Hola, hola, Luna de Acero reportándose.

La hermosa Yueblack está auspiciando este capítulo. Muchas gracias, corazón, sin tu empuje y tu ayuda, no creo que hubiera sido posible retomarla.

La portada es de Fa Teufel (FB), siempre me ha gustado mucho, me enternece el corazón.

Quedan solo dos capítulos más para su finalización, espero puedan quedarse conmigo hasta entonces.


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.

Advertencias: Palabras altisonantes, uso indiscriminado del OoC para los personajes principales, líos legales, reflexiones y se viene un plot twist que los va a dejar con la boca abierta, se los advierto. Ahora si, a disfrutar!


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"¿La gente está loca? No, la gente está manipulada."

JOSÉ LUIS SAMPEDRO

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El doctor Polac le hizo una seña a Levi de que estuviera tranquilo y al fin se pudo hacer cargo. Era un hombre de casi sesenta, vestía de manera clásica y usaba anteojos bifocales, su cabello lucía en su mayor parte canoso y su mentón estaba enmarcado por una barba prolija y recortada casi al ras.

—Muy bien, señor Ackerman, hagamos un repaso de lo sucedido en Paradis hace nueve años. ¿En qué circunstancias conoció al señor Eren Jaeger?

—Yo trabajaba en la verdulería de la señora Petra Ral, al principio solo como ayudante, luego ella me permitió dirigir todo. El señor Eren Jaeger había venido algunas veces a comprar frutas y verduras, ya que su casa quedaba más o menos a unos trescientos metros.

—Si puede, cuénteme con más detalle cómo evolucionó su relación con el susodicho.

—Objeción, irrelevante —indicó Nile, pero antes de que el juez se expidiera el doctor Polac explicó el motivo de su indagación.

—Es preciso establecer, señor juez, que no fueron razones económicas las que impulsaron al señor Ackerman a forjar su relación con el señor Eren Jaeger.

El juez Zacklay lo evaluó algunos segundos y finalmente se expidió.

—No ha lugar, continúe abogado.

—¿Señor Ackerman?

—Yo no conocía de antes al señor Eren Jaeger, tampoco a su familia, la mayoría de las veces era la servidumbre de la casa la que hacía las compras, no tenía idea a que se dedicaban, no tenía tiempo para chismes, trabajaba de sol a sol, debía ayudar a mi madre porque estaba muy enferma y-

—Objeción, irrelevante —cortó en seco Nile.

—Ha lugar.

—Volviendo a los eventos —retomó el doctor Polac—, ¿cuándo se enteró usted de que el señor Eren Jaeger era una persona pudiente?

—Mi jefa en ese momento, la señora Petra, mencionó que Eren era de buena familia, aunque yo no entendía muy bien, creía que se refería a que eran buenos cristianos o algo así. Luego de que salimos algunas veces pude darme cuenta de que pertenecíamos a diferentes niveles sociales.

—¿Puede contarnos qué regalos costosos le hizo el señor Jaeger en el tiempo que intentó salir con usted y después que formalizaran la relación, por favor?

—Uh, bueno, tal vez me olvide de algo, pero lo primero que me regaló fue un perfume, no recuerdo la marca, algo de ropa, oh, un par de zapatillas y, mmm, una vez quiso regalarme un reloj pesado de color dorado, no sabría decirle si era algo costoso, pero yo no usaba cosas así, de manera se lo devolví, tenía miedo de que me lo robaran.

—¿Recuerda algo más?

Levi se concentró y refregó sus dedos, pero lo cierto es que en varias ocasiones Eren había querido regalarle muebles y cosas por el estilo, pero siempre se había rehusado hasta el cansancio, de hecho parte de las pocas discusiones que habían tenido era debido a su "tozudez" (así decía Eren) de no querer aceptarle nada.

—Bueno, una tetera de porcelana muy hermosa, y... una tostadora eléctrica, cierto, también acepté un celular para poder comunicarnos, pero no recuerdo el modelo, eso fue todo, me parece.

—Tengo entendido que el señor Jaeger había adquirido una moto y quiso ponerla a su nombre, ¿eso es correcto?

—Sí, pero no quise firmar nada, así que al final él terminó usando ese vehículo.

—¿Cuánto tiempo duró la relación entre ustedes?

—Apróximadamente un año y algunos meses.

—A cambio, ¿usted le hizo regalos costosos al señor Jaeger?

—Recuerdo haberle comprado una corbata en una casa de mucho prestigio, y luego un par de anillos de compromiso.

—¿Anillos de compromiso?

—Sí, yo... le propuse casamiento en ese entonces.

—¿Recuerda la fecha exacta?

—Catorce de febrero, un mes antes de marcharme de Paradis.

—¿Por qué le propuso matrimonio si usted tenía planeado irse?

—En ese momento... pensé que si nosotros nos casábamos... podríamos irnos juntos, tenía intención de contarle sobre mi embarazo.

—Pero finalmente no lo hizo, ¿por qué?

—Eren quería terminar su posgrado, lo que iba a llevarle de seis meses a un año, según me dijo, era demasiado tiempo, yo estaría solo en Paradis y a merced de su padre. Además, hasta ese momento, aún no estaba del todo seguro si quería tener un hijo o no, no lo había decidido.

—Objeción, irrelevante.

—Ha lugar.

—Tuve miedo —Levi suspiró—, su padre se enteró de que yo estaba en cinta y me pidió abortar, me sentí solo en la ciudad, pensé que a cualquiera que le contara mi situación lo estaría comprometiendo.

—Bien, hablemos de su relación con el menor Evan Ackerman. Señor juez, le dejo aquí una copia de informes psicológicos, cognitivos y escolares del menor en cuestión, según detallamos en la lista de pruebas, además se ha realizado hace poco una pericia psicológica a cargo de la fiscalía y como puede apreciar se demuestra fehacientemente que el menor muestra un estado físico, talla y peso adecuados a su edad, presenta conductas de aseo, de respeto a su entorno, valores morales bien infundados, colaborador, abierto al diálogo, es un niño de carácter alegre y amistoso. Las maestras de los dos últimos años escolares han presentado un informe certificado por las autoridades educativas que indican que Evan lleva un ritmo de aprendizaje de normal a por momentos superior para su desarrollo cognitivo, destacándose en ciertas áreas como el dibujo y el arte, con un promedio anual de asistencia del noventa y nueve por ciento, además de que el señor Ackerman jamás ha faltado a ninguna reunión de padres. El único detalle es que el menor presenta una dislexia marcada que ha sido, y sigue siendo, tratada de manera profesional con el apoyo de un fonoaudiólogo al que visita de manera quincenal, pero que no interfiere en absoluto en su desempeño académico. También están los comprobantes de sus clases de natación, y se menciona que ha practicado diversos deportes en la medida que lo ha solicitado a su progenitor de vientre. Marcado el contexto, voy a proceder a hacerle algunas preguntas a mi defendido respecto al niño. Señor Ackerman, ¿cómo describiría la relación que tiene con su hijo?

—Objeción, es un supuesto y la pregunta es amplia.

—Ha lugar, sea más preciso doctor Polac.

—De acuerdo, señor Ackerman, cuando usted vuelve a tener contacto con el señor Eren Jaeger, en el viaje que realizó Evan a Paradis, ¿le contó la verdad sobre la relación de filiación biológica existente?

—Sí, se lo dije de manera directa.

—¿El señor Eren le creyó?

—Al principio no, nos pidió un análisis de ADN.

—¿Y usted qué hizo ante ese requerimiento?

—Lo acepté, pagué por el mismo en un hospital privado.

—Antes de retornar a Puerto Olimpia, ¿brindó alguna información de contacto al señor Jaeger?

—Sí, mi número de móvil y la dirección de nuestra casa.

—Es decir, que usted en ningún momento negó, ni ocultó información al señor Jaeger, como tampoco pidió ningún tipo de manutención o recomposición retroactiva, ¿verdad?

—Objeción, conduce al testigo.

—Ha lugar. Guarde las conclusiones para el alegato final, doctor Polac —advirtió el juez.

—Lo siento, su señoría, no fue mi intención, solo quería dejar claro que mi defendido se mostró en extremo cooperativo con el señor Jaeger. Entonces, ¿cuando el señor Eren los visitó, luego de confirmar su paternidad con los resultados del estudio de ADN, usted qué hizo, señor Ackerman?

—Lo recibimos en mi casa, permití que compartiera tiempo con Evan, conversamos y traté de despejar todas las dudas que se habían presentado.

—¿Hubo alguna muestra de hostilidad de cualquier especie en ese segundo encuentro?

—Bueno, el señor Jaeger estaba molesto, entendí su enojo, me hice responsable de mi parte y traté de explicarle mis motivos, pero solo fueron algunas palabras, luego todo se fue acomodando.

—¿Cómo diría que es su relación actual con el padre biológico del menor Evan Ackerman?

Farlan levantó la vista y se concentró en la expresión de Levi que era suave y tranquila.

—A pesar de todos los inconvenientes recientes, puedo asegurar que tenemos una buena relación, me ha brindado todo su apoyo y agradezco que esté a cargo de Evan en estos momentos, me siento aliviado que esté a su cuidado hasta que este asunto se resuelva.

—Podemos decir, entonces, que no existen conflictos graves con el padre biológico de Evan.

—En absoluto, Eren es una muy buena persona, al menos desde mi punto de vista.

—Respecto al porvenir de su hijo, tengo entendido que tiene una cuenta bancaria donde ha estado ahorrando dinero en los últimos años.

—Sí, tengo tres cuentas de ahorro abiertas actualmente. en una que está en plazo fijo permanente, se encuentra el dinero que el señor Grisha Jaeger me transfirió en ese entonces.

—Pueden verificar la página treinta y cinco del acta de pruebas —indicó el doctor Polac al juez y el estrado—, donde hemos dejado constancia certificada por el contador del Banco Asturias de la sede comercial número 245 de dicha institución, cita en Puerto Olimpia de la calle 45 altura n°536. Allí consta todo lo que el señor Ackerman está contando. Disculpe la interrupción, señor Ackerman, puede continuar.

—Las otras dos cuentas las utilizo con el dinero que genero de mis negocios y mi trabajo, una es para el futuro de Evan y la otra es donde separo para los gastos mensuales y eventualidades.

—¿Cuánto dinero ha podido ahorrar en estos años para el menor, señor Ackerman?

—Alrededor de sesenta mil dólares, pero además, en caso de que me sucediera algo, los fondos de comercio de mis tres negocios tiene un valor aproximado de cuarenta mil dólares más, eso según mi contador.

—Informe contable, en la página cincuenta y uno del acta de evidencias —aclaró el doctor—. Ahora, respecto a la residencia, tengo entendido que usted tenía la intención de adquirir una vivienda para que Evan tuviera un domicilio fijo, ¿es correcto?

—Sí.

—Pero a la fecha usted no hizo ninguna adquisición, ¿a qué se debe esto?

—Bueno, en un principio pensé en comprar un terreno en Puerto Olimpia, pero mis negocios están cerca de la costa, la disponibilidad en esa ciudad quedaba demasiado lejos del centro, aunque esa no fue la razón principal, en realidad yo pensé... que si Evan conocía a su padre, lo más sensato sería que quisiera vivir aquí en Paradis, por lo que preferí esperar a que se diera el encuentro y ya una vez determinado el vínculo, tomar una mejor decisión.

—¿Incluso si eso significaba que debería abandonar Puerto Olimpia en el futuro?

—Mi prioridad es Evan, no me importa el lugar de residencia, siempre que él esté a gusto y a salvo. Respecto a los negocios, que son verdulerías, me siento confiado de iniciar en cualquier lugar. Es una actividad a la que le he dedicado la mayor parte de mi vida, es lo que mejor sé hacer.

—Frente a los hechos recientes, ¿usted ha considerado la posibilidad de mudarse a esta ciudad?

—Sabía que eventualmente debería hacerlo, debido a que ya había notado lo bien que se estaba llevando Evan con su padre biológico y con su hermano, medio hermano menor, quise decir.

—¿Había algo que le impedía tomar esa decisión?

—Solo la relación que íbamos a tener con el señor Grisha y su esposa.

—Entiendo, ¿quién sugirió un encuentro con los abuelos paternos de su hijo?

—Su padre, el señor Eren Jaeger.

—¿Usted estuvo de acuerdo?

—Pasaría tarde o temprano, no me negué, solo le pedí que tomáramos algunos recaudos.

—Y en el primer encuentro que tuvieron, su hijo y usted, con el matrimonio Jaeger, ¿qué fue lo que sucedió?

—Fue un momento muy tenso, yo venía preparándome mentalmente para eso, estaba bastante seguro de que el señor Grisha estaría molesto conmigo, efectivamente así fue, lo que no me esperaba era terminar preso.

—Recapitulemos, señor Ackerman. ¿Aproximadamente cuántos minutos transcurrieron desde su primer encuentro en una plaza pública hasta su abrupto arresto?

—No estoy seguro, pero no creo que fuera más de media hora.

—Cuéntenos cómo fue ese momento, con la mayor cantidad posible de detalles, por favor.

Levi tragó en seco y bajó la mirada, sus manos temblaron, tuvo que beber un poco de agua para tranquilizarse y poder hablar.

—¿Puede continuar o necesita un receso? —consultó el juez con tono severo.

—Puedo continuar, lo siento, es difícil hablar de esto. Estábamos sentados en dos banquillos, frente a las hamacas, el señor Grisha, Eren y yo, la señora Carla y mi hijo habían ido a comprar maíz para alimentar las palomas. Luego de los saludos iniciales, el doctor Grisha me dijo que no entendía como podía ser un comerciante próspero, que era difícil imaginarme lejos de la tierra y las verduras, Eren le dijo que no fuera tan grosero, le contesté que seguía vendiendo verduras, porque a eso me dedico y que con eso Evan y yo vivíamos bien, pero me recordó que de seguro era gracias al dinero que me había dado en ese entonces. Eren quiso intervenir y me dijo que podíamos retirarnos, pero entonces el señor Grisha dijo que de seguro yo lo estaba influenciando, recuerdo muy claro las palabras que usó: "este pobretón te lleva de las narices, lo hizo antes y lo hace ahora".

—¿Cómo se sintió respecto a ese trato, señor Ackerman?

—Objeción, es irrelevante.

—Ha lugar.

—¿Acaso el shock emocional y físico que mi cliente obtuvo de este ataque sorpresivo y violento que se produjo en el momento de su arresto se considera un hecho irrelevante? —replicó el doctor Polac, pero Floch, el otro abogado respondió al instante.

—Le recuerdo que el juicio es por la información que ocultó, manipuló y de la que sacó provecho su defendido, doctor, no estamos aquí para evaluar su situación sentimental, a cualquier persona que sea arrestada sin previo aviso le van a sobrevenir sentimientos negativos, eso no es ninguna novedad, y tampoco es un tema relevante al que nos compete en este juicio.

—Doctor, Polac —intervino el juez—, prosiga con el interrogatorio.

—De acuerdo —aceptó el abogado sin intención de entrar en más polémicas—, señor Ackerman ¿qué sucedió luego de que el señor Grisha se dirigiera a su persona como "pobretón"?

—Eren le pidió que se disculpara, lo hizo aunque no parecía sincero.

—Objeción, está especulando.

—Ha lugar. Señor Ackerman, limítese a responder sin agregados innecesarios.

—Me disculpo, señor juez. Luego de eso, llegaron varios policías y me comunicaron que iban a proceder a arrestarme, no me dieron muchas explicaciones, yo solo temí por Evan, ni siquiera tuve tiempo de despedirme, ellos solo me sometieron contra el piso con brutalidad, me esposaron y me levantaron para arrojarme dentro de la patrulla. Ni siquiera entendía el motivo por el que estaba sucediendo todo eso, yo solo... solo pensaba en Evan, que él... estaba gritando y llorando y sufriendo, yo no pude hablar con él —En este punto Levi llevó una de sus manos a su boca y cerró los ojos para tratar de controlarse, no podía quebrarse, debía ser fuerte.

Floch, el otro abogado del matrimonio Jaeger revoleó los ojos como dando a entender que todo era una actuación, sin embargo varios en el jurado se sintieron afectados.

—Desde el momento en que fue arrestado hasta ahora, ¿ha vuelto a tener contacto con su hijo señor Ackerman?

—Solo de manera telefónica, lo extraño mucho, nunca hemos estado separados tanto tiempo. Sé que está a salvo con su padre, pero no puedo evitar sentir angustia.

—Objeción, está divagando.

—Ha lugar.

—Lo siento, lo siento.

—Señor Ackerman, ¿está usted consciente del motivo por el cual se encuentra enjuiciado?

—Me lo han explicado, he leído la querella, pero en verdad no lo entiendo, jamás tuve intención de alejar a Evan de su familia biológica, sólo quería protegerlo.

—Señor Ackerman, esta es la última vez que le advierto o haré que lo retiren del estrado —indicó el juez con rudeza.

—No es irrelevante el estado emocional que todo esto le ha provocado a mi cliente, su señoría —se plantó el doctor Polac con seguridad—. No olvidemos que el señor Ackerman es un paciente oncológico, y todo este proceso está afectando su salud también.

—Ya ha quedado bastante claro, ¿tiene más preguntas, abogado? —le devolvió Zacklay, sin inmutarse.

—No, su señoría.

—Muy bien, entonces tomaremos un receso de quince minutos antes de proseguir. Señor Ackerman, puede retirarse, le agradecemos por su colaboración.

Un guardia lo escoltó hasta la mesa de la defensa donde Farlan se acercó y lo felicitó, aunque Levi no lucía demasiado feliz.

—Eren, es tu turno, ¿estás preparado? —consultó luego al otro alpha.

—Sí, lo estoy.

Levi apenas pudo pasar un pequeño trago de agua y luego se quedó callado y taciturno, pensando y pensando en ese desagradable momento en que lo habían separado de su hijo. Lo extrañaba demasiado, sentía sus entrañas doliendo, quería abrazarlo y besarlo, sostenerlo en sus brazos, volver a la tranquila vida de antes. Cuando se dio cuenta ya estaban entrando todos otra vez en la sala. Eren fue llevado al estrado e hizo el juramento antes de dar su declaración. Atacaron primero los de la fiscalía, como era de esperarse.

—Buenos días, señor Jaeger —comenzó Nile.

—Buenos días.

—Usted es el hijo único del matrimonio del reconocido doctor Grisha Jaeger y de Carla Jaeger, ¿es correcto?

—Sí.

—¿Cómo diría que fue su crianza, me refiero a niñez, adolescencia, en la casa de sus padres?

—Normal, cómoda, siempre me han tratado muy bien.

—Y se han encargado de sus estudios, en los mejores lugares posibles.

—Sí, se puede decir eso.

—¿Alguna vez ha tenido altercados, antecedentes de violencia doméstica o inconvenientes a lo largo de su vida en casa de sus padres?

—No, de seguro alguna vez me regañaron por alguna travesura, o tal vez discutieron por algún motivo poco trascendente, pero con seguridad jamás me golpearon.

—Entonces, podemos decir que ha tenido una vida tranquila y con todas sus necesidades cubiertas.

—Sí, casi todas.

—Sin embargo, luego de conocer al señor Ackerman, la situación cambió, ¿es correcto?

—Ellos me repitieron hasta el cansancio que no me relacionaba con él debido a que era una persona de bajo poder adquisitivo, claro que no fueron tan cordiales, los apelativos que usaron fueron: ese pobretón no te conviene, no te hemos criado para que tires por la borda tu herencia, que era un trepador, un caza fortunas y… podría seguir por mucho tiempo más.

—Ya veo, pero eso no fue lo que le pregunté, señor Jaeger. Me refería a que antes de conocer al señor Ackerman, usted tenía una vida cómoda y tranquila junto a sus progenitores, pero actualmente ¿cómo definiría usted su relación?

—Estamos en malos términos.

—¿Podría explicarnos el motivo que lo llevó a usted a quebrar su relación cordial con ellos?

—Las mentiras.

Carla estaba en el estrado en ese momento y Eren la observó de manera directa, la mujer se sintió afectada y agachó la mirada.

—¿Puede ser más específico?

—Luego de que el señor Ackerman abandonara Paradis, desesperado porque no podía contactarme con él, y nadie aquí, ni mis amigos, ni mis padres, sabían decirme donde estaba, abandoné mis estudios de posgrado en el exterior y regresé. Durante más de dos meses, ellos me ocultaron que sabían que Levi se había marchado, luego de mi primer intento de suicidio, recién entonces, hospitalizado, mi padre accedió a informarme sobre la reunión que habían tenido en casa, el dinero que se había transferido y demás.

—Déjeme entender esto. Si bien sus padres le ocultaron esa información, luego le contaron que el señor Ackerman había solicitado un monto de dinero específico para desaparecer de su vida, que ellos accedieron a pagar sin réplicas, ¿y su enojo es contra ellos?

—Con todo el derecho del mundo me enojé, no hay otro culpables que ellos —habló Eren con firmeza—. Me lo ocultaron todo desde el principio, me brindaron información sobre un supuesto detective que podría ayudarme, pero al final era un tipo que solo actuaba y que me presentó una matrícula que no existe. Perdí mi tiempo, desgasté mi psiquis y mi sanidad mental, detrás de un espejismo, solo para enterarme luego que ellos sabían lo que había pasado, y que habían tomado decisiones importantes dejándome completamente fuera del asunto.

—¿A qué se refiere que le brindaron información sobre un supuesto detective?

—Como le dije antes, yo estaba desesperado, necesitaba saber qué había sucedido con Levi, estaba buscando ayuda profesional y mi madre me dio la tarjeta personal de un supuesto detective. Hace poco revisé los emails que me mandó en su momento, cuando se suponía que estaba investigando la desaparición de Levi, y me encontré con que su matrícula no existe, fui engañado.

—Bueno, ¿tiene los datos de contacto de este actor del que usted habla?

—Ya no responde al teléfono que me dio en ese momento, ni a los emails.

—Es decir, que no tiene pruebas fehacientes de su existencia.

—¿Por qué no le pregunta a mi madre? De todas maneras ella debe declarar en unos días, estoy seguro que no negará que fue ella quien me brindó esa información, incluso hizo hincapié en que era una persona de su entera confianza. Entonces, usted contará con dos testimonios que aseveran lo que le estoy diciendo, a menos que ella decida mentir.

—De acuerdo, señor Jaeger, vamos a suponer que su testimonio es fidedigno, sin embargo, ella también puede haber sido engañada, el mundo está poblado de personas que embaucan a otras. Con total honestidad, señor Jaeger, ¿usted está completamente seguro que su madre sería capaz de ponerlo en contacto con un impostor, adrede?

—Con total honestidad, señor Nile, hasta antes de conocer a Evan, jamás hubiera dudado de ella o de mi padre, pero a la luz de las circunstancias hoy, si dudo.

—Durante más de treinta y seis años, usted llevó una vida, se podría decir feliz, próspera, junto a sus padres, ¿y de repente de un día para el otro cambia su opinión sobre ellos? ¿Se convierten en sujetos de los que duda y que no son dignos de su confianza?

—La verdad siempre sale a la luz, señor Nile, y cuando eso sucede, cuando la mugre que se barrió debajo de la alfombra surje, solo podemos hacer dos cosas: enfrentarla, o hacernos los tontos e ignorarla. Yo no soy ningún ganado, ninguna oveja, yo enfrento la situación, y tal como todos en este juicio, lo único que pido es saber la verdad. Ellos me ocultaron cosas, por supuesto que no son dignos de mi confianza, y eso no tiene nada que ver con que yo les tenga eterno agradecimiento por lo bien que me criaron. No mezclo las situaciones.

Nile comenzó a ponerse nervioso, las cosas estaban derivando demasiado mal con el testimonio de Eren, a diferencia de Levi quien era mucho más sumiso y no tan agresivo, este alpha, instruido y letrado, era una arma de doble filo que lo estaba poniendo contra las cuerdas. Decidió cambiar de táctica antes que se fuera todo al carajo.

—Bien, repasemos el momento en que conoce a su hijo primogénito, Evan Ackerman. ¿Cómo tiene el primer contacto con él?

—Fue hasta mi trabajo en la universidad estatal, me buscó y se acercó a hablarme.

—¿Fue el mismo niño el que le comunicó su relación de sangre?

—Sí.

—¿Cómo se sintió al respecto?

—Sorprendido, confundido, pensé que se trataba de alguna especie de broma de mis colegas.

—¿Qué sucedió luego?

—Evan recibió una llamada de su padre omega, me pidió disculpas y se sentó a esperarlo en uno de los banquillos. Al parecer ya estaba en camino yendo a buscarlo en ese momento.

—¿Usted qué hizo?

—Volví al trabajo, seguía pensando que era una broma, pero luego... lo pensé mejor y regresé, temía por el niño que había quedado solo. Luego los encontré a ambos, a Levi y Evan, fue un encuentro muy intenso, inesperado, me exalté, no pude evitarlo. Eventualmente pudimos dialogar un poco y después terminamos yendo a hacernos el ADN, luego los acompañé a la terminal de ómnibus antes de que volvieran a Puerto Olimpia.

—¿Cómo se siente con el hecho de que ha perdido casi ocho años de la vida de su hijo primogénito, señor Jaeger?

—Me duele, pero ahora entiendo que Levi solo quería protegerlo.

—¿Protegerlo de qué, exactamente?

—Antes de partir, el señor Ackerman tuvo muchas advertencias de que su vida corría peligro.

—Si, recuerdo que hemos repasado todas esas supuestas advertencias, pero ninguna tiene pruebas contundentes, no hay nada que respalde su testimonio más que sus palabras, por el momento, entonces, ¿usted decide creerle al señor Ackerman en vez del relato de su padre?

—Sí.

—¿En qué se basa para creerle?

—Hice mis propias investigaciones, señor Nile. Mucha gente tiene miedo de hablar, muchos otros no lo harán porque tienen intereses que están comprometidos, luego de tantos años es fácil manipular a las personas cuando se tiene los medios adecuados, y por supuesto tengo criterio propio. Además, como usted dijo recién, de mi padre solo tengo sus palabras y ninguna prueba irrefutable que me haga dudar del señor Ackerman.

—Es muy difícil entender su elección, señor Jaeger, considerando que su padre ha hecho absolutamente todo lo posible para cuidar de usted y su familia, cosa que está más que demostrado y de las que sobran pruebas físicas y contundentes.

—Objeción, irrelevante —indicó Farlan, harto de los alegatos del abogado.

—Ha lugar.

—De acuerdo. Tengo una pregunta más, señor Jaeger. ¿Qué opina usted respecto a los casi diez años que ha perdido de formar parte de la vida de su hijo?

—Es un hecho doloroso, pero entiendo el motivo que llevó a Levi a alejarlo de mi familia.

—¿Usted cree que el señor Ackerman hizo absolutamente todo lo posible para poder informarle a usted de la existencia de Evan?

—Dos años después que él se fue de aquí, regresó a la ciudad, me interceptó en la calle, pero yo no quise escucharlo. Estaba tan envenenado con la versión de mi familia, que no le di ni la más mínima oportunidad de hablar, yo... lo abofeteé con mucha fuerza y lo amenacé con que nunca más regresara o de otra manera lo golpearía.

—No está respondiendo a mi pregunta, señor Jaeger, le pregunté si usted considera que el señor Ackerman hizo todo lo posible para que usted supiera sobre la existencia de su primogénito.

—Debido a las circuns-

—¿Sí o no, señor Jaeger? —presionó el abogado, el tenso clima se sintió en todo el lugar.

—No lo sé.

—No más preguntas, la fiscalía descansa.

Los rostros de los abogados del señor Grisha no eran nada alentadores, sabían que el testimonio de Eren era fundamental, por lo que optaron por no remover más cosas, era suficiente. Luego en los alegatos armaría una buena forma de desacreditarlo.

El doctor Polac volvió a ponerse de pie para dar inicio al interrogatorio de la defensa. Ya habían ensayado hasta el cansancio todas las preguntas y respuestas, de manera que las presentaciones y las preliminares se dieron de manera natural y tranquila. El doctor Polac fue cuidadoso, necesitaba hacer foco en el pasado de Eren, en todo lo que había sufrido por el accionar del matrimonio Jaeger. La madre de Eren, se secaba las lágrimas mientras escuchaba todo.

—Señor Jaeger, usted mencionó que hubo dos oportunidades en que intentó terminar con su vida, ¿esto es correcto?

—Sí.

—¿Podría contarnos qué lo llevó a tomar tan drástica y triste decisión?

—Cuando abandoné mi posgrado y regresé a Paradis, yo estaba en una situación muy confusa y desesperada. Durante más de dos meses busqué sin descanso al señor Ackerman, contraté un detective, que resultó ser un fraude, hice la denuncia policial, hablé con absolutamente todas las personas que podrían haber tenido contacto con él, repartí volantes, hice avisos en internet, estaba bajo un enorme estrés. Simplemente se había esfumado, nadie sabía nada, yo… no pude soportar la idea de estar continuamente imaginando que lo habían matado, o secuestrado, o que estaba sufriendo en algún lugar y yo no podía hacer nada al respecto. Apenas podía dormir dos o tres horas diarias, perdí más de veinte kilogramos de peso, el cabello se me caía, ya no podía comer siquiera, hasta que finalmente me quebré del todo.

—Mientras usted atravesaba esa situación tan terrible, ¿sus padres no le habían informado aún sobre la reunión que habían tenido con el señor Ackerman?

—No. Solo después de… que intenté quitarme la vida ellos hablaron, de hecho fue mi madre la primera en contarme lo sucedido. Yo estaba hospitalizado, por intoxicación por consumo excesivo de medicamentos.

A Levi se le llenaron los ojos de lágrimas y Farlan le alcanzó un pañuelo en silencio, el cual aceptó. Estaba demasiado sensible, ya no soportaba toda esta pesadilla en la que se había convertido su vida, esto de revolver con tanta fuerza en su pasado y el pasado de Eren, de conocer todo lo que tuvo que transitar y atravesar solo. Si bien era cierto que él había sufrido, sobrellevando su embarazo y huyendo, y aunque algunas veces se detenía a pensar en lo mucho que había sufrido Eren, jamás se hubiera imaginado que habría llegado hasta el límite de querer suicidarse. A Dios gracias y no lo había logrado.

—Me desperté en el hospital, intubado, con lavaje de estómago, con sueros, atado a la cama, y preguntándome porqué no me había muerto, supongo que fue… demasiado para todos, y ella me dijo: hijo, tenemos que decirte algo. Allí me confesaron acerca de la reunión que habían tenido, el dinero transferido y todo lo demás.

—En esa confesión, que le hace su familia, ¿ellos mencionaron que tenían conocimiento del estado de gravidez del señor Ackerman?

—No, jamás mencionaron eso.

—Señores del jurado, si pueden fijarse en la página sesenta, inciso A, hay un pedido privado, desde la oficina del servicio de salud que tenía mi defendido en ese momento con la empresa "Más Salud S.A.". Si verifican la dirección a la que enviaron las copias de todos los exámenes realizados al señor Ackerman en ese mismo año, la misma cita al Hospital Rose, de donde el señor Grisha Jaeger es el accionista principal y director. Está fechada dos semanas antes que el señor Ackerman tuviera la reunión privada con el matrimonio Jaeger.

Se escucharon murmullos en la sala, eran tantos que el juez Zacklay blandió el martillo y los llamó a silencio.

—Objeción —levantó la voz Floch, quien se dirigió al doctor Polac luego de ponerse de pie—. Abogado, ¿acaso usted tiene pruebas contundentes que esos exámenes, o copia de ellos, llegaron a las manos de nuestro defendido? Supongo que si quiere afirmar que el señor Grisha sabía del embarazo, debe contar con pruebas irrefutables de esto, y no un informe que ni siquiera está certificado. ¿Tiene fotos, videos o testigos presenciales de que el doctor Grisha Jaeger tenía esa documentación antes de la reunión en su domicilio?

—¡Vamos, señor Forster! —le respondió el doctor Polac—. El contexto es más que suficiente para demostrarlo, ¿acaso había en el hospital Rose alguna otra persona interesada en obtener la historia clínica completa del señor Ackerman y de todos los estudios clínicos recientes que se había efectuado?

—¿Tiene pruebas irrefutables, doctor Polac? ¿Sí o no?

—Las circunstancias nos avalan.

—¿Su señoría? —indicó Floch dirigiéndose al juez.

—Solicito se retire la supuesta prueba del folio sesenta, ya que no tiene sustento aceptable para ser mantenida. Señor Polac, absténgase en el futuro de presentar evidencia que no esté debidamente certificada y probada, bajo advertencia de apercibimiento. Ahora, termine con su indagación.

El abogado defensor se mantuvo en calma en todo momento y continuó como si nada, no importaba si la prueba era retirada, había quedado expuesta la copia de la información y el jurado lo sabía, eso era lo más importante, además por la forma en que se había puesto la fiscalía, a ellos les favorecía esa reacción.

—Señor Jaeger, ¿cuál es su postura actual respecto a la denuncia que lleva adelante su padre?

—Estoy totalmente en contra de la misma. No considero que el señor Ackerman hubiera tomado ventaja de nosotros, ni que hubiera sacado algún beneficio de todo lo sucedido, ni siquiera ha tocado un centavo del dinero que mi padre le transfirió en su momento. Quiero lo mejor para mi hijo, y en estos momentos, esta situación, lo está destrozando. Ama a su padre de vientre, nunca ha estado lejos de él por tanto tiempo, me parece absurdo esta distancia que le ha impuesto una supuesta búsqueda de justicia, que de justa no tiene nada.

—Hablemos del menor Evan Ackerman, ya que lo menciona. Como hemos presentado antes, está demostrado que es un niño sano en todos los sentidos, más ahora se encuentra bajo tratamiento psicológico, ¿esto es correcto?

—Efectivamente. Este proceso lo ha trastornado tanto que tiene problemas para dormir, tiene constantes pesadillas del día en que arrestaron al señor Ackerman, llora mucho, ha perdido dos kilogramos de peso porque le cuesta comer, lejos del entorno en el que se ha criado y al que está acostumbrado, estamos haciendo todo lo que podemos para distraerlo y mantenerlo ocupado, pero no es suficiente.

—Solicito se reciba como prueba, el informe que realizaron dos psicólogos, uno privado y otro público, sobre el estado psicoemocional del menor, Evan Ackerman, como así también expido una solicitud para que el señor Ackerman pueda ser visitado por su hijo en la cárcel.

El juez recibió los certificados y la solicitud y los leyó concienzudamente. Sabía que tenía mucha presión mediática encima, por lo que tuvo que ceder con el pedido.

—Preventivamente, de acuerdo a lo expresado por los profesionales, le daré la autorización al señor Ackerman de poder recibir como máximo una visita semanal de una hora, que será supervisada por una asistente social determinada por el Estado. Siempre que el aval profesional lo acredite, podrá seguir manteniendo ese régimen de visitas hasta nuevo aviso.

Esta vez Levi no pudo evitar que las lágrimas rodaran por su rostro, Farlan palmeó con suavidad su espalda y le dijo en susurros que apenas certificaran lo del juez le llevaría a Evan.

—Por último, señor Jaeger, ¿considera usted que la relación que mantuvo el señor Ackerman en el pasado, como su pareja, era con la finalidad de obtener un beneficio económico?

—De ninguna manera, si así hubiera sido, el señor Ackerman tuvo más que sobradas oportunidades de aprovecharse de mí, y de ganar mucho más que solo cien mil dólares, nunca lo hizo, de hecho cuando salíamos a cenar, al cine, o eventos así, insistía hasta el cansancio para pagar a medias o totalmente los gastos.

—Objeción, irrelevante.

—Ha lugar.

—Eso sería todo, le agradezco su colaboración, señor Jaeger.

—De nada.

El juez blandió el martillo y dió por concluido el proceso del día, indicó que la próxima reunión se realizaría el otro mes, a principios del mismo. Los guardias escoltaron al omega hasta el transporte y luego a la cárcel de la ciudad.

Levi compartía su celda con dos omegas varones más. Lucio, un chico que venía de muy buena familia pero se había enredado en una fiesta con drogas y otras sustancias prohibidas, pero era cuestión de algunas semanas para que saliera de allí, y Momo, era ligeramente más alto que él, tenía ojos verdes oscuros, una cicatriz notable sobre el mentón, varios tatuajes y actitud hostil. No se llevaba bien con otros presos, así que era normal verlo envuelto en peleas y altercados. Malhablado, rudo, excepto algunos que querían tener cierto poder dentro de esas paredes, la mayoría le huía. Fumaba mucho y a Levi le molestaba, pero tenía que tragarse su molestia, prefería eso a ir al choque.

—¿Ese es tu hijo? —le preguntó Momo cuando estaba mirando una foto de Evan, los bordes de la misma estaban gastados de tanto repasarlos.

—Sí.

—Es un lindo chico. Tú eres bastante maternal, bien por ti, aunque no se parece en nada contigo.

—No, es igual a su padre alpha.

—¿Su padre es el hijo de ese doctor, cierto?

—Sí —respondió Levi mientras observaba a su colega, Momo estaba masticando chicle y lo miraba fijamente.

No eran ideas suyas, ese omega estaba ahí para vigilarlo, o algo como eso, por lo que Levi procuraba ser amable con el otro. Compartía sus comestibles, artículos de limpieza y aseo personal.

—Te metiste con el toro más bravo, ¿eh?

—Algo así.

—Te daré un consejo, solo porque fuiste bueno conmigo y por eso voy a devolverte el favor, pero no creas que eso nos hará buenos amigos, porque no —dijo el reo mirándolo con frialdad—. Los que son poderosos afuera, también lo son aquí dentro, por el juicio y todo el movimiento mediático no están haciendo nada en tu contra aún, pero solo deja que las cámaras se apaguen y todo será diferente. No solo te harán vivir un infierno aquí, irán por todos aquellos que amas allá afuera. Claro, de seguro tu hijo y su padre no serán tocados, pero el resto, ya están marcados —Levi no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas—. Te daré mi opinión, aunque no la pidas, yo creo que ganarás ese juicio, a la gente no le gustará ver que un alpha poderoso se sale con la suya, menos con uno que tiene tanta mugre escondida, pero aunque ganes, ¿cuál será el costo de eso? Solo piénsalo. Eres inteligente, debes mirar más allá, al futuro —le susurró y luego prendió un cigarro.

Levi se quedó en silencio por un período largo, perdido en su mente, hasta que al fin dirigió su mirada al otro.

—Tú... ¿Tienes conexiones con los poderosos? —el hombre no le contestó, solo lo observó con intensidad—. Si las tienes, dales un mensaje de mi parte, quiero hablar con el doctor Grisha.

El otro comenzó a reír con auténtica burla.

—¿Estás demente? ¿Realmente crees que el gran jefe va a bajar de su pedestal para venir a hablar con escoria como nosotros?

—Dile, que solo le pido una conversación, puede ser donde él quiera y de la manera que prefiera, él pone las condiciones, solo quiero conversar, seré breve, una vez que lo hagamos y lleguemos a un acuerdo, yo firmaré y haré absolutamente todo lo que él quiera.

—Oww, vas a decepcionar a mucha gente, lindura —le soltó con abierta burla.

—Lo sé, no me importa, si le das mi mensaje me encargaré de darte una jugosa recompensa.

Los ojos del interlocutor brillaron con codicia y esta vez sonrió con sinceridad.

—Más te vale que cumplas, papi, ni sueñes con hacer una promesa que no puedas honrar, porque el precio será alto. De acuerdo, me encargaré de que llegue tu mensaje, pero si ese gigante aceptará hablar, bueno, eso no te lo puedo garantizar.

—Entiendo, y cumpliré, puedes estar seguro.

—Me caes bien, eres de los que entienden rápido. Si llegan a darme alguna respuesta te lo haré saber —se giró cuando Lucio estaba ingresando a la celda, lo miró de muy mala gana y Levi rogó a todos los cielos que no se le diera por trenzarse en una pelea de nuevo—. Tú, culo mimado, dame tu manta, ¡ahora!

El omega frunció el ceño, pero más le pudo el temor y terminó cediendo. Así era esa vida, a los débiles se los devoraban, él no podía permitirse quebrarse, debía sobrevivir, a como diera lugar.

Al día siguiente por la noche pudo al fin realizar una llamada, se comunicó con Farlan que lo atendió de inmediato. Prácticamente no escuchó nada de lo que le dijo el alpha, estaba muy exaltado, algo de que habían encontrado a la mujer que trabajaba en casa de los Jaeger y que prestaría declaración a su favor en el juicio, pero a Levi nada de esto le interesaba ya.

—Que bueno, ¿cómo está Evan?

—No sabes lo feliz que se puso al saber que iba a poder visitarte.

—¿Cuándo van a traerlo?

—Como ya sabes todos los permisos, buscar una asistente social disponible del estado y todo eso, va a llevar tiempo, pero no mucho, pienso que dentro de una semana, cuando mucho.

—Entiendo, realmente quiero verlo, aunque sea a través de un panel de acrílico, es lo de menos, siento como si hubieran pasado años.

—¡Hey! ¿Acaso te compraste el teléfono o qué? ¿No ves que somos varios en la fila? —lo apuró con rudeza otro de los presidiarios que estaban detrás suyo.

—Pero qué mal carácter —se quejó Farlan que había escuchado todo—. ¿Estás bien, amor? ¿Necesitas que te lleve algo? Creo que mañana puedo hacerme un espacio, ¿te parece bien?

—Sí, necesito hablar con urgencia contigo, y… necesito que le avises a Eren también, en realidad, quiero hablar con ustedes dos, cuanto antes.

El abogado se quedó mudo, lo conocía tan bien que el solo tono de su voz le advirtió de que algo estaba mal, ¿lo habrían amenazado en la cárcel?

—Mi amor, si estás en peligro dime "mañana está bien", solo eso y me encargaré de ponerte a salvo de inmediato.

—No, no hay nada como eso, quédate tranquilo, por favor. Pero necesito hablar contigo y con Eren, es más que importante. Tráeme cigarrillos, por favor, aquí me sirve para canjear cosas, oh y si puedes algunas galletas dulces, supresores, se me están terminando los que tengo, eso es todo.

—Está bien, llevaré todo eso. Levi, te amo, no lo olvides.

—Sí, yo también, debo cortar o se pondrá jodido aquí.

—Sí, entiendo, nos vemos.

—Hasta mañana.

Arrastró sus pies hasta su habitación y se acostó en el desvencijado colchón que olía a moho y orines, miró al muro a su costado donde tenía pegada la foto de Evan que le había pedido a su pareja y suspiró. "Te extraño tanto, mi pedazo de cielo, ya pronto volveré a verte. Por favor, Dios, cuídalo mucho, cuídalo". Pronto sonaron las alarmas y las rejas se cerraron y se apagaron las luces.

—¡Psst! Verdulero —susurró Momo a sus espaldas, apenas giró su cabeza en la oscuridad para darle a entender que lo estaba escuchando—. Han respondido rápido, el gran jefe te va a visitar, será en estos días, ya me confirmarán.

—Gracias.

—¿Qué gracias? Más te vale no te olvides mi paga.

—No lo haré, mañana hablaremos de como entregártelo.

—Hecho.

Le llevó un par de horas dormirse, una chamarra que oficiaba de almohada terminó algo mojada con sus lágrimas silenciosas, el miedo volvía a invadirlo, su cuerpo tiritaba de a momentos. El dolor era una máquina monstruosa y terrible… que nunca se detenía.

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By Luna de Acero.-