Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Capítulo 8, se suponía que tenía que publicarlo mañana, pero les debía el capítulo de la semana pasada así que va hoy, más les vale que me hagan un altar y le pidan a sus dioses que me den la vida eterna... ok no, con que me dejen un review, kudo, comentario ya soy feliz. AL FIN SE VA A SABER TODA LA VERDAD (suenan trompetas). Igual y a estas alturas no hay mucho que se pueda aclarar, creo que todo está más que dicho. Estoy tan feliz y emocionada por toda la atención que le han dado a esta pequeña historia. Les traje la actualización lo más rápido que pude. El domingo publico el gran final.
Muchas gracias por el apoyo, el cariño, los comentarios, me emocioné un montón el capítulo pasado. Amo cuando son tan lindos conmigo! Gracias a todos bellos seres! Esta vez no los distraigo mucho, solo que cumplan la cuarentena, usen tapabocas, lávense seguido las manos, no se toquen la cara y lean a Luna de Acero (esta es la indicación más importante de todas, je). Ahora sí, al capítulo.-
Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen, son del autor Isayama Hajime, el contexto, personalidades y situaciones si son de mi invención, prohibida su reproducción total o parcial sin el debido consentimiento.
Advertencias: Uso del OoC (personalidades diferentes a las canon), fuertes declaraciones, el juicio, más angustia y drama para que lloren y pataleen y me griten, peeeeero nadie se muere, así que... sigan adelante mis valientes!
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"Recordar es fácil para el que tiene memoria,
olvidar es difícil para quien tiene corazón."
Gabriel García Márquez
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Finalmente lograron trasladar a Levi a la comisaría cuarenta del distrito de Paradis que se hallaba ubicada en un barrio de clase media a solo quince minutos de la Ciudad Judicial donde se llevaría a cabo el juicio. El doctor Polac había hecho todo lo posible para impedir que el juez Zacklay estuviera en el estrado, pero por cualquier flanco que atacaran todo estaba blindado. Comprobar que Grisha era quien financiaba la campaña era una empresa prácticamente imposible, todo estaba a nombre de empresas que solventaban otras empresas, llenas de contadores más abogados, papeleos interminables y definitivamente se estaban desviando de su objetivo,perder más tiempo en eso no era prudente.
Para colmo le habían perdido el rastro a Marcela Pradera, la señora que trabajaba en la casa del doctor Grisha. Fueron a la dirección que tenían, ella había alquilado un tiempo, ahora habitaban otros inquilinos, perdieron medio día para encontrar al dueño que mucho no sabía, solo que se había ido a vivir donde unos parientes a una ciudad vecina. Pero cuando buscaron en la guía telefónica les salían unas ochenta personas, Eren se la había pasado llamando y no había logrado dar contacto, excepto en la persona número sesenta y tres que le dijo que la mujer los había estafado y no querían saber nada de ella. Comenzó a buscar en las redes sociales sin mucho éxito, pero no cejó en su intento.
Mientras tanto Farlan luchaba a brazo partido para poder lograr que al menos hubiera un jurado presente, si todo se resumía a que el juez Zacklay dictaminara un fallo estarían condenados. Ya se había puesto en contacto con Isabel, una bonita pelirroja omega de la Secretaría de Derechos de los Omegas quien estaba moviendo todas sus influencias para lograr una junta de firmas y que el caso llegara a la radio local que era escuchada por más de cuarenta por ciento de la población, ante la duda mejor era hacerlo.
El día anterior al juicio Eren obligó a Farlan a dormir un poco, ya parecía un oso panda y a veces hacía de nuevo las mismas preguntas porque estaba mareado de cansancio. Eren siguió con el doctor Polac llamando y haciendo presión, Isabel los llamó para decirles que al otro día antes del juicio había logrado juntar a unos veinte omegas para que fueran a protestar (y espera contar con más apoyo después de que apareciera la solicitada en varias radios de la ciudad), Eren el avisó a Historia quien le dijo que iban a mandar un corresponsal para que hiciera una entrevista, que era lo máximo que podía hacer por ellos.
Eren estaba completamente agotado también. Le preparó la merienda a los niños que estaban en el patio armando casitas de barro y tenían tierra hasta en el cabello.
—Ah, ¿qué es lo que hicieron? —dijo al verlos embarrados como puercos y ambos se miraron sin responder—. Como sea, vamos adentro, quiero que se bañen y se cambien así pueden merendar, les traje bizcochos de manteca y les haré chocolatada, pero primero se bañan, caray, no puedo dejar de echarles un ojo.
—Lo siento, papá —dijo Evan con cara de culpable y refregándose las manos roñosas.
—Está bien, solo se estaban divirtiendo. Además nada que un poco de agua y jabón no solucione.
—Eren, ven un momento, es importante —Llamó el doctor Polac.
—¡Voy! Escuchen, llenaré la tina del baño, vayan directo y empiecen a sacarse la ropa, dejen las zapatillas antes de entrar a la casa, yo me encargaré de limpiar todo.
Lo acompañó al baño y los dejó allí mientras el agua caliente iba llenando la tina y volvió con el abogado, no sin poner la leche a calentar en la estufa.
—¿Qué sucede?
—Aquí estoy en contacto con el asesor del juez Zacklay, al parecer está muy molesto, ya le avisé que habrá una gran manifestación y que llamaremos a los medios, me dijo que quiere que tengamos una llamada y quiero que estés presente, voy a ponerlo en el altavoz, no digas nada, pero voy a intentar que cedan con lo del jurado, si aceptan eso nos daría un par de días más de gracias hasta que convocaran a la gente.
—Muy bien.
Las cosas no quedaron en buenos términos, el asesor del juez era sumamente agresivo y lo maltrató al doctor un par de veces, pero el doctor era un excelente abogado y defendió su postura a rajatabla. Lo máximo que sacaron fue un "quedará a consideración del juez".
—Ah, no sentía tanta adrenalina desde el juicio que tuve el año pasado por el ladrón de ganado —dijo el doctor sonriendo.
—¿Usted que cree? ¿Hay posibilidades que cambien de parecer?
—Son bajas, pero las hay, después de todo si no las hubiera nos habría dicho que no de forma tajante. Sin embargo esto no está nada fácil. Si me pide mi opinión personal, le diré que yo tenía una imagen muy elevada de su padre, señor Jaeger y como yo todo el mundo en Paradis, de manera que apoyar esto es casi un suicidio social. Sin embargo tengo demasiado años en los juzgados como para que algo así me haga recular.
—En buena hora.
—Bueno, y mis honorarios claro está.
Eren rodó los ojos y suspiró, luego al sentir como la leche rebalsaba fue corriendo a la cocina. Sintió a sus hijos que lo llamaban desde el baño. Necesitaba un descanso también, tal vez durmiera un poco una vez que Farlan se levantara. Dejó las chocoladas calientes en las tazas y fue a verlos, al abrir la puerta se le vino encima una montaña de pompas de jabón. Se habían gastado prácticamente una botella de shampoo y con sus manitos se refregaban y soplaban para hacer más y más.
—¡Mira, Evan, mira, es enorme, es enorme!
—¡Wowww! Mira esto, haré una pequeñita, pequeñita.
Eren sonrió y sacó su móvil para filmarlos, los niños estaban tan entretenidos que ni repararon en su padre. Ciro reía a más no poder.
—Es una mini burbujita —dijo el rubiecito chillando.
Una vez que terminó el show del jabón, Eren los ayudó a salir secarse y ponerse los pijamas.
—Pero son las siete —dijo Evan.
—Sí, pero ya no vamos a salir, puedo ponerles vídeos en la habitación, los grandes tenemos mucho trabajo por hacer y lo mejor sería que podamos concentrarnos apropiadamente. Oigan, les prometo que apenas termine todo esto los llevaré de nuevo a ese lugar de juegos que les gustó tanto.
—¿Vendrá Levi? —preguntó Ciro refregándose un ojo.
—Claro, él también vendrá.
Evan saltó en su lugar mientras se refregaba las manos y sonreía emocionado.
—Podríamos prepararle la bienvenida a mi papá —dijo de repente Evan y Ciro también se unió a la idea de inmediato.
—Esa es una idea fantástica, ¿qué les parece si le hacen un par de lindos dibujos?, mañana Farlan irá a visitarlo y puede llevárselos —sugirió Eren.
—¡Si! —Aceptaron al unísono.
—Muy bien, vayan a la habitación, pónganse a dibujar que ya les llevo la merienda.
—No muy dulce para mí, profesor.
—Entendido.
—Yo tampoco quiero tan dulce —Se sumó Ciro que en todo hacía eco de su hermano mayor.
—No se preocupen, no será muy dulce.
Eren dispuso todo en una bandeja, junto a los bizcochos y un paquete de galletitas dulces y les llevó. Estaban muy entretenidos escuchando música y dibujando. Cerró la puerta de la habitación, suspiró, acomodo el baño, tomó la ropa sucia y la llevó al lavadero, luego sacó unos filetes de pollo que tenía congelados y que haría con un puré de bolsa, tal vez los acompañaría con un par de huevos estrellados. Dejó la ropa lavando y puso la tetera para hacer más café.
Farlan apareció con cara de cansancio por la cocina.
—Hola, puedes dormir un poco más si gustas —Sugirió Eren.
—No, ya he dormido demasiado, además son las siete, el doctor Polac se irá a las diez, sería mejor aprovecharlo, aún hay algunos puntos flojos, ¿hay alguna novedad?
—Nada confirmado, pero sigue hablando con gente para ver si acceden a un jurado, al menos ahora el asesor dijo que el juez lo evaluará.
—Ya es algo —dijo bostezando.
—Oye, ¿por qué no tomas un baño? Prepararé más café y unos aperitivos, no has almorzado aún.
—Acepto los aperitivos, pero ya debo tener la sangre negra de tanto café, ¿tienes té negro?
—No, pero tengo que ir a comprar algunas cosas que faltan, puedo traer.
—De acuerdo, toma para cigarros y lo que haga falta —dijo Farlan sacando su billetera pero Eren se negó.
—No, no hace falta, anda ve a bañarte, cuando vuelvas el mejor té negro te estará esperando.
—De acuerdo, más vale que no me ilusiones a lo tonto —Bromeó el rubio y fue a ducharse. Un buen baño de agua bien caliente iba a despabilarlo, tenía una larga noche por delante.
Eren salió a hacer las compras, un amigo le había prestado una camioneta utilitaria que no llamaba mucho la atención y había un par de negocios no muy lejos del complejo. Compró shampoo, ya que los niños casi liquidaron el que ya tenían, dentífrico, una docena de huevos, el té negro, azúcar, más leche y manteca, casi se regresa pero recordó los cigarrillos a medio camino y tuvo que volver. Carajo, realmente necesitaba poder dormir un poco.
Hasta medianoche el juez no cambió de parecer. Recién al otro día, una hora antes del juicio, frente a más de cuarenta omegas y algunos alphas iracundos frente a la casa de justicia blandiendo pancartas y gritando a todo pulmón, encendiendo algunas bengalas y hablando por altavoces junto a un par de periodistas de diversos medios fue que el juez decidió aplazar el juicio y acceder a tener un jurado de doce personas. El aplazo no fue mucho, el siguiente martes iniciaría todo.
Eren abrazó a Isabel y le agradeció por su invaluable ayuda, la chica le dijo que seguiría muy de cerca la evolución del caso y que no le perderían pisada. Llamó a Historia y e agradeció también, la mujer se ofreció a hacer todo lo que estuviera dentro de sus posibilidades. Finalmente Farlan se acercó sonriendo y se dieron un sentido abrazo, después de tres días de casi no dormir y luchar, llamar, llamar, moverse, pedir favores finalmente habían conseguido el dichoso jurado.
Farlan llamó al doctor Polac para informarle las novedades y que no era necesario que viniera al palacio de justicia por el aplazo.
—Es una buena noticia, excepto que tenemos que estar muy atentos a qué personas son las que elegirán para el estrado. Por lo pronto podremos celebrar este pequeño avance, pero no debemos dormirnos en los laureles.
—Claro que no. Gracias por todo doctor, ¿esta tarde nos vemos de nuevo?
—Le pido venga a mi estudio, licenciado Church, tengo un equipo de trabajo que le quiero presentar y respecto a lo que habíamos dialogado ayer, creo que sería mejor si pudiéramos llamar al estrado a Levi, ya sabiendo que habrá un jurado, nada mejor que escuchar de boca del testigo principal todo lo acontecido, ¿hoy hablará con él?
—Técnicamente deberían haberlo traído aquí, ahora iré a averiguar, pero haré lo posible por verlo.
—Vaya anticipándole que lo vamos a llamar a declarar, esto cambia todo, así que lo espero a... ¿las cuatro le parece bien?
—Sí, perfecto, a esa hora estaré en su despacho.
—Nos vemos, entonces.
Levi estaba en el furgón, con las esposas puestas y mirando lo poco que podía afuera a través de las rendijas. Estaba extremadamente nervioso, esa mañana había vomitado, no sabía qué estaba pasando pero al parecer había un gran alboroto allá afuera, tal vez algún grupo estuviera reclamando justicia por alguien.
—Parece que estás de suerte —dijo uno de los guardias subiendo de nuevo y sentándose a su lado mientras le daba indicaciones al otro para que arrancara.
—¿Qué sucedió?
—Aplazaron el juicio, vinieron a hacer su desmadre aquí todos tus amiguitos.
Levi no entendía qué estaba sucediendo.
—¿Qué amiguitos?
—No te hagas, todos esos que estaban chillando. El juez movió la fecha, y no me preguntes más que es todo lo que me informaron, por lo pronto nos volvemos.
Levi trató de mirar por la rendija y vio toda esa gente, por primera vez desde que lo habían apresado sintió un poco de alivio, no sabía quiénes eran o cómo habían llegado allí, pero seguramente Farlan o Eren estuvieran detrás de eso. El lugar donde estaba encerrado ahora no era tan malo como el anterior, la mayoría de la gente ahí eran omegas infractores de artículos respecto a agresiones hacia alphas, algunos ladronzuelos de poca monta y otros que habían alterado el orden público por borracheras o peleas callejeras. En general eran bastante solidarios y todos estaban a la espera que se resolvieran sus situaciones, un gran porcentaje tenía fianzas que eran bastante accesibles, así que a diario los familiares lograban sacarlos. Él sabía que sobre su cabeza tenía una fianza imposible. El furgón llegó arribó a la comisaría y fue escoltado hasta el patio donde le quitaron las esposas.
Fue a sentarse a un rincón para tomar un poco de aire y sol, seguramente Farlan ya se pondría en contacto con él, esperaba llamar a Evan y poder hablar unos minutos con su hijo aunque más no fuera. Algunos reclusos estaban jugando un partido de fútbol, lo invitaron pero no estaba de ánimos. Extrañaba horrores a Evan, ya eran cinco días seguidos sin poder verlo, estrecharlo en sus brazos, besarlo, le dolió el alma. Pero tenía que ser fuerte, pronto estarían juntos, Farlan era extraordinario, en ese tiempo que salieron juntos había apreciado parte de su trabajo.
Quería ver a Evan, lo necesitaba tanto, a veces su mente le hacía una mala pasada y se desvivía preocupándose de si estaría bien, si habría llorado, si habría comido lo suficiente. La noche anterior había soñado con él, con seguridad las enormes ganas de querer verle habían obrado el milagro. Era algo que le sucedía cuando deseaba mucho ver a alguien.
Luego Farlan podía pasar horas y horas trabajando sin descanso, y los últimos días había visto como sus ojeras eran cada vez peores. Estaba preocupado, pero no dudaba de su capacidad, en Puerto Olimpia se estaba volviendo cada vez más requerido y famoso debido a que tenía ganados más del noventa por ciento de los casos que le tocaba defender, sin dudas tenía el éxito asegurado.
Para él el mundo jurídico era tan intrincado y difícil. Tanto Farlan como Eren eran personas que él admiraba mucho, que tenían capacidades extraordinarias desde su punto de vista. Eren con unos trazos podía construir los planos de una casa, para él eso era como magia.
Comparado con ellos él era más simple, más torpe, aún no entendía del todo qué le habían visto esos formidables alphas. Miró sus manos, pálidas y llenas de callos y cicatrices. Cuando Eren le había dicho que podría estudiar cuando vivieran juntos se había hecho muchas ilusiones, realmente no sabía si iba a tener capacidad intelectual suficiente para afrontar una carrera universitaria, sentía que era un poco tonto para esas cosas difíciles, lo suyo era más trabajo manual, como el de las verdulerías. Pero al menos le hubiera gustado poder recibirse del secundario. A veces le daba no poder ayudar a Evan cómo merecía. Claro que había aprendido algunas cosas con tutoriales de YouTube y el buscador del celular, para las matemáticas era más rápido, pero lengua y literatura o ciencias sociales se le complicaba un poco, aunque el internet solucionaba bastante.
Muchas veces el ingeniero se había quedado dibujando planos en su computadora cuando iba a su casa, ingresaba un sinfín de fórmulas complicadísimas mientras él a veces miraba por encima de su hombro y se quedaba hipnotizado con todas las herramientas que usaba y cómo iba construyendo los planos con una facilidad increíble. En una de sus primeras citas Eren lo llevó a pasear en su auto y fueron hasta una hermosa casa en un sector bastante lindo de Paradis, allí se erigía esa casa espléndida.
—¿Te gusta?
—Es hermosa —Apreció el omega mirando a todas partes deslumbrado.
—Esa casa la diseñé yo —Levi lo miró con la boca abierta—. Trabajé varias semanas, hay otras cosas que yo he diseñado también, ¿quieres que te muestre?
—Por supuesto.
Luego de comenzar a salir oficialmente se había animado a que Eren visitara su humilde casa, sentía temor de que le pareciera poca cosa, pero no había mucho más que él podía ofrecer. Sin embargo Eren parecía estar cómodo allí y jamás había hecho ningún comentario despectivo, tampoco había criticado el lugar, al contrario le había dicho que era una muy buena construcción y que estaba sorprendido por la pulcritud y el orden, también adulaba bastante sus comidas, así que siempre se esmeraba para mejorar, consultaba mucho con Petra sobre nuevas recetas y lo hacía muy feliz ver la sonrisa de su novio cuando probaba sus platillos, era lo máximo que podía hacer por él.
Tal vez sería la soledad o haber regresado a esa ciudad que supo querer tanto pero últimamente pensaba mucho en Eren, mejor dicho estaba recordando muchas cosas que habían quedado enterradas por el tiempo.
Cuando recién había llegado a Puerto Olimpia los primeros meses antes de que se notara su panza de embarazo había trabajado en el puerto descargando barcos y haciendo trabajos pesados, la paga era bastante buena, aunque se fuera hediendo a pescado. Alquilaba una pieza y por lo general compraba sándwiches o comida que no requiriera mucha preparación, tenía especial fascinación por las ensaladas de frutas, las deseaba tanto que comía al menos un vaso a diario. Pero una vez que se arrebujaba en su cama esos minutos previos a dormirse del todo se frotaba el estómago que seguía plano y se preguntaba si realmente era posible que una personita se estuviera formando ahí dentro. Muchas veces se preguntaba si tendría los hermosos ojos de su padre, o la cabellera suya o si sería una preciosa niña -tenía esperanzas de que fuera una niña-, y luego inmediatamente pensaba en su madre. ¿Cómo se habría sentido ella cuando estaba esperándolo a él? Kuchel siempre le había dicho que desde el momento que se enteró había estado muy feliz, que tenerlo en sus brazos fue uno de los días más significativos de su vida. Sentía mucho miedo, no por lo dolores o los inconvenientes, sino porque no sabía si estaría preparado para tanta responsabilidad, ¿podría ser un buen padre?
Había soñado a su madre varias veces en ese tiempo, por lo general sosteniendo a su bebé en los brazos (de alguna manera sabía que era su hijo) mientras le sonreía feliz. La extrañaba, a pesar de que ya habían pasado cinco años de su muerte, la extrañaba. En esos momentos reflexionaba que tal vez no había sabido aprovecharla lo suficiente, cuando estaba viva, pero es que volvía tan cansada de su trabajo que él no quería molestarla. Solo se sentaba a su lado mientras ella bebía luego de la cena y lloraba o se quejaba de todo. Ahora tenía tantas preguntas para hacer y nadie que pudiera ayudarlo.
La única amistad que había cultivado había sido con su vecino, un joven omega como él que se llamaba Lucas, pero le apodaban Pucho, al parecer porque cuando era pequeño e iba a almorzar a un comedor comunitario del barrio siempre era el último en irse para poder recoger los restos de pan que por ahí dejaban los otros, los "puchos" de comida, y ahí que las cocineras del lugar lo apodaron "el Pucho" y le quedó el sobrenombre. A el chico no le molestaba. Levi no era de salir mucho, pero varias veces habían jugado con algún que otro autito o juguete que se prestaban, o a veces iba a casa de su vecino porque tenía una hamaca casera en un árbol que tenían en el fondo. Luego la vida los fue llevando por diferentes caminos, sobre todo cuando Levi tuvo que dejar de estudiar, su amigo comenzó a juntarse con otros chicos, a tener novios y eventualmente perdieron el contacto, sin embargo cada vez que se cruzaban, yendo a comprar o cuando Levi volvía de trabajar y el joven estaba en la puerta de su casa se saludaban con amabilidad y tal vez conversaban una que otra cosa muy escueta. Le tenía mucho afecto.
Tal vez sino hubieran sido amigos no hubiera pasado lo que pasó. Siempre sentía mucha ansiedad cuando lo recordaba y rezaba por el alma de Lucas, ni siquiera había podido ir al cementerio a dejarle flores o a despedirlo, o darle las condolencias a su madre apropiadamente. Esa misma noche que lo balearon, entró a su casa a oscuras, manejándose con la linterna de su celular, tomó las cosas que consideró más urgentes, sus ahorros, sus documentos, llenó un bolso con ropa, un álbum de fotos, su peine, su cepillo de dientes y se fue. Afuera era un alboroto de policías y vecinos, ni siquiera repararon en él, solo vio a Josefa llorando a los gritos y corrió, corrió y corrió hasta llegar a la terminal de ómnibus. Cuando quiso comprar un pasaje al destino más lejano posible se dio con que necesitaba presentar sus documentos para registar la compra y desistió de inmediato, ¿y si lo habían seguido? Temblaba mirando a todas partes como un gato asustado abrazado a su bolso y entonces recordó que en la parte de atrás de la terminal había combis y autos particulares que llevaban pasajeros de manera no tan legal, allí fue. Había un auto que se dirigía a una ciudad cercana, no lo pensó dos veces y lo abordó, allí al menos no quedaría registro de su salida.
Cuando llegó a Colina Rose se quedó en una cafetería hasta que fue mediodía, luego con indicaciones llegó hasta una sucursal del banco donde tenía sus ahorros y retiró todo el dinero disponible, tuvo que esperar un largo rato y le hicieron llenar una enorme cantidad de papeles además de cobrarle impuestos, comisiones y otras cosas que no sabía qué eran, solo quería terminar cuanto antes. Le ofrecieron escoltarlo por la cantidad de dinero que había retirado pero decidió que mejor no. Tomó un taxi y se dirigió nuevamente a la terminal del lugar, donde volvió a usar otra combi para irse de inmediato. Tenía el corazón en la boca, si le robaban quedaría literalmente en la calle pero es que volver no era una opción. Mantenía su celular apagado porque de verdad no sabía si podían rastrearlo con eso. Viajó y viajó quedándose un día aquí, otro día por allí, hasta que finalmente llegó a Puerto Olimpia. No conocía el mar, le gustó mucho y estuvo vagando por la costa por varias horas pensando y pensando qué hacer. Consiguió alojamiento y decidió ir a algún banco al día siguiente. Indagó cuál era la mejor manera de guardar sus ahorros pero sin tener que abrir una cuenta bancaria, el empleado le sugirió que alquilara una caja de seguridad en el banco, mucha gente optaba por eso, allí no solo guardaban dinero también objetos o documentos u otras cosas de valor sentimental o monetario pero que no estaban en billetes. El empleado le aseguró que nadie podía acceder a la información de los clientes del banco que tenían allí su caja de seguridad. Decidió arriesgarse y alquiló dos. En una puso el dinero que Grisha le había transferido y en otra puso el de la venta de su casa. Se quedó con los ahorros de su anterior trabajo y volvió a recluirse por algunos días más, hasta que finalmente se animó a salir y buscar trabajo. Solo usó su nombre, sin apellido y si alguien preguntaba su origen le decía que venía del sur sin entrar en detalles, que solo estaba por una temporada y tenía familia esperándolo.Fue extremadamente cauteloso y diligente. No sería sino hasta años después que abriría una cuenta formal en el banco, era una exigencia para poder tener sus negocios funcionando.
Solo había regresado una única vez a Paradis, con un miedo visceral carcomiéndole las entrañas, le hizo guardia a Eren por un día entero hasta que pudo dar con él esa noche, no fue tanto el miedo de la amenaza de lo que le dijo Eren lo que lo hizo irse corriendo de allí sino más la mirada de Grisha desde el ventanal de la casa. Tomó a su hijo y se fue en ese mismo momento rogando a todos los cielos que el doctor no diera con su paradero, pero afortunadamente no lo hizo. Tal vez Grisha consideró que ya no representaba un problema para su familia.
Cuando su barriga comenzó a ser notable estaba de unos cuatro meses y medio, fue entonces que decidió que lo mejor sería alquilar un lugar estable, visitó varios departamentos y casas, pero la verdad no quería llamar la atención, prefería algo modesto, no muy visible y entonces conoció a la señora Mercedes. Se llevaron muy bien desde el inicio y ella se encargó de aconsejarlo mucho respecto a su estado, no dudó en alquilar allí. Notó entonces que en ese sector de la ciudad la gente no consumía muchas verduras porque el lugar más cercano para comprarlas estaba lejos, vio una oportunidad para hacer algo productivo y que además conocía bien. Fue al mercado central, anduvo investigando y ya para entonces estaba entrando al sexto mes y todo le costaba más. En un principio Mercedes le alquiló el pequeño garage que tenía en planta baja. Levi no tenía forma de traer la verdura del mercado, los fletes que ofrecían sus servicios a la salida hacían que se encarecieran mucho los costos. No se animaba a conducir un vehículo, nunca había conducido uno en su vida, por lo que compró una bicicleta y le pidió a un herrero que le forjara un carro que pudiera tirar con ella, y así comenzó al fin con su primera verdulería. Al principio le costó hacerse conocido pero eventualmente la gente comenzó a comprarle más, siempre tenía mucha variedad y ofrecía la mejor de las calidades a sus clientes.
Una vez al mes iba al hospital municipal a los controles y al parecer todo marchaba bien. Ya había comprado un cochecito, una cuna, bastante ropita, había pintado la habitación de su bebé de amarillo y le había hecho un par de globos en uno que otro rincón, lo suyo no era la decoración o las manualidades pero puso su mejor esfuerzo. Compró un móvil con ranitas que tenía una música suave y tranquilizadora y lo colocó en una esquina de la cuna blanca. No tenía mucho tiempo disponible pero alcanzó a tejer un par de escarpines y una mantita a crochet que era lo único que no le salía tan mal, Mercedes lo había ayudado. El último mes le costó horrores mantener el ritmo, pero la señora a veces lo ayudaba, lo mandaba a descansar mientras ella atendía por las tardes que no iban tantos.
La madrugada de un ocho de noviembre rompió fuente y un dolor intenso lo azotó, por lo que tomó la bici y el bolso que había armado y se fue pedaleando al hospital. La avenida estaba lejos y no estaba seguro de conseguir un taxi a esas horas, no tenía teléfono, ni fijo ni móvil, había decidido prescindir de toda comunicación por miedo a que lo rastrearan de alguna forma. Apenas llegó lo internaron, luego de ocho largas horas de contracciones y sufrimiento Evan nació. La habitación del hospital la compartió con dos omegas más que también habían parido ese día. Un hombre y una mujer, pero estaban tan agotados y doloridos que poco y nada conversaron.
Al día siguiente, mientras alimentaba a su bebé notaba de reojo cómo las familias de los otros llegaban con regalos, tarjetas, sonrisas y algarabía para conocer a los recién nacidos. Le pesó un poco que solo estuviera él para darle la bienvenida a Evan, pero ni modo, así debía ser. Por la tarde llegó Mercedes que había estado buscándolo, en el apuro ni una nota había dejado y le regaló el primer peluche al bebé que dormía tranquilo, era un dragoncito negro que aún conservaba Evan y al que había bautizado Quimilo cuando pudo hablar.
Cuando nació era tan pequeñito, apenas llegaba a los dos kilos trescientos gramos y Levi tenía mucho miedo que no sobreviviera por lo que no le quitaba los ojos de encima. Mercedes lo tranquilizó y le dijo que no se preocupara, que los bebés eran más fuertes de lo que uno creía, cosa que también le repitió el pediatra de Evan, pero él no estaba tan seguro ¿y si se le moría? Los primeros meses dormía en un colchón al lado de la cuna despertando a cada mínimo sonido para chequear que estuviera seco, bien alimentado y que respirara sin problemas, fue un enorme estrés.
Abrió los ojos y miró al cielo, el sol ya estaba picándole la piel por lo que se puso de pie para buscar un poco de resguardo a la sombra. Su pequeño guerrero... solo esperaba que estuviera bien.
Por la tarde Farlan fue a visitarlo, se lo notaba de mejor semblante, le comentó las novedades y le llevó algunos paquetes de galletas, café en saquitos, una taza, pan, implementos para su aseo diario, entre otras cosas.
—Evan te envía esto —dijo mientras le entregaba un dibujo de un arcoiris y varias caritas sonriendo con un mensaje que decía "Papá, te amo, Evan"—. Y Ciro también quiso colaborar —agregó entregándole otro dibujo—. Se supone que son ustedes dos, dice que cuando salgas pueden ir a vivir juntos si quieres.
Levi sonrió y aceptó ambos.
—Ese niño se está obsesionando contigo, bueno, supongo que de tal padre tal hijo.
Levi enarcó una ceja.
—¿Todo está bien?
—Sí.
—¿Ocurrió algo con Eren?
—No, es decir, yo hablé con él sobre lo que sucedió, me pidió disculpas, igual eso ya no es importante. Escucha, hablé con el doctor Polac, dijo que sería mejor llevarte al estrado, no voy a poder verte hasta el lunes y probablemente reanuden el martes o el miércoles, aquí te dejo una copia de la declaración y las posibles preguntas que te puede hacer el abogado de la fiscalía, va a ser incisivo, va a tratar de hacerte quedar mal y seguramente utilizará todas las artimañas disponibles para que te enredes o dudes. No te preocupes, piensa bien antes de responderle, fíjate toda la declaración, esto fue lo que tú me contaste y yo ordené en un texto, léelo bien fíjate si fañta algo, si hay algún detalle que recuerdes anótalo, ¿de acuerdo? No pudimos encontrar a la tal Marcela, la mujer que trabajaba en casa del doctor Grisha, sería genial si pudiéramos dar con ella, porque si ella confirmara que ellos sabían de tu embarazo... no digo que tendríamos la victoria asegurada, pero nos ayudaría mucho. Como sea, Eren sigue buscando dar con ella, en el peor de los casos será tu palabra contra la de ellos.
—En realidad... cuando yo me enteré de que estaba embarazado nunca se lo comenté a nadie, lo sabía mi ginecóloga, la doctora Hange Zoe, no sé si ella tiene contacto con el doctor Grisha, pero ella trabajaba en la Clínica Sanares —Farlan sacó su libreta y anotó—. Ellos tenían un laboratorio propio, yo no me hice los estudios en la clínica del padre de Eren, sin embargo al día siguiente él ya lo sabía.
—Entiendo. Puede que ya te hubiera mandado a seguir para entonces, supongo que las clínicas forman parte del la Asociación del Círculo de Médicos de cada región, digo, si Grisha sabía o conocía quién era el dueño de la clínica simplemente tuvo que llamar y preguntar sobre los análisis y ya. El problema es cómo lo demostramos. Tal vez el doctor Polac o Eren conozcan a gente que trabaja en esa clínica, no sé, voy a ver qué logro investigar de esto. Intentaré buscar a tu ginecóloga y hablaré con ella.
—Teníamos muy buena relación, a veces charlábamos un poco después de las consultas —Recordó Levi.
—¿No se lo comentaste a nadie más? —Levi negó y miró significativamente a Farlan—. ¿Qué?
Apretó la mano del abogado que tenía la lapicera y lo observó con cariño.
—Debes descansar, por favor.
—Lo haré cuando te saque de aquí —había cierto aura de tristeza en el semblante de Farlan.
—¿Quieres hablar de... otra cosa?
—No tenemos tiempo, nos queda media hora y quiero repasar varios temas contigo, si el juicio se reanuda el martes cada minuto vale oro. Vamos de nuevo con esto de tu barrio, dijiste que pusiste en venta tu casa con una inmobiliaria, "Nebak", ¿así es?
—Sí —dijo Levi soltando la mano de Farlan.
Recién el sábado por la tarde pudo dar con el paradero de la doctora Zoe, afortundamente la profesional se ofreció para oficiar de testigo en el juicio. Prometió buscar la carpeta con la historia clínica de Levi para testificar que estaba tomando sus supresores al momento en que quedó encinta. Ya era un avance. Grisha prohibió que Eren tuviera acceso a la clínica, de manera que el hombre llamó a sus contactos del Círculo de Médicos de la ciudad para averiguar cómo fue posible que los análisis de Levi pudieran haber llegado a sus manos. Descubrieron que los laboratorios de la ciudad, todos, llevaban un archivo conjunto respecto a los ciudadanos que era manejado por la administración de farmcéuticos y las obras sociales que cubrían los estudios.
—Eso es —dijo Eren—, mi padre no contactó a la otra clínica, lo que él hizo fue averiguar dentro de la membresía de Levi en su cobertura médica qué tipo de exámenes se estaba haciendo. Con haber sobornado a algún empleado era más que suficiente. Si lo estaba investigando le informaron que Levi había pedido un análisis de embarazo.
—Eureka. Al menos nos da una pista sólida, pero encontrar al topo será imposible, ninguno pondrá en juego su empleo. Pero al menos es algo que podemos mencionar, como digo todo suma.
—Por cierto, encontré un perfil de Twitter de Marcela, le escribí, pero la última publicación fue hace dos meses, lo único que mencionaba era sobre unas vacaciones en Costa Shiganshina, luego había algunas fotos pero no decía dónde, no reconozco el lugar. Le escribí por privado, aún no ha respondido o leído, solo espero que lo vea de alguna manera.
—Roguemos que sea así. Escucha Eren, si esa mujer te responde ni pienses en ofrecerle dinero por el mensajero de la aplicación, cítala en algún lugar, si queda algún registro de que hubo un ofrecimiento de dinero eso puede destruirnos.
—No te preocupes, no pensaba hacerlo.
—Bien.
—Ve a descansar ya, has estado sin descansar muchas horas, ¿siquiera comiste?
—Sí, me dejaste el almuerzo en el tupper de la cocina, lo calenté y comí eso. Tienes razón, iré a dormir un poco, escucha, si suena mi celular y no despierto atiéndelo, tal vez sea Polac o Sonia con alguna novedad.
—Descuida, lo haré. Por cierto, ¿cómo está Levi?
—Bueno, como puede, pero está mucho mejor cuidado y atendido ahora.
—Genial.
—Tú... eh... ¿quieres visitarlo?
—No, no es necesario, no hay tiempo además, es mejor que nos concentremos todos en el juicio.
—Claro.
—Casi lo olvido, me enteré de que los representantes de mi padre serán tres abogados, ellos trabajan para el estudio "Legales Paradis Prime", son realmente muy buenos.
—Uf, sí, los conozco. Polac me había dicho que era probable que ellos lo representaran.
—Los abogados a cargo serán tres —Farlan sacó su libreta—. El abogado principal es Floch Forster, luego tenemos a Nile Dok y a Hitch Dreyse.
—Pensé que Nile iba a ser el principal.
—Al parecer Floch hizo algunos méritos, escuché su nombre resonando en algunos lugares, es un joven ambicioso y hábil.
—Ya veo, gracias por la información.
—Ahora sí, ve a dormir, te llamaré para la cena.
—Gracias, Eren y... por favor no cocines con zapallo esta vez, no lo tolero muy bien.
—Entendido —dijo el hombre sonriendo.
El lunes a primera hora les confirmaron que el juicio se celebraría el siguiente miércoles a las once de la mañana, junto con la lista de nombres de las personas que iban a presidir el jurado. Doce ciudadanos de Paradis que habían sido elegidos al azar de la lista electoral de las últimas votaciones. había dos suplentes en caso de que alguno de los seleccionados desistiera.
Esta vez fue el hermanastro de Eren, Zeke, quien se encargó de cuidar a los niños en la cabaña del complejo de lago Sina mientras la primera audiencia se llevaba a cabo. No Si bien el juez se vio en la obligación de dejar participar a algunos periodistas de diversos medios, no permitió el ingreso de cámaras o grabadoras de mano. Fueron cuatro en total al primer encuentro. Del lado izquierdo estaba Isabel Magnolia como representante de la Secretaría de Derechos de Omegas, Eren, el doctor Polac, Mikasa y los periodistas, al frente en la mesa Farlan y a su lado el acusado, Levi esposado como un asesino.
De otro lado estaba El matrimonio Jaguer, el doctor Grisha en una de las mesas del salón junto a sus tres abogados, luego había varios conocidos poderosos del mismo que llenaban los asientos. Finalmente el jurado en el flanco derecho contra la pared en dos filas de seis personas y al centro de todo contra la pared frontal el juez Zacklay.
Uno de los asistentes habló una vez que el juez blandió el martillo para dar inicio a la sesión.
—Tengan todos buenos días, procederemos a dar inicio al Juicio por pérdida de la patria potestad, fraude, estafa privación ilegítima de la libertad del menor de edad Evan Ackerman, documento de identidad 48.055.222, ciudadana radicado actualmente en Puerto Olimpia, calle Jellyfish n°7, primer piso, iniciada por el ilustre doctor Grisha Jaeger contra el omega progenitor Levi Ackerman.
Farlan desde un inicio tenía copia de la acusación, de manera que esperaron pacientemente los quince minutos que el empleado se tomó para leer la demanda en su totalidad. Básicamente se hablaba de que Levi se había embarazado a sabiendas para poder extorsionar a la familia, que había escondido a su hijo luego de estafarlos, para huir y seguir avanzando en su plan. Una vez que terminaron de leer la demanda se hicieron las presentaciones pertinentes y oficiales al juez de las pruebas en físico de cada una de las partes que se pondrían a evaluación una vez que iniciaran con los alegatos.
Levi giró levemente su rostro a su izquierda y conectó con los ojos de Eren por unos segundos, leyó un mensaje en los labios del alpha: "Todo saldrá bien". Levi asintió y llevó su mirada al frente. Luego de un rato los abogados volvieron a sus mesas y entonces Floch tomó la batuta y caminó hasta el centro del estrado.
—Buenos días, señores del jurado, mi nombre es Floch Forster y soy representante del señor Grisha Jaeger, supongo que más de uno lo conoce, ya que es un ciudadano ilustre de nuestra ciudad, quien ha sido estafado de una forma monstruosa, calculada y fría por parte del denunciado. pero no vamos a perder tiempo en preámbulos, ya que serán ustedes los testigos de este abuso, esta deshorosa manera de sacarle provecho a una persona usando como herramienta económica a un inocente niño, que es ni nada más ni nada menos que su propio hijo. Señor fiscal, proceda, por favor.
—El estrado llama al doctor Grisha Jaeger para presentar declaración —dijo el fiscal.
El hombre se puso de pie, miró a su hijo, a Levi y a Farlan con sobrada sorna y procedió a ir a la silla de testigos. La maquinaria había sido puesta en marcha y nada la iba a parar.
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By Luna de Acero.-
