VII TRAGEDIA
La vida de Hermione iba se iba construyendo de a poco. Aún sufría de ataques de pánico y tenía pesadillas, pero cada vez eran menos frecuentes. Ir a La Madriguera no le afectaba como antes y ahora podía caminar sola por Diagon Alley sin sentirse ansiosa todo el tiempo.
La gente aún se la quedaba mirando y a veces algunos niños le pedían un autógrafo.
Aún vivía en Grimmauld Place con Harry, quien terminaba su segundo año en la Academia de Aurores. No mucho había cambiado en la Antigua y Noble Casa de los Black. Kreacher era menos gruñón y mejoró su sanidad, limpiaba el lugar y ya no se quejaba que el retrato de su ex ama no estuviera en la sala. Su amigo aún le preparaba el desayuno cada mañana, pero ahora ambos iban juntos al Ministerio de Mágica, donde la bruja trabajaba.
Algunas personas cuestionaron su decisión de tomar el trabajo como asistente junior de Cuthbert Mockridge, el actual jefe del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas. No era un departamento tan reconocido y con sus resultados en los EXTASIS y su reputación como héroe de guerra, Hermione tenía la posibilidad de ir a departamentos más prestigiosos como el Departamento de Misterios o el Departamento de Cooperación Mágica Internacional.
Las ofertas habían sido tentadores pero ella encontró felicidad en su trabajo.
Al principio había tenido dudas, la estructura del lugar era un desastre, pero era la misma que en la mayoría de los departamentos. No podía creer que un área que trabajaba con criaturas mágicas, sólo contase con una persona que fuera una criatura. Y aun así, Remus solo trabajaba como independiente, porque las leyes no le permitían ser un trabajador de planta por su condición, él mismo le había comentado que si no fuera por Kingsley y su Orden de Merlín Primera Clase, jamás hubiese sido aceptado en el trabajo.
No había ningún fantasma en la división de espíritus, Gringotts era una de las pocas instituciones manejadas por no humanos que el Ministerio tomaba en cuenta, no había ningún contacto oficial con centauros o gente de agua y aunque eso fuese aceptable —¡Y no lo era!—, dentro del departamento solo había cinco mujeres trabajando, tres de las cuales eran secretarias.
Fueron meses de escuchar a gente comentar sobre lo imposible que era su encrucijada contra las injusticias de las criaturas en el mundo mágico, pero cuando luego de un año la ascendieron a jefa de proyectos especiales por lograr un acuerdo con los centauros del Bosque Prohibido, nadie se atrevió a volver a poner en duda sus objetivos.
Cuando logró hacer que el Wizengamot aprobase el Manifiesto de Derechos Básicos de los Elfos Domésticos, la gente empezó a tomarla en serio.
Quizá no había conseguido que tuvieran sueldos, pero ahora todos debían tener lugares adecuados para dormir, no podían haber castigos físicos y tener acceso a comidas y salud. Harry le había dicho que Dobby hubiese estado orgulloso.
Teddy seguía siendo parte de sus vidas, el niño de dos años pasaba tanto tiempo en Grimmauld Place como en la casa que Remus compartía con Adromeda Tonks. El pequeño no solo era consentido por Harry, Hermione, su padre, su abuela y los Weasley, sino que también por Narcissa Malfoy.
No era amiga de Draco Malfoy, ni planeaba serlo. El mago terminó su arraigo domiciliario y se fue a estudiar en el Instituto de Magiarquitectura de Paris, aprovechando que su nombre no estaba manchado como en Gran Bretaña. Y aunque aún no había visto a Narcissa Malfoy cara a cara, al parecer pasaba mucho tiempo con su hermana, con quien se reconectó después de todas las tragedias de la guerra.
- Gracias, Hermione - le sonrió la bruja en una de los almuerzos de Molly Weasley - no pensé que volvería a hablar con Cissy y sé lo difícil que debió ser haber hablado con Draco, pero después de tantos años y perder a tanta gente, siento que he vuelto a tener a mi familia.
- Fue Remus - contestó Hermione - yo solo produje la oportunidad.
- De todos modos, gracias - volvió a decir Andrómeda - creo que al fin veo paz y felicidad en el futuro.
Lamentablemente, un mes después de esa pequeña conversación y con tan solo cincuenta años, Andrómeda fue diagnosticada con viruela de dragón.
- ¿No hay nada que podamos hacer? - preguntó Hermione acompañando a Remus a San Mungo.
- Solo esperar - respondió Narcissa Malfoy con los ojos hinchados y llenos de preocupación - aún no hay una cura para la viruela de dragón.
Narcissa se aseguró de pagar por los mejores sanadores e investigadores de europa y ayudó a Remus a cuidar a Teddy cuando él se transformaba o tomaba misiones para el ministerio.
Andrómeda tenía una sala privada dentro de San Mungo y, tomando precauciones por el contagio, era visitada por su familia y amigos constantemente, pero cada semana podían ver cómo se deterioraba.
Hermione se ofreció a hacerse cargo de hacer la poción Matalobos, a pesar de las aprensiones del hombre lobo.
- Remus, escucha - intentó razonar Hermione - yo ya quería hacer la poción para otros hombres lobos que no pueden costearla. Además me sirve para mi investigación, sabes muy bien que queremos que el Ministerio financie la poción y me servirá para ver herbólogos que quieran firmar convenios con el Ministerio, no es ningún problema.
Era una mentira, si bien tenía planeado hacerlo en algún momento, solo lo iba a hacer cuando tuviese seguro un poco de financiamiento de parte del departamento o cuando pudiera descontar horas de trabajo.
Pero Remus lo necesitaba.
- Solo si yo pago los ingredientes y tu tiempo - aceptó Remus - si no aceptas dinero, acepta ayuda con tu trabajo o lo que quieras.
- Trato - levantó la mano Hermione para estrechar la del hombre lobo.
Así Hermione empezó a hacer la poción Matalobos en el sótano de Grimmauld Place. Horace Slughorn resultó de mucha ayuda los primeros meses, ayudándo a conseguir ingredientes a precio costo y haciendo revisión de la poción para asegurarse de que estaba bien hecha.
Y aunque Remus no quería, Hermione no pudo evitar ir a la casa que Remus compartía con Andromeda el día después de la luna llena, para ayudarlo después de su transformación.
- Viví con Ron y Harry en una tienda de campaña por meses, Remus - le reprochó la bruja mientras le pasaba una túnica para taparse - si crees que no he visto el cuerpo de un hombre antes, estás muy equivocado.
- ¿Haz visto a Harry desnudo? - se rió el hombre lobo aún en el piso del sótano donde se encerraba - estoy seguro que Rita Skeeter me pagaría bien por esa información.
- Dile lo que quieras - murmuró Hermione obligando a Remus a apoyarse en ella para subir las escaleras - Esa mujer no puede decir una palabra de mi sin ir a Azkaban.
- ¿Quiero saber qué significa eso?.
- Probablemente no.
- Recuerdame no tenerte como enemiga, Granger.
Harry intentaba ayudar lo más posible, la vida en la Academia consumía la mayoría de su tiempo, pero hacía todo lo posible por balancear los momentos que tenía con GInny, Hermione y Teddy. A veces llevaba a su ahijado a partidos de quidditch, vestido en el uniforme de las Arpías de Holyhead que la pelirroja le había comprado, otras acompañaba a Hermione a colocar flores al cementerio donde habían enterrado a Ron. A veces la bruja dormía en su cama cuando tenía pesadillas y Harry la abrazaba hasta que se quedaba dormida, igual como hacían cuando estuvieron solos en la carpa
un par de años atrás.
Agradecían que Ginny no pusiera ningún problema con su dinámica como amigos. Lo habían hablado y le había asegurado que confiaba plenamente en ambos. La pelirroja entendía a la perfección la necesidad de tener a alguien al lado, porque ella también tenía sus traumas. Hermione recordaba muy bien como en su tercer año Ginny le preguntaba si podía dormir con ella después de tener pesadillas sobre Tom Riddle.
Sus visitas nocturnas siguieron por un par de años hasta que Ginny le aseguró de que ya no tenía pesadillas, o que si tenía, ya no le afectaban tanto como antes.
- Cuando Ginny se venga a vivir contigo - comentó entre risas una mañana de Junio - te prometo que no vendré a invadir tu cama.
Harry empalideció y Hermione rió aún más fuerte.
- No hay planes de que ocurra - respondió Harry entre serio y nervioso - aún me queda un año de Academia y luego siguen misiones en el extranjero, Ginny viaja constantemente por los partidos de Quidditch y la verdad ninguno de los dos quiere tomar decisiones apresuradas, estamos bien tal y cómo…
- Harry - interrumpió Hermione - era solo una broma, está bien que esperen. Todos sabemos que ambos necesitan este tiempo para estar relajado, no para cumplir las expectativas de nadie, no necesitan apresurarse - Hermione lo miró y sonrió picaramente - además Molly no dejará que su única hija viva con su pareja fuera del matrimonio.
- ¿Oh, por favor, no me hagas recordar las indirectas! - rogó Harry fingiendo quejarse - hace un mes trató de darme la charla.
- ¿Qué charla?
- Esa charla, Hermione, la que Sirius me dio antes de entrar a quinto año.
La risa de ambos hacía eco contra las paredes de la habitación de Harry.
- El verano antes de cuarto año, Molly me dió la charla junto con Ginny, como si mi madre no me hubiese hablado conmigo sobre el tema - contó Hermione - aunque debo admitir que quizá fue una buena idea, mi madre no me podía dar la visión de una bruja.
- Hubieses visto la cara de Ron cuando Arthur le empezó a hablar del tema - comentó Harry - nunca lo había visto tan incómodo.
Hermione sonrió recordando a Ron, empezó a girar su anillo, que aun no desaparecía de su dedo y miró a su amigo.
- ¿De verdad crees que Ron se hubiese casado conmigo? - preguntó algo nerviosa - ya sabes, después de darse cuenta que la guerra terminó y que era libre de vivir, que no teníamos que apresurar nada.
- Ron te amaba - le aseguró Harry - quizá Ron se hubiera demorado cinco años en mostrarte ese anillo o tal vez lo hubiera hecho justo después de la batalla, nadie lo sabe ˈMione, pero sí sé que Ron era honesto y que los dos se amaban, eso es lo importante.
la bruja se había acomodado en el pecho de su amigo, mientras lo escuchaba hablar, preguntándose en qué momento Harry se había vuelto tan maduro. Aún podía recordar cuando no podía entender lo que estaba pasando Cho Chang cuando empezaron a salir y ahora él mostraba empatía y sabiduría más allá de su edad.
Justo cuando se iban a levantar, una gran lechuza de plumas negras empezó a golpear la ventana de la habitación. Harry se dirigió a la ventana y la lechuza voló hacía donde estaba Hermione, dejó un pequeño sobre en sus manos ella y volvió a salir apresuradamente del lugar, sin esperar una recompensa.
- No conozco esta lechuza - comentó la bruja mientras veía su nombre elegantemente escrito en el sobre - y no son ni las siete.
Harry se apresuró en quitarle el sobre de las manos y empezó a lanzar hechizos para asegurarse de que no había ninguna maldición en la carta. Luego de unos momentos se la volvió a pasar para que la abriera.
"Granger,
No sé si alguien te avisará antes de que te llegue esta carta, pero estoy en San Mungo con mi madre. Andrómeda falleció hace unos momentos. Mi madre está con el profesor Lupin, pero ambos están inconsolables, yo estoy con Edward en el pasillo, mientras ellos hablan con los sanadores.
Lamento tener que escribir tan temprano, pero no sé a quién más acudir, puedo hacerme cargo de la situación, pero no creo que yo sea la persona indicada para hablar con el profesor Lupin, tú eres la única persona que sé que habla con él, ¿podrías venir?
Mi sentido pésame,
Draco Malfoy"
- Oh, Harry - saltó Hermione con ojos llorosos mientras volvía a leer la carta - tenemos que ir a San Mundo.
Ambos se arreglaron enseguida, mandaron cartas al Ministerio anunciando que se tomarían el día libre y fueron al hospital a través de la Red Flu.
Cuando llegaron, Draco Malfoy aún estaba afuera de la habitación de Andrómeda, cargando a Teddy en sus brazos.
- Malfoy - saludó Hermione - gracias por avisarme, ¿Cuánto tiempo llevan dentro?
- Unos treinta minutos - informó el chico - no he querido interrumpirlos con Edward en brazos.
El inusual trío espero espero a que se abrieran las puertas, sin decir muchas palabras. En algún momento Harry tomó a Teddy que se había despertado. Las puertas de la habitación se abrieron y de ahí salieron Narcissa Malfoy y Remus Lupin, con los ojos hinchados pero tratando mantener la compostura.
Hermione agradeció internamente que esa noche era cuarto menguante. Si hubiese sido luna llena Remus tendría la peor transformación del año asegurada.
El hombre lobo se sorprendió al verlos, pero luego intentó sonreír. Ambos anunciaron que Andrómeda había fallecido sin dolor y que simplemente, era el momento. Draco tomó la mano de su madre y Harry le entregó su hijo a Remus.
Dos días después estaban en un cementerio a las afueras de Chelmsford, donde estaba las lápidas de Edward y Nymphadora Tonks. Hermione sabía que el ataúd del señor Tonks estaba vacío, porque nunca habían encontrado el cuerpo, pero este era el lugar donde Andromeda dijo que quería esta.
Con su familia.
La ceremonia fue corta, varios magos y brujas llegaron a decir adiós a Andrómeda y a pesar que algunos miraban con sorpresa e indignación a los Malfoy que estaban en primera fila, no hubo ningún incidente.
Un pequeño mago con túnica negra dio unas palabras de ánimo, agradeció a los asistentes y todo casi tan rápido como había empezado, las personas empezaron a despedirse.
Hermione espero en una esquina mientras la gente le daba el pésame Remus. Harry se marchó con Teddy a Grimmauld Place y Narcissa Malfoy se acercó a ella.
- Señorita Granger - saludó Narcissa Malfoy sentándose a su lado - quizá no tuvimos mucho tiempo juntas, pero Andy y yo aprovechamos cada segundo que tuvimos juntas y por ello estoy eternamente agradecida.
- Tal y como le dije a su hijo, Madame Malfoy - repitió Hermione - la familia es importante, de verdad lamento que el tiempo fuese más rápido de lo que hubiésemos querido.
- El tiempo a veces es relativo - comentó Narcissa - unos meses con Andrómeda me trajeron la felicidad de años acomulados. El instante en el que pensé que Draco estaba muerto, a pesar de ser solo un instante, lo sentí como décadas. Perdonar mis propios errores, es eterno.
- No puedo decir que estoy entendiendo - reconoció Hermione un tanto confundida.
La bruja colocó una mano sobre la suya y Hermione se quedó mirándola, esperando una respuesta. Era extraño como una mujer tan hermosa podía tener ojos tan tristes, como un retrato barroco, trabajado para mostrar extrema elegancia, pero oculto en tonos lúgubres.
- Lamento lo que mi hermana hizo, lamento no haberla detenido, lamento tantas cosas - confesó la bruja - pero por sobre todas las cosas, lamento no haberme dado cuenta a tiempo que Andy tenía razón, que lo que nos enseñaban era una doctrina que nos llevaría al fracaso, una doctrina que lamentablemente inculqué en Draco. Marqué para siempre a mi propio hijo y usted pagó las consecuencias.
Hermione no sabía como reaccionar, quería decirle que no esperaba ninguna disculpa de ella, pero escucharla le hacía pensar que quizá todo lo que habían luchado había tenido una razón de ser.
- No espero un perdón, porque no creo merecerlo, pero quiero que sepa que lo siento y agradezco la oportunidad que me ha dado.
- Yo... - murmuró Hermione - … no estoy segura de qué decir.
- No hay nada que decir, solo quiero que sepa, y entiendo si hay desconfianza, que hablo con honestidad. Unirme con mi hermana fue un enorme regalo que aprecio y aunque ella no esté, seguiré en la vida de Edward, tanto como Remus Lupin me lo permita. No quiero incomodar, sé que mi presencia puede traer malos recuerdos y creí oportuno hablar antes de que nos encontremos en un lugar de sorpresa, lo último que deseo es incomodar.
- Gracias - dijo honestamente Hermione - por la consideración.
- Ojalá todo lo que hemos vivido, tenga algún sentido.
Y con esas palabras, Hermione vio como la bruja se levanta, se despidió elegantemente, para luego ir donde su hijo y desaparecer.
Al ver a su alrededor, Hermione se dio cuenta que estaba sola, solo Remus estaba frente a la tumba de Andromeda. Lentamente, la bruja caminó hacía él y se colocó a su lado.
- Siempre pensé que estaba maldito por la licantropía - murmuró Remus - pero ahora siento que llevo una maldición mayor, una que se lleva a cada persona cercana.
- No estás maldito, Remus - le recordó Hermione - la vida lo está.
Hermione se arrodilló y movió su varita. Al lado de algunas flores que Narcissa había colocado, empezaron a crecer fresias rosadas como el cabello de Nymphadora Tonks. Al darse vuelta se encontró con un Remus Lupin lleno de lágrimas.
- No sé lo que voy a hacer - confesó el mago.
- Lo que vamos a hacer, Remus - le corrigió Hermione - no estás solo, nos tienes a nosotros.
- No quiero imponer mis problemas, menos en dos jóvenes que deberían estar viviendo sus vida, no cuidando de un infante o sanando hombres lobos.
Indignada, la bruja se puso frente a Remus, con el ceño fruncido y apuntándole el pecho con el dedo índice. Ya sabía lo que iba a pasar, lo había hablado con Harry. Ambos sabían que Remus caería en un círculo de culpa que le impediría incluso pedir ayuda.
Y ellos no lo iban a aceptar.
- Hipócrita - dijo con seriedad.
- ¿Perdón? - saltó Remus asombrado.
- Me escuchaste, Remus, eres un hipócrita si esperas que te dejaremos solo, cuando tu eres el primero en escucharnos, así que esto es lo que vamos a hacer. Vamos a buscar tus cosas y las moveremos a Grimmauld Place, donde Harry tiene una habitación para ti y Teddy. Nos tendrás a nosotros, a todos los Weasley, Fleur ya ha mencionado que no tiene problemas en cuidar a Teddy junto con Victoire y, por lo que acabo de entender, tienes la ayuda incondicional de Narcissa Malfoy.
- Pero…
- Remus John Lupin, si esperas que te dejaremos a ti y a Teddy solos, me sentiré ofendida.
Remus lanzó sus brazos alrededor de Hermione, que lo sujetó sin hacer ninguna pregunta. En silencio se quedó en medio del cementerio, sintiendo cómo respiración agitada del hombre lobo se iba relajando lentamente.
Parte de ella se sentía culpable por haber sido tan directa, pero sabía que era la única opción. No quería dejarle espacio a Remus para encontrar excusas y caer en el abismo de la culpa y la soledad.
- ¿Vamos? - le preguntó al fin Hermione.
El hombre lobo asintió y ambos desaparecieron del cementerio como por arte de magia.
Un capítulo contundente, lleno de muchas interacciones y tristezas. Quiero agradecer por sus comentarios en el capítulo anterior, me hacen muy feliz y espero poder recompensarlos con muchos capítulos. ¿Qué piensan de Narcissa?, es el único personaje que no sé si profundizaré, pero siempre me ha llamado la atención, creo que ella y Remus son interesantes juntos, al fin y al cabo, tienen casi la misma edad.
Quiero hacer una auto propaganda, comentar que estoy haciendo una revisión de una historia que cumple ya una década, un Lily James que había detenido porque mi manera de escribir cambió bastante, pero ahora decidí actualizarla. Si deciden leerla (Esto es 1977, en mi perfil), lean solo los capítulos que digan "capítulo revisado", ya que algunas coas irán cambiando, pero espero lo puedan ver. Es definitivamente más alegre que esta historia.
Canten desafinadamente, pinten un cuadro, sonríanle al espejo.
Simona Polle
