Hola, hola, Luna de Acero reportándose. El tercer capítulo y vengo cumpliendo como campeona, ahora les toca a ustedes mimarme con sus reviews, kudos, votitos y comentarios, ¿sí? Sean buenos con Lunita, jaja. Nos vemos el miércoles con la siguiente entrega.
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AGRADECIMENTOS ESPECIALES: A la diosa Fa Teufell (FB) a quien le debo la bellísima portada, esta comisión es suuuper antigua, me hizo el dibujo hace un rato largo, yo ya tenía la idea y venía escribiendo las ideas principales, pero recién ahora lo saqué. Gracias, hermosa. Y una dedicatoria especial para todos ustedes, mis lindos seguidores que con paciencia y cariño siguen esperándome. Los amo!
Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen, son del autor Isayama Hajime, el contexto, personalidades y situaciones si son de mi invención, prohibida su reproducción total o parcial sin el debido consentimiento.
Advertencias: Uso del OoC (personalidades diferentes a las canon), lenguaje adulto, palabras altisonantes, original character (personajes originales inventados por mi), sigue el aura sad y un poco de angustia.
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"Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y flaquezas
a causa de la gente que más despreciamos".
Charles Dickens
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Pasaron cinco días hasta que Eren se les apareció en la puerta de la casa con los resultados en la mano y unas ojeras que se notaban claramente a una buena distancia. Corría un feroz viento y Levi se corrió para que ingresara con su valija de mano, la nariz roja y una expresión de tener pocas pulgas.
—Ho-hola. Evan se está bañando, ya vendrá, toma asiento, ¿un té? —Ofreció Levi tratando de dominar los nervios que en cuestión de segundos se habían apoderado de todo su cuerpo.
—Café, si es posible.
—Bien.
Se perdió en la cocina, agradeciendo el tener que hacer algo y rogando porque el niño saliera cuanto antes. Decidió preparar el torrado que llevaba más tiempo que el instantáneo, realmente no quería volver a enfrentar a ese alpha, aunque sabía que no podía huir por más tiempo. Una punzada en el estómago lo hizo apretar los dientes y luego retomó su labor eligiendo las tazas de porcelana más vistosas que usaba para las visitas, que eran muy pocas.
Eren miró alrededor, la casa no era la gran cosa, aunque se sentía ese ambiente hogareño. Sobre el mantel un camino hecho a crochet -seguramente lo habría tejido ese omega-, lo adornaba mientras una frutera llena de manzanas, peras y bananas lo apretaba contra la mesa de roble, algo vieja pero decente aún. Sillas del mismo material con sus correspondientes almohadones hechos de la misma tela que las cortinas que adornaban la única ventana del living comedor con vista al puerto. Una de las paletas de las ventanas estaba semi entornada dejando que el perfume salino de las olas se infiltrara en el lugar al igual que el gorgoteo lejano de las gaviotas. Más allá un juego de sillones algo rústico, con más almohadones de la misma tela terracota y un tapizado aterciopelado en color naranja opaco se destacaba de unas paredes amarillo pastel. Demasiado colorido para su gusto. Se puso de pie para ir a la cocina, se detuvo un momento al ver que en un pilar a la izquierda de la sala había una serie de dibujos infantiles. Seguro serían obras de Evan.
—Si quieres ir a esperar en los sillones, en unos momentos ya estará listo —Dijo Levi dándole la espalda al sentir que se quedaba de pie en el dintel de la puerta de la cocina.
—Es mi hijo —Largó con una dura, acusadora voz y Levi tragó en seco, antes de girarse para enfrentar su mirada enojada. Solo asintió—. ¿Desde cuándo lo sabías?
—Bueno, eh...
—¡Nada de mentiras esta vez! Dime todo, ¿cómo es posible que quedaras preñado? ¿No se supone que estabas tomando los supresores?
—Sí, los tomaba.
—¿Dejaste de tomarlos adrede? ¿Te olvidaste de alguno y no me dijiste?
—No. No fue así.
—¿Entonces, cómo?
—No funcionaron, unos días antes de que viajaras no vino mi celo entonces fui a mi doctora. Ella me pidió una ecografía, yo estaba seguro que todo estaría bien, estaba más asustado de que fuera alguna enfermedad, por... ya sabes, lo que le pasó a mi madre, pero no, estaba embarazado y me desesperé. No lo busqué, yo no esperaba esto, los supresores simplemente no funcionaron. La doctora dijo que si bien hay un 99% de probabilidades, aún queda ese uno por cien-
—¡Sí, claro! ¡Qué conveniente! Hazme un favor y deja de hacerte el mártir que no te queda, sé quien eres. ¿Por qué buscaste esto?
Levi bajó la mirada y suspiró con calma antes de hablar, si es que lo dejaba hablar porque notaba la creciente ira del hombre, era tan palpable como si ardiera en llamas que le soplaban hacia el rostro.
—Te estoy diciendo la verdad.
—Como sea, ya nada se puede hacer. ¿Por qué esperaste tanto tiempo para contarme? ¿Quién te dio el derecho de separarme de mi hijo, eh?
Eren avanzó dos pasos y Levi apretó el repasador entre sus dedos, mientras la tetera pitaba anunciando que el agua estaba hirviendo, apagó la estufa y se giró hacia Eren, tratando nuevamente de contestar sin derrumbarse.
—Fui a verte, para decírtelo, pero... ya sabes lo que sucedió, no ibas a escucharme.
—¡Claro, ahora resulta que es mi culpa! ¿Tenías que esperar un año y medio para volver y contarlo?
—Tenía miedo, y luego tú dijiste que, bueno que-
—¡Deja de echarme la culpa! —Levantó la voz bastante cabreado y Levi miró a un costado al escuchar que el calefón se apagaba.
—Por favor, no hagamos esto aquí, Evan saldrá en cualquier momento. Si quieres gritarme o algo, luego podemos ir abajo o esperar a que él se duerma.
—Eres una basura —Le habló entre dientes—. Maldigo la hora en que me fijé en ti.
Con pesados pasos se volvió hasta el comedor donde esperó sentado a la mesa. El omega aspiró unas bocanadas de aire para calmarse, le dolía mucho el vientre, le dolía mucho el corazón también, pero ya había llorado demasiado en los primeros años, ahora podía sobreponerse, porque era fuerte o al menos lo sería lo que hiciera falta. Terminó de preparar el café y llevó la bandeja al comedor, justo en ese momento escucharon la puerta del baño abriéndose. Levi dejó las tazas de café y el pocillo de azúcar sobre la mesa antes de ir a chequear a su hijo.
Tenía una toalla enrollada en la cabeza y la otra sobre el cuerpo como una capa, puso sus manos sobre las caderas mientras hacía una cara de suficiencia.
—Arrodíllate ante el gran Marshall Evan Patorce.
—No es Marshall, es Maharaja y es catorce.
—No veo que te arrodilles.
—Yo haré que te arrodilles a nalgadas. El padre del Maharaja no se arrodilla porque fue el que gobernó primero.
—¡Oh, vamos, papá!
Levi lo atacó a cosquillas justo sobre su estómago y los costados y se deleitó unos minutos con sus risas traviesas al máximo volumen, quejándose y diciéndole que mandaría a su ejército a castigarlo por tal "importunencia". Al fin lo soltó, le quitó la toalla refregando sus cabellos y lo observó con sentido cariño, el niño ladeó su cabeza intrigado.
—¿Qué sucede?
—Tenemos visitas.
Evan rodó los ojos y se tiró a su cama en peso muerto.
—No quiero ver a Farlan.
—No, no es Farlan, es alguien que quieres mucho.
—¿El hada de los dientes?
—No. Es alguien que conociste hace poco y es profesor en una universidad.
El niño se sentó en la cama como un resorte y lo miró con los ojos abiertos a su máxima capacidad y la boca en una "o".
—¿El profesor Yogurt?
Levi sonrió y asintió, el niño quiso salir como bólido hacia el living pero a tiempo lo atajó para ponerle el pijama antes y secarle un poco los cabellos, luego lo dejó irse. Una vez solo, estiró las toallas sobre la puerta y se sentó en la cama, su sonrisa desapareció por completo dando paso a una expresión de completa desdicha. Solo debía aguantar un poco más, si Eren se había acercado entonces era un buen indicio, después de todo recordaba muy bien lo mucho que deseaba tener hijos, tenía la corazonada que las cosas se encaminarían. Necesitaba que lo hicieran y pronto, no es que dudara de que no podía mejorar su salud, pero existían posibilidades nefastas, aunque fueran una baja probabilidad, y tenía que ser consciente de eso. Había sido su intención que en máximo un mes más viajaran para hacer contacto con Eren, pero la ansiedad de Evan le había ganado de mano.
Apretó el acolchado ante el retortijón que sintió en los intestinos y trató de calmarse, los nervios no ayudaban, sería mejor tomarse otro calmante. Observó la habitación alrededor, la pizarra de corcho llena de los dibujos de su hijo, su acolchado de perritos, sus peluches, sus muñecos y muñecas llenos de ropas coloridas que Evan confeccionaba -porque quería ser modisto-, la biblioteca impecable, porque nunca la tocaba a pesar de que él se desvivía por incentivarlo a que leyera, la ropa desparramada. Se puso de pie para acomodar un poco, era difícil mantener ese lugar de la casa en orden.
Sintió su celular sonando y fue hasta el living, estaba sobre la mesa, sintió la mirada hiriente del alpha que estaba charlando animadamente con el niño pero la ignoró de plano. Atendió a Farlan.
—Hola, Li, estoy en camino, demorado por el tráfico, ya sabes esta hora es un fastidio, todo el mundo tratando de salir del puerto. Llevo algo de pollo y un vino, ¿hay que comprar algo más?
—No, no hace falta nada, escucha, mmm, ¿podemos cancelar? Ha surgido un inconveniente —Levi bajó la voz y se fue a la cocina, Eren lo siguió con la mirada y luego miró a Evan.
—Está hablando con ese otro de nuevo —dijo fastidiado el niño.
—¿Ese otro?
—Ese quiere ser novio de mi papá, pero ya le ha dicho que no varias veces, no entiende. Oh, tal vez deberías decirle tú que no venga más.
—No lo creo, no hay que meterse en las relaciones ajenas, no tengo esa confianza.
—Como sea, ¿vas a quedarte con nosotros, verdad? —preguntó con inocencia, los ojitos brillando esperanzados.
—¿Qué? No, no, eso no será así. Solo he venido para hablar con ustedes. Para contarles sobre los resultados po-
—Eres mi papá, ¿cierto?
—Eh... sí.
—Ya lo sabía, somos muy parecidos, mira mismo color de ojos y de pelo, te lo dije en la universidad. Quiero conocer a mi hermano, ¿nos vas a llevar a tu casa?
—Evan —dijo Levi con tono de advertencia mientras se acercaba al par—, ya hablamos de que hay que ir despacio.
—Ya estoy cansado de esperar —dijo con resolución y miró a Eren con seguridad en su mirada—. Hace mucho que yo quiero conocerte, y ya que hemos perdido tanto tiempo hay que recuperarlo, me debes muchos helados y muchas, muchas charlas. Quiero ser alto como tú, ¿si puedo, no? Ven, quiero que veas los dibujos que te hice, los tengo guardados en una caja, ven, ven —Insistió tirando de su mano.
El alpha se puso de pie y fue con el niño a la habitación, le agradaba su entusiasmo, la verdad no sabía con qué iba a encontrarse, pero al parecer no era tan malo.
La habitación de Evan tenía paredes de color tutti-frutti (al menos eso dijo el pequeño), y un arsenal inmenso de fibras, crayolas, lápices de colores y hojas. Se sentó en la cama y le trajo una caja de cartón algo pesada.
—Para usted, profesor —le dijo con alegría—. Y tengo tres regalos del día del padre que guardé también, ¡PAPÁ! —llamó a viva voz.
Levi apareció con el semblante un poco pálido y acató la orden de buscar esos regalos que Evan había echo con sus manos en esos últimos años.
—¿Te gustan los robots?
—Sí, bastante —Admitió el adulto.
—Menos mal, aquí está, este es un robot guardian, te puede cuidiar el auto, o tu casa, ¿dónde vives? ¿Tienes patio, mascotas? ¿Cuando veré a mi hermano, Ciro? Mira, aquí lo dibujé, aunque no lo conozco, mira, es más bajo que yo porque es más chico ¿no? ¿Tiene seis?
—¡Evan! —Le llamó la atención Levi pero con calma y paciencia—. Respira, luego de una pregunta, debes esperar una respuesta y no atosigar, y no es cuidiar, es cuidar.
—Sí, ya sé, es que hay mucho que conversar, papá. Tú puedes ir a limpiar algo si quieres, estaremos bien, ¿cierto, profesor?
—Sí, estaremos bien.
Levi asintió y salió del cuarto, dejó la puerta abierta por cualquier cosa, fue hasta el botiquín del baño para tomar un calmante y la medicina de ese día. Tenía ganas de acostarse un momento y descansar, pero no iba a ser posible, además había estado seguro que Farlan traería la cena, ahora tendría que pensar qué cocinar. Abrió la puerta de la nevera y evaluó el contenido. Sintió ganas de vomitar y tuve que respirar un par de veces hasta que se le pasó, aunque no del todo. Agarró algunas verduras y una bandeja con un corte de carne molida, haría un pan de carne, se supone que ese era el proyecto para el almuerzo, pero ni modo, no quería pensar.
Se puso en la faena, atento a lo que sucedía en el cuarto, de vez en cuando escuchaba la risa de su hijo, murmullos, sus pasos emocionados golpeteando por aquí y por allá, de pronto comenzó a escuchar la risa de Eren también. Paró de cortar la verdura, sintió un escalofrío. Hacía muchos años ese solía ser su sonido favorito. Mmm, tal vez debería tomar otro calmante, lástima que no había calmante efectivo para otros dolores que no eran corporales. Siguió cortando y una vez que terminó con el armado, lo envolvió en papel aluminio y lo metió al horno. Decidió que una ensalada de papas y huevos sería un buen acompañamiento y prosiguió con su tarea. Cuando terminó con todo ya habrían pasado al menos dos horas.
Decidió darles un poco más de tiempo mientras tomaba su libreta de compras y terminaba de completar la siguiente lista para ir al Mercado Central temprano en la madrugada. Los domingos se trabajaba fuerte y tenía que aprovisionarse bien. Luego puso la mesa, normalmente lo hacía su hijo, pero no quería interrumpirlos, entonces recién les fue a avisar, encontró que en la puerta había una silla que estorbaba el paso y Evan estaba tirando flechas desde su ropero, mientras Eren se escudaba detrás de la cama.
—Quería avisarles q-
—¡Papá, no vengas! ¡Toma esto, villano! ¿No ves que estamos en medio de una guerra?
—Ya veo, bien, que no se alargue mucho porque ya está la cena.
Sonrió de regreso por el pasillo, si había algo que lo llenaba de alegría era ver a su hijo feliz, eléctrico, animado y riendo. Saldrían adelante sin dudas.
Eren fue a lavarse las manos junto con Evan, luego de admitir, con una mano en el pecho, que había perdido ante el cacique Flecha Rápida.
—¡Gané, papá! —Chilló Evan sentándose a la mesa para luego beberse el vaso de jugo casi sin respirar.
—Oye, tranquilo.
—¡Pan de carne, siiii! ¿Sabes, profesor? Mi comida favorita es el pan de carne, mi papá es el mejor cocinador del mundo.
—Eso es porque no has probado otras comidas —Dijo Levi mientras iba sirviendo los platos y el delicioso aroma se desplegaba por la sala.
—Sí, probé, allá en el colegio, Marta me convidó de su emparedado de queso que le hizo su mamá, ¡iugh! Y también Aaron llevó salchichas con puré, un asco. Y McDonald´s que es muy rico, pero mi papá cocina mejor —Continuó parloteando sin despegar los ojos de Eren—. Yo voy a agradecer hoy —Dijo exaltado cuando Levi se sentó a su lado.
—De acuerdo.
—Querido Dios, gracias por cumplir mi deseo de cumpleaños, amén.
—Es verdad, ¿cuándo es tu cumpleaños, Evan?
—El viente de Noviembre.
—Ya veo, ya pasó, que lástima.
—Mi papá me hizo una torta con forma de tortuga, ¿cierto, papá? Muéstrale, muéstrale.
Levi tomó su celular y le pasó a Eren algunas fotos del cumpleaños y un video donde le cantaban y Evan soplaba sus velas todo risas y euforia.
—Te debo el regalo.
—No hace falta —Dijo el niño llevándose un bocado a los labios—, ahora estam afí, esh sufishiente remgalo.
—No hables con la boca llena, mastica, traga y luego sigues.
—Eres un buen chico, Evan —Halagó el alpha adulto.
Eren miró su plato, sintió que se le hacía agua la boca y la nostalgia desplegó sus alas por todo su estómago. Levi solía cocinar panes de carne para él también, que al igual que Evan, en ese tiempo era su platillo favorito, ¿lo habría hecho a propósito? Lo miró rápidamente de reojo, pero Levi estaba concentrado en su plato, se notaba que estaba incómodo, hablaba muy bajo, casi en susurros, como si quisiera pasar desapercibido. Probó la comida, estaba exquisito, sin dudas con el tiempo había mejorado y eso que ya cocinaba bien antes.
—¿Te gusta? —Dijo Evan con la comisura de los labios sucia.
Eren tomó su servilleta y le limpió el rostro.
—Está muy bueno.
—Y claro, lo hace mi papá.
Por lo visto tenían un lazo muy fuerte. Tenía muchas preguntas, muchas dudas, quería saber qué había sucedido durante esos nueve años, pero tiempo al tiempo. Por ahora estaba fascinado con ese niño, hiperactivo, con gran personalidad, y con ese problema de dicción.
—¿Se va a quedar a dormir con nosotros? —preguntó Evan emocionado.
—No, será mejor que busque alojamiento en el centro.
—Pero es tarde, debe estar todo cerrado, ¿cierto, papá? Aquí cierran todo temprano.
—Bueno, pero debe haber algún hotel seguramente.
—Pero lo puede buscar mañana, ¿cierto? No puedes irte sin leerme un cuento al menos y yo me duermo tarde.
—Ya, Evan, deja de presionar. No te preocupes, el señor Jaeger seguramente volverá mañana, o irás a verlo, ya hablaremos.
El niño hizo un puchero y se quedó muy serio, Levi suspiró.
—No hay muchos lugares para quedarse por aquí y los comercios cierran temprano, puedes quedarte en el cuarto de Evan esta noche si gustas —Ofreció el omega con cautela.
Eren se quedó callado unos momentos.
—Bien, supongo que por esta noche estará bien, estoy cansado la verdad.
—¡SIIIIII! —El grito del niño los tomó por sorpresa y Levi apretó los dientes mientras negaba suave.
Luego de la cena Levi lavó los platos, ellos siguieron jugando y finalmente trajeron un colchón de la pieza de visitas porque Evan quería que durmiera en su habitación. Levi acomodó la cama mientras Eren tomaba un baño y trató de darle algunas recomendaciones al pequeño, aunque presumía que serían en vano.
—No lo atosigues, sé que estás contento, pero el señor Jaeger está cansado, ¿entiendes? —Luego se acercó y se sentó en la cama mientras acariciaba su cabeza—. ¿Estás contento?
—Super ultra contento.
—Eso es bueno. Bien, iré a descansar, tenemos que levantarnos temprano para ir al Mercado Central.
—Oowww —Se quejó el niño, justo en ese momento Eren ingresó al cuarto, más refrescado y en pijama.
—Bien, los dejo, te despertaré a las cinco.
—¿Tan temprano? Si es sábado —Preguntó Eren, mientras estiraba la toalla usada sobre la puerta de la habitación.
—Sí, es que tengo un par de verdulerías y bueno, tengo que hacer las compras para el fin de semana, se vende mucho y para elegir lo mejor hay que ir temprano.
—¿No puedo quedarme con el profesor? ¿Por favorcito?
Levi suspiró y miró a Eren.
—A esa hora es probable que estemos durmiendo plácidamente, yo soy de levantarme temprano, pero no tanto. ¿A qué hora sueles regresar?
—A las nueve de seguro ya estaré aquí.
—Puedo esperar hasta esa hora —Aseguró Eren y Evan lo miró sonriendo como el gato de Cheshire.
¡Qué problema! Si bien Eren parecía confiable lo cierto es que habían pasado diez años, ahora era un hombre desconocido,¿estaría bien dejarlo a cargo de su hijo mientras él no estuviera presente? Se refregó los dedos nervioso, su instinto revolviéndose.
—Lo cuidaré bien, además lo más probable es que estemos dormidos hasta que llegues —Alentó Eren, con una actitud muy diferente con la que había llegado, decidió colaborar con esto.
—Bueno, está bien. En la cocina... en el estante de arriba están las cosas del desayuno y la merienda, leche en polvo, café, té en hebras, azúcar, tazas, y abajo lo de almuerzo y cena. Evan también puede indicarte, sino simplemente me llamas, tengo un solo juego de llaves así que te avisaré antes de irme así cierras.
—De acuerdo.
—Bien —Se acercó a Evan y le dejó un beso en la coronilla—. Buenas noches, mi campeón.
—Buenas noches, papi.
—Hasta mañana, señor Jaeger.
—Sí, hasta mañana.
Al fin pudo relajarse e irse a su habitación, ya no daba más de tensión, cansancio y dolor. Se durmió pronto, tuvo algunas pesadillas y finalmente se despertó cinco minutos antes de su alarma, como siempre. Se dió un baño y se puso su pantalón de mezclilla que usaba para el trabajo, una remera oscura mangas largas y tomó su bolso con el dinero, los guantes, y el delantal. Cuando entró a la habitación de Evan cedió a una sonrisa, ambos, adulto y niño, dormían con el pie derecho fuera de las colchas y los brazos por encima de la cabeza. La genética no se podía negar.
Tocó el hombro de Eren hasta que se despertó y le dió las llaves para que pusiera el seguro cuando se fuera. Luego calentó la camioneta rastrojera que tenía y se dirigió al mercado, ya iba diez minutos retrasado. Si bien nadie lo apuraba sentía angustia de haber dejado a Evan, por lo general siempre lo acompañaba, más dormido que despierto en el asiento del copiloto, de hecho allí tenía sus mantas y libros para colorear y entretenerse hasta que él se desocupaba.
Fue a los puestos conocidos, la mayoría ya le tenían separada la verdura y la fruta. Eligió algunas cosas más de estación, siempre seleccionando las mejores y más vistosas, compró varias bandejas de huevos y al fin pudo salir. Cuando llegó a la primera verdulería, la de zona sur, su empleado ya estaba esperándolo. Lo saludó con cortesía y entre los dos bajaron los cajones nuevos, los huevos, limpiaron el lugar con rapidez, sacaron lo que estaba pasado y lo dejaron a un costado por si alguien quería aprovecharlo. Luego le dejó algo de cambio y se fue a la segunda en zona Oeste, esa era más pequeña, pero le estaba yendo bastante bien. Volvió a repetir el ritual y sintió los consabidos tirones en su estómago bajo, que lo hicieron detenerse un momento para tomar aire.
—Levi, ¿estás bien? —Preguntó Sasha, su empleada.
—Sí, todo bien, estoy cansado esto es todo.
—Es hora de tomarte unas vacaciones.
—Sí, lo pensaré.
Y por último llevó el resto a la verdulería que estaba a tres cuadras de su casa, la que fue la primera con la que había comenzado todo. Habló con su empleado Miguel y le pidió que llamara a su primo Richie, quien a veces les daba una mano, porque él era probable que estuviera ocupado ese día. Luego retornó a su hogar, eran las nueve y cuarto para entonces.
Cuando llegó Evan se estaba lavando los dientes y Eren ya había puesto la tetera y estaba impecable con un conjunto muy fino, como era de esperarse para una persona de su estatus. Una vez que Evan salió, se volvió a bañar, pero una ducha rápida, para unirse en el desayuno.
—¿Dijiste que tenías una verdulería? —Consultó Eren untando una tostada con manteca.
—Tenemos tres —Soltó con orgullo Evan con la cara llena de migas y un bigote de chocolatada.
—¡Vaya, eso es mucho!
—Sí, nos ha ido bien los últimos años, las tres trabajan muy bien, pero es mucho trabajo, estaba pensando en vender una, me han hecho una buena oferta.
—Podrías poner una verdulería cerca de la casa del profesor Yogurt —Dijo Evan contento, solo le faltaba una colita detrás agitándola cual cachorro feliz.
—Mmm, ya veremos. Por cierto, fue una sorpresa que fueras profesor, siempre pensé que ibas a trabajar para Maleck S.A. —Luego se arrepintió de lo que había dicho, después de todo no era lo correcto meterse en vida ajena, aunque recordaba perfectamente cuando Eren le decía que no le gustaba enseñar.
—Bueno, era lo que quería hacer pero luego... me casé y decidí darle una oportunidad a la ciudad, luego Mikasa me ofreció una suplencia en la Universidad Estatal y no sé, de alguna manera me terminó interesando el puesto. Hice un par de contactos y me ofrecieron un puesto muy conveniente con algunas pocas horas y luego cuando quise acordar estaba totalmente abocado. Talo vez tenías razón y yo tenía destreza para enseñar a otros.
—Claro.
—Papá,no estás comiendo nada —Recriminó Evan y frunció el ceño.
—No me siento muy bien del estómago, pero desayuné bien.
—Por lo visto te cuida mucho.
—Sí, es insoportable.
—¿Viste lo bien que lo he cuidado, profesor? —Soltó con orgullo el pequeño y Eren se rió brevemente.
—Sí, ya veo, buen trabajo.
—Gracias, me da mucho trabajo, descuida mucho su salud ¿sabe?
—Evan, ya basta, el único que da trabajo aquí eres tú.
—¿Le diste de comer a Michi?
—Sí, está gordo y sano.
—Michi es un gato —Le explicó al alpha—. Es uno atigrado, YO lo rescaté de las garras de la morte.
—Si, lo rescataste, pero el que debe limpiar sus porquería y darle de comer soy yo.
—Es una obra de bien, eso dice mi maestra de la escuela —Siguió contando Evan e ignorando a su papá omega.
Luego de comer, Evan jugó un poco más con Eren y luego le dió modorra y se durmió un rato.
—Es la primera vez que lo veo dormir siesta, por lo general tiene demasiada energía. Por eso va a clases de natación, también es porque se aburre mientras yo trabajo.
Levi le alcanzó un café a Eren que ya había acomodado la valija para retirarse al centro de la ciudad y buscar alojamiento, aceptó la taza y tomó un sorbo en silencio, como si estuviera meditando lo siguiente a decir. Levi estaba nervioso de nuevo, y se sentó en el sillón de un cuerpo al costado.
—Necesito fumar.
Volvió a ponerse de pie, abrió la ventana de par en par y la brisa marina entró con fuerza hinchando las cortinas de la sala. Fue a buscar un pocillo para improvisar un cenicero.
—¿Puedo aquí?
—Sí, está bien.
Eren encendió su vicio y luego de un par de secas lo miró con seriedad. "Aquí vamos de nuevo", pensó, Levi.
—Voy a quedarme una semana —Avisó con cautela—. Quiero compartir con Evan, conocernos más, si no te molesta.
—No, para nada, siempre que pueda tenerlo a la vista, solo por... precaución, espero entiendas.
—Sí, lo entiendo. Luego, cuando vengan las vacaciones de verano, quisiera que fueran a Paradis, yo debo terminar unos trabajos y tengo exámenes que tomar y asesorías, pero no quiero que mi trabajo interfiera en la relación que quiero tener con él, y ya que finalizará el período escolar...
—Ya veo, bueno, yo puedo arreglar los asuntos aquí, pero no por mucho más de un mes y aún así de tanto en tanto deberé regresar, pero quiero que sepa que colaboraré en todo lo que pueda para que ustedes compartan tiempo.
—¿Qué haremos? ¿Una mediación con abogados? O...
—Mire,yo creo que, a pesar de los problemas y los malos entendidos, prefiero evitar los ámbitos legales. Podemos ponernos de acuerdo hablando, creo. Ya le dije que no tengo intención de interferir.
—¿Y con respecto a la manutención?
—Actualmente no estamos necesitando ayuda, si usted se siente en la obligación, le recomiendo que abra una cuenta y deposite allí para Evan, luego cuando él cumpla la mayoría de edad podrá usarlo en sus estudios o ya verá.
—¿Realmente no están necesitando nada?
—No, estamos bien económicamente. Si es bueno que sepa que Evan tiene dislexia, pero desde pequeño no hablaba y cuando lo hacía lo hacía muy mal, realmente ahora es algo leve a como ha sido desde un principio —Eren escuchaba atentamente la explicación—. Fui a varios especialistas y no se ponían de acuerdo con el diagnóstico, a los tres dijeron que era un trastorno del espectro autista, pero había muchas cosas que no coincidían con eso, porque me puse a investigar. Hicimos una segunda evaluación cuando cumplió cuatro, mientras tanto ya había comenzado un tratamiento con fonoaudiología y una psicóloga. A los cuatro descartaron el autismo y dijeron que era un trastorno del habla debido a que tenía un déficit de atención con hiperactividad. Fue... complicado, sus jornadas eran muy intensas, dormía de tres a cuatro horas cuando mucho. Oh, pero se ha esforzado mucho por mejorar,para cuando entró al kinder ya hablaba mucho mejor, socializar con otros niños le ayudó mucho, tomó una medicación en ese tiempo que normalizaba un poco su hiperactividad, al descansar mejor se desempeñaba más adecuadamente en el colegio. Desde entonces ha ido mejorando y mejorando, le cuesta mucho, pero ya no es tan notable. Por lo general se traba más cuando está nervioso o exaltado y como verás se exalta con facilidad.
—¿Sigue haciendo tratamiento?
—Sí, solo con la fonoaudióloga, tiene dos sesiones por semana, cuesta que haga las tareas y que preste atención pero en general lleva bastante bien la escuela. Cada que puedo hablo con sus maestras, por ahora está todo bien.
—Ya veo, bueno, cuando vayan para allá puedo conseguir otra profesional o tal vez en la clínica de mi padre podemos hacer una nueva evaluación.
Levi hizo un mohín de disgusto con la boca que no pasó desapercibido para Eren.
—Le pido sea cauteloso, si fuera posible, no le diga nada a sus padres aún.
—¿Por qué insistes en eso? Yo no le escondo nada a mi familia y mucho menos con este asunto tan delicado e importante.
—Mmm.
—¿Me puedes decir qué rayos sucede con mi padre?
Levi se quedó en silencio mirando un algún rincón del suelo.
—Solo prefiero ser cauteloso, eso es todo.
—Como sea, una vez que ustedes viajen allá, veremos como hacer, aún hay muchos temas que arreglar, pero ya tendremos tiempo —dijo poniéndose de pie.
Levi lo acompañó hasta abajo y cuando salieron vieron llegar a una mujer mayor, un poco regordeta, con un rodete en el cabello y el rostro algo rojo.
—Buenas tardes, Mercedes.
—Levi, ¿cómo estás? Vengo de visitar a mi hermana. ¿Y este apuesto caballero?
—El señor Jaeger.
—El padre de Evan —agregó Eren y la mujer abrió grande sus ojos, mientras Levi quería que se lo tragara la tierra.
—¡Oh,santo cielo! ¿Es usted el padre del solcito?
—Sí, bueno, el señor Jaeger tiene que buscar alojamiento en el centro, así que...
—Oh, pero yo tengo un cuarto qu-
—Sí, pero busca algo temporal, solo se quedará una semana.
—¿Usted renta un cuarto? —Preguntó Eren inmiscuyéndose.
—Así es, señor. Es de primera, normalmente el alquiler es mensual, pero si usted es de la familia puedo hacer una excepción con todo gusto. Ahora que me fijo mejor usted es calcado al solcito, son dos gotas de agua.
—Sí, bueno, ¿no prefiere chequear en el centro?
—¿Dónde queda la habitación?
—Venga, pase, es por aquí —dijo la mujer abriéndose paso, Eren miró a Levi con duda.
—Ella es la dueña de este lugar, le rento a ella el primer piso y ella vive en planta baja, a veces cuida a Evan también.
Con la explicación lo siguiente fue seguir a la mujer que entró a su casa a traer un manojo de llaves para abrir una habitación independiente en planta baja que tenía un baño en suite. Estaba un poco lleno de polvo, pero tenía lo necesario.
—¿Qué le parece? Le haré un buen precio —dijo la mujer sonriendo—, y si quiere puedo hacerle el almuerzo y la cena también.
—Sí, me parece bien, de paso estaré cerca de Evan.
—Ah, que alegría, él no paraba de hablar de su papá —Soltó la mujer y Levi la miró con seriedad pero no captó la indirecta—. Es un niño tan lindo y bueno, seguro se cría alto y apuesto como usted.
—Bueno, yo debo ir al centro a chequear los locales —avisó Levi para cortar la incómoda charla—. Mercedes, ¿te quedas con Evan?
—Yo puedo quedarme, una vez que me acomode —Ofreció el alpha.
—Bueno, está bien. Si puedes despiértalo a las cuatro y a las seis lo buscaré para llevarlo a natación. Él ya sabe armar su bolso.
—Entendido.
Levi fue con Mercedes afuera y le pidió que por favor no fuera indiscreta, que el padre de Evan recién estaba conociendo el lugar y al niño y que estuviera atenta a su casa, luego partió.
Se subió a la camioneta y sintió que las tripas le dolían. Debía tranquilizarse, todo estaba saliendo bien. Le contestó el mensaje a Farlan que le preguntaba si podía ir a darle una mano con la verdulería de zona oeste y arrancó el motor.
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By Luna de Acero.-
