-¿porque te vas?- la aterciopelada voz resonó en la minúscula y oscura recámara. Era efímera y aun así tan real mientras salía de sus traslucidos labios.
-¿yo?- está vez una voz femenina, adulta y temblorosa fue la que respondió. Parecía genuinamente sorprendida por el interés.
-sí, tu- recibió como respuesta
Un amago de sonrisa se posicionó en su dulce rostro de mujer. El joven príncipe se preguntó ¿cómo es que aún podía sonreír de esa manera? Y espero pacientemente una respuesta... quería escuchar su voz... tan sólo un poco más -¿te molesta?- fue lo que dijo la mujer extendiendo su pálido y delgado brazo, lleno de cortes y pinchazos
-no, no realmente- eso dijo. Más posicionó su rostro con familiaridad en la mano de la mujer poniendo su mejilla a lo largo de sus huesudos y pequeños dedos. Cuanto anhelaba ayudarla... cuanto deseaba ser alguien poderoso y brindarle a aquella miserable mujer una vida. Una por la cual ella quisiera luchar.
Así estuvieron. Ella sonreía tiernamente sintiendo la calidez del joven príncipe percibiendo sus emociones que afloraban de cada poro... si alguna vez pensó quedarse más tiempo fue por él. Más ya no le quedaban más lágrimas, estaba total y completamente seca, lastimada, rota, vacía... quería. Descansar.
"Yo si te voy a extrañar"
-Últimos momentos de Peicar
Cálido - TinaCeballos
Eldarya no me pertenece
Parte 1
Victor
Caminaba con sigilo entre la espesa fauna, estaba a unos metros del patio de Hanna Travis. Eran las cuatro y media de la mañana y en ese justo momento daría inicio a la segunda fase de su plan.
Olivia es una chica lista. No se dejaría guiar a la boca del lobo por argumentos débiles mucho menos sabiendo que corre peligro inminente, mientras las mujeres a su lado dormían aprovecho para meterse con todas sus fuerzas en su mente. Ciertamente tenía el sueño muy pesado en ese momento, pero podía lidiar con ello estando cerca de la cabaña, al haber fuerte actividad celebrar durante la noche aprovecho los sueños para mostrarle las imágenes que ella necesitaba ver, muy inteligentemente, las seleccionó de sus recuerdos.
Estaba en desventaja, la morena sabe para que la quieren y ser una bolsa de sangre no es un panorama muy alentador a decir verdad Víctor solo tiene una ventaja sobre Valkyon, es que verdaderamente tiene a Olivia en un alto estima y por ello estaba seguro de poder ganar al menos este Round.
El mostrarle tan solo cosas verdaderas también era una carta que había jugado bien, en su situación no podía darse el lujo de añadir una que otra exageración. Fácilmente sería desenmascarado al estar ella conviviendo con sus enemigos por ello avanzó con precaución, eso de que intervengan en tu vida cambiándote por completo le parecía lo bastante serio como para sembrar la desconfianza.
Se escondió un poco más tras un tronco grueso al notar movimiento en el patio, para su mala suerte Olivia salió acompañada de Zoe ambas entre una movida charla lavaban sus dientes. Se mantuvo atento, no había rastro de Valkyon no obstante si el salía a hacer lo mismo puede que estuviera alerta intentando detectar algo. No es que su hermanastro tuviese sentidos sobre naturales más no dudaba de sus capacidades y su fuerza. Al final del día un hombre poderoso recoge frutos al no subestimar a sus enemigos.
Una vez las dos mujeres se fueron Valkyon apareció con Hana, se cepillaron y tuvieron un corto intercambio de palabras. No puso su magia en medio. Los Cernunnos son sensibles a ese tipo de cosas, podía detectarlo.
Tendría que guiar a Olivia hasta el, empezó a prepararse, más no fue necesario.
Luego de unos segundos Olivia con un gran buzo salió sola, camino por el patio y observo el oscuro cielo sin estrellas. Podía entenderla. Él mismo recorrería aquel lugar consternado si descubriera que en realidad no era su vida la que estaba viviendo.
"Olivia"
Víctor cerró sus ojos y la llamo, en ese momento ella estaba tan concentrada en observar el manto estelar empañado en nubes negras que tan sólo creyó imaginar aquel tenue susurro.
"Olivia no digas nada" finalmente la morena respingo asustada mirando a todos lados, y a punto de abrir la boca fue interrumpida
"No huyas"
"Tan sólo... escúchame" esa voz, ¡por supuesto! Cayó en cuenta y entonces escaneado la zona y girando sobre su eje empezó a buscar frunciendo el ceño en falsa valentía.
-¡Vete!- ¡mierda! Eso pudo llamar la atención de alguien. Víctor se escondió de nuevo más nadie vino y ella seguía buscándolo.
"Estaba preocupado, llegue sólo está vez, vine finalmente para que me ayudes, tu y yo podemos ser perfectos" quizás la última frase había salido pretenciosa, más era lo más sincero que podía salir de su mente en ese momento.
-vete, casi me lastimas y se para que me quieres, no soy una idiota.- él lo sabía. La mujer no era ninguna tonta cualquiera con dos dedos de frente, no confiaría en alguien quien tiene como misión llevarte a la esclavitud pero ahora ella podía tener cierto toque de desconfianza que podría aprovechar.
"Mase iba a recogerte porque esa persona te apartó de mí"
-me salvo de ti- la voz era decidida, libre del tartamudeo guiada por la viva imagen de Valkyon desangrándose por cada cavidad posible de su rostro mientras la protegía. Olivia detestaba a Víctor. Eso debía cambiar.
"Olivia, no son gente en la que puedas confiar, la comunidad es una tapadera que trabaja únicamente para sus intereses. ¿No te has preguntado si no son ellos los que te quieren como bolsa de sangre? El campamento de jade es solo una granja de Cernunnos para extraer sangre" a pesar de que lo dicho por él no era totalmente cierto, algo similar se le puede encontrar, y sobre todo, Olivia no conoce ese lugar.
-No me vas a engañar, tu padre y tú son gente perversa- la voz decidida de Oliva resonó nuevamente. Alguien tan frágil estaba intentando ser fuerte. Pero él era un ser con capacidades de manipular deseos y acciones.
"Mi padre por supuesto y yo no soy exactamente trigo limpio. Más nunca te mentiría, ellos sí. ¿Sabes porque? ..." fue entonces que mientras ella caminaba inconscientemente hacia él lo encontró.
Olivia observó su melena pátina brillar contra la luna, su piel nívea contrastar con el oscuro manto de maleza a sus espaldas. Y una enigmática sonrisa, indescifrable -¿porque?- "¡bien!"
Está vez, la voz de Víctor salió de sus labios logrando que la piel femenina se erizara... frente a ella Víctor Hammerling el príncipe del norte -se lo debo a tu madre Olivia- y la parte que a Víctor le encantaba de todo aquello, era que no estaba mintiendo. Le debía a Peicar muy pocas cosas, pero era una deuda más grande que la que nunca tuvo con nadie.
Víctor sintió movimiento -¡Olivia hay que marcharnos!- no tardó mucho tiempo para que el guardián obsidiana apareciera desde el umbral, escaneara la zona y se topará con el ondulado cabello de Olivia entre los Árboles.
-es Valkyon hay que irnos ahora Oliv- insistió esta vez tomándola por la muñeca, había que alejarse
-¡espera!- ella nunca se movió. Travis aún procesaba la información. ¿Habría realmente conocido a su madre biológica? Él le estaba revelando lo que los demás le intentaban ocultar pero, ¿estaba bien confiar? NUNCA está bien confiar...
-no quiero luchar no me gusta, vamos- la voz calmada de Víctor la desconcertaba, le hacía pensar que el realmente era sincero y paciente con ella, pero ya había cometido cientos de errores en su vida...
-no estoy segura- la mirada perdida de Olivia No logro más que molestarlo y para ese momento, el de piel morena ya los había visto.
-¡Víctor, suéltala!- para Valkyon fue bastante elemental intuir que tal personaje era Víctor, no parecía ser tarea difícil considerando que nadie más estaría tratando de perseguirla, más no lo esperaba de frente. Violentamente tomó la muñeca de Olivia y la jalo fuera de su agarre, Víctor le devolvió un gesto amenazante.
-no Valkyon, estoy hablando con él- fue entonces Olivia quien esta vez se soltó del agarre de Valkyon quien la observó incrédulo e imperceptiblemente enojado, Víctor hizo un mínimo amago de sonrisa antes de volver a clavar sus ojos en ella.
-¡es el enemigo! No seas insensata- vocifero el guardián, pero Oliv no tardó mucho en hacerse la de oídos sordos. Víctor seguía persuadiendo su mente y probablemente Valkyon nunca se enteraría.
Fue entonces la hora de mover su ficha. Llevaba horas en ese lugar, esperando pacientemente, y de algo le había servido, la mujer lobo tenía una mente bastante asequible y solo pensaba en una sola cosa. Olivia y Valkyon. -¿ahora te preocupas por ella? ¿No eras tú quien dijo que era tan solo un problema? ¿Que no te incumbía?- cito las crueles palabras que Zoe Becker conjuraba en su mente con enojo y luego lastima.
Valkyon apretó los dientes importándole poco los deseos de la mujer, tomó su muñeca nuevamente haciéndole sentir ardor de cual se quejó instantáneamente -nos vamos Olivia, Zoe nos espera en el auto- Olivia de nuevo intento soltarse. Quería, necesitaba escuchar más. ¿Realmente ese hombre le brindó un lugar protegido? Todo se lo imagino, ella por si misma rompió la regla de oro de desconfiar... fue una tonta, sin evitarlo lágrimas saladas inundaron sus ojos, se sentía manipulable y desgraciada, alguien pusilánime, fácilmente persuasible gracias a una gentil, no, ingenua naturaleza ¿qué podía hacer?
Sin esperar más Víctor prosiguió notando como las cosas se estaban volteando a su favor -dijiste que no te interesaba fingir ser su mejor amigo ¿porque el cambio?- Olivia dejo de forcejear. ¿Es lo que pensaba de ella? Lo miro. Observó al hombre inalterable a su lado mirar con odio a Hammerling, en ningún momento volteo hacia ella, no le importaba lo que estaba diciendo, no pretendía negarlo.
Olivia no supo porque le afectaba, fue como si sus sentimientos se incrementaran de la nada una lágrima surco su mejilla rosada mientras lo observaba en silencio... Zoe dijo que ese que la salvo es un hombre de innumerables batallas, con honor de oro digno de respeto y confianza. Quizás creyó lo que le vendieron. A lo mejor sólo la salvo por casualidad y compromiso.
-¡Olivia él es malo!- ella nunca escucho el regaño de Valkyon.
-¿y estas segura de que ellos son más Buenos que yo?- Valkyon estaba a punto de lanzarse encima, la estaba confundiendo y para su muy mala suerte nada de lo que decía era mentira. ¿Cómo negarlo? Olivia en cierto punto dejo de forcejear, finalmente lo más sensato era sacarla a ella de ahí o moler al golpes al hammerling, estaba seriamente tentado a hacer la segunda.
-t.tu me usarás, tu padre- entre la batalla de miradas salió a flote la pequeña y quebradiza voz de Olivia quien demandaba donde apoyarse a punto de desmoronarse, antes de que el pudiese decir algo Hammerling hábilmente le tomó la delantera.
-prometo que no haré nada aun no quieras- la voz tranquila y compasiva cabreo a Valkyon, ¿cómo podía intentar confundir a alguien tan débil y frágil? Eso le resultaba indecoroso, soltó a Olivia y de una rápida palanca intento propinarle un potente puñetazo en el rosto que el usuario telepático esquivo con relativa facilidad.
-no quiero pelear Jefe Obsidiana- murmuró aun observando a la pérdida y asustada niña, que no sabía que creer
-¿¡estas jodiendome!?- gruñó el obsidiana su actuación le repugnaba, cuando hace unas horas intentaba volarle los sesos de la cabeza.
Hammerling no tuvo un ápice de miedo al revelar la verdad -yo perderé, no tardará la mujer lobo en venir y apoyarte- y Valkyon entendió que su fuerte no era el honor si no la estrategia.
-no seas cobarde- y se abalanzó nuevamente contra el para ser esquivado hasta en sus mejores ataques, Víctor lo preveía como si fuera en cámara lenta, más bien entendía sus pensamientos y actuaba según el golpe que conjuraba en su cabeza.
-como desees...- dijo por ultimo en hammerling y de un chasquido el tiempo se congeló entre Valkyon y Olivia.
De la nada Olivia cayó en trance mientras su cuerpo impactaba contra el piso. No logro sentir nada más.
Parte 2
Olivia
Cayó al suelo, ni Valkyon ni Víctor existían sólo una cabeza mareada y un vacío en el estómago.
Y luego... ya no pudo sentir nada más tras el impacto.
-¿donde... dónde Estoy?- trato de incorporarse tan rápido como pudo, estaba acostada sobre una cama.
En una muy cómoda y lujosa cama entre telas de seda y almohadas de plumas, el techo sobre ella estaba pulcramente inmaculado de un blanco armiño, las paredes de tonos pasteles parecían resplandecer, intento sentarse, y tratar de orientarse ¿dónde estaba? Llevaba un vestido blanco de seda que la hacía mimetizarse con el ambiente ¿qué estaba pasando? Por una puerta recién descubierta un porte altivo fuerte y hermoso, un hombre, entró a la habitación.
Piel nívea, cabello blanquecino recogido pulcramente hasta llegar a su espalda baja; el príncipe, esos preciosos y profundos ojos esmeralda la miraban directamente con sus pantalones apretados y su camisa ancha manga larga tan fulgorosa como el ambiente.
-¡buenos días, mi Lady!- extendió su mano a ella con una ancha y cálida sonrisa. Casi sintió como la tranquilidad la inundaba al tiempo que suspiraba llena de amor, sin pensarlo de más correspondió extendiendo su brazo en un intento de alcanzar su magnífica aura, se horrorizo cuando vio su propio morado antebrazo pinchado, inflamado y rústicamente cortad, heridas sanando otras apenas secas con olor a sangre y alcohol incluso el purpura y verde que se situaban allí parecía hacer parte de la gama de colores pasteles.
Toda aquella atmósfera de repente se convirtió para ella en un cuadro de ilícita perfección.
Sintió terror, ya no quería tomar su mano. -tranquila mi querida Beicar.- dijo el maravilloso y de repente perverso hombre tan pronto sintió el rechazo de ella -Yo te regalaré la vida que deseas. Yo te daré todo... apenas pueda invadir Jade te liberare y tendrás todos los derechos por ser mi mujer- estaba insegura no obstante se dejó abrazar por los fuertes brazos del príncipe.
Sintió que decía la verdad, que podía confiar que podría esperar un poco mientras sus lágrimas afloraban sobre la plata de su cabello.
Cerró los ojos sin embargo al abrirlos no volvió a ver a Víctor.
En el nuevo lugar. En vez de colores pastel tenue, sábanas blancas y príncipes de marfil reinaba la penumbra, aun cuando podía pensar que sus ojos se acostumbrarían a la luz no lograba distinguir más que paredes oscuras llenas de armas a las cuales solo les brillaba el filo.
Estaba sentada sobre una banca de madera y entre la rígida ropa de cuero seco estaba incómoda. Sintió el inconfundible y desagradable olor a barro quizás del piso o de su propia ropa, respingo cuando noto el segundo olor metálico a sangre estaba a su alrededor. Cerró sus ojos con miedo no quería ver que había.
- ¡no pierdas el tiempo y toma tú arma! Hay que unirse a la batalla- la demandante voz le sorprendió... masculina, autoritaria, ruda y profunda... sólo podía pertenecer a una sola persona.
Entre abrió los ojos con cuidado, una débil luz que empezaba a inundar el lugar dejó ver a aquel fornido Guerrero quien le daba la espalda mientras acomodaba su armadura.
-¿Valkyon?- la voz salió de sus labios sin esperarlo.
Él nunca giró mientras terminaba su trabajo y ahora se movía hacia una pared rellena de instrumentos mortíferos tomo una escandalosa arma de dos cabezas.
- ahora mismo mejor Llámame jefe, pequeña- le respondió entonces girando su rostro hacia ella.
Las tinieblas se aclararon y la sonrisa ancha y grande hasta entonces desconocida de Valkyon le tranquilizó mientras en sus brazos recibía algo parecido a una espada. La sensación de valor, cariño, determinación y amor la inundó, no estaba segura haber experimentado tal sentimiento antes, más en ese sueño resultaba tan familiar tal como si ella pudiera lograr ser suficiente.
Se puso de pie con nueva determinación.
Entre la penumbra unas puertas se abrieron, Valkyon las abrió y mientras trataba de ver por sobre la espalda de aquel vigoroso guerrero muchos hombres daban primitivos gritos de guerra y a lo lejos una oscura energía mágica se acercaba un panorama horrendo, más ella estaba segura de querer salir y luchar.
En ese momento Valkyon se giró hacia ella y le tendió su mano en invitación. No estaría sola en la batalla, no tenía por qué temer -¡a la carga!- ella afirmó con su cabeza decidida y dos metales se chocaron entre sus manos mientras se tomaban con fuerza.
estrechando entre ellos una vieja promesa.
Habitación provisional de la comunidad
Olivia había tenido un sueño.
O dos.
No estaba segura, le dolía la cabeza como el infierno, mientras recobraba la conciencia trataba de atrapar el recuerdo difuso... blanco, negro, fácil, difícil, doloroso, trabajoso, algo no cuadraba, tan sólo daba vueltas y vueltas finalmente pudo dar con un recuerdo y una explicación.
Le dolía mucho la cabeza, de hecho tenía una fuerte sensación de incomodidad a pesar de estar recostada sobre una litera, una litera desconocida. Se levantó de forma abrupta mirando de lado y lado y enfrentando el dolor de cabeza en el proceso.
¿Dónde estaba? Tal parece encerrada en una pulcra y vacía habitación.
Ya no estaba en casa de su madre, definitivamente no estaba en ningún lugar familiar.
El miedo la recorrió y por primera vez sintió el latente terror de poder estar en peligro, pero esta vez completamente sola. Deseó, con todas sus fuerzas estar con Valkyon, muy lejos de Víctor.
Al final de cuentas su sueño (o las partes claras que recordaba) sólo podía significar una cosa.
Estaba segura de que ella misma debía darse el valor. No alguien más.
La puerta se abrió y un suspiro de tranquilidad salió de entre sus labios, Valkyon se asomó, más el alivio no duró demasiado, el hombre estaba terriblemente herido, tenía las vendas empapadas de sangre a un costado de su abdomen, rápidamente sus propios ojos comenzaron a picar y llenarse de lágrimas. Algo oprimía como el infierno en su pecho, desesperación, preocupación, culpa, más sobre todo, gratitud.
Todo fue mentira de Víctor. Un hombre que peleará de esa forma tan desinteresada por una débil mujer que tan solo le traía problemas no podría considerarse alguien malo.
Sin prestar atención a su ronca voz se apuró a atenderle -¡por todos los cielos Valkyon!- se puso de pie como pudo, tambaleándose en el proceso. Corrió a su encuentro y antes de abalanzarse a él en un abrazo reaccionó recordando la herida. -¡qué haces aquí en este estado!- le reclamó, pero él no contesto como si no reaccionara de nuevo a sus intenciones, más a ella no le importaba, seguía viéndole con genuina preocupación, a él nada podía reprocharle. Valkyon la escaneo asesorándose de que todo estuviera bien.
-quería decirte- Valkyon abrió la boca, el tono salió rasposo, parecía que no había hablado desde hace días tomo un momento para aclarar su garganta - que todo lo que dijo Víctor- Olivia lo interrumpió.
-¡es mentira! Lo sé... no dudo de tú honor- Valkyon inflo el pecho ante tal afirmación más se vio obligado a negar con vergüenza.
- es mentira que sintiera que me eras indiferente o una carga, pero lo dije con el objetivo egoísta de protegerme cuando eras tú la que necesitaba protección- ella asintió en comprensión. Él se lo había dicho, que era el valiente líder de un escuadrón en una guardia pequeña, más no espero lo que hizo continuación. - por mi honor...- sintió como Valkyon estaba a punto de arrodillarse a lo que ella lo sujeto antes de que lo hiciera con tal herida abierta, aprovechó entonces para abrazar de esa forma la parte superior de su pecho como había querido hacerlo desde un inicio; en busca de su ya familiar calor, estaba muy segura que se trataba del fuego incandescente de su alma.
-Ya lo entendí...- empezó a murmurar de forma suave Olivia -y está bien. Tú me has salvado y eso es más de lo que cualquier otro ser haría por mí - no sabía lo que hacía... tenía un huracán enorme de emociones dentro de su pecho, sobre todo no quería que él viera como las lágrimas se aglomeraban más y más amenazando en desbordarse. Quizás lo que vio antes fue sólo un sueño sin importancia, pero que él le salvará la vida dos veces consecutivas. A eso no se le podía negar validez.
Valkyon con el corazón en el puño tras presenciar tan entrañable escena por parte de la terrícola dejó que ella por un momento hiciera lo que quisiera al recostarse sobre él. Sintió pronto las ahogadas lágrimas empapar su sucia, muy seguramente olorosa y ensangrentada camisa, ella estaba asustada y agradecida, no tenía la fuerza como para decirle nada a ella en ese momento, luego de un rato, él mismo rompió el contacto marchándose desorientado a su habitación dejándola sola y pensativa ni siquiera había recordado el preguntar ¿Dónde estaba?
Parte 3
Sala de descanso de la comunidad
Para Zoe Becker las cosas que habían sucedido debían ser parte de una muy elaborada novela de ficción escandinava.
Simplemente todo había ocurrido tan rápido de manera tan abrupta que estaba seriamente considerando el tomar unas clases en la guardia Obsidiana de Eel alguna vez.
Ella nunca se enteró a tiempo ni con claridad de lo que ocurría. En el momento que despertó se dedicó con Hanina a empacar comida para el viaje en el auto, mientras lo hacía compartieron una sería charla, lo mejor para ella era hacer sus maletas y mudarse a un sitio con muchos humanos cerca de Monique. Hakon en su desesperación de no tener sangre cernunna podría intentar llevársela sin importarle la ley. Ella acepto.
Un par de horas más tarde Olivia despertó, en ese momento llegó su compañero de la comunidad el mismo que el día de ayer le había colaborado con el trasbordo de la patrulla al actual Toyota Montero que se llevó y ahora traía con el tanque lleno, mantuvieron un intercambio de información. La verdad Zoe se sentía culpable no pudo percibir el aroma de un tercero entre Olivia y Valkyon, menos cuando esa esencia era similar a algo tan pulcro y cotidiano como talco y rosas... si lo pensaba bien el que alguien tan sanginal y malvado tuviera ese tipo de esencia le parecía retorcido. Fue hasta que Hanina llego desde la cocina alarmada. Con su sensibilidad a la actividad mágica percibió las hondas en el momento que Víctor le quito la conciencia a Olivia. Fue a alertarla y lo único que hizo fue correr obviando que su compañero se quedara ahí para que Víctor no se enterara de que la comunidad estaba envuelta en eso o por lo menos no tuviera suficientes pruebas, al fin y al cabo ya sabía de ella, pero sería mucho más sospechoso si se pensaba que habían muchos faerys envueltos en esto.
Lo más surreal fue llegar a la escena. Víctor sostenía una espada y Valkyon daba zarpazos totalmente desarmado, tan sólo con sus puños limpios ya llenos de pequeños cortes superficiales. Víctor preveía sus ataques como si fuera un juego y Valkyon parecía genuinamente inyectado de odio. El Obsidiana no quería que ella interviniera. Lo supo cuando le dedico una mirada directa en el momento que llego. Era una cuestión de honor. Víctor le había ofendido y ella sólo debía entrar en batalla en caso tal el enemigo intentase escapar con Olivia.
La batalla subió de tono un nivel que Zoe creía Valkyon no podría soportar. Su rival portaba un arma y tenía el desconcertante poder de ver las intenciones de los demás. Irónico era que compartiera habilidad mismísimo Lucifer y se viera exactamente como el Ángel Gabriel mientras doblegaba con su espada al enemigo.
- te lo dije ahora y lo diré eventualmente. ¡Te la llevarás sobre mi cadáver Víctor!- gruño con posesión ideando un improvisado plan en su mente.
-¡que sorpresa, pensé que no podías articular dos frases juntas!- Y entonces Víctor previo la osada maniobra que se dibujaba en la cabeza de su contrincante; tomar con sus manos desnudas el filo de su arma y detenerla para así someterlo, así que viendo esa como su oportunidad arremetió a otra parte de su cuerpo, cualquier parte que lo sorprendiera y le doliera a más no poder.
Zoe gimió de Horror entrecerrando sus ojos en cuanto el sonido brutal de la carne cortándose hizo eco en el nacimiento de ese bosque, la espada atravesó la carne de forma semi profunda. Más contra todo pronóstico Valkyon no flaqueo ni espero un segundo a lamentarse. Ya estaba acostumbrado a ser herido. Tan sorprendido quedó Víctor que aún con la espada incrustada Valkyon lo sometió justo como el Hammerling ya lo había previsto. Y si el escuálido y fino hombre tenía agudeza mental Valkyon poseía la fuerza bruta de mil demonios juntos.
Con toda su furia potenciada le propinó rudos golpes al príncipe marcando su piel y viendo con fastidio como tenía la capacidad de sanar de forma más rápida que él mismo. -¡maldita sea si soy de tu sucia sangre!- Rugió a lo que Víctor simplemente sonrió cínicamente mostrando un maravilloso set de perfectos dientes ahora manchados de sangre.
-me privaría del Valhala si fuese mentira- un potente puñetazo en el estómago seguido de uno directo al cráneo fue suficiente como para que perdiera la conciencia y Valkyon se quitará la espada del abdomen tirándose a un lado. Irritado, a punto de escupir sangre con un condenado dolor insoportable y una carga que había intentado dejar atrás.
Zoe quien presenció todo corrió en busca de su compañero quien amarró a Víctor asegurándolo contra un árbol para luego ayudarle a vendar a Valkyon. Hanina apareció poco después a ayudar y Olivia nunca despertó.
Las cinco personas con un hombre herido, una mujer inconsciente y una madre desconsolada llegaron a la base de la comunidad a eso de las 5 de la tarde. Sin interrupciones ni charlas para hablar. De vez en cuando Valkyon ahogaba un gemido de dolor y Hanina pedía parar para ir al baño. Su amigo al volante parecía abrumado con todo aquello.
El cielo se empezó a pintar en alba justo cuando ya habían atravesado una espesa mata frondosa de árboles con un sólo camino que llevaba a un gigantesco almacén sin nombre. Del que se suponía el estado era dueño. Ahí bajaron.
En ese momento debían ser las nueve de la noche ella se apuraba en escribir su reporte de todos los hechos para poder descansar. Principalmente para que no quedarán pendientes cosas para el día de mañana más que el viaje. En la mañana su compañero le suministró información bastante adversa para la situación y aunque pensó en un plan en el camino este requería de mucha ayuda y sobre todo que no perdieran tiempo ahí.
Corredores de la comunidad.
Valkyon acababa de ver a Olivia, se odiaba, se odiaba a si mismo por no ser capaz de mantener sus convicciones. Simplemente lo arriesgo todo. Hace unas horas acabo de firmar un pacto de guerra con los Hammerling en ese momento sinceramente le importó un reverendo rábano y estaba seguro de que si se enfrentará a la misma situación aún sin Olivia de por medio, le haría lo mismo al cínico que alegó ser su hermano.
Pero eso no era lo peor en ese momento... lo más desconcertante es que había ido rumbo a la habitación de esa pequeña generadora de problemas a intentar cortar cualquier lazo que quedará entre ellos.
Se arrodillaría y le pediría por su honor quedar en el olvido para ella ¿acaso esa mujer lo creía tan dignificante? ¿Nunca se plantearía la posibilidad de que él fuese una simple sabandija? (Cosa que realmente había sido en el pasado) Ella Simplemente eligió creer que él solamente se estaba disculpado, completamente ciega fue corriendo hasta el con sus ojos brillantes empapados en lágrimas. Para su mayor disgusto no pudo ser más contundente, Olivia lo desarmo por segunda vez y sólo llevaba conociéndola dos días.
Ella se convertía en un problema.
Le demostró que lo necesitaba, que lo necesitaba sólo a él, y sobre todo la preocupación de ella lo perturbaba.
Preocupación genuina puesto que venía recibiéndola desde que casi le reventaron los sesos en ese momento que él era tan sólo un loco maniático para ella, no quería imaginar que sentiría ahora que lo veía como su salvador.
Sus actos paraban su anteriormente imparable muro de la razón y calentaba su corazón de una manera que creyó nadie haría nunca.
-¡esa pequeña!- maldijo entre dientes llegando de nuevo a la recamara donde le habían ordenado descansar se tiro sin más a la minúscula litera donde a duras penas cabía.
Cerró los ojos... sentía su herida quemarse entre las vendas poco a poco percibía la carne unirse y regenerarse lentamente. Eso le molestaba. Su parentesco con esa asquerosa familia le fastidiaba demasiado pese a que siempre tuvo cierta noción.
El pensamiento de sus raíces de vez en cuando pululaba en su mente. Quizás conoció a una o dos personas con el cabello blanco, con rayas plateadas o completamente gris brillante incluso algunas mujeres que habían llegado a teñírselo de su color con pociones alquímicas.
Pero también sabía que el suyo era simplemente plata un plata que genéticamente sólo poseía una familia por maldición del oráculo... plata fundida heredada de las nuevas tierras nórdicas, guardo la esperanza de que se tratase de una coincidencia o un parentesco muy lejano, sin embargo poseía la técnica sanguínea de regeneración familiar, no lo pensó directamente pero si lo presintió, supo que estaba relacionado con ese lugar. En vez de pagar investigadores que pudieran luego revender esa información de convenció de ser un pariente lejano con poderes diluidos claro que siempre negaba saber alguna cosa de su procedencia a las demás personas no obstante de especular ser alguien escasamente ligado a ser prácticamente de la familia principal...
Eso era una completa mierda.
"Que pretendes hermanito"
Las palabras de Víctor luego de que Olivia callera al suelo le hacía hervir la sangre de una forma que jamás pensó experimentar. Algo se quebró dentro de él, era mentira, la furia lo inundó por completo y cegado como estaba tan sólo se dedicó a dar golpes sordos y rugidos.
"no soy tu hermano" le había susurrado a Víctor en medio de la pelea, tal cosa estaba fuera de discusión para él.
"bien apartarte de mi camino, la mujer es mía, la traicionaste"
Víctor tenía la costumbre de hablar mientras peleaba, demostrándole que ni siquiera se cansaba, por otro lado él con dificultad seguía su maratónica tarea de propinar potentes zarpazos y esquivar la filosa y peligrosa espada de forma rápida. Víctor no lo tomaba enserio. Lo único que lo mantenía en línea era no responder a las provocaciones del príncipe nórdico. En un desesperado intento de bajar la guardia de Víctor recordó que Olivia sólo debía unirse a alguien para estar lejos de las garras de los Hammerling.
"¡la tomare como mía!"
Eso sin duda sorprendió a su contrincante pero no lo suficiente como para bajar su guardia, a cambio percibió una gigantesca sonrisa seguida de una escandalosa carcajada.
"eres una persona más diabólica que yo, ahora lo sé."
Y en ese momento llegó Zoe a presenciar el resto de aquel espectáculo.
Valkyon pensaba acostado en su litera, justo en ese momento que no la traiciono... que no traición a Olivia simplemente no quería hacer lo que en este punto era inevitable, acercarse a ella. Por su parte la muchacha insistía en recargarse en él, crearse expectativas... Él no es alguien muy heroico que digamos las veces que la salvó fue por pura suerte e incluso velando por su propia seguridad e intereses. Si no mataba a la vampira ella lo mataba a él, Y sinceramente sentía en cada uña las ganas de partirle en dos la cara a Víctor Hammerling, sentía tanta antipatía ante la gente manipuladora como esa.
Pero ella se sujetaba en él, recurrió a su protección incluso cuando era su madre la que estaba siendo juzgada ¿¡qué tipo de tonta ingenua era!? Valkyon bramo un quejido inquieto, necesitaba volver a casa y olvidar todo.
Pero ya no podría dejarla a su suerte.
Maldita sea.
continúa en la siguiente parte.
