Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Capítulo 7... ¿Yo dije que el fic iba a tener 7 capítulos? Ah, sí, sí lo dije, bueno, sorpresa mis amores va a tener... no sé un par más, igual y ya estamos entrando a la recta final de todo esto. No sé que sucede que hay tanta gente team Farlan, jaja, yo también lo amo es taaaan lindo ese hombre. ¿Qué dicen si en compensación les escribo un one shot Farlan x Levi bien bonito y lleno de fluff y... porno? Háganmelo saber en sus reviews, comentarios, mensajitos en face.

Bueno, ¿dónde estábamos? Ah si, el fic actual, jaja. Bien, todos extrañaban a Farlan (a pesar que se acaba de ir), así que va a volver de nuevo, ¿recuerdan que les había dicho que su presencia iba a ser muy importante? Bueno, ahora van a entender el porqué.

Otra cosa, el capítulo anterior tuvo más 8000 palabra, el más largo de todos, y varios me dijeron "Se terminó muy rápido" (Luna refunfuña y golpea el piso con su pie). Bueno éste sale de 7000 y ajo. A joderse, jajajaja.

A todos los que sufren por Levi, agárrense que van a volver a sufrir. Seguramente ya están creyendo que es por su cáncer, ¿les digo una cosa? Normalmente no les diría nada y los haría sufrir hasta el final final para e descubran que después de todo no se va a morir. Ajio, ajio que malévola cucarachona soy. Pero no TAN malévola, tan. Respiren tranquilos, LEVI NO SE VA A MORIR, porque si se fuera a morir por obligación tendría que haber puesto en el summary (la introducción a la historia que está con la portada y que muchas veces ni la leen) "muerte de personaje", ¿lo puse? No, entonces dejen de sufrir por anticipado, que el omega más lindo NO se va a morir. Igual va a sufrir un poco más como perro abandonado, pero... tengan fe de que esta hermosa autora va a solucionar las cosas... o no, ajio, ajio.

Como sea, llego la hora de las lágrimas, jajaja, es broma, los que me leen hace rato ya tienen suficiente inmunidad para poder leer esto sin llorar. Confío en ustedes mis valientes. Por cierto, denle amorcito a Eren, el chico no es malo, ya van a entender todo lo que le pasó y Levi se va a enterar de todo lo que sucedió cuando él no estaba, así que sírvanse de esta bandeja de feels (sentimientos) que les dejo aquí puesta.

Disfruten la nueva entrega, los amo!

Cierto, una aclaración para el review de maryshion: Sí, las milanesas pueden ser de filetes de carne de res o de pechuga de pollo, que se pasan por huevo batido (en mi país por lo general le ponen también perejil picado y un poco de ajo) y luego se pasan por pan rallado. Se hacen fritas o al horno. Gracias por tus palabras!


Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen, son del autor Isayama Hajime, el contexto, personalidades y situaciones si son de mi invención, prohibida su reproducción total o parcial sin el debido consentimiento.

Advertencias: Uso del OoC (personalidades diferentes a las canon), lenguaje adulto, palabras altisonantes, original character (personajes originales inventados por mi), situaciones complejas, un poco de violencia legal, injusticias, angustia, en fin.


.

.

"Conocer tu propia oscuridad es el mejor método,

para lidiar con la oscuridad de las demás personas."

Carl Gustav Jung

.

.

Luego de darse una ducha y arreglarse, preparó un bolso con ropa limpia y algunas cosas para Evan. Miró la hora, eran las nueve de la mañana, el encuentro con los padres de Eren estaba fijado para las seis de la tarde. Tomó su móvil y quiso escribirle a Farlan pero desistió, con seguridad en ese momento ya estaba abordando el ómnibus para regresar a Puerto Olimpia.

Suspiró, ni modo, después de todo él había estado batallando solo por muchos años, podía hacerlo un poco más. Tomó un café para despabilarse y le mandó un mensaje a Eren avisando que estaba yendo.

Eren. No sabía cómo iba a hacer, solo esperaba que no hubiera otro momento incómodo como el de ayer. Recordó el beso y su estómago dolió, lo que le recordó que el día anterior no había tomado el medicamento, sería mejor hacerlo ahora y una dosis de analgésicos también. Una vez listo subió a la camioneta y se dirigió al departamento. en el camino se detuvo en una panadería y compró un poco de rollos de canela y algunos panes para colaborar.

Al llegar Eren lo saludó, los niños estaban haciendo una "casita" con los almohadones grandes del living, los futones y un par de sillas.

—Les saqué algunas fotos, luego te las paso —comentó el alpha con una gran sonrisa, él asintió.

En estos momentos envidiaba el ánimo del hombre, él estaba usando toda su capacidad para mantenerse íntegro.

—¿Quieres un té?

—No, gracias, ya desayuné en casa.

—¿Farlan?

—Tuvo que regresar —dijo sin entrar en muchos detalles, Eren lo miró un momento y luego se dirigió a Evan.

—Oye, campeón, ¿qué tal si tomas un buen baño? Aquí tu papá te trajo ropa limpia, hay que ponerse lindos para todo lo que vamos a hacer hoy.

—Bueno, pero no desarme la casa, profesor. Haremos tres habitaciones, una para Ciro, una para mí y una para ustedes.

Levi dejó las compras de la panadería en la cocina y regresó a hacerle compañía a Ciro mientras Evan iba a bañarse primero. Eren le preparó la tina y le dispuso todo.

—Usted es muy bonito —Le dijo el pequeño niño rubio mientras lo miraba con sus dos grandes ojos celestes, Levi le sonrió.

—Tú también eres muy bonito.

El niño se comenzó a poner todo rojo y se tapó el rostro con el peluche de oveja que casi siempre llevaba a cuestas.

—Compré rollos de canela, ¿te gustan?

El pequeño asintió y lo miró un poco avergonzado aún.

—¿Quieres uno?

—Sí.

Lo llevó a la mesa y luego buscó un platillo de la cocina para servirle. El niño dio un gran bocado sin sacarle los ojos de encima.

—¿A usted no le gustan?

—La verdad, no mucho, además ya desayuné.

—¿Usted se va a quedar a vivir aquí?

—No. Tengo mi casa, en una ciudad cercana.

—Oh, mi cuarto es grande, podemos compartirlo. Tengo varios rompecabezas y colores para pintar. Hay una caja de lápices que no abrí, porque yo cuido mucho mis cosas, pero usted puede usar esa caja si quiere.

—Eres muy amable, Ciro, gracias, lo tendré en cuenta.

Evan llamó a Eren que había estado acomodando el cuarto de Ciro fue al baño y lo ayudó a salir. El niño se secó solo y se vistió, Eren lo ayudó a secarse el cabello con un secador de mano. Cuando ambos volvieron al comedor, Ciro estaba sentado en la falda de Levi y estaban mirando el celular mientras disfrutaban de un capítulo de Pepa Pig. Evan se acercó de inmediato.

—¿Qué hacen?

—Vemos Pepa —dijo Ciro.

—Oh. Ven, vamos a terminar con la casa.

—No, me quedo aquí, ve tú —dijo el pequeño y Evan frunció el ceño.

—Oye, ese es mi papá.

—Evan —habló Levi con tono de advertencia.

—Sí, ya sé, pero yo te compartí al mío, entonces ahora tú me compartes el tuyo —respondió el niño con mucha lógica.

—Evan, ¿quieres ver esto con nosotros? —ofreció Levi al ver el descontento de su hijo.

—No, la casita es más divertido —dijo enfurruñado mientras se dirigía a los cojines—. Pero si Ciro no viene no le voy a hacer su habitación.

—Y bueno, tu papá me hará una en su casa, ¿cierto? —dijo el rubio mirando al omega.

—Vamos, no peleen, ambos estaremos para los dos —Intervino Eren—. Además, no habrá salida a los juegos para los que se porten mal.

—Él comenzó —se defendió Evan y luego miró a su papá desde el sofá acusadoramente.

—Ciro, ¿qué te parece si vamos a terminar con la casita y luego seguimos viendo el video?

—Está bien —Aceptó bajándose de su falda—. Haré una habitación grande y llena de dulces para ti —Le dijo al omega.

—Vaya, sí que te agarró cariño —Apreció Eren—. Ya son las diez y media, me parece que sería mejor hacer tiempo y almorzar aquí, luego podemos ir a los juegos hasta que sea tiempo de ir a la plaza, ¿te parece bien?

—Sí, iré a comprar algunos víveres entonces.

—No, no hace falta, tenemos de todo, antes de que llegaran de viaje fuimos con Ciro y compramos demasiado de todo. Además anoche dejaste las milanesas aquí, podríamos aprovecharlas.

—De acuerdo.

Eren miró a Levi y el omega enarcó una ceja.

—¿Vienes un segundo a la cocina? Necesito decirte algo.

Allí fueron los dos y Eren lo enfrentó.

—Escucha, respecto a lo de ayer, lo siento, solo me dejé llevar y, creo que fue demasiado apresurado, además tú estás en pareja y-

—Sí, eso no estuvo bien.

—¿Por eso es que Farlan se fue?

—Prefiero no hablar de eso.

—Claro, lo siento.

—Papá —dijo Ciro metiéndose—, tengo sed.

—¿Quieres jugo o agua?

—Jugo, por favor.

Eren sirvió un vaso y se lo acercó, el niño bebió un trago y luego le ofreció su vaso al omega.

—Ahí le dejo la mitad, por si tiene sed. Es un jugo muy rico.

—Gracias.

Luego se fue y Eren se rió bajito.

—Lo tienes deslumbrado.

—Es un niño muy bien educado.

—Yo también quiero jugo —dijo Evan entrando a la cocina.

Eren sirvió otro vaso y luego de beber volvió al comedor, sintieron las risas de ambos, al parecer ya habían superado su altercado.

—No creo que podamos hablar con tranquilidad ahora —Se lamentó Eren.

—Bueno, aún quedan dos semanas más, tenemos tiempo, sin embargo necesito pedirte qu-

—¡Papá, ven a ver! ¡Hicimos un jardín! —Sintieron el grito de Evan.

—¡Ya vamos! —Contestó Levi, luego miró a Eren—. Escucha, necesito que confíes en mí, te pido por favor que no lleves a Evan a casa de tus padres, tampoco quisiera que ellos vinieran aquí si él se queda a dormir.

—Lo sé, no vinieron en todo este tiempo, estoy respetando eso, pero una explicación a esto no vendría mal.

—Antes de que yo me fuera a Puerto Olimpia tuve varios problemas con tu padre, bueno con tu madre también, prometo que sabrás todo con lujo de detalles, pero no me fío de ellos y realmente tengo miedo por el bienestar de Evan.

—Hey, no lo pondré en peligro, pero es mi hijo y ellos serían incapaces de hacerle algo, estoy seguro.

—Yo no —dijo refregándose las manos y mirándolo con seriedad—. Prométeme que harás lo que te pido, sé que con el tiempo tal vez las cosas se arreglen, no lo sé, no quiero correr riesgos, te lo pido encarecidamente que lo hagamos de esta manera. Escucha, mañana puedo venir temprano, antes de que ellos despierten y entonces podremos hablar lo necesario.

—Puedes quedarte a dormir.

—No, lo prefiero de este modo.

Eren suspiró y agachó su cabeza mientras asentía.

—¡Papá! —Volvió a llamar Evan.

—Por favor, Eren, dime que lo haremos de esta manera.

—Está bien, haré como pides, si tú prometes que me vas a contar absolutamente todo de ese tiempo, sin esconder nada, Levi.

—Lo prometo.

—Entonces yo también lo prometo.

Recién entonces el omega largó el aire que venía reteniendo y se notó aliviado. Luego dejó el vaso de jugo en la mesada de la cocina y regresó al comedor.

Eren se quedó pensando, ¿su padre tenía razón? ¿Levi lo influenciaba? ¿Qué era toda esta atmósfera hostil cuando de hablar de sus padres se trataba? No lo sabía, sin embargo no podía evitar esa sensación de querer protegerlo, ¿se estaba equivocando de nuevo? No lo sabía, por el momento respetaría al pie de la letra lo que Levi le había pedido, era una persona que honraba sus promesas y esta no sería la excepción. Después de todo en el pasado había escuchado solamente a sus padres, no iba a cometer el mismo error.

Los cuatro jugaron a más no poder hasta la una de la tarde. Armaron casas, un castillo (Eren era arquitecto después de todo),se retaron a un juego de memoria con paneles, respondieron cuestionarios sobre películas de Disney y finalmente hicieron una competencia de vídeo juegos donde Ciro les ganó a todos. Levi hizo papas fritas para acompañar las milanesas. Eren lo miró de reojo mientras las fritaba y luego miró a los niños, todo se sentía tan bien. La nostalgia lo abrazó de repente, pensar que podría haber sido así, la familia con la que había soñado tanto. Era casi irreal tenerlos en su departamento, jugando, cocinando, riéndose. Evan era tan lindo y especial, se llevaba a la perfección con Ciro que siempre era tan tímido y tranquilo, ahora era pura risas y alegría en sus ojos. Estaba muy sensible, la presencia de Levi lo afectaba demasiado después de haberlo odiado por tanto tiempo todo ese malestar y rencor se habían esfumado como una cucharada de sal en el mar.

—¿Eren? —La voz de Levi lo sacó de sus pensamientos—. Ya están las papas.

—Sí. Evan, Ciro, pongan la mesa por favor y luego vayan a lavarse las manos.

En ese momento comenzó a sonar el móvil de Eren, era la madre de Ciro.

—Hisu, hola Oh, sí, lo había olvidado, bueno mmm, íbamos a ir a nos juegos en el Mall y luego... Ya veo, claro, bien, ¿entonces lo buscas del Mall? Está bien, ¿a qué hora? ¿Puede ser a las cuatro? Es que a las cinco tengo un compromiso y... De acuerdo, gracias. ¿Qué compro? Bien, te foto si es muy difícil. Adiós.

—Eren, ¿donde están los platos grandes para servir?

—Ahí te ayudo. La madre de Ciro lo buscará del Mall esta tarde, había olvidado que es el cumpleaños del abuelo.

—Ya veo.

Se sentaron a comer, Ciro dijo que eran las mejores papas fritas del universo y luego los niños se fueron a ver una película. Luego arreglaron todo para partir a los juegos. Los niños estaban emocionados. Usaron la camioneta de Levi. Tuvieron dos horas repletas de juegos continuos entre peloteros, autitos chocadores, tejos y embocar pelotas de basquet. vi ayudaba a Ciro que a veces por su altura no podía embocar. Finalmente cerca de las cuatro se fueron a tomar un helado. Levi aprovechó para tomar su medicación, Eren quería preguntarle al respecto, pero estaba seguro que al día siguiente podrían hablar tranquilos.

Luego compraron una bufanda de alpaca muy hermosa para que Ciro llevara de regalo a su abuelo, entonces llegó Historia y se reunió con ellos frente a una conocida casa de electrodomésticos. Levi estaba impresionado, era una mujer increíblemente hermosa, aunque bajita pero que vestía exquisitamente, se notaba que era de la alta sociedad. Ella fue muy amable y simpática, incluso se quedó algunos minutos conversando con Levi, completamente intrigada por él, aunque el omega no entendía a qué se debía tanta curiosidad sobre su persona.

En un momento que Eren fue con los niños a comprar un poco de agua porque estaban con sed, la mujer le habló a Levi.

—¿Sabes? Siempre tuve la impresión que cuando Eren me miraba, en realidad no me estaba mirando a mí realmente. Sé que no nos conocemos tanto, pero déjame que te aconseje una cosa, dale una oportunidad —Levi abrió sus ojos sorprendido—. Es terco, impulsivo y desquiciante, pero yo creo que... siempre estuvo esperando tu regreso. Bien, debo irme, ha sido un gusto conocerte, Levi, espero que en un futuro haya más ocasiones para salir y charlar.

—S-sí, el gusto ha sido mío.

Joder, que las cosas que había dicho la mujer lo habían puesto un tanto nervioso. Ciro vino corriendo a despedirse y le dio un abrazo bien fuerte, luego volvió con su madre. Lo que le recordó que ya estaban a un paso de encontrarse con los padres de Eren, sus tripas le tiraron varias puntadas de dolor.

—¿Quieres que vayamos a la plaza?

—S-sí, eh... ¿podrías conducir tú, por favor?

—Claro, ¿estás bien?

Levi asintió, Evan lo agarró de una mano y la otra la agarró a Eren y así fueron hasta el estacionamiento. Las palabras de la linda omega resonaron de nuevo en su cabeza "siempre estuvo esperando tu regreso". Tomó su móvil y le escribió a Farlan.

"Hola, no sé si ya llegaste, pero avísame cuando lo hagas, por favor".

"En unos minutos vamos a llegar, todo bien?"

Se sintió contento de que al fin le hubiera escrito.

"Estamos yendo a encontrarnos con los abuelos de Evan".

"Puedes hacerlo, lamento no estar ahí, pero quiero que sepas que cuentas con mi apoyo. Respira, eres fuerte, no te dejes apabullar".

"Si, grracias".

"Te amo, no lo olvides. Cuando llegue pasaré por los negocios para verificar que todo marche bien".

"Sería de gran ayuda, gracias. También te amo, ten cuidado".

—¿Con quien hablas, papá? —preguntó Evan mirando por encima del hombro del omega.

—Con Farlan.

—¿Está en la casa?

—No, volvió a Puerto Olimpia.

—Oh, ¿me dejas que le mande un mensaje de voz? —Pidió el niño y Levi le pasó su celular, no sin advertirle que no diga cosas inconvenientes—. Hola, Far, soy yo el Evan, que dice mi papá que te fuiste para allá, ¿le puedes dar de comer a Mishi? Y, y, y... ¡ah! Que si puedes mandarme una foto de él ronroneardo.

—¿Cómo te va a mandar una foto del gato ronroneando? —preguntó Levi confundido.

—Ah, cierto —Evan largó una carcajada y luego siguió con el mensaje—. No bueno, un vídeo, uno cortito y come tus verduras, zoquete, un beso, adiós.

Luego le devolvió el móvil a su papá omega, al poco rato llegaron varios emoticones de risa y un audio de Farlan que Levi reprodujo: "Evan, tú cómete tus verduras, embustero, ¿cuántas veces me las diste a mí, eh? ".

—¡Papá, no escuches, no escuches! —Se apresuró el niño y Eren comenzó a reírse, mientras Levi miraba con seriedad a su hijo. En menos de un cuarto de hora llegaron al lugar acordado, eran apenas las cuatro y media por lo que aún faltaba.

Evan se fue a las hamacas y Levi lo vigilaba mientras los nervios lo consumían. Eren se acercó a él.

—Escucha, si algo te incomoda demasiado o las cosas se salen de control, levantamos todo y nos vamos —Le dijo para tranquilizarlo, Levi le dedicó una mirada de sosiego y asintió en silencio—. No quiero que Evan pase por un mal rato, y tú tampoco. Haremos las presentaciones y regresamos.

—Gracias, Eren.

—De todas maneras hablé con mi padre temprano por la mañana, le hice prometer que todo sería en buenos términos, así que, realmente espero que todo salga bien. Tú tranquilo, voy a respaldarlos —Explicó y apretó un hombro del omega reforzando su punto.

—No tienes idea lo mucho que significa este gesto, gracias de verdad.

Justo en ese momento Evan quiso bajarse de la hamaca y se fue al suelo así que ambos adultos corrieron a socorrerlo, pero solo fue un raspón en las manos, el niño se rió de su despiste y se fue al tobogán, los toboganes eran de sus juegos favoritos. A los pocos minutos estacionó un lujoso Toyota Avalon Hybrid en color blanco, de él descendieron Grisha y Carla. Vestidos con elegancia y debidamente arreglados para la ocasión.

Levi los detectó a la distancia y sus tripas se comprimieron dolorosamente. Fue en busca de su hijo y lo tomó de la mano, caminaron hasta el centro de la plaza mientras el matrimonio se acercaba y miró a su hijo.

—¿Son ellos? —preguntó Evan.

—Sí.

Los cinco finalmente se encontraron, Levi luchando contra todo su instinto que rogaba por llevarse a su hijo de ahí.

—Hola —Rompió el hielo Eren.

—Buenas tardes —Saludó con solemnidad Grisha mientras le dedicaba una fría y desagradable mirada a Levi.

—Buenas tardes —respondió el omega y le costó soltar la mano de Evan que se acercó con inocente confianza a los dos adultos. Carla se agachó mientras lo miraba deslumbrada y los ojos se le humedecían.

—Hola, ¿tú eres una abuelita?

—Sí, hermoso Evan, yo soy tu abuela.

—Oh, pero usted no tiene el cabello blanco, y le faltan arruguitas —dijo divertido y luego se giró con una espléndida sonrisa para mirar a su papá que le sonrió a la fuerza.

—Hola, Evan, que guapo eres —dijo su abuelo mientras se agachaba también.

—Buenas tardes, doctor, ¿usted ha salvado muchas vidas? Porque los doctores ayudan a la gente ¿no?

—Bueno, soy cirujano plástico, así que también ayudo a muchos.

—Ah, yo quiero aprender sobre eso.

—¿Puedo abrazarte? —Pidió Carla que estaba a un paso de llorar.

—Bueno —Aceptó Evan.

La mujer lo envolvió en sus brazos y soltó algunas lágrimas, Eren le hizo señas de que se tomara las cosas con calma.

—Hey, no llores, abuela —dijo Evan sorprendido—. ¿Te duele algo, eh? ¿Tienes hambre? Mira toma —dijo agarrando su mano—, tengo caramelos de leche, son muy ricos.

—Ah, gracias, Evan.

Grisha se puso de pie y miró de nuevo a Levi con desprecio, el omega le sostuvo la mirada y Eren intervino.

—¿Qué sucede, papá?

—Nada. Solo me preguntaba porque este... señor esperó tanto tiempo para decirnos sobre la existencia de Evan, eso es ser bastante cruel si me lo preguntan.

Levi apretó sus labios y sus puños, pero Eren habló a su padre.

—No es momento de hacer reproches, recuerda lo que hablamos hoy.

—Abuelo, mi papá es super bueno, ¿cierto, profesor? Usted le puede contar, nunca se le queman las galletas y es muy trabajador, tal vez usted no lo conoce como yo, pero él es muy bueno.

—¿Lo ves? Evan te lo está diciendo —Continuó Eren relajándose ante la mirada de su hijo.

—Entiendo, bueno, ya podremos hablar luego —Aceptó el alpha metiendo las manos en sus bolsillos.

Fueron hasta unas bancas y Carla no paraba de conversar con Evan, reírse ante sus ocurrencias y contarle cosas de su vida diaria para que también los conociera. Levi no se alejaba ni le quitaba la vista de encima a su hijo.

—¡Dios! Eres idéntico a tu padre, ¿sabes? En otra oportunidad te voy a mostrar los álbumes de fotos de la familia, hay muchas de tu papá cuando era pequeño y verás que tengo razón.

—Ya lo sé, abuela, yo le dije al profesor la primera vez que nos vimos, que somos iguales, pero él no me creía —Y luego se echó a reír con ganas.

—¿Por qué te llama profesor? —preguntó Grisha molesto.

—Ay, eso es obvio —dijo el niño—, es porque es un profesor.

Carla rió contagiada de la respuesta tan natural, pero Grisha se puso tenso.

—Sí, pero es tu padre también y deberías decirle "padre".

—Evan, por mi está bien que me llames profesor, no te preocupes —Volvió a intervenir Eren sonriéndole al niño y dedicándole una mirada de advertencia a su padre.

—Lo siento, me retiro un minuto —dijo Grisha sacando su celular del bolsillo de su saco que empezó a vibrar. Atendió y se alejó unos pasos.

Eren le susurró a Levi.

—¿Estás bien? Podemos irnos si quieres.

—En unos minutos.

—De acuerdo.

—Levi —Lo llamó Carla y el hombre la miró, pero el tono de voz de la omega era dulce y agradable—. ¿Puedo comprarle a Evan una bolsita de maíz? Quiere darle de comer a las palomas de allá.

—Sí, claro, está bien.

Los dos fueron de la mano mientras seguían conversando, Grisha seguía hablando por teléfono. Eren lo miró.

—Ya, no fue tan terrible, tal vez yo... había sido un poco extremista —dijo el omega suspirando. Eren le sonrió, se sentía bien contar con su apoyo.

Al poco rato Grisha se les unió, mientras observaba como Carla y Evan corrían y se reían persiguiendo las palomas y dándoles de comer.

—Disculpen, era una llamada importante —Se excusó el hombre y Levi volvió a ponerse tenso—. Creo que lo mejor para todos sería que dejemos el pasado atrás, ¿cierto Levi? Por cierto, Eren dijo que eras un próspero comerciante, me pregunto a qué te dedicas ahora, es difícil no imaginarte rodeado de tierra y verduras.

—Estás siendo grosero, papá.

—¿Qué sucede? ¿Acaso es mudo? Deja que conteste por sí mismo, o tal vez me tiene miedo —Grisha lo miró de nuevo con seriedad y Eren quiso contestar pero Levi apretó su brazo.

—No le tengo miedo, ya no. Y sí, me dedico a vender verduras, soy bueno en eso, es un trabajo honesto gracias al cual pude darle a mi hijo todo lo necesario.

—Y gracias a lo que te llevaste, no lo olvides.

—¡Ya basta! —dijo Eren poniéndose de pie—. Si te parece bien Levi, vamos.

—Vaya, vaya, me sigue sorprendiendo la facilidad con que este pobretón te lleva de las narices, lo hizo antes lo hace ahora. Pero bueno, ya saben como reza el dicho, la cabra siempre tira para el monte.

—Discúlpate —Pidió Eren mirando con tristeza a su padre.

—Eren, no es-

—Sí, sí es necesario, discúlpate con Levi, fuiste agresivo y grosero, y si es que quieres volver a ver a tu nieto, lo harás.

El doctor sonrió con sorna y luego miró al omega.

—Te ruego perdones mi comportamiento, Levi, no fue mi intención incomodarte.

Eren se giró al sentir pasos fuertes acercándose, eran cuatro oficiales de la policía, más allá estaba la patrulla estacionada.

—Buenas tardes, señores —dijo uno de los oficiales y luego sacó un papel del bolsillo—. ¿El señor Levi Ackerman?

—Soy yo, ¿qué sucede?

—Va a tener que acompañarnos, señor —dijo mientras le hacía señas a los otros ayudantes.

—¿Qué?

—Oiga, ¿qué sucede? ¿Qué está pasando? —preguntó Eren imponiéndose.

—Tengo una orden de arresto emitida por el Juez Zacklay en contra del señor Levi Ackerman por secuestro, acoso, extorsión, fraude y poner en peligro a un menor de edad.

Grisha se puso de pie y se alejó mientras sonreía con gusto.

—¡No! ¡Esperen! —dijo Eren metiéndose pero el oficial se le puso enfrente, mientras los otros rodeaban a Levi.

—Aquí tiene la orden, puede leerla.

—¿Qué, qué es esto? ¿Quién? —Luego levantó la mirada y ubicó a su padre—. ¿Tú hiciste esto? ¿Por qué?

—Por tu bien y el de Evan, claro está.

—¡No! ¡Prometiste que todo sería en buenos términos! ¡¿Cómo es que haces esto?! No es necesario, ¡levanta ya mismo esta denuncia, papá, ya mismo!

—No lo haré.

—Señor Ackerman —dijo uno de los ayudantes—, déjeme esposarlo, hagamos las cosas en calma y nadie saldrá herido.

—E-espere, espere, déjeme que me despida de mi hijo —Pidió el omega retrocediendo pero otro de los ayudantes le cerró el paso—. ¡EVAN! —Empujó a uno de los oficiales y salió corriendo donde el niño que ante su grito se giró y lo miró confundido pero de inmediato fue a su encuentro.

Carla también estaba sorprendida y mucho más cuando uno de los ayudantes tumbó a Levi contra el suelo y otros vinieron para ponerle esposas mientras el omega luchaba con todas sus fuerzas. Finalmente le aplicaron una descarga eléctrica para someterlo y al fin lo levantaron entre dos, uno de un brazo y otro del otro.

—¡Levi! ¡Con más cuidado es un paciente enfermo! ¡Joder! ¡¿Adonde lo llevan?! ¡Oiga! ¿Adónde lo llevan?, ¡contéstenme! —decía Eren eufórico mientras intentaba cerrarles el paso a los oficiales.

—Irá a la cárcel del juzgado Seis de Infractores Omegas, ahora quítese del camino, está obstruyendo a la justicia.

—Escuche, escuche, esto es un error, por favor, escúcheme un minuto.

—¡PAPÁ, PAPÁ! ¡Suelten a mi papá! —gritaba Evan a todo pulmón mientras se largaba a llorar pero un oficial lo detenía, Carla se acercó preguntando qué era lo que estaba sucediendo, mientras trataba de agarrar a su nieto—. ¡Profesor, profesor, que no se lo lleven, profesor!

—A mí no tiene que darme explicaciones, señor, nosotros solo cumplimos la orden del juez, en todo caso mañana podrá dirigirse al juzgado con un abogado y ver como solucionan esto. Ahora le pido que nos deje camino o lo llevamos con nosotros también.

—¡Noooo, papá, PAPÁAAAA!

Eren miró a su hijo que se desgañitaba, no era opción que lo arrestaran puesto que entonces el niño quedaría con sus padres, tenía que ser racional. Se corrió y los oficiales llevaron a Levi al auto.

—Escuche, oficial Roger —dijo leyendo la placa en su pecho—. Mire, me deja hablar con el acusado, dos minutos, a través de la ventana, por favor se lo suplico, mire ese es su hijo y está destrozado, por favor.

Eren agarró la mano del policía y deslizó doscientos dólares, el hombre los aceptó disimuladamente y se acercó a la patrulla.

—Mirko, baja el vidrio, hablaran tres minutos y nos vamos.

Levi estaba un poco aturdido por la descarga eléctrica y agitado, mientras veía como Evan clamaba y gritaba por él.

—Levi, escucha, mírame —El omega enfocó a Eren con dificultad—. Te voy a sacar de allí, no descansaré hasta que salgas, voy a solucionarlo, ¿entiendes?

—E-evan, quédate con Evan, n-no dejes que lo t-toquen.

—No lo harán, estará conmigo, hablaré con mis contactos, te sacaré de ahí.

—E-esccha, habla c-con Fa-Farlan, llámalo, por favor, él s-sabrá. Ve con Evan, por favor —Una lágrima se desprendió de sus ojos y subieron el vidrio.

—¡Hey, oiga, no he terminado!

—Lo siento, debemos partir—dijo el oficial y cabeceó hacia un costado, Grisha se estaba acercando con expresión triunfal.

Eren guardó el papel de la orden de arresto y fue donde Evan que lloraba desesperado, lo abrazó y lo levantó en el aire mientras refregaba su espalda.

—Ya, tranquilo.

—¡Mi p-papá! ¡Papáaaaa!

—Evan, Evan —llamó Eren y el niño lo miró a través de sus lágrimas e hipidos—. Tranquilo, voy a traerlo de regreso, ¿entiendes? Confía en mí, voy a traerlo de regreso, te lo prometo.

—¡Eren! ¿Qué ha sucedido? —preguntó su madre asustada.

—¿Por qué no le preguntas a tu marido? —dijo Eren mirando a su padre con enojo.

—Sucedió lo que tenía que suceder —dijo Grisha—. Me encargué de ese omega trepador.

—No hables de alguien a quien no conoces —Lo interrumpió Eren—. Más te vales que vayas derecho a levantar esta denuncia o nunca más me verás a mí, o a Ciro y mucho menos que menos a Evan.

—Amenaza todo lo que quieras, Eren. A fin de cuentas sigues siendo el chiquillo mimado y caprichoso de siempre, al que tenemos que cuidar antes de que se vuelque la olla de agua hirviendo encima.

—Ese es el problema, padre, siempre me has tratado como un niño, pues entérate, ya cumplí la mayoría de edad hace rato y te guste o no ayudaré a Levi.

—No levantaré la denuncia, Eren. Te recomiendo que busques un muy buen abogado, y aún así ese omega tiene para rato en la cárcel, no lo denuncié la primera vez, ahora todo se hará como debió ser en ese momento. Carla, vamos.

—Hijo, ¿quieres que me quede contigo y te ayude con Evan?

—No, lo siento mamá, pero no quiero que ninguno de ustedes se acerque por el momento, a menos que convenzas a ese idiota de que levante la denuncia. Adiós.

Se alejó con Evan llorando a moco tendido sobre su hombro. Afortunadamente tenía la llave de la camioneta. Subieron y le llevó su buena media hora lograr que el niño dejara de llorar, le prometió que haría todo lo posible para arreglar las cosas y el niño asintió con los ojitos hinchados que seguían botando agua. Condujo hasta su departamento, le hizo un chocolate a Evan y le sirvió a Evan con los rollos de canela que Levi había comprado por la mañana, mientras empezaba a llamar a sus conocidos.

Habló con Reiner, un amigo que era abogado penal y le pidió ayuda, el hombre le dijo que le mandara una foto de la orden de arresto y que haría sus averiguaciones. Luego llamó a Farlan.

—¿Hola? ¿Eren?

—Sí, ¿cómo estás, Farlan? Disculpa que te moleste pero ha sucedido algo muy, dame un momento —Le guiñó un ojo a Evan que apenas y tomaba su chocolatada de a sorbitos, le subió el volumen al televisor y salió al balcón.

—¿Eren?

—Sí, te explico, verás, esta tarde fuimos a encontrarnos con mis padres, pero resulta que mi padre hizo una denuncia por extorsión, fraude y otras cosas contra Levi y en tiempo recórd el juez Zacklay emitió una orden de arresto, así que, ahí delante de Evan se lo llevaron preso.

—¡¿QUÉ?!

—Lo que escuchas, traté de detenerlos, ahora yo estuve consultando con varios contactos que tengo en la Ciudad Judicial y abogados de confianza, quiero averiguar sobre la fianza para poder sacarlo de la cárcel.

—¿Dónde está Evan?

—Está conmigo.

—Estoy volviendo de inmediato para allá, escucha, Eren, no dejes de ninguna manera que se acerquen a Evan. Cuando yo llegue te voy a instruir sobre lo que vamos a hacer, por favor averigua de cuánto es la fianza que piden, tenemos que sacarlo cuanto antes.

—Sí, eso hice, tengo un contacto que me va a decir en unos momentos. Oye, el juez Zacklay es mi padrino, es amigo íntimo de mi padre.

—¡Carajo! No importa, ya veremos como hacemos. ¿Cómo está Evan?

—Muy mal, estoy tratando de entretenerlo pero está destrozado, fue todo muy violento, ni siquiera dejaron que se despidiera de él.

—Mierda, ¿quieres que hable con él? Tal vez pueda tranquilizarlo un poco, él sabe que yo hago estos trabajos.

—Le preguntaré.

Eren regresó al comedor, Evan lo miró con tristeza.

—Farlan está al teléfono, ¿quieres hablar con él?

—¡Sí! —dijo corriendo hacia el adulto y recibiendo el móvil.

—¡Farlan! —Y se largó a llorar de nuevo con hondo pesar, Eren refregaba su espalda y trataba de apoyarlo—. ¡Se llevaron a mi p-papá!

—Hola, amiguito, lo sé, tu papá me ha contado, escucha, tranquilo estoy yendo para allá en este momento, tú sabes que soy abogado ¿cierto? Bueno, los abogados hacen este trabajo, de defender a las personas inocentes, así que sacaremos a tu papá de allí.

—Pero de-debes apurarte, mi papi está solo, está solito —decía y volvía a llorar con ganas—. Los policías le pegaron, pero él no hizo nada.

—Lo sé, Evan, lo sé. Espérame, cuando despiertes mañana ya estaré ahí, tu papá alpha y yo vamos a resolver todo, te lo prometo.

—Ven rápido, Far, tengo miedo.

—No, no tengas miedo Evan, no te preocupes, tu papá seguro está bien cuidado allá, confía en mi.

—¡Quiero verlo! ¡Quiero ir con mi papá!

—Lo sé, lo sé, cariño, debes ser valiente, ¿entiendes? Sé fuerte por tu papá, yo estoy yendo para allí en estos momentos, ¿vas a esperarme?

—Sí. ¿Vas a ayudarlo, ci-cierto?

—¡Por supuesto!

—Bueno, ven rápido...

Eren abrazó a Evan con un brazo y con el otro sostuvo el móvil para hablar con el rubio.

—Eren, ¿tienes una copia de la acusación que hicieron sobre Levi?

—Sí, ya te mando una foto.

—Bien, estoy saliendo en mi auto para allá, te diré cuando esté llegando a la ciudad, si tienes novedades de tu contacto me llamas, estaré atento ¿sí?

—Sí, ten cuidado en la ruta no seas imprudente, te necesitamos mucho aquí.

Farlan suspiró.

—No te preocupes, siempre soy cauto. Nos vemos, no te separes de Evan.

—No lo haré.

Eren llevó a su hijo a su habitación, lo abrazó y le cantó un poco mientras lo tenía contra su cuerpo, el niño seguía llorando y se durmió completamente agotado. Su celular vibró, era Reiner, atendió de inmediato pero habló lo más despacio posible para no despertar a Evan.

—¿Y bien?

—Me pusieron varias trabas para averiguar, al parecer hay pesos pesados que no quieren facilitar las cosas.

—¿Hay fianza?

—Sí, pero-

—No importa el monto, iré ahora mismo a pagarla.

—En realidad si importa el monto, la fianza es de un millón de dólares.

—¡¿Qué?! ¿Es una broma?

—No, evidentemente alguien no quiere que ese omega salga en libertad. Escucha, dentro de un rato va a salir Berthold de Tribunales, él es cercano al juez, puedo hacer que me averigüe más cosas. Por lo pronto se puede presentar una apelación para que reduzcan el monto. Cuando lo vi me pareció un exceso, Eren, ni siquiera le pidieron este monto a Carrazales, el narcotraficante que atraparon hace dos meses. No sé qué hizo este chico, pero es evidente que hizo enojar mucho a alguien poderoso.

—Mierda, ¿puedes ir presentando una apelación para que reduzcan el monto, por favor? Seré generoso con tus honorarios.

—Me ofendes, Eren, te debo varias, será un gusto ayudarte. Mira te puedo recomendar un par de muy buenos abogados para que te ayuden con el resto, no te preocupes por la apelación, pediré una copia del legajo que se ha creado con las acusaciones y las pruebas reunidas, pero no creo conseguirlo antes del martes, aceleraré todo lo que pueda.

—¿Al menos se lo puede ir a visitar?

—Tampoco, está en aislamiento preventivo, lo cual me parece también un exceso, pero al parecer quieren alejarlo de todo contacto fuera de la justicia.

—Bueno, pero si consigo un abogado podrá hablar con él al menos.

—Sí, eso sí, pero ya para mañana, hoy será imposible, atienden hasta las seis de la tarde y luego se muere todo hasta las nueve del otro día.

—Ya veo. Bueno, muchas gracias, Rei, te pido me mantengas informado al respecto, cualquier detalle o novedad que te enteres, te pido que me avises de inmediato ¿sí?

—Cuenta con eso.

—Muchas gracias.

—Nos vemos.

Suspiró, un punzante dolor de cabeza le aguijoneó la cabeza. Si bien respetó su acuerdo con Levi él creía que estaba exagerando respecto a sus padres, jamás ni en sus peores pesadillas hubiera imaginado que algo como esto podía pasar. ¿había sido engañado todo este tiempo? Como fuera, haría todo, absolutamente todo lo que estuviera en sus manos para liberar a Levi. Jamás le iba a perdonar a su padre todo lo que le estaba haciendo sufrir al pequeño Evan. Agradecía que Ciro estuviera con su mamá y que no hubiera presenciado toda esa mierda en la plaza central.

Si era necesario iría a visitar al mismísimo Zacklay, pero de ninguna manera dejaría que su padre se saliera con la suya. besó la cabeza de su hijo.

—Te voy a proteger, Evan, con todas mis fuerzas, y a tu papá también.

Le escribió un extenso mensaje a su madre apelando a todo su sentimentalismo, insistiéndole que convenciera a su padre de levantar la denuncia. Sabía que sería casi imposible convencerlo, pero agotaría todas sus posibilidades, no importaba si tenía que humillarse o besar culos. También le escribió a Historia, si bien la relación con su suegro el congresista Rod Reiss no era la mejor, tal vez ella pudiera convencerlo de intervenir o hacer algo, no podía quedarse esperando que le lloviera una solución y cada minutos que pasaba era más que importante.

Levi estaba sentado sobre la litera de cemento que tenía en esa celda de dos metros por dos, había un ventiluz cerca del techo pero no llegaba tan alto como para mirar por allí. Ni siquiera tenía agua, había una especie de litera en el suelo (literalmente un agujero recubierto de cerámica blanca) y un pequeño rollo de papel higiénico. hacía frío puesto que se habían quedado con su saco, sus zapatos y todas sus pertenencias. Las puerta era de metal, había golpeado y gritado un buen rato sin obtener una respuesta. Estaba asustado, principalmente por Evan, solo esperaba que Eren lo retuviera con él y no le permitiera a esos monstruos que se le acercaran. Se había confiado demasiado, era obvio que Grisha mostraría su verdadera oscuridad a la primera oportunidad.

Estaba molesto porque aún no le dejaban hacer su llamada, era parte de sus derechos, pero al parecer a nadie le importaba avasallarlo. Cómo hubiera deseado que Farlan estuviera allí, él era un experto en todo ese tema de líos legales. Quiso llorar pero se aguantó las ganas, no quería que lo vieran afectado o el trato sería peor, tenía que aguantar.

"Mamá, sé que no tengo derecho siquiera a invocarte o pensar en ti, pero por favor, ayúdame. Tenías razón, siempre la tuviste, yo me equivoqué, por favor, ayúdame".

En cierto momento se durmió hecho un ovillo, incómodo y con mucho frío. No supo cuánto habría pasado, pero no entraba luz natural y el minúsculo foco de la celda arrojaba una mortecina luz amarilla. Se despertó sobresaltado cuando abrieron la puerta de repente y un policía golpeó su cachiporra amenazadoramente contra la puerta de metal.

—¡Hey, engendro! ¡Levanta!

Otro más entró detrás de él y cerraron la puerta. Levi se sentó y trató de mantener la calma pero tenía a su corazón latiendo a todo dar. El segundo se acercó y le tiró unas hojas a su lado sobre la litera junto a un bolígrafo.

—Esa es tu confesión, fírmala.

Levi los miró desconcertado, luego miró las hojas de nuevo.

—¿Estás sordo o qué? No tenemos toda la noche, firma.

El omega agarró las hojas y las leyó a grandes rasgos, al parecer era una declaración jurada donde él confesaba que era responsable de todo, que había extorsionado a la familia Jaeger, que utilizó a su hijo como rehén para sus fechorías y que siempre tuvo la intención de aprovecharse, que su embarazado había sido a propósito y deliberado para llevar a cabo sus planes. Levi miró a los agentes.

—Esto no es verdad, no lo firmaré.

El primer policía golpeó con fuerza la cachiporra en la pared cercana a Levi haciendo que se sobresaltara y se encogiera.

—No nos iremos hasta que firmes, y si no quieres colaborar, tal vez cambies de idea cuando meta esto dentro de tu cuerpo, ¿qué opinas? —habló con dureza mientras movía la cachiporra.

Levi apretó sus manos contra su estómago e inspiró. No importaba qué le hicieran, no firmaría de ninguna manera.

.

By Luna de Acero.-