Inicio
Sakura abrió los ojos de repente. Un techo destrozado fue lo primero que vieron sus ojos. Intento mover sus manos, pero estas no le respondían, de hecho, nada en su cuerpo lo hacía. Sus cuerdas vocales estaban paralizadas junto con todo lo demás.
- ¡No te atrevas a moverte ni un milímetro! – Una voz escalofriante y llena de pánico retumbo en sus oídos – ¡O te matare antes de que esos malditos humanos lo hagan! – Sakura obedeció, tensando todos sus músculos. Estaba segura de que aquella mujer cumpliría con su palabra sin rechistar– ¿Quién iba a pensar que sería tan difícil encontrar a una virgen? – Escupió la anciana, todavía fuera de su campo de visión – Todas mis hermanas – Algo parecido a un lamento resonó por el lugar – Todas ellas…- De la nada un golpe resonó muy cerca de ella, haciéndola gimotear – ¡Pero es culpa de los malditos vampiros! – Sakura rezo porque todo fuera una pesadilla, parpadeo un par de veces sintiendo como el pánico crecía con cada segundo que pasaba - ¡El mundo entero sabe que no se puede joder con los humanos! Son débiles como el infierno – Por fin su captor dio a conocer su rostro, aunque preferiría que no lo hubiese hecho, porque estaba segura que aquella figura horrenda la perseguiría en esta vida y la otra –
-P-Por favor – Suplico, rogándole a dios que todo terminara –
-Shhh- La anciana coloco uno de sus dedos viejos y ampollados en sus labios – Calma mi niña, o tu carne no será tan deliciosa –
¡ja, ja, ja, ja, ja!
Sasuke salto de la silla en la que dormitaba cuando el grito agudo de Sakura retumbo en sus oídos.
Las cosas se habían puesto tensas de la nada. En un instante Sakura dormía pacíficamente sobre su lecho y al otro se retorcía hablando en un idioma desconocido para él. Podría dejarlo pasar si la comunicación entre su lobo y él hubiera permanecido intacta. El idioma de la chica estaba perdido, eso lo podía asegurar. Él conocía muchas lenguas, vivir una eternidad podía convertirse en un suplicio si no encontrabas con que entretenerte, pero jamás había oído nada parecido. Desconocía el significado de sus palabras, sin embargo, estaba seguro de que era algo parecido a un encanto de protección.
De un momento para otro su lado lobuno había desaparecido, intento llamarlo, incluso cambiar, pero todo fue en vano. Todo el asunto empeoro en el instante en que de la frente de Sakura emano una luz rosada, aquello lo debilito hasta el punto de dejarlo inconsciente en una silla que había acomodado al lado de la cama.
"Humanas mis bolas"
Agradeció internamente escuchar la voz rasposa del lobo en su mente.
- ¿Estas bien? – La pregunta no iba dirigida a Sakura, sin embargo, fue ella quien respondió –
- Como la mierda – Fue lo primero que Sakura logro mascullar luego de retomar el control de su cuerpo – Mi cabeza… – Masculló molesta, sosteniéndose el puente de la nariz con dos dedos –
- Estas en mi guarida – Informo, poniendo distancia entre ellos – Permanecerás aquí hasta que yo lo decida –
- ¿De nuevo tu? ¿Qué tu pequeño circo no tiene otro payaso? – Sasuke gruñó en respuesta –
- Hmp- Apretó los labios hasta formar una línea recta con ellos – Será mejor para ti – Hizo énfasis en eso ultimo – Que dejes de fingir, sé que no eres una bruja– Sakura abrió la boca indignada; dispuesta a interrumpir, pero Sasuke fue más rápido – Haces cambiar el clima y por algún hechizo extraño, pudiste anular a mi lovo– Lo dijo como si fuera lo más normal del mundo – Eso sin mencionar que murmurabas mi nombre en tus sueños – Otra mentira –¿Tan rápido intentas meterte en mis pantalones?– Sonrió con arrogancia al notar como las mejillas pálidas se coloreaban de un fuerte rubor –
- ¡C-Cállate! Fue una pesadilla, una horrible pesadilla – Sin embargo, casi que podía sentir aquella presencia en lo profundo de su cabeza– Da igual – Decidió concentrarse en lo importante –¿Por qué estoy aquí para empezar? Exijo regresar a mi coche – O lo que queda de el -
- Creo que no entiendes la situación en la que estas – Sasuke camino hasta quedar al borde de la cama, lentamente se quitó la camisa quedando desnudo de la cintura para arriba – Si eres inocente, o no, seré yo quien lo decida- Desabotono el primer botón de sus jeans. Sakura trago saliva sonoramente, cubriendo sus ojos con las palmas de sus manos –
-E-Eso lo entiendo- Tartamudeo cerrando los ojos con fuerza - T-Te responderé todo lo que quieras- Sintió su rostro hirviendo, posiblemente estaba más roja que esos tomates Cherry que tanto odiaba - N-No tienes que d-d-desnudarte – Obtuvo de respuesta el sonido sordo de una ropa cayendo al suelo – L-Lo digo en serio –
- Hmp- Sasuke sonrió ladinamente, su pequeña hechicera no se había dado cuenta de que sus hermosos pezones estaban a la vista exclusiva de él- Quiero que quedemos en igualdad de condiciones –
- ¿De qué…? - Solo entonces lo noto - ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! –
Hinata camino por los pasillos de su cabaña con Naruto pisándole los talones. Se sentía físicamente cansada y una pequeña parte de ella le reprochaba el hecho de permitir que el lobo de Konohamaru la atacara. El rubio a su espalda también lo hacía. Ya iban tres veces en diez minutos que se lo decía. Ella no era del todo culpable; Su loba se convertía en una pequeña cachorra con todo lo que tenía que ver con el niño, ni siquiera toleraba cuando ella elevaba su tono de voz.
-Solo dime que no es el mismo Itachi que traiciono a la manada Uchiha y que, en medio de su escape, por poco lo destruye– La voz de Naruto la trajo a la realidad, lo miro por encima del hombro para comprobar que sus rasgos eran más lobunos que humanos en esos momentos –
- Evita preguntar lo que no deseas saber –
- Hinata- Advirtió, tomándola del brazo –
- ¿Qué otro Itachi conoces? – Se soltó de golpe, intentando escapar del interrogatorio; algo muy malo había pasado con Itachi si este estaba arriesgándolo todo, incluida a su pareja, para comunicarse con ella –
- Óyeme bien Hinata – Naruto le gano en velocidad, plantándose como muralla en frente de ella– Te prohíbo cualquier tipo de contacto con ese traidor –
- Olvídate de eso – Naruto soltó un gruñido viscoso–Itachi, no es esa mierda que todos ustedes dicen –– El rubio cambio parcialmente, incapaz de controlar sus emociones. Hinata le hizo frente, sabia que él jamás le lastimaría físicamente – Fuera de mi camino – Sentía su temperamento a punto de estallar, incluso su loba se paseaba nerviosamente, hacia muchos años que dejaron de seguir ordenes, no iba a permitir que nadie lo hiciera de nuevo –
- ¡Casi asesino a sus padres! ¡Mato a todo el concejo de ancianos! – La voz de Naruto se engroso y varios parches de cabello negro estallaron en sus brazos – Desconoces la mierda que dejo atrás luego de que huyera como un cobarde –
– De seguro se lo merecían – Sabia que estaba jugando con fuego, Naruto gruño – Las manadas son una mierda con los que piensan diferente – Lo hizo a un lado, empujando su enorme cuerpo – O los que somos diferentes… - Esto ultimo lo susurro, bajando una por una las escaleras – Vete a la mierda con eso de decirme lo que debo hacer – Naruto la miraba desde arriba, con una expresión dolida en su rostro – ¿Quién te crees para hacerlo? –
-Hinata – La aludida miro a Hanabi, quien se encontraba en el comedor con sus otras hermanas – Te estábamos esperando –
- ¿Mi celular? – Camino hasta la cocina, oyendo un portazo justo después de que Naruto saliera corriendo de allí –
- ¿Problemas en el paraíso? – El semblante de la castaña era bastante mejor de lo que recordaba – ¿Acaso se les termino la pasión? –
- Vete a la mierda – Le quito el celular de las manos – Tengo asuntos mas serios con los que lidiar –
- ¡Itachi sigue siendo un traidor! –
Hinata salió de la cabaña, ignorando campalmente a Hanabi. Ella conocía a la perfección lo que había sucedido con Itachi tiempo atrás. Lo acepto en su circulo social y le permitió estar cerca de ellos sin importarle nada de eso, ella también había luchado con garras y colmillos por Naruto solo que lo que hizo Itachi fue un tanto más… radical.
- Diga – Susurro una voz femenina que conocía muy bien –
-Izumi soy yo… - Izumi suspiro aliviada – ¿Qué fue lo que sucedió? –
-Hinata, ha venido un hombre muy extraño. Lleva mucho tiempo encerrado con Itachi– Hinata suspiro, sentándose en el suelo – Itachi trato de contactarse contigo, porque también ha sucedido algo con esa bruja de cabello rosa –
- Santa mierda – Maldijo, esperaba que Sakura estuviera bien – ¿Itachi quiere despedirla? Porque le advertí que no puede hacerlo, ella esta respaldada por un ente muy poderoso – Izumi no respondió enseguida y eso la alarmo ¿En serio la había despedido? – Izumi si tu esposo la despidió… -
-Dudo mucho que lo haya hecho – Eso la tranquilizo un poco –En realidad, Hinata, creo que es algo mucho peor…- Hubo un silencio desesperante, solo se oía la respiración superficial de la elfa al otro lado de la línea. Hinata estuvo a punto de perder la paciencia cuando Izumi decidió hablar – Sasuke la tiene –
- ¿A quién? –
-A Sakura –
-Eso es imposible – Respondió con simplicidad porque lo que Izumi decía no podía haber pasado ni en un millón de años – Izumi esto es serio, cuando le advertí a Itachi que no podía despedirla, no lo dije porque fuese un capricho o por fastidiarte – Porque una de las cosas de las que más disfrutaba Hinata, en la vida, era de hacer enfadar a la pequeña pareja de Itachi – lo dije en serio; Sakura es una humana metida en algo malo– Hablo rápidamente, sin querer entrar en detalles. Izumi resoplo – Así que, dime de una vez ¿Por qué Itachi despidió a la humana? –
-Itachi-kun no la despidió ¿Tienes pulgas en los oídos? ¡Te dije que Sasuke la secuestro! –
- ¡Y yo te dije que es imposible! – Hinata se levantó. Empezaba a perder la paciencia – Dale el maldito teléfono a Itachi – Siseo, ignorando la presencia de sus hermanos, a unos cuantos metros de ella – Sakura no es un juego – Les hizo señas con las manos para que se alejaran, pero, contrario a lo que ella esperaba, todos se acercaron lentamente – ¡Largo! – Susurro-gritó –
- Claro que no – Hablo Hima en tono bajo –
-Queremos saber la historia – Completo su gemela – De aquí nadie se irá – Hinata los fulmino con la mirada, decidiendo que lo mejor era ignorarlos –
- Díselo a Itachi cuando termine de hablar con ese gigante aterrador, fue él quien ideo el estúpido plan de juntar a su hermano menor con esa mujer–
- ¿Cuál plan? – Pregunto Hanabi –
-Shhh- Hinata la silencio – ¿Cuál plan? – Ko se acercó a ella, pegándose a una de sus piernas – Izumi me estas poniendo de los nervios, nada malo le puede pasar a Sakura – Hinata trago saliva – Absolutamente nada malo le puede pasar a Sakura – Esto ultimo lo dijo mas para si que para los demás –
-Esta bien, te lo contare todo, pero tienes que prometer que le ayudaras a Itachi a salir de esta –
- No puedo prometerte eso, ahorita estoy hasta el cuello de problemas- Miro hacia la cabaña y luego hacia sus hermanos – Me metí en un lio muy grande y ahora estoy a cargo de un montón de gente que no termina de agradarme –
- ¡Oye! –
- ¡Hey! –
- ¡Eso no es justo! –
- ¿Tú serás mi nueva mami? –
- No cariño seré tu nueva hermana mayor – Acaricio las cortas hebras castañas de Ko – Olvídate de esa promesa, lo ultimo que necesito es otro dolor de cabeza con el que lidiar –
-Esta bien, pero es una historia un poco larga – Hinata se sentó y todos la imitaron –
- Tengo todo el tiempo del mundo –
- Todo empezó hace unos meses… ¿Te acuerdas de Tsunade? ¿La divina? –
-Claro que me acuerdo de ella –
- Bueno, pues, Itachi y yo decidimos verla porque, como sabes, seguimos sin poder concebir, hemos intentado todos los métodos convencionales, pero nada resulta, por eso nos inclinamos con lo menos… común – Hizo una breve pausa – Oímos de muy buena fuente que ella hace pociones inofensivas por un precio particular –
- ¿Oro? –
- ¿Cómo lo sabes? –
-No existen los adivinos como tal Izumi – Explico como si fuese obvio – No son una raza, solo las Valquirias mas poderosas son bendecidas con el don de la adivinanza. A ellas les encanta coleccionar Oro, por eso evitan a los dragones, pero bueno, evitare entrar en detalles, continua -
- Eres tan odiosa – Hinata podía imaginarla haciendo un mohín con su boca – Tsunade nos ha dado un tratamiento hormonal a largo plazo, porque, aunque no lo has preguntado, el problema es que nuestras razas son incompatibles hasta cierto punto –
-Izumi…-
-La esperanza es lo ultimo que se pierde, eso dice Itachi-kun y yo le creo – Hinata suspiro, eso era una putada – El punto es que, Itachi quedo fascinado con su don y, dado que, le sobra mucho oro; siguió asistiendo, incluso sin mi y, un día, llego con la loca idea de que por fin había encontrado a la compañera de Sasuke. Eran pistas al azar, pero él decidió que todo encajaba con Sakura, la bruja que trabaja para él–
-Sakura es una humana– Con una mierda oscura oculta en su interior, pero decidió omitir esa parte –
- ¡Se que humana! Es solo que…– Izumi sollozo – Me da miedo verla, sentirla, su sola presencia me da asco. Mi raza solo reacciona de esa manera con las brujas–
-Izumi –
-Itachi, decidió que era momento de compensarle a Sasuke todo lo que sufrió por nuestra culpa e ideo un plan tonto para enviarla, literalmente, a la boca del lobo –
-Joder…-
-La idea era acompañarla hasta que Sasuke estuviera cerca, pero hubo una confusión y ella llego primero –
-Joder… -
- Yo no trate de detenerlo, porque pensé que Sasuke la mataría tan pronto la oliera. Itachi estaba tan seguro de que no le iba a hacer daño…-
- Izumi, si Sakura está muerta algo muy malo puede suceder – Hinata empezó a imaginarse los diferentes escenarios y poco le falto para salir corriendo, tomar a Konohamaru y huir hasta que no quedara rastro de ellos –
- ¡No! Sasuke no la lastimo, juro que era suya y ahora la tiene secuestrada – Eso alivio un poco su temor – Itachi se tranquilizó, porque sigue pensando que Sasuke no le hará daño, luego te llamo porque quería asegurarse de que ella estaba bien y que su hermano no mentía y… y… y luego llego ese sujeto gigante de cabello rosado… y… -
-Espera, espera, espera – Hinata la interrumpió abruptamente – ¿Gigante, cabello rosa y ojos verdes? –
–¡Si! ¿Le conoces? –
- Solo un poco… - Trago saliva, tratando de borrar todo lo relacionado con ese sujeto – Izumi, aunque Sasuke diga la verdad eso no es garantía de nada – Hizo una pausa – Puede que nunca la dañe físicamente, pero le destrozará el corazón en cualquier momento –
-Él…-
-Sasuke no es como Itachi, nadie es como Itachi- Apretó el celular hasta que la pantalla se quebró un poco – Tu tuviste suerte porque los lobos respetan las estructuras de las manadas, lo que hizo tu compañero rompió el equilibrio y provoco el caos; incluso yo, siendo una paria, sabia que algo muy malo sucedía con los Uchiha – Aun recordaba los días de tensión vividos luego de que Itachi decidiera que era mas importante tener a su compañera que pertenecer a una manada – Mi punto es que, siendo Sasuke el nuevo líder, jamás se atreverá a tomar a una humana como compañera; sencilla y llanamente porque es lo ultimo que se espera de él – Maldijo internamente – Mucho menos a una Humana como Sakura-
- ¿Qué tiene de especial esa… cosa? –
-Esa cosa, como la llamas, es capaz de desatar una guerra terrible que podría destruir el mundo tal cual lo conocemos – Izumi soltó un chillido – O eso creo, porque ¿Qué otra razón tendría ese Druida, para protegerla? –
- ¿D-D-D-Druida? – Hinata sintió un escalofrió en su columna – ¿C-C-Cuando viste a uno? –
- Es una larga historia Izumi y no tengo tiempo – Hizo un mohín con la boca –
-No seas mentirosa – El susurro de Hanabi logro sobresaltarla, miro a su alrededor y encontró rostros jóvenes que la observaban con anticipación ¿Cuándo se acercaron tanto? – Tienes todo el tiempo del mundo –
-Silencio – Movió su cuerpo incomoda– Largo de aquí – Ordeno, pero ninguno se movió – Son unos pesados de mierda – Ko le mordió la pierna y luego le enseño los dientes – ¡¿Qué estás haciendo?! –
-Las malas palabras están prohibidas – Le respondió Hanabi, luego de que el pequeño se encogiera por la mirada amenazante que le dio – Papá no las tolera –
- ¡Y una mierda! – Mordisco en la mano – ¡Largo de aquí! – De nuevo nadie se movió –
- ¿Sigues ahí? – La voz de Izumi se oyó al otro lado de la línea. Hinata decidió que era mejor ignorar a sus hermanos y centro su atención en la llamada –
-Acá estoy –
-Hinata esto es serio ¿Qué tiene que ver el Druida con esa humana? –
- No lo sé – Respondió sinceramente – La verdad es que… suelo investigar muy a fondo la gente que rodea a Konohamaru – Se lamio los labios – Cuando Sakura apareció en la escuela e Itachi la acepto decidí indagar un poco ¿Sabes? Su olor es el de una Humana, pero a primera vista… lo primero que sientes al verla es… algo que no sabría como describir –
-Te da mala espina ¿Verdad? –
-Totalmente, cuando empecé a indagar todo iba tal cual esperas; una humana común y corriente, sin embargo, a medida que iba averiguando cosas, el asunto se volvió… turbio y antes de que preguntes – interrumpió abruptamente – Eran cosas sin sentido, parecía que Sakura hubiera vivido varias vidas antes. Había registros de ella de hace más de cien años –
-Eso no tiene sentido –
- ¡Lo se! – Bajo el tono de voz – Quería saber todo de ella, pero, por alguna extraña razón, todas sus vidas desaparecieron. Un día los archivos estaban allí y al siguiente ya no.
-Imposible- Hinata estuvo de acuerdo –
-Lo peor vino después. Visité a Tsunade porque quería saberlo todo, pero ella se negó rotundamente, ni una palabra, ni siquiera cuando le mostré un cofre repleto de oro perteneciente a un estúpido humano pirata. Sus labios ni siquiera se separaron –
-No puede ser, ella casi me arranco un collar de oro en nuestra primera visita –
- ¡Lo se! El punto es que ese día estaba estoica, le reclame y prácticamente me saco del lugar. Un comportamiento muy extraño viniendo de una criatura que me robo un anillo bañado en oro hace diez años –Hinata se estremeció recordando lo que vino después – Yo… admito que debí detenerme allí, quiero decir; a pesar de todo, Sakura había sido una ciudadana ejemplar siempre, pero no pude, sentía que tenia que seguir hasta descubrir todo lo relacionado con Sakura Haruno –
- ¿Y qué paso? –
-Esa… Cosa… apareció –
- ¿Qué cosa? –
- El Druida… El mismo gigante que está encerrado en la habitación con tu compañero –
- ¿Q-Q-Q-Que? –
-Izumi, este no es el momento de entrar en pánico –
- ¿Cómo quieres que no lo haga? – Izumi chillo – Mi marido lleva varias horas encerrado con ese… Monstro ¿Por qué omitiste esa información? –
- Porque la primera vez que lo vi casi me cago en los pantalones… Literalmente ¿Acaso no te paso igual? –
- Hice un poco de pis – Admitió en un susurro –
- Ese imbécil es aterrador, lo único que hice, al encontrarlo cerca del estacionamiento del bufet en el que trabajo, fue correr. Ni siquiera me pude transformar. Corrí hasta que mis piernas se cansaron y, aun así, ese sujeto me alcanzo en un parpadeo – Hinata se estremeció, recordando la impotencia que sintió tras ser levantada con una sola mano – "Dejaras en paz a Sakura" Esas seis palabras bastaron para dejar de lado todo el asunto, me quede allí luego de que desapareciera, incapaz de moverme, Izumi… esa cosa dijo una frase y me inhabilito durante horas -
-Y lleva encerrado horas con Itachi ¿¡Hinata que voy a hacer si le pasa algo!? –
- Seguramente ya está muerto… - Izumi empezó a sollozar – ¡Es broma! – Se reprendió mentalmente por no medir sus palabras – Izumi, entenderás porque me rehúso a ayudarlos, simplemente no puedo arriesgar a mi familia exponiéndolos a un ser tan poderoso –
-Entiendo…-
- Dile eso a Itachi y también dile que evite comunicarse conmigo, por lo menos mientras soluciona todo con el Druida –
- Tengo miedo… ¿C-Crees que I-Itachi…? –
- ¡Claro que no! – Se apresuro a negar – Sentirías si Itachi ya no estuviera contigo, créeme…- Hinata bajo la mirada, negándose a demostrar debilidad frente a sus hermanos – Hablaremos en otra ocasión, cuídate –
- ¡Espe…! – Hinata colgó, evitando involucrarse mas de lo necesario. Todo quedo repentinamente en silencio, que fue roto por la voz mas chillona del grupo –
- ¿Qué es un Dridua? –
Naruto gruño molesto, golpeando por quinta vez el mismo tronco hasta que este cedió por completo. Nunca antes estuvo tan cerca de tomar a Hinata por los hombros y zarandearla para hacerla entrar en razón. Todo su cuerpo aun temblaba de solo pensar en lo cerca que estuvo de perderla. Konohamaru había atacado a matar, no quería solo lastimarla. Tembló, la imagen ensangrentada de Hinata mientras él hacia lo imposible por mantenerla con vida no se iría de su mente por muchos años. Lo peor de todo era que la muy estúpida ignoraba lo cerca que estuvo. Ni siquiera le importo la posibilidad de estar llevando a sus propios cachorros. Pareciera que le importara poco o nada la posibilidad de estar llevando a sus crías.
- "Tal vez no le interesa"
Soltó un aullido desesperado. Sabía que un par de días de buen sexo no recompensarían nunca toda una vida de desolación, joder que lo sabía, pero eso no evitaba que doliera como una mierda el rechazo y la indiferencia con que Hinata lo trataba cada vez que no estaban follando. Para él tampoco había sido un lecho de rosas; los primeros meses de su desaparición la busco desesperadamente en cada manada circundante, ganándose como castigo muchos azotes cortesía de Minato por invadir terrenos sin autorización. Cuando su mente por fin acepto que no la vería en un buen tiempo se volvió autodestructivo, retando a Minato en frente de todos con el único propósito de acabar de una vez por todas con su miserable existencia, lo hizo varias veces. Los primeros calores fueron insoportables, duro y adolorido por horas, ignorando las hembras que Minato conseguía, solo queriendo a la única, a su compañera.
Su mente asimilo que no la volvería a ver cinco años después de su partida. Fue entonces cuando todo se apagó en su interior. Dejo de comer, de pelear, de entrar en calor, se volvió un ermitaño, viviendo en una sucia cabaña que rara vez limpiaba a las afueras de la manada. Un lugar donde únicamente estaban él y su miserable existencia. Dormía más de lo que permanecía despierto. Se dejo crecer el cabello y la barba, permitió que sus uñas fueran tan largas como sus propias garras. No sentía ganas de levantarse, simplemente pasaba horas y horas sumergido en un sueño profundo donde Hinata y sus cachorros no natos eran los protagonistas. Casi podía sentir entre sus dedos los cabellos rubios, suaves, de su primer hijo. Casi que podía escuchar la voz cantarina de su pequeña morena, una copia idéntica de Hinata. Anhelaba eso todos los días de su vida.
Su mundo cambio un poco cuando conoció a Karin.
La primera vez que le olio, por un instante, por un simple segundo, le pareció oler a su Hinata parada en la casa de Kurenai, recibiendo un cruel castigo simplemente por existir. Corrió solo para encontrarse con una pequeña tan roja como un tomate maduro. Debería tener aproximadamente tres años, sin embargo, no se intimido con su aspecto. Permaneció de pie, observándolo fijamente antes de sacarle la lengua y luego arrancar a correr. Cabe resaltar que solo dio unos cuantos pasos antes de caer estrepitosamente. Creyó, entonces, que la niña empezaría a llorar atrayendo atención innecesaria. No lo hizo. La niña duro un rato tirada en el suelo, aguantándose las lágrimas. Algo muy valiente, teniendo en cuenta que se había raspado ambas rodillas y que su brazo estaba descolgado en un ángulo extraño. Con un suspiro se acercó para auxiliarla.
Curiosamente la niña era tan silenciosa como Hinata, sin hacer ningún sonido, permitió que él limpiara y vendara sus heridas para luego acomodar su hombro zafado de un solo tirón. Lagrimas cayeron por su rostro, sin hipar o sollozar. La sostuvo en brazos hasta llegar al centro de la manada, ignorando las miradas curiosas o las muestras abiertas de asco por el hedor que su cuerpo desprendía. La dejo para marcharse tan rápido como llego. Creyendo que los padres de la niña no tardarían en encontrarla. La verdad es que eso le importaba muy poco.
Desde ese día la niña se presentó en su cabaña todas las tardes. Siempre se quedaba de pie mirándolo fijamente, hasta que se hacía de noche y entonces de forma inesperada tomaba su mano para que la acompañara a la manada. Eso se convirtió en una rutina que fue interrumpida el día que no apareció. Naruto sintió como una angustia inexplicable se adentraba en su pecho. Tardo en salir a buscarla porque esa absurda parte racional que quedaba en su mente, le gritaba que sea lo que sea que le hubiera pasado, ese no era su problema. Decidió ignorarla y salir en su búsqueda veinte minutos después de que la niña no apareció de forma habitual.
Nunca antes había sentido esa necesidad de asesinar a unos cachorros hasta que dio con su paradero.
Tres cachorros mucho mayores que ella la tenían sometida, mientras un cuarto la torturaba arañando la cara de la niña con sus jóvenes garras. Retomo el control luego de lanzar al último de los machos contra un roble gigantesco. Creyó que entonces la cachorra le temería, pero ¡Oh sorpresa!, le dio los brazos en una súplica silenciosa. En el camino la oyó sollozar sobre su cuello, era la primera vez que escuchaba un sonido proveniente de ella. Le costó un poco tranquilizarla, cuando lo consiguió curo sus heridas que, para su disgusto, no sanaban. Fue entonces que la examino de cerca; la tez blanquecina resaltaba por encima de todo y las hebras de color rojo acentuaban sus ojos de color violeta. Su aroma le recodaba a aquel amor perdido. Fue simplemente imposible no encariñarse con ella.
-Karin – Los ojos azules de Naruto se abrieron con sorpresa. Levanto la cabeza buscando la dueña de esa voz – Me llamo Karin – Tardo unos cuantos segundos en comprender que la niña a la que había estado podía hablar muy bien – Tengo seis años – Levanto cinco deditos con una mano y dos con la otra. Aquello lo sorprendió, se veía muy pequeña y delgada para tener más de cinco años – Si no sabes hablar, puedo enseñarte a hacerlo – Naruto rio, o un sonido algo parecido, que hizo que ambos saltaran conmocionados –
- Soy Naruto – Bajo un dedo de la mano que tenía dos levantados – Estos son seis, si levantas otro... –
- ¡Son siete! – Interrumpió, levantando la mano de manera cómica –
- Si – Acaricio las hebras rojas, poniéndose serio de repente – ¿Esos chicos te lastimaron en otro lugar? – Su voz sonó casi como un gruñido. Lamentando haberlos arrojado lejos sin antes propinarles una buena tunda –
- No – Negó, soltando un pequeño hipido – Son malos conmigo, por lo que soy – Junto sus manos con fuerza, lo hizo tan fuerte que unas pequeñas garras salieron disparadas. Naruto casi se cae de la impresión – ¡Tienen envidia! Porque muy pronto podre cambiar y ellos no – Naruto inhalo su aroma con fuerza, notando que su loba estaba prácticamente rozando la superficie. Algo imposible para una niña de su edad –
- Dime Karin – Trago saliva – ¿Quiénes son tus padres? – La niña respingo con la pregunta, sus facciones cambiaron de inmediato – Confía en mi – Agarro la manita, con cuidado de no lastimarse con las puntas negras –
Duro un buen rato sin hablar, simplemente mirando sus manos unidas. Los ojos violetas de la pequeña le parecieron tan viejos en ese momento.
- Y-Yo… No tengo papá, s-siempre f-fuimos mamá y yo, ella era la mejor… - Sollozo, seguramente trayendo a su memoria los buenos momentos vividos – U-Un día dos m-machos entraron a nuestra vivienda, mami nos defendió, salimos de esa m-manada donde nos maltrataban, ella solo resistió hasta llegar aquí, donde vive su h-hermana – Lagrimas gruesas resbalaron por sus mejillas rojas de tanto llorar, aun manchadas de sangre. En ese instante Naruto supo que esa niña lograría ponerlo de rodillas con una simple mirada – La t-tía es m-muy buena, c-cariñosa y m-me cuida m-muy b-bien. S-su compañero es b-bueno conmigo, pero… pero… -
- No es tu mamá – Se arrodillo frente a ella, secándole las lágrimas que no parecían ceder – Calma – Sobo su cabeza gentilmente, desenredando unos cuantos mechones en el proceso – Estoy seguro de que esa loba te tratara como si fueras su hija y tu madre te cuida desde la Luna – Esto último consiguió calmarla un poco –
- ¿T-Tú crees? –
- Si – Karin lo sorprendió otra vez, lanzándose hacia sus brazos en un firme apretón – ¡O-Oye! Vas a apestar como yo, si sigues abrazándome de esa manera – Lo único que consiguió con eso fue que ejerciera más fuerza –
- Hueles bien – Murmuro contra su esquelético pecho, Naruto estaba seguro de que mentía, años de abandono le pasarían factura a cualquiera –
-Bien – La abrazo contra sí, sentándose en la cama, arrullándola de atrás hacia adelante hasta que cayo rendida en sus brazos. Fue en ese instante en que lamento no tener nada limpio en que dormir. Odiaría tener que acostarla en lo que quedaba de la cama improvisada en la que dormía todos los días – No tienes padre, ¿Verdad? – Pregunto al aire, susurrando, haciendo el menor ruido para no interrumpir su descanso – Eres como ella – Aquello era lo que más le dolía. La niña en sus brazos parecía querer romperse con cualquier movimiento, de solo pensar en una Hinata tan pequeña en las garras de una perra siniestra como Kurenai… Instintivamente la apretó más contra su cuerpo. Su pobre Luna ¿Qué tipo de barbaridades había pasado durante su infancia? Se odio como nunca por nunca atreverse a entablar una charla profunda con ella, por solo joderla para luego marcharse hasta el próximo mes. Apretó su mandíbula tan fuerte que sus dientes protestaron – Perdóname – Suplico al viento, como tantas veces lo hacía. Pidiéndole a la luna que sus disculpas alcanzaran a Hinata, donde fuera que estuviera – Perdóname mi amor… - La sostuvo por un buen rato, haciendo sonidos relajantes con su garganta. Era irónico que fuera él quien permaneciera despierto, sin embargo, su agotado cuerpo empezó a pasarle factura. Sus parpados se fueron cerrando conforme los minutos pasaban –
- ¡Karin! – Despertó de golpe al oír el grito de una voz que conocía muy bien, proveniente de los límites de su cabaña – ¡Hija! ¡¿Dónde estás?! – Los pelos de la nuca se le erizaron. Se sentía incapaz de mantener una pelea decente con su padre – ¡No vas a ser castigada por lastimarlos! – Las garras se deslizaron tan rápido que le dolieron. No podía recordar la última vez que se transformó –
- ¿Naruto? – La dulce voz de la niña desvió su atención hacia ella. Un vistazo fue suficiente para recobrar fuerzas. El infierno se iba a congelar antes de que Minato pudiera ponerle una mano encima a la pequeña, mucho menos cuando era culpa suya que esos pequeños bastardos estuvieran heridos – Es el tío Minato – Asintió, ya lo sospechaba. Su rabia creció al confirmarlo. Ellos odiaban a los bastardos –
- Quédate aquí – Ordeno, poniéndola sobre sus pies – No permitiré que nada malo te pase – Prometió, primero muerto antes de permitir un abuso de poder más en su presencia – Te quedaras aquí y no saldrás hasta que yo te diga que es seguro correr –
- P-Pero…- La silencio con un beso en la coronilla. Los pequeños mofletes se pusieron tan rojos que Naruto creyó que le explotarían en cualquier instante –
- Promételo – Le ofreció el dedo meñique como parte de un juramento inquebrantable. La niña no dudo en aceptar –
- Prometido –
Otro beso y corrió en dirección de donde provenían los gritos llenos de frustración
– Líder – Gruño al localizarlo. Minato tardo unos segundos en reconocerlo, su boca se abrió tanto que Naruto creyó que se le desencajaría en cualquier instante – Estas en mi terreno – Le importaba una mierda que el territorio entero se considerara propiedad del Alfa. Si iba a morir lo haría con las bolas puestas-
- ¿Naruto? – Minato lo recorrió con la mirada, sin poder creerse que eso que estaba delante de sus ojos fuera su preciado retoño –
- ¿Saboreando el resultado de tus decisiones? – El rostro cansado de Minato se contrajo en una mueca de dolor profundo, como si lo hubiera golpeado con una barra de metal fundido – ¿Cuántos años han pasado? –
- Hijo…-
- ¡No soy tu hijo! – Gruño, desesperadamente sus huesos empezaron a romperse, sería su última pelea, lo podía sentir – ¡Dime! – Exigió con la boca llena de sangre, los colmillos tampoco fueron considerados a la hora de salir – ¿Cuántos? –
- Catorce – Naruto se agarró la cabeza con fuerza ¿Tan poco tiempo? Él lo había sentido como una eternidad entera – No quiero lastimarte –Naruto soltó un gemido lastimero –
- Ya lo has hecho – Los ojos del Alfa se cerraron –
- Solo dime ¿Por qué la sangre de mi pequeña está en tus manos y cuello? –
El ataque fue brutal. Minato no tuvo compasión, igual él no espero que la tuviera. Prácticamente lo destripo en un parpadeo. Sentía sus intestinos destruidos y podía jurar que parte de ellos sobresalían de su cuerpo. Sin embargo, no sentía las fuerzas necesarias para levantarse y tratar de detener la hemorragia, de todas formas, ¿Qué sentido tenía aquello? Con su último aliento quería pensar en todos los momentos en los que yacieron juntos.
- ¡CORRE! – Grito, no había podido salvar a Hinata, así que por lo menos esperaba que con su ultimo impulso de vida la niña ganara un poco de tiempo. Minato gruño cuando le enterró las garras en la parte baja de su pata trasera. Naruto sintió como su mandíbula se desencajaba tras el certero derechazo de su padre –
- ¡Naruto! – Todo fue negrura, una espesa negrura que lo comía a cada segundo. Empujándolo en un abismo sin fin del que no pudo escapar –
La siguiente vez que sus ojos se abrieron, vieron un lugar que su desgastado cerebro desconoció por completo. Creyó haber muerto al notar el impoluto techo blanco que se alzaba sobre él. Sintió la lengua patosa, sus extremidades pesadas, todo el mundo a su alrededor daba vueltas sin parar. A lo lejos oía gritos desesperados llamándolo por su nombre. Perdió la conciencia al minuto de despertar. Esa vez soñó con lo mismo, aun podía sentir entre sus dedos los dedos de Hinata mientras adormitaba sobre su brazo luego de una tarde agotadora jugando con sus cachorros. Despertar únicamente para descubrir que el calor de su familia era irreal, fue devastador. Otra vez estaba solo, sin embargo, no fue el techo roto de la pequeña cabaña que lo recibió. Miro a su alrededor, buscando un indicio del lugar en el que estaba y lo encontró colgado en una de las paredes blancas. La foto Minato, Kushina y él, siendo todavía un niño, permanecía en el mismo sitio después de tantos años de abandonar la casa del Alfa. Gruño adolorido tras desconectar la vía intravenosa que le suministraba una bolsa de sangre que olía igual a la de Kushina. Seco el liquido rojo con la misma manta que lo cubría minutos atrás.
Ponerse de pie le costó bastante. Se tambaleo y casi que cayó de bruces al suelo, se sostuvo justo a tiempo del mueble en donde se guardaba la ropa, otra humillación era inaceptable.
- Joder – Sacudió la cabeza, intentando disipar el creciente mareo que se acentuaba en su interior. Como pudo saco unos pantalones cortos y se embutió en ellos. Abrió la puerta y bajo las escaleras una por una, las heridas en el abdomen escocían con cada escalón que pisaba. Suspiro lleno de alivio al tocar el suelo de la planta baja, camino hasta llegar a la salida trasera. Se recostó brevemente en el pasillo, intento recobrar el aliento, cerro los ojos buscando alejar las nauseas terribles que le producía la anestesia que todavía circulaba en su sistema. Abrió la puerta justo para expulsar la bilis en el césped del patio trasero. Se agarro el estomago al notar que los puntos debajo del vendaje habían dejado de funcionar. Un poco de sangre se escurrió entre sus dedos. Ignoro eso por completo, resoplo, ¿Deseaba deberle la vida a Minato y Kushina? En definitiva, no.
Arrastro ambos pies por toda la manada, ignorándolos a todos, inclusive al hermano menor de su Kushina, Nagato, quien se acercó a él con una clara mueca de preocupación plasmada en el rostro. Lo empujo un poco cuando se puso intenso con las preguntas. Vomito de nuevo de camino, necesitando desesperadamente hundirse en la misera absoluta, solo ahí podía sentir un poco de calor.
- ¿Naruto? ¡Dios! – Volteo la cabeza solo para encontrarse a unos metros la figura borrosa de la loba que le dio la vida – ¿Qué haces aquí mocoso malcriado? ¡Tienes que descansar! – Kushina se acercó a él e instintivamente soltó un gruñido de advertencia. Repudiaba el toque de esa hembra – Naruto…-
- Mantente… alejada… de mi – Le mostro los dientes, tomándose el estómago una vez más –
- ¡¿Estás loco?! El sanador dijo que no podías moverte por varias semanas. Tienes que permanecer en reposo absoluto – Naruto la ignoro, cerrando los ojos por un instante – Por favor regresa-
-Púdrete – Vomito una bocanada de sangre – Prefiero… morir… antes… de recibir… tu ayuda –
- ¡Deja de ser terco! – Empezó a caminar, solo necesitaba dormir, desaparecer del mundo otra vez – ¡Naruto! – Su voz sonó un poco lejos, no estaba seguro si la había dejado atrás o estaba a punto de perder el conocimiento –
Al llegar al lugar en donde, se suponía, debía permanecer su cabaña, se encontró con una desagradable sorpresa: Todo el terreno estaba plano y en su lugar se edificaban unas bases para una construcción mucho mas grande. A lo lejos reconoció la imponente figura de Minato, supervisando que todo se cumpliera según sus órdenes. Resoplo indignado, si Minato quería el pedazo terreno pantanoso en donde había decidido lamerse las heridas por el resto de su vida, podría haberse tomado la molestia de decírselo, se lo hubiera dado sin resistencia. Había un par de cosas rescatables que él podría seguir utilizando en donde decidiera establecerse otra vez. Le dio la espalda a todo, buscando con la mirada un terreno montañoso que le pudiera servir para sanar. Empezó a caminar despacio, ignorando el llamado del Alfa y de su compañera.
-No necesitamos su compasión de mierda –
Sonrió complacido, amaba escuchar la voz rasposa de su lobo. Camino un Kilómetro, arrastrando los pies, recolectando unas cuantas hojas que le ayudarían a sanar rápido cuando las moliera y pusiera sobre sus heridas. Llego a una pequeña quebrada y se dejó caer suavemente en la orilla, metiendo sus adoloridos pies. Retiro el vendaje, sorprendiéndose por la cantidad de heridas que encontró, unas parecían sanar mientras otras no. Mastico las hiervas, limpio la sangre seca con agua y luego cubrió las heridas con la plasta que había formado en su boca. Una oleada de alivio lo recorrió por completo. Sus sentidos se despertaron poco a poco y finalmente se sintió más como él mismo. Paso las siguientes horas sentado en una cueva húmeda que encontró un kilómetro adelante, la medicina Natural hizo efecto rápidamente, sus heridas sanaron por completo un día después, todavía se sentía débil, más se lo atribuía a la pérdida de sangre que a cualquier otra cosa. Bajo a la mañana siguiente, tomo agua de la quebrada y recolecto unas cuantas hierbas que le servirían en caso de tener una infección interna.
Así paso la siguiente semana, bajando únicamente para saciar la sed que se acrecentaba con el pasar de las horas. Cazo un par de veces y probo la carne luego de tantos años. Vomito un día entero por eso. Al día diez decidió que ya estaba lo suficientemente fuerte como para hablar con Minato y preguntarle en donde podría construir su nueva cabaña. Con el reflejo del agua se afeito la cara utilizando sus propias garras y corto su cabello dejándolo casi al ras de su cabeza. Tomo un baño rápido y reanudo su caminata hasta dar con la antigua cabaña. O lo que quedaba de ella.
No le sorprendió encontrarse con una edificación nueva, una cabaña de dos pisos se elevaba majestuosamente en donde debería estar su casita de autocompasión.
- No es a la orilla del rio, pero ¿No te parece una belleza? – Le costó un tanto comprender el doble sentido implícito en las palabras de Minato. La furia recorrió cada uno de sus poros al entenderlo. La primera vez que pidió un lugar para él y su compañera el Alfa le prometió uno cerca al rio, con un amplio jardín delantero en donde sus crías pudieran jugar libremente. Naruto noto un escozor en ambos ojos, no sabía que aún le quedaban lagrimas que derramar – Hijo…-
- ¿Dónde? – Carraspeo, bajando la mirada. Deseaba enterrar en lo profundo de su corazón todo el dolor que esas simples palabras provocaron en su alma – ¿En dónde puedo rehacer mi cabaña? – Le costó trabajo contener el llanto que se concentraba en su garganta –
- ¿De que estas hablando? Esta es tuya – Eso fue un golpe muy bajo. Apretó ambos puños con fuerza –
- ¿Puede ser cerca de la otra frontera? Hay buenos terrenos allí –
- La hice construir para ti –
- Solo necesitare un hacha y un poco de cuerda –
- Tiene dos pisos, varias habitaciones, esta amueblada y cuenta con servicio eléctrico…-
- ¿Puedo tomarlos de la casa de suministros? –
- No me estas escuchando – Minato lo tomo por los hombros y a él le costó todo el autocontrol del mundo no arrancarle una mano de un mordisco – No puedes continuar de este modo, me duele el corazón de solo pensar en las condiciones en las que vivías. Karin me conto lo que hiciste por ella… Yo lamento mucho atacarte sin un buen motivo, me angustie mucho pensando lo peor de ti, perdóname por favor –
- ¿Cerca de la frontera está bien? – Lo tomo con fuerza, apartándose de su toque –
- Naruto, escucha, por favor –
-Si no es allí, puedo pedirle a Sasuke un lugar, estoy seguro que no me lo negara después de tanto tiempo –
- Hijo… -
- ¿Cerca de…? –
- Esta bien – Acepto por fin, cerrando los ojos –
- Bien – Dio por terminada la conversación. Las palabras de más eran innecesarias – Tomare un hacha y unos metros de cuerda, espero que eso no te moleste, Alfa – Camino dejando atrás a un Minato estático en su sitio –
- ¡Hermano Naruto! – Solo avanzo unos metros antes de que una mancha roja se enredara en sus piernas, colgando como un pequeño mono de ellas – ¡Te ves muy guapo sin todo ese pelo en el rostro! – Naruto sonrió, agarrándola por debajo de los hombros y subiéndola a la altura de su rostro. Karin se veía tan hermosa como siempre. Había evitado pensar en ella mientras se recuperaba porque sabía que anhelar a una persona no servía de nada– ¿A dónde vas? El tío Minato dijo que esa era tu nueva cabaña, que vivirías allí a partir de ahora – Trato de contener una mueca de disgusto en su rostro – Con tu compañera. – El corazón de Naruto se rompió otro poquito – ¿Mintió? –
- No – Negó con la cabeza, lo último que deseaba era quebrantar la ilusión de que Minato era un macho bueno que Karin mantenía en su cabeza – Lo que quiso decir el líder, es que esa cabaña pertenece a su hijo y a la… - Tego saliva – A la compañera de este. Ninguna de esas personas existe en este momento, así que supongo que la mantendrá de pie o se la dará a alguien más – Levanto los hombros – Yo construiré una cabaña más habitable que la primera, ¿Te gustaría ayudarme con eso? – Los ojos morados de la pequeña se iluminaron con la propuesta – Voy a necesitar a alguien que sepa como sostener mis herramientas –
- ¡Yo! – Karin levanto ambos brazos – ¡Yo te ayudare! – Naruto le dio un fuerte asentimiento, alzándola un par de veces en el aire antes de dejarla en la seguridad del suelo – Tengo que pedirle permiso al tío Minato, pero estoy segura de que dirá que si- Los ojos de Naruto buscaron al Alfa, este los observo un par de segundos antes de dar su permiso con un lento asentimiento – ¿Ves? –
- Vamos entonces –
-En primer lugar, pequeño Ko, Es Druida, tienes que hablar correctamente – Hizo una pausa, pensando que era bueno que los niños supieran un poco de cultura general - No se me hace extraño que no sepas sobre ellos, están tan extintos como los vampiros –Hinata se acomodó en la hierba, extendiendo sus piernas entumecidas por llevar un buen rato en la misma posición – ¿Has escuchado hablar sobre lo que les sucedió a los vampiros? –
- ¿Eso de que atacaron a los humanos y fueron casi extintos por ello? – Hanabi levanto la mano –
-Es un poco más complicado que eso. Los vampiros no solo "Atacaron" a los humanos, criaron con ellos sin su consentimiento y esas crías fueron utilizadas como fuente de comida durante décadas. Las demás facciones se dieron cuenta porque durante ese tiempo sus índices de mortalidad habían aumentado y los de natalidad disminuido considerablemente. No sabían que estaba mal, ni porque los dioses los estaban castigando, lo único que parecían entender era que, de seguir en ese ritmo, la extinción de los seres sobrenaturales no tardaría en llegar – Miro a su alrededor, percatándose que a ellos les gustaba la pequeña clase de historia que estaban teniendo - Todos mundo enloqueció y no tardaron en encontrar a los culpables– Hizo una pausa - La purga tuvo lugar al poco tiempo con una única orden: Eliminar a todos los vampiros puros, no se atrevieron a masacrar a los humanos ni a los descendientes que habían procreado, se limitaron a los culpables.
- ¿Las Druidas…? – Esta vez lo pronuncio correctamente –
- Mientras todo esto ocurría, otra fracción se revelo. Estos no fueron tan estúpidos como para atacar humanos, sino que arremetieron contra pequeñas minorías. Los brujos, brujas, hechiceros o como quieras llamarlos. Los grandes clanes enviaron a sus mejores guerreros a la purga dejando sus casas desprotegidas, creyendo ingenuamente que estarían a salvo solo porque por fin todos se habían unido por un objetivo en común. Los brujos aprovecharon e iniciaron una "recolección de muestras" Como ellos mismo lo llamaron, que consistía de ir de facción en facción tomando jóvenes, cachorros o hembras embarazadas con el único objetico de robar sus esencias. Querían imitar la transmutación de los Lycans, los poderes de las Elfas, la fuerza y resistencia de los minotauros, pero la peor parte se la llevo a los que muchos consideraban dioses sobre la tierra. Las Druidas se querían lucir, todos ellos. Así que a los únicos que se quedaron atrás fueron sus pequeñas crías y ¿A que no adivinas quienes fueron los encargados de cuidarlas?
-No puede ser…- Murmuro atónita una de las gemelas.
- Los malditos brujos; alegaron que su clan estaba demasiado diezmado como para arriesgarse a una extinción en la purga, supuestamente se encargarían de cuidar a los pequeños druidas que se quedaron atrás. Hicieron un trabajo de mierda si me lo preguntas. Cuando regresaron la masacre ya estaba hecha, no quedaba ni una cría con vida. Los padres enloquecieron de dolor, murieron de dolor. Eran muchos niños aniquilados en poco tiempo. Los druidas solteros se encargaron de buscar y exterminar a todos los brujos y brujas involucrados, un poco más del setenta por ciento. Solo unos cuantos druidas sobrevivieron a la perdida de sus amigos y familiares, siempre fueron muy unidos los unos con los otros. Algunos de los sobrevivientes no pudieron con todo y terminaron con su vida. Gracias a ellos se descubrió que los brujos ya habían comenzado con un plan de expansión hacia todas las otras facciones – Sacudió la cabeza, imaginándose el dolor y sufrimiento que debieron sentir – Alcanzaron a matar a unos cuantos, pero rápidamente fueron detenidos y masacrados. Finalmente se decidió que no era necesario aniquilar dos facciones en un mismo siglo por lo que se pactó dejar a los brujos y brujas "inocentes" vivos y como pacto secreto se acordó excluirlos de todo. Por eso las brujas fueron perseguidas durante la inquisición humana –
- Wow, he leído sobre eso, los humanos fueron un poco crueles –
- La humanidad es cruel, no hay duda, pero no tanto como nosotros. Conocí a Itachi cuando Konohamaru llego a la edad que exigen las leyes humanas para estudiar. Es muy similar a Sasuke, sin embargo, Itachi si tiene modeles, es sofisticado, encaja mejor con los humanos. No somos grandes amigos, pero entre Lycans tendemos a buscarnos, la necesidad primordial de convivir en manada se vuelve intolerable en los días de luna llena – Pensó en las reuniones en su casa cada mes –Cuando contrato a Sakura lo hizo con buenas intenciones, a veces contrata humanos simples para enseñar, no es como si se pudiera encontrar un lobo experto en matemáticas, o algo por el estilo – Hiwa asintió – Sakura vive una vida humana común y corriente, aun así, después de pasar un tiempo con ella te das cuenta que hay algo oculto en su interior, trate de investigarlo y ya ustedes oyeron el resto –
- ¿Y qué hiciste? – Pregunto Kawaki con curiosidad. Seguramente negándose a creer que un Lycan no lucharía contra lo que fuera con tal de proteger a los suyos–
- Me negué a pelear contra eso. Sentía que solo tenía que chasquear los dedos para borrar mi existencia. – Recordar esa sensación aun la hacía temblar – Fui incapaz de moverme.
- ¿Qué sucederá entonces con eso? ¿Lo dejaras pasar? – Hinata suspiro –
- ¿Qué otra opción tengo? – Pregunto para sí misma – Para empezar Itachi se metió en este lio solo –
-Pero es tu amigo, si te llamo es obvio que cuenta contigo – Hanabi protesto – Aunque sea un traidor, se supone que…-
- ¿Qué? – Se encogió de hombros –
- Se supone que debes ayudarlo, los Lycans nos ayudamos mutuamente. Es natural – Aclaro Hime –
-Eso es una mierda – Hinata esquivo el mordisco esta vez – Me niego rotundamente a involucrarme en un asunto que no me concierne – Ellos se miraron entre sí, pero ninguno se atrevió a preguntar. Hinata tampoco habló – Bien, si no les molesta saldré un rato. Lo mejor es que no este cerca si Konohamaru despierta, eso lo pondrá de mal humor –
- ¿Qué vas a hacer a partir de ahora? – Hinata se puso de pie empezando a olfatear el aire –
- No lo sé – Contesto sinceramente – Tendré que hablar con Naruto y con Hiashi antes de tomar una decisión, también he de buscar el concejo de algún anciano sobre cómo tratar con Konohamaru – A su cabeza no se venia ningún nombre, pero prefirió concentrarse en lo que si podía hacer inmediatamente; disculparse con Naruto – Buscare a mi compañero, quedas a cargo de la casa Hanabi y de los cachorros – Le dio una mirada amenazante antes de empezar a caminar. Prefería ir lento, esperando que, al llegar con Naruto, este ya la hubiera perdonado – Idiota…-
Naruto se sentó en el suelo recordando como desde ese instante Karin se convirtió en el pequeño motor que lo hacía continuar todos los días. La niña se metió en su vida sin darle oportunidad de rechazarla, no solo le ayudo con la nueva casa, también la convirtió en algo medianamente cálido. Por ella cenaba ocasionalmente en la casa grande y solo por ella cada tanto aceptaba conocer a las hembras que Minato le quería presentar.
La niña le sirvió como un hombro en el cual podía llorar, y él, con el tiempo, se volvió otra figura paterna, justo debajo de Minato. Su lazo era fuerte, Karin lo animo luego de recibir esa llamada de Hiashi, también gracias a ella se quedo luego de ser humillado por Hinata tras su primer encuentro. Su hermanita lo empujaba a hacer cosas que él no se sentía capaz de hacer.
Karin era la única compañía con la que podía contar siempre, incluso en sus peores momentos. En esos momentos, sin su olor embriagando cada uno de sus sentidos, era plenamente consciente de que Hinata lo despreciaba, le importaba muy poco la posibilidad de estar llevando a sus cachorros y no lo había mordido de regreso. Con el pasar de las horas que permanecían separados esos pequeños detalles se hacían claros ¿Qué otra cosa podría hacer para ser aceptado? Quizás era el momento de bajar los brazos y marcharse … - ¡NO! – Ignoro el fuerte quejido de su lobo, tal vez Hinata aceptaría sus sentimientos en unos años, cuando todas sus heridas hubieran terminado de sanar. Tal vez entonces ella le permitiría hacer parte de su vida y la de Konohamaru.
Negó tragando saliva.
Aquello era más de lo que su mente y cuerpo podían tomar.
- ¡Hermano! – Naruto reconoció esa voz de inmediato, tendría que estar muerto para no hacerlo – ¡Hermano! – Sonaba a unos Kilómetros de distancia, sin embargo, era tan clara que no dudo ni por medio segundo en salir corriendo hacia esa dirección – ¡Naruto! – Su día se ilumino cuando vio a la joven loba parada acompañada de Nagato. - ¡Hermano! – Cayo arrodillado justo delante de ella, quedando a la misma altura de su rostro y apretándola en un fuerte abrazo que la hizo chillar de sorpresa – ¡Me haces cosquillas con tu barba! – Naruto sabía que eso era exagerado, dos días atrás se había afeitado– ¡Te extrañe también! – Fue el turno de ella de devolverle el abrazo – ¡Me haces falta! – Le riñó, jalándole ambos mofletes. Naruto se dejó hacer – Sonabas feliz la última vez – El ceño de Karin se contrajo – Ahora tus ojos solo muestran tristeza – Naruto agacho la mirada, por un momento olvido el instinto empático de su hermana – No trates de ocultármelo – Lo tomo de la barbilla con sus jóvenes dedos – Te conozco mejor que nadie – Iba a refutar, pero entonces se dio cuenta de que eso era verdad. Hinata desconocía muchas cosas de él, como que odiaba la carne de venado y solo la comía porque era la favorita de ella – ¿Tiene que ver con tu compañera? –
-Hmm- Soltó un bufido, él era su compañero, pero ella no quería pertenecerle – Ella se niega a aceptarlo – Creyó por un instante en que decirlo iba a ser indoloro –
- Estas enojado ahora, no digas cosas de las que te arrepentirás – Karin lo abrazo, escondiendo el rostro en su cuello – Hueles como si hubieras pasado mucho tiempo con ella – Naruto sintió sus propias mejillas calientes, luego se desinflo, habían pasado un montón de tiempo juntos y ella nunca le dijo que lo amaba ni se atrevió a morderlo –
- Paso de hablar de ella – Anteriormente pasaba horas y horas halándole sobre ella, de lo perfecta que era, de lo arrepentido que estaba por dejarla ir, pero, sobre todo, de lo mucho que la atesoraría una vez que estuviesen juntos. Jamás se cruzó por su mente que Hinata no deseara lo mismo… ¡Joder como dolía! – ¿Por qué estás aquí Karin? Primero el líder y su compañera, ahora tú y Nagato ¿Qué te traes entre manos? – Karin sonrió con picardía, confirmando sus sospechas –
- Primero que nada, es mamá y papá- Le costó mucho no poner los ojos en blanco, esa era una de sus discusiones recurrentes – Segundo, el tío Nagato – Hizo énfasis en "tío" – Prohibió cualquier acto de rebeldía de mi parte, así que desde que mami y papi vinieron, me sigue a todos lados. Solo puedo ir al baño sola – Naruto soltó una pequeña carcajada. Karin tenía que permanecer vigilada a todas horas porque Minato era un sobreprotector de mierda con ella – Tercero, si hablaras con ellos, sin gruñirles, aunque sea una vez, te hubieran dicho que están aquí para tratar de solucionar las cosas contigo y tu compañera – Naruto soltó un bufido exasperado – ¡Sin bufidos! Según ellos mi joven mente es muy poco para comprender todo lo que sucedió entre ustedes, pero ellos aseguraron que fue su culpa. Vinieron aquí a solucionarlo –
- Diles que permanezcan lejos Karin – De repente se puso serio- Todo lo que tiene que ver con mi compañera es un asunto complicado, tanto, que una cachorra como tú no podría entender… Tampoco quiero que lo hagas – Dijo rápidamente, antes de que pudiera interrumpirlo – Nuestra historia, Minato y Kushina, Kurenai, todo es una mierda absoluta. Intente hacer las cosas bien desde un principio, dios sabe que trate, pero tu padre ato mis manos. Era joven, solo un poco mayor que tú y ya me habían prohibido reclamar a mi media mitad. Simplemente hice lo mejor que pude –
- Naruto… -
- Y cuando pensé que el destino me había devuelto a mi compañera, resulta que ella solo desea… - Rodo los ojos, a veces olvidaba que Karin era solo una cachorra – Olvídalo, dejémoslo en que mi corazón está excluido del paquete –Bajó los parpados – Lo curioso es… que eso es lo único que tengo para ofrecerle –
- Es una estúpida si lo desprecia– Dijo Karin, indignada – Tu corazón vale más que cualquier otra cosa – Naruto sonrió, esa era una de las tantas razones por las que amaba a esa niña –Te mereces algo mejor–
- Es la única –
- ¡Vamos! Te he presentado muchas otras lobas, de seguro que alguna tuvo que oler bien – Naruto se levantó, la tomo de la cintura y la puso sobre sus hombros. Cierto, tenía trece, pero siempre seria su bebita – ¿Qué tal Ino? Ella también perdió a su compañero –
- Rechazo a su compañero – Corrigió, empezando a caminar – Me hare cargo de ella Nagato –
- Bien – El lobo dio un breve asentimiento antes de caminar en dirección contraria. Era un macho misterioso de pocas palabras – Es tu responsabilidad ahora –
- ¿Qué me dices de Karui? Es pelirroja, como mamá –
- Olvídate de ella – El rubio dudo en si debía conocer a Hinata – Se siente fuertemente atraída por el hijo del Alfa del clan Akimichi, solo hablo de él y de la cantidad de carne que podían comer los osos antes de invernar –
- ¿El oso grizzli? – Karin sonaba genuinamente sorprendida – ¿No es muy pequeña para alguien tan grande? – Se encogió de hombros –
- A Karui le gustan los retos, ella misma me lo dijo – Caminaron un rato en silencio y Naruto casi que podía escuchar los engranes del cerebro de Karin trabajando –
- Estoy segura de que puedo encontrarte a alguien mejor – Guardo silencio. Hinata era la menos culpable en el fracaso de su relación. Tal vez la Luna decidió unirlos como compañeros de vida, pero, fuera de eso, se desconocían casi por completo. En medio de ellos siempre existió sobre la mesa el sexo caliente, desenfrenado, cualquier otra cosa quedo prohibida por él mismo. Nada de charlas profundas, solo la consumación del acto carnal.
Esa fue una dura lección que aprendió a las malas.
Kushina siempre estuvo presente de forma silenciosa, se acercó a Hinata y le dio lo que ella nunca había conocido: Un poco de cercanía. Al comienzo creyó que su compañera evitaría caer en la trampa. Que equivocado estuvo. Tras el segundo celo que pasaron juntos, fue incapaz de dejarla de inmediato, se mantuvo cerca de ella y entre susurros le confeso que cada vez que pensaba en ella arrancaba un lirio del jardín de su madre para guardarlo en un cuaderno que escondía de todos.
Quince días después ya no existían ni el jardín ni el cuaderno.
La amenaza de Kushina fue bastante clara.
Desde esa vez entendió que el sexo entre menos palabras tuviera mucho mejor.
- ¿Qué piensas? – Karin lo trajo de regreso a la realidad. Se detuvo en medio de uno de los senderos que se comunicaba con la cabaña de Hinata, replanteándose la idea de presentarle a Karin – ¿Por qué te detienes? Me muero por conocer a la hembra que tiene el poder de convertirte en un Zombi – Naruto rio ante sus ocurrencias – ¡Lo digo en serio! Esa perra-
- ¡Hey! Ten cuidado con esa boca – Reprendió –
- Se merece ser tratada así ¡Se fue sin decirte adiós! ¡Te hundió en la miseria! ¡Jamás te busco! – Las uñas de Karin se transformaron en pequeñas garras negras – ¡Le daré una paliza cuando la vea! - Okey, su hermana estaba dejándose llevar por ese lado sobreprotector que tenía –
- ¿Qué te parece si, en lugar de golpear a mi compañera, buscamos a tus padres? Estoy seguro de que han de estar preocupados por ti – Karin gruño, indignada –
- ¿Ves? – Se removió en sus hombros – Por ella ni siquiera llamas "mamá" y "papá" a nuestros padres – Ahora fue el turno de Naruto de gruñir. Karin sabía que se estaba pasando de la raya, bastante, pero también sabía que eso no importaba mucho porque Naruto nunca la lastimaría – ¡Quiero que regreses conmigo! – Exigió, bajándose de sus hombros - ¡No te quiero aquí más tiempo! – Golpeo el suelo con uno de sus pies – Regresemos ¿Sí? – La espalda de Naruto tembló – Estas siendo desdichado con ella –
- Para– Ordeno, dándose la vuelta y empezando a caminar en dirección contraria – Buscaremos a tus padres y los tres se irán de aquí –
- ¡Pero! –
- ¡Sin peros! – Se detuvo unos metros adelante – Quiero que te grabes esto en tu cabeza; Hace años decidí que no permitiría que nunca nada ni nadie jamás se metería entre Hinata y yo – La miro fríamente. Algo que nunca antes había hecho, sus ojos denotaban amor cada vez que la observaban – Ni siquiera tu – Hizo una breve pausa – Evita ponerme en una situación en donde tenga que elegir entre Hinata y tu porque, aunque te amo con todo mi corazón, siempre ganara ella-
- Naruto…-
- Vamos, antes de que…- Suspiro, sobándose la frente con las manos – Joder, Hinata viene corriendo – Karin olfateo, pero no podía oler nada más allá de la naturaleza que los rodeaba – Puedo sentirla – Contesto a la pregunta silenciosa que se formulaba en la mente de Karin – Intenta ser amable con ella… Hinata es… Especial –
- Una bastarda como yo – Naruto la miro furioso – ¿Qué? Es lo que los cachorros estúpidos siempre dicen a tus espaldas – Lo escucho soltar una maldición – Puede ser que mamá y papá sean los mejores padres que pude imaginar, pero eso no oculta el hecho de que el lobo que me engendro se aprovechó de mami en su calor y yo soy el resultado bizarro de esa unión – Naruto tembló de nuevo, Karin sabia de que estaba haciendo lo imposible por controlarse – Yo no debería… -
- ¡Cierra la boca! – Naruto la tomo por sorpresa, sacudiéndola por los hombros – ¡Nunca pienses de esa manera! ¡Te lo prohíbo! –
- ¡Entonces yo te puedo prohibir que veas a esa tal Hinata! – Naruto abrió los ojos, sorprendido "pequeña perra manipuladora" – ¡Aléjate de ella! –
- ¡Oh! ¡Aquí estas! – Karin salto de la impresión. Tal cual lo predijo Naruto, una hembra impresionante apareció de entre los árboles –Te he estado buscando por todas partes- Era un poco baja, de piel pálida y ojos grandes e impresionantes como la luna misma. Llevaba ropa suelta e iba descalza– ¿Esta es la bastarda que criaron Minato y Kushina? – Le pregunto a Naruto, mirándola como si fuese la cosa más insignificante del mundo. Naruto hizo una mueca y termino asintiendo – Me espere algo mejor – El rubio suspiro – Es una pequeña cosa roja y regordeta – Karin abrió la boca, bastante indignada, unos ojos blancos se posaron en ella –
- Karin, Hinata – Naruto se interpuso entre ambas – Hinata, Karin – Karin intento dar un paso al frente, pero se congelo en el sitio. Le costó mucho controlar el temblor de sus piernas – Ya nos íbamos, Kushina y Minato deben estar buscándola –
Definitivamente la niña era, cuando menos, algo inesperado. Se la imaginaba diferente. Aunque en realidad jamás se detuvo a pensar en Karin o Konan. Luego de dejar atrás a sus hermanos tras captar el olor de Naruto rodeado de la esencia de otra hembra, esperaba encontrarse con algo mejor, no con una niña caprichosa que intentaba darle órdenes a su compañero.
- Joder esto será vergonzoso – La voz de Hinata se distorsiono – Naruto, debes entender que lo que haga… sea lo que sea… es mi loba la que…- Intentar luchar por mantener el control resultaba absurdo, miro a la niña que se escondía detrás de Naruto. Aquel acto de cobardía puso su otro lado cerca de la superficie – Mierda… Comeremos atún… Toda la… Maldita… Semana…- Advirtió antes de perder por completo el control –
Naruto se percató de que las cosas se pondrían interesantes en el instante en el que Karin paro de parlotear. Normalmente, la niña hablaba por horas y horas sin detenerse. Hinata actuaba igual de manera extraña, lo comprobó cuando en menos de un suspiro una impresionante Lycan azabache se alzaba delante de él. El animal se puso en cuatro patas y gruño en su dirección, no era una amenaza, así que se hizo a un lado.
Karin consiguió transformarse con una facilidad pasmosa. Su pequeña loba rojiza era insignificante si la comparaba con la criatura gigantesca que se erguía en dos patas otra vez. Lentamente fue acercándose a ella, manteniendo la cabeza baja en todo momento. Se dejo olfatear por la más grande de manera sumisa. Hinata recorrió cada centímetro de su cuerpo con la nariz, prestándole más atención a su cuello, el cual olfateo sonoramente durante varios segundos. Una vez satisfecha Hinata se acostó sobre el césped, indicándole que era su turno. Karin acudió rápido, y curiosamente, le gustó mucho el olor que salía del cuello de Hinata. Paro su escrutinio durante varios segundos, olfateándola solo en ese lugar e intentando grabar esa esencia en su cerebro. Al final se sentó sobre sus patas traseras, mirándola a los ojos, más por curiosidad que por desafío. Hinata asintió brevemente antes de soltar un bufido exasperado. En menos de un instante regreso a su forma humana.
- Lo lamento – Le dijo a Naruto, caminando hasta él. El rubio la tomo de la cintura, pegándola a su cuerpo – Perdón por olfatear a la niña de esa manera; mi loba salió sin permiso, se siente demasiado curiosa porque jamás habíamos olfateado a alguien como nosotras –
- ¿Eso es todo? –
- Si…– Miro a Naruto a los ojos, la decepción rayaba un poco el cielo debajo de sus cejas – Bueno… – Admitió, desviando la mirada –
- Esta bien, olvídate de eso- Respondió sombríamente, intentando alejarla de él. Eso dolió –
- Y también – Interrumpió, apretándolo contra sí. Decidida a retenerlo para siempre– Por actuar irresponsablemente con Konohamaru, sin pensar en ti y en la posibilidad de estar llevando a nuestros cachorros – Esas palabras bastaron para que Naruto la apretara fuertemente contra él, hundiéndola contra su pecho – Si vuelve a pasar, huiré – Naruto le tomo la cabeza con ambas manos antes de besarla lentamente –
- Con una vez es suficiente–Juro, besándola otra vez – Me encargare de Konohamaru y de su Lycan, tendremos una fuerte conversación – Hinata rio contra sus labios. Solo un par de días juntos y ya sabía de antemano que Naruto mimaba a su hijo casi tanto como ella – Lo digo en serio, una pequeña bola de pelos no lastimará a mi mujer –Los ojos de Hinata escocieron –
- ¿Tuya…? –
- Mia –
Se besaron de nuevo, uniendo sus labios en una danza tan antigua como el tiempo mismo. Olvidando por completo a la pequeña loba que los observaba a varios metros de distancia, con los ojos empañados.
-Ejem – Karin se aclaro la garganta; fastidiada por haber sido dejada de lado – Naruto – Naruto la ignoro olímpicamente. Fijo su vista en la hembra y pego un brinco, sorprendida, al notar como aquella loba la miraba de reojo sonriendo burlonamente contra los labios de Naruto. Karin gruño molesta. Muchos pensamientos revoloteaban en su mente, y solo uno destacaba; Naruto. Le. Pertenecía.
Punto.
Y ni siquiera esa zorra cambiaria eso.
Este capitulo ha sido editado.
En seguida subiré la continuacion.
