Aviso legal; Los personajes son de la gran S. M y la historia es una que einvente.

~~~~Capitulo Ocho~~~

Bella.

Cierro los ojos con fuerza y espero. Edward coloca sus labios cerca a mi cuello y da un ligero beso, que me hace estremecer.

— Es necesario que hablemos, Isabella— murmura suavemente. Mi corazón sigue golpeando una y otra vez fuertemente contra mi pecho.

— No sé si pueda hacerlo.

Edward se aleja hasta soltarme por completo. Me obligó a abrir los ojos para mirarlo.

—Sé que te es difícil poder hablar conmigo, pero creo que es necesario hacerlo.

Bajo la mirada al suelo y niego una y otra vez

— No creo que que entre tú y yo quede algo de que hablar.

— Sí lo hay. Tenemos que hablar sobre los niños.

Arrugo la frente.

— ¿Ellos que tienen que ver en todo esto? — cuestiono.

Edward pasa una mano sobre su cabello ligeramente alborotado.

—Mucho. Pero antes de hablar de Danna o Elliott, es importante hablar de Tanya.

¿ Porqué tendríamos que hablar de ella? ¿Qué sentido tendría remover cosas dolorosas del pasado?

Pongo más distancia sobre nosotros.

— ¿Tanya? ¿ Porqué tendríamos que hablar de tu esposa? — digo aquellas palabras sin realmente pensar lo que estoy diciendo.

Los labios de Edward forman una fina línea en señal de disgusto.

— Es importante hablar de ella para poder comprender en qué situación estamos— dice con molestía. No está siendo claro y estoy comenzando a perder la paciencia.

Niego con la cabeza.

— No quiero hablar de Tanya ahora. Y no creo que necesite aclarar algo de ella. Lo que paso está en el pasado y no hay nada para que pueda cambiarse. Además, ¿porque tendríamos que aclarar algo sobre Tanya?

A pesar del daño que pudo causar, no la odio. Al contrario, me da pena que ella no haya podido vivir más tiempo y disfrutar de esas dos personitas maravillosas que son Danna y Elliott.

Miro a Edward y él está comenzando a desesperarse.

— Tanya y yo...— comienza a decir.

— ¡No! No digas más. No quiero escuchar nada de lo que tengas que decir acerca de ella— lo interrumpo. Camino a dónde he dejado mi bolso y salgo de la casa a toda prisa.

~~~~N.A~~~~~~~

Ha pasado más de una semana que no me presento en el rancho. No se nada de los niños, pero no soy lo suficientemente valiente para volver, por el momento.

Me encuentro limpiando un poco la casa, pues aún comparto casa con Ángela y esa semana me toca a mí hacer el aseo. Entonces, el timbre de la casa suena y voy a ver de quién se trata. Es Edward.

— ¿ Qué sucede? ¿los niños están bien? — pregunto.

— Calma. Los niños están en perfectas condiciones. ¿Puedo entrar? — pregunta.

Dudo por un memonto. Luego me hago a un lado para permitir el paso.

— ¿ Qué sucede?

Edward coloca las manos en ambos bolsillos de sus jeans.

— Debemos casarnos — suelta de repente.

Mi boca se abre de golpe y el aire que tengo en mis pulmones escapa.

— ¿ Qu...Qué? — mi voz tiembla ante lo qué ha dicho.

Edward se acerca más a mí, pero yo retrocedo.

— Deberíamos casarnos — vuelve a repetir.

Niego con la cabeza.

— ¡No!— grito. Llevo una mano temblorosa a mi pecho— ¿Porqué debería hacerlo?

— Eres la tía de Danna y Elliott. Tú los quieres y ellos te adoran.

— ¿ Y crees que eso es motivo suficiente para que tú y yo nos casemos?

Edward asiente repetidas veces con la cabeza. Saca las manos de sus Jeans y pasa una mano por su alborotado cabello.

— Tengo muchos motivos por los cuáles quiero que seas mi esposa, Isabella. Pero este es el más fuerte y el mejor para todos.

Lo miro como si le hubiese salido otra cabeza. ¡Cielos! ¿ cuándo ha enloquecido?

— ¡Estás loco, Edward! No pienso casarme contigo.

Edward comienza a pasearse por la sala de estar, luce más desesperado. Luego se detiene y me mira.

— Lo siento, pero tendrás que hacerlo si es que quieres seguir en contacto con Danna y Elliott.

!¿Qué?! ¡No! Él no podía estar hablado enserio. ¿ porque estaba haciéndome esto? Él sabe muy bien que adoro a esos niños con toda mi alma.

— No puedes estar hablando enserio, Edward.

Edwar toma aire.

— Estoy muy seguro de lo que estoy haciendo.

— No estás siendo razonable.

— Sé muy bien que no lo estoy siendo, créeme, pero es lo mejor para todos.

Está vez soy yo la que está dando vueltas en círculos. Me detengo para mirarlo con enojo.

— ¡Estás chantajeandome! ¿ Cómo puede ser eso mejor para todos?

Edward se encoge de hombros, como si lo que acabará de decirme fuera tan sencillo.

— A estas alturas tú eres como una madre para mis hijos. Y Casandonos, podrás mudarte al rancho, verlos a diario y no solo por una horas.

Hago una mueca ante sus palabras. ¿ Qué sucedería entre nosotros? Yo aún lo quiero y no soportaría que todo esto saliera mal.

— No puedo hacerlo — digo con lágrimas en los ojos— .¿ Qué se les diría a los niños cuando crescan?

— Nada más que la verdad. Tanya nuca dejará de ser su madre, pero ella ya no está aquí. En cambio tu... podrías ser su madre.

— ¿Que pasaría entre nosotros?

— Podríamos... Podríamos darnos una nueva oportunidad e intentarlo.

— Ya lo hicimos una vez Edward, y no funcionó.

— Está vez será diferente.

Niego con la cabeza entre lágrimas. No quiero casarme con él solo por el bien de los niños. Sí, yo amo a esos pequeños y daría lo que fuera por ellos. Sin embargo, yo también quiero para mí la felicidad. Y esto que el me está pidiendo no es justo ni razonable.

— ¿Qué pasa si me niego a ser tu esposa? — cuestiono.

— No podrás ver a los niños más— dice con firmeza

Esa noche Edward se va sin ninguna respuesta clara.

Tres días más tarde de nuestro encuentro, tengo el valor de ir al rancho a visitar a mis sobrinos. Quién abre la puerta es Ágata.

— Hola, Bella— dice la mujer de avanzada edad.

— Hola, Ágata ¿ están los niños en casa?

Ella niega con la cabeza.

— Los niños...— comienza a decir, pero es Edward quien nos interrumpe.

— Yo me encargo de atender a Isabella, Ágata— dice Edward.

— Claro, Edward— responde Ágata y se va.

Me adentro un poco a la casa

— Yo... He venido a visitar a los niños.

—Ellos no están en casa— dice él.

Asiento un par de veces con la cabeza.

— Bueno yo...¿Puedo saber cuándo podré verlos?

Edward abre la boca para hablar, pero luego niega.

— No están aquí hoy. Y no puedo darte información de mis hijos.

Lo miro furiosa.

— ¿ Te estás portando de esta manera solo porque no acepté casarme contigo? ¿Me vas castigar de está manera?

—No estoy castigándose ni nada de eso, Isabella. Creo que ya no podrás visitarlos como lo hacías antes.

— ¡No tienes derecho!— grito demasiado molesta. Es claro que no estoy pensando con claridad porque el tiene el derecho de prohibirme verlos.

— Lo tengo porque soy su padre.

Aprieto las manos en puños. ¡Maldita sea!

Saco el pecho y alzó la barbilla para enfrentarlo.

—¿Quieres que sea tu esposa? Bien lo haré. Pero tienes que prometerme que podré adoptarlos.

La boca de Edward se curva en una media sonrisa.

—Hecho.

No se cómo hizo Edward para conseguir que nos pudiésemos casar en el registro civil cuatro días después de aquel encuentro.

Para el quinto día me entero que Esme y los niños se habían ido de vacaciones a Nueva York a visitar a Alice. Todo había sido una maldita trampa de Edward.

Presente .

—¿Estas embarazada, Bella?— pregunta Edward sacándome de mis propios pensamientos y regresandome al presente. Lo miro fijamente, claramente enfadada por su pregunta. Cierro las manos en puños y me levanto de la cama para ir hacia el otro extremo de la habitación. No soy alguien agresiva, pero juro que justo ahora quiero golpearlo.

—¿ De verdad piensas que me he acostado con un hombre ?

Edward parece titubear.

—Mierda...

— No me he acostado con nadie desde que nos casamos.— Esta vez hay lágrimas corriendo por mis mejillas.

—Yo... Soy un grandísimo idiota. Pero juro por todo lo bueno que tengo en esta vida que la respuesta es importante para mí.

Paso mis manos por mis ojos, tratando de contener las lágrimas que salen sin control.

— ¿Porqué? ¿Qué pasaría si te dijera que sí lo estoy ? —Lo reto sin pensar en las consecuencias que mis palabras pudieran llegar a tener.

Justo ahora tengo un montón de sentimientos encontrados: enojo, tristeza y decepción.

—¿Tú...—En sus ojos hay confusión y dolor al mismo tiempo.

En la puerta hay un par de golpes.

—Jacob ha llegado—dice Esme al otro lado de la puerta.

Edward maldice en voz baja mientras su mirada se posa nuevamente en mí.

—Yo...—comienza a decir de nuevo, pero no acaba aquello al ver que me estoy levantado de la cama para correr al baño—¡Bella! — exclama esto último.

—¿Qué sucede allá dentro? Edward, abre la puerta— insiste Esme.

No soy capaz de escuchar nada más porque estoy vomitando sobre el retrete.

~ ~~~~Nos Amamos~~~~

Lo sé, puede que sea confuso un poco porque estábamos en el pasado y luego en el presente. Pero creo que era bueno conocer un poco del pasado de estos dos y el porque estaban casados.

Ahora sí llegamos al final del pasado. De aquí en adelante estamos en tiempo presente.

Me comentan que les pareció?

Gracias por sus comentarios a estas personitas: Yazmin, Twilight love 1695, tocayaloquis, tecupi, Jade Hsos, Lore 562 y al guest.

Gracias, gracias, gracias.

Nos vemos pronto.