IV ANILLO
Después de la guerra, todos habían sufrido. No importaba si eras un Mortífago, estudiante, parte de la Orden del Fénix, el ministerio o del Ejército de Dumbledore, todos habían sido perdedores. A todos les tocó sentir la muerte de alguien, llevarse consigo algún tipo de marca permanente. Si no era una cicatriz, eran las pesadillas o ataques de pánico que de seguro los seguirían hasta la tumba.
Cada uno lo sobrellevaba de distinta manera, muchos se largaron del país, otros se enfocaron en reconstruir Hogwarts y la comunidad mágicas o pasar el mayor tiempo posible con sus familias y amigos. Aun así, siempre habían días buenos y malos.
Pero para Hermione Granger los días eran malos o terribles.
Cuando se vio sin padres y por ende sin un lugar donde llegar, fue acogida, al igual que Harry, por los Weasley en la rápidamente reconstruida madriguera. Ambos estaban muy agradecidos de Molly y Arthur, necesitaban tener un lugar seguro donde nadie los llamara héroes, pero aún así sabían que no podían quedarse ahí para siempre.
Todo les recordaba a Ron, las decoraciones naranjas de los Chudley Cannons, el juego de ajedrez mágico de la sala o los pequeños detalles que encontraban cada día, como las marcas en la puerta de Ron que registraban como había crecido el mago desde que había nacido.
A veces uno de los Weasley pasaba rápidamente por el rabillo de su ojo y su cerebro se apresuraba a concluir que se trataba de Ron.
Hermione lloraba constantemente, tapada en hechizos silenciadores tratando de no hacer un escándalo. Le daba rabia no poder contener las lágrimas, sentirse tan vulnerable y vacía. Había pasado un mes y aun sentía que nada existía a parte de la pena y las pesadillas.
- No voy a volver a Hogwarts - le dijo Hermione a Harry - no voy a aceptar los EXTASIS honorarios, sino que voy a rendirlos por mi cuenta, pero no volveré al castillo. Kingsley dice que por este año puedo tomar una pasantía en el departamento del ministerio que yo elija, aunque sea de medio tiempo.
- Creo que es una excelente idea Hermione - comentó Harry - yo tampoco quiero volver al castillo, pero si voy a aceptar los EXTASIS honorarios, voy a comenzar el entrenamiento pero en invierno, quiero... quiero darme un tiempo, ¿me entiendes?
Hermione subió a la pieza de Ron y sacó una de sus túnicas, estaba gastada y era vieja, probablemente había pertenecido a uno de sus hermanos... se tapó con ella y durmió sintiendo el olor de su novio. Al despertar, no quiso despegarse de la túnica, se la colocó, y cuando iba a guardar su varita en uno de los bolsillos, se dio cuenta que había algo allí. Descubrió una caja cuadrada de terciopelo azul con las letras "Collis & Son" en dorado. El anillo era sencillo, era delgado y tenía una piedra minúscula.
- ¡Harry! - sollozó Hermione frente a su mejor amigo sosteniendo la caja abierta y mostrando el anillo - ¿qué significa esto?
Harry estaba callado, se notaba que no sabía cómo responder a su amiga, así que simplemente abrazó a Hermione y la escuchó llorar. Ella tenía muy claro qué significaba ese anillo, quizá era simple, pero nadie podía negar que era un anillo de compromiso.
- ¿Tú sabía de esto? - susurró la chica agarrándose a la túnica de su amigo.
- Sí - respondió Harry después de un gran silencio - lo sabía.
Hermione sentía que su corazón estaba destrozado, que sus ojos no iban a parar nunca de llorar y su cabeza explotaba de preguntas sobre el anillo. Quería que Harry respondiera todas las preguntas, que le explicara por qué Ron tenía un anillo en su bolsillo y en qué estaba pensando, pero no tenía suficiente energía para hablar, solo se enfocaba en hundirse en el pecho de su amigo.
- Vamos, Hermione, sentémonos - le pidió Harry llevándola a la orilla de la cama - creo que tenemos que hablar.
- Solo dime de qué se trata todo esto, ¿en qué momento lo compró?, ¿cómo?
- ¿Estás segura que quieres escucharlo ahora? - preguntó Harry preocupado - no quiero...
- Sé que estás preocupado, Harry - comentó Hermione - pero acabo de encontrar un anillo de compromiso y quiero explicaciones.
Harry le contó que consiguió el anillo en el intervalo en el que los había abandonada. A penas se alejó de la carpa se arrepintió y los buscó por días, intentando recordar los lugares que Hermione había comentado alguna vez, pero no hubo caso, no los encontró.
En vez de volver a la madriguera o a la casa de Bill, el pelirrojo se movió en solitario, de pueblo en pueblo, recolectando información y viviendo como muggle. Quizá un movimiento de varita para abrir casas abandonadas o para emergencias, pero prácticamente como muggle.
En ese tiempo, comentó Harry, en una de las ciudades que pasó, se encontró frente a una joyería y rebuscando entre todos sus bolsillos, encontró lo suficiente para comprar el anillo más simple del lugar.
- Me dijo que quería pedirte matrimonio cuando todo acabara - confesó Harry, incapaz de mirarla a los ojos - estaba decidido.
Harry siguió abrazando a la bruja, conteniéndola, porque era lo único que podía hacer en ese momento.
- El te amaba, Hermione.
- Y yo a él.
Decidida, Hermione se colocó el anillo.
Espero les guste lo que se viene, esta historia no va a detenerse en muchos detalles y avanzara en el tiempo muy rápido (pasaran años entre algunos capítulos). Espero que me digan lo que piensan.
Coman comida marroquí, escuchen a los pájaros en la mañana y sueñen sin parar.
Simona Polle
