Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Décimo capítulo y aún le faltan dos más, porque el juicio se me hizo larguísimo, aún faltan como cuatro personas para declarar y luego el gran, gran final. Why Floch? Quien mejor que ese personaje para abogado de Grisha? Igual y no le tiren hate, solo está haciendo su trabajo.

Una aclaración importante, cuando uno de los abogados diga "objeción" es para refutar alguna pregunta y deben fundamentar el porqué. Luego el juez puede dar lugar o no a esa objeción, es decir si el juez dice "Ha lugar", significa que acepta la objeción, hay que cambiar la pregunta o bien si es hacia una respuesta hay que abordarla desde otro ángulo, y "no ha lugar" es cuando no acepta la objeción y las cosas siguen el curso normal, es decir el testigo debe responder sí o sí. Espero se entienda, si no se entiende pregunten en un comentario, en un review o por MP, con gusto les responderé.

Sé que algunos de ustedes son profesionales y estudiantes de leyes, así que sepan disculparme si me equivoco en alguna cosa, y si pueden corregirme en los comentarios mucho mejor. Gracias por el apoyo y por seguir esta historia.

Ahora sí, es oficial, en dos capítulos más se termina este fic. Sé que siempre se alegran de que se alargue, je. Un gran abrazo con sabor a invierno, mis amores, hasta la próxima!


Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen, son del autor Isayama Hajime, el contexto, personalidades y situaciones si son de mi invención, prohibida su reproducción total o parcial sin el debido consentimiento.

Advertencias: Uso del OoC (personalidades diferentes a las canon). Investigué y traté de darle un ambiente judicial acorde, pero no soy abogada, no tengo conocimientos jurídicos dignos, así que ¡sepan perdonarme los errores! Solo traten de dejarse llevar y piensen que están en un juicio real, porfis, jaja. Disfruten.


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"Donde hay poca justicia es un peligro tener razón".

Francisco de Quevedo

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El doctor Grisha pasó al estrado. Todos atentos a su declaratoria.

—Muy bien, doctor —comenzó su abogado, el señor Forster—, quisiera que nos explicara cómo fue que conoció al señor Ackerman.

—Fue como a finales de Octubre, aproximadamente. Mi hijo asistió a un almuerzo que hicimos en mi hogar, en ese momento él vivía con nosotros. Como su padre siempre me he preocupado de proveerle de todas las comodidades de la mejor manera, allí contaba con una amplia habitación, excelente nutrición, el año anterior le había cambiado el modelo del auto, pagaba la mejor educación posible ya que Eren, mi hijo, tenía la intención de hacer un posgrado y-

—Objeción —interrumpió Farlan—, el testigo está narrando y es irrelevante a la causa.

—Ha lugar, doctor Jaeger, por favor remítase a responder la pregunta sin divagar demasiado —indicó el juez.

—Lo siento. Cómo le decía, fue el primer o segundo fin de semana de Junio, por nuestras obligaciones solemos juntarnos los domingos a almorzar. Mi hijo había mencionado que traería a la persona con la que había empezado a salir recientemente.

—¿Era la primera vez que lo vio o es que ya había tenido trato anteriormente?

—En mi caso era la primera vez, mi esposa ya lo conocía de antes, de alguna ocasión que fue a comprar alguna cosa al negocio donde él trabajaba.

—¿Cuál fue la primera impresión que tuvo del señor Ackerman?

—Para ser honesto me sorprendí. Cuando mi esposa me informó que era el empleado de la verdulería pues, me pareció bastante curioso, me refiero a que Eren ya había presentado a otras dos personas anteriormente y era notable la diferencia de estatus, pero no soy una persona que se deje llevar por las apariencias, si mi hijo era feliz, yo también lo era.

—¿Recuerda aproximadamente cuántas veces se encontró con el señor Ackerman luego de esa primera vez?

—A pie juntillas no, no quiero equivocarme, pero habrán sido aproximadamente unas cinco o seis veces. Más o menos unas tres que vino a almorzar en un lapso de cuatro o cinco meses antes de que desapareciera.

—¿Cómo diría que fue la relación entre ustedes en ese lapso de tiempo?

—Cordial, siempre intenté que estuviera a gusto en mi casa.

—¿Alguna vez tuvo una reunión a solas con el señor Ackerman?

—Una vez fui a visitarlo a su trabajo.

—¿Por qué motivo lo hizo?

—Eren estaba preocupado porque no aceptaba las invitaciones a comer a casa y me quedaba de paso al trabajo, solo fui e intercambié unas pocas palabras, fui a decirle que era bienvenido en cualquier ocasión y que nos honraría con su presencia. Era evidente que el señor Ackerman tenía algún tipo de problema con nosotros, no sabría decirle porque nunca llegamos a tener una conversación más íntima, pero de mi parte jamás puse ninguna traba para que viniera, más bien todo lo contrario.

—¿Recuerda alguna vez en que haya discutido o haya tenido algún intercambio de palabras poco amistoso con el señor Ackerman?

—Dos veces. La primera fue esa vez, una o dos semanas antes de marcharse del todo de Paradis. En ambas ocasiones estuvo mi esposa presente. En la primera oportunidad él vino muy ofuscado, exaltado, tenía las pupilas algo dilatadas, como sabrán mi profesión me permite evaluar cuando el comportamiento de una persona no es el normal, no sabría decir si habría consumido alguna sustancia o beb-

—Objeción —Intervino Farlan—, el testigo está suponiendo un hecho que carece de peritaje, no hay pruebas que respalden que el señor Ackerman estuvo en ese momento bajo la influencias de sustancias legales o ilegales.

—Ha lugar, por favor señor Jaeger, solo limítese a contar lo que sucedió sin conjeturas.

—No fue mi intención, su señoría. Como iba diciendo, estaba alterado, poco paciente, muy irrespetuoso, hablaba en un tono alto, acusatorio, era intimidante, mi esposa se puso muy mal.

—¿Qué fue lo que el señor Ackerman quería?

—Nos dijo, mejor dicho nos exigió que lo aceptáramos como parte de la familia, porque él iba a casarse con Eren y si no queríamos dejar de verlo, deberíamos ceder a su petición.

—¿La cuál era…?

—Qué le diéramos libre acceso a la casa y a la tarjeta de crédito de mi hijo.

Levi apretó los labios y frunció ligeramente el ceño, a la vez que cerraba sus manos en puños y se tensaba. Farlan lo miró de reojo.

—¿Y usted que le respondió?

—Primero le pedí que se calmara, le ofrecí una bebida y un analgésico que rechazó. Luego vinieron sus insultos, dijo que yo era un viejo arcaico y estúpido, también dijo que era una mala persona, un engreído, "un nariz parada", quiso ofender a mi esposa pero entonces ahí me impuse yo, porque no iba a permitirlo.

—¿Y luego qué sucedió?

—En ese momento de exaltación, de vivir una situación tan violenta, le digo la verdad, yo quería que él se fuera de mi casa, no quería acceder a sus pedidos egoístas, menos cuando estaba usando a Eren como escudo de sus demandas interesadas. Soy una persona lógica, amo a mi hijo, si al menos hubiera visto que había amor auténtico hacia mi hijo definitivamente hubiera accedido a cualquier requerimiento, pero no era el caso y le voy a explicar el porqué. Traté de… ponerlo a prueba, recuerdo que le pedí que bajara la voz y se calmara y sin más rodeos le ofrecí cincuenta mil dólares para que terminara la relación con mi hijo y se fuera de la ciudad.

—¿Usted dice que hizo aquello solo para probar la fidelidad de los sentimientos del señor Ackerman por su hijo, Eren?

—Eso es correcto.

—¿Y cuál fue la respuesta del señor Ackerman?

—Si le soy honesto pensé que me seguiría insultando, sin embargo hubo un silencio de algunos segundos, su actitud cambió por completo, se calmó y me pidió que le repitiera la pregunta, cosa que hice, mi mujer me decía que no, pero ya sabe cómo es uno como padre, quería a toda costa proteger a mi hijo. Luego de un par de minutos de evaluación el señor Ackerman me dijo que… era poco, que por el triple aceptaría y eso fue… una puñalada al corazón, porque confirmó lo que mi esposa y yo sospechábamos, que ese señor solo iba por detrás de la herencia de mi hijo.

—¿Llegaron a un acuerdo?

—No en ese encuentro. Discutimos el… monto, me da vergüenza admitirlo, pero no es porque yo no pudiera pagarlo, es que simplemente me generaba mucho enojo tener que ceder completamente a su voluntad, así que le ofrecí cien mil en total, el señor Ackerman dijo que lo pensaría y que nos comunicaría su decisión a la brevedad.

—¿Y cuándo se puso en contacto?

—Como a la semana, fue después que Eren viajó a terminar sus estudios. Era consciente de que le rompería el corazón, pero es que mi hijo no escuchaba razones, estaba hechizado por ese omega.

—Entonces, ¿usted había intentado razonar con su hijo antes de que él se fuera de viaje?

—¡Por supuesto! Pero como le dije, no escuchaba razones, estaba cegado por el amor que sentía.

—En la segunda reunión que tuvo con el señor Ackerman, ¿lograron llegar a un acuerdo?

—Así es, aceptó ciento veinte mil dólares que serían transferidos a su cuenta bancaria.

—Le pido al jurado que se fijen en la carpeta de documentos probatorios, en la página cinco, en el segundo anexo, prueba incriminatoria número tres, hay una copia y detalle de la transferencia de la cuenta personal del doctor Grisha a la cuenta del personal del señor Ackerman, están las certificaciones realizadas por la entidad que emite el informe, el Banco de Paradis —Agregó Floch hablando hacia el estrado—. Retomemos, señor Jaeger, una vez que usted hizo la transferencia, ¿qué sucedió?

—Nunca más volví a tener contacto con el señor Ackerman hasta que regresó a la ciudad con todas las novedades hace unos días.

—¿Usted no sabía de la existencia de Evan Ackerman?

—De ninguna manera, tomamos conocimiento hace poco más de un mes, en un almuerzo donde mi hijo nos informó a su madre y a mí.

—¿Cómo recibieron la noticia?

—Primero con incredulidad, se imaginará que luego de todo el mal rato que este señor nos hizo pasar caer con una bomba así fue devastador, sin embargo mi hijo parecía muy seguro y me mostró los estudios de ADN que se había hecho con el niño que confirmaban su paternidad, oh y una foto. Es notable el parecido. Quisimos conocer de inmediato al niño, pero entonces comenzaron otra vez las idas y vueltas.

—¿A qué se refiere con eso?

—Eren nos dijo que "lo conoceríamos a su momento", no nos quiso decir el paradero del niño, nos mantuvo completamente ajenos a todo, solo que en algún momento el niño vendría a Paradis y que entonces tendríamos la posibilidad de conocerlo. Claro que indagamos sobre por qué motivo nos mantenía tan al margen de todo, siempre fuimos una familia muy unida, no hay secretos entre nosotros hasta que nuevamente aparecer el señor Ackerman y todo se pone de cabeza, nos trataron como su fuéramos una amenaza para mi nieto. Nos impusieron un día para conocerlo, en una plaza, a plena luz del día, como si fuéramos secuestradores o delincuentes, ¿con qué derecho nos tratan así?

—¿Fue entonces que decidió hacer la denuncia?

—Primero me asesoré jurídicamente. Quiero que esto se entienda, mi reclamo no es contra el señor Ackerman, es contra su constante actitud de hostigamiento, de tener que hacer todo con sus reglas y medidas. Él nos alejó de nuestra descendencia todo este tiempo, solo porque él quiso, ¿sabe lo que es sentir esta incertidumbre? Todos estos años, los cumpleaños que perdimos, los abrazos, los festejos, verlo crecer sano y a salvo, lo-

—Objeción —Farlan estaba muy serio—, nuevamente vuelve a divagar.

—Ha lugar, señor Jaeger le pido guarde esas apreciaciones para el alegato final.

—Fue por eso que decidió denunciarlo —retomó Floch.

—Sí. Solo quiero asegurarme que mi nieto tenga el acceso completo y total a techo, educación, salud y comida como merece, no creo que una persona que extorsiona por dinero sea el ideal de padre.

—Objeción, el testigo está especulando y le está faltando el respeto a mi cliente.

—Ha lugar —Aceptó el juez.

—Muy bien, ¿algo más que quiera aclarar a su declaración?

—Objeción, es una pregunta amplia.

—Ha lugar.

—De acuerdo, ¿usted tuvo un encuentro posterior con el señor Ackerman o algún contacto una vez que se fue de la ciudad?

—No fue conmigo, pero regresó a la ciudad al año y medio después, una noche, conversó con Eren en la vereda de mi casa, tuvieron una pequeña discusión, él estaba en vísperas de su casamiento con la señorita Historia Reiss. Eren lo echó de nuestra propiedad y le pidió que no regresara más, eso fue lo que me platicó una vez que entró esa noche.

—Y luego el encuentro de hace unos días.

—Así es.

—¿Cómo fue dicho encuentro?

—Hostil, me miró con desprecio, con molestia igual y me tiene sin cuidado lo que el señor Ackerman piense de mi persona, lo único que encuentro desconcertante es que mi hijo siga apoyándolo, ya ve que cada vez que el señor Ackerman se aparece mi familia se desmorona.

—Objeción.

—Ha lugar —dijo el juez antes de que Farlan explicara el por qué—, evite los juicios de valor, señor Jaeger.

—Pido disculpas, su señoría, no lo hago adrede, a veces me superan los sentimientos.

—Retomando, si se hiciera lugar a su demanda, ¿cuál sería el siguiente paso?

—Solo quiero reconstruir mi relación con Evan, recuperar esa parte de mi familia que me fue negada, quiero que todos nos llevemos bien, que podamos compartir una mesa en paz, lejos de malas intenciones y superficialidades. Solo quiero que me den la oportunidad de cuidar de Evan, de poder tomar mi rol de abuelo como siempre debió ser, no pido nada más.

—Bien, señor Jaeger, le agradezco por su colaboración, la fiscalía no tiene más preguntas.

Floch se retiró a su mesa y lanzó una mirada significativa a Grisha. Farlan se puso de pie para dar inicio a las preguntas del abogado del acusado.

—Buenos días, señor Jaeger, su señoría. Quisiera que revisáramos un par de detalles de su declaración reciente. Ha declarado que de ser posible le gustaría tomar su rol de abuelo en la relación con el menor Evan Ackerman, ¿qué se lo impide?

—Es claro, el señor Ackerman.

—Mi cliente no interpuso ninguna demanda en su contra, de hecho a dos semanas de visitar Paradis para que el menor conociera a su familia paterna, el único requerimiento fue que el encuentro se hiciera en un lugar público y de día, ¿en algún momento el acusado le dijo que usted no podía tener contacto con el menor?

—Mi hijo-

—No le pregunté sobre su hijo, señor Jaeger, por favor responda la pregunta que es muy específica, ¿el señor Ackerman le dijo en algún momento que no podía tener contacto o que le prohibía acercarse al menor? ¿Sí o no?

Grisha lo miró con molestia pero luego relajó el semblante, después de todo debía mostrarse colaborador ante el jurado.

—No, pero que se haya llevado a mi nieto de la ciudad y lo haya alejado arbitrariamente de mi familia fue un claro impedimento.

—Los motivos que hayan llevado al señor Ackerman a alejarse de la ciudad se verán en su momento, después de todo es usted quien ha solicitado que lo apresaran y que le iniciaran un juicio. Mi cliente solo tuvo que encontrarse una sola vez con usted para luego ir a una celda como si fuera un delincuente.

—¡Y lo es! —Soltó ofuscado Grisha mientras Farlan se mantenía impasible.

—Y supongo que usted tiene las pruebas suficientes para demostrar que mi cliente es un delincuente.

—¡Pues claro! Ese infame me extorsionó para que le diera dinero y-

—Según su declaración —interrumpió Farlan elevando un poco el tono de voz y mostrándose un poco más agresivo—, fue un acuerdo entre ambas partes, de hecho el que inicia el ofrecimiento del intercambio es usted, incluso hay un espacio para pensar y luego hace la transferencia de buena fe, mi cliente no lo obligó a hacerla transferencia de dinero señor Jaeger, por otra parte hemos presentado documentación sobre "Mercurius Angel S.A.". Señores del jurado, página siete, el primer artículo, prueba número seis. ¿Conoce a dicha empresa, señor Jaeger?

El médico meditó unos segundos y luego enarcó sus cejas.

—No recuerdo realmente.

—¿No lo recuerda? Pero la información de la empresa indica que usted es el socio del veinte por ciento de las acciones, esto es información certificada.

—Objeción —dijo Floch—, los bienes o acciones de mi cliente es información confidencial e irrelevante para la causa.

—Su señoría, quiero establecer la relación del señor Jaeger con la empresa en cuestión porque está vinculado a la causa, voy a mostrar eso, además está presentado como parte de las pruebas.

—No ha lugar, sea preciso abogado, solo por esta vez lo dejo proseguir, conteste señor Jaeger.

—Soy accionista en muchas empresas. Mi clínica es una institución muy popular y las divisas son colocadas en acciones de otras empresas, hay compras que ni siquiera son supervisadas por mí. El estudio contables Dreimer y asociados, lleva la contabilidad de mi empresa y mis bienes, pago de impuestos, y otras cuestiones. Dentro de ese estudio el señor Blasco, doctor en contaduría es quien tiene un poder firmado por mí para ubicar mis divisas en acciones de empresas que considere de alto rendimiento.

—¿Lo que quiere decir que no es usted quién decide sobre la adquisición de acciones?

—Efectivamente.

—Pero tengo entendido que la semana pasada usted asistió a la reunión de directorio de la misma, también hemos presentado la minuta que redactaron en el email de los temas que se tocaron en la reunión.

Grisha se quedó en silencio y Floch lo miró sorprendido y luego consultó con sus colegas en susurros.

—¿Señor Jaeger?

—Asisto a muchas reuniones a diario.

—Muy bien, mi consulta es porque revisando ciertas operaciones la empresa Mercurius Angel S.A. compró a través de la inmobiliaria Nebak, la propiedad que mi cliente había puesto en venta dos semanas antes de irse de la ciudad.

—Ya le dije que soy accionista de muchas empresas, suelo asistir a reuniones que no se pueden evitar, sino mando a mi representante el señor Blasco, mi especialidad es la medicina, no la economía.

—Para no ser su especialidad le ha ido bastante bien como empresario en esta última década.

—Objeción, irrelevante, no es una pregunta solo conjeturas —dijo Floch.

—Ha lugar, señor Church, no divague.

—Muy bien, vamos al punto, señor Jaeger, ¿usted sabía que mi cliente tenía intenciones de irse de Paradis?

—Él dijo que desaparecería de nuestras vidas una vez que cobrara la suma ofrecida.

—Usted hizo el depósito, y a la semana la propiedad fue comprada por una de las empresas donde usted tiene una gran cantidad de acciones. ¿Usted realmente no sabía sobre esa transacción?

—La desconozco por completo.

Farlan fue hasta la mesa, abrió una carpeta y regresó.

—Paradis tiene mil quinientas empresas, si usted no lo sabe se lo contaré yo, tiene acciones en cinco empresas únicamente, de las cuales en dos es socio mayoritario, su clínica y "Medicina Para Todos S.A", del resto solo tiene un porcentaje de acciones. Volveré a preguntarle, señor Jaeger, ¿usted no tenía absolutamente ningún conocimiento de esta transacción?

—Mire, el chico quería irse de la ciudad, yo no mandé a comprar la propiedad, solo sugerí al directorio que podrían adquirirla, necesitaban inaugurar una cede. Y de todas maneras no hice nada ilegal.

—Ya veo, por otra parte usted ha declarado que no tenía ningún conocimiento sobre el estado de gravidez de mi cliente, ¿eso es correcto?

—Es correcto.

—Entonces cuando mi cliente fue a visitarlo, en esa oportunidad donde dijo que estaba exaltado, según sus propias palabras, ¿en ningún momento hablaron sobre que él estaba esperando un hijo de Eren Jaeger?

—Nunca tuve conocimiento de esa información hasta que Eren nos informó hace poco más de un mes.

—De acuerdo, luego, ¿usted mandó a seguir a mi cliente cuando se enteró que era novio de su hijo?

—De ninguna manera haría una cosa como esa.

—Ya veo, una última cosa antes de terminar con la indagación, señor Jaeger. ¿Sabía usted que la propiedad fue comprada por un valor de doscientos diez mil dólares?

—Ya le dije que no tengo idea sobre esa transacción.

—Entiendo que no tenga idea, pero para una empresa que anualmente factura una divisa de doscientos mil dólares, ¿no es doscientos diez mil un precio demasiado elevado?

—Objeción, información irrelevante —Volvió a acusar Floch.

—Ha lugar, señor Church las preguntas no están vinculadas a la causa.

—Solo quiero establecer que la compra fue hecha con el conocimiento del directorio. De hecho en el estatuto dice que "cuando los activos de la empresa se utilicen en más de un cincuenta por ciento es requisito indispensable la firma de todos los accionistas que posean más del quince por ciento de las acciones para poder aprobar adquisiciones o ventas", lo que quiere decir que definitivamente usted tiene que haber firmado por esta transacción.

—Ya le dije que participo de muchas reuniones, firmo muchos papeles en mí día a día, si el estudio contable me mandó o me citó a la firma del mismo no lo recuerdo.

—Claro, supongo que es moneda corriente comprar una propiedad que según un tasador oficial no llega a valer veinte mil dólares, por un monto de doscientos mil.

—Objeción, especulación —Se quejó Floch, mientras Grisha estaba con una mueca de desagrado en el rostro.

—Ha lugar.

—Retiro mí… especulación. Le pido al jurado que pase a la página diez de la carpeta de pruebas, verán una serie de diez fotos tomadas dela propiedad y las condiciones deplorables en las que se encuentra actualmente. Hago un repaso de la información, la empresa Mercurius Angel S.A. adquiere la propiedad del señor Ackerman, una semana después de que usted deposite en la cuenta de mi defendido lo acordado, usted me indica también que no tuvo conocimiento de la compra, o bien que no recuerda haber firmado el documento del directorio necesario para una compra con un monto tan elevado, el jurado pude sacar su conclusiones de ver la propiedad. Según los vecinos nunca fue visitada o utilizada para ningún fin, ni siquiera intentaron revenderla. Solo pusieron doscientos diez mil dólares en una propiedad que abandonaron completamente.

—Objeción, ¿adónde pretende llegar con su investigación el abogado?

—Ha lugar, le hago un llamado de atención, señor Church, le dije que no se fuera de tema.

—No lo hago, justamente todo esto es porque mi cliente recibió la suma de treinta mil dólares por su propiedad, lo cual ya era bastante para lo que realmente valía, tiene los recibos de ese entonces y la transferencia bancaria que avala esto, claro está. ¿Me pregunto dónde estarán los ciento ochenta mil dólares restantes de la transacción?

—¿Acaso debería saberlo? —Se impuso el doctor, completamente mosqueado—. Yo no soy un agente inmobiliario, señor Church, me dedico a la medicina, tal vez cobraron comisiones, se pagaron impuestos, yo que sé. Tal vez recibió una parte en efectivo.

—Mi cliente no recibió ninguna suma en efectivo, y de haberlo recibido con seguridad la inmobiliaria debe tener comprobante de su firma por la recepción, tal vez habría que pedirla.

—Objeción, repito esa información es irrelevante para la causa.

—Ya llego a eso abogado, solo quería puntualizar que su cliente indicó que mi defendido era un delincuente, palabras textuales y que dudaba de su capacidad con padre, pero destinar fondos que claramente no fueron a un fin específico también es un delito, o yo estoy equivocado?

—Objeción-

—No se moleste, abogado, he terminado con las preguntas, muchas gracias doctor Jaeger, su Señoría.

Se escucharon muchos murmullos en la sala, especialmente entre los periodistas que estaban en las sillas presenciando el juicio.

—Tomaremos un breve receso de diez minutos —Anunció el juez con mucha seriedad—, luego retomaremos con la siguiente indagatoria hasta las doce del mediodía, si no se terminan de hacer las preguntas respectivas continuaremos con la sesión el próximo viernes a la misma hora. Doy inicio al receso.

Farlan se giró y miró a Levi.

—¿Estás listo? Forster te llamará al estrado.

—Sí… estoy un poco nervioso.

—No te preocupes, yo estaré respaldándote, si veo que se vuelve muy agresivo saldré en tu defensa, ya hemos repasado todas las preguntas habidas y por haber, no hay nada que te vaya a tomar por sorpresa, si usa alguna palabra demasiado rebuscada o si no entiendes la pregunta sólo pídele que la repita o la reformule, no trates de sacar conclusiones por ti mismo, ¿estamos de acuerdo?

—Sí.

—Hey, ánimos, saldremos muy bien de ésta, estamos resquebrajando toda su fachada de hombre intachable, el jurado va a amarte.

Levi asintió pero su semblante lucía un poco apagado, frotaba sus dedos lo poco que las esposas lo dejaban.

—¡Pst! —Se giró con cautela al escuchar ese sonido y se encontró con la mirada de Eren a unos dos metros de distancia sentado atrás—. Lo harás muy bien, yo creo en ti.

Apretó los labios y asintió, podía parecer algo muy simple, pero esa frase le había hecho bien.

—Reanudamos la sesión —dijo el juez y blandió el martillo—. Auxiliar, proceda.

—El estrado llama al señor Levi Ackerman a declaración.

Levi se puso de pie y caminó hacia el estrado escoltado por un oficial. Tomó asiento, sintiendo que el corazón le latía a toda marcha, miró a todas partes sorprendido y finalmente observó como el abogado del doctor Grisha se acercaba.

—Buenos días, señor Ackerman.

—Buenos días… a todos.

—¿Entiende los motivos que han llevado a que hoy usted comparezca ante este juzgado?

—Los entiendo, pero no estoy de acuerdo.

—Es obvio, a nadie le gusta estar encarcelado, pero debe entender que usted realizó determinadas acciones que tuvieron sus consecuencias.

Levi se quedó en silencio porque no le sonaba a pregunta y no quería decir algo inconveniente.

—Empecemos, señor Ackerman, según este informe académico, dice que usted no llegó a completar el tercer año de bachillerato, abandonó la escuela, ¿es así?

—Sí, pero eso fue p-

—Por favor, limítese a responder las preguntas de manera específica, luego con seguridad su abogado podrá hacerle las preguntas pertinentes para que amplíe su declaración. Ahora volviendo al tema de su formación, ¿usted nunca volvió a retomar sus estudios?

—No, no te-

—Limítese solo a responder lo que le estoy preguntando, perdone que sea reiterativo pero el tiempo apremia y debo hacerle varias preguntas. Veamos, usted no terminó su formación secundaria, tampoco retomó luego de ello, ¿quién hace las tareas con su hijo Evan?

—Yo las hago.

—Bueno, él es un niño que acude a una escuela pública en el distrito de Puerto Olimpia y para su tercer grado no debería haber grandes dificultades en su formación, pero todos sabemos que los niños crecen, que van necesitando mayor atención y ayuda en el ámbito académico, ¿ha pensado cómo va a poder ayudarlo cuando los pocos conocimientos que usted tiene no sean suficientes para auxiliarlo?

—Sí, claro, conseguiré un tutor o... en internet-

—Claro, navegando por internet se puede conseguir la solución a todo, ¿cierto?

Levi miró a Floch y se refregó sus manos sin saber cómo responder.

—Objeción, es una indagación hipotética —Salió Farlan en su auxilio.

—Ha lugar —aceptó el Juez.

—No quiero que se malinterprete que todo se puede solucionar con el internet —habló Levi con el mayor aplomo posible y temiendo sonar irrespetuoso, pero necesitaba que se supiera lo que realmente pensaba—, es solo una herramienta que sirve a veces, en caso de no poder ayudar a mi hijo por mi propios medios me encargaré de conseguir un tutor.

—Al parecer usted es un padre dedicado, al menos eso dice la mujer a la que le alquila desde hace unos años, ¿podría explicarme a mí y al jurado porqué decidió establecerse en Puerto Olimpia específicamente? Porque podría haber sido en otra parte, pero ¿por qué en ese distrito?

—Bueno, yo... pensé que estaba lo bastante lejos de Paradis, y el mar es muy hermoso, Evan lo disfruta mucho.

—Entonces, usted llegó a este lugar alejado de la familia Jaeger, miró al horizonte y dijo "qué lindo es el mar, aquí criaré a mi hijo", ¿fue así?

—Objeción, conduce al testigo.

—No ha lugar, el testigo explicará sus motivos.

Eren frunció el ceño, era evidente que Floch era un excelente abogado y que estaba haciendo ver a Levi como una persona de poco carácter y poco juicio.

—Bu-bueno, es un buen lugar, el clima es agradable y... es tranquilo.

—Por supuesto, el clima es lo más importante a la hora de elegir un lugar para criar un recién nacido, ¿cierto? No importa si no hay acceso adecuado a la salud, a educación, si el entorno es saludable en cuanto nivel de crímenes o nivel social, sin contar que el puerto no es uno de los lugares más salubres que existen, aunque eso no importa porque después de todo "el mar es lindo y el clima es agradable".

—¡Objeción! Solo está emitiendo opiniones personales basado en supuestos —Intercedió Farlan.

—Ha lugar. Señor Forster, por favor no emita juicios de valor innecesarios —Solicitó el juez.

—Lo siento, su señoría, solo estaba tratando de comprender las bases sobre los cuales el señor Ackerman determinó cuál sería el mejor lugar donde criaría a Evan, no es un detalle menor proporcionarle a un infante un entorno seguro y adecuado para su formación. Pero continuemos. Según tengo entendido usted no dispone de una propiedad a su nombre actualmente, ¿es esto correcto, señor Ackerman?

—No, pero tengo ahorros suficientes para adquirir una.

—Ya veo, pero usted no tiene ninguna propiedad a su nombre actualmente.

—¡Objeción! Ese dato es irrelevante para la demanda —Se interpuso Farlan.

—Señor Forster, ¿adónde se dirige con esa indagación?

—Bueno, es importante que se sepa que en caso de que algo le ocurriera al señor Ackerman, Evan está completamente desamparado en cuanto a domicilio seguro.

—No ha lugar, responda señor Ackerman.

—Nunca le ha faltado techo, comida o asistencia a mi hijo —habló Levi con firmeza.

—¿No? Según este informe que su mismo abogado presentó en su momento en la fiscalía, usted es un paciente oncológico, ¿es así? Está confirmado por el médico Frederich Garvei, quien lo ha atendido durante los últimos tres años —Floch fue hasta su mesa tomó la historia clínica que le extendió Nile y le acercó una copia al jurado y al juez—. Ahí dice que usted tuvo un grave cuadro hace unos tres años atrás donde tuvo que ser internado por al menos diez días en la Clínica de la Santísima Trinidad, para ser mucho más específico fue desde el quince de Agosto de 2017 al veinticinco de Agosto de ese mismo año, donde además se realizó una intervención quirúrgica donde le extirparon parte del duodeno.

—Sí, fue así.

—¿Y Evan a cuidado de quién estuvo durante ese tiempo?

—Del señor Farlan Church y la señora Mercedes Carrales.

—Farlan Church, su abogado defensor y actual pareja, ¿es correcto? —dijo Floch señalando al abogado.

—Sí.

—¿Cuándo inició usted una relación formal con su abogado defensor, señor Ackerman?

—Objeción, indagación inapropiada.

—Solo estoy tratando de establecer el entorno en el que el menor fue puesto cuando el señor Ackerman estuvo enfermo.

—No ha lugar, responda la pregunta señor Ackerman —expidió el juez.

—Entonces ¿hacía cuánto tiempo usted llevaba saliendo con el señor Farlan Church al momento de ser internado?

—Aproximadamente unos seis meses.

—Gracias, señor Ackerman. Vamos a ordenar un poco la información entonces. Durante el período de internación, en el cual su salud se vio seriamente comprometida y según palabra oficial de su médico de cabecera, había un treinta por ciento de posibilidades que la operación no fuera exitosa, Evan Ackerman en ese momento de seis años de edad, fue puesto en custodia por una pareja con la cual usted llevaba una relación formal de seis meses y la señora que le alquilaba su departamento, ¿eso es correcto?

—Sí, pero-

—Así que así como usted determinó que Puerto Olimpia era un buen lugar para vivir porque el mar es lindo y su clima es bueno, perdón me corrijo "el clima es agradable", también determinó que sería correcto dejar al menor a resguardo total por un lapso de diez días consecutivos, durante los cuales había un treinta por ciento de posibilidades que muriera, con una pareja con la que solo llevaba... seis meses de relación formal.

—Conocía al señor Farlan de mucho antes.

—Claro, claro. ¿Nunca se le cruzó por la cabeza que usted podía fallecer? —No le dio tiempo a responder que siguió atacando con una artillería de preguntas—. ¿Qué hubiera sido del paradero del pobre Evan, con una persona prácticamente ajena, sin lazo sanguíneo, en una propiedad alquilada? No solo eso, usted ocultó deliberadamente toda la información necesaria sobre el padre biológico de Evan.

—¡No fue así, yo no oculté eso!

—¿No? ¿El señor Farlan acaso conocía el nombre del padre de Evan, la dirección, la ciudad donde vivía? ¿Usted le facilitó todos los contactos necesarios en caso de que le sucediera algo?

—Farlan sabía sobre el padre de Evan, yo fui a consultarle sobre algunas dudas que tenía y le facilité toda la información que tenía de la familia Jaeger, era mi intención avisar sobre la existencia de Evan.

—Ajá, usted dice que hubo intención de su parte de hacérselos saber, pero basándome en lo que acaba de declarar, me refiero a que conocía a Farlan de mucho antes, ¿de cuánto tiempo antes estamos hablando?

—Alrededor de un año antes, cuando me diagnosticaron el cáncer.

—De acuerdo, usted fue, consultó con el abogado, presumo que ahí nació el amor entre ustedes, y luego ¿qué? ¿Todo se quedó en nada más que una intención?

—Objeción, está asumiendo cosas que no hacen a la demanda y está implicando un supuesto.

—Ha lugar, reformule la pregunta, señor Forster.

—Muy bien, vamos de nuevo, ¿por qué no se puso en contacto en ese momento con el padre biológico de Evan?

Levi entrelazó sus dedos y trató de calmarse porque se estaba sintiendo muy presionado, su estómago bajo dolía mucho.

—Quería que mi salud mejorara para hacerlo.

—Pero no mejoró, al contrario, empeoró, aun así usted tampoco se comunicó, ¿por qué?

—Tenía... tenía mucho miedo.

—¿Miedo de qué, señor Ackerman?

—De lo que el doctor Grisha pudiera hacerle a Evan.

—Permítame entender eso, porque para ser honesto no le encuentro mucha coherencia. Usted dice que temía lo que mi cliente pudiera hacerle a su hijo, ¿en qué basó usted este miedo?

—Cuando me fui de Paradis... él y yo tuvimos un par de discusiones. En una ocasión fue a buscarme a mi casa y... me amenazó por primera vez.

—¿Podría decirnos las palabras exactas que según usted el doctor Jaeger utilizó como amenaza?

La barbilla de Levi tembló, inspiró para armarse de valor y levantó el rostro para responder.

—"O dejas a mi hijo en paz, o irás a acompañar a tu madre. Te doy un día para que abortes esa aberración".

Hubo unos segundos de silencio en la sala y Eren sintió que se le revolvía el estómago.

—Con respecto a esta supuesta visita que usted recibió del doctor Jaeger, ¿tiene pruebas físicas de lo que acaba de declarar? ¿Testigos, grabaciones, vídeos?

—No lo sé, debería indagar con mis vecinos de ese entonces, estoy seguro que recordarían el auto del doctor Grisha, mi barrio era de bajos recursos.

—Muy bien, entonces digamos que a hoy, a este momento, no hay testigos, ni pruebas, solo tenemos su testimonio.

—Sí.

—Vamos a darle el beneficio de la duda, señor Ackerman, vamos a suponer que lo que usted nos está diciendo es cierto, aunque no hay pruebas contundentes, pero solo supongamos por un momento que esta visita ocurrió, que usted fue amenazado, claramente "esa amenaza" no se cumplió. Entonces, usted basó todas sus decisiones sobre la paternidad y crianza de Evan en una amenaza de una frase que había escuchado siete años atrás y en el momento que su salud empeoraba dijo "sigo teniendo miedo".

—No fue solo una amenaza, hubo muchas cosas que sucedieron también.

—Bueno, entonces cuéntenos, ilústrenos con esa parte de la historia que desconocemos, por favor. Este es su momento para que cuente toda su verdad, señor Ackerman —Lo incitó el abogado con sobrada confianza.

—Desde que Eren me presentó en casa de la familia Jaeger, desde la primera vez que ellos me conocieron las cosas marcharon mal. Siempre me sentí... observado y de alguna manera sus... comentarios eran despectivos.

—¿Algún ejemplo específico? —Pidió el abogado.

—La señora Carla desviaba la mirada de mí, como si me evitara todo el tiempo y el señor Jaeger... en un momento que Eren se retiró de la mesa me dijo que ese no era mi lugar, que volviera al chiquero al que pertenecía. Luego de eso cada vez que Eren me invitaba a su casa se repetía lo mismo, esperaban los momentos en que estábamos a solas para decirme todo el tiempo que no estaba al nivel de las circunstancias, que era un aprovechado y que no querían que formara parte de la familia, por eso rechazaba la mayoría de las invitaciones.

—Y supongo que usted se lo dijo al señor Eren Jaeger, digo era su pareja en ese momento, ¿no sería lo lógico ponerle en aviso de lo que sucedía?

—Yo... no se lo dije.

—¿Y por qué no lo hizo si usted estaba siendo tan maltratado?

—Eren tenía en muy alta estima a su familia, no quería que hubiera peleas por mi causa.

—Pero qué altruista resultó usted, señor Ackerman —Expresó con un ácido y notable tono de repudio.

—Objeción, le falta el respeto al testigo con cinismo.

—Ha lugar, tenga cuidado en su manera de dirigirse al acusado, señor Forster.

—Me disculpo, su señoría, disculpe usted señor Ackerman. Entonces, pongamos la situación en claro, usted estaba siendo maltratado verbalmente, según su percepción, por los padres de su pareja y decidió no comentárselo al señor Eren Jaeger, debido a que eso podía ocasionar conflictos familiares, incluso cuando posteriormente recibió una supuesta amenaza de muerte, ¿fue también su elección mantenerse callado al respecto cuando la situación era tan grave?

—Sí.

—Tampoco hay denuncias, ni acusaciones formales de ese momento, ni siquiera una charla previa con su pareja de ese entonces, ¿es correcto?

—Sí.

—Lo que significa que todo lo que tenemos hasta ahora es... solo su palabra.

—Sí. Cuando me enteré que estaba embarazado, el señor Grisha me citó en su casa, él sabía de mi estado.

—Y usted acudió.

—Sí.

—Y déjeme adivinar, tampoco le avisó al señor Eren.

—Objeción, está especulando.

—Ha lugar.

—Vamos, señor Church, deme un respiro —dijo Floch sonriendo—. Bien, reformularé la pregunta, ¿usted le avisó al señor Eren Jaeger respecto a esa reunión?

—El señor Grisha me pidió que quedara solo entre nosotros y yo respeté eso.

—La respuesta es no, usted no le avisó de esto a su pareja de ese entonces. Hablemos de esa reunión, ¿qué día se realizó?

—Fue un martes o un miércoles, lo recuerdo porque eran los días de descanso que yo tenía de mi trabajo, por la mañana, Eren no estaba en la casa, solo el doctor Grisha, la señora Carla y el servicio doméstico.

—¿Recuerda lo que se habló en ese momento?

—Discutimos. El señor Grisha quería que yo abortara, me ofreció hacerlo en su clínica, le dije que no lo haría.

—Para entonces usted ya estaba seguro que quería tener al niño.

—Aún no estaba seguro, para mí el conflicto de... convertirme en padre o no estaba separado del hecho que tenía un miedo atroz de que una vez que se realizara la intervención, si es que yo la aceptaba, no despertara más de esa anestesia.

—Volvemos una vez más al tema del "miedo" que usted tenía del doctor Grisha, pero solo eran especulaciones de su parte. Seamos realistas, señor Ackerman, ¿el doctor Grisha alguna vez lo golpeó? En otras palabras, ¿el doctor Grisha alguna vez ejerció violencia física sobre su persona?

—No directamente.

—¿Qué significa eso?

—Las palabras también hieren, las miradas que implican una intención y cuando empiezan a ocurrir cosas muy extrañas, la suma de todo eso no puede ser una simple coincidencia.

—Estoy confundido, ¿podría ser más específico respecto a "cosas muy extrañas"?

—Antes de irme de Paradis entraron a la fuerza en mi casa, no robaron nada, esto sucedió en dos ocasiones. Una mujer fue hasta mi trabajo una tarde, antes de que cerráramos y me entregó un pequeño ataúd en la mano, adentro había un pequeño muñeco parecido a un bebé, Lucas, el hijo de mi vecina en ese entonces... él solamente estaba apoyado en la verja de mi casa, normalmente lo hacía, yo demoré en regresar ese día y él recibió una bala entre los ojos. Si yo hubiera llegado en mi horario habitual... usted y yo no estaríamos teniendo esta conversación.

—Ya veo. Déjeme ver si entendí esto último —Hitch se acercó para alcanzarle un manuscrito que Floch revisó—. Usted dijo que le entraron a robar dos veces, ¿hizo las denuncias de estos hechos?

—Me presenté en la comisaría, no me tomaron declaración porque no faltaban objetos de valor de mi vivienda, no dije que entraron a robar, dije que irrumpieron, rompieron la cerradura y entraron.

—Bien, y luego aparece esta mujer que le entrega ese ataúd y el resto, ¿conocía a la mujer?

—No.

—Entonces era una persona completamente desconocida para usted, además de entregarle eso ¿le dijo algo, le brindó alguna clase de información?

—Me... me sonrió, fue bastante escalofriante.

—Y por último el deceso de... ¿el hijo de un vecino?

—Sí.

—Y estos tres hechos aislados, que le pasaron a usted, donde nuevamente no tenemos evidencias físicas, ni testigos-

—Objeción, esa información la va a proporcionar el testigo directo, en este caso la señora Petra Ral cuando sea llamada a estrado, como fue informado oportunamente.

—Ha lugar, abogado no emita juicios de valor hasta que todos los testigos hagan su declaratoria.

—De acuerdo —Floch se tomó unos segundos mientras meditaba cómo hacer la siguiente pregunta—. ¿Cómo fue que usted llegó a la conclusión que todos estos sucesos estaban vinculados con el señor Grisha?

—Objeción, declara por el testigo, mi cliente no dijo en ningún momento que esto estuviera vinculado al señor Grisha, solo dijo que eran extraños.

—Ha lugar.

Floch miró a Farlan por breves segundos antes de retomar la indagatoria, al parecer el abogaducho de Puerto Olimpia era hábil para trabarle las preguntas, debería tener más cuidado.

—Señor Ackerman, usted dijo anteriormente que la suma de todas las cosas extrañas que habían sucedido no podían ser una coincidencia, ¿a qué se refería con eso?

—Objeción, ¿adónde va la línea de indagación? No lo encuentro relevante para la demanda —dijo Farlan.

—Dejeme que explique, su señoría —Se impuso Floch antes que el juez le diera lugar—. Necesito saber por qué el señor Ackerman tenía tanto miedo de mi cliente para poder entender su huida de Paradis y posterior ocultamiento del menor: Evan Ackerman.

—No ha lugar. Señor Forster, trate de no divagar tanto, señor Ackerman responda, por favor —decidió el juez.

—Mi vida era normal y sencilla antes de conocer al doctor Grisha y su esposa. He vivido en Paradis desde mi nacimiento hasta el momento que tuve que huir, porque no fue una elección, me sentí obligado por las circunstancias. Pero solo en ese mes, luego de que el doctor se enterara de que esperaba un hijo todas estas cosas suceden, es cuando menos... alarmante.

—Ajá, pero volvamos sobre los hechos, el que irrumpieran en su casa. Según un reporte de la comisaría sesenta y ocho, su madre reportó un total de cinco denuncias en un lapso de siete años. El informe está presentado como la prueba número siete de nuestra demanda —El jurado buscó en su carpeta donde tenían detalles de los documentos y algunas fotos—. Tres de esas denuncias corresponden a hurtos dentro del domicilio, un intento de robo en la vereda y una denuncia por ruidos molestos a otro vecino. ¿Usted tenía conocimiento de esto?

—Sí.

—Y además nos tomamos la molestia de pedirle al comisario, el señor Gustavo Garguello, que nos diera un informe de la tasa de criminalidad de la zona, se alegrará de saber que actualmente ha disminuido en un setenta por ciento. Sin embargo, hace nueve años este informe indicaba que una de cada tres casas del barrio Las Margaritas, donde usted vivía en ese momento, había sufrido uno o dos atracos por año. Lo cual, no hace tan especial el hecho de que hubieran ingresado en su propiedad solo dos veces.

—Entraron pero no robaron nada, estaban buscando otra cosa.

—Bueno, eso nunca lo sabremos ya que no hay denuncia, ni investigación, ni personas apresadas, solo se puede presumir. Por otra parte, usted es un omega, tal vez tenía algún alpha acechándolo o-

—Objeción, el abogado está especulando.

—Ha lugar, señor Forster...

—Ya, ya. Me refiero a que sin pruebas contundentes los motivos para explicar estos hechos son infinitos. Lo de la mujer que le entregó el ataúd pequeño..., no quiero adelantarme, esperaremos que declare su testigo, vamos al último hecho, lo de la muerte del hijo de su vecina.

Levi miró a Farlan y agachó la cabeza.

—Bueno, es sin dudas un hecho lamentable que un joven pierda la vida, sin embargo no es relevante para el caso.

—Sí lo es —Se notó cierta dureza en el tono de voz de Levi quien apretó sus puños, tratando de contenerse—. Lucas era ligeramente más alto que yo, era delgado y pálido, como yo, de cabello negro y lo llevaba corto, como yo, y el único error que cometió es haberse apoyado en la verja de mi casa el día que llegué tarde del trabajo —A Levi se le humedecieron los ojos y Farlan lo observó alarmado, pidiendo a todos los santos que no se le ocurriera decir una barbaridad, aunque fuera la verdad.

—¿Qué quiere decir, señor Ackerman?

—Que si no fuera por haber llegado tarde, tal vez sería yo quien estuviera en el cementerio ahora.

—Bueno, eso es una suposición de su parte, ¿cierto?

Levi apretó sus labios pero tuvo que ceder.

—Sí.

—Muy bien, siendo las doce del mediodía —Interrumpió el juez—, daremos por finalizada la sesión en este punto, retomaremos, como anuncié anteriormente el siguiente viernes a las diez de la mañana, allí podrá terminar su indagación señor Forster y luego la ampliación del abogado defensor. Se cierra la cesión hasta el próximo viernes —y el sonido del martillo resonó por el recinto.

Levi fue escoltado hasta donde estaba su abogado.

—¿Estuve mal, cierto? —dijo derrotado.

—No, no, estuviste perfecto, no te preocupes, vamos bien, me encargaré de que tengas oportunidad de explicarlo todo cuando sea mi turno, no pienses más, trata de relajarte, mañana puedo ir a visitarte, te llevaré víveres, ¿hay algo que necesites en particular?

—Hablar con Evan y si puedes, algún budín…

—Claro.

Levi miró hacia las sillas pero Eren ya no estaba allí, se había retirado cuando abrieron las puertas del recinto.

—Señor Ackerman —llamó el policía escolta.

—Bueno, nos vemos mañana —dijo Levi antes de dejarse conducir al camión, lo llevaron por otra salida alternativa porque había cámaras afuera esperando.

Era bueno que los medios se interesaran por el caso, Farlan sabía que estaba manipulando fuego, lo poco que había dejado entrever había sido la punta del ovillo, sabía que se estaba jugando el pescuezo. Por cierto, ¿dónde estaba Eren?

El alpha estaba en el baño del juzgado, había bajado la tapa del váter luego de vomitar todo el desayuno y ahora estaba llorando a lágrima viva mientras con un pañuelo frenaba los ruidos, tuvo que salir corriendo del lugar antes de estallar de dolor.

Todo había sido una mentira, todo lo que le dijeron, todo lo que fingieron hacer por él, ellos lo sabían todo. Lágrima tras lágrima la angustia sacudía un torbellino de sentimientos por dentro suyo destrozando todo a su paso. Su padre, el hombre que le había enseñado a caminar, que estuvo en todos sus cumpleaños y celebraciones, había sido quien había amenazado a un omega embarazado, ¡ellos lo sabían! ¡Lo había mandado a matar! ¡LO HABÍA MANDADO A MATAR! Sintió arcadas de nuevo y tuvo que levantar la tapa del váter para devolver la poca bilis que tenía en el cuerpo.

Farlan escuchó su llanto y salió del baño para esperarlo afuera.

La verdad los estaba triturando a todos.

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By Luna de Acero.-