Lunes, irrelevantes lunes, otro aburrido lunes. Esa era la anterior idea de Lincoln sobre ese día; cuando sus turnos eran largos y sus días de descanso técnicamente nulos, encerrado en un edificio tan grande como un centro comercial y con tan poco control como una hormiga dentro de un hormiguero.

Pero eso era cosa del pasado, se recordó a sí mismo mientras saludaba al bedel antes de entrar al pequeño edificio donde ahora trabajaba, una pequeña empresa construida dentro de lo que era anteriormente una tienda BlockBuster.

Ahora su sitio de trabajo era un lugar palpable, donde podía conocer a todos, preguntar por cualquier duda, saber que cumple cada persona dentro de su lugar de trabajo; sin presiones y sabiendo que podría entender lo que pasaba a su alrededor.

Ya no era solo una tuerca dentro de un gran mecanismo.

Lincoln entró al edificio, saludando cordialmente al recepcionista y ofreciendo a este uno de los regalos que Lily le había comprado el domingo. Se fue hacia la pequeña cocina para preparar un té y en el proceso saludó a uno de sus colegas.

—¡Clancy! —Soltó Lincoln aquel vibrante saludo—llegaste temprano esta vez. Buenos días.

El joven rubio y desaliñado respondió parpadeando lentamente al albino antes de tomar otro sorbo de la taza de café que sostenía.

—Viejo… ¿Cómo puedes verte tan bien un lunes?

—Ha, solo tuve un buen fin de semana. aunque no seas tan duro contigo, yo también me encontré en tu situación durante mis pasantías.

—Yo… —Clancy tomó otro sorbo y luego intentó acomodar su camisa arrugada— Ugh… ¿En qué momento esto deja de ser un infierno?

—Después de terminar la universidad te puedes enfocar en ti mismo, créeme, todo empieza a mejorar luego de eso.

—¿Con mis deudas? Ha —el joven respiró profundo, sus ojos perdidos en el oscuro néctar—, estaré al menos diez años intentando recuperar mi vida.

Lincoln le dio una palmada en el hombro y, con su taza de té negro ya lista, ayudó a su amigo a moverse hacia su estación de trabajo.

—No te preocupes, solo sigue mi consejo: hazte una cuenta auxiliar súper secreta, vende arte furry un rato, paga tus deudas, aprovecha en comprarte unas cuantas cosas lindas y luego sal de ese mundo sin dejar rastros.

Clancy miró a Lincoln con cautela mientras se sentaba en su puesto, este solo respondió a la mirada con una sonrisa.

—Espera, ¿Tú hiciste eso?

—No, no, claro que no… —Lincoln entonces se le acercó para añadir en un susurro— pero si necesitas consejos de anatomía y forma tu solo dime, conozco a un artista retirado que te podría ayudar.

Con un guiño y dejando al joven con nuevas esperanzas y una sonrisa plácida, Lincoln se fue hacia su estación para tomar su té y estirar la muñeca con bocetos; tenía que estar listo para cuando llegara su cliente, quien había apartado una cita el anterior viernes.

Dicha cliente era nada más y nada menos que la señora Risas, una cara conocida y para Lincoln una agradable bienvenida para la ciudad y su nuevo trabajo.

Mientras el día de Lincoln fluía con serenidad, Lisa decidió traer algo de nostalgia a su primer lunes de vuelta en casa.

Su habitación, iluminada con leds cuidadosamente posicionados debajo de mesas y muebles con tal de no molestar directamente (para eso están las lámparas extensibles que tenía sobre su mesa de trabajo), estaba siendo capturada lentamente por una entidad de textura viscosa y color verde como los tréboles.

—Hmm, interesante desarrollo —Lisa empezó a escribir en sus notas mientras prestaba atención al cronómetro de su teléfono y a la criatura —. La distribución de nutrientes ha mejorado en un diez por ciento aproximadamente, y si mantiene este ritmo…

La puerta de su habitación fue abierta de golpe, trayendo consigo la vibrante luz del pasillo y un estruendoso sonido que alteró a la criatura.

—¡Lisa, mira lo que te preparé, te va a encantar! —Anunció la pequeña mientras el homúnculo daba sus últimos pulsos de vida, sus viscosas extremidades perdiendo agarre y cayendo al suelo.

—Débil contra el sonido también, eso no me lo esperaba —Lisa escribió rápidamente y luego le ofreció su atención a su hermana—. Buenos días, Lily, parece que mi horario aún no se ha adaptado al de la casa.

En eso la genio se acercó en búsqueda del plato de comida, a lo que Lily quitó el pequeño mantel que cubría el plato revelando un sandwich de mermelada con mantequilla de maní.

—Esto… —Dijo al mismo tiempo que se limpiaba los ojos para apreciar mejor lo que tenía enfrente— ¿Acaso esto es…?

—Los aprendí a hacer a la perfección.

—No me lo creo, llevaba años sin ver esta maravilla — Lisa sacudió sus manos en su bata de laboratorio y recogió con cuidado el suculento manjar.

Sus dedos se hundieron levemente sobre la textura del pan.

—Tostado lo suficiente para dejarlo suave y cálido, con los bordes cortados y…

El primer mordisco le brindó un segundo completo de euforia que luego fue exacerbado por un sorpresivo crujir entre sus mordidas.

—Los bordes, los bordes tostados están mezclados con el relleno es… es… perfecto.

—Eso se lo añadí yo a la receta. ¿Te gustó?

—Me encanta, Lily. santos neutrinos, adoro haber vuelto~ —Gimió antes de darle otra mordida al pan y alzarse con la punta de sus dedos— Tengo que ir abajo, ¿Me acompañas?

Lily accedió— Aún me queda algo de tiempo.

—Oh, cierto, el colegio. Ahora podré ayudarte con tus actividades sin contratiempos, —Lisa comentó mientras sus ojos apuntaban a, e imitaban la forma de, las estrellas. —Te abriré las puertas a todas las carreras y universidades que existen.

—Bueno… sobre eso… —Lily bajó la cabeza por un momento, su mano rascando una inexistente comezón en su cuello— quisiera llegar por mi propia cuenta, aunque ten por seguro que te pediré ayuda para mis clases de física.

Lisa asintió ante la propuesta y mantuvo el paso firme hasta llegar a la sala, donde le esperaba su madre tomando notas… y el mural de premios.

Lily no solía prestarle atención a esa pared, algo que logró con facilidad gracias a los consejos tempranos de Lincoln.

Pero Lisa no podía evitar tensar sus músculos al ver ese muro. La experiencia probó ser de ayuda, y con un leve respiro logró recomponer su compostura y saludar a su madre.

—¿Tienes algún plan para hoy madre? —Lisa preguntó con tono interesado.

Rita no logró evitar sorprenderse ante la naturaleza de la pregunta, y quien la había lanzado. —Pues, no, la verdad no… pero me vendría bien salir a la tienda de libros, hace unos días salió el nuevo tomo de entre espinas.

—Compartir tiempo de calidad contigo y alternar mi rutina diaria sería óptimo para mí deplorable condición física, ¿Podemos ir?

—La tienda queda camino a la escuela, ¿Me pueden llevar? —Lily preguntó con las manos vueltas un puño— Cualquier razón para evitar el viejo bus de la escuela es buena.

Rita accedió de inmediato, y al poco tiempo las tres iban en camino dentro del pequeño auto. Lily fue explicando a Lisa sobre sus clases, ocurrencias y los vecinos a tomar en cuenta dentro del edificio, claro que todo eso no cabría en un viaje tan corto, así que la conversación tuvo que tomar una pausa.

—Entonces hija, ya creo que fue bastante información de por aquí —Rita mencionó mientras su hija clasificaba en su teléfono las notas tomadas de la anterior conversación—, dime, ¿Qué piensas hacer ahora?

Lisa alzó la mirada durante unos breves segundos, sus dedos nunca deteniéndose.

—En primer lugar, quiero tomarme las cosas con calma, ya he logrado bastante en esta vida. Mi objetivo principal es pasar más tiempo de calidad con mi familia, como objetivo secundario, quiero retomar mis estudios privados sobre temas referentes a la biología y química.

—¡Uuuh!, eso suena interesante, me pregunto qué nuevo invento estás planeando esta vez.

Lisa sacudió las expectativas con un suave movimiento de mano —Nada importante, ya lo dije, mis esfuerzos se enfocarán en recuperar el tiempo perdido con ustedes. Mi cerebro necesita un descanso luego de haberlo sobreexpuesto a largas jornadas laborales y estudiantiles.

Esas palabras, si bien honestas y de buena intención, no ayudaron a mantener la alegría de su madre.

—Oh, está bien querida, eso es importante…

Lisa se percató del cambio en el tono de su madre, más silencioso y lento, y recordó la decepción mostrada por sus profesores cuando estos no veían las cualidades de Lisa en los otros estudiantes.

La joven revisó sus notas en el móvil en búsqueda de una solución para ese cambio de humor—Este libro… —dijo al encontrar lo que buscaba— Entre Espinas, ¿Puedes contarme acerca de él?

Eso sí avivó las llamas de emoción dentro de su madre, y en menos de dos segundos usados para recoger aire, Rita empezó a explicar la épica que ha estado leyendo desde hace tres años.

Lucy se encontraba en "El Huerto De Perséfone", un pequeño restaurante local especializado en brebajes y desayunos ligeros; un edificio conformado por roble oscuro, piedra y vegetación, y cuya única fuente de calor era una chimenea en forma de cráter que hacía alusión a la entrada al Tártaro.

En las manos de la joven se posaba una taza de mocaccino aún tibio, y en su cabeza las ideas para su siguiente escrito mantenían su atención lejos del reloj en la pared.

Para cuando llevaba la mitad de su taza la puerta del local se abrió, dejando pasar a una mujer esbelta, de piel pálida y largas pestañas negras, La joven mujer vestía un vestido purpura oscuro de una sola pieza y cargaba consigo un pequeño bolso negro y un paraguas portable que le costó guardar luego de entrar al local.

—Buenos días, mi bruja favorita, —Dijo la señorita mientras se acercaba a Lucy, su figura atrayendo la atención de dos jóvenes adolescentes sentados en la esquina del local, la serenidad que buscaban se les fue arrebatada por la hermosura de aquella dama.

—Haiku —Lucy sonrió, y sus manos dejaron la taza sobre la mesa—, Ven, necesito hablar contigo de inmediato.

—Debe ser algo importante como para no hablarlo por teléfono.

—Es sobre él…

Los ojos de Haiku se alzaron, en búsqueda de mostrar su sorpresa por completo, algo que la joven reprimió a mitad de camino. De inmediato pidió un par de bocadillos y una taza de té verde.

—Primero que nada, ¿Estas bien? —Preguntó a lo que se sentaba junto a su amiga.

—Hmm, no sé cómo responder a esa pregunta, —Lucy respondió con una sonrisa— confiaba en que tú pudieras responder eso para mí luego de pasar el día conmigo. Espero que no te importe que te de los detalles en otro momento.

—Una cita, intentar descifrar tu estado mental, y luego chisme. Me parece un excelente itinerario para hoy.

Un camarero llegó con los bocadillos en ese momento, varios pastelillos, una natilla, la taza de té, y una nota doblada.

—Tu supervisor de nuevo, ¿No? —Preguntó Haiku con una sonrisa burlona.

—Así es, señorita.

Haiku abrió la nota, sus ojos escaneando el papel y obviando el contenido. Luego de un par de segundos le devolvió la nota.

—Gracias, querido, te avisaremos si queremos otra cosa. Por el momento puedes poner a mi cuenta este pedido.

El chico asintió y volvió a la caja, devolviéndole al par de amigas su privacidad. Ambas compartieron el dulce silencio y confort que ofrecía el primer sorbo de sus tazas, olieron los remanentes de aquel primer sorbo, y culminaron su ritual colocando las tasas en la mesa.

—Entonces, ¿Qué tienes planeado para nuestro día? —Preguntó Haiku.

—Un viaje al museo para empezar, estoy en un arco donde debo enfocarme en la ropa casual.

—Hmm —río la joven—Voy a extrañar tus usos del cuero y el frío hierro.

—Solo será por un par de capítulos. —Lucy hizo un ademán con la mano para detener las preocupaciones de su amiga— y bueno, también necesito ir a una tienda reconocida de muebles, esperaba que tú me ayudaras a encontrar el sitio adecuado.

Haiku arqueo una ceja ante la solicitud, más su duda duró poco, y de la realización surgió una mirada picarona.

—Ooooh, ¿La pequeña invocadora?

—En mi defensa, lo dejé fácil.

—Dime que la harás volver, luego del incidente en la cueva dejaste mucho que desear. —Haiku entonces tomó uno de los pastelillos

—No quiero dar muchos detalles, pero te aseguro que serás la primera en leer mi borrador. A menos de que mi editor llegue primero claro.

—¡Hmm! —Haiku gimió sorprendida— Oh, ese chico, cierto, ¿Ya le quebraste el corazón?

—Tendrás que esperar un poco más para que te de ese gusto —Lucy se mofó y luego tomó otro sorbo de té y una cucharadita de la natilla. —. Aún está enamorado de mí, lastimosamente, y sigue siendo uno de los mejores editores que he tenido… lastimosamente.

Haiku atrapó a tiempo la risa con una servilleta, —Oh, la maldición de mostrarles a los hombres que somos tan pervertidas como ellos.

—Suspiro… —Lucy volvió a tomar su té, acabando con su contenido— Bueno, Luan también es escritora, tal vez ella conozca a una editora que me pueda ayudar.

—Con tu suerte y con lo hermosa que eres, terminaras enamorándola también.

—Gracias por los buenos deseos — Río Lucy antes de lanzarle una servilleta hecha bolita.

Luego de unas risas y otra taza de té. Haiku llamó un taxi que las llevaría al museo de la ciudad. Dentro del museo, Lucy tomó notas en su teléfono de los detalles que encontraba dejados sobre la tela de aquellos atuendos de antaño en la zona de historia medieval.

Haiku le robaba miradas cada que Lucy encontraba algo nuevo que anotar, y hacía sus propias anotaciones acerca de su amiga, lo suficientemente simples como para guardarlas solo en pensamiento.

Claro que también aprovechaba esos momentos para ver aspectos menos profundos de Lucy; era en esos destellos de deseo superficial que Lucy si se daba cuenta de las miradas.

—¿Disfrutando la vista?

Haiku exhaló con sorpresa, una sonrisa —Je, bueno, ¿Para qué mentir? … Vamos chica, necesitas que alguien te suba tu autoestima.

—Suspiro… Sabes bien que-

—Que solo me enamoraré de aquella persona que vea más allá de mi prisión de carne —Haiku irrumpió para luego añadir con una sonrisa picarona —. Te deseo la mejor de las suertes amiga, esas caderas que tienes serán difíciles de penetrar.

La cita continuó luego de una pequeña pausa para hablar con una de los encargados, que con gusto le explicó a Lucy sobre el día a día de la época durante el invierno. Prosiguieron entonces al pequeño puesto de recuerdos y baratijas.

—Si quieres te puedo conseguir uno de estos vestidos, te servirá para poder validar la textura mientras escribes.

Lucy, con alegría iluminando su rostro y oscuros labios, contestó —Te lo agradecería, pero siento que es mejor dejar las cosas como están, necesito tener razones para salir de vez en cuando.

Haiku pidió un par de jugos de naranja y barras de chocolate para ambas. Un pequeño tentempié para mantener andando la cita entre amigas.

A diferencia de la vida llena de retos de Lisa y la constante búsqueda de Lucy por material para sus historias, Luna y Lynn tenían las cosas más fáciles.

Los éxitos de Luna y su banda le habían asegurado unos seis meses para disfrutar antes de su siguiente tour, y podía tomarse unos dos a tres años para crear su siguiente disco.

Lynn por su parte tenía negado el acceso a su gimnasio hasta cumplir su promesa. Necesita encontrar la fuerza para aceptar a su hermano de vuelta en su vida, pero para llegar allí primero debe encontrar qué fue lo que la detuvo.

Para ello tendría que dejarse llevar y sincerarse conmigo misma, ¿Y qué mejor forma de hacerlo que festejar y beber hasta que las respuestas salgan por sí solas?

Luna bailaba en la pista mientras que Lynn y varias amigas de su hermana bebían en uno de las habitaciones VIP del edificio. La joven deportista zarandeaba su copa con cerveza artesanal mientras su mirada se perdía en las luces de neón entre la habitación y la zona de baile.

El club de la ciudad tenía todo lo necesario, una gran pista de baile con retroiluminación en el suelo activada por el tacto; un toque ochentero que hacía famoso al lugar. La zona del bar a la derecha del edificio cubría casi toda la pared, permitiendo un fácil acceso a las bebidas, La ruidosa música venía de parlantes en el techo, y los bajos se encontraban instalados debajo del suelo para hacer vibrar de forma literal a la clientela.

Finalmente, las zonas VIP, como en la que se encontraba ahora la deportista y las "amigas" de su hermana, constaban de pequeños espacios a la izquierda del edificio. Agujeros seguros donde la música era silenciada con sutileza, con muebles de cuero perfumados y desinfectados, y una gran tabla circular en el centro para poner las bebidas y hielo.

Buena música, buenas bebidas, y el beneficio VIP de Luna. Lynn podría ya estar borracha para ese momento, pero algo la mantenía a raya de empezar su noche.

—¿Les puedo traer algo a nuestras invitadas estrella? —Preguntó un camarero de ropa ajustada y un largo escote que dejaba mostrar un pecho tan liso como el mármol.

—¿Puedo beber Martini regado sobre ese delicioso pecho tuyo? —Contestó con picardía una de las conocidas de Luna.

—Eso está fuera del menú… pero— El camarero procedió entonces a insinuársele a la joven. Pero esa interacción no le interesaba a Lynn.

—Cualquier cosa dulce y con más de doce años —Soltó la deportista, cortándole el rollo al joven empleado. —. No quiero perder mi gusto por la cerveza común.

—Entonces invita un poco de la que tienes allí hermana —llamó Luna al entrar a la habitación. Lynn le ofreció la copa con una sonrisa.

Luna se sentó al lado de su hermana y le rodeó del hombro con el brazo antes de jalarla hacia ella en un abrazo.

—Que pasa hermana, ya deberías estar peleando con algún idiota del bar.

—Ja, parece que nunca me habías visto luego de una derrota. —Lynn respondió antes de abrazar de vuelta a su hermana. —No te culpo, es un evento único en su clase.

Pese a su condición, el ego de la deportista la mantenía a flote. Y Luan sabía bien que debía de inflar ese ego si quería ayudar a su hermana.

—Vamos chica, eso no cuenta como derrota, simplemente pospusiste tu encuentro. Además, tu siempre has sido más del uno contra uno, ¿No?

—Es donde más destacó —Lynn soltó una carcajada y le robó la copa de cerveza a su hermana, tragándose el contenido —. Pero me faltan unas cuantas copas más antes de permitirme un combate.

—O, mejor dicho, darle suficiente ventaja al pobre diablo que te enfrente —Luna entonces sonrió hacia su grupo de amigas —¿¡Si o no chicas?!

El grupo asintió con gritos y brindis, dando inicio al festejo que sería preámbulo de unas cuantas luchas callejeras a medianoche.

Lejos del festejo y preparación para el combate, Lola se encontraba en un evento de caridad en el palacio de eventos de la ciudad, con Lana como confidente y guardaespaldas personal.

El edificio de dos pisos contaba con una entrada para la recepción, anexa a una amplia zona para los invitados, una plataforma en el fondo y varias fuentes de agua recubiertas por vidrio templado para ofrecer humedad al frío lugar.

La iluminación del techo era capturada por una enredadera hecha de algodón que, junto con el juego de luces, daba la ilusión de una tormenta eléctrica. Y a los costados del edificio grandes puertas de cristal permitían ver el Domo anexo al edificio y una larga piscina usada solo por algunos de los invitados.

Muy bonito el lugar, e igual de peculiares eran las personas del evento, especialmente los artistas, pero eso le interesaba poco o nada a Lana.

Para La joven, esta clase de eventos eran la oportunidad perfecta para probar de la comida gourmet; Delicias que hace unos años le costaron horas de sufrimiento en el baño. Hoy en día su apetito, resistencia y habilidad para comer comida exótica han mejorado.

—Ugh, —se quejó mientras rascaba de su pecho— Estúpido esmoquin. Aunque al menos no tengo que usar un vestido. —Se decía así misma para reconfortarse mientras veía el vestido de su hermana: una larga pieza de color rosa con retoques blancos emplumados en los bordes y hombros; la tela que cubría su espalda consistía solamente de una fina capa de tela incapaz de ocultar la piel que protegía.

Lana conocía ese vestido de antes, y sabía bien que era muy preciado y revelador como para que Lola lo usara en un evento tan común. Ese detalle despertó en Lana una piquiña más fuerte que la que ofrecía su traje, una curiosidad dirigida a algo que ocultaba su hermana.

Ese algo existía oculto dentro del aura que rodeaba a Lola. Su sonrisa no mostraba rastro alguno de esfuerzo, su porte se balanceaba entre la serenidad y la realeza, y su trato con los invitados al evento se mantenía intacto aun cuando ya habían pasado varias horas desde su llegada.

Claro que no fue por sus agudos sentidos que la joven se dio cuenta, más de un invitado había mencionado lo "deslumbrante" que Lola se veía. Aunque para darle algo de crédito, sus agudos sentidos y conocimiento en animales le hizo darse cuenta de algo que los otros no.

Un detallito que se propuso a confirmar tan pronto como su hermana regresó a su lado.

—Hace mucho que no disfrutaba de estos eventos. ¿Qué tal tu Lana?

Lana asintió, y tragó uno de los bocadillos que llevaba en su plato — Tú me conoces, disfrutando de la comida. Aunque me encontré con un par de competidores alemanes al llegar, tuve una conversación corta con ellos y de paso probé mi alemán.

—Creo que un ingeniero que solía ser cabecilla en la Ford vendrá al siguiente evento, si quieres puedo presentártelo.

Lana volvió a asentir, esta vez con entusiasmo —Oh, claro. Eso suena bien. —tomó entonces otro bocado de su bandeja—. Aunque siendo honesta lo que me gustaría ahora es irme.

Lola asintió y le pidió a su hermana un momento para revisar el itinerario y mensajes dejados por su asistente.

—Habrá un show mixto en el teatro anexo a este edificio, mi asistente dice que hay un invitado especial que debería interesarme.

Las gemelas arquearon la ceja ante el comentario del asistente, pero optaron por esperar lo mejor y adelantarse al lugar.

—Oye, Lola.

—¿Si?

—¿Tienes planeado algo para el fin de semana? —Lana preguntó.

—Limpie mi itinerario para tener libre el fin de semana —En ese momento Lana notó algo que pasó desapercibido para Lola, la sonrisa que llevaba la modelo en su rostro, espontánea y natural—. Tenemos que ir a casa de nuestros padres a pasar esos días, ¿no?.

—Hmm —Lana sonrió—, Me alegra saber que te gustó nuestra última reunión.

Lola sonrió de vuelta y a los pocos minutos se encontraban dentro del gran teatro. La forma ovalada del domo terminaba enfocando la plataforma donde se daría el espectáculo; Las luces resaltaban el cálido color carmesí de la alfombra y asientos, así como también enfocaban el brillante dorado de las cortinas que adornaban los balcones y palcos en los laterales superiores del edificio. Lola decidió por los puestos en el centro de las tres filas de asientos en la planta baja, a pesar de las quejas de su hermana la cual quería ir a los balcones.

—Ya he estado allí querida, créeme, los que se sientan allí no tienen intención de ver el show, solo quieren mostrarse por encima del resto.

—Eso suena a algo que tu harías. —Lana bromeó a lo que le dio un suave golpe en el brazo descubierto de su hermana.

—Ja, la verdad sí. Pero no siento la necesidad de hacer eso hoy.

Las puertas del teatro se abrieron a sus espaldas, y al siguiente segundo el sonido del tumulto de gente llenó el domo. Ese inconveniente impidió a las hermanas continuar con su conversación; pero Lana ya había anotado lo importante de aquella charla.

El espectáculo comenzó poco después, luego de un preámbulo con el dueño del lugar agradeciendo a los encargados del evento y a los contribuyentes. Música de bandas reconocidas, un espectáculo digno de estar en el Cirque Du Soleil, un show de hologramas con una tecnología aún en desarrollo. y finalmente...

—Presentando el regreso de la joven genio de la comedia —Anunciaron los parlantes del edificio—, quien decidió volver luego de varios años de éxito en las páginas de nuestras librerías: ¡Luan Loud!

Lana y Lola se inclinaron hacia delante al unísono, sus ojos abiertos cual reflectores.

—¿Luan? —Lana fue la primera en soltar.

—No sabía nada de esto —Lola añadió—. No es propio de ella hacer esto sin anunciarlo con alguien de la familia primero.

—¿Crees que estará bien?

Lola ajustó su pose de vuelta a su naturaleza formal.

—No estoy segura, pero por ahora lo correcto es confiar que lo estará, y apoyarla.

Lana asintió y se reclinó de vuelta. Por suerte no hubo nada de lo que preocuparse, Luan no tuvo problemas en presentarse de vuelta en el público, todo lo contrario, esta capturó la atención desde el primer momento, haciéndolos reír a todos a montones, solo pausando una vez para permitir que una señora de edad avanzada respirara.

En esos momentos de júbilo colectivo, Lana volvió a notar ese algo que había visto en Lola.

Ese algo que vio Luna en la forma de pelear de Lynn dentro del cuadrilátero, mientras la chica evitaba cada golpe con astucia y asestaba golpes que hacían vibrar a sus oponentes de pies a cabeza.

Ese algo que Haiku apreció con gusto mientras veía el brillo que expedía Lucy con cada cosa que anotaba, cada cosa que hacía y con cada sonrisa que se le escapaban de aquellos carnosos labios.

Luna habría confundido ese algo como el resultado del alcohol recorriendo el cuerpo de su hermana, Lynn por su parte solo sentía la adrenalina y la emoción pura corriendo por su cuerpo, sentimientos lo suficientemente fuertes como para segarla del significado detrás de su felicidad.

Lana por su parte, decidió buscar la razón detrás de esa felicidad, y para ello les preguntó a sus dos hermanas tan pronto como se encontraron dentro de la privacidad en la limusina de Lola.

Aunque hacer preguntas mientras se celebra con champán no es siempre una buena idea.

—Saben, las dos me sorprendieron mucho hoy, en un principio pensaba que solo se habían masturbado en la mañana.

Lola terminó tosiendo la bebida que llevaba, y Luan solo logró soltar una carcajada larga.

—Pero no creo que eso solo llegué a explicar el brillo que vi en ambas hoy.

—Ja, un poco más honesta y no sería el hielo lo que estarías rompiendo. —Luna bromeó y rió un poco más antes de volver a tomar su copa.

—¡Lana!—Lola dijo mientras sacaba de su bolso un abanico con el cual ventilarse y ocultar discretamente su rubor —Por el amor de dios esa clase de cosas no se dicen tan a la ligera.

—Fue solo una corazonada… —Lana sonrió— aunque, jeje, todavía no me lo han negado.

Lola optó por voltear al vidrio y no responder, su cara tornándose lo suficientemente roja como para reflejar su color en la copa en sus manos, Al notar su reflejo torno la mirada hacia su abanico, pero ya para ese momento todo intento de ocultar su vergüenza era inutil.

Luan por su parte terminó su copa y se inclinó hacia adelante.

—Siendo honesta —Dijo en voz baja y con la mirada en el suelo—, luego de lo que pasó el fin de semana, algo que dijo Lisa se me quedó en la cabeza. Tal vez, para mí esto es nada más que un fetiche, uno que de pequeña podría haberme hecho un gran mal.

La curiosidad de Lola le ganó a su orgullo, y la forzó a voltear hacia su hermana mayor.

—Pero fuera de mi defecto, lo que en verdad me devolvió la energía para volver al escenario fue saber que Lincoln no nos odia, y que quiere estar de vuelta con nosotras luego de todo lo que pasó. Aun no logro entender del todo lo que pasa en esta cabeza… y honestamente lo único en lo que he podido pensar los últimos días es en nuevas bromas, así que descubrir lo que me pasa tomará un tiempo.

Lola no logró en ese momento ocultar su sonrisa.

—Te entiendo, Luan. Tal vez de no ser por Lana no lo habría notado; pero si, algo cambió desde que Lincoln volvió, y sea lo que sea ese algo, quiero que se mantenga —Dijo Lola antes de devolverle la mirada a su gemela— y solo para dejarlo en claro, preferiría no hablar de ese tema…

—Al menos por ahora. —Susurró Lola antes de suspirar una pequeña nube de vapor.

—Si las hace sentir bien, yo también me siento distinta desde que volvió Lincoln. Este sábado dormí tan plácidamente que casi llego tarde a mi examen. —Río la joven— Tal vez yo también muestre mi propia chispa cuando vuelva a la pista o al garaje.

—Prometo ir a tu siguiente carrera y asegurarme de avergonzarte, así como lo hiciste tú hace un momento. —Sonrió Lola de vuelta— Solo avísame a tiempo para despejar mi itinerario.

Las gemelas compartieron una cálida carcajada, y Luna decidió marcar el final del día para el trío con un brindis.

—Por nuestra familia, y por Lincoln, —Luna dijo con un tono suave, aferrando sus siguientes palabras tan cerca de ella como fuese posible— y para que nunca nos volvamos a separar…

Pero claro, su sentimentalismo no podría contra su verdadera naturaleza.

—Excepto cuando nos toque pelear por los terrenos de nuestros padres. ¡Jaja!

Lola y Lana suspiraron con una sonrisa ante las ocurrencias de su hermana; pero no gastaron tiempo en servirse cada una en sus copas y brindar junto a Luan.

El día de Haiku y Lucy también estaba dando también la bienvenida a su final y al inicio de la tarde. Ambas señoritas estaban disfrutando de un almuerzo ligero en el parque, sándwiches de pollo a la plancha con zumos de naranja y ponqués como postre; una vez más la comida fue cortesía de Haiku.

—Si alguien hubiera visto toda nuestra cita pensaría que eres mi Sugar Mommy.

—Lucy —Haiku entonces le limpió a su querida amiga las migajas de pan que ensuciaban su cara—, si tu aura fuera así de cálida todos los días, sin duda me volvería tu Sugar Mommy. aunque el término Empress me gusta más.

La vergüenza del cumplido se tornó en un leve tinte rosa que pintó las mejillas de la joven escritora.

—Pero no esperes mucho, aun mi corazón sigue tomado por el recuerdo de mi Reynald.

Lucy aun avergonzada dejó salir una pequeña risa— No, no es eso, solo me tomó por sorpresa el cumplido. ¿De verdad mi alma se mostró tan diferente hoy?

Haiku sostuvo con la palma de su mano una de las mejillas de Lucy, apreciando lo que sostenía cual catador de diamantes.

—Mi corazón aún demanda con furor saber qué fue lo que pasó entre ustedes y su hermano, pero sin duda, su regreso te ha devuelto algo que no sabía que habías perdido. Y siendo honesta, estoy dispuesta a hacer lo que sea para que se quede.

—Tal vez, algún día te lo cuente —Los ojos de Lucy evitaron mirar a su amiga en ese momento—. No es que no confíe en ti… simplemente carezco de la fuerza para hablar de ello.

—Está bien querida, mientras seas feliz, mi corazón puede esperar.

Lucy sonrió entonces, apreciando con gusto la buena amiga que tenía a su lado. Su almuerzo terminó poco después, y ambas tuvieron que despedirse, por más que Lucy lo quisiera, su siguiente libro no se escribiría por sí solo y la rutina le permitía alejar el bloqueo del escritor.

Minutos después de la partida de Lucy, Haiku partió hacia su siguiente actividad pendiente, de la cual Lucy era inconscientemente responsable por su existencia. Lluego de una rápida búsqueda por internet y varios minutos en un taxi, la señorita se encontró en las oficinas donde trabajaba Lincoln.

Esperó por dos cuartos de hora en la sala de espera por su turno, dejando en claro a la recepcionista que su obra necesitaba ser dibujada por él.

Al salir la señora Risas de la oficina de Lincoln, notó de inmediato a Haiku y se apresuró a hablarle.

— Señorita Haiku, que gusto verte por aquí. y sorpresa también, no me esperaba a su majestad en un establecimiento humilde.

—Buenas tardes señora R, también me agrada verla, se le ve bien desde la última vez que la vi, sus rizos están tan deslumbrantes como siempre. —Haiku le pidió la mano a Risas, y le ofreció un beso de cortesía— Su esposo ha de estar encantado.

—Hoy se encuentra más alegre de lo usual, entre esto y el regreso de Lincoln puedo decir que el día ha estado lleno de sorpresas.

—Se puede decir que mi felicidad también viene de una sorpresa. Pero lo que me trae aquí no es nada fuera de lo común. Necesito un trabajo hecho por un experto, sobre un tema que a pocos puedo confiar —Haiku entonces se fijó en la entrada a la oficina de Lincoln—. Considero que Lincoln es él indicado para el trabajo.

—Oh, entonces no te quitaré más tiempo, Lincoln es sin duda un gran artista, estoy segura que cumplirá con lo que pidas. —aclamó Risas mientras abrazaba la carpeta de papeles que cargaba.

Haiku sonrió y se despidió, su expresión mostrando malicia tan pronto como su conocida salió de la escena.

Lo que iba a pedir no era algo puramente propio, sería la adaptación de un manuscrito que una vez se le ofreció a ella como muestra de confianza. Una historia contada por una inexperta, con gran habilidad, pero incapaz de separar del todo la realidad de la ficción.

y cuyos personajes solo podrían ser dibujados a la perfección por aquel hombre de pelo blanco.


Nota de autor: Bueno, tomó su tiempo pero aquí esta el siguiente capitulo, mis agradecimientos al Doc por continuar confiándome en mi para hacer esta historia y brindando su apoyo antes de cada publicación. Ahora que estoy de vacaciones espero poder tener listos dos capítulos mas antes de volver a trabajar.