus dedos índices, para después sacarse su magullada camisa y ponerse a Asia, que estaba casi desnuda.

-Mi amor…- con aquellas palabras y el delicado toque de su mano, Issei por fin le puso atención a su amada que lo miraba con una mirada cansada.

-Sabes muy… muy bien, que… que no puedo… hacerlo- respondió Asia tratando de secar las lágrimas de su amado.

-TIENES QUE INTENTARLO! NO… No quiero… no quiero perderte…- decía Issei sosteniendo la mano de la rubia en su rostro. Ella por su parte como pudo se sacó los anillos y tomo la mano izquierda del joven junto a ella.

-Siempre… he soñado con el día que nos casemos… a pesar de que no… pasamos mucho tiempo… juntos- susurraba ella como podía, mientras colocaba un anillo del Sacred Gear en dedo anular de Issei.

-Me… cumplirías ese sueño? Mi amor?- logro decir ella mientras sonreía, a la vez que dejaba el otro anillo en la mano de su amado. Sin responder, Issei tomo el anillo y lo coloco suavemente en el dedo anular de la mano correspondiente de su amada mientras las lágrimas casi le nublaban la vista.

-Acepto… pero tendrás que cuidar esto por mi…- dijo ella devolviéndole el anillo a Issei siendo consciente de su destino. Envolvió las manos de Issei con sus propias manos y su Sacred Gear se activó curando parcialmente al castaño sin que este se diera cuenta.

-No… estaremos juntos en la vida y en la muerte!- sentencio Issei mientras escuchaba como los sacerdotes estaban cerca de ellos.

-No… Papá Takeda y Mamá Kyouko estarán solos… prométeme que no los dejaras… que vivirás una vida plena… una vida que yo no pude tener… promételo. Por favor… pro… prométemelo- suplico Asia mientras que con su mano hacia que Issei la mirara.

-Lo prometo… pero no sé cómo continuare sin ti…- prometió y protesto Issei sabiendo que otra vez, perdería a su pareja.

-Yo estaré contigo… siempre mi amor… gracias… gracias… gra… cias- la mano de Asia perdió fuerza y cayo secamente al suelo. Cuando Asia falleció, algo dentro de Issei también lo hizo.

-Ahí está! Esta aquí!- grito un hombre mientras se acercaba a Issei lentamente.

-Tu! Bastardo ignorante! Devuélveme el Sacred Gear que es nuestro por derecho!- exclamo la mujer que antes había curado a Freed. El hombre más cerca de Issei lo tomo del hombro buscando hacer que se voltee. Más solo hallo la muerte.

En un rápido movimiento Issei tomo el brazo del sacerdote y lo arrojó al suelo un par de metros lejos del cuerpo de Asia. Sin decir una sola palabra Issei se acercó y piso la mano del sacerdote hasta que…

-AHHHH!!!- el castaño había ejercido tal presión que rompió la mano del sacerdote casi sin esfuerzo. Este trato de defenderse sacando la espada de luz santa artificial. Pero antes de que pudiera activarla, Issei sujeto ese brazo suelto con ambas manos. Poniendo un pie en el pecho del sacerdote y ejerciendo una fuerza monumental el castaño arranco brazo del sacerdote sin mostrar expresión alguna. Esto solo hizo que los gritos de dolor se intensificaran, pero estos cesaron cuando el castaño piso el cuello del sacerdote cortando el aire a sus pulmones.

Pataleo, golpeo con su mano rota la pierna de Issei, trato de suplicar piedad pero todo esto fue omitido por Issei que siguió hasta que el sacerdote se dejó de mover e incluso así no se movió hasta asegurarse de que verdaderamente estaba muerto.

-Así que… eres de la iglesia… actúas, en nombre de tu Dios? eh? Te crees con mucho poder y que tu Dios te auxiliara esta noche… Yo te enseñare como se ve el verdadero poder y que tu Dios no te amparara… DRAAAAAAAAA!- aquel grito llego a oídos de Rias y Akeno, que dejaron de pelear para ver en dirección de aquel sonido.

-Parece que el trabajo ya está hecho… jum, ya no nos necesitan aquí. Vámonos- ordeno Dohnaseek mientras desaparecía por un círculo mágico. Acto que fue imitado por las dos acompañantes que tenía.

Kiba y Koneko estaban más lejos del lugar del grito, pero aun así lograron llegar antes que sus líderes. Y la imagen que vieron los horrorizo. Decenas de cadáveres descuartizados, desgarrados y miembros cercenados además de su sangre estaban esparcidos por todo el lugar… y en medio de todo, estaba Issei, el miembro más nuevo de su clan herido por todos lados y cubierto de sangre. Estaba cargando un cuerpo… el de Asia, que había fallecido por ya no poseer su Sacred Gear y las heridas que le provocaron. Sin voltear a verlos, Issei se adentró en el bosque buscando cierto lugar donde estaría el descanso eterno de su amada.

Realidad

Issei despertó mientras su cuerpo era cubierto por el aura sanadora del Sacred Gear de Asia. A la vez que ya dejo de sentir el ardor que le había provocado la espada de Freed. Se sentía diferente pero no sabía muy bien porque.

-Vaya… pensé haberte dicho que no deberías salir hasta ver todo- dijo Ophis observando directamente a los ojos de Issei, que eludían su mirada mientras tenía la iris de sus ojos de color negro. Clara señal de un dragón maligno.

-No sé en qué punto se quedaron ustedes… pero yo ya vi todo lo que tenía que ver- dijo Issei recuperando su color de ojos. Los demás presentes no se atrevían a soltar una sola palabra, pues no querían interrumpir.

-Vi como asesine a todos esos sacerdotes cruelmente… Asia murió en mis manos después de dejarme su Sacred Gear- dijo Issei mirando Ophis a los ojos.

-Y?- la deidad del infinito sabía que había algo más.

-Y herí a mis compañeros después de convertirme totalmente en un dragón maligno debido al golpe emocional que me ocasiono recordar mi pasado con Reynare y perder a Asia- se sinceró el Sekiryuuttei actual sin poder sacarse la imagen de su ama vendada por todas partes, pero aun así… le dedicaba una sonrisa sin reclamarle absolutamente nada por sus actos o sus heridas.

-Soy… soy un dragón maligno- reconoció el castaño sin poder ver a los ojos a Red.

-Lamento… que mi inutilidad del pasado haya sido el motivo de mi caída- dijo Issei mientras miraba a su alrededor encontrándose con una mirada familiar. Más prefirió guardar silencio por el momento.

-Vengan… nos vamos- ordeno Red mientras abría una brecha dimensional.

-Hay mucho que hacer, y tú debes empezar a organizar tu territorio…- menciono Ophis mirando a Issei, que no despegaba la mirada en dirección a la Academia Kuoh.

-No puedo… tengo que ayudar a mis amigos, a mi familia… a mi pareja- dijo Issei mirando a su Deidad.

-No… te ordenamos que te mantuvieras al margen de los problemas de la facción cristiana y aun así desobedeciste y mira donde estas ahora- reclamo Red uniéndose a la discusión.

-Lo se… pero no quiero perder a nadie más ni que mis amigos y mi familia sufran, por favor. No se los suplico como dragón… sino con lo último de humanidad que me queda…- dijo Issei arrodillándose ante los dioses dragones.

-Se los suplico… por favor, déjenme ayudar- a pesar de que temía ser decapitado en el acto por arrodillarse siendo portador de un dragón celestial, Issei estaba decidido en querer ayudar a sus amigos.

-Bien… pero luego de ello, volverás con nosotros y organizaras tu territorio- dijo Ophis apiadándose del castaño no sin antes ponerle una condición.

-Vámonos!- ordeno Red viendo con seriedad a Issei. Cuando su esposa atravesó la brecha, siendo la última de los presentes en retirarse, hablo.

-No te odio niño… y no es tu culpa que ellos hayan conspirado para quitarte todo lo que más querías, eras joven y ni siquiera habías despertado a Ddraig. Mi esposa confía en ti a pesar de lo que eres ahora… y yo también. No nos decepciones, no LA decepciones… Sekiryuuttei- dicho esto, Red se retiró dejando solos a Gabriel, Issei y Vali, quien se había quedado atrás por alguna razón. Sin embargo, la brecha dimensional no se cerró, como si estuviera esperando al Hakuryuukou.

-Porque te quedaste?- pregunto Issei neutralmente después de todo, no había sentido ninguna hostilidad por parte de Vali.

-Quería darte esto- respondió el Hakuryuukou mostrándole a Issei un orbe azul que sostenía con la mano derecha. Sin dudarlo Issei tomo el orbe y lo miro con detenimiento por un momento mientras se preguntaba que podía ser.

-Qué es esto?- pregunto al cabo de un tiempo al no encontrar una respuesta para esa pregunta por si mismo.

-Un orbe de mi Sacred Gear, contiene mi habilidad de dividir. Específicamente contiene cien divisiones de poder… solo tienes que apoyárselo a tu enemigo y su poder se dividirá cien veces- dicho esto, Issei miro de nuevo el orbe pero esta vez con algo de sorpresa.

-No sabía que podíamos almacenar nuestras habilidades en orbes… porque me ayudas?- pregunto el castaño viendo que el Hakuryuukou estaba por atravesar la brecha dimensional.

-Considéralo un pago por haber ayudado a mi esposa y a mi madre en el pasado- sin decir nada más, Vali atravesó la brecha y esta se cerró. Y con su retiro una tormenta comenzó. Issei miro por un momento el orbe azul que le habían entregado y luego lo guardo, sabía que funcionaria pero lo usaría a su debido tiempo. Issei volteo a ver a Gram, que seguía en forma de espada tirada en el suelo.

-Yami?…- Issei llamo preocupado a Gram, que rápidamente tomo su forma humana y abrazo a Issei mientras ocultaba su rostro en su pecho y se aferraba a su ropa con fuerza.

-Lamento preocuparte…- abrazo Issei a la joven rubia mientras sentía como su pecho se humedecía.

-P-Puede tomar forma humana…- murmuro Gabriel llamando la atención de ambos jóvenes.

-Si… Ascalon también… Akemi!- extendiendo su mano derecha Issei pronuncio el nombre de la joven de ojos Azules y un destello de luz salió desde cierto lugar en la ciudad hasta donde se encontraban ellos. Pasó exactamente lo mismo que con Yami solo que los sollozos de Akemi si eran más notorios.

-Como?!… Como es posible?- pregunto Akemi mirando entre lágrimas a Issei.

-Mis dioses me salvaron… pero siento que algo no está bien- dijo mientras se tocaba el pecho.

-Puede ser… porque ahora posees en teoría once piezas de Peón- esto llamo claramente la atención de Issei pues, como era posible esto?

-Por favor, explícame Gabriel…- al decir esto, Akemi miro a la serafín que tanto se había empeñado en portarla, pero aun así no pudo.

-Me alegra ver que ya tienes un portador…- Gabriel no parecía resentida, más bien se sentía aliviada de que Akemi haya elegido a un ser Neutral.

-El ataque que recibiste, daño tu alma o algunas de las piezas de peón que se encuentran allí. No ibas a despertar, sino tenías todas tus piezas en funcionamiento… tu diosa, me dio unas piezas de peón que eran de color azul parecido al hielo- explico Gabriel mirando a Issei con preocupación.

-Las piezas de Souna… ya veo- murmuro Issei mientras volvía a ver la academia a lo lejos.

-Re… Recurrirás a esos métodos?- pregunto Gabriel, Issei la miro sabiendo exactamente a lo que se refería.

-No lo sé… lo que sé, es que no voy a dejar que mis amigos mueran por el deseo estúpido de un Serafín enloquecido por el poder, un cadre manipulado y un montón de demonios que pretenden ser algo que no son…- respondió el castaño que seguía siendo abrazado por Akemi y Yami.

-Griselda fue a buscar a tus líderes, dijo que tal vez ayudarían…- menciono Akemi estando más tranquila.

-Y lo harán… pero no quiero que se involucren, no me perdonaría si alguno de esos niños crecen sin sus padres- dijo Issei todavía pensando en alguna solución al problema que tenían.

-Vengan… lo discutiremos con ellos, tal vez ya tengan algún plan- todos se colocaron cerca de Issei, para luego ser envueltos en un pilar de fuego. Para Gabriel, este modo de teletransportarse era muy novedoso.

Al llegar Issei se vio amenazado por hechizos y armas de sus mismos líderes, que al verlo lo miraban con duda. Sabían que los demonios eran lo suficientemente cobardes como para hacerles un engaño tan bajo como ese.

-Asa, Hajime, Aiko, Hideki, Griselda… bajen sus armas. No vamos a lastimarlos… y no, no soy ninguna ilusión o trampa de los demonios- aun con esas palabras, los líderes de Issei no bajaron sus armas pero comenzaron a dudar su agarre en ellas.

-Asa… confía en mí- cuando la espada de Asa bajo, los demás imitaron su accionar.

-Cómo puedo estar segura de que eres nuestro líder?…- pregunto Asa todavía a la defensiva.

-Porque de no ser yo… no estaría con ellas y no soportaría la presencia de un Ángel- Issei se refirió a Akemi, Yami y Gabriel. Una vez bajadas las hostilidades, el castaño miro a su alrededor en busca de indicios de ataques o daños.

-Veo que… no los atacaron, eso quiere decir que la barrera de protección sigue en pie- dicho esto, Issei se acercó a uno de los pilares y apoyo una de sus manos en él, enviando un pulso de energía que recubrió todo el edificio.

-Esto debería reforzar la barrera, por si algo me pasa luego… que tenían pensado hacer?- pregunto el castaño al ver a sus líderes vestidos con las viejas armaduras de sus clanes, solo que ahora tenían los símbolos tachados y en su lugar el emblema del Sekiryuuttei.

-Estábamos por unirnos a la pelea para vengarte… pero creo que lo último no será necesario, aun así queremos ayudar- dijo Hajime dando un paso al frente, colocándose junto a sus compañeros. Al ver esto, a Issei le surgió una idea… que lo hizo sonreír.

-Saben… he aprendido que una gran entrada a veces provoca que no tengamos que pelear o que por lo menos, los asustemos y los tomemos por sorpresa- Issei miraba sus cuatro líderes demonios mientras le llegaba la imagen de otros cuatro demonios a la mente.

-Se darán cuanta… pero si lo hacemos bien, les daremos un gran susto- dijo Issei sonriendo mientras sus líderes todavía no comprendían a lo que se refería.

-A que te refieres?- pregunto Hideki estando bastante confundido al igual que los demás.

-A que se disfrazaran… Griselda, ten- Issei le entrego una pequeña esfera esmeralda a la ex exorcista. Este era un orbe que contenía una de sus habilidades, lo copio de Vali.

-Adelántate y dásela a alguien que este herido mortalmente… nosotros iremos luego, tenemos que preparar algo rápido- obedeciendo, Griselda fue lo más rápido que pudo hacia la Academia.

-Issei-sama… nosotros también queremos ayudar!- entrando por la puerta, Kalawarner y Kei ofrecieron su ayuda.

-Ustedes… cómo?-

-Seguimos a Reynare hasta aquí, queríamos capturarla para llevarla con sus padres… ellos sabrán como quitarle el control mental que tiene… todo lo que ella hizo no fue-

-No fue su culpa… lo sé, Kokabiel me lo dijo antes de asesinarme- cortando la explicación de Kalawarner, Issei revelo que ya conocía el secreto detrás de los actos de su expareja.

-Bien… tenemos algo que preparar. Vengan- dicho esto Issei, Gabriel, sus líderes y los recién llegados Ángeles Caídos comenzaron a trabajar en el plan de Issei.

-En que consiste tu plan Issei?- pregunto Asa estando bastante interesada en esto.

-Consiste en causarles miedo, desesperación, buscar que se equivoquen… y cortar el problema de raíz- sentencio Issei.

Academia Kuoh

-Mi venganza contra los demonios comienza ahora!- grito Kokabiel a la vez que se elevaba del suelo y dejaba libre su poder. Creando una lanza de luz rápidamente se lanzó a atacar a Sara, que desvió el ataque ágilmente para luego responder con un puñetazo que también fue repelido.

-No te dejare tocarlos!- declaro Sara ejerciendo más fuerza en su lanza, con la que había parado la lanza de luz del cadre.

-Y yo no te dejare detenerme!- imitando a Tomoe, Kokabiel asestó un rodillazo al estómago de Sara, inmediatamente propicio un puñetazo a su rostro logrando confundirla. Con Sara vulnerable y Metraton y los demonios manteniendo al margen a sus aliados, Kokabiel preparo para finiquitar la vida de la madre de Souna.

-Este… es solo el comienzo de mi venganza!- si bien la lanza atravesó un torso, provocando que sangrara más de lo que ya lo hacía, no fue en su objetivo principal.

-Reynare… por qué? Por qué te sacrificas por ellos?!- reclamo Kokabiel mientras sacaba su lanza de la joven caído.

-Por qué… buaj… sé que Issei… haría lo mismo- respondió ella arrodillada mientras miraba como su sangre salía a borbotones.

-Tu querido demonio murió por eso… y tu cometes su mismo error- dijo Kokabiel mirando como Sara dudaba en ir a ayudarla.

-Lo se… tío, pero no quiero… que ninguno de ellos muera… él los quería… y yo, amare todo… lo que él amaba- soltó antes de caer de espaldas contra el suelo.

-Entonces morirás como él lo hizo…- dijo Kokabiel, observando como la vida de Reynare se acababa. Al ver la posición de descanso de Kokabiel, Sara se acercó a tratar de ayudar a Reynare… pero era evidente de que perecería por sus heridas.

Justo en ese momento, Griselda atravesaba la barrera solo para ver esa escena. Dudo por un momento en entregarle aquel orbe que Issei le dio a la causante de tanto sufrimiento; por lo que ella entendía, pero verlo brillar tenuemente mientras la observaba le confirmo que debía entregárselo a ella a pesar de todo.

-Griselda!… como has entrado? Que haces con eso?- pregunto Sara al verla llegar, se suponía que ella cuidaría a los padres de Issei por si algo malo pasaba con ellos.

-Esta… sensación… Asia-chan?…- el orbe de Issei estaba sanando lentamente a Reynare, al parecer Reynare y Asia se habían conocido hace tiempo y mantuvieron algún tipo de relación.

-Perdóname… perdóname… nunca quise lastimar a nuestro amado…- murmuraba ella pensando que estaba transitando el comienzo de la muerte de un ser sobrenatural. Pronto, los ojos de Reynare se mostraron vacíos como si estuviera devuelta en el control mental.

-No te dejare morir… Yuuma. Pero ahora debes ayudarme… ayúdame a causarle miedo a nuestros enemigos!- escucho ella en su cabeza… esa voz que tanto extrañaba que mencionara su nombre.

-Hear my… plea to the fallen leave me… to be with… the broken….one last time before… I go- aquellas palabras eran casi inaudibles por el estado de Reynare, pero por alguna razón comenzaba a hacer eco en la cabeza de todos los presentes.

-Hold the… last burning ember… let us… never surrender… may we rise unto the call… For the Glory and the Fall- con esto último susurrado un rayo cayó cerca de la academia iluminando todo. Tal fue la intensidad, que todos voltearon a ver hacia esa dirección logrando ver a lo lejos a una persona encapuchada. Detrás de esta persona aparecieron varios círculos mágicos, que parecían ser de teletransportación. El viento hizo acto de presencia, ayudando a revelar quién era esta persona misteriosa bajo la intensa tormenta… Issei, estaba con vida.

El miedo se apodero de Metraton y los demonios al ver salir de aquellos círculos mágicos a los Reyes demonios actuales, a Azazel y Penemue, y su hermana Gabriel. De alguna manera ahora entendía por qué no había llegado antes que él, supuso que estaba tratando de reclutar ayuda… pero no esta clase de ayuda. Los demonios pertenecientes al concejo temblaron al ver aparecer a sus líderes que seguramente no tendrían piedad en aniquilarlos.

Los demonios aliados se sorprendieron al ver a Issei con vida, a la vez que una gran alegría y esperanza reavivaba nuevamente al verlo aparecer junto a sus líderes en la batalla, suponían erróneamente que su labor había terminado. Pero aun así, tal y como les había enseñado Issei… no bajaron la guardia, después de todo no sabían si solo se trataba de una ilusión.

-For the beat and the broken! For the lost and forsaken! Let us never surrender! May we rise unto the call!- como si fuera un canto de guerra, aquella frase fue coreada por los recién llegados. Los enemigos no entendían que sucedía, más Kokabiel no separaba su mirada de Issei, creía que los Dioses Dragones no lo dejarían participar activamente… sin embargo, sospechaba que trataría de ayudar de alguna manera. A medida que se pronunciaba la frase, el cadre comenzaba a crear una lanza de luz que tenía como objetivo al castaño para cerciorarse de que no fuera una simple ilusión. Un rayo estaba por impactar a un lado suyo, pero este usando la misma lanza de luz canalizo el rayo y lo fusiono con esta. Sin dudarlo, la arrojo.

-For the beat and the broken!! For the lost and forsaken!! Let us never surrender!! For the Glory and the Fall!- la lanza fue detenida por las manos de Issei, quien uso Gift para absorberla incluido la energía del rayo. Luego de esta acción, lanzo un potente rugido de dragón mientras re direccionaba el rayo a los cielos y formaba con este la silueta de un dragón rugiendo.

Y para reafirmar su posición, Issei se acercó en un instante a los demonios del concejo asesinando a cuatro de ellos en un instante como si se tratara de algo cotidiano. Inmediatamente, los "padres" de Reynare fueron a auxiliarla.

-Sekiryuuttei!!!- grito Metraton lanzándose a atacarlo. Pues su llegada arruinaba todos sus planes. Pero antes de que siquiera pudiera tocarlo, Gabriel lo embistió con tanta fuerza que termino mandándolo al suelo.

-Vaya… sigues siendo igual de fuerte hermanita, Michael te ha entrenado bien- dijo Metraton levantándose del suelo limpiándose la sangre que volvió a escurrir por su labio. Gabriel reabrió la herida que Michael le provoco.

-Y tú sigues siendo igual de estúpido que antes!… Como puedes siquiera pensar en reavivar la guerra que ceso con la vida de tantos de los nuestros!- reclamo Gabriel enfurecida con el serafín con el que compartió tantos momentos.

-No me sermonees, niña!… No creas ciegamente en lo que él te diga!- grito Metraton furioso preparándose para pelear.

-Yo no necesito creer en mi hermano para saber que tú te has desviado de nuestros ideales y que te has convertido en una amenaza. Yo acabare contigo!- termino Gabriel volando velozmente para encarar a al Serafín con el que convivio durante siglos. Con una fuerte patada alejo a Metraton de la zona haciendo que se estrelle contra la academia destruyendo parte de esta.

-Yo me encargare de él…- dijo la Serafín mirando a Issei con pesar, este solo asintió. Este último, miro a sus compañeros uno a uno para determinar la gravedad de su estado. Al ver a Souna y ver que se sostenía el estómago como si la hubieran herido en esa zona lo enfado, y no ayudaba en nada que su ropa este manchada de sangre y parte de su rostro mostrara heridas. Con Alex Balam y Kristel Furfur cerca de ella… no le tomo mucho tiempo a Issei asumir que ellos eran los responsables de las heridas de su ama, Ravel y de Souna.

Usando una velocidad que aterro al padre de Souna y a su nueva pareja, Issei se posiciono enfrente de las jóvenes que también lo observaban con sorpresa. Sin decir una sola palabra, el castaño asesto un fuerte puñetazo en el estómago de Balam, sacándole el aire; girando ligeramente golpeo a Kristel en la nariz haciéndola sangrar.

-Ascalon…- Sin desaprovechar la oportunidad que había creado Issei convoco a Akemi y con ella atravesó el pecho del padre de Souna que estaba perplejo al ver a un Demonio portar una espada santa.

-No… No la hagas sufrir… a ella por favor… todo fue, mi culpa- fue lo último que alcanzo a decir Alex Balam antes de convertirse en partículas de luz. Kristel estaba horrorizada pues acababa de ver en primera fila como su pareja desaparecía para siempre…

-Gram!- con esas palabras y al ver aparecer tal espada negra y roja como una noche sangrienta, supo que su muerte era inminente. Más el ataque nunca llego. O esa era la sensación que tenía Kristel mientras sentía todo su cuerpo adormecerse y luego sentir como caía en un profundo sueño. Issei, cumpliendo la petición de Alex al final… le dio una muerte pacifica a su pareja usando magia de sueño y luego deteniendo su corazón.

-Todos morirán!! Ataquen!!!- con esta orden, los reyes demonios se movilizaron por fin para atacar a los demonios aterrorizados al ver aquella espada perteneciente al primer lucifer… aquello pareció decirles que su primer Rey estaba ahí para castigar su traición. Rápidos y efectivos los "reyes" demonios acabaron con la mayoría de demonios con ayuda de Issei… solo se les escaparon 10. Pero con eso bastaba para que dejen en paz a sus amigos.

-Protéjanlos… y ustedes, no interfieran!- ordeno Issei mirando a Kokabiel.

-Me das un momento, quiero… terminar con un asunto pendiente- pidió Issei mirando a Freed, que lo miraba macabramente mientras pasaba su lengua por el filo de la incompleta Excalibur. Kokabiel solo asintió, nadie sabía exactamente el porqué de este cambio tan abrupto en la actitud del cadre… pero si ello les permitía descansar un poco, bien por ello.

-Sabes… todavía no entiendo algo, como es que eres capaz de portar una espada sacra con todas las cosas que has hecho…- menciono el castaño sin esperar alguna respuesta mientras afirmaba su agarre en Ascalon, pues a ella la usaría.

-Ohhh eso… tiene una explicación! Pero el padre sabe más de eso que yo!- respondió Freed sin apartar la mirada de su enemigo, estando listo para comenzar pero no queriendo dar el primer ataque.

-Eso se debe a esto…- dijo el arzobispo de la masacre sacando de entre sus prendas un artefacto.

-Yo lo llamo "Elemento Sagrado"… es algo que invente después de décadas de investigación y experimentos. Yo logre crear el método para que exorcistas lograran portar espadas sacras aun si no son dignos de ellas! Aunque je je… claro, mis métodos no fueron del agrado de los Ángeles. De hecho, ese chico rubio de allí… fue parte de mis experimentos- relataba Valper mostrando cierto todo de orgullo en sus palabras.

-Issei-kun! Déjamelo a mí… es verdad, yo fui parte de sus experimentos junto a otros niños. Deseábamos de verdad poder portar una espada sacra… ellos, ellos se sacrificaron por mi… es mi deber vengarlos!- se plantó Kiba al lado de Issei mostrándose bastante resentido con aquel padre.

-Su sacrificio fue lo que me permitió crear esto! Incluso el hipócrita de Michael recreo mi invento aunque je je je… sin tanta matanza. Esta, es la última muestra de aquellos mocosos con los que conviviste… ten, ya no me sirve- dijo el padre arrojando aquel artefacto a los pies de Issei, quien recogió a este con delicadeza y lo observaba detenidamente, para luego cerrar sus ojos suavemente.

-Ten… sus almas quieren hablar contigo- las palabras de Issei sorprendieron a Kiba que se apresuró a tomar aquel artefacto con delicadeza con ambas manos. Sostenerlo por alguna razón le producía una gran tristeza y odio hacia aquellos que los utilizaron.

-Siempre he pensado en ello, sabes? Yo… yo debí haber sobrevivido? Había… había alguien con sueños más grandes que los míos… había alguien con más ganas de sobrevivir que yo… está bien que yo haya sido el único que consiguiera vivir tranquilamente?!- a medida que Kiba iba pronunciando estas palabras con los ojos cerrados, del artefacto fueron saliendo ciertas luces azules que se pusieron detrás de él… para luego revelar que eran almas. De jóvenes y niños de no más de dieciséis años. Almas de los amigos de Kiba que dieron su vida para que él viviera.

Cuando Kiba abrió los ojos los observo sorprendido observándolos como si todo aquello fuera un sueño. Esa sensación se fue cuando sintió como jalaban de su camisa. Al voltear vio a una niña que reconocía claramente… aquella niña le sonrió sin ningún remordimiento ni rencor y provoco su llanto.

…Descuida, está bien…

…Siempre estaremos juntos…

…Acéptalo y a nosotros…

…Incluso si nuestro Dios ya no nos ve…

…Nuestros corazones siempre serán…

-Uno…- De pronto aquellas siluetas se arremolinaron alrededor de Kiba pronunciando aquellas palabras y una frase que parecía que ellos mencionaban en su época que fue finalizada por Kiba mientras apretaba aquel artefacto contra su pecho melancólicamente. Las luces azules pronto cesaron y entraron en el cuerpo de Kiba, quien abrió sus ojos nuevamente pero esta vez… lleno de determinación.

-Lo consiguió…- susurro Issei viendo como su amigo había alcanzado el tesoro que se le fue otorgado.

-Mis compañeros nunca desearon ser vengados… Pero debo acabar con el mal frente a mí para que lo que sucedió en mi generación no se repita!- grito el caballero Gremory convocando una espada demoniaca.

-Kiba…- ante el llamado de su amigo, el joven rubio volteo a verlo.

-… tu puedes. No dejes que sus almas y sus recuerdos queden en el olvido- sonriendo, Issei animo a su amigo.

-Kiba-senpai… acabalo!- siguiendo este hilo, Koneko se unió a la arenga.

-Yuuto-kun…- dijo Akeno sonriendo transmitiendo sus ánimos a pesar de estar mal herida.

-Yuuto… mi caballero ahora debe acabar con lo que se propuso hace tantos años- dijo Rias sonriendo al ver a su caballero perdonado por sus amigos del pasado.

-Yo… soy la espada de mis amigos! La espada de mis compañeros que ahora comparten un lazo con mi alma! Los sueños, pensamientos y sueños incumplidos de aquel entonces y los de ahora… por la voluntad de mis amigos y de mi Rey! Yo uno lo sacro y lo demoniaco!- levantando su espada al cielo y liberando un gran poder a la vez que decía estas palabras Kiba vio como la espada demoniaca en su mano cambiaba. Siendo la mitad de la espada color plata y la otra de un negro intenso con detalles dorados y teniendo la frase que compartida con sus amigos, grabada en medio de la hoja.

-Esta es mi espada! La espada Sacro Demoniaca! La espada del Traidor!- dicho esto, Kiba apunto su espada contra el cadre que miraba atónito aquella espada.

-No puede ser!… ambas energías deberían repelerse entre si! De modo que eso es imposible!- grito Valper tratando de pensar en alguna manera de que aquello fuera posible. Issei por su parte escuchaba atentamente las palabras de arzobispo, pues le estaba surgiendo una idea por lo realizado por Kiba.

-La fusión de lo sagrado y lo demoniaco no debería ser posible!- de pronto el padre mostro una cara de total incredulidad pero a la vez, una sonrisa macabra se fue formando en su rostro.

-Si el balance del poder demoniaco y el poder sagrado se derrumban, entonces todas las cosas se caerán de su lugar… En otras palabras! No solo los reyes demonios sino que también Dios ha…- Antes de que terminara de hablar Valper fue atravesado por una lanza de luz de Kokabiel y empalado por Gram, quien había sido arrojada por Issei. Con solo levantar su mano, la espada demoniaca más poderosa volvió a su portador.

-Issei-kun! Por qué?!- reclamo Kiba sabiendo que Valper estaba por revelar información importante. Aun si Kokabiel no hacía nada, Issei lo mataría así que por eso el reclamo.

-No vale la pena…- sentencio el castaño sosteniendo a Gram y Ascalon, mirándolas con gran detenimiento.

-Si no se los dices tú, Sekiryuuttei… lo hare yo mismo, después de todo ya no hay tanta sorpresa… no crees?- dijo Kokabiel apuntando hacia atrás de Issei. Este, al voltear vio los rostros de Grayfia y Sara que mostraban una gran expresión de sorpresa. Para ellas no fue muy difícil tratar de completar la frase.

-El que hayas podido crear una espada sacro demoniaca Kiba, no es solo debido al apoyo y memorias de tus compañeros… sino a que Dios ha muerto… y con los Reyes Demonios originales también muertos… el balance se perdió- explico Issei sorprendiendo a todos sus amigos.

-Y con el balance roto… nada impide que Ascalon y Gram! Vuelvan a ser una!- con esto declarado Issei libero una gran cantidad de poder dragoneo, de la misma manera las espadas comenzaron a liberar sus auras lentamente.

-Creada para mantener la paz y destruir las amenazas! Quebrada por la ambición y el egoísmo! Separada por la traición y la guerra!- Los amigos de Issei miraban asombrados como aquellas espadas se iban acercando la una a la otra. Kokabiel observaba en silencio… pues el ver la unión de aquellas espadas gemelas que alguna vez fueron una… era magnifico.

-Una lucho para llevar a los demonios a la libertad!- incluso la batalla de Metraron y Gabriel se detuvo al ver tal obra. Gabriel abrió grande los ojos al ver como después de esas palabras Gram liberaba más poder.

-La otra lucho para mantener el orden y el poder creado por los ángeles- con esto, Ascalon igualaba el poder de Gram… como si aquellas palabras de alguna manera las describieran.

-Ambas lucharon por lo que creyeron que era correcto… ahora ambas pelearan con un solo objetivo!! Defender a sus seres queridos!!- con ello dicho, esta vez era Issei quien liberaba más poder envolviendo con este a ambas espadas.

-Ambas traerán luz y esperanza a sus aliados y oscuridad y miedo a sus enemigos! Surge Gran Espada Sacro Demoniaca… Espada de la Doncella y El Dragón!- un gran destello de luz surgió de la unión de ambas espadas. Issei ahora sostenía en su mano una espada dorada con varios detalles en color plata, negro y rojo media casi metro y medio sin contar el mango, que media unos 30 cm.

-La espada de Padre…- murmuro Metraton fascinado con la belleza de aquella espada.

-La unión de lo sacro y lo demoniaco es… hermosa- susurro Gabriel que casi llora de alegría al ver que la paz entre ambas facciones era verdaderamente posible.

-Sera mía… con ella, aniquilare a los demonios y los caídos!- declaro Metraton mirando Gabriel a la vez que volvía a tomar su posición de combate.

-No te lo permitiré!- grito Gabriel regresando a su combate, que casi había destruido totalmente la academia.

-Es… impresionante. Issei es portador de la espada más poderosa de nuestras facciones!- dijo Sara quien mantenía una barrera de protección sobre los heridos. Ravel y Rias estaban haciendo lo posible para sanar a Akeno, quien era la que más grave estaba.

-Issei…- Souna por su parte, sentía algo distinto en su amado. Sentía… odio, rencor y una increíble sed de sangre. Sentimientos que no eran reflejados en su rostro o en su actitud.

-Bien Sekiryuuttei… demuéstrame tu poder!- dijo Kokabiel para luego chasquear los dedos. Detrás de él, se formó un enorme círculo mágico.

-Tu, gran guardián de las puertas del inframundo… hoy, el reino el que proteges será destruido por estos seres que buscan invadir el inframundo, surge Cerbero! Y defiende tu Reino!!!- la tierra debajo del círculo mágico quebró y empezó a rajarse a la vez que todo empezaba a temblar. De la grieta emergió una imponente garra que se clavó en el suelo… luego apareció otra que hizo lo mismo que la primera, solo para que después surgiera no una, sino tres cabezas de perros enormes… tenia cadenas colgando por su cuerpo y su piel estaba hecha de magma. Sus dientes afilados aterraron a los amigos de Issei excepto a Sara y Grayfia, que ya conocían de ante mano a esta criatura.

Roarrrrrrrrr

Auuuuauauauuuuuuuuuuuuuuuu!

Grrrrrrrrrrr!

-Oh no, no, no… esto no es para ti… es para tus amigos, no quiero interrupciones en nuestra pelea- Kokabiel, al ver las intenciones de Issei de querer atacar a esta bestia dijo esto para calmarlo.

-Que hacemos Sirzechs?- pregunto Grayfia mirando a su "marido" que estaba mas alejado.

-Oh… emm, Lo siento… no somos los Reyes Originales- Cuando "Sirzechs" dijo esto, los cuatro reyes demonios y los dos líderes de los Ángeles Caídos presentes fueron envueltos en un aura blanca antes de mostrarles su verdadera identidad. Tal era lo llamativo de la situación, que ni Grayfia ni Sara prestaron atención a las auras de sus "Reyes"

-Nunca fue nuestra intención engañarlos… pero Issei nos dijo que si los demonios veían llegar a sus líderes a la batalla les daríamos esperanza y les…-

-Infundirían terror… lo entiendo, gracias por ayudarnos- agradeció Souna cortando la explicación de Asa. Issei le había comentado de un plan similar a ella y su madre, pero se descartó pues Sara creía que no era algo que se logre ejecutar bien por diversos factores… es un gran alivio para ella que Issei le demostrara su error.

-Grayfia, Ravel llévense a los heridos y protéjanlos con una barrera. Los que pueden pelear síganme…- al escuchar las palabras de los líderes de Issei, Sara dio órdenes para evitar alguna tragedia.

-Trataremos de llevarnos al Cerbero lejos Issei… así pelearas sin distracciones. Mucha suerte- dijo Sara acercándose a Issei para comunicarle su plan. Este solo asintió sin dejar de ver al sacerdote loco, que solo esperaba la orden de Kokabiel para atacar.

-La batalla de tus amigos comienza ahora… pero la nuestra esperara a que acabes tus asuntos con Freed- dijo el cadre mostrándose curioso por la forma en la que pelearía el Sekiryuuttei con una espada tan grande.

-Bien, bien, bien… vamos mocoso! No quieres vengar todas esas palizas que le di tu zorra antes de morir?- fanfarroneaba Freed mostrándose demasiado confiado contra alguien que había sido capaz de sobrevivir a Excalibur Blessing.

-Hpm… ahora me doy cuenta, que Sara tenía razón aquella noche… debí haberte asesinado rápido- levantando su espada Issei se preparó para atacar. Moviéndose rápidamente, incluso aún más que Freed, el castaño ataco al sacerdote que solo llego a interponer la Excalibur imperfecta que tenía entre él y el ataque.

Crash!

Desafortunadamente para él, la Excalibur imperfecta se rompió y el ataque impacto de lleno en su pecho. Asi como él había hecho tantas veces con otras víctimas… ahora el herido era él. Trato de tocar su pecho creyendo que lo que sentía no era verdad, pero no llego pues Issei retiro la espada antes de que pudiera tocarla.

-Tus manos estas manchadas con la sangre de Asia… las mías también, a ella no le hubiera gustado verme convertido en esto… un simple asesino que busca venganza…- decía Issei mientras sujetaba la cabeza de Freed con ambas manos. Lentamente Freed comenzó a sentir como ejercían presión en su cabeza, presión que crecía rápidamente provocándole un gran dolor.

-Pero sabes qué?… ahora mismo, lo único que quiero… es verte morir en su nombre de la forma cruel posible!!!- grito Issei quien lentamente soltó al sacerdote, que se tomaba la cabeza tratando de apaciguar el dolor mientras vomitaba sangre por la herida de su pecho.

-Pero ello… me haría entrar en un lugar del cual no hay salida. No mereces una muerte rápida!!… pero no te la negare- luego de decir esto, con su misma espada, Issei corto el cuello de Freed. A medida de que la vida de Freed se acababa él podía sentir como se liberaba de un gran peso.

-Estoy listo… esto acaba aquí Kokabiel!- gritaba Issei preparándose para el enfrentamiento.

-Jugaste con mi vida, la vida de Yuuma y la vida de Asia!… esta vez, yo te hare jugar un juego!- convocando su Sacred Gear y liberando un gran poder Issei decía esto.

-Veamos quién de nosotros llega primero al Infierno!!- con esto dicho, Issei comenzó a correr para luchar contra Kokabiel. Este por su parte, convoco una lanza de luz e imito la acción del castaño. Había esperado bastante tiempo por ese combate.

-Dhraaaaaaaaaaaaaaaaaaa/ Rooooooaaaaaaarrrrrrrgggggg- con aquel potente grito de Issei, que se oyó mezclado junto con el rugido del Cerbero, marcaría el comienzo a una gran batalla, donde se daría hasta el último esfuerzo por triunfar.

Souna sentía mucha alegría, miedo y enojo por todo lo que había sucedido hace poco. Estaba feliz de que Issei estuviera con vida, temía por su vida, la de su amado, la de su madre y la de sus amigos y su ira crecía a medida que el tiempo pasaba pues estaba agotada por lo vivido en esos dos días, al ver a sus siervos heridos, a Ravel llorar de miedo pero aun luchar sin cesar. Estaba harta del conflicto en general. Issei una vez le dijo que la ira es un arma de doble filo porque te pone muy violento y eficaz al aumentar tus sentidos por la adrenalina, pero a la vez te volvía predecible y un peligro para tus aliados… pero también le dijo que no estaba bien suprimir esta emoción, a veces simplemente es necesario… liberarla.

-GRAAAAAAAAA!- con aquel grito furioso, Souna se lanzó a atacar al cerbero. Suponía que si ella y sus aliados lograban derrotar a esa bestia podrían ayudar a Issei y a Gabriel a que todo acabe más rápido.

-No deben matar a la bestia!! Solo dejarla fuera de combate!- grito Sara para inmediatamente seguir a su hija. Asa, Hajime, Kiba, Rias, Tsubaki y Saji las siguieron mientras que Hideki y Griselda; ahora con una espada entregada por Kiba, se quedaban a apoyar a Grayfia y Kalawarner, quienes mantenían la barrera, y Ravel, Aiko y Kei trataban de sanar a los miembros heridos de ambos sequitos.

[Boosted Gear Balance Breaker Scail Mail False]

Parecían ser solo minutos, pero al escuchar aquella activación de la armadura de Issei los hizo tomar consciencia de su alrededor. El lunes había llegado y el sol estaba a solo un par de horas de salir, al igual que los alumnos a la Academia.

Gabriel no la tenía fácil contra Metraton, la academia había sido reducida a solo escombros por su batalla. Estaba cansada, herida y enojada… Metraton en cambio se mostraba herido y furioso, pero no tan cansado como su hermana. Si el combate seguía tal y como lo había planeado no faltaría mucho para declarar su victoria.

Sara, Souna, Rias y Asa, no la tenían más fácil que todos los demás, después de todo cuando atacaban tenían que ser precisos y no dañar demasiado al Cerbero como para herirlo de gravedad, incluyendo a eso que tenían que tener muchísimo cuidado por los ataque aleatorios que podían dar cualquiera de las tres cabezas del Cerbero. Estos mismos ataques fueron los responsables de sacar de combate a Saji, Tsubaki y Hajime… que ahora también estaban siendo protegidos dentro de la barrera de Grayfia, pues ahora Kei y Kalawarner se habían unido a la pelea.

Habían pasado solo unos minutos y la armadura de Issei ya casi había sido destruida dejando ver sus heridas y la sangre que salía de ellas. Kokabiel no estaba en mejores condiciones, también se mostraba cansado, incluso más que Issei… era lógico, después de todo Issei podía multiplicar su poder infinitamente. Recomponiéndose rápido, Kokabiel voló rápidamente y embistió a Issei rompiendo lo que le quedaba de armadura y cayendo ambos pesadamente al suelo. Sabiendo que estar así lo ponía en peligro, el castaño pateo la cara del cadre aun estando los dos en el suelo y ágilmente se puso de pie para tomar distancia nuevamente.

-Ha… ha… ha… quiero, preguntarte algo Sekiryuuttei…- tomando un poco de aire y deteniendo su pelea, Kokabiel hablo llamando la atención de Issei.

-Ha… que quieres?- pregunto Issei tomando aire también, a la vez que aprovechaba para sanar sus heridas con el Sacred Gear de Asia.

-Por qué… te estas conteniendo? Por qué me muestras tranquilidad a pesar de todo lo que has vivido? De todo lo que te hice pasar?- pregunto Kokabiel mirando seriamente a Issei, que se mostró sorprendido ante esas palabras.

-Lo mismo puedo preguntarte… después de todo lo que perdiste, dejaste que ellos mataran a los demonios, que yo matara a Freed sin interrumpir a pesar de que podías hacerlo…- respondió Issei conociendo a la perfección el pasado de Kokabiel gracias a la ayuda de Ophis y la consciencia de Luzbel.

-Conoces mi pasado?… Te lo conto ella?- pregunto Kokabiel refiriéndose a Gabriel.

-Si… y lo lamento- respondió Issei ante la pregunto de Kokabiel asumiendo a que se refería a su Diosa, Ophis, quien le había contado el pasado de Kokabiel hace ya mucho tiempo.

-Entonces… qué opinas de lo que dijo?- siguió el cadre sabiendo que la versión de Gabriel posiblemente este cambiada.

-Tu Dios odiaba a los dragones… y ellos lo odian a él. Sin embargo, no a los ángeles, no a los demonios y tampoco a los caídos… no los querían, solo los ignoraban- Kokabiel abrió los ojos ante aquella revelación, y ello también le confirmaba que quien le había contado su pasado a Issei había sido Ophis.

-Ella consideraba a tu Dios como el ser más asqueroso y repugnante con el que tuvo la desgracia de toparse- con esas palabras, Kokabiel confirmo sus sospechas, y sus ganas de pelear de repente, cesaron.

-Dios… él mato a mis amigos en esa aldea… a mis suegros… a mi querida Farah y a mi pequeña Samira!- gritaba Kokabiel arrodillado en el suelo derramando lagrimas mientras se cubría el rostro con sus manos.

-Lo ataque cuando se apareció junto a mí! Logro convencerme de que había sido mi hermano Lucifer!!… pero él mismo había venido con Lilith a felicitarme a pesar de que seguíamos en guerra!!… yo le creí! Ataque a mi hermano por eso… pero falle. No me acepto devuelta en su Reino… porque había caído al enamorarme y tener una hija- grito Kokabiel a los cielos, como si pudiera reclamarle a su Padre muerto solo para después hablar en voz baja… derrotado y arrepentido.

-He sido engañado… no, yo me he dejado engañar- recuperando la compostura, Kokabiel miro a Issei creando una espada de Luz en su mano derecha.

-No puedo enmendar todos mis errores, pero mínimo quiero reparar uno…- con esto dicho, un enorme círculo mágico surgió debajo de las patas de cerbero. Aquel círculo mágico comenzó a absorber a la bestia devuelta donde pertenece. Los amigos de Issei, aliviados se desplomaron en el suelo cansados por el esfuerzo que hicieron.

-Gracias…- susurro el castaño.

-Es hora de acabar con esto Sekiryuuttei! De una buena vez! Un solo ataque dejando completamente las defensas!- Issei, sabiendo claramente lo que el cadre quería, volvió a aumentar su poder a la vez que sujetaba con fuerza la espada sacro demoniaca que tenía. Las palabras de Kokabiel llamaron la atención de los aliados que miraron en su dirección.

Ambos, intercambiarían ataques por última vez. Un ataque de frente sin técnicas o sentido alguno por esquivar aquel ataque. Un ataque certero que traería muerte a uno de los dos. Comenzaron caminando, para luego trotar y finalmente correr… ambos ataques conectaron. Issei había sido herido nuevamente en el estómago, incluso podría decir que ya se acostumbraba a la sensación… pero Kokabiel fue empalado en medio del pecho.

Mente de Kokabiel

-Donde?... Dónde estoy? Qué lugar es este?- estás palabras salían de un Kokabiel que estaba despertando en un lugar totalmente vacío. De color blanco. Al mirar alrededor del lugar pudo ver a lo lejos a una joven que se encontraba vestida con una armadura de color negro con detalles en rojo, sus ojos eran de color ámbar muy claro y su pupila estaba rasgada, su cabello era largo y de color rubio blancuzco además de poseer un hermoso rostro. Aunque ella estaba mirando a Kokabiel con odio y a la vez tristeza. El Cadre comenzó a acercarse a esa mujer joven que seguía muy segura y quieta en su posición.

-Quién eres? Y qué es este lugar?- pregunto Kokabiel pacíficamente, pues no sentía hostilidad de aquella mujer.

-Yo no tengo que responderte, ni nada que hablar nada contigo… pero él si- dijo mirando hacia atrás de Kokabiel que lentamente se dio la vuelta solo para quedarse petrificado con la persona que estaba detrás de él. Un hombre con buena complexión física, con el cabello de color plata y ojos de color celeste, además de poseer una armadura que ya no se vería en ningún lugar actualmente.

-Ha pasado mucho tiempo… Hermano- dijo el hombre con un tono melancólico en su voz.

-Luzbel!… hermano, no estabas muerto?- pregunto Kokabiel todavía sin salir de la impresión.

-Y lo estoy… esta es sólo una manifestación de un fragmento de mi alma- dijo mientras se acercaba un poco más al cadre; que ahora tenía la apariencia más cambiada, tenía el pelo negro más corto y su piel algo más bronceada… era más humano. Su apariencia se asemejaba mucho a la que llego a adquirir cuando estaba con su familia hace tantos años.

-Perdóname Luzbel! Nunca debí atacarte! Pero me deje engañar por el bastardo que mato a mi familia!- Kokabiel abrazaba a su hermano mientras sollozaba, pues se sentía responsable de su muerte. Luzbel solo agachó la cabeza con pesar.

-Yo trate de protegerlas… pero no pude lograrlo, el logro entretenerme mientras Metraton las asesinaba- el rostro de Kokabiel mostraba una expresión de incredulidad, después de todo también se había aliado con el asesino de su familia.

-Ella me pidió que cuidara de ti, pero incluso en esa tarea falle… mi muerte no me permitió ayudarte. Lo lamento- se disculpó Luzbel arrodillado junto con su hermano, Kokabiel.

-No… perdóname tú a mí, te herí a ti y a tu esposa. Nunca podre enmendar eso…- dijo Kokabiel arrepentido por la mayoría de sus acciones.

-Ya no es momento de pensar en eso, hermano… el Sekiryuuttei se encargara de acabar con ese problema. Ya no es tiempo de arreglar los errores. Ahora, lamentablemente, se los tenemos que dejar a ellos. Lo que puedes hacer… es dormir- dijo Luzbel dándole un abrazo a Kokabiel.

-… para siempre. Ya es tu hora…. Hermano- el tono triste era evidente en la vos del Gran Lucifer.

-Gracias… hermano… Gracias y perdón… Sekiryuuttei-

-Vamos amor… ven con nosotras- se escuchó la vos de una mujer.

-Papá!- se oyó la voz de una niña.

Fuera de la mente de Kokabiel

-Farah… Samira…- El cadre mostrando una expresión de alivio, exploto en partículas de luz dejando un gran destello que llamo la atención de Gabriel que miro como las ultimas partículas de luz de Kokabiel desaparecían. Esta distracción fue lo que determino su combate contra Metraron. Este, atacando a traición pateo fuertemente el estómago de la serafín para inmediatamente hacer lo mismo pero en su rostro, este último ataque hizo que Gabriel se estrellara contra el suelo y la dejara inconsciente. La serafín recupero rápidamente la consciencia y trato de levantarse.

-Ves lo que amar a otros puede causar?! Solo perdidas y dolor! Eres más fuerte que yo hermanita! Pero tu corazón bondadoso, es lo único que te hace débil!- grito el serafín aterrizando encima de ella, pisando su espalda y tomando su cabeza para decir estas palabras. Al final de estas, azoto con fuerza esta contra el suelo para luego prepararse para acabar con su vida de una vez por todas.

-Metraton!!!- aquel grito pronunciando su nombre, inevitablemente le hicieron voltear a ver.

-Déjala!… Pelea conmigo!- retaba Issei para defender a la serafín casi consciente.

-Bien… de todos modos, el resultado será el mismo!- dejando a su ensangrentada y cansada hermana, Metraton se concentró en Issei, que ahora tenía sus iris color negro.

-No… no lo será!- con esto dicho Issei libero su poder como dragón maligno, después de todo lo había estado reservando solo para el serafín loco. Un escalofrió surgió en Rias al sentir aquel poder oscuro, que dejaba sensaciones negativas… tristeza, rencor, envidia, soledad pero por sobre todo Ira.

-Oh… recuerdo este poder, déjame refrescarte la memoria!- dijo Metraton a la vez que un círculo mágico aparecía en medio del cielo, para que todos los presentes puedan verlo. El serafín buscaba romper la mente del castaño, lástima para él que Issei ya era consciente de muchas cosas.

-No necesito que me recuerdes lo que les hice a mi compañeros aquella noche… lo recuerdo bien- dijo Issei arrojando su espada al círculo mágico rompiéndolo, esta cayo lejos de la posición de ambos e Issei no parecía preocupado por querer recuperarla.

-No la necesitas? No te creas la gran cosa por lograr asesinar a Kokabiel… yo soy mucho más fuerte que él y que mi hermana como podrás ver, eres solo un asqueroso demonio!- presumía Metraron orgulloso a más no poder de haber derrotado a Gabriel.

-Tú no te creas la gran cosa! Después de todo… Yo soy un DRAGÓN- dijo Issei mostrando el orbe azul que Vali le había entregado.

-Qué es eso?- pregunto Metraton confundido por el objeto sacando por el castaño, a la vista parecía ser inofensivo, pero emanaba un aura extraña y peligrosa.

-Él me dijo que simplemente tenía que apoyarlo en mi enemigo para que se activara su efecto, para dividir su poder… pero con Dios muerto, las cosas cambian- luego de decir esto, Issei convoco un guantelete similar a su Boosted Gear en su mano derecha e incrusto el orbe en el centro. Repentinamente el brazo derecho de Issei comenzó brillar con un tono azul y verde que se alternaban rápidamente.

-AAAAAAAAH- el grito de dolor de Issei pronto fue callado por el mismo al concentrarse en querer obtener el poder de su rival. Su mismo cuerpo era herido por rayos rojos que salían de la Boosted Gear y del guantelete nuevo.

-Ese es el poder del Vanishing Dragon! Tú eres el Sekiryuuttei! Tu poder y el suyo JAMAS podrán unirse! Solo encontraras tu muerte- no le costó demasiado a Metraton para adivinar que el orbe azul que tenía Issei le pertenecía al Hakuryuukou, no se explicaba como lo había obtenido, pero eso no importaba ahora.

[Habilidad del Divide Dividing - Asimilada]

Cuando esa voz hizo eco en el área, el rostro de Metraton dejo de mostrar aquel orgullo para mostrar terror y asombro. Los aliados de Issei también estaban anonadados por lo que veían. Lentamente el brazo de Issei dejo de emitir luz y fue mostrando lentamente un guantelete muy similar a la Boosted Gear a excepción de sus colores, que era blanco con el orbe central azul y algunos detalles en dorado. El castaño apunto con su nuevo guantelete al Serafín, que miro aterrado la acción.

-Divide!- murmuro el castaño conteniendo parte del dolor que sentía por lo que acaba de hacer. El serafín sintió como su poder fue robado parcialmente. Issei uso esa energía robada para alimentar el Sacred Gear de Asia que lo curaba constantemente para aplacar el daño recibido.

-Contigo, no usare mi espada… contigo voy a usar mi propio poder. Todo lo que he aprendido en este año y medio que he sido parte de lo sobrenatural! Sin limitarme!!- grito Issei a la vez que en la misma mano que portaba su nuevo poder, empezaba a formarse lenta pero continuamente una espada de luz sacra pura. No era ni siquiera similar a la que usaban los caídos, se asemejaba más a la misma luz que el usaba.

-No puede ser… no es posible, ERES UN DEMONIO!- gritaba asustado Metraton dando un par de pasos atrás. Asombrándolo aún más, Issei creo otra espada en su mano izquierda pero esta vez hecha de magia demoniaca.

-No… ahora no lo soy, yo ahora soy tu peor pesadilla! Debo darte las gracias, gracias a ti me he convertido… en un Dragón Maligno!- grito Issei mientras su poder oscuro se salía de control y comenzaba a dañar el suelo a su alrededor.

-Te hare pagar todas y cada una de las cosas que le hiciste hacer a Yuuma usándola como marioneta! Derramare tu sangre por cada lagrima que Asia derramo esa noche, marcaré tu cuerpo por cada herida que le provoque a mí ama por tu culpa! Y nadie, NADIE!… vendrá a salvarte!- moviéndose como un rayo, Issei asesto un fuerte puñetazo en el rostro del ángel, partiendo su labio y sacándole un par de dientes. Cada golpe que Issei daba con el nuevo guantelete robaba parte del poder del serafín.

-No… por favor! No me toques… grah… ahhh!- se quejaba el serafín al sentir como la espada de luz de Issei se introducía en la unión de su brazo y su hombro y está le quemaba como si fuera el mismo fuera… un demonio.

-Hoy sufrirás!- con esto dicho, usando algo de fuerza bruta, Issei separo el brazo derecho de Metraton de su torso provocando que el ángel gritara dolorosamente. Con su brazo restante Metraton se tomó el lugar afectado tratando de detener la hemorragia. Aterrorizado, el ángel herido abrió sus alas buscando huir.

-No las necesitaras!- posicionándose detrás de él, Issei tomo las alas blancas de su enemigo y las arranco cruelmente tal y como hicieron con él. Los gritos de Metraton no hacían más que aumentar, desesperado comenzó a correr a pesar de sus heridas.

-AHHHHHH!… por favor! Piedad!- Pero no pudo llegar muy lejos, pues Issei usando esta vez un arco de luz, hirió su pierna.

-Ahora suplicas piedad?! Después de engañar a Kokabiel a que cometiera todo esto?! Después de herir a mis amigos?! Después de provocar la muerte de Asia?! No!… no tendré piedad contigo- dijo Issei entre dientes mirando con un odio incontrolable al Serafín. Creando otra espada de Luz, utilizo esta para cercenar la pierna herida de Metraton que gritaba del dolor. Sus gritos iban cesando al quedarse inconsciente por la pérdida de sangre.

-No… no acabara así!- cubriendo sus manos con fuego, Issei tomo la otra pierna de Metraton comenzando a quemarla lentamente y provocando que este vuelva a estar consciente. Sin soltar hasta carbonizar la piel y la carne, Issei usando un poco más de fuerza le arranco la pierna restante al ángel caído.

-Piedad… por favor… piedad!- suplicaba Metraton buscando que el dolor cese de una vez.

-Por mi… no tendría ningún problema en sanarte y volverte a hacer pasar por todo esto, una y otra vez. Me arrebataste mi humanidad y mi compasión… pero aún queda la humidad y la compasión de Asia en mi… agradécele a ella que aquí acabe tu tormento!- dijo Issei a la vez que levantaba en alto su espada sobre la cabeza de Metraton. El color de sus iris había vuelto a la normalidad y su cuerpo mostraba signos de estar agotándose. Soltando la espada sobre su cabeza, la vida de Metraton fue apagada y su cuerpo desapareció de la misma forma que Kokabiel.

El sol comenzaba a salir y por fin todo había acabado. Issei cayo de rodillas ya sin fuerzas para mantenerse de pie… la presión a la que había sometido su cuerpo fue demasiada y este casi no le respondía. La espada de la Doncella y el Dragón se volvieron a separar en Ascalon y Gram, regresando con su portador.

Souna se levantó y comenzó a correr hacia su amado, feliz al saber que todo ya había terminado. Pero su marcha de detuvo al ver como detrás de Issei se abría una brecha dimensional y de ella salía un ser portando una armadura blanca con detalles azules, y un par de alas del mismo color que brillaban majestuosamente. Muy similar al guantelete que había obtenido Issei durante la batalla.

-Eres sorpréndete, Sekiryuuttei. Lograr asimilar mi poder es… casi un milagro. Ya es hora…- aquella voz grave y profunda transmitía una gran sensación de temor y respeto en todos los que la escucharon.

-Si… lo sé, pero podrías haber sido un poco más sutil no?- murmuro Issei viendo como de la brecha salían un par de brazos negros con manos en forma de garras y lo tomaban de los antebrazos.

-Ophis-sama?…- murmuro Issei al ver como sujetaban sus extremidades.

-Solo me aseguro que cumplas el trato…- dijo aquel ser apareciendo de repente al lado de Kei y Kalawarner, que estaban cuidando a Reynare. Estos rápidamente se prepararon para atacarlo.

-Deténganse!… No los toques, Hakuryuukou- grito Issei que se levantaba lentamente gracias a unos aumentos de poder de su Sacred Gear. Aquella declaración sorprendió a todos, el Hakuryuukou, enemigo ancestral del Sekiryuuttei. El recién llegado, tomo a la inconsciente Reynare con ambos brazos y de nuevo, velozmente, ya estaba junto a Issei.

-Issei!- grito Souna que ya estaba cerca. Este mismo se acercaba a Souna como podía.

-Asa! Retírate! Ve con ellos Griselda…- Ordeno el castaño ya estando abrazando a Souna.

-Lo siento Souna ahora debo cumplir con el trato que hice para volver… prometo que regresare. Promete que serás fuerte por los dos y yo haré lo mismo- con estas últimas palabras, Issei separado bruscamente del abrazo de su amada y arrastrado a la brecha que se cerró inmediatamente. Sin desobedecer a su líder, los demonios desertores se prepararon para retirarse.

La joven se quedó parada un momento viendo el lugar por el cual se habían llevado a su amado, cayendo sobre sus rodillas comenzó a buscar una explicación para el que Issei haya sido alejado de ella otra vez. Se preguntaba el con quien habrá tenido que hacer un trato para todavía vivir. Lo único que tranquilizaba su corazón es que estaba con vida pero lo que lo alteraba… era pensar en que nunca más lo volvería a ver debido a esas últimas palabras que le dirigió y al destino que tenía con el Hakuryuukou. Apretando sus puños aguantando un par de lágrimas, Souna sabía que no era tiempo de lamentos… debía actuar como Rey y priorizar el bienestar de sus aliados dejando de lado el suyo por el momento. Tal y como Issei había hecho con ellos.

-A donde se fue, Sona?- pregunto Sara viendo como su hija mostraba una expresión de suma tristeza.

-No lo sé… pero volverá, me lo prometió… y yo confió en él- respondió Souna convocando un círculo mágico donde se podía ver la imagen de Serafall, su hermana.

-Oh Sona-tan! Como estas? Es muy raro de ti llamarme dos veces en tan… solo… dos días…- el tono de la Reina Leviathán comenzó alegre hasta que vio claramente a su hermana y a su madre, que estaban sucias, heridas y cansadas. En ese momento y justo a tiempo, los líderes de Issei se retiraron.

-Necesitamos ayuda, onee-sama…- al ver los ojos cristalinos de su hermana que amenazaban con dejar salir lágrimas, Serafall corto la comunicación. A espaldas de ambas mujeres y cerca de Gabriel que estaba tratando de reincorporarse, un gran destello de luz surgió mostrando al apaciguarse a Michael, Uriel y Rafael que habían ido a socorrer a su hermana. Usando una gran cantidad de su poder, el líder de los Ángeles logro abrir el cielo nuevamente.

Azazel, Penemue, Shemhaza y Barakiel también aparecieron al lado de Kei y Kalawarner. Azazel fue alertado por Michael, quien le había contado todo lo que había ocurrido.

De la misma forma Sirzechs, Ajuka, Serafall y Erika. De todos estos, solo Sirzechs sabía lo que verdaderamente había ocurrido gracias a Michael. Serafall corrió rápidamente a abrazar a su hermana y a su madre, para luego mirar ferozmente a los Ángeles y Caídos allí presentes.

-Tranquila hija… ellos también acaban de llegar- dijo Sara para que su hija no cometiera un error, ya habían pasado por mucho… no quería volver a combatir.

-Donde esta Reynare?- pregunto Azazel a los dos caídos presentes.

-El Hakuryuukou se la llevo… también se llevó al Sekiryuuttei, no sabemos para qué, señor- respondió Kalawarner tratando de recuperar el aliento mientras Kei sanaba sus heridas.

-Barakiel! Llévalos a que los curen… y ustedes cuéntenle todo lo que saben- ordeno Azazel dirigiendo su atención a los demás presentes.

-Si señor- dijeron ambos caídos antes de desaparecer junto al padre de Akeno. Sabía que su hija estaba ahí, pero también era consciente de que no era el mejor momento para hablar con ella. Afortunadamente no la vio, enloquecería al ver lo herida que se encontraba y esto… Azazel lo sabía bien, y por eso lo había elegido a él.

-Rafael… llévatela de aquí, haz que la curen en el cielo- ordeno Michael observando también a los heridos de las otras facciones.

-Serafall… llévanos al hospital en nuestro territorio, ahí trataremos a todos los heridos- pidió Sara y sin desobedecerla, la Reina Leviathán creo un círculo mágico enorme donde llevarían a todos los demonios participantes. Ahora, Solo estaban presentes Ajuka, Sirzechs, Erika, Shemhaza, Azazel, Penemue, Uriel y Michael.

Los tres líderes principales, sin decir una palabra se acercaron entre sí. Hasta quedar los tres en medio de todo el campo de batalla. Los tres levantaron sus manos, creando una barrera de silencio entre ellos, para que los demás líderes no escuchen su conversación.

-Supongo que… todo esto es nuestra culpa- dijo Azazel mirando el suelo algo pensativo. Esperaba encontrar a su hija allí, pero resulta ser que Valí se la había llevado y al Sekiryuuttei también. Lo que le incomodaba era que no tenía comunicación con él desde hace casi un año.

-Si… nuestra falta de acción provoco todo esto- respondió Michael viendo toda la sangre que manchaba el campo de batalla, las ruinas del edificio de la academia y sus propios zapatos.

-Dejamos que otros respondieran y pagaran nuestros actos… que debemos hacer?- pregunto Sirzechs dudando en si esto mejoraba o empeoraba las cosas.

-La paz… ellos pelearon para que no nos enterásemos, para que la paz perdurara… lo mejor que podemos hacer ahora… es declarar la paz de una vez por todas- sugirió Michael no queriendo dejar que los esfuerzos realizados queden solo en la nada.

-Más que paz… yo diría una alianza. Después de todo, Caídos, Ángeles y Demonios se unieron para evitar esta catástrofe… incluso desertores y humanos ayudaron- menciono Azazel mirando a Sirzechs en busca de una respuesta.

-Reunión en una semana? Una reunión oficial… también debemos investigar si el Hakuryuukou y el Sekiryuuttei están teniendo su batalla predestinada y porque se llevaron a tu hija- propuso Lucifer estando de acuerdo con los otros líderes.

-Tengo mis sospechas… pero nada concreto y Vali ha dejado de obedecerme desde hace unos meses- comento el cadre preocupado por su hija.

-No creo que ahora estén peleando… no sentí hostilidad alguna hacia el otro de parte de ninguno, no sé qué se traman pero lo mejor será discutirlo dentro de una semana- dijo Michael deshaciendo su barrera, los demás líderes hicieron lo propio.

-Nos vemos en siete días- dicho esto, regresaron con sus compañeros y desaparecieron todos dejando la barrera que hacía de ilusión para que los humanos no se percataran que la academia había desaparecido. Ajuka se quedó un momento escaneando cada detalle del lugar para mostrarlo en aquella reunión que había escuchado. Una vez él se fue, un gran grupo de demonios llego al lugar para reconstruir la academia para que no queden indicios de una batalla de tal magnitud hubiera sucedido en aquel lugar. La barrera cayo cuando la academia estuvo completamente restaurada.

EmiLiz15.