Disclaimer: Naruto y sus personajes no son de mi propiedad. La historia es de mi autoría.

Nota IMPORTANTE: El capitulo anterior ha sido modificado y corregido. Para mayor comodidad sugiero que le den una lectura rápida antes.

Agradecimientos especiales a: Regina Alba Blosson, gracias por tus palabras y tus concejos.

Ahora si… a Leer.


Padres

Kurenai le gruño de forma amenazante a la pequeña hembra que curaba sus heridas. Su mente era un remolino enfurecido como para tener que soportar las manos de una hembra que le desagradaba. Recordar porque estaba tan herida la hizo enfurecer; aun le costaba asimilar que esa patética bastarda la había dañado hasta ese punto. Todavía sentía la cabeza fracturada y varios de sus órganos internos dañados. Gimió sonoramente cuando una mano se coló por debajo de la bata que llevaba para aplicarle un ungüento que aliviaría el dolor de sus heridas.

-Hazlo bien o déjame en paz, inútil – Hatsune le gruño, enseñándole los colmillos. Alisto su brazo para darle un zarpazo, pero sus costillas protestaron cuando realizo un leve movimiento –

- Ni siquiera te atrevas – En un acto de total traición la castaña la empujo, golpeando su maltrecho cuerpo contra una de las vigas de la cabaña – Fuera de aquí, Sota tiene que aguantar esta mierda porque eres la perra que lo pario ¡Pero yo no! ¡Fuera! – Kurenai intento levantarse, dispuesta a enseñarle una lección, sin embargo, sus piernas fallaron cayendo estrepitosamente contra el suelo – Que patética – Se burlo y, por mucho que intento arremeter contra ella para arrancarle la garganta con sus propios dientes, ni siquiera pudo sostenerse –

- ¿C-Como te atreves? – Poso un brazo debajo de sus senos, segura de que esa insignificante hembra le había roto las costillas que ya habían sanado – ¿Acaso se te olvida quien soy yo? –

- ¿Quién eres tú? Hinata ocupa tu lugar ahora – La mención de la bastarda hizo que su loba despertara, estaba a media trasformación y a solo centímetros de la garganta de su rival, quien se quedó paralizada del miedo, cuando unos brazos de acero se cerraron alrededor de su cuello –

- Te lo advertí Kurenai – Sota gruño, apretó tanto el agarre que ella sintió como se quedaba sin respiración – Jamás permitiré que lastimes a mi compañera –

- S-Sota – Gimoteo, incapaz de creer lo que estaba sucediendo – ¡Suéltame! ¡Eres incapaz de matarme! – Creyó que Sota retrocedería, no obstante, sus brazos se apretaron más, trancando definitivamente el paso de oxígeno – ¡Solo yo sé dónde está! – Grito esto último, segura de que moriría en los brazos de su primogénito. Sota pareció dudarlo, la torturo unos segundos más antes de soltarla. Kurenai lucho por respirar, sintiéndose bastante agradecida de sentir en aire en los pulmones otra vez. Antes las heridas eran insignificantes porque la sangre de Hiashi solía curarla rápidamente, pero ahora, con lo disgustado que estaba, dudaba mucho que quisiera servir como su donador –

-Dime donde esta – Las palabras susurradas de su hijo la sorprendieron, peor aún, su sorpresa aumento cuando miro a Hatsune de pie frente a ellos – ¡Dímelo! – Exigió tomándola de las solapas y acercando su rostro –

- ¿Acaso q-quieres que tu compañera sepa tu más inmundo secreto? – Lo amenazo, segura de que retrocedería – ¿Quieres que se vaya con tus dos cachorros y te dejen solo como el perro miserable que eres? – Sota guardo silencio y parte de su ira disminuyo. La soltó lentamente, agachando la cabeza en señal de sumisión. Kurenai se relamió los labios, siempre era lo mismo con él; mostraba leves chispas de coraje y luego se reducía a un misero insecto cuando ella le recordaba aquel oscuro secreto que tanto se había esforzado en ocultar – Eso es, has sido un cachorro muy malo y tendré que…-

-Yo lo sé – El susurro de Hatsune llego a sus oídos. Ambos giraron en dirección de la hembra, quien se mantenía firme, pero con los ojos llorosos –

- ¡Mientes! – Gritó, nadie lo sabía, solo ella y Sota. Incluso se había encargado de silenciar para siempre a esas humanas estúpidas que se interpusieron en su camino –

-Hatsune – Sota trago saliva – No sabes de lo que estás hablando –

- ¡Yo lo se! – El grito logro sobresaltarlos, fue tan inesperado que el llanto de la recién nacida inundo la estancia – Lo se… – La hembra abandono la sala de estar –

-Es imposible – Escupió Kurenai, mirando a su hijo mayor – Óyeme bien pequeño imbécil – Golpeo el brazo de Sota – Que esta sea la última vez que me amenazas – Lo golpeo otra vez, ignorando el dolor de sus propios músculos –Me perteneces, incluso por encima de esa estúpida -Señalo el lugar por donde Hatsune había corrido, el macho gruño por el insulto, pero decidió dejarlo pasar – Tenemos serios problemas – Bajo el tono de voz solo para que él la oyera – ¿Te olvidas del trato que hicimos con el chupasangre? – Sota negó – ¿En serio crees que esas débiles lobas me seguirán estando esa maldita bastarda en mi lugar? – Negó otra vez – Tienes que eliminarla, devolverme mi sitio –

- ¿Recuerdas a Naruto? – Kurenai bufo – Esta jodidamente loco por ella. Si estuvo en calma mientras peleabas con ella fue por… - Se mordió la lengua, incapaz de pronunciar el nombre del cachorro – No importa. Si me acerco a ella estoy seguro de que me destrozara la garganta –

- ¡También eres un jodido alfa! – Grito en un susurro – Naruto ha estuvo en un estado de aislamiento desde que esa bastarda desapareció, estoy segura de que podrás matarlo antes de llegar a ella –

- Para luego entrar en una guerra con Minato por asesinar a su primogénito – Kurenai chasqueo la lengua – Olvídalo, no lo hare –

- Te ordeno que lo hagas – Kurenai lo rodeo – Tú me perteneces, te tengo agarrado de las jodidas bolas, desobedéceme en esto y te despedirás para siempre de la posibilidad de volver a ver a tu pequeño… -

-Hijo- El susurro no vino de la boca que ella esperaba. Sota miro aterrorizado a su compañera–

-Hatsune…-

-Lo sé- En sus manos traía un papel viejo que ambos reconocieron al instante – Encontré este registro en tus pertenecías – Miro a Kurenai con desprecio – ¿Le has obligado a hacer cosas repugnantes para guardar su secreto?

- ¡Te equivocas! – Kurenai intento quitársela de las manos, pero ella fue más rápida y la empujo – –

- ¡Mentirosa! – Hatsune le mostro los dientes – ¿Crees que soy estúpida? ¿Qué desconozco el significado de esto? – Volteo el papel, dándole un vistazo a ambos. Los ojos de su compañero se llenaron de lágrimas– Es un registro de nacimiento en un hospital humano, el nombre de la madre fue tachado, pero aquí está el seudónimo que utiliza Sota cada vez que necesita viajar –

- Es un papel falso – Kurenai se acercó sigilosamente– Fácil de conseguir por un módico precio – Los ojos negros de Hatsune se distrajeron un momento y ella lo aprovecho, saco sus garras y tomo impulso; alisto el zarpazo apuntando justo en su tráquea. Justo antes de rozarla un enorme cuerpo la mando a volar por los aires, atravesando una de las paredes de la casa – ¡Diablos! – Escupió sangre – ¡¿En qué mierdas estás pensando?!

- ¡Te advertí que nunca la dañarías! – Sota se interpuso entre ella y Hatsune – ¡Vete! ¡Largo de mi casa! – Kurenai soltó una carcajada – ¡Tienes un minuto para irte! ¡De lo contrario te sacare la garganta!

- ¿Te olvidas de…? –

- ¡Hatsune ya lo sabe! – Sota se acercó como un depredador a su presa. Kurenai nunca lo había visto tan molesto – ¡Nuestro trato termina aquí! – Sota le agarró del cuello, obligándola a ponerse de pie – Todo lo demás me importa una mierda ¡Fuera de aquí! –

- Te has vuelto loco…-

- Treinta segundos –

- ¿Cómo te atreves? ¡Soy tu madre! –

- Veinte –

- Yo conozco todos tus secretos, se todo lo que has hecho… Todo –

- Diez –

- Por favor Sota ¡Soy tu madre! –

- Considérate afortunada de serlo, de no ser así ya te habría destripado con mis propias manos–

- ¡Sota! –

- Tres... Dos… -

- ¡Esta bien! Tú ganas… Me iré, pero te juro por lo que más quieres que lamentaras este día – Miro a Hatsune, que permanecía petrificada – ¡Todos lo lamentaran! –

- ¡FUERA! – Sota gruño y la hembra más vieja salió corriendo despavorida, casi que, tropezándose con sus propios pies, luego de eso, cerró de un solo portazo para después pegar la frente a la puerta, un enorme peso desapareció de sus hombros para darle paso a uno más grande; Hatsune era su otra mitad, su complemento, todo lo que él podía desear en la vida, Hatsune y sus crías eran su mundo. Por eso se había esforzado tanto en ocultar aquel desliz que tuvo durante aquella época que vivió en el mundo humano.

No se sentía avergonzado de admitir que un condón se había roto en medio de un encuentro con una amante humana de aquella época, mucho menos se arrepentía de haber permitido que ese niño naciera, ni de haber convivido dos meses con él; lo único que lamentaba de todo eso era el hecho de no haber sido lo suficientemente cuidadoso con su madre. Todo se fue al diablo tras ser descubierto por Kurenai.

- ¿Mi amor? – Sota se sobresaltó al sentir las manos de su compañera acariciándole la espalda – ¿Estas bien? –

- ¿Yo? – Pregunto en un susurro – ¿Tu estas bien? – Aclaro tras un amargo silencio –

- ¡Claro que sí! – Sota se sorprendió, despego la frente de la puerta y se giró rápidamente. La imagen de su compañera cargando a su pequeña cachorra lo hizo caer de rodillas – La detuviste justo a tiempo –

- Me alegro - Trago saliva, desviando la mirada – Pero… Sabes que no lo decía solo por eso –

- ¿Este niño, este cachorro es…? – Sota cubrió su rostro con ambas manos – ¿Tu h-hijo? – La última palabra le costó un poco. Sota asintió, incapaz de mirarla a los ojos – ¿Por qué no me lo dijiste? –

- ¿Por qué? – Pregunto incrédulo. Todos sabían que tener decendencia con alguien diferente a su compañero o compañera, era considerado una aberración. Él pensaba de diferente manera; al nacer su hijo sintió una dicha inmensa, sin impórtale que su madre fuera una humana, pero, de haber nacido en la manada, estaba seguro de que habría sido aborrecido por todos, tal cual hicieron con Hinata – ¿Cómo que "por qué"? Es un mi hijo, pero no es tuyo, no lleva tu sangre – Aquello era ridículo. Hatsune permanecía sentada en frente suyo con una expresión indescifrable en el rostro, parecía… ¿Divertida? -

- Mira – Tan impredecible como siempre, Hatsune decidió que era buena idea sostener a su pequeña cachorra en frente de él. Los ojos blancos de la niña brillaron cuando hicieron contacto con los suyos – ¿Sabes que es la cosa que más amo de nuestros hijos? –

-Yo amo todo de ellos – Contesto de inmediato, sin detenerse a meditarlo, porque era verdad, Amaba cada milímetro de ellos – Son perfectos – Tomo a la niña en brazos, acomodándola en su hombro y dándole suaves palmadas en la espalda – Porque son una parte tuya – Confeso luego de salir del letargo en el que entraba cada vez que sostenía a uno de sus hijos en sus brazos –

- A eso me refiero – La pelinegra se acercó hasta posar la frente en su pecho – Jamás podría odiar algo que venga de ti – Ella deposito un beso en el centro de su pecho que lo hizo temblar – Yo no era virgen cuando te conocí Sota, ni tu tampoco – Añadió rápidamente al sentir la vibración del cuerpo masculino – Al probar una conexión contigo, la primera vez que estuvimos juntos, supe que esa podía ser una posibilidad –

- ¿Cómo? –

- ¡Eras un casanova! – Le golpeo el brazo – Las lobas de mi manada presumían lo bueno que eras en la cama. Sabía que cualquiera de ellas podría haberte hecho una jugada sucia para llevar a una de tus crías –

-Imposible – Se sentó en frente de ella, acomodando a la niña en una mejor posición – Te puedo asegurar que me acosté con pocas hembras– Hatsune levanto una ceja – Es verdad. Se lo mucho que sufrieron mi padre y Hinata por la situación en la que ella nació. Cada vez que entraba en calor, y necesitaba una hembra, buscaba a alguien cuyos planes no fuesen los de encontrar un compañero desesperadamente. Evitaba a la mayoría de hembras jóvenes y siempre busque a una sola en cada ciclo –

- Pero, aun así – Sota negó –

- Utilizaba preservativos – Susurro la última palabra, sabía que era irracional, pero una parte de él evitaba el lenguaje explicito en presencia de sus crías – ¿Recuerdas el último intento que hizo mi madre para apresurar las cosas entre nosotros? –

- ¿Eso de enviarme a tu manada en pleno celo? –

- Si eso, yo… pude anticiparlo y hui a Tokio – Hizo una pausa, acunando a Moegi entre sus brazos – Sabia que eras joven y deseabas experimentar, intenté respetar tu decisión, llevaba mucho tiempo esperándote y un par de años no iban a cambiar mis sentimientos hacia ti –

- ¿En ese viaje sucedió? –

- Si – Sota dio un fuerte asentimiento – Ya había habido humanas, Hatsu. Son menos peligrosas que las lobas, ellas no buscaban nada de mí, solo pasar un buen rato. Conocí a una chica decente en una fiesta de universitarios, nos liamos durante el ciclo de calor y… todo paso como siempre, luego de una semana lo dejamos en buenos términos, ninguno de los dos deseaba una relación seria; yo ya sabía que eras mi compañera y solo la soporte porque no existe nada más doloroso en el mundo que pasar un calor lejos de tu otra mitad; ella estaba concentrada en sus estudios, sin embargo, le dejé mi número porque mi intención era pasar un año lejos de ti –

- Y si nos veíamos de nuevo… -

- Te hubiera marcado – Completo por ella. Hatsune trago saliva; ese año que pasaron separados había sido bueno para ambos. No estaba segura de que tan bien hubieran resultado las cosas entre los dos, si su compañero se hubiera quedado – En fin... – Sota suspiro – Unas semanas después ella me llamo, pidiendo vernos. Lo primero que pensé fue en negarme, pero parecía desesperada y muy asustada; accedí desconociendo la magnitud de lo que se venía encima-

- ¿Te lo dijo por teléfono? –

- No, la invite a cenar por cortesía y en medio de un restaurante lleno de humanos me lo dijo; "Tokuma, no sé cómo paso, solo sé que sucedió y ya no hay nada que podamos hacer al respecto: Estoy embarazada de tu hijo" – Recordarlo hizo que su cuerpo se estremeciera. Miro a su compañera, intentando encontrar algún signo de asco en su bello rostro, pero las facciones femeninas estaban llenas de comprensión – Creí que se trataba de una broma "Esto no me puede estar pasando" Pero el aroma de ella reflejaba que, aunque estaba asustada como el mismo infierno, decía la verdad –

- ¿Y qué hiciste? –

- Me quede mudo por mucho tiempo y ella se marchó –

- ¿No dijiste nada? ¿Nada de nada? –

-Nada de nada – Suspiro – En un principio quería creer que todo era una broma de mal gusto y que, quizás, mi madre estaba detrás de ella, manipulándola, para hacerme regresar a la manada y emparejarme contigo lo antes posible –

- ¿Por qué pensabas que te iba a rechazar? – Sota asintió – ¿Por qué pensarías tan poco de mí? – Exclamo dolida de que la hubiera tenido en tan baja estima –

- Dame un respiro; crecí viendo como mi propia madre masacraba una y otra vez a una niña inocente que llevaba la sangre de mi padre, pensaba que todas las hembras eran iguales, todavía estoy asimilando tu comportamiento-

- ¿Mi comportamiento? –

- ¡Si! – Moegi se asustó por el repentino grito – Shhh… Ya paso… papá es un poco torpe – La meció hasta que se adormeció – Creía que, si algún día lo llegabas a saber, te pondrías estérica antes de salir con nuestras crías y desaparecer –

- ¿Por qué pensarías esas cosas tan horribles de mí? –

- ¿No es lo que cualquier hembra haría? –

- ¡Escúchame bien Sota Hyūga! – Hatsune se puso de pie, inclinándose hasta que sus rostros se tocaron, ahora si parecía muy enojada – ¡Yo jamás te abandonaría porque eres MIO! ¡Eres el padre de mis hijos y te amo con cada maldita fibra de mi cuerpo! – Le beso los labios posesivamente – Ahora mismo estoy muy enojada, no porque tengas un hijo sino porque me lo ocultaste todos estos años – Le pellizco el cachete hasta que se quejó – Esta conversación solo ha comenzado. Iré por Udon y, una vez que hallamos comido y los niños tomen su siesta, me contaras cada detalle. Quiero saberlo todo del niño; nombre, color de cabello, color de ojos, TODO – Sota asintió totalmente mudo – Pero, lo más importante, quiero saber… ¿En dónde carajos esta? –


- ¿Qué tal el clima? – Naruto iba caminando en medio de dos hembras muy enojadas, envuelto en un silencio cortante y amenazador – ¿Crees que lloverá? – Pregunto al aire, evitando, a toda costa, poner a una hembra sobre la otra. Iban de camino a la casa de Hiashi; Hinata deseaba saber cuáles eran exactamente sus nuevas funciones y, tras ofrecerse a acompañarla, Karin se unió a ellos como una lapa –

-No lloverá mi amor – La voz de Hinata, extrañamente melosa, hizo que un escalofrió recorriera toda su columna – Lo único húmedo que oleremos hoy, será el baño que tomemos cuando regresemos a nuestra cabaña – Naruto gruño, entre excitado y sorprendido ¿Quién era esa hembra y porque se parecía tanto a Hinata? – ¿Suena bien? –

- Suena horrible – La voz chillona de Karin aplasto la erección que empezaba a formase entre sus pantalones de chándal – Esta noche Naruto y yo saldremos a mirar las estrellas como solíamos hacer antes de que aparecieras otra vez – Hinata resoplo–

- ¿Estas segura de que Naruto prefiere pasar una noche rodeado de plagas…? –Hizo énfasis en la última palabra – ¿Que, con su compañera; la mujer que se convertirá en la madre de sus hijos? – Una vena se brotó en la frente de la niña –

-Estoy segura de que Naruto prefiere estar rodeado de gente que si lo quiere y no de perras traidoras que lo abandonan tras la primera señal de peligro – Hinata soltó un gruñido viscoso, deteniéndose en la mitad de la calle. Algunos lobos que pasaban por ahí los miraban con curiosidad–

- Evita agotar mi paciencia niña, no será la primera vez que desgarro a una perra malcriada como tu – Karin se adelantó, plantándose de frente a Hinata y elevándose en las puntas de sus pies para no dejarse intimidar por la altura de la peli-negra –

- Me siento generosa hoy – Siseo la niña – ¿Piel o pelaje? Pelearemos por Naruto, la que mate a la otra se lo queda –

-Detente Karin – Naruto uso el tono de voz duro que utilizaba constantemente cuando deseaba que la cachorra obedeciera sus órdenes – Hinata no caerá en tus jue…- Como un rayo Hinata la levanto de las solapas. Karin gruño –

-Pequeña perra– Su voz sonaba distorsionada – Me bañare en tu sangre esta noche –

- ¡Suficiente! – Corrió a interponerse. Paso los brazos por debajo de las axilas de Karin, halándola con fuerza. Le costó un poco más de lo esperado, pero luego de varios minutos Hinata la libero. Karin pataleo un poco antes de calmarse –

- ¡Eso es! protégela de mi – Se burlo Hinata haciendo que Karin se retorciera en sus brazos – Eres un bocadillo para mi loba –

- ¡Acércate! ¡Te reto! – Karin le enseño las garras y los colmillos – ¡Te voy a destrozar con mis garras! – Hinata los sorprendió a ambos al cambiar parcialmente, su cuerpo creció unos centímetros y su piel se volvió unos tonos más oscura –

- Quiero ver que lo intentes – Un silencio amenazante creció entre ellas. Naruto nunca las había visto tan enfadadas y eso que él podía jurar que conocía cada una de las facetas de ambas. Parecía que en cualquier momento se atacarían mutuamente –

- ¡¿Karin?! –

- ¿Karin? –

Toda la tensión se disipo tan rápido como apareció. Las tres cabezas giraron en dirección de Minato y Kushina. Ambos caminaban hacia ellos con una leve sonrisa en el rostro. Hinata regreso a la normalidad e inmediatamente oculto su mirada bajo el flequillo de su cabello. El cuerpo de Naruto se tensó, quería soltar a Karin y acunarla en sus brazos, pero temía que la pequeña se precipitara sobre ella.

- ¡Mami! ¡Papi! – Karin corrió hacia ellos – ¡Los extrañe mucho! – Minato la tomo en brazos y la hizo girar en el aire, luego fue el turno de Kushina de besarle el rostro hasta que la niña protesto – El tío Nagato me trajo hasta aquí –

- Deberías estar en casa – Aunque sonó como un regaño, el tono de voz que utilizo Kushina distaba mucho de estar molesto – ¿Cómo lo has convencido de traerte hasta aquí? –

- Es un secreto – El ceño de Minato se frunció – No te molestes con mi tío, le insistí tanto que probablemente ande con la cabeza abajo por los próximos meses – El rubio mayor permaneció en silencio, con su rostro todavía arrugado –

- ¿Por qué estás aquí, Karin? Debes tomarte tu seguridad en serio, le di ordenes especificas a Nagato de mantenerte en la manada. Lo meterás en problemas porque me desobedeció –

- ¡Pero…! –

- ¡Sin peros jovencita! – Esta vez fue el turno de Kushina de reñirla – ¿Tienes idea de los problemas en los que está tu tío? – Karin se cruzó de brazos, haciendo pucheros – Y no creas, ni por un segundo que te vas a librar tan fácilmente, cuando regresemos a casa vas a estar castigada una semana; sin televisión, nada de salir a cazar con las otras hembras, cenaremos atún todos los días y… –

- ¡¿Y?! – Los ojos de Karin se abrieron enormemente, aquello era mucho –

-Y… - Kushina la ignoro campantemente, sabia lo problemática que podía llegar a ser su hija – El pequeño Jūgo no podrá visitarte – El semblante de la joven decayó rápidamente; eso era injusto, ella solo deseaba ver a su hermano mayor – Ahora bien, puedes explicarme ¿Qué estás haciendo aquí? –

-Yo solo… - Murmuro algo inentendible, levanto la mirada en dirección de Naruto y la imagen que recibió hizo que toda su tristeza se desvaneciera dándole paso a una ira incontrolable. Naruto abrazaba a Hinata, dándole la espalda a todos, cosa que Hinata aprovecho para… ¡Sacarle la lengua! – ¡¿Cómo te atreves?! –

- ¿Karin? – La mirada de Kushina se posó en la pareja más joven. Hinata oculto el rostro en el pecho de Naruto, avergonzada. Le gustaba provocar a la niña, eso era un hecho, sin embargo, su comportamiento era el de una adolescente celosa y no el de una mujer madura – ¿Naruto? ¿Hinata? – Hinata se tensó, el tiempo que había pasado era insuficiente para asimilar la traición de la única persona en la que ella confiaba. Realmente llego a pensar en Kushina como lo más cercano a una madre que podría llegar a tener, le asqueaba saber que la pelirroja utilizo todos y cada uno de sus secretos íntimos para mantenerla lejos de su hijo – ¿Qué hacen por aquí? –

- Líder – La voz de Naruto sonó rasposa. Ignoro la pregunta de esa mujer – Solo íbamos de paso, pero fue bueno encontrarlos. Karin convenció a Nagato de traerla hasta aquí, la dejo en tus manos – Minato asintió sin decir nada –

- ¡Pero Naruto! – Karin protesto, soltándose de los brazos de su padre y corriendo a abrazar a su hermano. Todo estaba saliendo mal – Vine hasta aquí para quedarme contigo, te extraño mucho, por favor – Puso su mejor cara afligida –

- Lo siento Karin – Naruto soltó brevemente a Hinata para abrazar a Karin – Ahora no es un buen momento, la cabaña de Hinata está llena de sus hermanos –

- Uno más sería un estorbo – Soltó la ojiperla mordazmente –

- ¡Hinata! – Naruto la reprimió suavemente –

- ¿Qué? – Se hizo la inocente – Es verdad. Están las gemelas, Hanabi, Kawaki, Ko, sin mencionar a Konohamaru, mucha gente para tan poco espacio – Enumero con los dedos de su mano – ¡Vamos Naruto! – Dio por cerrado el tema y empezó a jalar a su compañero del brazo – Tenemos que encontrar a Hiashi antes de regresar a la cabaña, Konohamaru puede despertar en cualquier momento –

- Espera– Se soltó suavemente – Debo hablar con Karin, ella es importante para mí – Camino en dirección contraria –


- ¡¿Mas importante que yo?! – Grito sin poder contenerse. Se sentía traicionada. Naruto se detuvo – ¿Esa niña es más importante que yo? – El rubio reanudo su caminar sin contestar su pregunta - ¡Bien! – Se giro rápidamente, empezando a caminar. Un dolor creciente se instauro en su pecho, para Hinata las acciones valían más que las palabras. De nuevo, igual que hace tanto tiempo, Naruto escogía a alguien por encima de ella. ¿Siempre iba a ser así? ¿Siempre habría otra persona de mayor importancia para él? – Mierda – Jadeo sintiéndose fatal, su loba se movió muy cerca de la superficie, pero decidió ignorarla. Había aprendido a vivir sin Naruto, si él prefería pasar tiempo a solas con la niña, pues que así fuera –

- ¡Perdón! – Un hembra castaña se tropezó contra ella tras varios minutos de caminata automática – Lo siento mucho – Hinata la ignoro, rodeándola y empezando a caminar otra vez – ¿Tu eres Hinata? – Hinata se detuvo, mirándola sobre el hombro – ¿Eres Hinata? –

-Si – Detallo a la loba con la mirada. Su cabello era castaño rojizo, de piel pálida y ojos negros. Su rostro no le sonaba de ningún lado, probablemente era un miembro nuevo de la manada. Olfateo en su dirección y se sorprendió al notar el olor de Sota emanar de ella – ¿Eres la compañera de Sota? – Pregunto lo obvio –

- Si – La desconocida la sorprendió al dedicarle una reverencia – Mi nombre es Hatsune Hyūga, encantada de conocerte – Hinata también inclino la cabeza –

- Hinata Ōtsutsuki – Eso extraño a Hatsune, sin embargo, prefirió no comentar nada. Lo último que quería era faltarle el respeto a la nueva líder – ¿Necesitabas algo? –

- ¿Yo? – Negó con la cabeza – Voy a recoger a mi hijo –

- ¿Sota tiene un hijo? –

- Dos – "tres" Susurro su inconsciente. Aquello mato el poco buen humor que le quedaba – El mayor se llama Udon, hace poco fuimos bendecidos con una niña a la que llamamos Moegi –

- Bien por ti y por Sota, dale mis felicitaciones cuando lo veas – Hatsune asintió conmocionada – Ahora si me disculpas –

- ¡E-Espera! –

- ¿Sí? –

- Y-Yo – Hatsune dudo un poco antes de agachar la cabeza – Quiero presentarte mi respeto, ahora eres nuestra líder – Levanto la mirada evitando verla directamente a los ojos. Algunas hembras consideraban eso una señal de reto – Gracias por librarnos de Kurenai –

- ¿De nada? – Hinata se encogió de hombros, consideraba el asunto de Kurenai más personal que cualquier otra cosa – ¿Ya me puedo ir? – Señalo el camino a sus espaldas – Tengo que reunirme con Hiashi –

- ¿El señor Hiashi? –

-Si, necesito hacerle unas preguntas –

- Ya veo – Hatsune se llevó una mano al mentón – Probablemente te dirijas por el camino equivocado, a esta hora, es seguro que está supervisando el entrenamiento de los jóvenes y no en su cabaña–

- ¿Siempre lo hace? –

- Si – Hatsune sonrió – Le gusta cerciorar que sus ejecutores no se excedan con el entrenamiento o que, por el contrario, sean muy blandos con ellos –

- ¿Mezclan a hembras y machos? –

- No, claro que no – Hatsune sonrió – En la edad en la que están se llevan fatal. Los machos quieren lucirse y las hembras no quieren quedarse atrás. Si los juntas son un desastre –

- Entonces, ¿Es Kurenai quien está a cargo de las jóvenes? – El semblante de Hatsune se volvió sombrío de repente –

- Se supone que la líder de las mujeres se hace cargo de la formación de las demás hembras, pero… ¿Puedo hablar libremente? –

- Por supuesto –

- En mi antigua manada, la esposa de nuestro líder se encargaba de supervisar a las niñas en formación. Para nadie es un secreto la fuerza de los machos es superior, pero ella nos entrenaba para perfeccionar habilidades diferentes a la lucha, ya sabes, cosas como la caza, la curación, incluso nos enseñaba a levantar nuestras propias cabañas y algunos movimientos defensivos –

- ¿Hacen eso en otras manadas? – Ella asintió – Jamás he visto algo parecido aquí –

- Kurenai no lo consideró necesario, ella piensa que, en la edad en las que están, solo se convertirán en máquinas de parir –

- Eso suena como una mierda absoluta para las cachorras – La castaña estuvo de acuerdo –Bueno, la vida es injusta, nos vemos – Corrió, alejándose de la hembra. Evitar involucrarse demás con los miembros de la manada, era lo mejor. Miro hacia atrás notando como Hatsune seguía de pie en el mismo lugar, seguramente sorprendida por su respuesta, sin embargo, ¿Quién podía culparla? Muchos de los miembros de la manada Hyūga le dieron la espalda mientras Kurenai la maltrataba, podía jurar que algunos de ellos instigaban a sus hijos para lastimarla. Tal vez Hatsune era inocente, pero, al mismo tiempo, era la compañera de su segundo verdugo.

Era obvio que las cosas estaban mal, o por lo menos entre las mujeres, lo supo de inmediato porque las hembras la miraban recelosamente, como si temieran que, en cualquier momento, ella tuviera algún tipo de ataque psicótico. No las podía culpar, Kurenai estaba fuera de sus cabales, pero esa situación la tenía sin cuidado. Le había dicho a Hanabi que se quedaría si resultaba embarazada de Naruto, sin embargo, mentía descaradamente. Hinata se sentía incapaz de abandonar todo lo conseguido con los humanos solo por estar con el rubio. Punto. Si Naruto se decidía, en un momento, a luchar por lo que sea que tuvieran, tendría que hacerlo lejos de todo aquello que los había lastimado hasta el punto de separarlos cruelmente.

– ¿Puedes decirme en qué lugar entrenan los cachorros? – Pregunto a un lobo que se había quedado mirándola desde lejos –

- ¿Te has olvidado en dónde queda? – Pregunto en tono burlesco. Hinata le enseño los dientes – En la entrada del bosque del oeste, mocosa ingrata – Hinata no respondió, negándole el placer de verla molesta. Luego de un par de segundos se acordó de él. Parecía un hombre de unos cuarenta años, pero tenía el triple de eso. El tipo era uno de los viejos verdes solterones que se le había insinuado incontables veces tras cumplir los quince años – ¿Todavía estas considerando mi oferta? – Vio cómo se relamía los labios y sintió ganas de vomitar – ¿Quieres ponerte de rodillas y chuparme la polla? Fui un ejecutor de tu padre alguna vez, estoy seguro de que darme una mamada te va a dar más estatus que andar revolcándote con ese muchachito de los Namikaze – El maldito olfateo sonoramente – Te ha follado duro, pero no veo una marca en ese cuello tan apetecible que tienes, o por lo menos, no una permanente – Por instinto Hinata llevo una de sus manos al sitio que había sido señalado – ¿Qué dices? Vamos a dentro –

- Tengo una idea mejor – Hinata contuvo las ganas de vomitar. El macho apestaba. Se acerco a él, moviendo las caderas de la manera más sensual que pudo. Puso suavemente la mano en su pecho, acariciándolo lentamente. Contuvo una arcada al notar la erección entre sus pantalones – Que tal si tu… - Le susurro al oído y, en un movimiento inexistente, saco las garras y le atrapo la polla con bolas incluidas. El macho gimió de dolor, sin embargo, no le dio tiempo a reaccionar porque con su mano libre le agarró del cuello, asegurándose de enterrarle las garras, todo, desde la punta hasta la base – Te desapareces de mi vista y en tu puta vida me vuelves a dirigir la palabra – Hilos de sangre se escurrieron entre sus dedos. El macho se movió desesperado, seguramente porque le estaba desgarrando la polla y la tráquea al mismo tiempo – Te soltare en cinco segundos y, si te vuelves a acercar a mi otra vez, te arrancare la polla de un solo mordisco ¿Estamos claros? – Lo vio asentir desesperado, conto mentalmente hasta cinco, añadió un par de segundos y luego lo libero. El macho jadeo en busca de oxígeno – Piérdete – Cambio levemente y gruño. El anciano corrió despavorido, agarrándose su parte baja y resbalándose con su propia sangre– Hijo de puta – Murmuro entre dientes. Se limpio la sangre en el pantalón haciendo una mueca de asco. Iba a seguir con su búsqueda cuando sintió varias miradas sobre ella. Giro lentamente para encontrarse un panorama inusual: Muchas hembras la rodearon, creyó que la iban a atacar por lo que rugió fuertemente. La mayoría retrocedió y solo unas pocas permanecieron cerca de ella – ¡¿Quieren pelear?! – Se puso en posición defensiva, enseñando los colmillos y las garras –

- Calma – Una de las que se quedó cerca hablo – Es bueno saber que sigues con vida, Hinata – Ōtsutsuki la detallo lentamente, reconociéndola como un miembro antiguo – Soy Natsu, ¿Te has olvidado de mí? –

- Trate de olvidarlos a todos – Contesto sinceramente, llevaba años intentando borrar sus rostros y risas burlonas – ¿Defenderán a ese gilipollas? – Ella se sorprendió y luego sonrió –

- Claro que no – Soltó una pequeña carcajada- Ojalá le hubieras arrancado la polla. Es un Lycan, pero parece un cerdo – Hinata permaneció alerta, mirando posibles rutas de escape. Fiarse de ellas, por muy amables que parecieran, era lo último que haría – ¿Puedes calmarte? Matar a la hembra que nos liberó del yugo de Kurenai suena ridículo. Ahora eres nuestra líder – Natsu la sorprendió inclinando la cabeza en una reverencia, una por una las demás la imitaron – Queríamos presentarte nuestros respeto y lealtad –Hinata se sobresaltó – Gracias por liberarnos de ella –

- Lo hice por mi – Aclaro – Solo por mi – Natsu mantuvo la sonrisa en el rostro –

- De todas formas, muchas gracias. Todas estamos muy emocionadas por los cambios que vas a hacer –

- ¿Qué cosa? –

- Los cambios – Hinata ladeo la cabeza confundida – Hanabi ha anunciado que te encargarías de todo lo que funciona mal en esta manada – La peli azul maldijo internamente – Y ya te encargaste de uno de ellos, ese gilipollas no volverá a perseguir a ninguna jovencita –

- Lo hace desde que vivía aquí – Frunció el ceño – ¿Lleva haciéndolo toda su vida? –

- Nunca antes le hicieron frente– Natsu se encogió de hombros – Todo porque es un hombre de confianza de Kurenai – Hinata gruño ¿Cómo diablos su padre había permitido tal cosa? – Sentíamos impotencia cada vez que acorralaba a alguien. Se que jamás obligo a una, pero el abuso físico no es el único que existe. Oírlo decir guarradas es asqueroso –

- ¿Y solo te quedabas viendo? – La miro fijamente. Natsu se sobresaltó desviando la mirada – ¿Ninguna hizo nada? – Escupió al suelo – Siento asco de ustedes – Aparto a Natsu de un solo empujón – ¿Se quedaron viendo en silencio desde las sombras? – Nadie contesto – ¿Igual que lo hacían cada vez que Kurenai me atacaba? –

- Hinata… - Ignoro quien la llamaba –

- ¿Y quieren que yo, después de tanto tiempo, sea quien arregle todo aquí? – Rugió furiosa – ¿En serio pensaron que aquella bastarda, a la que tanto despreciaban, sería la salvación cuando ninguna de ustedes ha movido un dedo para ayudar? – Hinata tembló de la ira – Hanabi me dijo que era antinatural no ayudar a los miembros de la manada, si eso es así, creo que todas ustedes son unas anormales de mierda – Ninguna dijo nada – ¡Se joden todas! – Se abrió paso, necesitando desesperadamente salir de allí –

- ¡Eres nuestra líder! – Grito alguien desde la multitud deteniendo su huida. Se giro lentamente, encarando a la que había gritado. Se acerco a ella, tomándola de las solapas. La hembra se encogió de miedo –

- He aquí mi primer decreto – La puso a su altura, cambiando parcialmente – Váyanse a la mierda. TODAS – La soltó de forma violenta – Arreglen sus propios asuntos y disfruten mientras estoy aquí, porque una vez me vaya, el negocio quedara en las mimas manos de siempre – Hinata saboreo su miedo – Púdranse – Escupió otra vez antes de caminar velozmente en dirección opuesta – Jodidas lobas –


Naruto miro por enésima vez a sus padres. Karin corría felizmente a su alrededor porque, según ella, él la había elegido por sobre su compañera. Seguía sin entender ¿Qué carajos hacían ellos ahí? Después de todo, entre ellos existía un abismo. Sobre todo, con Minato pues había sido él quien rompió su palabra tras dejarse manipular por Kushina. Naruto en serio creyó tener el apoyo de su padre, pero no fue así. Minato decidido apuñalarlo por la espalda justo en el momento en el que lo necesitaba. Su palabra perdió todo valor luego de prohibirle reclamar a Hinata.

- ¡Hermano! – Karin llamo su atención sacudiéndole el brazo – ¿Vamos a cenar esta noche con papá y mamá? –

- No – Le dirigió una mirada llena de ternura antes de suspirar y mirar a sus padres – ¿Qué hacen ustedes aquí? –

- Esta es una manada aliada, podemos visitarla en cualquier momento – Contesto Minato con el mismo tono que utilizo Naruto–

- Antes de que Hinata regresara, apenas si te acordabas de socializar con las otras manadas porque lo consideras innecesario –

- Detente hermano –Karin intento detenerlo, anticipando la discusión que se venía – Deja de discutir con papá –

- ¿Qué se traen entre manos? – Naruto la ignoro, apartándola suavemente –

- ¿Me estas llamando mentiroso? –

- ¡Minato basta! –

- Ya me mentiste una vez mirándome a los ojos – Karin se interpuso entre ambos – ¿Acaso intentan impedir que reclame a mi compañera? ¿Qué van a hacer esta vez? ¿Amenazaran a Hiashi con una guerra? –

- ¡Basta Naruto! – Kushina le puso la mano en el pecho en un intento de tranquilizarlo – Separarte de tu compañera es lo último que queremos – Naruto aparto su mano de manera brusca y Minato gruño – Mantente alejado de esto Minato, él tiene todo el derecho del mundo en rechazar mi toque –

- Te arrancare la mano si la lastimas – El rubio mayor le dirigió una mirada helada a su hijo – Estas enojado con nosotros, lo entiendo, pero Kushina sigue siendo mi compañera. Si la lastimas de alguna manera, no seré misericordioso –

- ¿Qué están haciendo aquí? – Ignoro la amenaza – Merezco una explicación –

- Tienes razón – Kushina trato de intervenir – Te debemos una explicación, Naruto –

- Puedes hablar con él si así lo desea – Naruto asintió levemente a la pregunta no formulada – Estaré cerca de aquí, grita si necesitas ayuda – Luego se dirigió a su hija – Vamos Karin, tenemos cosas que arreglar– Karin iba a protestar, pero se detuvo en el último momento. La postura de su padre era un claro indicativo de que no aceptaría una rebeldía más de su parte. Suspirando lo tomo de la mano, empezó a contar mentalmente hasta mil. El sermón que le daría su padre, sobre su propia seguridad, sería tan largo como su show favorito de televisión: Two Piece – Te he dicho una y mil veces que… -

Un ambiente tenso se formó, luego de que las voces se perdieran entre los árboles.

Después de tantos años Naruto había accedido a hablar con ella. Kushina trago saliva, sentía mil mariposas revoloteando en su estómago. Le costaba poco reconocer que desde el comienzo había manejado las cosas fatal. Se suponía que, como madre, deseaba que su hijo encontrara a su compañera, para continuar el linaje por generaciones y, lo más importante, ser feliz. En lugar de eso, hizo todo lo que estaba al alcance de sus manos para separarlos causándoles un sufrimiento innecesario. Había actuado cruelmente; como resultado Minato se negó a procrear con ella y fue repudiada por su hijo. Lo único bueno de todo fue el regalo maravilloso que apareció en la manada de la noche a la mañana. Karin fue el resultado maravilloso de una relación tormentosa entre un lobo cruel y su hermana mayor. Al comienzo sintió tanta repulsión por la niña, pero con el paso de tiempo, llego a amarla como si se hubiera formado en su vientre. Karin le abrió los ojos y, con su sola presencia, entendió lo mal que había actuado con Hinata. Sintió asco de solo recordarlo.

- ¿Qué tienes que decirme? – La voz rasposa de su hijo la saco de sus cavilaciones –

- Yo… - Vacilo un momento. Era la primera vez en muchos años que su hijo no la miraba como si quisiera arrancarle la garganta de una mordida – Naruto, lo primero que tengo que decirte es… - Corrió a abrazarlo fuertemente. En un precio su hijo se resistió, retorciéndose levemente, luego se quedó quieto. Kushina sintió como su alma se rompía una vez más cuando sintió las lágrimas de Naruto caer libremente ¿Por qué había sido tan ciega? ¿Por qué lo había condenado a una vida desgraciada lejos de su pareja destinada? Ella extrañaba mucho a Minato cuando este salía por asuntos de la manada, incluso esa añoranza se trasformaba en un dolor físico si pasaban mucho tiempo separados. No quería, ni podía, imaginar el dolor que su pequeño había soportado por culpa de su insensatez – Perdóname, hijo, perdóname – Rogo, sobándole la espalda y derramando algunas lágrimas– Escúchame una vez Naruto, solo pido eso, si después decides apartarte definitivamente de mí, lo entenderé y no volveré a insistir – Eso era una mentira. Kushina insistiría una y mil veces de ser necesario con tal de conseguir que su hijo la mirara como algo más que un pedazo de mierda – Por favor… hijo -

- Tienes solo esta oportunidad Kushina – El cuerpo de Naruto tembló – Oiré lo que tienes que decir, con una condición –

- Lo que sea – Exclamo de manera desesperada –

- Mantente alejada de Hinata, todavía no está lista para estar cerca de ti –

- Naruto – Kushina se mordió los labios. Debía ir paso a paso, lentamente, tanteando terreno. Lo último que deseaba era alejarse aún más, si es que era posible, de un único hijo – Hablemos primero ¿Sí? Una oportunidad, eso pido – Naruto termino asintiendo después de meditarlo por unos segundos que a Kushina le parecieron eternos– Sentémonos aquí – Sugirió, señalando el pasto verde que rodeaba el camino de tierra –

-Creo que no será una conversación tan larga – Sin embargo, obedeció – Solo di lo que tengas que decir de una vez –

- Bien, bien – A pesar de la hostilidad con que la trataba, era la primera vez, en mucho tiempo que Naruto la miraba como otro ser vivo – Me sentare a tu lado ¿Estas bien con eso? – El rubio se encogió de hombros, restándole importancia – Quiero contarte como paso todo desde mi punto de vista – Naruto levanto una ceja –Créeme cuando te digo que lo último que quiero es que empatices conmigo, de todos los involucrados yo era quien estaba más equivocada, solo busco que sepas lo que pasaba por mi mente en esa época y como cambio todo con la llegada de Karin –

- Estoy ansioso por oírlo – Soltó de manera sarcástica, sin embargo, termino suspirando. Esta iba a ser la primera vez que hablarían cara a cara del tema. Mentiría si decía que no sentía una pizca de curiosidad – ¿Por dónde quieres empezar? -

- Bueno… - Kushina vacilo –Para que entiendas todo, te contare desde el momento en el que conocí a tu padre –


Hinata anduvo durante mucho tiempo perdida en sus propios pensamientos. Todavía le parecía irreal la actitud del clan en general. Todos ellos la miraban con cierto temor cuando antes solo era alguien a quien podían escupir y patear en cualquier momento. Le parecía absurdo que Natsu le agradeciera por "librarlos" de Kurenai, cuando ella, siendo la encargada de platicarles a las cachorras cómo funcionaba el cuerpo de una hembra, la excluyo rotundamente. La mantuvo en tinieblas. Jamás fue preparada para el dolor que sentiría en su primer celo, ignoraba como controlar su ovulación, sin mencionar que nunca nadie le explico cómo funcionaba una pareja.

¿Natsu le había negado el derecho primordial de conocer lo que significaba ser una Lycan y ahora le agradecía que hubiera derrotado a Kurenai? Era simplemente inconcebible. Y todas esas hembras… ¿Qué se creían acorralándola en la mitad de la manada como a una presa? Estuvo a nada de perder el control. Resoplo molesta. Ella no era una líder. Era una madre común preocupada por el bienestar de su hijo.

Hinata resopló; de hecho, solo quería que el primer cambio de su hijo fuera bajo condiciones normales.

Era normal para una madre querer para sus hijos todo lo que no pudieron tener. Si de cambios traumáticos dieran un premio, Hinata ganaría por lejos. Jamás podría entender, ni aceptar, como una mujer podía atentar contra su propia sangre. Hana le ataco de la manera más cruel y ruin siendo una cachorra indefensa. Al comienzo creía que era un ataque de ira dirigido hacia ella, algo común, pero con el paso de los segundos, el agarre en su cuello solo se intensificó deteniendo el suministro de oxígeno. Ella intento por todos los medios detenerla, pero su fuerza no era nada comparada con la de Hana. Araño e intento gritar, peleo hasta creer que había muerto.

Cuando estuvo consciente otra vez estaba cubierta de la sangre de su madre y su abuelo hablaba furiosamente con Hiashi exigiéndole que fuera a por ella. Incluso su abuelo se deshizo de ella con relativa facilidad, como si se tratara de algo que se podía tirar en cualquier momento.

En la manada siempre fue una rechazada, algo que no debió nacer nunca, algo que no debió existir. Con los humanos había triunfado, era alguien importante que defendía a otros más débiles que ella.

Por eso su regreso distaba mucho de ser algo permanente. Naruto solo era un daño colateral. Desde el principio tuvo claro que era lo que quería; follar con él y desaparecer después. Regresar con su hijo a vivir la vida por la que tanto luchó.

"Eso es imposible"

Gruño molesta con su loba, porque en el fondo sabía que tenía razón. Aunque le costara reconocerlo, la realidad era que podría estar llevando a sus crías. Ese pensamiento la asusto y termino sacudiendo la cabeza en un intento de alejarlo. Se sentía incapaz de retomar las cosas en donde las dejo dos décadas atrás.

- ¿Hinata? – La voz de su padre la trajo a la realidad– ¿Estas bien? – Negó con la cabeza – Olí tu aroma e intuí lo peor ¿Estas bien? ¿Naruto te lastimo? ¿Tus hermanos están bien? –

- Si a todas las preguntas – Se rasco la cabeza, avergonzada de admitir tan rápido que Naruto la podía herir con tanta facilidad – Yo… - Desvió la mirada – Necesito tu ayuda… - Hizo una pausa, llenando sus pulmones de aire – P-Papá – Era la primera vez que lo llamaba así. Hiashi también lo noto, porque sus ojos se aguaron un poco –

-C-Claro – Tosió un poco, intentando soltar el nudo que se formó en su garganta – Vamos – Hinata lo siguió en silencio, mirando el suelo en todo momento – Aquí estamos solos – Su padre se sentó bajo la sombra de un árbol gigantesco, ella imito su acción, llevándose ambas rodillas al pecho en un acto de protección – ¿Cómo puedo ayudarte? –

-Son varias cosas – Suspiro, intentando poner en orden sus pensamientos – No sé por dónde empezar –

- ¿Me dejas adivinar? – Hinata asintió – ¿Konohamaru? – La peli azul se asombró – Tienes marcas rojas en tu torso y en tus brazos Hinata, Kurenai te atravesó cerca del corazón, Naruto se hubiera arrancado una mano antes de lastimarte físicamente, te llevas genial con tus hermanas y le diste una paliza a Hanabi – Hinata suspiro – Empecemos por el niño –

-Bien, bien, tienes razón… Solo… es una historia larga y algunas partes te disgustaran – Mastico una de sus uñas, pensando si debía, contarle todo a su padre – C-Cuando me fui de aquí ni siquiera sabía leer – Hiashi gruño, sobresaltándola- Te dije que no te iban a gustar, lo que te diré fue como me sentí, tiempo pasado – Resoplo – Me había acostado con Naruto muchas veces y ni siquiera sabía leer ¿Entiendes eso? – Le interrumpió cuando Hiashi abrió la boca para responder – Nadie se tomó la molestia de enseñarme. Yo… no existía, ni siquiera para ti, era algo que se podía golpear y desechar sin tener ninguna consecuencia. Kurenai me maltrataba. Todos tenían derecho a alimentarse, todos tenían derecho a aprender, a dormir bajo un techo, incluso los que infringían la ley eran tratados con más compasión – Se relamió los labios – Al huir de aquí sentía que estaba dejando una parte de mi vida, mi esencia, por eso fui incapaz de ir muy lejos. Tenía la esperanza de que tú, o tal vez Naruto, irían a buscarme, pero pasaron dos semanas y… nada. No diste señales de vida. No me buscaste. No te preocupaste por mí. Era tu hija débil, a la que habían follado y dejado de lado, a la que habían maltratado horriblemente, la que desconocía todo sentimiento a parte del dolor, a la que habían destrozado mientras toda tu manada disfrutaba con sevicia. ¿Tienes idea del miedo que sentí? ¿De lo estúpida que me sentía con cada minuto de espera? – Hinata respiro un par de veces, incapaz de ver a su padre. Intento mantener un tono neutral – En el instante en que entendí que nadie aparecería decidí irme, camine mucho tiempo, a la deriva, era invierno, la nieve quemaba mis pies con cada paso – Tembló un poco al recordarlo – Me desmaye en algún punto, no lo recuerdo. La siguiente vez que abrí los ojos me encontré con una escena particular: Un macho y una hembra cenaban tranquilamente, rodeados de un calor producido por una pequeña chimenea. Creía haber muerto y encarnado en un perro porque sentía mi cuerpo extraño – Rio sin gracia – Tarde un poco en reconocerlo, pero… lo que me rodeaba era algo cálido y blando, jamás había sentido nada así… solo pude cerrar mis ojos y disfrutar. Ellos fueron buenos conmigo, cuidaron de mí, sanaron mis heridas, me alimentaron… ignoraba que querrían a cambio, simplemente lo disfrute, si planeaban engordarme para después devorarme… - Se encogió de hombros – Lo tomaría con los brazos abiertos – Su semblante se puso serio – Sabia que no eran lobos porque su piel era diferente a la nuestra, tenían arrugas y cabellos blancos sobre sus cabezas, en ese momento ignoraba que eran humanos viejos. Disfrute con ellos, casi no se podían mover así que me encargue de conseguir leña y comida, luego de unos meses enfermaron. El macho dejo de comer, dejo de beber agua y dejo de moverse, la hembra lo acompaño hasta el final, solo entonces se permitió cerrar los ojos y descansar –

- ¿Murieron? –

-Si… La vejez se los llevo, se fuero sin dolor, o eso me gusta pensar. Dispuse de sus cuerpos como lo hacen los Lycans y… me tomo un tiempo entender que… Estaba sola otra vez. Me plantee la idea de volver a la manada, no tenía a donde ir, pero, la simple idea de regresar me aterró. Me quede allí por varios días, hasta que el hedor que emanaba de sus cenizas se volvió insoportable, tome en cuanto pude y empecé a caminar otra vez, pensé en unirme a otra manada, pero entonces recordé que cosa era yo… Una bastarda, hija de un alfa que me negó el apellido para complacer a su mujer y de una loba que intento arrebatarme lo único que me dio: la vida. Descarté esa idea por completo, así que caminé durante meses hasta llegar a un sitio lleno de seres que no conocía… tenían infinidad de tipo de olores y hacían cosas extrañas, tenían cosas de metal que transportaban a más seres en su interior… Era extraordinario. No entendía una mierda de cómo funcionaba todo, sin embargo, el terror era excitante –

- ¿Cómo sobreviviste? –

- Los humanos regalaban dinero en las calles a gente que se veía como yo; sucios y desnutridos. Aprendí, observándolos, que esos papeles verdes que me daban se podían canjear por comida. Estaba feliz, podía comer hasta hartarme, beber agua de una fuente que emanaba del suelo cada treinta segundos. Estuve así los primero meses hasta que dos lobos llegaron a la plaza en donde yo vivía, eran jóvenes y parecían amigables – Sonrió recordando a Kiba y a Shino – La primera vez hui de ellos pensando que me iban a matar por arrebatarle la comida a los humanos. Luego comprendí que ellos no me lastimarían. Me tomo un poco más de tiempo hablarles por fin. Uno de ellos había sido desterrado por su madre tras la muerte de su padre porque, según esa hembra, Kiba le recordaba mucho a su compañero y verlo solo le provocaba sufrimiento. Shino guardo silencio durante mucho tiempo, cuando hablo nos contó una historia tan escalofriante de su vida que Kiba y yo juramos jamás repetir. Fuimos cercanos desde entonces y aprendimos a identificar las viviendas que los humanos no habitaban para usarlas como refugio durante la noche. Nos adaptamos de la mejor manera; tomando lo que podíamos cuando podíamos. Supimos cómo actuar normal, natural, a mezclarnos. Aprendimos sus costumbres. Kiba me enseñó a leer y a escribir. Todo iba bien, muy bien, incluso salíamos de noche a beber alcohol y divertirnos –

- ¿Cómo te convertiste en abogada? – Hinata suspiro –

- Eso paso cuando salí un poco de la burbuja en la que vivía. Padre… Los humanos también son seres crueles, algunos de ellos violan y asesinan sin ninguna razón, otros tantos lo hacen por puro placer. Hasta ese instante ignoraba que el mundo en el que vivía también era cruel y oscuro.

- ¿Cuál instante? ¿Qué sucedió para que entendieras la naturaleza del ser humano? – Hiashi conocía a la humanidad, de eso estaba segura. Su padre no parecía sorprendido, tenia el rostro impasible –

-Eso paso cuando asesinaron a una mujer que trabajaba al bar al que íbamos a beber, lo hicieron detrás de su lugar de trabajo, era una buena chica y le destrozaron el rostro con una piedra antes de violarla brutalmente. Eso me enfureció tanto – Todavía sentía nauseas al recordarlo – Supimos quién era el asesino al instante de tenerlo frente a nosotros, el muy bastardo se presentó en la escena del crimen con el hedor de la sangre sobre su cuerpo, era el dueño del bar – Su rostro fingiendo sorpresa era algo que jamás olvidaría – Lo peor era que nadie trataba de descubrirlo porque la mujer había vendido su cuerpo en el pasado. Fue una prostituta y eso, al parecer, fue motivo suficiente para archivar su caso. Eso me asqueo tanto que decidí hacer algo al respecto –

- ¿Lo mataste? –

- No –

-Debiste hacerlo. Un engendro de esos merece un destino peor que el de sus víctimas –

- Te diré la verdad: tenía ganas de sobra, pero aquello era demasiado insulso –Sonrió – Investigue y contrate a unos duendes. Al final ellos hicieron de su vida un infierno haciéndole creer que el fantasma de la chica lo perseguía. Dejo una nota confesándolo todo antes de volarse los sesos con una pistola – Hiashi guardo silencio – Los duendes hacen un excelente trabajo atormentando almas culpables. Paso un tiempo antes de comprender que su castigo, aunque justo, fue incorrecto, las leyes humanas eran diferentes a las nuestras. Además, sabes que no se debe joder con los humanos metiéndolos en nuestro mundo contra su voluntad. Fue un poco complicado empezar, pero estaba motivada – Callo por varios segundos – Estudié mucho y me convertí en abogada, con la idea de defender a aquellos que no podían hacerlo. Me especialice en víctimas de abuso, la mayoría eran mujeres o niños, de vez en cuando un hombre valiente llega en busca de mi ayuda. Oler sus mentiras es fácil, por lo que siempre determino si su historia es verídica o solo busca perjudicar a su conyugue. Jamás defiendo a alguien que esta fingiendo –

- ¿Qué tiene todo esto que ver con tu hijo? Tu historia es admirable, pero sigo sin entender nada –

- Bueno… - Oculto la mirada – Necesito que mantengas tu mente abierta…Yo… nunca estuve embarazada de mi hijo, padre – Hiashi soltó un jadeo – Podría decirse que yo… yo… yo… m-me robé a Konohamaru –

- ¿Qué… qué estas tratando de decirme? –


- Y así fue como sucedió todo… - Naruto sintió asco luego de que Kushina termino de hablar. El plan malévolo llevado a cabo entre ella y Kurenai encajaba a la perfección con todos los vacíos que le faltaban a su historia con Hinata. Ahora entendía que, con ellas en el medio, lo suyo con Hinata jamás hubiera funcionado –

- ¿C-Como pudiste? –

- Debes entender que en esa época estaba desquiciada, era incapaz de pensar de forma racional – Naruto trago saliva – Odiaba a Hinata sin tener ningún motivo, la odiaba por lo que era, por lo que representaba –

- Y te acercaste a ella, aprovechándote de su debilidad, para lastimarme a mi –

- ¡No! Mi intensión jamás fue lastimarte a ti, quería herirla a ella, alejarla de ti, sin importar nada más. Me parecía imposible que alguien como Hinata fuera tu compañera. Eres mi Hijo, el descendiente de un Alfa, alguien poderoso y Ella ni siquiera podía mantenerse de pie mucho tiempo –

- ¡Porque Kurenai la mataba de hambre! – Exploto – ¡Kurenai la maltrataba, la golpeaba, la humillaba cada puto segundo de su existencia! ¿¡Tu podrías sobrevivir a todo eso!? –

- No lo creo – Contesto humildemente. Aquello calmo un poco de su temperamento – Yo me hubiera muerto al poco tiempo, Hinata es la persona mas fuerte que conozco Naruto. Después de verla luchar con Kurenai no me cabe duda de que la Luna eligió a la mejor compañera para mi hijo –

- ¿Por qué ahora? ¿Por qué tan tarde? –

- ¡Aun no es tarde! Vivimos por milenios, no conozco al primer Lycan que haya muerto por vejez, todavía tienes infinidad de tiempo para disfrutar a tu compañera, para tener hijos, nietos, bisnietos… -

- Ella me odia – Naruto cerro los ojos, dolido – Puedo sentirlo, incluso ha rechazado mi marca. La he mordido en varias ocasiones y sigue sin aceptarme –

- Yo… - Kushina vacilo –

- Dímelo… No te guardes nada, puede que sea la ultima vez que te dirija la palabra – Su madre suspiro –

- Hinata es diferente de cualquier hembra Naruto. Igual que Konan –

- ¿La examante de tu compañero? –

- Si – La pelirroja ignoro el comentario mordaz – Konan no acepto a su compañero a la primera, ni a la segunda, le tomo algunos meses a Yahiko convencerla de que estaban destinados a estar juntos – Kushina pensó muy bien sus palabras – Existen pocos registros de los "No destinados" – Naruto elevo una ceja – La palabra con "B" Es muy fuerte e irrespetuosa. Tu padre y yo decidimos nombrarlos así y prohibimos la otra palabra en nuestra manada –

- ¿No hay registro de los lobos como Hinata? –

- Si, sobre todo porque son muy pocas las lobas que deciden culminar un embarazo así. La mayoría espera a tener los suficientes meses de gestación para cambiar y eliminar al bebe en su interior. Los pocos que nacen, lo hacen con problemas graves. Nacen siendo débiles, algunos nacen con enfermedades –

- ¡Imposible! – Los Lycans no eran portadores de enfermedades de ninguna naturaleza –

- Por eso son un estigma en las manadas. Sabes que somos una raza fuerte, no nos gustan las debilidades. Un cachorro Lycan camina a los pocos meses de nacer, nos desarrollamos muy rápido. Estos niños no. Hinata era incapaz de muchas cosas, su abuelo materno nos confirmó lo mucho que le costó aprender a hablar y caminar, cuando llego a la manada de Hiashi no podía comer sola – Naruto asintió apretando los puños – Son más pequeños de lo usual y carecen de coordinación –

- ¿Por qué investigaste todo esto? –

- Yo temía que fuese un patrón – Se mordió los labios – Cuando llego Karin a la manada, se veía tan mal… Creía que iba a morir –

- Ella no… -

- La conociste cuando ya estaba grande Naruto. Karin llego a nuestra manada teniendo tres años – Los ojos de Kushina se empañaron – Mi hermana mayor aceptó, en medio de un calor fuerte, a un macho desconocido. El infeliz se aprovechó de eso y la dejo embarazada antes de abandonarla. Ella decidió tener a su bebe incluso en contra de toda nuestra familia y fue asesinada por lo mismo. Lo ultimo que logro antes de perecer fue poner a su pequeña a salvo. Cuando Karin llego yo no la acepte de inmediato. Era una cosita insignificante que pesaba poco mas de diez kilos. Se arrastraba por el suelo y no conseguía formar una oración coherente – Varias lagrimas se derramaron – Tu padre estaba muy molesto conmigo por lo que lo había obligado a hacer, así que casi nunca estaba en nuestra cabaña, fuimos ella y yo durante un largo tiempo –

- ¿Te hiciste cargo de ella tu sola? – Ella se encogió de hombros –

- Me tomo una semana entera aceptarla como una hija más – Kushina lo dijo como si fuese mucho tiempo – Cualquier otra loba la hubiera aceptado enseguida – Explico a la pregunta muda en los ojos de su hijo. Naruto estuvo en desacuerdo, ninguna loba hubiera aceptado a Karin – Como sea, Karin tenia muchos problemas y yo no tenia idea de como lidiar con ella. Me vi obligada a investigar mucho sobre ella, por lo que, tragándome todo mi maldito orgullo, me puse en contacto con Konan –

- ¿Qué pudiste averiguar? –

- Ella no sabia mucho mas de su experiencia propia, porque, como ya te dije, son pocos los "No destinados" que llegan a una edad madura. Lo único que me dejo en claro es que Karin iba a necesitar de mi hasta que sucediera el primer cambio, luego de eso podría ser independiente con los aspectos básicos – Kushina sonrió – Llegue a pensar que tendría que cargarla sobre mi espalda hasta que cumpliera la edad suficiente, Minato también lo creyó –

- ¿Se acerco otra vez a ti? –

- Yo me acerque a él porque sentía que era imposible hacerlo sola. Poco a poco volvimos a estar juntos – Eso escoció un poco en Naruto – Seguimos ignorando porque son tan débiles al nacer, pero, al ver como Hinata le pateo el culo a Kurenai, llegamos a la conclusión de que ellos son mucho mas poderosos que el promedio. Konan peleaba a la par con Minato, me hubiera dado una paliza de haberla retado. Hinata le gano a Kurenai por pura fuerza bruta, incluso tuvo fuerzas para seguir tras ser atravesada por el puño de Kurenai cuando se distrajo ¿Cuánto le tomaría a tu padre continuar? –

- Hace poco fue herida de gravedad por su hijo – Kushina abrió los ojos sorprendida – Cualquiera terminaría muerto con las heridas que recibió, tardamos mucho tiempo en reanimarla, pensé que la perdería de nuevo –

- ¿Por qué su hijo la lastimaría? – Naruto levanto los hombros, esa parte de la historia no le correspondía, además Hinata fue interrumpida cuando estaba a punto de revelarle el nombre del verdadero padre del niño – Es una buena madre… -

- La mejor –


- ¿¡TE ROBASTE UN CACHORRO!? –

- ¡Baja la voz! – Hinata lo jaló con todas sus fuerzas, tantas que Hiashi cayo estrepitosamente de culo en el suelo – No quiero que todo el mundo lo sepa –

- ¡Sigo sin entenderlo! – Hiashi se sobo el trasero – ¿Cómo es que toda esta historia inspiradora de tu vida termina con el robo de un cachorro? –

- ¡Tal vez intenté hacerte ver que yo no era una perra roba niños antes de que supieras la verdad! – Hiashi le dio un golpe en la cabeza – ¡Duele! – Se quejo - ¡¿Quieres pelea?!

- ¡Dime la verdad! – Exigió, enseñándole los colmillos – Nadie va por ahí adueñándose de niños ajenos –

- ¡Bien! – Se toco la zona adolorida, era la primera vez que su padre la corregía – Una mujer apareció en mi despacho con una loca historia sobre unos lobos que habían masacrado a su familia y secuestrado a su bebe. Me negué a creerle, pero las cicatrices en su cuerpo lo confirmaban – La boca de Hiashi se abrió totalmente – Esa mujer decía la verdad, pero estaba equivocada en algo, eran las marcas de varios Lycans –

- Es… imposible –

- ¡También lo pensé! – Hinata se acercó a él – Era algo inimaginable, el niño no solo era mitad humano, mitad Lycan, también era un bastardo como yo –

- Deja de llamarte así –Hiashi le estiro los mofletes antes de suspirar – Ya tendremos tiempo de hablar sobre ti, ¿Qué paso después? –

- Sentí compasión por ella. Sin saberlo, se vio involucrada en un conflicto de criaturas que para los humanos son mitológicas. También creía que el padre del niño decidió llevárselo a la fuerza para criarlo en su manada. Decidí ayudarla, aunque no habían dejado rastro, incluso me tomó mucho tiempo conseguir un certificado de nacimiento del niño, los Lycans destruyeron cada evidencia de la existencia del niño–

- Eso es normal. Tenemos por regla no escrita crear una identidad nueva con nombres falsos y utilizar un aspecto diferente si tenemos que pasar varios meses en las ciudades – Ella asintió, dándole la razón – ¿Y la madre del niño? – Hinata lo miro de mala manera, ella era la madre de Konohamaru – Perdón ¿Y la mujer a la que le robaste su hijo? –

-Era de poca ayuda. Solo daba descripciones genéricas del padre, alto, pelo negro, ojos negros, ninguna marca ni rasgo distintivo. Su historia tenía pocos detalles – Le restó importancia, moviendo la mano de lado a lado – A medida que pasaba el tiempo las pistas eran menos. La mujer estaba tan traumatizada que hice lo que, a mi parecer, era lo mejor para ella –

- ¿Y eso fue? – Hinata suspiro –

- ¿Recuerdas que los vampiros tenían el don de manipular a los humanos? –Hiashi palideció –

- Los vampiros están extintos – Se apresuró a aclarar –

- Si, lo se. Pero todavía existe la primera generación de crías producto de la violaciones recurrentes a las humanas, aquellos que son mitad vampiro todavía poseen ese don–

- ¿Estamos hablando de los seres traumatizados que vivieron encerrados toda una vida mientras alimentaban a la fuerza a los vampiros puros? – Hinata asintió – ¿Esos que son altamente inestables y peligrosos? –

-Esos mismos – Contesto con simpleza, ignorando el pánico en la voz de su padre –El punto es… – El rostro de Hiashi se puso pálido – Encontré uno que no estaba tan loco y le pagué una buena cantidad para que la mujer olvidara al niño e inventara toda una historia de su vida–

- ¿P-Porque tomarte tantas molestias por alguien a quien acababas de conocer? Espera ¿Le lavaste el cerebro? –

- Lo hice porque para mi es imposible no empatizar con todos mis clientes y-que quede claro- le pague a alguien para que le lavara el cerebro a esa mujer –

- Estas demente – Y era estúpidamente valiente. Hiashi admitía que evitaba mantener cualquier contacto con la descendencia de los vampiros – Continua –

- Además, en serio creía que el niño ya no existía porque, seamos sinceros, ¿Cuántos Lycans como yo ves corriendo por ahí? ¡Somos abominaciones! – Otro golpe en la cabeza, su padre tenia una velocidad superior a cualquiera que hubiera visto antes – ¡Deja de hacer eso! –

- ¡Deja de hablar de esa manera! –

- Duele- Se quejo – La única forma que encontré, para darle un cierre a esta mujer, era haciéndole creer que nunca estuvo embarazada y que sus padres y ella fueron atacados por una manada de lobos salvajes en medio de un paseo en las montañas. Di por cerrado el caso y continue con mi vida. La mujer empezó de nuevo, consiguió un trabajo y una pareja– Un hematoma se le formo en la cabeza – Pasaron varios años. Un día como cualquier otro, regresando del trabajo, olí a un Lycan desconocido cerca de donde vivía. Quise saber de quien se trataba y el aroma me guio hasta un callejón lleno de vagabundos, allí, en medio de toda esa inmundicia, había un cachorro. Fue como si el destino me lo pusiera en frente –

- ¿Cómo supiste que se trataba del mismo? –

- Tenia harapos que coincidían con la antigua manta del niño –

- ¿Con la que fue secuestrado? -

-Si. Se encontraba en estado salvaje. Lo lleve a mi casa. Busque a la mujer, pero ella parecía tan feliz, ya había pasado por tanto y no me parecía justo poner su vida de cabeza otra vez. Me costó muy poco tomar una decisión; ese cachorro se convertiría en mi hijo – Hinata suspiro – Si te cuento todo esto, es porque Konohamaru me ataca cada vez que cambia. Él y yo nos llevamos muy bien. Es el niño más cariñoso del mundo– Hiashi lo medito varios instantes – Me hirió de gravedad hace poco. Entre Naruto y Hanabi lograron salvarme la vida –

- No es normal – Comento cerrando los ojos – Existen pocos Lycans como tú, por eso son considerados una rareza, sin embargo, el caso de Konohamaru es único. No hay registros de cruces exitosos entre humanos y Lycans, me temo que eso lo hace doblemente único – Aquello desanimo a Hinata – Cambia esa cara – Hiashi suspiro – Tomara algo de tiempo, pero conozco a un Lycan mas antiguo que yo. Estoy seguro de que él nos ayudara con mi nieto –

- ¿Tu nieto? – Hiashi asintió. Hinata lo abrazo tomando por sorpresa – ¡Gracias! –

- No estoy de acuerdo con el método que utilizaste para quedarte con él- Hizo una pausa, cerrando los ojos – Eso no cambia el hecho de que es tuyo ahora – Hinata se separó de él – Por cierto – El rostro de su padre se puso serio de repente – Jamás mencionaste el nombre de la madre ni del padre –

- La mujer se llamaba Fūka no Akasuna, sin historial delictivo. El Lycan utilizo un nombre falso, era un callejón sin salida – Se puso de pie, sintiéndose satisfecha con la charla que habían mantenido – Tengo que irme, debemos hablar de otras cosas, pero Konohamaru despertará pronto y quiero estar ahí –

- Vete – Autorizo, poniéndose de pie. Se sentía feliz de conversar con su hija. Sin embargo, la culpa lo embargaba. Hinata había sido tan desgraciada y todo era su culpa. Sacudió la cabeza intentando evadir esos pensamientos. Hinata corrió rápidamente, alejándose de él. Hiashi solo miraba su espalda alejándose en silencio –

- ¡TOKUMA! – El grito de Hinata detuvo cualquier pensamiento racional que cruzara por su mente. Su hija se detuvo varios metros más adelante – ¡Tokuma Tsuki! – Aquello no podía ser cierto, tenia que ser un error – ¡Ese es el apodo que utilizo el lobo que engendro a Konohamaru! – Hinata salió continúo corriendo, por lo que no diviso el rostro totalmente pálido y descompuesto de su padre –

-Sota… -Susurro al viento – Imposible… -

El destino es una perra.


Y lo prometido es deuda. Para los que me siguen en wattpad sabrán como ha estado mi situación todos estos meses. Pasaron muchas cosas y lo ultimo que deseo es aburrirlos con mi vida XD El capitulo anterior ha sido reemplazado porque, siendo sinceros, la fumada que escribí carecía de seriedad y continuidad.

Agradezco mucho alas personas que se tomaron un tiempo para leer, darme follow y favorito, sobre todo a aquellos que me dejaron su lindo comentario.

Gracias totales a:

Lila

D4nielaa

Regina Alba Blossom

Seishes

Miriam

eliuska20

Akime Maxwell

Bathymas

¡Los amo mucho!

Gracias por leer mi historia y llegar hasta aquí. Nos veremos pronto. Estaré actualizando, mas seguido.