-Cálido-

TinaCeballos

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Los personajes y el mundo de Eldarya pertenecen a Chinomiiko y Bemov.

Fanfic sin fines de lucro.

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Parte 1

Eldarya la actualidad

Llovía en Eel, cosa sorpresiva y poco frecuente, por lo que prácticamente todo el mundo estaba disfrutando del inusual clima dentro de sus casas, mientras la guardia aún seguía en constante movimiento, sin embargo, algunos miembros del cuartel general sabían que el invierno no era precisamente un buen presagio por distintos motivos.

Todos los miembros de altos rangos se movilizaban por la guardia ocupados con mucho que hacer sin fijarse en lo que pasaba a su alrededor como para ignorar al ensangrentado Valkyon que se colaba por el cuartel casi moribundo buscando su habitación, algunos incluso ya consideraban normal esa situación.

Nevra acababa de volver de una misión de carácter secreto con motivo de rastreo y eliminación, en ese momento requería hacer un informe y relajarse. Mathys y Eweleïn trabajaban en conjunto debido al brote de gripe que empezaba a dar por la temporada de lluvias. Y eso que era su primera lluvia en años. Pero no era raro puesto que venía lloviendo desde hace un tiempo en los pueblos cercanos y el contagio era ciertamente fácil, Ezarel estaba en plena misión en el bosque conteniendo una anomalía que causaba la creación de rastros de portales, Ykhar junto con la terrícola Loreley parecían no tener descanso en la biblioteca, sobre todo ningún funcionario de la rama administrativa, llámese Ètincelante, tenía un minuto de paz, ¿a qué se debía todo aquel desorden en la guardia de Eel? Tan simple como que Miiko no estaba.

Se encontraba en el monte Lime en Jade, ahí se realizaba una asamblea con el consejo de Eldarya donde la Kitsune llevaba la propuesta de remodelar y expandir el cuartel general. Todo fue muy sorpresivo para todos, la Kitsune simplemente un día comunico por medio de un emotivo discurso, su decisión de tomar partido (¡al fin!) En arreglar ciertos aspectos que ciertamente la guardia necesitaba y en menos de dos días estaba partiendo alegando que había pasado meses haciendo planes, tenía informes y fichas con las distintas propuestas, debía partir a Lime porque al ser el órgano que protegía el cristal de vida de ese mundo podían obtener ciertos beneficios monetarios si presentaban la propuesta frente a la comisión de Eldarya.

Las cosas eran así; Para cumplir gran parte del plan de remodelación que se implementaría, la guardia necesita una cantidad abundante de oro. Contaban con el apoyo puesto que la guardia de Eel se dedica principalmente a la protección del cristal, por consecuente el concejo está obligado a dar regalías, a todo eso le sumaban la caritativa labor en el refugio.

A simple vista uno diría que la guardia fácilmente podría costearse arreglos gracias a las misiones, no obstante, los ingresos que recibe la guardia están perfectamente distribuidos en mantenimiento, el refugio, los sueldos de la étincelante, etcétera, así que ahorrando era poco factible llegar a la meta y hacer tales remodelaciones por sí mismos.

Kero era quien se encargaba en ese momento de dar órdenes a su muy retraída manera, se sentía desamparado sin Ykhar, puesto que ahora a él lo habían ascendido un escalón en la administración y estaba saturado más que nunca dado que lo trataban como el remplazo de Miiko y la Kitsune no había dejado pistas para que los demás pensarán lo contrario; muchos funcionarios lo perseguían día y noche para que les autorizará o revisará algo. Todo era un poco flojo debido a la ausencia de la jefa, ahora era él a quién le correspondía distribuir las misiones, y debía estar en la sala de cristal la mayor parte del tiempo debido a las indicaciones que le había dado Miiko. Gracias al enredo que tenía al intentar alternar su antiguo trabajo con los deberes de Miiko escribía las misiones que llegaban por solicitudes hacia un guardián en específico y las ponía en cartas que luego introducía en sobres que marcaba con el nombre de la persona que debía hacerla, ahí especificaba todo lo que se necesitaba saber y hacia los dos trabajos a la vez, Miiko hubiese catalogado su práctica como mediocre y poco adecuada para un líder. Irónico era entonces que ella misma hubiera dejado varias epístolas de carácter secreto, con tareas cruciales para los líderes de guardia mientras ella se encontraba afuera. «Ya sabes qué hay que hacer, apáñatelas» le había dicho, un poco fastidiada ante las insistentes preguntas de Keroshane, quien ahora caminaba con ropa doblada debajo de un brazo y una de esas epístolas secretas, hacía la recámara del líder de la guardia más osada.

Al entrar, vislumbró en la oscuridad reinante a una pequeña Musarose blanca que yacía en una almohada, la habitación contaba con una pequeña cama de madera con una colcha delgada y una almohada, a su lado un pequeño nochero, solo tenía una ventana al fondo y estaba cubierta con una tela marrón que imita una cortina rayada. Al lado, pegado a la pared un gran escaparate de dos puertas y tres cajones abajo, finalmente a su lado una puerta que probablemente llevaría al cuarto de baño.

Keroshane pudo abrir la puerta sin necesidad de tocar imagino que él aun no volvería de su misión, últimamente se había encontrado tan ocupado que no se fijaba en las misiones que escogían los líderes mientras hicieran su trabajo.

Entró a la más simple de las habitaciones individuales que conocía del GC y dejo en la cama la muda de ropa junto con la carta.

Todo estaba tan oscuro que cuando trato de salir se pegó un susto de muerte.

- ¡Por el oráculo Valkyon!-

Trato de incorporarse y respirar con normalidad al fijarse en el moreno ensangrentado que estaba recostado contra la pared aún lado de la puerta, se encontraba totalmente dormido, y probablemente no llegó hasta la cama para no ensuciarla.

Kero se cuestionó la idea de despertarlo pero al final prefirió dejarlo descansar y pedirle a Eweleïn que viniera más tarde.

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Al escuchar la puerta crujir por segunda vez Valkyon abrió los ojos no estaba listo para dar informes, y sobre todo no quería dar explicaciones por tomar una misión que no le correspondía, tuvo que luchar cuerpo a cuerpo con una animal salvaje que aterrorizaba una aldea y el derrotarlo termino por agotar todas sus energías, Mas el pueblo donde estaba se encontraba tan cerca que un habitante lo llevo en su familiar de vuelta al refugio tras escuchar sus demandas de querer volver a pesar de la lluvia, digamos que no fue buena idea pese a que en su momento pensó que el agua del cielo le ayudaría a limpiarse, las hemorragias leves que tenía no se decidían a parar y termino viéndose peor de lo que estaba, entro por la puerta de atrás que conducía al corredor de las habitaciones y encontró la suya en busca de un merecido descanso.

«Si lo hubieran capturado cuando era una cría hubiera sido un familiar muy poderoso», pensó Valkyon, quitándose las protecciones de cuero de los brazos y piernas, se levantó de su pesada e incómoda siesta, le dolían las costillas y el abdomen, el animal pegaba duro y lo había estampado contra el piso con facilidad en dos oportunidades dejando múltiples moretones, varias astillas del suelo se le habían clavado de paso, pero muy superficialmente debido a su musculatura.

Se descubrió nuevas heridas mientras se iba sacando la indumentaria no obstante no sentía ganas de ser tratado en un momento donde incluso la enfermera disfrutaba del clima atípico en Eel. Se quitó las partes de su armadura de metal, continuó con las pesadas botas y finalmente se quitó la chaqueta de cuero y pelaje la única característica del lugar de crianza.

Su cuerpo torneado por el continuo ejercicio en la lucha estaba lleno de marcas. Ver todos esos rayones blancos, pequeños hematomas y la sangre goteando desde heridas recientes era surrealista para algunos miembros de las guardias, pero para él era algo completamente normal, su traje natural.

Se metió a la ducha rápidamente mientras aun ardían las heridas, el caminar le estaba resultando un esfuerzo bastante molesto, tan solo paso un minuto retirándose el sucio y la sangre solo con agua, busco un trapo para secarse y algo para desinfectar las heridas. Conocía muy bien el procedimiento, aunque siempre prefería pedirle a Eweleïn quien sabía muchísimo más que él. Pero en misiones largas era indispensable tener conocimientos básicos por lo que había terminado por aprender. Finalmente, luego de media hora convirtiéndose en sí mismo en una momia del torso para abajo se dejó caer en el piso.

Ser alguien como lo es Valkyon puede ser complicado: velaba por la seguridad de todos porque su pasión se centraba en proteger todo lo que estuviera a su alcance. Para esto se volvió fuerte y un gran líder. Gracias a ese pensamiento, Luchó contra todo, cuerpo a cuerpo, él solo; conocía cada virtud y debilidad de cada uno de los miembros de la guardia que lidera... Pero quizás ser tan protector y, hasta cierto punto, blando, no lo hacía el líder perfecto. Hacía un día se había ido solo a una misión que estaba determinada por Miiko como grupal, debido a su dificultad. Y, aunque volvió en una pieza, el oráculo sabía que hubiera pasado si flaqueaba; sin embargo, en la cabeza del moreno todo se entendía de forma distinta: no imaginaba que hubiera pasado si un grupo de novatos de su guardia hubiesen elegido tal trabajo sin saber a qué se enfrentaban.

Después de un rato la lluvia paró. Valkyon solo tenía en mente pararse y escribir una solicitud de misión para dejársela a Kero. Una misión de búsqueda y reconocimiento para la guardia Sombra, tenía como objetivo saber si ese familiar que tuvo que aniquilar y dejar en una cueva tenía crías, huevos o a lo mejor existían más de su tamaño, resultaba ser bastante abominable «como esos animales prehistóricos que aparecen en los libros de ciencias humana» pensó Valkyon cuando lo vio, aun sin saber cuál era el nombre específico de dichos animales.

Valkyon se levantó con dificultad. Lo primero que vio al hacerlo fue a Floppy, lo que hizo que un amago de sonrisa apareciera en su rostro, ahora que la hemorragia había mermado estaba listo para tirarse en la cama y volver a despertar al siguiente día. No sin advertir antes que Al lado de la Muserose se encontraba Un pergamino, no había tenido que abrir los ojos cuando Kero entró, sin embargo, imagino que se trataría para algo como esto, desde hacía una semana el moreno de un cuerno ya no podía parar a saludar a alguien. «Una de las cartas de Miiko», pensó el albino. Lo que más le extrañó fue ver unas ropas inusuales al lado de la epístola amarillenta, empezó a leer las primeras líneas.

«Toc, toc»

Valkyon colocó aquello en la mesita de noche - ¿Valkyon, estás aquí? Debiste dirigirte a la enfermería inmediatamente. - Una voz suave se escuchó desde la puerta -Me enteré por Kero... ¿Valkyon?

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Parte 2

En Algún Lugar De La Tierra

El inmaculado prado de brillante trigo inmenso como él solo, el aire rosaba su rostro y le susurraba al oído, respiraba hondo llenando su pecho de una sensación que se expandía por todo su cuerpo, atravesó el prado corriendo en un arranque hasta las plantaciones de arroz, la húmeda y barrosa sensación en la planta de sus pies no le resultaba desagradable, sentía que era su lugar, la tela liviana que colgaba de su cuerpo apenas hacía ficción con su piel y dejaba una estela detrás de ella mientras corría.

Sintió que el sol empezaba a dorar su piel como un pan en el horno y con curiosidad empezó a pisar el césped cerca de un silo, un imponente silo que de la nada empezó a ser visible tras dispersarse una bruma antes inexistente en ese lugar.

-Acércate Cernuna- susurro la brisa.

- ¿yo? - pregunto con tono de intriga, el viento se volvió de modo contrario haciendo que su cabello se adelantara a ella, sus piernas deseando competir la guiaron hacia el silo.

-Hermosa Mujer Cernuna- esa voz aterciopelada que volaba con el aire se instalaba en su ser profundamente hasta que extrañaba no sentir sus palabras.

Instintivamente toco su cabeza y en su frente dos pequeños cuernos triangulares con la dureza y textura de huesos, sintió un cosquilleo producido por la excitación y el miedo.

-Cernuna...- musito para sí misma.

-Ven- corrió de nuevo con el viento hasta la entrada del silo, rápidamente aparto las tablas que bloqueaban la entrada del alto y enorme recinto, pero cuando entro callo en otro plano.

En ese momento estaba en la recepción de un centro psiquiátrico.

Ahora vestía ropa ejecutiva y apretada, sus colores se mimetizaban con los crudos de aquel lugar, marfil y una amplia paleta de grises.

—Olivia, ¿verdad? — ese sueño lo había tenido en otras ocasiones, le era familiar... y siempre seguía el mismo orden.

—S...sí soy yo.

la recepcionista sin Rostro empezó a guiar todo el camino con una luz frente a ella

-"V" su voz es "V"

Aquel lugar le provocaba ansiedad, movía sus dedos golpeándolos contra sus muslos los pasillos parecían iluminadas galerías infinitas, cada puerta era un cuadro distinto una pintura, las inmaculadas y gruesas paredes y los estrechos corredores tenían olor a agonía y desinfectante, a veces percibía cierto toque a Alcohol y dentro de cada cuadro la angustia, Soledad, vacío entre pesados silencios sollozos y jadeos, la zozobra era palpable, se sentía tan indefensa aunque no se había separado de la recepcionista.

—Es aquí...

—Gracias...

El cuadro se abrió y caminando hasta dentro encontró una silla frente a un vidrio empañado, vio tras el vidrio una mancha, el hombre era alto y delgado tenía el cabello de un color singular que no podía identificar bien, quizás era gris, sentía esa sensación de deja vú que le indicaba que ya había estado en esa situación, a lo mejor la noche anterior o la que estaba detrás de esa.

La habitación parecía un cubículo para hacer llamadas a los presos, solo que sin teléfonos y en el sólo existía una gran división con un inmenso vidrio, aun no lograba entender cómo la inundaba su fuerte presencia, podía sentir su aura, y no era sólo porque podía ver la mancha que se formaba por su reflejo.

El vidrio se volvía más difuso, quizás era la hora en la que repentinamente todo desaparecía... pero en cambio lo que era vidrio se transformó en hierro y por una pequeña cavidad una especie de dedo largo, cuadrado y translúcido, se asomó.

—Hermosa y valiosa mujer Cernuna— la voz profunda y aterciopelada inundó la habitación la familiaridad de esta le hizo sentir curiosidad por el pálido dedo.

Antes de poder decir o hacer algo... esa realidad fantasiosa desapareció nuevamente

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Los ojos se abrieron súbita y totalmente dilatados. Estaba emocionada su corazón latía erráticamente sin saber la razón, fue cuando intentó calmarse volviendo a la realidad.

Sentía su cabello en la cara mientras el pequeño ventilador de piso hacia su trabajo de forma deficiente. Estaban en pleno octubre y el frío ya hacia acto de presencia, estaba preocupada por mirar que hacer durante el invierno para pasar el clima, pero tampoco podía gastar demasiado en calefacción.

Olivia es una simple editora que trabaja en casa, el sueldo para ella es escaso, pero es lo que había elegido trabajar; Significaba no tener que salir y esa suponía ser la vida que se había imaginado tener desde la adolescencia.

Su casa era su mundo por consecuente tan solo pensaba en las mismas cosas todo el día, su vida era ridículamente aburrida y solitaria.

Entro al baño en donde claramente sólo podría caber ella y su toalla, se miró al espejo inclinado sin ninguna protección al lavabo, tenía ojeras y estaba pálida, eso era normal. Cepilló sus dientes.

No era realmente muy temprano el sol aún no era capaz de alumbrar demasiado el diminuto apartamento que había alquilado hace ya un par de años, el primer lugar al que considero un hogar propio suficientemente grande para ella sola, solía recordar cómo se acomodó en la salita que imitaba la habitación y su lugar de trabajo a la vez, dormía en una colchoneta que ahora era el colchón de su diminuta cama, necesitaba que no ocupará más espacio y estaba acostumbrada a tener cosas de este tipo, al lado estaban unos cajones y el espacio de cemento donde debía poner una cómoda, solo pego un gran tubo y puso los ganchos de ropa. Al otro extremo de la salita estaba el escritorio lleno de papeles pilas de carpetas, libretas y diccionarios pequeños grandes de sinónimos y antónimos, todo apilado alrededor de un ordenador, solía pensar que prefería los ordenadores grandes a los portátiles, disfrutaba trabajar en su ordenador sentada en su gran silla forrada en cuerina y con las características ruedas pequeñas que facilitan la cinética en su largo escritorio "su más grande ambición desde que terminó de estudiar" y estaba ahí.

De vez en cuando debía caminar en línea recta diagonal a su escritorio para ver la única ventana de la sala, casi nunca abría las cortinas pese a que delante de estas había un pequeño cactus "¿podría morir estando ahí?" Se preguntaba a veces.

Fuera de la sala y el baño había un mini intento de cocina que amaba utilizar consistía en un mesón de concreto y varias gavetas. Lo que quedaba de su caja de zapatos (llámese hogar dulce hogar) era un estrecho pasillito que llevaba a la puerta, en la pared de ese pasillo estaba un curioso calendario de Cartoon Network donde marcó un día más y miro la puerta marrón llena de candados y pasadores, si algo le había enseñado muy rigurosamente su mama era a ser precavida.

Tendió su cama, hizo unos breves ejercicios de estiramiento y finalmente acomodó su gigantesco chándal tejido mientras buscaba bajo la cama sus pantuflas.

Era su rutina diaria tan monótona y tranquila una que había construido poco a poco en su pasado... en su desastroso pasado.

Tomó la leche que se encontraba en una mesa, la puso a calentar y abrió tan solo un poco la ventana para ventilar y Que se fuera un el olor a humedad.

Amarro su cabello alborotado y se sentó frente al pc, solo documentos, carpetas y trabajo. Lo único que destacaba del escritorio era una carpeta azul que decía «IDEAS» en el centro del escritorio y que, al parecer, no había sido abierta en un tiempo.

La mujer respiró hondo cuando abrió la página del buscador e ingresó a su correo electrónico.

Si mal no recordaba estaba en sus días de pago y si aparecía la confirmación de ingresos en su cuenta tendría que salir al cajero a comprar cosas para su hogar.

Así era su vida, Solo trabajaba, leía, cocinaba platos con algunos pocos ingredientes baratos y quincenalmente salía de casa a comprar comida y objetos. Con el tiempo había dejado de sentirse incómoda en lugares con demasiada gente o nerviosa en espacios muy abiertos pero sin duda aún se sentía completamente angustiada con la idea de salir de su zona de confort tanto que debía prepararse mentalmente y mirarse al espejo un par de veces antes de salir.

El texto en negrilla de la bandeja de entrada lo confirmó inmediatamente. Había recibido sus ingresos. Sacó la lista de lo que debía comprar y a qué mercado ir. Hacía semanas que no tenía interacción alguna con otras personas y seguía aterrándole la idea de encontrarse con alguien de la escuela no quería tener que recordar el pasado, trató de reprimir esos pensamientos tomando la leche tibia.

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Parte 3

Eldarya

-Valkyon, no creo que sea prudente salir a una misión en este momento, apenas llegaste- decía exaltada Eweleïn.

La fémina se encontró con un piso cubierto de sangre seca, y con el guardián sosteniendo en sus manos una nueva misión, por lo que inmediatamente reaccionó negándose a la idea de dejarlo ir hasta que estuviera chequeado y con su vigor totalmente repuesto. En anteriores Ocaciones se vio a sí misma en la posición de obligar a Valkyon a tomar reposo por medio de ordenes impuestas, cuando no podía pedirle a Miiko ese favor tenía que verlo escabulléndose de sus revisiones de rutina gracias a esas misiones que elegía a cada minuto y no estaba dispuesta a dejarlo ir esta vez, no cuando estaba tan... desecho.

Eweleïn examinaba con cuidado el trabajo que había hecho Valkyon limpiando y desinfectándose a sí mismo, se trataba de un procedimiento bien hecho al cual solo le hacían falta un par de gasas y apretar un poco más las vendas que él puso por sí solo.

De alguna forma no fue sorprendente encontrarlo descansando en el piso con un papiro en las manos, la albina se vio en la obligación de insistir en hacer ella misma un examen de su condición hasta que el moreno a regaña dientes se levantó y se tiro a la cama que rechino con su peso, desde un inicio no planeo llevarlo a la enfermería puesto que no parecía necesario, en el botiquín desordenado de valkyon había lo necesario y ella traía sus instrumentos, debía tener algo de desinfectante en un cajón, no obstante coincidió gracias al olor espeso que se lo echo todo encima.

-Temo que debo ir inmediatamente Eweleïn, pero agradezco profundamente tu preocupación- la voz de Valkyon siempre era tan serena, parecía que en vez de haber estado peleando con quien sabe que, regresaba de una tarde tomando cerveza con leve resaca mientras veía la lluvia.

A Eweleïn le exasperaba en cierta forma su actitud, le gustaba saber cómo se sentía en realidad cada paciente y que Valkyon se la pasara diciendo que no estaba cansado o que no dolía, aunque ella sabía que sí, sin duda le molestaba.

-Siempre eres así -se quejó-, al menos deberías decirme de qué trata esa misión tan prioritaria para ti... - Eweleïn decidió cambiar el tema mientras al fin solo debía acomodar lo que había en el botiquín y recoger los algodones que Valkyon desperdicio, tomando nota de que podría agregar al desorganizado cajón. -Kero ha estado muy ocupado últimamente y creo que muy pocos sabemos sobre las tareas de alto rango de las que están a cargo ustedes tres, no hemos tenido reuniones desde un tiempo ya que Miiko estuvo ocupada preparando el viaje, todos estamos nerviosos pese a que no parece, así que no tiene sentido decir que no sientes estrés, ¡Vamos Valk! no se lo diré a nadie- la mujer no trataba de sonar severa pero quería ser lo más directa y clara posible, le preocupaba el hecho de que a todo el mundo le encantaba quejarse en estos días como si fuera el momento correcto para ser egoístas pero Valkyon simplemente no quería preocupar a nadie y justo ahora Eweleïn sentía que debía reclamarlo.

El jefe de la guardia obsidiana estimaba y confiaba mucho en la jefa del departamento de enfermería. Sabía que no era cotilla y que lo decía con genuina preocupación pero aun así al moreno no le parecía algo que pudiera ser tomado a la ligera. Simplemente no tenía muy claro el por qué debía cumplir la misión así que no sabía qué información dar.

-Debo ir al mundo humano -respondió con una mueca-. Por eso debería irme ya mismo. -Eweleïn entendió la prisa, el portal se cerraría si no iba a la hora indicada, al mismo tiempo se sintió insatisfecha con la respuesta, al final estaba esperando demasiado de Valkyon.

-Qué extraño... siempre envían a Nevra por provisiones, él sabe pasar desapercibido con los humanos -comentó la elfo ayudando a incorporarse en la cama al moreno.

- La última vez el grupo que fue con Nevra se vio asfixiado por el cambio, intentaron acostumbrarse mejor al oxigeno que les brindaba la tierra y estuvieron a punto de quedarse tirados en el piso casi fallan la misión de transportar todas las provisiones, de no ser porque aparecieron cerca de una base de subastación habrían causado un gran alboroto... Miiko confía en que mi situación, la mezcla tan extraña de razas en mi cuerpo me dará más poder de adaptación al oxígeno y el hecho de que el portal se abrirá a una ubicación distinta a la de siempre... Miiko cree que sería prudente enviar a alguien como yo, aunque...

-Aún no estás convencido del porqué

- ¿Has visto mi aspecto? Claramente no me siento bien con esto- por fin Eweleïn vio una expresión distinta en el rostro de Valkyon, realmente estaba quejándose.

-Bueno, creo que escuché decir a Ezarel algo sobre la nueva ubicación del portal humano. Según él, es un lugar extraño.

- ¿Extraño? - más sorpresas pensó el moreno, adoraría poder tener a Miiko y preguntar por su verdadero objetivo, suspiro levemente al notar que de alguna forma también sabía que de hecho la Kitsune no le respondería más que eso.

-La conexión de ese portal se hizo con una facilidad extraña, sin ninguna resistencia, quizás Miiko piensa que tú serás más diplomático y cabeza fría si se presentará algo...

- ¿Más cabeza fría qué Nevra? Quizás colmillos sea un completo idiota en el cuartel general pero le sobra ingenio y destreza a la hora de actuar, es capaz incluso de colarse en fiestas humanas. Luego de ir siempre regresa contando expediciones que solo tienen el fin de describir que tan insípidos son los cócteles humanos.

-Bueno, pensándolo bien, creo que ya que quizás si tenga que ver con el oxígeno. Imagino que Miiko quiere saber si eres capaz de captar algo inusual mientras te encuentras allí- Eweleïn ya sonaba un poco forzada mientras buscaba razones para apoyar al moreno. Valkyon lo sabía en cierto modo pero quiso quejarse un poco más.

-Pero me veré muy débil cuando crucé el portal...

-Siempre has sido fuerte... -Eweleïn le sonrió. Le agradaba mucho charlar con Valkyon porque era alguien paciente, lógico, calmado. Era también muy modesto, algo de lo que carecían los demás líderes de guardia.

Súbitamente el sonido de la puerta siendo azotada los desconcentro a ambos, Ykhar entró casi saltando a la habitación estaba completamente roja quizás por la fatiga al haber corrido tan rápido, se tomó unos segundos con ambas manos en sus muslos recuperando la compostura mientras respirada erráticamente, observando fijamente a Valkyon acomodado en la cama y recordaba cómo respirar correctamente, llevaba una pequeña pila de pergaminos que no tenían espacio en su mochila.

- ¡Valkyon! ¡Acabo de llegar! Me enteré de que estabas aquí y... y...

La browniana aún no recuperaba el aire, pero ya se esforzaba a sobre manera por hablar.

- ¡no he sabido de ti! Es preocupante quedamos aquel día para ir a la cafetería a tomar algo y ... y fue simplemente sorprendente saber que estabas en una misión sobre todo porque estuve buscándote luego para darte un nuevo libro que encontré debajo de otros me pareció que era muy tierno y pensé...

-Respira, Ykhar, te vas a ahogar si sigues así -le reprochó Eweleïn, retirándose de la habitación, aunque Valkyon no entendía por qué se había ido, ni porque Ykhar debía parar cuando de hecho la estaba escuchando atentamente.

Eweleïn sabía que en todo Eel no había nadie que se preocupara tanto por Valkyon como Ykhar; la incansable Ykhar, que se ganó el cariño y su puesto en la guardia por ser tan dedicada y trabajadora, y sin duda Valkyon también la estimaba. Eweleïn solía pensar que sería bueno que Valkyon consiguiera a alguien que tuviera las intenciones de protegerlo como él protegía a todos.

-Debes estar muy ocupada, no debiste parar aquí -murmuró Valkyon, tratando de no demostrar lo complicado que le estaba resultando ponerse sus botas. Sentía un dolor agudo en las costillas que le impedía moverse con gracilidad.

- ¡Claro que sí! -exclamó-. Has estado fuera mucho tiempo desde que se fue Miiko, es raro y no hemos podido charlar nada sobre ese libro humano que traduje... Debería ayudar a Nevra con un reporte sobre eso más tarde...

-Aún no he tenido tiempo de leerlo -respondió -, además parto en un rato...

- ¡¿Cómo es posible?! No está bien, acabas de llegar, iré a decirle a...

- ¡Espera, Ykhar! Déjalo así, mientras menos tarde en hacerlo será mejor para todos.

Ykhar le dedicó una mirada que expresaba su disconformidad, a la que Valkyon no sabía muy bien cómo responder. Sentía que estaba preocupada pero también pensaba que no debería estar tan inmiscuida en sus asuntos.

-Muchas gracias, pero creo que no es necesario.

La brownie abrió la boca, pero la cerró inmediatamente, sin saber qué decir. Finalmente, después de tragar saliva murmuró:

-Cuídate. -El moreno asintió, dándole un poco de paz a Ykhar, quien salió de la habitación de la misma atolondrada manera en la que había entrado.

Ykhar había acabado de recibir un shock mental, no entendía por qué el silencioso muchacho desaparecía por tanto tiempo y con tanta frecuencia... Pero mientras organizaba los reportes de misiones se dio cuenta que había varias misiones de rango alto hechas y muchos miembros de la Obsidiana haciendo trabajos clase media e incluso baja.

Dedujo fácilmente que la ausencia de Valkyon por todos esos periodos de tiempo y la presencia inusual de los miembros de la guardia Obsidiana por el cuartel radica en que él estaba encargándose sólo de las misiones más peligrosas mientras Miiko no lo requería.

«Pero eso es algo insensato.», pensó ella, revisando unos reportes de la última misión de reconocimiento, «Todos los Obsidiana deberían ser capaces de proteger Eel. ¿Para ellos no es un insulto si alguien más los protege, aunque sea el líder de su guardia...? Ellos deberían saber qué hace su líder... pero Valkyon simplemente nunca diría algo así.»

Esa modestia y protección del moreno hizo que de nuevo el corazón de Ykhar latiera un poco más rápido y se pusiera nerviosa por pensar demás en ello. Decidió dejar de concentrarse en él. No podía centrarse en sus asuntos si a lo único que le prestaba atención últimamente era un par de ojos color ámbar.

...

Valkyon decidió que esperaría hasta la hora después del almuerzo para reponer fuerzas y relajarse, sus heridas eran ciertamente delicadas, pero nada con lo que no hubiese lidiado antes, había pasado días con heridas similares sin recibir ningún auxilio, adicionalmente su condición como híbrido, aunque no sabía bien de qué tipo de Faery, hacía que sanara de forma más rápida que los demás, casi como si se tratara de un milagro era un perfecto guerrero, un perfecto asesino.

Suspiró por primera vez en el día encontrándose cómodo en su cama, cuando Eweleïn entró apenas tuvo tiempo de leer la misión, mientras trataba de entender todo no fue capaz de llegar a la cama y recibió uno de sus típicos sermones sobre descansar correctamente. Su cama no era precisamente la más cómoda del mundo, por decir algo el colchón estaba hundido por su peso y las almohadas eran duras, pero eso era mil veces más cómodo que dormir en el suelo como ya era su costumbre.

La guardia era un caos en ese momento, sus miembros no tenían descanso no sólo la rama administrativa, ahora que Miiko estaba fuera, también los sombra y Obsidiana no tenían respiro debido a que la temporada de lluvias había llegado la Eel, cualquiera diría que era agradable pero no los guardianes, además de significar pequeñas anomalías en el cristal, los bandidos y mercenarios se movían en medio de la lluvia entre las regiones, así se encargaban de ocultar su rastro y olor evitando ser cazados cuando salían de saquear veredas y aldeas, eran un verdadero problema, si no se deshacían de ellos en la batalla era casi imposible seguirlos, incluso a Nevra se le dificultaban las cosas.

Los miembros sombra y Obsidiana tenían a su disposición un tablón especial para elegir una serie de misiones que puede cumplir cualquier guardián por lo tanto no había necesidad de asignarlas, la mayoría de estas tienen como objetivo la vigilancia a los alrededores de la muralla, pero Valkyon prefería que sus guardianes no las eligieran puesto que la lluvia solía volver locos a ciertos familiares salvajes susceptibles a la lluvia que empezaban a descontrolarse y atacar, debían sacarlos de Eel o en el peor de los casos asesinarlos si amenazaban la vida de los habitantes, y Obsidiana en mayor medida se especializaba en ese tipo de trabajos peligrosos, sus miembros en ese momento debían estar ocupando misiones de ese tipo, Valkyon había tenido que eliminar a ese "jurásico" familiar por si solo debido a que la misión prioritaria llevaba ya más de un día en el tablón sin ser escogida y en el cuartel sólo habían miembros novatos puesto que todos tenían las manos llenas, no tenía elección.

Así es como término de esta forma justo en el momento que debía hacer una misión destinada a él.

En condiciones normales Valkyon habría declinado a hacer tan ridícula misión, sinceramente no era para él por donde se viera, no obstante, en la última reunión de Miiko con los tres líderes de guardia la Kitsune fue muy clara al momento de decir que las misiones que ella dejaba en los papiros debían ser cumplidas con rigurosidad y sin quejas, ¿la razón? Miiko no lo había revelado pero no les quedó más que dar su palabra de cumplir tales misiones.

El albino cerró los ojos, se sentía pesado, quería dormir un poco, probablemente cuando despertará habría sanado un 50% de sus heridas.

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Parte 4

La Tierra

Eran las doce del mediodía.

Estaba amarrándose los tenis. Había almorzado algo ligero que preparo con una mezcla de patatas y harina, a pesar de mirarse ya con esa tres veces en el espejo no se sentía segura con salir a la calle, estaba desganada con la idea, se preguntaba si aquello era una especie de fobia, no lo sabía, solo tenía esa horrible sensación de que todas las personas podían verla y juzgarla en sus mentes. A pesar de que era tan solo un pueblo pequeño, allí había transcurrido su vida y desarrollado tantos aspectos de su personalidad por los cuales se avergonzaba, tanta gente que había visto a lo largo de su camino, pero tenía más miedo a lo que desconocidos podrían hacerle.

—Hace tanto frío. — se dijo buscando excusas para no salir aún de casa.

Se puso finalmente una gran bufanda café y se sujetó el cabello en una cola de caballo.

«Cajero. Compras. Casa.»

«Cajero. Compras. Casa.»

Repitió varias veces en su cabeza la lista mental de lo que debía hacer. Su idea era hacerlo rápido y volver lo más pronto que pudiera, retomar su trabajo y reanudar la rutina. Empezó quitar los pasadores y a retirar poco a poco cada seguro y cerrojo que mantenia su pequeña burbuja de protección, el aire frío del pasillo se chocó con su cara al tiempo que cerraba y pasaba la llave, empezó a caminar con prisa, mirando a todas partes cual animalito asustado, así era ella, se acostumbraría a estar fuera después de un rato.

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Eldarya

«Prioridad.»

«Inmediatamente.»

«Confió en ti.»

A su mente venían las palabras claves que Miiko había escrito en su misión, le preocupaba la cantidad de palabras que expresaban urgencias dentro del comunicado, como pudo tomó la comida que Eweleïn le mando a traer con Violine, tenía la cabeza aún revuelta por el sueño que cargaba encima, ciertamente necesitaba descansar un poco más, comió en silencio y una vez término dejo todo a un lado, de una gaveta saco un frasco de escarabajos verdes muertos, siempre que salía y encontraba alguno sobre una hoja se aseguraba de guardarlo en su bolsillo, sacó tan solo uno, y lo dejo sobre la cómoda donde la Muserose aún descansaba viéndose tan pequeña y frágil como lo era —volveré pronto— le susurro, ya sabía que si tardaba mucho Floppy le pediría alimento a Ezarel quien le haría el pequeño favor a regañadientes o en un caso extremo iría a buscar a Ykhar quien no vacilaría en entrar a su habitación y poner obesa a su consentida en su ausencia.

Finalmente, el momento llego, en unos minutos debía entrar al bosque donde le estaría esperando Ezarel, decidió antes echar un vistazo a la solitaria sala de cristal, Miiko nunca se permitía dejar el cristal solo por mucho tiempo, pero Kero se sentía mejor caminando por todo el CG repartiendo misiones. No pasaba nada serio pues estaba la barrera de protección y el guardián en la entrada capaz de abrirla a falta de un Jamón quien ahora comandaba la seguridad de la muralla que custodiaba el cuartel.

Valkyon se paró frente al cristal sin poder evitar pensar un poco en el pasado y como solía ser aquella roca majestuosa, amargamente también invoco en su cabeza el fatídico episodio donde entre todos tuvieron que asesinar a alguien a quien él había considerado un buen amigo, ¿qué tan grande había sido su ingenuidad? la de él, la de todos, y que tan profundo se clavó Leiftan en sus corazones, había dolido más la traición que el propio clímax, la encarnizada batalla final que se libró tras el secuestro de la humana, y luego entre el oráculo ocupando el cuerpo de la terrícola Loreley, junto con la guardia, todo ese poder contra un solo monstruo, el quien fue su amigo y casi un hermano.

Después de meditar un momento destorció el sweater manga larga y se acomodó ese raro buzo de tela y plástico, era algo a lo que no estaba acostumbrado una tela delgada y muy fría que prácticamente se señia a su cuerpo, si no le iba a proteger no veía el motivo para siquiera llevarla puesta, pero era la norma, usar ropa terrícola.

Respiraba hondo, después de todo eran sus últimas bocanadas de mana puro antes de irse.

«¿En realidad quieren que investigue algo?»

En el mensaje no había nada más específico que adquirir provisiones de emergencia debido a la presencia del portal, Había que sacarle todo el provecho posible a la anomalía, pese a ello no aseguraba la estabilidad del portal hasta su regreso, por esa razón Ezarel debía trabajar con el esperándolo.

¿Pero por qué eran tantas las irregularidades que encontraba? Por ejemplo, las anomalías, se tiene entendido que los portales son estáticos, también estaba esa expedición para encontrar "comida de emergencia" ¿pero para que era esta? Cuando llegaba comida debía ser por toneladas o no habría ninguna diferencia, simplemente no hallaba razones, y aunque le gustaba la idea de ver con sus propios ojos una metrópolis humana, tampoco era normal ir en solitario a una misión de este tipo, un portal desconocido, estos que siempre son increíblemente dificultosos de abrir, ciertamente esto era más como hacer una misión de reconocimiento, pero su jefa se lo había encomendado y después de prometer cumplir con los encargos de las epístolas su honor le impedía el negarse a esas alturas.

Según las indicaciones de Miiko en el bosque estaría el portal que Ezarel había encontrado y el cual se esforzaba por mantener, estuvo a punto de irse luego de acabar el almuerzo, pero al final algo lo trajo a la sala de cristal aparte de tomar aire necesitaba meditar, encontrar respuestas, y sobre todo hallarle un objetivo más claro a su misión y la única respuesta lógica que crecía en su mente es la que le había dado Eweleïn "esas irregularidades están conectadas Miiko me pide en silencio que investigue lo que pueda en el mundo humano, mi estado genético me podría ayudar a adaptarme y ganar tiempo, por último, ir de día me dará una ventaja sobre la (comunidad) que opera de noche"

Valkyon pensaba a mil por segundo a pesar de todo lo que se formulaba no se sentía ni un poco alterado, o más bien ya estaba entrenado para pasar por este tipo de situaciones donde debía actuar por puro instinto y deducir por sí mismo la situación aunque no entendía porque tenía que inferir para entender la misión si las epístolas eran secretas, nadie más que él podía leer su contenido, quizás finalmente era tan simple como ir a comprar pan miel y carne, pero era también ilógico, por esa razón no se había retirado a encontrarse con Ezarel antes del momento, al fin y al cabo y pese a que por lo general solo hacia siempre lo que debía hacer y se lavaba las manos, en ese momento no resultaba tan fácil.

No quiso despedirse de nadie. No tardaría más un día en ese lugar y no le preocupaba, Justo cuando se encontraba a punto de retirarse de la sala, una sensación parecida a la asfixia por carencia de mana inundó el ambiente junto con los pulmones del guardián, que al voltear se encontró con algo singular...

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La tierra

Llevaba su mochila cargada de cosas y en su mano izquierda varias legumbres en una bolsa, apenas pudo subir al metro y pagar antes de casi caer de bruces al suelo cuando el conductor arrancó de golpe, sintió vergüenza al pensar que alguien se había fijado en aquello, pero lo oculto mientras se agarraba de la baranda buscando un lugar donde sentarse.

El bus estaba solo, a excepción de un par de ancianos y una mujer también con compras, Olivia exhalo fuerte, aun le molestaba caminar por mucho tiempo, a pesar de su niñez en la parcela de su madre, solía quedarse sin aire muy fácilmente. Dejó la bolsa de compra en la silla a su lado y golpeó sus pantorrillas un poco con su puño, cerró la ventana y se incorporó en su asiento.

Del centro al parque lineal cercano al barrio donde vive es un tramo recto y largo en el cual al inicio solo se veían parques infantiles, graneros, casas que llevaban décadas allí y lo único que variaba en ellas al pasar de los años era el color de la fachada, luego de unos dos kilómetros el recorrido se caracterizaba por los arboles grandes a cada extremo de la vía y la ciclo ruta a lado y lado de la carretera, claramente no vivía muy cerca del centro pero le satisfacía vivir en un lugar donde tenía que atravesar un inmenso verde para ir a cualquier lado.

En el tramo había una universidad y dos colegios el resto eran casas grandes de personas adineradas, la zona exclusiva de la ciudad, ya empezaba a ver los únicos dos lujosos edificios de apartamentos.

Musan es un pueblito bastante pintoresco y anticuado donde no ocurría mayor cosa, un pueblo muy al norte, donde por lo general siempre hace un poco más de frío que en el resto de las ciudades, pero de alguna forma había buenas corrientes de aire, un lugar acorde a Olivia, Un pueblo a media hora de la capital donde se encuentra la editorial para la que trabajaba, y a una hora de la parcelita en la cual vive su madre.

Era otoño y el viento que se colaba por las demás ventanas del colectivo no era grato, acomodó la bufanda de tonos marrones en su cuello, sabiendo bien que estaba cerca su parada, diviso el final de la ciclo ruta y el comienzo del alamedas que quedaba justo al lado de Spring Fall su barrio, llamado así al ser considerado el punto donde se acaba la primavera repleta de árboles de Musan y empieza de nuevo la urbanizada vida de clase media-baja en un barrio que consiste básicamente de dúplex y edificios viejos de apartamentos, un lugar que podía costearse.

Su recorrido terminaba en el bosque donde culminaba el recorrido verdoso de musan's Spring, empezó por acomodar la mochila en su hombro y sus bolsas de mercado quedando con una mano libre para ayudarse a bajar del bus, justo antes de que el colectivo girara para perderse en una calle hasta el final de su ruta. El conductor paro a recoger varias personas en la parada del parque y Olivia bajo, ahora solo debía caminar lo que quedaba del parque para llegar a su sector.

Dio una buena bocanada de aire y empezó a caminar por las alamedas de la plaza, a la una de la tarde no había mucho movimiento, Se dijo a sí misma que faltaba poco para llegar a casa así que dejo de pensar en el brison que al parecer no le molestaba a los demás y se preocupó más por sus talones que le lloraban por un descanso, encontró una banca a punto de terminar el recorrido por el nacimiento del bosque.

El parque lineal contaba con una ciclo-ruta y zonas verdes abiertas al público, hermosamente planeado para crear el ambiente natural de los deportistas por la mañana, pudo divisar a un par de personas terminando alguna rutina de cardio al aire libre aprovechando el abundante oxígeno. Solía recordar bien sus días escolares cuando imitaba a las personas que corrían en ese parque, siempre con gracia. Esa parte no la entendió bien por un tiempo, cuando se dio cuenta que difícilmente alguien con las medidas estrictamente correctas podría verse mal haciendo cualquier cosa, Así que ella con un cuerpo más bien regordete trotando se parecía más a un potro recién nacido.

Cuando salía siempre le abrumaba tanto el oxígeno en sus pulmones, estaba acostumbrada a su casi hermético apartamento, con un pensamiento parecido respirando y exhalando una gran bocanada, se levantó dispuesta a seguir su camino, era bastante curioso puesto que junto con su mamá ella sufría de una leve asma, sin embargo, el aire libre no parecía haberles ayudado de nada. Empezó a andar cuando por el rabillo del ojo divisó un resplandor proveniente de entre los árboles, simplemente ignoro el hecho, no era su asunto y a nadie parecía importarle tampoco, pasaban por ahí como si la deslumbrante luz violeta fuese algo natural

¿Una nueva decoración, durante el día, como es que era posible que tuviera resplandor con el día tan brillante?

Trato de no darle vueltas al asunto, no era tan importante quizás hacían mantenimiento a unas nuevas luces entre los árboles, algo bastante... "experimental" pensó ella, continuo su camino.

—Oliv, vamos, tenemos cosas que hacer— Olivia dio un respingo cuando escucho una voz extraña, grave, la de un hombre, era confusa, casi distorsionada, nunca había escuchado jamás una voz parecida, quizás esa sensación de haber escuchado una voz desconocida hablándole no hubiera sido tan aterradora si al voltear se encontrara sola, eso la hizo caminar más lejos de la fulgente luz

—Por favor.

—¿Quién eres? — se sintió tonta cuando hablo sola en voz alta, toda la situación era confusa como una ilusión, ¿finalmente se estaba volviendo loca? Sea como sea debía solucionar eso.

—Víctor— esta vez la voz sonó fúnebre y aterciopelada, justo como en su sueño, un sueño que no habia recordado después de despertar, pero ahora estaba allí, corriendo en su cabeza como una cinta de video... La pronunciación de ese nombre le causo escalofríos V solo existía en sus sueños, ¿verdad? ¿¡Entonces si estaba loca!?

—Ahora necesito tu ayuda ¿recuerdas?— esa voz no disminuía aunque ella intentara alejarse, de repente se sentía débil y asustada, como había sido toda su vida mientras se encontraba en un mundo distinto al de los atletas que corrían y las mujeres con niños que pasaban, ella se daba la vuelta con un terror latente; sin embargo a sabiendas de que no podía evitarlo, con unas ganas tremendas e inexplicables de ayudar a alguien que había sentido agonizar detrás de un cristal entre sus sueños sintió un terror congelante en sus piernas sin estar del todo consiente de que se metía entre los arboles lentamente

No podía evitarlo, dios, no podía

— ¿V.victor?

—Ven ayúdame.

No pudo evitarlo, sus pies decidían por ella y lo único que hacía era sujetar con fuerza su bolsa de compras.

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Eldarya

Al voltear una tremenda llamarada de viento lo envolvió y sintió cómo se diluía el cargado mana del ambiente, el albino se quedó estupefacto sin reacción por tres segundos completos

Un portal.

Veía anonadado como el oxígeno y el Mana se chocaba y repelía creando destellos entre el vortex violeta fulgurante que partía el espacio, Se suponía que debía ir al bosque, más en ese momento fue cuando todo se torció...

Fin del capítulo 1. Inicio.