Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Muy bien. Aquí han pasado cosas raras (Luna mira a sus lectores con seriedad). La primera, que todo el mundo se enfandó cuando Carla llamó verdulero a Levi. Al parecer por desconocimiento de esta autora (o sea sho) el sustantivo "verdulero" resulta ser una gran ofensa en la mayoría de los países de habla hispana, pero les digo una cosa? En Argentina no. O sea, una persona que vende verduras, ¿no es un verdulero, acaso? Está bien, Carla lo dijo despectivamente, pero la palabra verdulero en sí, yo no la encuentro ofensiva, Levi vende verduras...

Bueno, vamos con la segunda cosa rara y que me ha dejado la boca redonda como una dona. TODO el mundo se ofendió cuando Eren le contó a sus padre sobre la existencia de Evan...

Khastapasandaaaaa? No entiendo la molestia. Primero, Eren le había dicho a Levi que le contaría a sus padres ni bien pudiera confirmarlo con un ADN, es verdad que Levi dijo en varias ocasiones que no quería que Grisha supiera, aún. Pero lo cierto es que nunca aclara el porqué, Eren no es adivino, además confía plenamente en sus padres que siempre estuvieron para apoyarlo y ayudarlo. SON SUS PUTOS PADRES! Desde su punto de vista no tiene porqué ocultarles una información valiosa como esta. Además necesita averiguar algunas cosas y debe hablar con ellos. Nuevamente les pido se pongan en sus zapatos, pues incluso yo hubiera ido corriendo a contarle semejante evento a mi familia, ¿qué motivos tiene Eren para dudar de ellos? Él no conoce la verdad, y ustedes tampoco aunque ya se la van oliendo, en este capítulo comenzaremos a conocer qué carajos pasó, qué hizo Grisha y porque Levi no lo puede ni ver. Hasta que eso no se aclare, no veo que Eren haya tomado una mala decisión. ¿Qué tenía que hacer? ¿Esperar un día antes que Evan llegara a Paradis y recién soltar la sopa? Por otra parte, Eren está super orgulloso y feliz de que Evan exista, es normal querer contárselo al círculo más íntimo y de mayor confianza. Así que simplemente relájense un poco.

Tercera cosa rarísima, la sugerencia de que Farlan se enamore de Eren, lo leí en un review y dije ¿khaaaa? Y luego lo leí en otro review y en otro y en varios comentarios y me quedé como WTF? Pero bueno, no está tan mal, ¿no? Farlan tranquilamente podría amar a Levi y a Eren, después de todo, todos nosotros lo hacemos, ¿cierto? Bueno, ya veré qué hago con esto. En el párrafo en que Farlan observa a Eren, tal vez transmití las cosas mal, nuestro hermoso y cero tóxico chico rubio estaba impresionado de la belleza natural de Eren (¿quien no?) y se sintió un poco intimidado por él, después de todo sabe que esa página en la historia de Levi aún no se ha resuelto adecuadamente. Piensen en esto, están con alguien, lo aman y de pronto aparece el/la EX que es más besho que un ángel bajado del cielo, con una mano en el corazón ¿no se sentirían un poquitito ansiosos siquiera? Es una reacción natural. Para Farlan hubiera sido más fácil despreciarlo si era una mala persona, o era desagradable, sin embargo se encontró con todo lo contrario. En resumidas cuentas, está un poco temeroso. Cuando dice "Ya, corazón no te exaltes" (o algo como eso) lo dice porque él siente un poco de temor, que los sentimientos de Levi y de Eren reconecten en algún momento. Bueno, ya lo aclaré, sin embargo ustedes me han dado muchas ideas muy buenas y creo que las voy a ejecutar, así que... es culpa de ustedes.

Aclarado estos asuntos, igual siéntanse libres de enojarse, patalear, reírse o llorar, no les estoy diciendo que tienen que ver las cosas como yo, después de todo esta historia es un regalo de mi parte hacia todos ustedes, y cuando a alguien le regalan algo es libre de usarlo a su antojo, así que solo les entrego mi visión de estos puntos, sin embargo no les estoy diciendo que ustedes deban pensar igual, pueden seguir creyendo que Eren es un cretino, que Farlan se está enamorando de él (me sigue sorprendiendo esto, en serio, jajaja) o que a nadie deberían tratarlo de verdulero, somos una sociedad libre.

Una última cosa, Farlan es un amor, hasta yo quiero uno así en mi vida, pero el fic es Ereri y así se va a mantener. ¿Por qué me pasa siempre lo mismo con Farlan? Jajaja, ¿lo hago demasiado lindo? No sé, es que me gusta mucho este personaje.

Disfruten la nueva entrega, los amo!


Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen, son del autor Isayama Hajime, el contexto, personalidades y situaciones si son de mi invención, prohibida su reproducción total o parcial sin el debido consentimiento.

Advertencias: Uso del OoC (personalidades diferentes a las canon), lenguaje adulto, palabras altisonantes, original character (personajes originales inventados por mi), sigue el aura sad y un poco de angustia.


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"Las cosas de las que uno está completamente seguro nunca son verdad.

Ésa es la fatalidad de la fe y la lección del romanticismo."

Oscar Wilde

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Levi fue a arropar a Evan y luego regresó. Los tés ya reposaban en la mesita ratona frente a los sofás, Farlan estaba con su celular anotando algunas cosas y con la laptop delante buscando cierta información. Se sentó a su lado y lo observó en silencio. El rubio estaba con mucho trabajo, porque quería acompañarlo a Paradis y le urgía dejar todas las cosas listas antes de hacerlo, por lo cual estaba trabajando más de la cuenta.

—Ya termino —Le dijo mientras lo miraba con cariño.

Levi tomó su taza y bebió la infusión caliente y perfecta, Farlan había aprendido como le gustaba. Se quedó mirando el líquido y los haces de vapor saliendo del mismo. Estaba un poco inquieto, si bien el último chequeo indicaba que todo estaba en orden y que su cuerpo estaba sanando según lo esperado, los dolores no parecían aminorar. El doctor le había dicho que tal vez podía ser un reflejo, nervios, estrés, no era para menos con todo lo que había sucedido últimamente y además la fecha del viaje acercándose, pero lo cierto es que estaba de mejor ánimo, más seguro, más tranquilo.

—Me temo que no podré acompañarte todo lo que quiero —susurró Farlan, como estaban acostumbrados a conversar a esas horas—. Ese caso de la viuda... voy a tener que volver aunque sea una vez, aunque Sara me ayudará y se hará cargo mientras yo no esté.

—Hey, ya te lo dije, no quiero que pongas en peligro tu estudio ni tu reputación. Vamos a estar bien.

Farlan detuvo su tipeo y lo miró significativamente, acarició una mejilla de Levi y suspiró.

—Debo estar con ustedes, no me apartes. ¿Crees que no te conozco? Siempre eres gentil y tiendes a soportar todo tu solo, pero ahora estoy a tu lado, no quiero que hagas esto sin un apoyo. No me lo pedirás, lo sé, tampoco hace falta, en este momento me necesitan más que nunca y no voy a fallarles, ¿entiendes eso?

Levi tomó su mano y besó su palma, asintió en silencio. Esa era una de las cualidades que lo habían enamorado de él, Farlan era perceptivo, con solo mirarlo un poco sabía de antemano si algo lo estaba molestando, si algo le dolía o si simplemente necesitaba su espacio. Estaba tan agradecido a Dios, la vida, el universo o la fuerza que fuera que había puesto a ese bendito hombre en su camino.

Al principio lo rechazó varias, no, muchísimas veces. No quería darse otra oportunidad en el amor, además notaba lo mal que se ponía Evan cuando el abogado intentaba cortejarlo. Sin embargo no contaba con que fuera tan persistente, eventualmente fue cayendo en las redes de su amabilidad, de su hermosura, de su gentileza. Además era un momento muy difícil de su camino, recién le habían diagnosticado cáncer en los intestinos y estaba desolado, vulnerable. Su madre había muerto de cáncer al útero cuando él tenía quince y de repente todos los demonios del pasado se habían materializado y lo estaban atormentando.

Buscó asesoramiento legal, para ver de qué manera podía proteger a su niño, cómo podía hacer para segurar su futuro y con qué problemas podía encontrarse de volver a contactar al padre biológico de Evan. Se sentía tan perdido, agotado de sacrificarse y sufrir, de cargar con tantas penas. Fue cuestión de tiempo para dejarse abrazar, para dejarse amar y hoy podía decir que no estaba arrepentido, Farlan era una presencia indispensable en su vida. Aunque aún le dolía mucho que Evan lo rechazara, no iba a obligarlo, de hecho el año pasado se habían alejado un par de meses debido a los berrinches de Evan.

Ese lapso fue difícil, no paraba de pensar en él, de extrañarlo, de buscarlo con la mirada. Anduvo distraído, deprimido y aún más cuando sintió los dolores ya conocidos y los estudios le anunciaron que se había reactivado ese mal. Trataba de fingir ante Evan que a pesar de sus esfuerzos se daba cuenta que algo no estaba bien, fue el mismo niño el que le pidió que lo llamara, que prometía que no lo haría renegar. Evan era muy terco, pero tenía un gran corazón. Esa misma noche marcó a su casa y hablaron un largo rato por teléfono. Farlan se apareció al otro día, con una barra de chocolate enorme para Evan y un ramo de flores tan grande que apenas lo podía sostener con las manos.

A partir de entonces Evan lo toleró un poco más, sin embargo el niño estaba cada vez más y más obsesionado con su padre biológico. Levi tampoco iba a esperar más tiempo, si bien el cáncer estaba retrocediendo, y mucho más rápido de lo esperado, sabía que nadie vivía para siempre y que por el bien de Evan debía arreglar todo ese asunto antes de que ocurriera una fatalidad, pues uno nunca estaba a salvo de lo que el destino deparaba. Y Farlan aguantaba todo, nunca le reclamaba, nunca se quejaba si por algún motivo le cancelaba o tenían que posponer sus encuentros. No podía estar más agradecido.

El rubio terminó con su trabajo y cerró todo, agarró su taza y se recostó contra el respaldar del sofá, levantó su brazo para que Levi se acurrucara contra él y lo besó en la mejilla.

—Eren era diferente de lo que había imaginado —dijo de pronto y Levi enarcó una ceja.

—¿Qué habías imaginado?

—Bueno, nunca me hablaste demasiado, así que yo creí que era un idiota, con ínfulas de niño rico y nariz ganchuda de bruja.

Levi sonrió, sabía que lo último era una broma porque Farlan había visto la foto de Eren que Evan tenía en su cuarto.

—¿Ya hablaste con él?

El omega se quedó en silencio mirando su taza y luego le devolvió la mirada.

—No tienes nada de qué preocuparte.

—¿Preocuparme? ¿Qué dices? ¿Crees que estoy preocupado? —Levi no dijo nada y siguió bebiendo en silencio, ¡caray! ¿Tanto se le notaba?

—Estamos juntos y te amo —dijo de repente el omega, el abogado sintió que el pecho se le llenaba de luz, Levi no era muy romántico, pero a veces podía decir un par de palabras y lo desarmaba por completo.

—Lo sé, yo también te amo, no tienes idea cuánto. Saldrá todo bien, ya lo verás. ¿Mañana es el acto de fin de curso de Evan, cierto?

—Sí.

—¿Ya retiraste su uniforme de la tintorería?

—Sí, lo hice ayer por la tarde. Está muy ansioso, va a salir bailando con sus compañeros, estuvo ensayando hasta antes que llegaras.

—¿Sabes? Mientras estabas sacando el pollo del horno Evan me dijo que me consideraba un muy buen amigo —Ambos se miraron y sonrieron—. Casi me hizo llorar.

—Deja de consentirlo tanto.

—¿Por qué no? No seas aguafiestas. ¿Te pone celoso?

—Ni un poco.

—Sí, estás celoso.

Farlan se acercó y se besaron con dulzura, se miraron profundamente.

—Ustedes me hacen feliz.

—Y tú a nosotros.

—Oye, ¿quieres que me encargue de los pasajes y eso?

—Estaba pensando que sería mejor ir en la camioneta, prefiero tener mi propia movilidad allá.

—Estuve averiguando sobre una casa que alquila un amigo mío, me hará un buen precio. Creo que será mejor que ir a un hotel.

—¿Dónde queda?

—Me dijo que el barrio De la Rosa, por la zona oeste, ya le pediré la ubicación exacta, ¿conoces?

—Sí, es una linda zona. Pásame la ubicación cuando hables con él, por favor.

—Ojalá podamos llegar a un acuerdo. Dios, estoy fulminado.

—¿Quieres un masaje en la espalda?

—No tienes idea.

—Bien, terminemos y vayamos a mi cuarto.

—Levi...

—¿Mmm?

—Sé que tienes muchas cosas en tu cabeza y todo, pero... luego de este viaje, a mí me gustaría que habláramos sobre ir a vivir juntos.

El omega lo miró sorprendido y con atención.

—Lo estuve pensando mucho, después de todo ya hace un tiempo que vamos y venimos y creo que las cosas con Evan están mejorando notablemente. Claro, hay que preguntarle, no pasaré por encima de lo que él quiera, sin embargo... Podríamos ver una casa, con patio grande, incluso podríamos tener un perro, o más gatos, no sé, ¿tú qué opinas?

Levi sonrió y pensó unos minutos antes de responder.

—Si Evan está de acuerdo, a mí me gustaría.

Farlan lo apretó contra su cuerpo y largó un suspiro porque estaba temeroso que le dijera que no, o que era muy pronto. Lo cierto es que él quería que fueran una familia cuánto antes. Claro que a veces fantaseaba con la posibilidad de darle un hermanito a Evan, aunque no estaba seguro que la salud de Levi lo soportara ahora. Pero en hipotético caso, una vez que declararan completamente sano a su novio... ¿por qué no? Amaría poder tener un hijo con el hombre que había elegido, que Evan no estuviera tan solo y tuviera alguien más para compartir sus días. Podía soñar con eso, se lo iba a permitir.

Cuando menos acordaron llegó el día de partir. Estuvieron hasta último momento cargando la camioneta con las valijas, víveres y algunas cosas que iban a necesitar. En un principio la planificación era para ir por un mes completo, aunque era seguro que Levi y Farlan tendrían que volver esporádicamente para verificar sus respectivos negocios. Evan había estado conversando con Eren durante todo ese tiempo. Se escribían, se llamaban, se mandaban fotos, se notaba que entre ellos las cosas estaban más que bien. También había conversado con Levi una que otra vez, sobre todo para saber sobre la salud de Evan, cómo estaba terminando su ciclo lectivo en la escuela, cómo iban las terapias con la fonoaudióloga, y asombrosamente no habían discutido en absoluto. Incluso Eren mandó una encomienda con algunos jueguetes, ropa y un dibujo que su hijo Ciro había hecho para Evan.

Partieron a la madrugada, Farlan ya había hecho los arreglos para que pasaran esos días en la casa de su amigo en el barrio De la Rosa. Se colocaron los cinturones de seguridad y Levi arrancó. Evan iba durmiendo en el asiento de atrás, bien tapado porque hacía frío cerrado para entonces. Farlan había cargado un termo con café y le iba dando charla a su novio durante el trayecto. Si el ómnibus demorada cerca de seis horas, en la camioneta llegaron en menos de cinco. Para antes del mediodía ya estaban arribando a la ciudad.

Farlan puso el GPS para que los guiara a la casa. Levi no le había confirmado a Eren dónde iban a quedarse, por un tema de seguridad más que nada y porque ya sabía que Grisha y Carla estaban al tanto de la existencia de Evan. Tenía que manejarse con mucho cuidado. Especialmente porque Evan quería conocer a sus abuelos a toda costa, sin embargo Eren le había dicho al niño que lo harían a su momento. Agradeció que no los hiciera hablar por teléfono y Eren aceptó no decirles a sus padres el día que llegarían. Una vez allí ya arreglarían como hacer el encuentro. Si por él fuera prefería evitarlos, pero sabía que era mejor que todo se diera mientras él pudiera estar presente, además no estaba solo y no era el mismo chico tímido y manipulable de ese entonces.

La noche anterior Eren estaba bastante nervioso. Miró a su hijo menor armando un rompecabezas en completo silencio y tranquilidad sobre su mesita de madera y rememoró la conversación con sus padres cuando regresó de Puerto Olimpia.

—¿Esto es algún tipo de broma, Eren? Porque si es así te diré que es lo peor que haz hecho hasta ahora, muchacho —dijo su padre con voz profunda mientras lo miraba con seriedad.

—No es una broma, aquí están las pruebas —Y a continuación dejó los estudios de ADN sobre la mesa.

Su madre estaba pálida, muda, mirando fijamente un punto en la mesa.

—Necesito que me respondan algunas cosas.

—¿Qué cosas? Te lo dijimos todo en su momento —Se impuso su padre mientras revisaba los estudios y su semblante se volvía más y más terrible.

—¿Ustedes sabían que Levi estaba esperando un hijo mío?

—¿Por qué piensas que lo sabíamos? —Respondió su padre con otra pregunta y evidente molestia.

—No los estoy acusando de nada, solo quiero saber qué fue lo que ustedes hablaron con él ese día.

—Ya te lo habíamos dicho, ese chico vino aquí y pidió una suma exorbitante de dinero para irse y desaparecer de tu vida. Yo acepté, hice la transferencia y eso fue todo.

—No tiene mucho sentido —dijo Eren en voz baja.

Su madre entrelazó sus dedos y frunció el entrecejo pero siguió sin participar de la conversación.

—¿Qué cosa no lo tiene?

—Si Levi quería sólo el dinero, ¿por qué conformarse con una suma como esa? Ustedes no lo sabían pero... antes de irme prometimos casarnos a mi regreso.

El matrimonio miró a su hijo completamente sorprendidos.

—¿Qué?

—Yo iba muy en serio con él, se los dije cuando lo traje a casa.

—¿Sabes? No me gusta el tono en el que te estás dirigiendo a nosotros, hijo —Sentenció su padre y tiró sobre las mesa los papeles de ADN, para luego sentarse—. No sé que tipo de respuestas estás buscando. Hicimos lo que creímos mejor para tu bienestar, y si las cosas se hubieran dado ahora hubiera hecho lo mismo de nuevo. A fin de cuentas una persona corriente siempre será una persona corriente. El amor deslumbra al principio, ¿luego qué? No tenían cosas en común, ibas a cargar con una persona que no tiene sentido de progreso, iba a estar bajo el ala de tu protección de por vida, un lastre, un ancla.

—¿Mamá fue un ancla para ti?

—¡Más respeto, Eren! No compares a tu honrada madre con ese tipejo. Además ella tenía su propia herencia.

—Levi tiene tres prósperos negocios en donde vive actualmente, y solo para que sepas cuando hablábamos de un futuro él siempre dijo que no quería dejar de trabajar. Crió a nuestro hijo por sus propios medios, como ya ves, sin ayuda de nadie.

—¿Lo ves?

—¿Qué cosa?

—Otra vez está sucediendo lo mismo. Nadie te va a amar más en este mundo que nosotros, Eren. ¿Quienes estuvieron a tu lado todo este tiempo? ¿Quienes te apoyaron y te tendieron la mano cuando él se fue dejándote atrás sin más explicación que su desmedida ambición? ¿Lo recuerdas? —Eren se relajó y bajó la mirada, Grisha aprovechó eso—. Nosotros estuvimos, estamos, estaremos siempre para ti. A mí sinceramente me importan tres cuernos sus motivos, solo sé que lastimó a mi amado hijo y no le importó nada en absoluto. Y sin embargo, allí vas, hablas un poco con él y vuelves nuevamente con un cuchillo en la boca dispuesto a defender a ese infame. ¡Qué decepción!

—No lo estoy defendiendo, papá, deja de victimizarte. Solo estoy tratando de entender.

—Bueno, ¿lo has visto o no?

—Sí.

—¿Hablaste con él?

—Un poco.

—Ya te hemos dicho nuestra verdad, si tienes más dudas búscalo de nuevo y pregúntale, que él explique porque hizo lo que hizo, ¿acaso no te ha dicho porqué actuó así?

Grisha sintió que su cuerpo se tensaba, Eren volvió a bajar la cabeza y se sintió triunfal de nuevo. Entonces el verdulero aún no le había contado todo, y aunque lo hiciera, Eren no podría creerle, y si lo hacía él se iba a encargar de reescribir la historia de ser necesario, además no tenía pruebas que lo incriminaran.

—¿Podemos conocer a Evan? —preguntó su madre mirándolo muy afectada, Eren se sorprendió de verla tan emocionada.

—A su momento lo harán.

—"¿A su momento?" —preguntó Grisha—. ¿Qué quieres decir con eso?

—Ellos vendrán a Paradis más adelante.

—¿Dónde están ahora?

—Se los contaré cuando se pueda.

—¿Pero qué mierda es esa, Eren? —Se alteró su padre—. ¿Ahora nos escondes información?

—¿Por qué es tan importante saber, papá? Lo sabrán cuando tengan que saberlo, no quiero atosigar a mi hijo con miles de personas nuevas en su vida, es un niño, quiero que las cosas sean graduales, quiero fortalecer mis vínculos con él y luego incorporaremos al resto de la familia.

—¡Qué absurdo! Esconder al niño así.

—No lo estoy escondiendo, lo estamos protegiendo. Esto es un cambio enorme, incluso para mi, no me imagino para él.

—Está bien, hijo —Tomó la palabra Carla—. Que sea cuando tú decidas, pero espero sea pronto porque de verdad quisiera... estrecharlo en mis brazos.

Su madre se largó a llorar y Eren le acercó algunas servilletas. Grisha fue a servirse una copa de coñac mientras sentía que le ardía todo por dentro, Maldito omega, ya vería que nadie se metía con la familia del doctor Grisha. Iba a esperar la oportunidad de ponerle las manos encima. Al parecer en su momento las cosas no habían quedado claras, se arrepentía en el alma no haberlo matado cuando tuvo la chance. Pero bueno, él podía hacer cosas peores que matarlo y claro que las haría.

Eren madrugó. Tomó un café cargado y llamó a Levi. Estaba manejando así que atendió Farlan quien le avisó que Evan estaba durmiendo y que llegarían cerca del mediodía, que una vez que se acomodaran donde habían decidido quedarse le avisarían para encontrarse en algún lugar público. Una vez que finalizó la llamada se quedó mirando la foto de Evan y Levi, esa del retrato que había roto hacía más de un mes. Tenía muchas ganas de verlos y más que nada se sentía ahora con la entereza emocional suficiente para escuchar al omega. Cuando sucedió lo que sucedió él estaba demasiado atribulado, estresado y dolido como para poder procesar las cosas adecuadamente.

Eren había salido en su auto horas y horas a recorrer los alrededores, había vuelto loca de preguntas a Petra, incluso durante un tiempo fue al cementerio, a la tumba de Kuchel, la difunta madre de Levi, haciéndole la guardia para ver si él se dignaba volver. Lo había llamado con sus pensamientos, había rogado a Dios por que pudiera verlo aunque más no fuera una última vez. Hasta que eventualmente entendió que no lo haría. Fue entonces que se resignó a la explicación de sus padres, no había otra lógica, no existía otro camino. Si Levi hubiera deseado, podría haberle enviado una carta, lo podría haber llamado podría haber encontrado la forma de comunicarse. A estas alturas repensar y revolver en todo su pasado lo agotaba, estaba cansado de sufrir, cansado de no encontrar lógica a las cosas. Necesitaba escuchar al omega y finalmente confirmar o no qué mierda había sucedido en ese tiempo.

Por la tarde Evan lo llamó, estaba todo exaltado, tanto que se equivocaba en la mayoría de las palabras y chillaba a cada rato, luego le pasó el celular a Levi, quedaron en verse en media hora en una plaza alejada del centro de la ciudad. Le mandaron la ubicación y Eren se calzó el abrigo para poder ir. Llevó a Ciro consigo, el niñito estaba emocionado por conocer a Evan.

Cuando llegaron, Evan estaba a los gritos bajando por un tobogán en forma de espiral, mientras Levi lo filmaba y lo animaba. Un poco más lejos estaba Farlan comprando unos dulces. Tomó de la mano a Ciro y se acercaron. Evan los vio y fue corriendo a recibirlos, Eren lo tuvo que atajar con un abrazo, mientras Ciro se escondía detrás de sus largas piernas.

—¡Hola, pofresor! ¡Ya estamos aquí! ¿Nos extrañó, eh, eh?

—Evan, respira —decía Levi que se acercaba a pasos rápidos, una vez frente a Eren hizo una reverencia con la cabeza a modo de saludo—. Buenas tardes.

—Bienvenidos, ¿todo bien durante el viaje?

—Yo estuve todo dormido —dijo Evan y Eren lo puso en el suelo, Farlan se acercó y los alphas estrecharon sus manos.

Evan buscó a Ciro que estaba agarrado del pantalón de su papá y lo miraba con algo de temor.

—¡Oh! ¿Tú eres Ciro? Yo soy, Evan, soy tu hermano mayor, ¡mira papá, es Ciro, es Ciro!

—Sí, ya veo, déjalo hablar también. Hola, pequeño —dijo Levi acercándose también y agachándose para que el niño entrara en confianza.

—Hola —Saludó con timidez a Levi.

—¿Quieres ir con Evan a las hamacas?

—No, al tobogán, está muy bueno —dijo Evan exudando entusiasmo.

El niño rubio se quedó mirando a Levi largo rato, el omega ladeó la cabeza y trató de sonreírle, entonces el niño caminó hasta él y se aferró a su pecho.

Todos se quedaron mirándolo sin entender.

—Me quedo aquí —dijo el pequeño.

—Eh, lo siento —habló Eren—, es tímido y a veces se asusta un poco, tal vez sintió tu aroma y por eso...

—Está bien, no me molesta —Aceptó Levi mientras aceptaba el abrazo del niño.

—Oye, suelta a mi papá —Pidió Evan con sequedad.

—Ya, deja que se acostumbre a todos nosotros —dijo Levi poniéndose de pie y levantándolo en el proceso, el niño se aferró a él como un koala.

Evan lo miró con seriedad, por lo que Eren decidió intervenir.

—Oye, campeón, hace mucho que no nos vemos, ¿qué dices si vamos a las hamacas? Te empujaré alto.

—¡Sí! —El niño se distrajo de inmediato y salió a la carrera, Eren miró a Levi.

—¿No te molesta?

—No, para nada. Vayan tranquilos.

Farlan se acercó con una bolsa de dulces y miró a su novio que le refregaba la espalda al niño.

—¿Y bien?

—No lo sé —respondió Levi, luego trató de hablar con el rubiecito—. ¿Estás bien, Ciro?

—Sí.

Esa tarde los niños jugaron mucho rato en la plaza, corrieron, rieron, Eren los persiguió, tomaron un helado y luego todos fueron a comer hamburguesas. Quedaron en encontrarse al día siguiente en la misma plaza, pero esta vez irían a conocer el departamento de Eren.

Evan quería quedarse a toda costa con el profesor, pero Levi le dijo que se tomara las cosas con calma. Se subieron a la camioneta, Evan con un puchero gigante en su mejor papel de ofendido y partieron. Levi condujo un buen rato y Farlan notó que no tomaba el rumbo a la casa, pero no replicó. Fueron hasta un supermercado pequeño en una especie de barrio de mucha categoría. Notó que Levi estaba tenso, mirando a todas partes. Estacionó y los hizo descender a todos.

—¿Adonde vamos, papá?

—Quiero que conozcas a alguien, alguien que en su momento nos ayudó mucho y fue muy buena con nosotros, en realidad la conociste cuando eras un pequeño bebé, pero seguro no la recuerdas, se llama Petra.

—Oh, ¿es la señora con la que hablas siempre, no?

—Sí, ella.

Cuando ingresaron la mujer estaba acomodando unas góndolas y apenas lo vio entrar fue a su encuentro completamente emocionada. Hacía siete años que no se veían, habían mantenido una que otra charla por teléfono solamente, pero lo cierto es que Levi nunca le había dicho dónde se había ido y siempre tenía mucho cuidado de llamar anónimamente para que no supiera su número. No hacía esto por ella, tenía plena confianza en la mujer, la única que lo había ayudado en su momento más difícil, pero el entorno era otro tema y realmente no sabía hasta qué extremos era capaz de llegar Grisha por ubicarlo.

Ella los invitó a desayunar al día siguiente. Levi le presentó a Farlan y la alpha llenó de besos y dulces a Evan. En cierto momento se acercó a su ex empleado y lo miró con cariño.

—Te extrañé tanto, esta vez no desaparezcas.

—No lo haré.

—Escucha, cuenta conmigo ¿entiendes?

—Gracias, Petra.

—Por cierto, qué guapo tu novio —dijo por lo bajo y Levi sonrió—. Y Evan, ¡qué grande está, por Dios! Es igual a su padre.

—Lo sé.

—Será muy apuesto.

Luego de la visita volvieron a la casa. Evan llegó dormido, Levi decidió no despertarlo para que se bañara, demasiadas emociones en un día. Mañana cuando se levantara sería mejor.

Tomó un baño de inmersión junto a Farlan y se fueron a descansar.

El resto de esa semana fue bastante similar. Conocieron el hermoso y amplio departamento de Eren, un lugar moderno y lujoso. Para el tercer día Ciro y Evan ya habían entrado en confianza y el pequeño rubio seguía como un perrito a su hermano a cada aventura y travesura que el otro le dijera. Farlan alguna que otra tarde se quedaba trabajando con la computadora porque tenía que hacer llamadas y llevar los casos que habían quedado pendientes.

Una de esas tardes Levi fue a buscar a Evan que se había quedado a dormir allí. Estaba de acuerdo con que él y su padre fortalecieran lazos, pero no podía con su forma de ser, necesitaba verlo, aunque más no fuera una vez al día y asegurarse de que estaba bien. Desde que había nacido, excepto esa semana que había sido internado en el Hospital, nunca había tenido que alejarse tanto de su hijo, todo estaba pasando demasiado rápido. Sus miedos se incrementaron, era obvio que Evan iba a querer estar cerca de su papá a partir de ahora, ¿qué haría entonces? Todo su mundo estaba de cabeza.

—¿Té?

La voz de Eren lo sacó de sus ensimismamiento y asintió mientras recibía la taza. Estaba muy bien hecho a decir verdad, el aroma era exquisito, bebió un poco y Ciro se acercó a él y le dejó una manzana a un costado de dónde estaba sentado. Levi lo miró curioso, el niño pequeño salió corriendo a su habitación y regresó con una oveja de peluche que dejó al lado de la manzana. Eren se rió.

—¡Ciro! ¡Ven, ya está por comenzar la película! —Llamó su hermano desde el rincón que Eren había acondicionado en el living para que miraran la televisión muy cómodos en unos futones frente a la pantalla.

—Realmente le caes bien, ese es su peluche favorito —dijo Eren tomando asiento cerca de Levi.

—Es tierno.

—Escucha, hoy me llamó mi madre, escuchó a los niños jugando, le dije que era un amigo de Ciro aunque no sé si me creyó. ¿Crees que sea momento de hacer un encuentro?

Levi apretó la taza entre sus dedos y asintió, aún cuando sentía mucho rechazo por la idea.

—Quiero estar presente y no quiero que sea aquí, en algún lugar público, la plaza central estaría bien.

—Bien, ¿cuándo crees que sea mejor?

—U-una semana.

—¿El próximo viernes?

—De acuerdo —Se fijó la hora, ya era casi momento de cenar.

—Podemos pedir una pizzas —Ofreció Eren.

—Mmm, Farlan está allá esperándonos, pero al parecer Evan no va a querer venir.

—Bueno, a mí me encanta que se quede —Notó que Levi apretaba la taza con ansiedad mientras observaba a los niños mirando la película, riendo entre ellos y cuchicheando—. Se llevan muy bien.

—Sí, eso me alegra. Evan, ¿vienes conmigo?

—¿Puedo quedarme hoy también? El profesor Yogurt dijo que estaba bien —dijo su hijo mirándolo desde el futón con cara suplicante.

—De acuerdo, pero mañana vengo a buscarte y no se discute, ¿has entendido, Evan?

—¡Gracias, papá!

—Te lleva de las narices, ¿eh? —dijo Eren por lo bajo y Levi rodó los ojos.

—Ni qué hacer, es mi debilidad. Bueno, gracias por el té, me iré.

—Escucha... sin presiones, ¿de acuerdo? Solo, no te olvides que tenemos una charla pendiente, puede ser cuando tú quieras porque realmente yo, quiero saber.

—Claro. Hoy se hizo tarde, pero en estos días lo vemos. Prometo que hablaré contigo y responderé todas tus preguntas.

—Gracias. Eh, ¿quieres que te llame un taxi?

—Tomaré uno abajo, hay mucho tráfico por esta zona.

Eren lo acompañó a la puerta y lo saludó con un beso en la mejilla. Levi se quedó pensando durante todo el viaje de regreso en que estaba aliviado con el recibimiento y trato de Eren. Estaba cumpliendo su palabra, aunque estaba lejos de confiar plenamente, al menos agradecía el esfuerzo para que todo saliera bien. Cuando llegó ala casa Farlan había echo la cena y el rubio se sorprendió de que Evan tampoco regresara esa noche.

En la siguiente semana Farlan estuvo más presente, fueron al lago de Paradis, pescaron (aunque no consiguieron ni una mojarra, así que quedó solo en un intento), recorrieron el bosque colindante, los niños anduvieron en ponys, construyeron casitas de barro y en general pasaron unos días muy tranquilos y lindos, creando buenos y hermosos recuerdos notable el apego que Ciro mostraba por Levi.

Eren y Farlan conversaban mucho, especialmente sobre política donde diferían en ideas pero era muy estimulante tener una persona tan bien instruida para intercambiar opiniones. Un día le encargaron a Farlan hacer el fuego para una carne asada pero aparte de llenarse la cara de hollín no logró gran cosa, Levi lo ayudó y los niños no paraban de reír.

Cuando se dió cuenta Levi, ya era la tarde del jueves, en verdad no quería que se acercara el día de encontrarse de nuevo con los padres de Eren. Esa tarde Farlan se había quedado en la casa, en el estudio estaban teniendo muchos problemas con la recolección de pistas de un caso y tuvo que hacer muchas llamadas. Levi decidió comprar milanesas de pollo para la cena y se acercó a buscar a Evan. Sin embargo cuando llegó Ciro y su hijo estaban profundamente dormidos. Eren los había llevado temprano a una función de títeres, luego a un museo de arquitectura y finalmente a un salón de juegos. Llegaron fulminados, tomaron una merienda abundante y cayeron rendidos para dormir en la cama de Eren.

—Ya lo despierto —dijo el alpha.

—No, déjalo, está bien.

—¿Quieres un té?

Levi dudó, sin embargo era un momento ideal, los niños dormían, Farlan estaba ocupado en la casa... Era hora de tomar al toro por las astas aunque se sentía bastante nervioso.

—Sí.

Eren puso la bolsa de milanesas en el refrigerador y lo invitó a beber el té en el balcón del departamento. Se abrigaron porque corría una brisa algo helada. Levi quedó asombrado con la vista tan hermosa que había desde allí de la ciudad.

—¡Vaya! Sí que ha crecido mucho.

—Así es, mira el sector del sur.

—¡Increíble! Antes era puro monte.

—Ahora está lleno de luces.

Levi bebió de su infusión.

—Hace un rato... fui hasta el cementerio —Le contó al alpha que no dejaba de mirarlo—. Tenía miedo que, bueno, que ella ya no estuviera allí, porque ya sabes lo que hace la municipalidad con las tumbas que son abandonadas —dijo con sentimiento refiriéndose a su madre—. Sin embargo, estaba todo muy limpio y había un ramo de flores que ya estaban casi secas, pero parecían algo recientes. Me puso feliz, que yo supiera no tenía otros amigos que fueran a visitarla —Se emocionó un poco y aspiró aire para calmarse antes de continuar hablando—. Estoy contento de que alguien se hubiera acordado mientras yo no estuve. Seguramente ella está muy enojada conmigo ahora.

—Las fresias eran sus flores favoritas, ¿cierto?

Levi se giró y lo miró con los ojos húmedos de emociones. Eren estaba observando la ciudad y se giró para dedicarle una breve mirada de complicidad.

—Admito que tal vez los primeros tres o cuatro años yo no fui allí. Pero luego, no sé, era importante para ti ir siempre y... luego murió mi abuela.

—Lo lamento mucho.

—Sí, bueno, ya pasaron casi cinco años de eso. Pero fue entonces que allí, en el cementerio, recordé que solías decir que sería muy triste que te olvidaran una vez que te vas, así que... Pensé, y no me culpes por esto, pero pensé que si te había pasado algo malo y tal vez no podías volver a Paradis... No sé, sentí la necesidad de ir allí y mantener todo en orden, espero no te moleste.

—¡No! De ninguna manera, ¿cómo podría molestarme?, al contrario, te agradezco mucho —Levi bebió de su té mientras sentía que la emoción le subía hasta la garganta.

Hubo una pequeña pausa y Levi se giró para enfrentar a Eren, se miraron por algunos segundos.

—Quiero decirte sobre lo que sucedió en ese tiempo.

—Te escucho.

—No todo es lo que parece, ¿sabes? Yo era joven e inexperto y estaba muy asustado.

—¿Asustado, por qué?

—Entre otras cosas, tu habías dicho que ese posgrado era muy importante para tu carrera, no quería ser un obstáculo en tu camino.

—¿Y por eso te fuiste así? Sin dar una explicación, sin dejar una pista, como si te hubieras esfumado en el aire, ¿tienes idea lo difícil que fue? —Si bien Eren quería escuchar a la vez los sentimientos lo estaban desbordando y no podía detenerse, pero no había agresividad en sus palabras solo había mucha congoja—. No soy tan noble, no fui al cementerio todo este tiempo solo para honrar la memoria de tu madre. También fui para ver si volvías.

Ambos se miraron en silencio, Levi estaba petrificado en su lugar, sentía a su corazón latiendo con rapidez mientras Eren le enseñaba todo su padecimiento.

—¿Tienes idea lo que es sentir que te expulsan al infierno más cruel?

—No fue fácil para mi tampoco, Eren. Fue un embarazo con muchas complicaciones y luego, estar solo...

Eren se acercó mucho más y Levi no supo como reaccionar, sus pensamientos, sus sentimientos, todo su ser quedaron completamente congelados.

—¿Por qué no confiaste en mí? Después de todo lo que pasamos, yo... estaba dispuesto a todo.

Eren lo tomó de su nuca e hizo desaparecer la distancia, no hizo ningún movimiento brusco, le dio tiempo de alejarse si él quería, pero eso no sucedió. Unieron sus labios por no más de dos o tres segundos y Levi al fin reaccionó ¡Farlan!

—No —susurró retrocediendo un paso—. Lo s-siento, yo...

Se movió con rapidez, entró de nuevo al departamento dejó la taza sobre la mesa y salió a paso rápido, no podía quedarse un segundo más ahí o todo se iría a la mierda. Debía alejarse, necesitaba ver a Farlan. Sentía a todo su cuerpo completamente alterado. Un roce apenas insignificante lo había desestabilizado por completo. Tomó el primer taxi que se le cruzó, incluso escuchó a Eren llamándolo a sus espaldas pero no se detuvo ni se giró en ningún momento. Le pidió al taxista que lo llevara a su destino lo antes posible.

Al llegar aún estaba alterado. Farlan fue a recibirlo, había estado en la cocina terminando de preparar algunas ensaladas y venía secándose las manos.

—Hola, mi amor —dijo besándolo en los labios—. Viniste temprano, ¿no trajiste las milanesas que dijiste?

—Oh, es que, no encontré dónde comprarlas, lo siento.

Levi notó que la mesa estaba puesta para tres personas, había un vino espumante dentro de una hielera de acero y dos copas para brindar para los adultos.

—¿Evan tampoco viene hoy? Compré helado de crema chantilly, su favorito. ¿Levi?

—Sí. N-no, estaba dormido así que lo dejé —Levi se refregó las manos y Farlan dejó el repasador a un costado, algo no estaba bien.

—¿Qué sucedió? —preguntó muy serio, el omega se notaba nervioso pero el hombre le dio su espacio para hablar.

Levi apretó los labios, mentir no era una opción, no quería ningún tipo de secretos con su novio, en el pasado ese error lo había llevado a que todo lo construido se perdiera, no volvería a sucederle lo mismo. Inspiró y enfrentó la situación, el rubio merecía sinceridad de su parte, aunque se enojara.

—E-estábamos hablando en el balcón, porque los niños estaban dormidos, acepté quedarme un momento, ya te había dicho que iba a decirle lo que había sucedido en ese entonces y me pareció que, era un buen m-momento.

—Sí.

—Y estábamos hablando sobre mi madre, no, sobre la tumba de ella, porque yo fui esta tarde, después de tantos años yo...

—Solo dilo.

La voz del rubio no era demandante, pero a la vez tampoco muy amable, el omega sintió una punzada en su pecho.

—¿Qué pasó entre ustedes, Levi?

—U-un beso, solo eso.

—Solo eso —Farlan se puso de pie y se alejó, se detuvo frente a la ventana y se quedó allí dándole la espalda. Las manos de Levi temblaban.

—Fue un error, lo siento.

—¿Realmente lo sientes?

—¡Sí! No tengo porqué mentirte —Levi se puso de pie también y fue junto a él, había dolor en la mirada de su pareja—. Yo... Lo detuve, le dije que no y eso fue todo, no hubo más, Far-

Quiso tomar su brazo pero el alpha se alejó como si se tratase de fuego, levantó la palma de su mano dándole a entender que no quería que lo tocara.

—No se trata de que me mientas o no —dijo el rubio—, se trata de que dejes de mentirte a ti mismo.

—¡Espera, no saques conclusiones que no son!

—¿Qué no son? Cuando te conocí aún usabas ese anillo, siete años después de haberte ido de aquí, a pesar de todo lo sucedido, de todo lo que pasaste, y te lo sacaste recién cuando formalizamos, incluso luego de eso no te deshiciste de él, ¿te has preguntado por qué?

—No.

—Tal vez si lo sabes pero no quieres enfrentar eso, lo has evadido todo este tiempo hasta que las cosas se desbordaron. Déjame contarte algo, antes de salir contigo sabes que yo estuve a punto de casarme, con este chico Michael, te hablé de él —Levi asintió, tenía los labios apretados y una expresión de completa tristeza—. Se acostó con otra persona mientras salíamos, sin embargo lo pude perdonar, entendí que fue algo físico, un error, lo pudimos superar porque no había nada más allí más que solo un poco de placer carnal. Fue una mierda, no estoy diciendo que era algo para festejar. Pero aquí hay otra cosa y lo sabes, y lo peor de todo es que es mutuo.

—No, no es así.

—¡No mientas! ¿Crees que no te conozco? ¡Maldición! Una veintena de citas para poder sostener tu mano, no eres la clase de persona que se deja avanzar por cualquiera, entonces no me vengas a pintar una explicación tan mediocre. ¡Tenme más respeto y no me subestimes, por amor a Dios!

Se giró para tomar su campera y se dirigió a la puerta, Levi fue detrás de él.

—Espera, Farlan, hablemos, ven, no te vayas así, por favor.

—Ahora no. No vamos a hablar ahora porque estoy a un paso de explotar, no soy tan tolerante. Necesito aire, necesito calmarme, hablaremos luego.

Se fue dando un portazo. Levi se quedó de pie frente a la puerta, escuchó el ruido de la camioneta al arrancar y el sonido del motor alejándose. Sintió muchas ganas de llorar pero no lo hizo, se aguantó el mundo de sentimientos que lo aplastaba. Volvió sobre sus pasos y se sentó a la mesa, tomó la botella de vino y la abrió. Se sirvió con abundancia en una copa y comenzó a beber en soledad. Estaba muy decepcionado de sí mismo, decepcionado y dolido en lo más profundo, si se trataba de él podía soportar cantidades industriales de aflicción, pero no se podía perdonar haber lastimado a Farlan.

¿Por qué no había detenido a Eren? Se dio cuenta enseguida cuando sus ojos conectaron, podría haber retrocedido, haberse ido en ese momento, haber esquivado sus ojos, podría haber echo un montón de cosas que no había hecho y realmente no quería preguntarse el porqué. Bebió hasta vaciar la copa y se sirvió más, quería regresar a Puerto Olimpia, a su vida de siempre, quería que Farlan volviera, necesitaba abrazarlo y pedirle perdón un millón de veces si era necesario. Ya no se sentía tan fuerte como para soportar el encuentro del día siguiente por su cuenta, solo quería tomar a su hijo y huir lejos.

Una alarma sonó en su celular, era hora de tomar la medicación, pero para entonces ya llevaba tres copas de vino, no sería buena esa combinación con el alcohol. Revisó su celular, llevaba dos horas ahí sentado en las penumbras. Buscó a Farlan en sus contactos y le mandó un mensaje.

"Donde estas? Te espero, por favor, regrresa".

Notó que lo leía pero no recibió respuesta. Volvió a llenar la siguiente copa y ya para entonces al vino ya no le quedaba mucha vida. Bebió despacio, con la mente en blanco y el corazón lleno de dagas. El vino se terminó en la sexta copa, hacía frío y sintió escalofríos, sin embargo se quedó ahí sentado, mirando de tanto en tanto la puerta y repasando fotos viejas de Evan de su galería. Que rápido pasaba el tiempo.

Recién cerca de las seis de la mañana Farlan regresó. Levi se había quedado dormido en la silla pero ante el ruido de la puerta se despertó y bostezó disimuladamente para ir a su encuentro.

—¿Qué haces aquí? ¿Por qué no fuiste a dormir? —preguntó el rubio mientras hebras de perfume a alcohol se desprendían de su boca.

—Te estaba esperando. Lo siento —dijo con sentimiento mientras se acercaba despacio, midiendo si estaba bien o si el alpha lo rechazaría de nuevo—. Evan y tú... son todo lo que tengo, perdóname.

Farlan suspiró y lo estrechó entre sus brazos, de todas las veces que había hecho eso esta fue la primera que le dolió tanto. Una vez que se alejaron lo miró largo rato y le acarició la mejilla, notó las ojeras en el rostro del omega.

—Volveré a casa.

—¿Qué?

—Sí. Lo siento, no puedo con... todo esto.

—Farlan, no, escucha, no volverá a pasar, estoy seguro, solo fue un momento en que estuve con la guardia baja. Farlan, te amo, podemos resolverlo.

—Y yo también te amo, por eso necesito volver a confiar. Como me encuentro en este momento solo seré capaz de cometer errores. Si me cruzo a Eren lo golpearé —Levi lo miró sorprendido—. Evan me odiará, tú te molestarás y todo será un caos. Lo mejor es irme, vas a tener que disculparme, pero no puedo ser más honesto de lo que soy en estos momentos.

—Entiendo —dijo Levi mientras agachaba la cabeza y se abrazaba a sí mismo tratando de no caer en la desesperación, era obvio que el alpha no iba a cambiar de opinión—. Al menos, ¿podrías perdonarme, por favor?

Farlan se acercó y lo besó con sentimiento, apasionado, agitado y apretando sus hombros al punto de hacerle doler un poco. Luego se alejó, lo miró con pesar, besó su frente y se dirigió a la habitación para juntar sus cosas. En menos de veinte minutos partió en un taxi hacia la terminal. Levi fue al cuarto y se sentó en la cama, apretó sus puños y se sintió muy miserable. Era su culpa, lo había arruinado todo por apenas unos segundos de debilidad, sus tripas se retorcieron y se dobló sobre si mismo, entonces el móvil comenzó a sonar y atendió.

—¡Papá! ¿Quieres venir a desayunar con notrosos? Ciro está poniendo la mesa, Farlan también puede venir, hay un montón de crusans.

—Hola, hijo. ¿Dormiste bien?

—Sí, sí, dormimos mucho y tenemos hambre, oye, ya me lavé los dientes y todas esas cosas que me pides siempre, ven a desayunar, aún falta para que las cocholatadas estén.

—Gracias, Evan, pero ya desayuné.

—Oooooooooohh —Soltó con honda decepción el niño.

—Come por mi, ¿quieres?

—Papá, ¿y a qué hora vas a venir? El profesor Yogurt dice que... que... ¿cómo era? ¡Ah, sí! Dice que vamos a ir a, no sé bien como se llama, es una cosa así donde hay juegos y Ciro dice que es divertidísimo, anda, ven con nosotros, ¿vas a venir?

—De acuerdo, más tarde le escribiré al profesor así resolvemos dónde encontrarnos todos.

—¡Yey! Papá, ¿estás bien?

Levi quitó un par de lágrimas de su rostro y trató de sonreír para que no se notara su voz tan quebrada.

—Sí, hijo, solo estoy algo cansado, me acosté tarde. Dormiré un poco mientras ustedes desayunan.

—Bueno, te quiero, papi. Ya nos vemos después, ¿sí?

—Sí, yo también te quiero, pórtate bien.

Puso la alarma para dentro de dos horas, se quitó el calzado y se acurrucó entre las cobijas tratando de conciliar el sueño, ahora necesitaba estar entero para lo que se venía, luego había tiempo para derrumbarse... pero no podía ser hoy.

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By Luna de Acero.-